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viernes, 3 de noviembre de 2017

COP23 premiará proyectos de Colombia, Honduras y Ecuador.

Proyecto ecuatoriano promueve la agricultura sostenible y el empoderamiento femenino.

La organización de la COP23 que será este año en Bonn (Alemania) reconocerá iniciativas agrícolas de Latinoamérica por su lucha contra el cambio climático. Una de estas iniciativas además será distinguida por su esfuerzo en incluir la participación de las mujeres en la agricultura.

Por José Díaz
Servindi, 01 de noviembre, 2017.- A pocos días de la COP23 que este año tendrá lugar en Bonn (Alemania), las primeras informaciones sobre este evento se van dando a conocer. Una de ellas tiene que ver con Latinoamérica, puesto que ya se sabe que Ecuador, Colombia y Honduras figuran entre los proyectos de acción climática que serán premiados en esta edición.
Uno de los reconocimientos, que serán entregados por las Naciones Unidas, lo recibirá Ecuador y será el de “soluciones climáticas” por una iniciativa que busca la agricultura sostenible y la participación de las mujeres en Quito.
Este proyecto permite a las mujeres aprender a producir alimentos de manera sostenible a través de medidas agrícolas que aumentan la seguridad alimentaria y reducen las emisiones de carbono. Cabe precisar que esta iniciativa también será distinguida por la organización de la COP23 en la categoría de “Impulso para el liderazgo de las mujeres”.
El otro proyecto latino que será galardonado en Bonn será una iniciativa compartida por agricultores de Colombia y Honduras quienes hacen uso de la tecnología para desarrollar una “agricultura climáticamente inteligente”. Esto a través del análisis e intercambio de datos climatológicos.
En total serán 19 las actividades que serán galardonadas en la COP23 que tendrá lugar en Alemania del 6 al 17 de noviembre y que para esta edición tendrá como eje climático la “solidaridad frente al cambio climático”.
Cabe precisar que, pese a que la sede de la COP23 será en Alemania, esta edición viene siendo organizada por Fiji, país que representará a las demás naciones insulares del Pacífico Sur en esta convención.
“Con el apoyo que están dando a Fiji, al equipo de cambio climático de la ONU y a todas las personas que van a participar en la COP23, Alemania está demostrando su compromiso con los objetivos climáticos y de desarrollo sostenible”, declaró esta semana la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Patricia Espinosa.
Fuente: Servindi.org

viernes, 15 de enero de 2016

Podría ser un año histórico para las mujeres en la ONU y EEUU.


Delegadas presentes en la Comisión 57 sobre la Condición de la Mujer, celebrada en la sede de la ONU en marzo de 2013. Crédito: Lusha Chen/IPS

Por Thalif Deen

IPS, 14 de enero, 2016.- Este puede ser un año clave para que las mujeres accedan a los principales cargos de poder en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y también en Estados Unidos.

“El empoderamiento de las mujeres es real. Es un momento extraordinario en el cual las principales candidatas para el próximo presidente de Estados Unidos y el próximo secretario general de las Naciones Unidas son mujeres”, destacó el secretario general adjunto de la ONU, Jan Eliasson, de Suecia.

“Será histórico y cambiará las reglas del juego, si es que sucede, porque sería la primera vez desde la fundación de la ONU y de Estados Unidos”, declaró la subsecretaria general del foro mundial, Lakshmi Puri, en diálogo con IPS.

“En primer lugar, imagine el simbolismo que la presidenta de Estados Unidos y comandante en jefe del país más poderoso y con la mayor economía del mundo, y un constante defensor y líder mundial en materia de igualdad de género y de derechos de las mujeres… sea una mujer”, subrayó.

“Del mismo modo, imagine el simbolismo de que la ONU – el gobierno mundial, pacificador y constructor de la paz, fijador de normas y defensor de los derechos humanos, incluidos los de las mujeres y las niñas, y del desarrollo sostenible y la acción climática, líder en acción humanitaria – sea dirigida por una mujer”, dijo Puri, quien también es director ejecutiva adjunta de ONU Mujeres.

Sería una señal no solo para el gobierno y el pueblo de Estados Unidos, sino también para los sistemas políticos patriarcales del mundo el tener que lidiar con una presidenta estadounidense, añadió.

En la actual carrera por las candidaturas para las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre hay dos mujeres, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, del Partido Demócrata, y Carly Fiorina, exdirectora ejecutiva de la empresa Hewlett Packard, del Partido Republicano.

En general se especula que Clinton será elegida la candidata a la presidencia por su partido en la convención demócrata el 25 de julio.

En la ONU existe una intensa campaña para que una mujer sea elegida secretaria general por primera vez en los 70 años de historia del foro mundial.

La lista de candidatas posibles son Michelle Bachelet, la actual presidenta de Chile y exdirectora ejecutiva de ONU Mujeres, Irina Bokova, de Bulgaria y directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Helen Clark, exprimera ministra de Nueva Zelanda y actual administradora del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, y Kristalina Georgieva, de Bulgaria, una de los vicepresidentes de la Comisión Europea.

Las dos búlgaras están en primera fila porque, según el sistema de rotación geográfica, el cargo de secretario general debería corresponderle ahora a Europa oriental.

El secretario general Ban Ki-moon, cuyo mandato cesa en diciembre, ha dicho en repetidas ocasiones que es hora de que el cargo lo ocupe una mujer. La persona que sustituya a Ban asumirá sus funciones en enero de 2017.

Yasmeen Hassan, directora de Igualdad Ya, una organización con sede en Nueva York, dijo a IPS que 2016 podría ser un año clave para la participación política de las mujeres.

“Sería realista ver a una mujer líder en la ONU debido a las muchas mujeres calificadas de todo el mundo que podrían ocupar el cargo de secretario general y a un proceso de selección más transparente por el cual nosotros y nuestros socios hemos estado abogando”, señaló.

Una mujer al frente de la ONU podría contribuir en gran medida a la consecución de la paz y la seguridad mundiales, y transformar las actitudes, los comportamientos y las normas sociales sobre cómo son valoradas y tratadas en todo el mundo las mujeres y las niñas, afirmó.

“Esto ayudaría aún más a romper los techos de cristal para las mujeres, mientras que las niñas también podrán ver que no hay límites al cargo que puedan aspirar. Una presidenta estadounidense también es una posibilidad fuerte y una que enviaría un mensaje muy importante”, según Hassan.

Shannon Kowalski, de International Women’s Health Coalition, advirtió que 2016 podría ser histórico para las mujeres y las niñas, pero solo si los países cumplen los compromisos asumidos en la Agenda 2030 y la Plataforma de Acción de Beijing, el acuerdo adoptado en 1995 para hacer efectivos los derechos de las mujeres.

“Todavía nos queda mucho por recorrer”, recalcó.

Mavic Cabrera-Balleza, coordinadora internacional de la Red Global de Mujeres Constructoras de la Paz, expresó sus dudas al respecto. “Es hora de separar los hechos de las falsedades”, manifestó.

El secretario general Ban asegura que designó a un número sin precedentes de mujeres en la ONU, pero en un artículo de diciembre de 2015, Karin Landgren, una investigadora del Centro sobre la Cooperación Internacional, indicó que las selecciones del año pasado para el nivel más alto de personal en el foro mundial fueron en un 92 por ciento de sexo masculino.

Del 1 de enero al 10 de diciembre de 2015 se designaron 22 hombres y solo dos mujeres como subsecretarios generales de la ONU.

Por otra parte, el artículo de Landgren señaló que en 2015 seis mujeres subsecretarias generales fueron reemplazadas por hombres, lo cual socavó aún más el objetivo de generar un liderazgo femenino dentro de la ONU.

“Con este tipo de declaraciones de los dirigentes actuales, que son predominantemente hombres, me atendré al viejo refrán ‘ver para creer’”, expresó Cabrera-Balleza.

También es lamentable que una mujer presidenta todavía sea una novedad en Estados Unidos, añadió. La absoluta necesidad de liderazgo y participación de las mujeres en la toma de decisiones ya es un hecho y no una novedad en muchos países, argumentó.

La resolución 2122 del Consejo de Seguridad de la ONU hace hincapié en el liderazgo y la participación de las mujeres en la toma de decisiones, así como en la protección de los derechos humanos de las mujeres como elementos esenciales de la paz y la seguridad internacionales.

“Estos se encuentran en la base de toda sociedad civilizada y en las democracias que funcionan. Son requisitos para el desarrollo sostenible y son un requisito en las operaciones humanitarias que prosperan”, sostuvo Cabrera-Balleza.

“Tener una secretaria general mujer en la ONU debería haber ocurrido hace décadas y no después de 70 años. Sin embargo, me gustaría subrayar que debería ser la mujer adecuada”, agregó.

“Alguien que no está en deuda con los grandes contribuyentes de campaña, los partidos políticos o los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Alguien que esté profundamente conectada con la sociedad civil y que solo esté en deuda con la gente, con el 99 por ciento al que se supone que tiene que servir”, concluyó.

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Importante: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi

viernes, 16 de agosto de 2013

Las mujeres como un arma para poder cambiar.


A medida que la frase "empoderamiento de las mujeres" se puso de moda algunas personas hacen retroceder las cosas. Se ofenden porque lo ven como la moda más reciente de lo políticamente correcto, una misión liberal para conseguir apoyo de las mujeres.

Nicholas D. Kristoff | Analista

Sin embargo, algunos incidentes recientes han subrayado por qué el impulso a la igualdad de género no es una moda absurda y por qué no se trata principalmente de lo políticamente correcto.

Por ejemplo, Marte Dalelv (foto), una noruega de 24 años, denunció una violación en Dubai y, entonces, la sentenciaron a 16 meses de cárcel bajo cargos que incluían sexo extramarital. Eso fue tres meses más que la sentencia del presunto violador. Debido a las protestas, las autoridades "perdonaron" a Dalelv (y, también, a su presunto violador). Esa es una primera razón por la que el "empoderamiento" no es sólo un lema: persisten las profundas injusticias de género. Y no sólo en Dubái.

El Ejército estadounidense tiene un record deplorable de violencia sexual en sus filas, con cerca de 26.000 elementos al año que han sufrido contacto sexual no deseado. No obstante, Barack Obama ha declinado hasta ahora apoyar la propuesta razonable, bipartidista, de la senadora Kirsten Gillibrand para mejorar las investigaciones de violaciones en el Ejército y reducir los conflictos de interés.

El telón de fondo político es la frustración de que las mujeres no están totalmente representadas en las decisiones que las afectan, y esa es una segunda razón por la que este problema tiene amplia resonancia. Por esta razón la senadora estatal de Texas, Wendy Davis, electrizó a los medios sociales cuando obstruyó una restrictiva legislación sobre el aborto. No es que los hombres estén más a favor de leyes sobre el aborto más estrictas que las mujeres, sino que muchas mujeres se sienten amedrentadas por legisladores varones desfasados.

Cualquiera que piense que el empoderamiento de las mujeres es un problema secundario, tampoco prestaba atención cuando Malala Yusufzai, a la que el talibán paquistaní disparó a la cabeza por defender la educación para las niñas, habló ante ONU en su cumpleaños 16. Malala resaltó la tercera razón para concentrarse en empoderar a las mujeres y las niñas. Es, quizá, la mejor ventaja para combatir los males sociales.


Como notó Malala, una fuerza poderosa para el cambio en el mundo es la educación, en especial la de las niñas. Estados Unidos ha invertido miles de vidas y cientos de miles de millones de dólares en Afganistán y Pakistán y logró poco. Quizá deberían invertir más en educación. Los aviones no tripulados y las patrullas militares refuerzan el extremismo pero la educación a las niñas lo debilita.

El cambio puede surgir no sólo por una bomba, sino también por una niña que estudia un libro bajo un árbol o en una mezquita. En promedio, tendrá menos hijos, habrá más posibilidades de que consiga empleo y tenga más influencia. Será menos probable que sus hermanos e hijos se unan al talibán.

Una comprensión final sobre las mujeres como palanca del cambio se produjo durante mi viaje anual indagué sobre la desnutrición que contribuye en 45% a las muertes infantiles en todo el mundo. Así es que, ¿cómo salvamos esas millones de vidas?

No sólo se trata de transportar más alimentos a los hambrientos o de mejorar las producciones agropecuarias en Africa. Se trata de - ¡sí! - empoderar a las mujeres.

Acompañamos a World Vision por las zonas rurales de Chad y hablamos con las mujeres sobre por qué sus hijos están desnutridos. Un factor ahí, como en gran parte del mundo, es: los hombres comen primero, y las mujeres y los niños comen las sobras. "Sabemos de la desnutrición", dijo una, pero si la carne no es en su mayor parte para los hombres, "hay problemas en la casa".

Investigadores hallaron que darles a las mujeres títulos de propiedad sobre la tierra, derecho de herencia y cuentas bancarias no son gestos simbólicos: son estrategias para incrementar la influencia de las mujeres en la toma de decisiones domésticas y salvar la vida de los niños.

Así es que a quienes les fastidian los "derechos de las mujeres" como algo políticamente correcto piénsenlo: no se trata de un problema de mujeres ni uno de hombres. Malala estaba totalmente en lo cierto: "No podemos tener éxito todos, si a la mitad no nos dejan avanzar".

*Kristof tiene dos columnas semanales desde 2001 en The New York Times, diario para el que trabaja desde 1984. En 1990 (junto a su esposa, Sheryl WuDunn) ganó un Pulitzer por su cobertura de los sucesos de la plaza Tiananmen en China. Ganó otro Pulitzer en 2006 por sus columnas. Ha publicado varios libros. Se lo puede contactar en Facebook.com/Kristof, en Twitter. en @NickKristof.