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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Argentina: Qué quisieron ocultar con una cadena y un candado.


Más allá del simbolismo que representan unas cadenas y candados para cerrar una puerta en la Universidad Pública, los sucesos que debimos transitar en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) en estas últimas semanas nos convocan a preguntarnos: ¿qué tipo de ciencia estamos haciendo? ¿Puede la Universidad Pública habilitar espacios para que sean las comunidades las que definan sus propias necesidades de conocimiento, resignificando la idea de “autonomía universitaria”?

Como graduados y docentes de la Universidad Pública, como trabajadores de la Salud y la Educación, quienes somos parte de los equipos de trabajo de la Práctica Final de la Carrera de Medicina y del Instituto y Materia Salud Socioambiental de nuestra Facultad, tenemos la firme convicción de que nuestra mayor responsabilidad es formar profesionales de la salud sólidos desde lo científico y comprometidos con su pueblo.

Por ello es que emprendimos la tarea de llevar adelante los Campamentos Sanitarios, entre otras cosas, para saber un poco más acerca de cuáles son las necesidades de salud de las comunidades.

De este encuentro entre quienes viven en localidades de menos de 10.000 habitantes y los estudiantes y docentes de la Universidad Pública, fueron surgiendo datos que nos permitieron identificar la presencia de algunas enfermedades y problemas de salud, así como sus comportamientos a lo largo de los últimos 20 años.

Hipotiroidismo, enfermedades respiratorias, malformaciones congénitas, pérdidas de embarazos, distintos tipos de cánceres, fueron apareciendo en los relatos de las familias que nuclean a más de 96.800 personas, que viven en las 27 localidades, de 4 provincias de nuestro país que hemos relevado.

Semejante información no puede negarse, ni mucho menos ocultarse una vez que se ha tomado conocimiento de ella. Al menos, eso creemos quienes somos parte de nuestro equipo de trabajo.

La difusión de esos datos, indudablemente, pone en aprietos a quienes hasta ahora siguen queriendo tapar el sol con la mano. Obliga a buscar más en profundidad. Empuja necesariamente a preguntarnos ¿qué es lo que puede estar pasando en nuestros territorios?

Nosotros nos lo preguntamos.

Creemos encontrar una de las varias puntas del ovillo en la proximidad de los hogares de estos vecinos con los territorios transformados en áreas de producción de eventos transgénicos dependientes de venenos.

Lo dijimos en voz alta, acompañando nuestros dichos con los resultados arrojados por los relevamientos que hemos realizado. Eso nos llevó también hasta La Haya, al Tribunal Internacional Monsanto, y al regresar, las puertas del lugar donde guardábamos toda la información documental estaban encadenadas!

La presión generada por un tsunami de solidaridad y apoyos llegados desde los más recónditos lugares del mundo, permitió que recuperásemos el acceso a ese espacio y hoy podamos tener la tranquilidad de saber que nuestros dichos siguen respaldados.

Las cadenas que pretenden callar las voces de los pueblos afectados por el extractivismo, no hacen más que evidenciar lo que quieren ocultar.

Esas puertas cerradas con cadenas, paradójicamente abrieron las puertas a la discusión acerca de qué ciencia necesitan nuestros pueblos, para qué y con quiénes debe construirse el conocimiento científico, y cuál es el rol que debe cumplir la Universidad Pública en la producción, reproducción y/o transformación de los saberes “válidos” (si es que aplica esa adjetivación).

Pretendemos convocar-nos a repensar lo pensado, a animarnos a desandar el camino del positivismo mecanicista que hipertecnologiza la vida y mercantiliza la naturaleza, para avanzar en los caminos que nos lleven hacia sociedades saludables.

Éstas solo podrán ser, si recuperamos la capacidad de respetar la diversidad, de no reproducir las lógicas de dominación desde el poder, y de mantener nuestras Universidades a salvo de los poderes partidarios, gubernamentales y económicos.

Lo sucedido en nuestra Facultad, y el rol de la movilización de toda una sociedad que se manifestó en apoyo a “nuestro” trabajo, enseñó que ese es uno de “nuestros” errores. Ese trabajo no es “nuestro” sino de todos nosotros. Ese trabajo le pertenece a las comunidades y los pueblos que nos sostienen.

Lo sucedido esta semana, nos enseña también que no hay cadenas capaces de encerrar a un pueblo, cuando éste decide ponerse en movimiento por la defensa de la vida, contagiando solidaridad.

A cada uno de los miles de mujeres, hombres, organizaciones, que expresaron su solidaridad y apoyo en estos días, en nombre de todo el equipo de trabajo de la Práctica Final de la Carrera de Medicina, y del Instituto y Materia Salud Socioambiental, saludablemente queremos decirles ¡GRACIAS!

Damián Verzeñassi. Médico paranaense. Docente de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, profesor titular de la Práctica Final de la carrera de Medicina y organizador de los campamentos sanitarios que relevan poblaciones afectadas por las fumigaciones. Especial para Entre Ríos Ahora.



sábado, 7 de marzo de 2015

Límites de la libertad de expresión.


Leonardo Boff

Los atentados terroristas al principio de este año en París y en Copenhague a propósito de caricaturas consideradas como insultantes a Mahoma, atentados perpetrados por extremistas islámicos, han puesto sobre la mesa la libertad de expresión. En Francia hay una verdadera obsesión, casi histeria, con la afirmación ilimitada de la libertad de expresión, legado sagrado, como dicen, del iluminismo y de la naturaleza laica del Estado. Es algo absoluto.

Contrariamente y con razón afirmó el obispo profético Don Pedro Casaldáliga: «nada hay absoluto en el mundo a no ser Dios y el hambre; todo lo demás es relativo y limitado». Extendiendo el teorema de Gödel más allá de la matemática, se puede afirmar la insuperable incompletitud y limitación de todo lo que existe. ¿Por que debería ser diferente con la libertad de expresión? Esta no escapa a los límites que deben ser reconocidos, de lo contrario daríamos libre curso al vale todo y a las vendettas. La idea francesa de la libertad de expresión supone una tolerancia ilimitada: hay que tolerar todo. Afirmamos por el contrario: toda tolerancia tiene siempre un límite ético que impide el «vale todo» y la falta de respeto a los otros que corroe las relaciones personales y sociales.

Todo ejercicio de la libertad que implique ofender al otro, amenazar la vida de las personas y hasta de todo un ecosistema (deforestación indiscriminada) y violar lo que es considerado como sagrado, no debe tener lugar en una sociedad que se quiere mínimamente humana. Ahora bien, hay franceses (no todos) que quieren la libertad de expresión inmune a cualquier restricción. El resultado de esa pretensión ha sido tristemente constatado: si la libertad es total entonces debe valer para todos y en todas las circunstancias. Es lo que pensaron, ciertamente, (no yo) los terroristas que asesinaron a los caricaturistas de Charlie Hebdo y a otras personas en Copenhague. En nombre de esta misma libertad ilimitada. De poco vale alegar que existe el recurso a la ley. Pero el mal una vez hecho no siempre es reparable y deja marcas indelebles.

La libertad sin límite es absurda y no hay como defenderla filosóficamente. Para contrapesar las exageraciones de la libertad solemos oír la frase, tenida casi como un principio: «mi libertad termina donde empieza la tuya».

Nunca vi a nadie cuestionar esta afirmación, pero tenemos que hacerlo. Pensando en los presupuestos subyacentes debemos someterla a una crítica más atenta. Se trata de la típica libertad del liberalismo como filosofía política.

Expliquémoslo mejor: con el derrumbe del socialismo realmente existente, como lo reconoció en cierta ocasión el papa Juan Pablo II, se perdieron algunas virtudes que aquel, bien o mal, había suscitado: el sentido del internacionalismo, la importancia de la solidaridad y la prevalencia de lo social sobre lo individual.

Con la llegada al poder de Thatcher y Reagan volvieron con toda la fuerza los ideales liberales y la cultura capitalista sin el contrapunto socialista: la exaltación del individuo, la supremacía de la propiedad privada, la democracia solo delegataria, y por eso reducida, y la libertad de los mercados. Las consecuencias son visibles: actualmente hay mucha menos solidaridad internacional y preocupación por los cambios en pro de los pobres del mundo. Predomina la competición perversa y la falta de solidaridad que elimina a los débiles.

Con este telón de fondo debe ser entendida la frase «mi libertad termina donde empieza la tuya». Se trata de una comprensión individualista, del yo solo, separado de la sociedad. Es el deseo de verse libre del otro y no de ejercer la libertad con el otro.

Se piensa: para que tu libertad empiece, la mía tiene que acabar. O para que tú comiences a ser libre, yo debo dejar de serlo. Consecuentemente, si la libertad del otro no comienza por cualquier razón, entonces eso significa que la libertad no conoce límites, se expande como quiere porque no encuentra límites en la libertad del otro. Ocupa todos los espacios e inaugura el imperio del egoísmo. La libertad del otro se transforma en libertad contra el otro.

Esa comprensión subyace al concepto vigente de soberanía territorial de los estados nacionales. Hasta los límites de otro estado, es absoluta. Más allá de esos límites, desaparece. La consecuencia es que la solidaridad ya no tiene lugar. No se promueve el diálogo, la negociación, buscando convergencias y el bien común supranacional, como se ha podido comprobar claramente en los distintos Encuentros de la ONU sobre el calentamiento global. Nadie quiere renunciar a nada. Por eso no se llega a ningún consenso, mientras el calentamiento global sube día a día.

Cuando hay un conflicto entre dos países normalmente se usa el camino diplomático del diálogo. Frustrado este, se piensa en la utilización de la fuerza como medio para resolver el conflicto. La soberanía de uno aplasta la soberanía del otro.

Últimamente, dada la destructividad de la guerra, ha surgido la teoría del gana-gana para superar el gana-pierde. Se establece el diálogo. Todos se muestran flexibles y dispuestos a concesiones y ajustes. Todos salen ganando, manteniendo la libertad y la soberanía de cada país.

Por eso, la frase correcta es esta: mi libertad solamente comienza cuando comienza también la tuya. Es el legado perenne dejado por Paulo Freire: jamás seremos libres solos; sólo seremos libres juntos. Mi libertad crece en la medida en que crece también la tuya y conjuntamente gestamos una sociedad de ciudadanos libres y libertos.

Detrás de esta comprensión está la idea de que nadie es una isla. Somos seres de convivencia. Todos somos puentes que nos ligan unos a otros. Por eso nadie es sin los otros y libre de los otros. Todos estamos llamados a ser libres con los otros ypara los otros. Como bien dejó escrito Che Guevara en su Diario: «solamente seré verdaderamente libre cuando el último hombre haya conquistado también su libertad».

Leonardo Boff es columnista del JBonline y escribió: Convivencia, Respeto y Tolerancia, Sal Terrae 2006.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Fuente: Atrio

miércoles, 19 de octubre de 2011

El ex presidente de México Fox quiere legalizar las drogas para acabar con el narcotráfico.



Vicente Fox: "Mi propuesta es legalizar todas las drogas y su sistema de producción"

Washington (Efe).- El ex presidente de México, Vicente Fox, defendió hoy la legalización de las drogas en su país, y en especial la marihuana, como "una medida necesaria para dar un paso adelante" en la lucha contra la "guerra del narcotráfico".
Fox, que dio una conferencia en el Instituto Cato de Washington, explicó que los ejemplos de países como Portugal u Holanda ponen de manifiesto que la legalización es posible sin que haya consecuencias negativas para la salud pública. "Mi propuesta es legalizar todas las drogas y su sistema de producción", sentenció.
"Tenemos que tener nuevas ideas, podríamos empezar por revisar la tolerancia con la legalidad. (...) Ningún otro gobierno, excepto el de Felipe Calderón, ha dicho: "no más drogas para nuestros hijos"", dijo el ex presidente. "Incluso creo que la legalización tiene un sustento ético y moral. Porque ¿quién es el verdadero responsable del consumo? Directamente, los consumidores. E indirectamente, sus padres. La educación es un asunto crucial en este asunto. Creo que es crucial que cambiemos el paradigma y la estrategia", agregó.
El ex presidente de México explicó que la legalización de las drogas no es un asunto que atañe solamente a México y consideró que globalmente debe ser un asunto que se empiece a discutir, para establecer unos fundamentos comunes sobre ello. "Imaginen cuánta cantidad de dinero se ha desplazado de las manos de los criminales a las manos del Gobierno portugués aplicando la legalización. Un dinero que se puede invertir en la promoción y educación de los más jóvenes", dijo.
"Tenemos que movernos más deprisa para salir de esta trampa que es el narcotráfico. (...) Construyendo cuerpos nacionales especializados contra el narcotráfico, legalizando las drogas y reforzando la educación al respecto podemos avanzar", añadió Fox. Según el ex presidente, en México mueren al año unas mil personas a causa de las drogas "pero son varios miles los que mueren por el consumo del alcohol y el tabaco", puntualizó Fox, que aseguró que cada vez es más grande el porcentaje de la sociedad civil que está de acuerdo con esta medida.
Una encuesta publicada esta semana en Estados Unidos reveló que la mitad de los ciudadanos está a favor de legalizar la marihuana, que actualmente sólo es legal con fines médicos en 14 estados y en la capital.
Fuente: LAVANGUARDIA