martes, 9 de enero de 2018

Qué es el cristianismo de liberación.


Leonardo Boff

Este es el título de uno de los más recientes libros de Michael Löwy. Nacido en Brasil, vivió y enseñó en la Sorbona durante muchos años, manteniendo siempre lazos muy estrechos con Brasil y con los movimientos libertarios. Es un hebreo, profundo conocedor de la Biblia, se convirtió, puedo decir sin exageración, en uno de los más perspicaces conocedores de la teología de la liberación latinoamericana. Siempre unió el mundo de la investigación rigurosa con el compromiso transformador, la tradición judeocristiana de la opción por los pobres con su liberación concreta.

Su vasta obra merece ser estudiada y profundizada, pues aporta contribuciones de notable actualidad al momento histórico en que vivimos, con múltiples crisis y bajo la penosa dominación de la cultura del capital.

Dos son las características fundamentales de su obra: el rescate y la recreación de la tradición libertaria de la tradición judeocristiana y marxiana para los contextos actuales.

En ese rescate destaca especialmente el legado judío con nombres que van desde Marx, Heine y Freud a Bloch, Goldman y Benjamin. Sus estudios sobre el romanticismo, no como escuela literaria, sino como visión de mundo, crítica a la sociedad burguesa en nombre de otra percepción de la naturaleza (no como mero medio de producción, sino como realidad viva), son clásicos y de referencia permanente.

Dedicó todo un libro al cristianismo de liberación de América Latina, primero con el título Guerra de los Dioses (Voces 2000), actualizado ahora con Qué es el cristianismo de liberación (Fundación Perseo Abramo, São Paulo 2016), y sus afinidades e influencias de la tradición crítica. Resaltó el valor de la obra del gran socialista, marxista y espiritualista peruano José Carlos Mariátegui.

La obra Qué es el cristianismo de liberación tiene el mérito de mostrar que los ideales de la revolución y de la liberación no son monopolio de la tradición marxista. Pueden ser y son también ideales de un extracto significativo del cristianismo que toma en serio la herencia del Jesús histórico, el carpintero y campesino mediterráneo, y la opción por los pobres y contra su pobreza, como lo ha hecho el Papa Francisco.

Lo que ocurrió y aún ocurre en lo profundo de la sociedad latinoamericana y de la sociedad-mundo es una verdadera guerra de dioses. El dios mercado y el dios capital buscan crear un sentido final a la vida y a las poblaciones hambrientas de bienes, frustrándolas continuamente, y el Dios vivo de la tradición judeocristiana que desenmascara a ese dios como falso y, por eso, como ídolo. El Dios vivo toma partido por las clases abandonadas y se materializa en un proceso político de liberación. En su libro Marxismo y Teología de la Liberación (Cortez Editora 1991) dice claramente: «El interés por los pobres es una tradición milenaria de la Iglesia que se remonta a las fuentes evangélicas del cristianismo. Los teólogos latinoamericanos se sitúan en continuidad con esa inspiración. Para ellos, los pobres ya no son esencialmente objeto de caridad sino sujetos de su propia liberación. Es ahí donde se opera la unión con el principio fundamental del marxismo, a saber: la auto-emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores… Este cambio es la más rica de las consecuencias traídas por los teólogos de la liberación respecto a la doctrina social de la Iglesia» (p.96).

Últimamente se ha ocupado de la ecología, no como un tema entre otros, sino como una cuestión estratégica para la emancipación humana que incluye la naturaleza y el planeta Tierra entero. Es uno de los fundadores mundiales del eco-socialismo. Lo presenta como una ética radical, en el sentido de descender a las raíces de la perversidad que a todos castiga. Propone un cambio de paradigma, una transformación revolucionaria cuyo centro es la vida en sus múltiples formas.

Con eso entramos en la segunda característica de la obra intelectual de Michael Löwy: su capacidad de recreación imaginativa. Su enfoque, por más que venga fundado en los textos críticos con sus debidos contextos, nunca es positivista. Es hermenéutico. Es consciente de que leer es siempre releer y entender implica siempre interpretar. Su objetivo es abastecer al lector/a de categorías, visiones, conceptos y sueños que le permitan entender mejor el presente y fundar un compromiso político-transformador que, para él, va en la línea de la tradición socialista, radicalmente democrática y ecológica.

Por eso, cada libro es inspirador y nos revela cómo las preguntas radicales, que los clásicos del pensamiento emancipador y revolucionario plantearon, guardan permanente actualidad. Y muestra cómo pueden ser iluminadoras para tiempos oscuros y de gran indigencia creativa como los actuales.

En todos sus textos se percibe el esprit de finesse, una fe inquebrantable en la dignidad de los oprimidos, en el futuro de la libertad y en la función político-redentora de la tradición libertaria de la modernidad y de la herencia judeocristiana y marxiana.

Por eso es un compañero fiel de tantos que están en la caminada, en los movimientos sociales como el de los Sin Tierra, en los partidos progresistas, especialmente en el PT, y de los militantes de las Iglesias que, en nombre de su fe bíblica, optaron por la liberación de las masas desposeídas. Con todos éstos mantiene una afinidad electiva que funda una verdadera comunidad de destino. Por eso estamos agradecidos a Michael Löwy por habernos brindado el presente libro: Qué es el cristianismo de liberación.

* Leonardo Boff es teólogo, filósofo y ha escrito De donde viene: el universo, la vida, el espíritu y Dios, Mar de Ideias, Rio 2017.

Traducción de Mª José Gavito Milano

lunes, 8 de enero de 2018

Más de tres mil cristianos fueron asesinados por su religión en 2017.




Corea del Norte, Pakistán y Afganistán fueron los países donde se dio la mayor persecución a la población cristiana en el mundo a la población El año pasado, un total de 3 mil 66 cristianos fueron asesinados debido a su religión en todo el mundo, informó el miércoles la ONG holandesa Open Doors (Puertas Abiertas). El mayor número de ataques contra la población cristiana ocurrieron en Nigeria, Pakistán y el sureste asiático.

Dicha cifra representa más del doble de los asesinatos registrados durante el año anterior, donde murieron mil 207 personas, explica el informe, el cual recaba datos del periodo que va de octubre de 2016 a octubre de 2017.

Foto de Getty

Sin embargo, el número continúa siendo notoriamente inferior a los 7 mil 106 cristianos asesinados en 2015 en todo el mundo, periodo en el cual el grupo terrorista Estado Islámico dominaba una amplia franja territorial en Siria e Irak.

Open Doors destaca sin embargo que es Corea del Norte donde se persigue de manera más metódica a la población cristiana, que debe esconder su fe para evitar ser enviados a campos de concentración.

En el segundo lugar de la lista aparece Afganistán, donde las familias atacan a los miembros de otras religiosas a fin de mantener el honor de la comunidad. Pakistán ocupa el tercer puesto, con 700 secuestros al año y numerosos casos de violación y casamientos forzados de mujeres cristianas.
Foto de Puertas Abiertas

Finalmente, señalan que el mayor número de muertes se registró en Nigeria, con alrededor de dos mil. En este caso, se debe tanto a la violencia generada por el grupo yihadista Boko Haram y los nómadas musulmanes ubicados en el centro del país.

En el caso de la India, el problema son los extremistas hindúes, los cuales atacan a musulmanes y cristianos con total impunidad.

Con información de AFPcristiana en el mundo

domingo, 7 de enero de 2018

Honduras, una bomba de tiempo.

Ava Gómez Daza

Opinión

El pasado 5 de enero, tal y como se esperaba, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras desestimó el recurso de nulidad presentado por la Alianza de la Oposición a los resultados de las elecciones generales que se llevaron a cabo el pasado 26 de noviembre. Dichas elecciones fueron impugnadas por sospechas de un fraude que habría dado lugar a la reelección del actual presidente Juan Orlando Hernández.

Si bien la Alianza de Oposición, liderada por Salvador Nasralla, tendrá oportunidad de apelar la decisión ante la Corte Suprema de Justicia, es previsible que, habiendo concluido la fase del contencioso electoral, el próximo 27 de enero Hernández juramente su cargo. Esto después de un dilatado proceso que no dejó ajena a la comunidad internacional: los distintos observadores que lo acompañaron coincidieron en señalar las irregularidades del mismo, provocando las repuestas del TSE, que resultó erigiéndose en fiel escudero del oficialismo[i], al defender reiteradamente la legitimidad de los resultados.

Sin una campaña mediática internacional como la que acostumbra a tener cuando pone en cuestión a los gobiernos progresistas, la Organización de Estados Americanos (OEA) sembró la duda sobre los resultados de las elecciones hondureñas y sugirió a los países que la integran aprobar el informe que identifica el “cúmulo de irregularidades”[ii] del proceso.


Correlación de fuerzas


A nivel interno, Juan Orlando Hernández mantiene el apoyo de la élite militar y el control de las instituciones decisoras en los comicios. Esto ha sido evidenciado en la postura del TSE frente a las denuncias de los organismos observadores. Se espera que la Corte Suprema de Justicia, que ratificó el fallo favorable a la reelección presidencial de Juan Orlando Hernández (cuestionado por inconstitucionalidad), actúe de similar manera.

Nasralla cuenta con el apoyo del expresidente Manuel Zelaya, derrocado en el golpe del 2009, y de diferentes organizaciones de la sociedad civil y sectores populares que vienen movilizándose desde antes de las elecciones. La represión violenta, que se ha saldado con varios muertos, incrementó a tal punto que un comando de la policía “inconforme con la situación” se negó a seguir matando al pueblo hondureño. Un vocero del comando señalaba: “Nosotros somos pueblo y no nos podemos estar matando con el propio pueblo, nosotros tenemos familia”[iii].

Con disimulado entusiasmo, EE.UU. e Israel reconocieron formalmente la victoria del autoproclamado presidente electo. Por su parte, la OEA insiste tímidamente en que no se puede determinar un ganador en los comicios del 26 de noviembre de 2017[iv], considerando las irregularidades del proceso, pero, de facto, están ausentes sobre el terreno y no están promoviendo acción concreta alguna para defender la democracia, más allá de sugerir una repetición de los comicios, que Juan Orlando Hernández ya ha descartado.

Perspectivas

La crisis política, social e institucional que vive Honduras en la actualidad, augura un panorama complejo y de difícil gobernabilidad para Hernández. La alta tensión social permeará nuevamente las calles y, probablemente, el escenario de represión militar, propio del Partido Nacional y de sus últimos años de gobierno, no va a cesar. Seguramente la apelación al “enemigo interno” será la próxima estrategia del gobierno ilegítimo que, por medio de un enfoque de populismo punitivo, visibilizado a través sus medios de comunicación, aspira a justificar el incremento de la violencia sobre los actores sociales y los líderes políticos opositores.

La manutención del gobierno de Juan Orlando Hernández, con fuertes vínculos en la élite militar, implica un escenario aceptable para EE.UU., cuyo gobierno tiene intereses en el país, relacionados con la compra de armas y el control militar regional a través de la presencia de tropas en la base de Palmerola, ubicada a 90 km de Tegucigalpa y donde operan al menos 500 soldados norteamericanos.

En definitiva, Hernández no es el candidato idóneo de la administración estadounidense, a la vista de su extremismo y su ligereza para utilizar la represión, pero lo asumirán como propio si su ausencia supone la llegada de un candidato como Nasralla, al que consideran peligrosamente más próximo a los gobiernos progresistas latinoamericanos.

- Ava Gómez Daza es investigadora de CELAG

@Ava_GD


http://www.celag.org/honduras-una-bomba-tiempo/

[i] https://elecciones2017honduras.com/wp-content/uploads/2017/12/Informe-TSE-MOE-OEA-HONDURAS-2017.pdf

[ii] https://www.eldiario.es/politica/Almagro-OEA-informe-electoral-Honduras_0_726177406.html

[iii] https://www.efe.com/efe/america/sociedad/policias-especiales-declaran-una-huelga-de-brazos-caidos-en-honduras-por-la-crisis/20000013-3458166

[iv] https://www.eldiario.es/politica/Almagro-OEA-informe-electoral-Honduras_0_726177406.html



miércoles, 3 de enero de 2018

La Paz como “la obra de la Justicia”


Lo que más se escucha al comienzo de cada nuevo año son los deseos de paz y felicidad.

Si miramos de manera realista la situación actual del mundo, e incluso de los diferentes países, incluido el nuestro, lo que más falta es precisamente la paz. Pero es tan preciosa que siempre se desea. Y tenemos que empeñarnos un montón (casi iba a decir… hay que luchar, lo que sería contradictorio) para conseguir ese mínimo de paz que hace la vida más apetecible: la paz interior, la paz en la familia, la paz en las relaciones laborales, la paz en el juego político, la paz entre los pueblos y la paz con Dios ¡Y cómo se necesita! Además de los ataques terroristas, hay en el mundo 40 focos de guerras o conflictos generalmente devastadores.

Son muchas y hasta misteriosas las causas que destruyen la paz e impiden su construcción. Me limito a la primera: la profunda desigualdad social mundial. Thomas Piketty ha escrito un libro entero sobre La economía de las desigualdades. El simple hecho de que alrededor del 1% de multibillonarios controlen gran parte de los ingresos de los pueblos, y en Brasil, según el experto en el campo Marcio Pochman, cinco mil familias detenten el 46% del PIB nacional muestra el nivel de desigualdad. Piketty reconoce que «la cuestión de la desigualdad de los ingresos del trabajo se ha convertido en el tema central de la desigualdad contemporánea, si no de todos los tiempos». Ingresos altísimos para unos pocos y pobreza infame para las grandes mayorías.

No olvidemos que la desigualdad es una categoría analítico-descriptiva. Es fría, ya que no deja escuchar el grito del sufrimiento que esconde. Ética y políticamente se traduce por injusticia social. Y teológicamente, en pecado social y estructural que afecta al plan del Creador que creó a todos los seres humanos a su imagen y semejanza, con la misma dignidad y los mismos derechos a los bienes de la vida. Esta justicia original (pacto social y creacional) se rompió a lo largo de la historia y nos legó la injusticia atroz que tenemos actualmente, pues afecta a aquellos que no pueden defenderse por sí mismos.

Una de las partes más contundentes de la encíclica del Papa Francisco sobre el Cuidado de la Casa Común está dedicada a “la desigualdad planetaria” (nn.48-52) Vale la pena citar sus palabras:

«Los excluidos son la mayor parte del planeta, miles de millones de personas. Hoy están presentes en los debates políticos y económicos internacionales, pero frecuentemente parece que sus problemas se plantean como un apéndice, como una cuestión que se añade casi por obligación o de manera periférica, si es que no se los considera un mero daño colateral. De hecho, a la hora de la actuación concreta, quedan frecuentemente en el último lugar… deberían integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el grito de la Tierra como el grito de los pobres» (n.49).

En esto radica la principal causa de la destrucción de las condiciones para la paz entre los seres humanos o con la Madre Tierra: tratamos injustamente a nuestros semejantes; no alimentamos ningún sentido de equidad o de solidaridad con los que menos tienen y pasan todo tipo de necesidades, condenados a morir prematuramente. La encíclica va al punto neurálgico al decir: «Necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. No hay fronteras ni barreras políticas o sociales que nos permitan aislarnos, y por eso mismo tampoco hay espacio para la globalización de la indiferencia» (n.52).

La indiferencia es la ausencia de amor, es expresión de cinismo y de falta de inteligencia cordial y sensible. Retomo siempre esta última en mis reflexiones, porque sin ella no nos animamos a tender la mano al otro para cuidar de la Tierra, que también está sujeta a una gravísima injusticia ecológica: le hacemos la guerra en todos los frentes hasta el punto de que ha entrado en un proceso de caos con el calentamiento global y los efectos extremos que provoca.

En resumen, o vamos a ser personal, social y ecológicamente justos o nunca gozaremos de paz serena.

A mi modo de ver, la mejor definición de paz la dio la Carta de la Tierra al afirmar: «la paz es la plenitud que resulta de las relaciones correctas con uno mismo, con otras personas, otras culturas, otras formas de vida, con la Tierra y con el Todo del cual formamos parte» (n.16, f). Aquí está claro que la paz no es algo que existe por sí mismo. Es el resultado de relaciones correctas con las diferentes realidades que nos rodean. Sin estas relaciones correctas (esto es la justicia) nunca disfrutaremos de la paz.

Para mí es evidente que en el marco actual de una sociedad productivista, consumista, competitiva y nada cooperativa, indiferente y egoísta, mundialmente globalizada, no puede haber paz. A lo sumo algo de pacificación.

Tenemos que crear políticamente otro tipo de sociedad que se base en las relaciones justas entre todos, con la naturaleza, con la Madre Tierra y con el Todo (el misterio del mundo o Dios) al que pertenecemos. Entonces florecerá la paz que la tradición ética ha definido como «la obra de la justicia» (opus justiciae, pax).

Leonardo Boff

lunes, 1 de enero de 2018

¿Basta con decir Feliz Año Nuevo? y ¿con cuál felicidad?



Es algo rutinario escribir o decir Feliz Año Nuevo y puede ser un buen deseo o una simple frase que se repite y ha perdido su sentido.

Un buen amigo, escribió: No basta desear a otros que tengan un Feliz Año Nuevo, sino que hay desear sinceramente, comprometerse y actuar para que sea en verdad Feliz.

Los anuncios comerciales para vender, nos están diciendo: compra esto y será feliz, o compra esto para tu familia y serán felices. En esa dinámica la felicidad depende de tener más y más cosas , y Navidad y Año Nuevo son épocas de consumismo desaforado. E irónicamente la felicidad de Navidad, del Nacimiento de Jesús que nace pobre en un establo y que se anuncia primero a pastores pobres, se celebra con festín consumista o con la bendición de santaclós.

No es que la Felicidad no sea importante. El problema es dónde ponemos y dónde buscamos la Felicidad. En el Evangelio es muy importante la Felicidad. El anuncio a los pastores en Belén nos dice: Les anuncio una gran alegría, que es para todo el Pueblo. Y en su vida Jesús luchó sin cesar por la felicidad de los enfermos y enfermas, de las Niñas y Niños discriminados, de los marginados y rechazados en la sociedad de su tiempo. Marcos resume toda la vida de Jesús con esa palabra que hoy repetimos casi mecánicamente: Inicio del Evangelio= de la Buena Noticia de Jesús.

Y su predicación tienen un lugar central las Bienaventuranzas- y aunque parece que se nos olvida que esa palabra quiere decir Felicidad. El mensaje de Jesús es bien claro quiere que seamos felices, pero la felicidad no puesta en adorar o servir al dinero, ni en explotar al hermano, ni tener un corazón lleno de lodo, ni un corazón egoísta encerrado en su propio y solo bienestar. Felices nos dice Jesús si amamos y acompañamos y servimos al que tiene hambre, al migrante o forastero, al que está discriminado etc..(Mateo 25). Ademàs el perdón de Jesús nos da verdadera felicidad


Jesús proclama las Bienaventuranzas: Felices los que tienen hambre y sed de Justicia, Felices los que tienen un corazón misericordioso, Felices los que trabajan por la paz, Felices los limpios de corazón, Felices los pobres de corazón- no un pobre corazón, sino un corazón que sabe compartir, que no está atado a las cosas.(Mt 5,1,11) y con audacia, Lucas nos expresa en el Evangelio el mensaje de Jesús- contradiciendo la visión de felicidad= riqueza- felices los Pobres porque de ustedes es el Reino de Dios. El Reino de Dios es el de la Justicia, Solidaridad, fraternidad. Como dicen los obispos latinoamericanos reunidos en Brasil: una Vida Digna. Y Jesús luchó y dio su vida, y nos invita a luchar para esa Vida Digna en la sociedad. En la última Cena Jesús nos da su Mandamiento Nuevo para que nuestra Alegría sea plena: Aménse unos a otros como yo los he amado.


Fraternalmente con el espíritu de Jesús, les deseo muy Feliz Año Nuevo,

Arnaldo Zenteno.

Fuente: redescristianas.net