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domingo, 24 de mayo de 2015

Buda, Marx, Den Xiao Ping.


Honorio Cadarso

China e India acaban de firmar un paquete de acuerdos económicos por valor de 19.200 millones de euros. Hasta ahora, el Elefante indio y el Dragón chino vivían una relación de vecindad más bien tensa, pero entre 1980 y 2015 China ha pasado de una renta per cápita muy baja, idéntica a la de India, hasta superar seis veces la de sus vecinos, la que figuraba como una semicolonia de Occidente es hoy la Segunda Potencia económica del planeta, pisándole los talones a USA.

Lo nunca visto! Un salto económico de la miseria a la opulencia en un poco más de 30 años. El personal critica la escasa calidad de los productos chinos, la explotación de los trabajadores chinos en un régimen de media esclavitud, el alto grado de contaminación de las industrias chinas, etcétera etcétera, la falta de libertad y el escaso respeto a los derechos humanos, la conquista del Tibet….
Diríase que la envidia corroe al resto del mundo. Que el éxito de una experiencia entre marxista-comunista y neocapitalista pone en entredicho la crisis global en que nos ha metido el neoliberalismo y el capitalismo financiero made in USA, Reino Unido, Alemania, Unión Europea y sus fieles seguidores…

Pero ahí están los números. Los trenes del Elefante indio a duras penas logran hacer el recorrido Nueva Delhi-Bombay en 16 horas, mientras una distancia igual entre Pekín y Shangai la cubre el Tren de Alta velocidad en cinco horas, la India tiene la misma destartalada y oxidada red ferroviaria de los años 1940, pero China ha construido en solo diez años la red de alta velocidad más extensa del planeta.

El economista Rohit Diwan, del Banco Asiático para el Desarrollo de Nueva Delhi, señala que hay tres factores especialmente relevantes que han influido en el relativo fracaso económico de la India, comparado con el progreso de la China: Primero, la India es una federación de estados tan independientes entre sí que resulta muy difícil de gobernar; segundo, el mosaico abigarrado de etnias que pueblan este país; y tercero, la pesada influencia de la religión, mejor dicho de las religiones de la India, que en China, gracias al ateísmo impuesto por el régimen de Mao, no supone ningún obstáculo.

A los indios les llenan de satisfacción los elogios de Occidente que califica a su país como la mayor democracia del mundo, su gran héroe el Mahatma Gandhi, sus espiritualidades y sus altas teologías y veneradas antiguas sabidurías. Saben de la adoración que sienten muchos occidentales por sus prácticas ascéticas y místicas. Pero la mayoría de su población vive en la miseria, son parias, o sea esclavos, y acogen en su territorio a las industrias más contaminantes que no quieren tener en casa los países occidentales…

A los chinos parece sentarles bien que les reprochen su incidente de Tiannanmen, su marxismo-maoísmo y todo lo demás. Antes de Mao, eran el culo del mundo, hoy son respetados y temidos, invierten el dinero que les sobra en los cinco continentes.

Hubo un líder religioso hace dos mil y pico de años que, además de predicar el mandamiento del amor, mandó a sus discípulos que sentasen a la multitud hambrienta y le diesen de comer. Y comieron todos hasta hartarse y sobraron kilos de panes y de peces.

¿Andará ese Cristo alimentador de las personas por la China, de la mano de Mao y de Den Xiao Ping? Y sus seguidores católicos que admiran a la India, ¿por qué no le piden a ese Cristo que se dé una vuelta por la India y dé de comer a los parias que agonizan de hambre y miseria al lado del río sagrado Ganges, entre las vacas sagradas que campan a sus anchas por todo el país?

Fuente: Atrio

jueves, 7 de noviembre de 2013

Respondiendo al cuestionario sobre la familia.


Honorio Cadarso

Definitivamente se ha publicado oficialmente el cuestionario preparatorio al próximo sínodo sobre la familia. Lo que se hacía siempre y quedaba en el secreto de los obispos, hoy está siendo un estimulador para que todo tipo de personas y grupos piensen y expresen su opinión sobre estos temas. En Religión Digital han abierto un formulario para recoger esas opiniones. Mientras no se consiga un formulario con respuestas cerradas o semicerradas no será fácil tabular esas consultas. Nosotros preferimos hacerlo publicando las que nos envíen y comentándolas después. Arranca Honorio.


Primera pregunta. Las enseñanzas de los documentos de la iglesia sobre la familia.

¿Es que hay una teología sobre la familia coherente y más o menos aceptada universalmente por los fieles? ¿Y más o menos expresada por los teólogos católicos de forma coherente y unitaria?

Los fieles perciben la falta de coherencia de la Humanae Vitae al consagrar la paternidad-maternidad responsable pero limitar su aplicación al seguimiento del método Ogino o a la abstención. No hay un desarrollo de ese principio de responsabilidad en las enseñanzas de la iglesia.

Tampoco se ha desarrollado suficientemente la teología del matrimonio tal como se desprende de los textos evangélicos. El cual evangelio es tremendamente parco en sus principios éticos aplicables a la familia, proclama enérgica y solemnemente la igualdad de derechos del hombre y de la mujer, se inhibe en la definición de las formas de convivencia hombre-mujer y en las formas de la familia, etc. etc.

Proclama asimismo el carácter sagrado y la libertad sagrada de la mujer en el uso y disfrute de su sexual idad, condena cualquier tipo de trata de blancas…

No se puede asegurar que la pastoral de la iglesia católica se ajuste y defienda todos los principios evangélicos y de derecho natural contenidos en estas consideraciones. Difícilmente se puede dar crédito a la iglesia cuando se constata el trato que ella da a la mujer dentro de sus estructuras. La gente puede reprocharle que un ciego no puede guiar a otros ciegos…

Por su parte, la Iglesia dogmatiza y pontifica sobre los principios de moral natural que considera intocables en relación a la familia, principios que son enormemente relativos y relativizables en función de las circunstancias históricas, las culturas de cada etnia y las estructuras sociales de cada país y sociedad, y sobre todo de los condicionamientos económicos a los que está sometida la convivencia de la pareja y su fecundidad.

Sin un respeto sagrado a la capacidad de juicio de la persona humana, a su conciencia personal, a su cultura y sus circunstancias de vida, es imposible pontificar sobre los principios morales que deben regir esa vida familiar.

Capítulo aparte se merece el tema de la natalidad y de las relaciones familia-estado. El control de los nacimientos y de la fecundidad se impone como un acuerdo a nivel mundial para equilibrar y asegurar la sostenibilidad del planeta y de los medios de subsistencia de la especie humana, así como el bienestar mínimo del hombre y de la mujer que aceptan engendrar hijos.

Por otra parte, el estado debe velar por el bienestar de las familias, proporcionándoles los medios necesarios para crear a sus hijos y educarlos; en este sentido, los países escandinavos y otros países son mucho más cristianos que el resto de países, por cuanto garantizan a las parejas unos medios y una tarea llevadera para sacar adelante a su familia. El aborto, como solución a la desesperada para regular los nacimientos, apenas tendría sentido en una sociedad en la que el estado tutelase y protegiese el derecho de las personas a la paternidad y la maternidad sin menoscabo de su desarrollo personal.

Entra aquí también un capítulo importante en la educación de los niños y jóvenes para disfrutar y ejercer su vida sexual de la manera más humana y razonable posible.

Evidentemente, aquí la iglesia tiene mucha tela que cortar. No es lo mismo despotricar contra el aborto y la contracepción que presionar a la sociedad civil para que proteja y fomente el acceso de los ciudadanos a una vida sexual, una paternidad y una maternidad propias de seres humanos. Esta es una pastoral en la que la iglesia deja mucho que desear…

Segunda pregunta. La ley natural

Creo que va contestada en la respuesta anterior. Dada la enorme diferencia de criterios que sostienen los diferentes pastores de la iglesia sobre el matrimonio y la familia, y la desacertada conducta de las estructuras eclesiales ante la sexualidad, tanto en el tema del celibato del clero como en la defensa o conculcación de los derechos de la mujer, la iglesia ha perdido cualquier presrtigio deseable para erigirse como maestra y guía de las conciencias de las parejas y las familias.

Lo de los no creyentes que solicitan el matrimonio religioso, ¿no será una broma? ¿Qué matrimonio religioso pueden solicitar unos no creyentes? Hay contradicción en estos dos términos…Y todos sabemos que lo que desean es sin ninguna duda el brillo y lustre social de un matrimonio celebrado en una iglesia de moda y con un celebrante orador de prestigio. O simplemente cubrir el expediente de cara a conservar un prestigio y un status social que de otra manera perderían.

Tercera pregunta. Pastoral familiar, la familia como comunidad de fe.

Tal como se ve en las parroquias de Euskadi, los párrocos y pastores intentan mantener una catequesis de niños y procuran que los padres se encuentren con sus hijos en una misa dominical cada mes, una misa con algún elemento de participación de los niños sobreañadido al ritode las misas de adultos.

De vez en cuando convocan a los padres para interesarles en la marcha de la catequesis.

Escasamente se oye en la predicación que los predicadores sugieran a los fieles o les animen a orar en común con sus familias, o los esposos por su cuenta. Ya no se bendice la mesa, los mismos sacerdotes han dejado un poco de lado esa oración.

En general, creo que existe una enorme laguna en el aspecto de la formación de los miembros de la familia en su moral socio-económico-política. Las familias católicas nunca han cuidado la formación de sus miembros en sus deberes cívicos. En estas condiciones, con este vacío educacional, ¿qué formación cristiana puede darse a los miembros de una familia? ¿A quién le puede extrañar que los más fervientes católicos a juzgar por sus prácticas rituales, sean los más corruptos y deshonestos en el cumplimiento de sus deberes cívicos, económicos, políticos?

Evidentemente, estos aspectos de humanidad, de honestidad del ser humano en el uso, disfrute y distribución de los bienes materiales deben ser completados con una proyección de la vida de los miembros de la familia en sentido trascendente, en su mirada y diálogo con Jesús y con Dios. Pero Zaqueo, para encontrarse con Jesús, primero tuvo que aliviarse el bolsillo y reparar todas sus injusticias. Y si no, no han tu tía…

Cuarta y quinta preguntas. Uniones irregulares.

Creo que está contestada en la primera. ¿Qué unión es “regular” y qué unión es “irregular”? Acaso Jesús definió con una precisión más o menos detallada los requisitos de unió unión regular, o condenó forma alguna de unión irregular? Acaso de lo que dijo sobre la moral familiar definida en el Antiguo Testamento y en las doctrinas de los doctores de la Ley de su tiempo lo dijo para que fuese aplicado a los miembros de la iglesia, a sus seguidores?

En este terreno, ante todo y sobre todo en este terreno, se impone respetar y asumir religiosamente la conciencia de cada individuo, intentar que su conducta sexual y familiar se ajuste lo más posible a lo que Jesús espera de él en su circunstancia, acompañarle en ese camino hacia la superación. “El corazón tiene sus razonamientos, que la razón no sería capaz de conocer y comprender” decía más o menos Pascal.

Imponer un modelo de vida sexual y de unión dee pareja y familia que el individuo no comprenda, no sea capaz de asumir, es condenar a la persona humana a un infierno en esta vida. Y Jesús misericordioso no haría eso, creo yo.

Séptima y octava preguntas. Engendrar y educar hijos

El buen pastor deberá afanarse ante todo en ayudar a las parejas a vivir en plenitud su amor, a superar las crisis de ese amor y elevarlo a su máximo potencia. En la medida en que los cónyuges, parejas hetero o no hetero, vean el interés que el buen pastor se toma en que sean felices y encuentren un amor en plenitud, en esa medida estará ese pastor en condiciones de transmitirles el mensaje de Jesús, cuyo primer y único mandamiento es el del amor. No cabe distinciones o apreciaciones subjetivas del buen pastor, solo cabe intentar identificarse y sintonizar con las sensibilidades y la cultura de las parejas.

Ocurre lo mismo con el excesivo empeño en que las personas se acerquen a la práctica de los sacramentos, que no vaya acompañado de una superación simultánea en su vida de pareja, y en su moral cívica, en su ser de personas humanas. Lo contrario sería caer en el defecto de los fariseos de poner el sábado antes que la persona…

Fuente: Atrio
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viernes, 23 de agosto de 2013

La mujer en las religiones.


Honorio Cadarso

Se trata de una entrevista a Michel Cazenave, antropólogo de las religiones y especialista en sicoanálisis publicada en Le monde des religions, que traduzco para ATRIO.

–¿Cómo analizar la misoginia de tantas y tantas tradiciones religiosas?

–Hasta donde sabemos, siempre son las mujeres las que transmiten la conciencia religiosa y la aprensión de un Infinito que sobrepasa desmesuradamente a la humanidad. Cuando el sicoanalista L. Lacan intenta definir el “placer sobreañadido”, que sería el de las mujeres, hace referencia a Teresa de Ávila y subraya que entramos en el territorio de la mística. Igualmente Carlos Gustavo Jung repetirá que justamente por la dimensión femenina nos abrimos a la que él llama presencia del Ser, es decir, la imagen de lo divino que vive en todos nosotros con mayor o menor intensidad.


Ahora bien, precisamente eso es lo que generalmente los hombres no han aceptado, al reescribir la historia a su conveniencia para justificar más cómodamente su toma del poder y más en particular la historia de las ideas y de las creencias.

Es así como Medea, a pesar de ser hija del Sol, va a convertirse en una horrible bruja; y como Medusa, hasta incluso según el mismo Freud, se va a convertir en el objeto de terror que todos sabemos; que las supervivencias de los viejos cultos femeninos del neolítico van a ser masacradas por las carnicerías en las que serán inmoladas tantas mujeres en el Renacimiento o en el siglo XVII… Después de todo, si las mujeres están en relación con el cielo, también pueden estarlo con las potestades del infierno hacia las cuales (¿quién lo habría creído?) les empujaría su sexualidad y hasta su mismo estatuto ontológico.

Es así como Hesíodo habla ya de Pandora, la primera mujer, como de una “bella desgracia”. Le espera el retorno del reino de Saturno, un período de abundancia en que los hombres vivían tranquilamente entre ellos, sin la presencia y control de las mujeres que les obligasen a trabajar, y este es un tema recurrente en la literatura grecolatina. Por eso, en fin, la tradición monoteísta, tal cual la hemos heredado, va a hacer remontar el pecado original a nuestra tatatatarabuela Eva que entre nosotros no recobrará su redención más que en una cierta imagen de María, según el juego de palabras capicúa que definiría que por su Ave la Virgen ha vuelto del revés el nombre y con ello la maldición de Eva.




–¿Este desprecio de la mujer es universal?

–Desgraciadamente, parece que sí. Muy pronto nos hemos dado cuenta de que toda la alquimia taoísta, aunque aboga por la complementariedad del hombre y la mujer en la práctica, tiene como fin absoluto garantizar la longevidad y el desarrollo del hombre. De la misma manera que entre los seguidores del tantrismo de India, de nada les vale considerar que la Diosa es lo Indiferenciado absoluto de donde todo ha salido, el Brahman, la mujer es definida siempre en relación al hombre: su padre, su marido, su hermano, el cual hombre se mantiene siempre como polo de referencia. Y si el mundo ha sido realidad, según los Vedas, los textos sagrados del hinduismo, por el poder de la diosa Vac, la Palabra “encarnada”, ello no impide que la oración del sacerdote vale más que la de la sacerdotisa. Una mujer, es bien sabido, no para de hablar. Por su silencio, el hombre parece acercarse más a esa zona inaccesible en la que habito Ello, que es a la vez el ser y el no ser.

Es como si los hombres tuviesen tal terror del poder de la mujer, que considerasen absolutamente necesario suplantarlo con su propio poder. Es como si les fuese necesario un golpe para afirmar su dominio, aunque fuese bautizarlo desde Aristóteles hasta el siglo XIX con fisiologías inventadas pero que se vendían como rigurosamente científicas. El desprecio en que eran mantenidas las mujeres no es la más pequeña de las paradojas, cuando uno recuerda que Jesús, por ejemplo, se detuvo a charlar largamente con la Samaritana, a la que salvó del adulterio, o que se apareció a María de Magdala, y que, según nos cuentan los evangelios, tuvo por única compañía al pie de la cruz a mujeres.

–En tal contexto, ¿cómo explicar la persistencia de representaciones femeninas de lo sagrado?

–Cuando la religión se ha sentido en peligro, se ha vuelto hacia las mujeres, sin duda porque sabía que en el fondo ellas le son mucho más fieles, en el sentido original de esta palabra, que los hombres. Así cuando Roma no sabe ya a qué santo encomendarse frente a los cátaros y los valdenses, y luego frente a los cismas que la van a desgarrar, o la división de los Papas de Avignon que se prolongan hasta el siglo XV, son las grandes místicas desde Angela de Foligno a Catalina de Siena, pasando por Angela de Montefalco, por las beguinas o por Hadewigch de Amberes las que asegurarán su perennidad. hasta que pasado el peligro, los clérigos retoman el poder y vuelven a imponer de nuevo el orden del claro y cristalino pensamiento masculino. Estos años, con todo, son en los que especialmente en las filas franciscanas se verá florecer el culto de “Jesús nuestra Madre” que conocerá su apogeo al final de la Edad Media.

¿Sería desde que los hombres oscuramente y sin querer barruntaban en el fondo de sí mismos, desde el punto y hora en que se trata de comprobar, más que de recordar intelectualmente las estructuras de aquello que los antepasados llamaban el alma del mundo; será desde el punto y hora en que se trata de abrirse a aquello que San Basilio llamaba ya las “energías” de Dios, a través de las cuales El se manifiesta en su esencia comunicable permaneciendo sin embargo oculto en su esencia no comunicable, algo que en cierta manera no está muy lejos del retrato de la Sabiduría de la Biblia, de ciertas consideraciones de la Kábala o de la declaración de Ibn´El Arabi según la cual “la mujer es la forma más bella de Dios sobre la tierra”; sería esto pues lo que los hombres presentían más o menos que, por constitución a la vez corporal, síquica y espiritual, las mujeres mantenían un contacto que, sin embargo, (¿cómo podríamos saberlo? era preferible salvaguardar, con el “Por-encima-de-todo”?

Cómo explicar mejor que en la Francia del Sudoeste donde yo nací y donde el anticlericalismo ha conocido épocas de esplendor haya sido el minúsculo rebaño de las mujeres que asistían a misa los domingos y mantenían vivas las rogativas por las cosechas de las que se tenía tan gran necesidad, mientras los “cabezotas” de sus maridos les esperaban solazándose en el café, excepto en las fiestas mayores con volteo de campanas de Navidad, Pascua y la Asunción de la Virgen, sigue siendo cierto que la gestión de lo Invisible les estaba reservada. Con la idea de que si los hombres se ocupaban de las cosas serias de la tierra, dos precauciones valían más que una, y, aunque en público se profesase una cosa, era preferible no insultar excesivamente algo que no se podía ni dominar ni comprender. ¿Viejo vestigio de un “matriarcado pirenaico”? Pero estas persistencias a lo largo de siglos, o tal vez milenios, ¿no nos indican que las mujeres son las guardianas del tesoro y que ellas han dado vida a estas hadas que, testigos de otro mundo, velan sobre nuestra suerte, –a veces, preciso es reconocerlo– por nuestra más trágica desgracia?

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Caras de lo femenino sagrado

Lo femenino sagrado es según Michel Cazenave lo femenino de Dios. Durante dos milenios el Occidente patriarcal ha rechazado esta imagen, incluso cuando la cultura, la literatura, la mística, el esoterismo y algunas corrientes teológicas con cierta sutilidad han salvaguardado el culto de la diosa o más sencillamente de la feminidad espiritual. El autor nos invita a retomar el diálogo con la diosa céltica Brigit, con la Sophia de los rusos, o incluso con la Madre Divina de la India.

Se trata de un hermoso viaje transcultural, feminista y poético.

Michel Cazenave ha publicado recientemente este libro, aún no traducido al castellano: Visages du féminin sacré, de Michel Cazenave. Éditions Entrelacs, 236 p., 2012.

lunes, 10 de junio de 2013

Socialismos reales y cristianismo.


Honorio Cadarso

Navegando un poco a la deriva por Internet, a la búsqueda de referencias al socialismo “real” en sus relaciones con la iglesia y las religiones en general, es fácil encontrarse con páginas sobre Cuba y Tanzania, dos países en los que el dilema, tesis-antítesis entre ateísmo y religión, iglesia y poder civil socialista, se ha planteado y se está planteando en vivo y en directo. Y no faltan tampoco, de rebote, algunas alusiones de pasada hacia Vietnam…

Importa subrayar, de entrada, que se trata de situaciones reales, de encuentros sobre el terreno, no de construcciones en torno a un futurible triunfo del socialismo en este o aquel país. Militantes del partido comunista y creyentes de esta o aquella religión no pueden eludir el encuentro y la obligación de cohabitar y colaborar en trabajos, proyectos, gestión de empresas y colectividades.

Francisco Oves, arzobispo de La Habana, proclamaba en 1978, en el Festival Mundial de la Juventud, que “el clima social de nuestra nación (Cuba) resulta más acorde con las exigencias evangélicas de fraternidad de Cristo” y se preguntaba “cómo podemos ayudar a viabilizar el compromiso de los cristianos en la realización progresiva de esa sociedad más justa, si presentamos la fe cristiana como algo necesariamente hostil a la misma?”.

En fechas próximas a este mensaje del arzobispo Oves, el arzobispo de Hanoi, Vietnam, señaló en el Sínodo de Obispos que “la fe cristiana se expresó en otros tiempos en el pensamiento griego y romano, y ahora debe ser reelaborada en categorías de pensamiento contemporáneo en el cual el aporte marxista constituye un hito fundamental”.

Walfredo Piñera Corrales, sacerdote cubano, reflexiona a este respecto, aludiendo a la Teología de Liberación, que se trata de una línea teológica que no tiene sentido en la isla de Cuba; y que tampoco le sirve a los católicos cubanos una teología pastoral importada de otros contextos sociales.

En su opinión, se precisa un reenfoque teológico en los países en revolución: concretar tareas sociales del cristianismo, abandonar la prédica abstraccionista…El Reino de Dios se comienza a realizar aquí y ahora mismo.

“¿Cómo podremos demoler los prejuicios y recelos entre formas de amar al ser humano que producen seres humanos como el Che Guevara y Camilo Torres, entre Monseñor Oscar Romero y Salvador Allende?” se pregunta el sacerdote cubano, quien reclama además que apliquemos aquí las consignas de Jesús en Marcos 9,37-40 y en Lucas 9 49-50.

Pero todo esto nos suena quizá a un pasado demasiado olvidado aunque no tan lejano. Entre medio está el mazazo de Juan Pablo II en Puebla: su dictamen crítico hacia la Teología de la Liberación a la que considera una moda peligrosa y falaz. Un papa beatificado que, frente a la propuesta del arzobispo de la Habana Oves que opina que “el comunismo es indestructible, hay que aprender a convivir con él”, sentencia fulminante y dogmáticamente que el comunismo PUEDE Y DEBE ser destruido”. Y con este dictamen declara abierta una larga etapa de hostilidad hacia los regímenes socialistas cuyos resultados estamos constatando en estos tiempos de crisis galopante en lo económico y de catástrofe ecológica a la vista.

Pero no perdamos la esperanza, lo nuestro es esperar contra toda esperanza, según no sé quién.

Navegando por Internet, uno se entera de que un tal Julius Nyerere, que trajo a Tanzania la independencia y un socialismo a la africana, que apoyó a Nelson Mandela y combatió a Idi Amin. que fue uno de los miembros más activos del Movimiento de Países no alineados, que puso en marcha en su país un socialismo de cuño africano, desligado de las fórmulas de la URSS y otros países socialistas, ese tal Julius Nyerere está propuesto para ser declarado santo de la Iglesia católica. Ese tal Julius Nyerere integró de una manera muy natural a musulmanes, cristianos y animistas de su país en la común tarea de construir un país partiendo de cero.

Y por cierto que no nos vendría nada mal a los simpatizantes del socialismo tener en los cielos un abogado y mediador, aunque no sabemos si San José María Escribá de Balaguer, con todo su poder e influencias, lo permitirá. Pero de momento rezaremos la jaculatoria de “San Julius Nyerere, ruega por nosotros”. Y le invocaremos junto a los otros santos en las letanías de los santos, y en las rogativas para pedir al cielo que nos salve del capitalismo financiero y del desastre ecológico.

Fuente: ATRIO

sábado, 18 de febrero de 2012

Homilías: donde «el hijo de Dios» oscurece al «hijo del hombre»


Honorio Cadarso, 18-Febrero-2012


Un recorrido por una treintena de homilías, entre otras muchas que se ofrecen en Internet, da pie para analizar el alimento espiritual, bíblico y teológico que se presenta a los fieles que asisten a las misas de los domingos. (Si alimento se le puede llamar, que para algunos no pasaría de “bazofia”).

Dejando al margen algunas propuestas de homilía de una inspiración francamente “tridentina” hemos seleccionado un bloque de 27 cuyos autores son, entre otros, un Josef Ratzinger de los años 1980, el donostiarra Pagola o un Urs von Baltasar de la misma época y también sacerdotes catalanes, italianos o sudamericanos, de un talante más bien moderno a tono con el Concilio Vaticano II.

Ahora bien, uno se atrevería a aventurar que en todos ellos se echa de menos una atención suficiente a la condición humana de Jesús, que tanto empeño ponía en ser considerado “hijo del hombre”, y una interpretación de los hechos de tejas abajo, ocurridos en nuestro suelo y en nuestro planeta, tal como la haría un ser humano si fuese testigo de un hecho así en este siglo.

Concretamente nos hemos fijado en el evangelio del domingo VII del Tiempo Ordinario, en el que Marcos (2, 1-12)narra la curación de un paralítico que fue descolgado por un agujero hecho en el tejado de la casa. Jesús, curador que conocía del hombre, por intuición compasiva, lo que hoy puede conocer un médico o un siquiatra, se supone (no se dice) que hizo su pronóstico de la enfermedad de aquel paralítico y de la incidencia que en su parálisis tenía el complejo de culpabilidad que le torturaba. Por eso, su primer diagnóstico o receta fue: “Tus pecados están perdonados”. Los guionistas de las 27 homilías se apresuran a teorizar sobre el poder de Jesús de perdonar los pecados, que conlleva automáticamente su condición divina.

Tal vez podría aventurarse que en ese momento Jesús no se arroga su condición divina, sino simplemente tranquiliza al paralítico y le garantiza que su pecado no existe, está perdonado. Ante todo intenta liberarlo del complejo de culpabilidad que para Jesús carece absolutamente de fundamento y de sentido.

Pero no solo se recurre inmediatamente a la tesis de la divinidad de Jesús, también se abre una cascada de discursos sobre el pecado que está presente en el mundo y en todas las personas, sobre Dios que perdona, sobre las especies de pecado más en curso en nuestro mundo de hoy, sobre cómo le hemos vuelto las espaldas a Dios… tema éste muy socorrido para Josef Ratzinger.
Ni qué decir tiene que ya puestos en el tema del pecado se enlaza con ese tema inmediatamente al sacrificio de la Cruz como gesto redentor y liberador del pecado, a todos los discursos de todos los profetas sobre el pecado de Israel… Un tema que da mucho de sí…

Inmediatamente se suscita la polémica con los fariseos que le acechan: “¿Quién puede perdonar los pecados sino solo Dios?”

Y se vuelve a la carga, parece que hay prisa por dejar a un lado al “hijo del hombre”, el médico y siquiatra que se interesa por las enfermedades de sus semejantes, que no entiende tanto de esa dicotomía un tanto artificial entre cuerpo y alma del ser humano, sino que lo considera como una unidad a la que afectan enfermedades físicas y síquicas, y busca su curación integral.

Jesús acepta el reto de los fariseos: “¿Qué es más fácil: decirle a este paralítico: Perdonados están tus pecados, o curarle? Pues para que sepáis que el “hijo del hombre” (!otra vez el hijo del hombre!) tiene poder para lo uno y lo otro…
La escena termina con la curación de la parálisis, el paralítico, ante el triple mandato de Jesús: “levántate” “coge tu camilla” y “vete” coge su camilla al hombro y sale de la casa alabando a Dios.

¿Hasta qué punto se impone dictaminar una intervención extranatural y milagrosa de Jesús para interpretar este relato evangélico? ¿De qué pecado habla Jesús? ¿O bien simplemente se adapta a la filosofía-teología del pueblo que le rodea sobre el pecado y la culpabilidad del hombre frente a Dios, y se limita a decir que ese “constructo” mítico de la mentalidad judía quedaba superado por la primacía del ser humano y el pacto que Dios estableció con él por el mero hecho de crearlo? ¿Que un ser humano puede declarar extinguidos los pecados sencillamente porque para Dios el pecado no existe, porque el único requisito de la salvación del ser humano es su voluntad de superarse, de renunciar a un pasado de malas obras?

¿Cómo y en qué condiciones se puede trascender el relato “a lo humano” de este episodio y situarlo en una clave teológica, explicar a los fieles que acuden a la misa del domingo la lectura “a lo divino” que se puede hacer de él.

Seguramente habría que llegar a un tratamiento del texto evangélico en cuestión desde una perspectiva teológica y mística. Pero me temo que, al no haber valorado la dimensión humana de los hechos, los autores de estas homilías se incapacitan para trascender un tratamiento previo que ni siquiera han olido de lejos. No se puede hablar de Jesús hijo de Dios si se desconoce a Jesús hijo del hombre, diría uno…

La verdad es que el que acuda regularmente a la misa de los domingos en una iglesia cualquiera tiene que soportar homilías y explicaciones del evangelio en las que el “hijo del hombre” que se nos muestra en los textos de los cuatro evangelistas pierde su fisonomía humana completamente. Explicaciones del evangelio donde el Hijo de Dios habla un lenguaje solo apto para iniciados, y vive en la luna o más arriba.
Hace mucho tiempo que se impone una lectura del evangelio “en equipo” unas homilías dialogadas en las que cada uno exteriorice y comparta con toda la comunidad cómo entiende el texto de que se trata. Muy bien que al final el presidente de la asamblea cristiana haga el resumen o síntesis de lo que cada uno ha aportado, pero soportar discursos hueros y repetitivos sin emoción y sin contenido, faltos de actualidad y de humanismo, como los que se soportan muchas veces, es francamente desalentador.

NOTA. Las homilías mencionadas pueden localizarse haciendo clic en “Homilia. Domingo VII del Tiempo Ordinario. Ciclo B”. Aparece una primera homilía suelta y al final se vuelve a hacer clic en “26 Homilías más para el Domingo VII del Ciclo B”

Fuente: Atrio