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sábado, 14 de octubre de 2017

5 verbos para construir hospitalidad.


Oriol Prado. 

Antes del verano me pidieron escribir algo referente a la hospitalidad y cómo, desde un itinerario cristiano, se podía ser instrumento para construir una sociedad de acogida ante la llegada de migrantes a nuestro país. La propuesta estaba hilvanada en torno a cinco verbos: abrir, peregrinar, compartir, (re)conocer y amar. La vigencia de estas actitudes plenamente evangélicas me sigue pareciendo válida hoy.

Este verano la ciudad de Barcelona ha sufrido directamente la acción del terrorismo de EI, y desde algunos altavoces se ha expresado una relación causa-efecto directa entre migraciones y acogida de refugiados y el atentado. Quisiera recordar, en primer lugar, que este tipo de atentados se han venido repitiendo en otras ciudades del mundo, y hay que tener presentes todas las víctimas que ha habido aquí y en todas partes por la acción que pretende ser desesperanzadora (es decir, que tiene como objetivo negar toda esperanza). En segundo lugar, quisiera proponer una lectura de la acogida, desde los cinco verbos mencionados más arriba, que nos pueda ayudar a una nueva mirada hacia las personas migrantes.

No pretendo, por tanto, hacer un análisis de las causas que nos han llevado a estos atentados ni de sus consecuencias. Algunos buenos análisis como los que encontrareis en el blog de CJ (“Es hora de buscar todas las causas del terrorismo”, de Jaume Flaquer; “Comunicado del grupo de trabajo sobre religiones y paz ante los atentados de Barcelona y Cambrils”; “Pasión de Barcelona, pasión del Mundo”, de J.I. González Faus) nos ayudan a vislumbrar las causas que han llevado a la acción terrorista y posibles caminos para recorrer hacia una verdadera fraternidad entre diferentes fes, culturas, sociedades: entre seres humanos. Quisiera añadir, sin embargo, algunas palabras a partir del itinerario ofrecido por los verbos abrir, caminar, conocer, compartir y amar, de cómo y por qué la hospitalidad puede contribuir a la inclusión de las personas migrantes en nuestra sociedad.

Abrir, como punto de partida para la hospitalidad. Sin embargo, no es sencillo abrir: si abrimos los ojos, tal vez veremos cosas que no nos gustarán; si abrimos los oídos, oiremos algunas cosas que no queríamos oír; si abrimos las manos para dar, dejaremos de poseer aquello de lo que nos hemos desprendido; si las abrimos para recibir, lo haremos con la desconfianza de sabernos deudores del que nos ha obsequiado; al abrir el corazón nos quedaremos a la intemperie. Y a pesar de todo, es en el abrir donde puede comenzar el camino de la hospitalidad: porque es con los ojos abiertos que descubrimos realidades de injusticia que nos vacunan contra la indiferencia. Es con los oídos abiertos cuando, en medio de un ruido mediático ensordecedor, intuimos el clamor de los sin voz y descubrimos voces proféticas que ofrecen alternativas. Es con las manos bien abiertas que recobra valor lo dado y descubrimos la belleza de la gratuidad en el recibir. Es descubriéndonos a la intemperie, con el corazón bien abierto, cuando no tenemos nada que perder, que toma todo el sentido el “no tengo miedo” que ha resonado en nuestras calles y que nos hace vivo el Evangelio: “no tengáis miedo” (Jn 6,20).

Este abrir nos conduce, nos hace caminar, salir afuera: “El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8,20). Es en el encuentro con el otro donde descubrimos el prójimo como sagrado, tal y como aparece en las grandes tradiciones religiosas. El huésped es concebido por la tradición hinduista como aquél que no tiene tiempo. En la tradición bíblica encontramos el peregrino, el extranjero… Abraham el itinerante (Gn 12), que es a la vez quien acoge a Dios mismo cerca del árbol de Mambré (Gn 18). Es, pues, con la experiencia de haber salido de nuestro confort que podremos aproximarnos con empatía al migrante que también ha tenido que marcharse de su casa. Y siguiendo el mismo hilo propuesto en el texto de Mambré, descubriremos que, sin salir al encuentro del otro, éste pasaría desapercibido en nuestras vidas. Hay que remarcar, pues, que en este itinerario hacia la hospitalidad es necesario no recluirnos en nosotros mismos, ni como individuos ni como clan. Hay que salir fuera, al encuentro, convirtiéndonos en peregrinos, y la experiencia de intemperie, al abrir el corazón, nos posibilitará el aprendizaje de la acogida.

De este caminar que nos lleva al encuentro del otro surge la necesidad de conocer, de descubrir una realidad que intuíamos al abrir ojos, oídos, manos y corazón. Conocer no es meramente darse cuenta de una realidad que quizás hasta el momento era desconocida, sino incorporar esta realidad en nuestro propio ser. Así, al conocer no sólo descubrimos al otro quitando el velo que nos lo ocultaba, sino que rompemos con las ideas preconcebidas que teníamos. De alguna manera, más que de conocer se trata de reconocer al otro como persona, como ser humano, como igualmente digno. Conocer y reconocer requiere hacer un recorrido hacia dentro y otro hacia fuera: conocernos a nosotros mismos, reconocernos como acogidos y finalmente desvelarnos como débiles para transitar afuera conociendo al otro como igualmente débil, y desvelar su dignidad para que sea reconocida. Este doble conocimiento (adentro y afuera) nos ofrecerá un enriquecimiento: se trataría de mejorar lo que ya somos como personas, comunidades o sociedad con lo mejor de lo que nos aportan las personas migrantes cuando les dispensamos una buena acogida. No se trata de perder nuestra identidad, es más bien darnos cuenta de que las identidades son dinámicas -como siempre lo han sido a lo largo de la historia- y que la hospitalidad podrá hacernos descubrir que la manera de vivir del extranjero tiene algo que mejorar en la nuestra y viceversa.

Este enriquecimiento que surge del reconocimiento mutuo configura un compartir entre iguales. Este compartir, inicialmente, se podrá concretar en aspectos materiales: ofrecer recursos, alimentar o dar cobijo desde la gratuidad. Sin embargo, no habrá que descuidar la dimensión personal del compartir, siempre desde el respeto al otro y a nosotros mismos, al momento vital, a lo que queremos contar y a lo que no. Durante toda la acogida tendrá un valor importante la manera de compartir, será necesario que los gestos y las actitudes sean de ternura, de cuidado, de escucha, de empatía y de diálogo. Este compartir es necesario que se produzca en la dimensión personal, en la comunitaria y en la social. Hay que remarcar la necesidad de la dimensión comunitaria en la acogida; es en la comunidad que se extiende como red donde el acogido puede y debe convertirse en un nodo más, siguiendo su proceso, que es un proceso compartido con la comunidad. Una dinámica que tiene hitos, pero no tiene meta: la construcción de la realidad compartida con la persona acogida, como la construcción de cualquier otra comunidad humana, se perpetúa en el tiempo con momentos mayoritariamente de crecimiento, pero también de incertidumbre y debilidad. Hay que velar para evitar la rotura de los hilos que se han ido tejiendo por firmes que parezcan, y si es necesario, rehacer puentes.

Finalmente es en el amar que se nos ofrece el alimento, la fuerza, la perseverancia y el sentido para la hospitalidad. Me identifico con el otro descubriendo mi propia vulnerabilidad. En el amor me descubro a mí mismo acogido por mi comunidad, por mí mismo, por el otro. “Amarás al prójimo como a ti mismo” (Lv 19,34) (Lc 10,27) y es en la Encarnación que el otro se convierte en el Otro.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Navidad y exclusión social.



José Sánchez Luque-Foro Andaluz Diamantino García

Los textos evangélicos que nos hablan de la infancia de Jesús son textos simbólicos y míticos. Son relatos míticos y ancestrales. Ninguno es original del cristianismo. Pero el que sean relatos míticos no significa que sean mentira. El mito, en todas las culturas, está destinado a descubrirnos una verdad radical que atañe al hombre entero y que no se puede expresar con palabras científicas. El mito del nacimiento de Jesús está llamado a descubrirnos su significado más profundo y vital.

Jesús fue desde su nacimiento un judío marginal. Él mismo se marginó y por eso fue un excluido social. No hubo posada para Jesús, con esta frase Lucas nos vine a decir lo que fue la vida de Jesús. Una persona que experimentó y vivió la exclusión. Un día el mismo Jesús nos dirá: Los pájaros tienen nidos, la raposas madrigueras, yo no tengo donde reclinar la cabeza. Frase que según los especialistas pertenece a los dichos más seguros del Jesús histórico. No es una glosa de las primeras comunidades.

Pero la exclusión no ha terminado. Muchas personas en el mundo viven hoy el mismo proceso de exclusión que vivió Jesús. Una exclusión que es fruto de nuestro modelo social. Un modelo con una gran capacidad de generar situaciones de pobreza y de exclusión social. El papa Francisco lo ha repetido muchas veces de manera solemne: Esta economía mata. Que es lo mismo que decir que este sistema social que nos domina produce hambre, marginación y muerte. Con el cura Diamantino recordamos una de sus frases más certeras: Medio mundo muere de hambre y la otra mitad de colesterol.

Enumeraremos solo tres notas significativas: 1.- A escala planetaria, la creciente brecha entre el Norte y el Sur, entre las sociedades ricas y los países eufemísticamente llamados en vías de desarrollo, es resultado de un modelo que solo beneficia a un tercio de su población. 2.- Al interior de las sociedades ricas, el modelo genera bolsas de pobreza, de paro laboral, de empleo precario, de exclusión para franjas cada vez más amplias de la población. España, sin ir más lejos, es el país de la Unión Europea donde más está creciendo la desigualdad y el incremento de los suicidios por motivos económicos. 3.- El imparable fenómeno de la inmigración y de los refugiados políticos es también una fuente mayor de exclusión social.

Y lo que es peor, muchas veces hay personas, generalmente bien acomodadas, que valoran a la pobreza desde una perspectiva exclusivamente individualista y tratan a los pobres como responsables de su propia situación, afirman que son parásitos, vagos, engañan y son culpables de su situación, e incluso son enemigos del bienestar. ¿Se pueden pensar tantas barbaridades en tan pocas líneas?

Pero Jesús en Belén nos ofrece una forma nueva de mirar la realidad y la debilidad de tantas personas. La contemplación de Jesús en su Navidad nos enseña a contemplar la debilidad y la exclusión humana como una forma de presencia de Dios. Dios está entre nosotros como debilidad, en los débiles, en los excluidos, en los pobres, en las carencias de todo tipo, en cada una de nuestras limitaciones. Por eso mismo, salir, bajar al encuentro de las carencias humanas, es una forma de peregrinación hacia el corazón del Dios más vivo y sorprendente. Con los mismos pasos con que nos acercamos a la debilidad de los que sufren nos acercamos a Dios.

La Navidad es la gran fiesta porque Dios nace en nuestra debilidad y entre los excluíos sociales, en la periferias, y nosotros, creyentes y no creyentes, estamos invitados a unirnos a Él para luchar contra todo tipo de exclusión, uniendo nuestro trabajo con el suyo, sin saber dónde empieza Él y dónde empezamos nosotros.

Si Dios ha corrido la suerte de encarnarse, de nacer pobremente y crecer como salvación desde la exclusión de este mundo, ya no hay excluidos para Dios, nadie queda fuera de Dios. Y el lugar principal para la fiesta es allí donde aparece: en las afueras, donde no hay sitio, donde todo parece agotarse y está condenado a crecer en la amenaza y a la intemperie de las construcciones humanas.

Navidad es el tiempo de acoger con ternura lo germinal, lo pequeño, lo que nace en los movimientos sociales y humanitarios alternativos y en los grupos eclesiales que luchan por un mundo nuevo y por una Iglesia más de acuerdo con el sueño de Dios. Es el momento de salir hacia los excluidos, hacia los que no pueden llegar hasta nosotros. Desde esa debilidad podemos sentir que pasa por nosotros la fuerza de Dios, su santo brazo, que transforma con nuestra ayuda toda la realidad. Y podremos sentir la alegría de María y de José y la de los ninguneados pastores. La indecible alegría, la que solo puede ser recibida como regalo y de la que nace el compromiso más radical y esperanzado pro el cambio social que nuestro mundo necesita. No lo olvides: El que ama a Dios más que su prójimo no lo ama sobre todas las cosas. Feliz Navidad.

jueves, 30 de octubre de 2014

Chile:¿qué significa y para qué sirve el verso de la inclusión social?



Ellos saben que la memoria popular es un acumulado histórico peligroso y que si llega a organizarse la rebeldía, esta fiesta triste y de palcos numerados comienza sus descuentos.

Andrés Figueroa Cornejo

1. En plena fase del imperialismo financiero, de reordenamiento geopolítico mundial determinado por la guerra de mercados entre EE.UU. y China, y de depresión económica; en Chile –uno de los enclaves transpacíficos estratégico para los intereses del Estado corporativo norteamericano-, el relato dominante de la administración Bachelet o Nueva Mayoría, gira, como en tantas partes, en torno a la expresión-fuerza “inclusión social”.

2. Chile se encuentra en curso recesivo, rima con la caída del PIB junto al sistema regional y planetario, sufre las consecuencias de la baja del precio de los commodities, y las inversiones mineras se deslocalizan hacia territorios legislativos laborales y ambientales aún más “flexibles” como el peruano. En consecuencia, la administración gubernativa de turno repite con volumen de sordera y a través de todos sus poros institucionales que sus reformas vueltas papel mojado una tras otra (reforma tributaria, educacional, constitucional, laboral, etc.) tienen el objetivo progresista de la inclusión social.

3. ¿Qué significa inclusión social en el Estado policial chileno -esa franja que se explica económicamente por su dependencia del precio del cobre, la celulosa, media botella de vino tinto y un filete de salmón exportable; la bolsa, su plataforma financiera concentrada y que se llena la barriga sin pedir cuentas a sus dadores de sangre y dicta las cifras del precio del dinero que impone el Banco Central; los ahorros previsionales y el IVA-?
Aquí la inclusión social es el fetiche necesario de la totalidad capitalista que persigue la reproducción incesante del consenso y la cohesión imposible en una sociedad dividida en clases sociales de intereses antagónicos y en pugna permanente. La brutalmente inequitativa distribución del ingreso es apenas un síntoma, como el saqueo y la expoliación de humanidad y naturaleza, los modos desesperados mediante los cuales el capital nostalgia la tasa de utilidades de su época dorada.

4. ¿Quién le explicará a los miles de trabajadores/as estudiantes que distraen una fracción de su salario mordido por los créditos, que la movilidad social prometida por la industria de la educación superior del país es un mito conveniente, irregulado y basado en la pura y dura ganancia privada? ¿Quién le explicará a los tantos/as que no son el muchacho/a-modelo-blanco, vestido casualmente para la ocasión y de sonrisa ganadora que tapiza los lugares públicos comprados por cursos y carreras sin lugar en la plaza laboral? Allí también se rompe la cara de la inclusión social.

5. ¿Un bono es inclusión social, un programa social limitado y clientelar, un crédito simbólico para emprendedores y cuentapropistas cuando comienza a escasear el trabajo en relación de dependencia y los funcionarios públicos están tercerizados y en la frontera de su expansión?

6. ¿O inclusión social es, en medio de la dictadura capitalista con formato de chaqueta y corbata, tener el mismo derecho a cuotas para marearse con dos o tres celulares y televisores por cabeza, tanto en la calle como puertas adentro? ¿Por qué hay gente que aún cree que existen las “puertas adentro”? ¿No son las “puertas adentro” más que el puente imaginario de la consecución real de las relaciones sociales del sujeto expulsado de la política, pero integrado a la mansedumbre satisfecha y evasiva de tener a mano farmacias y botillerías?

7. ¿Inclusión social, cohesión social, unidad nacional expresada en los momentos de la discriminación, xenofobia, patriarcado, rabia postiza contra los/as migrantes y los jóvenes de fuera y dentro del país; doctrina del shock a la chilena, bombazos misteriosos con resultado de muerte, bombazos misteriosos con resultado de miedo, con resultado de pacificación social, de neocolonización mapuche, con resultado de “cada cual en su escondite”, toda vez que ya no existen escondites?

8. Entonces el recurso discursivo de la inclusión social es alienación, ideología, condición de la gobernabilidad inestable, control, promoción de la auto-vigilancia, de la auto-censura, del desplazamiento y oscurecimiento de las responsabilidades existenciales y colectivas (si es que existe una división genuina al respecto). Es fuerza e intentona de consenso por arriba, con promotores a sueldo por abajo.

9. “¡Ah”, dirán los funcionarios pagados y no pagados de la inclusión social, “otro que trabaja para la UDI, otro melancólico de la tiranía, otro que está contra el progreso infinito, contra nuestra condición de país ordenado, legalista y emergente; otro agente de la inteligencia del gobierno boliviano, otro resentido social incapaz de entender que este es el mejor de los mundos posibles”.
Pero los funcionarios de la inclusión social saben mejor que la mayoría que por el momento toma palco, que están condenados a adoptar medidas atropelladas, golpes de efecto, palizas y crímenes ejemplares y precautorios. Ellos saben que la memoria popular es un acumulado histórico peligroso y que si llega a organizarse la rebeldía, esta fiesta triste y de palcos numerados comienza sus descuentos. Con un cronómetro y calendario de agujas y tiempos volcánicos, desde abajo, desde la raíz fogosa de la Tierra. Ese lugar y esa hora donde las cámaras del poder son pupilas inútiles.

Fuente: Apia Virtual

sábado, 14 de diciembre de 2013

Noche de dolor en Córdoba (Argentina).


Equipo Atrio, 13-Diciembre-2013

Hemos escogido este hecho de una huelga de policías en la Docta Córdoba, la provincia más importante de Argentina tras Buenos Aires, porque es la síntesis de muchos problemas que vinculas hoy España e Argentina y porque lo escribe en su blog nuestro amigo Jorge Gerbaldo. Hay muchas cuestiones de actualidad en España (la consulta catalana, la privatización de la policía, la corrpción…) que pueden ser comentadas aquí o en otros posts. Y para ver mejor la crisis argentina ver este artículo de Matriz Sur reproducido en Rebelión: Incendio de Argentina: 30 años de democracia feudal son enterrados por el pueblo . ¿Qué opinan ustedes?


El día martes 3 y miércoles 4 de Diciembre de este año, hace apenas unos pocos días, la ciudad de Córdoba ha vivido el horror de haber quedado sin ninguna protección en un contexto de atracos organizados, contra locales comerciales, que terminaron con el temor generalizado, fruto de la “retirada” que realizó la policía provincial de sus funciones otorgadas por la sociedad para su protección.

Una policía provincial cuestionada por su vinculación en los altos mandos con el narcotráfico, decidió auto acuartelarse por una reivindicación salarial. Esta situación posibilitó que la sociedad se quedara en manos de grupos que realizaron desmanes y atracos por toda la ciudad, haciendo imperar el miedo y la preocupación en todos los barrios de la capital.

En mi más íntima impresión, creo que esta situación fue organizada por la misma policía, a través de una estructura corrupta, en donde mantienen en activo bandas a las que hacen robar (según lo denunciado por los organizadores de la “marcha de la gorra”), además de sus vínculos con las bandas narcos que se han adueñado de nuestra ciudad.

Pero la cuestión que me tiene desvelado en estos días es de dónde surge esta “mano de obra” para este día horroroso que hemos tenido que vivir. ¿Qué hace que a una simple convocatoria por redes sociales y grupos de mensajes de celular movilice esa cantidad de jóvenes para llenar la ciudad de vándalos?

Nos han enseñado que en esta posmodernidad globalizada y capitalista, conceptos desarrollados por la historia del pensamiento han dejado de tener vigencia. De golpe y por decreto del Consenso de Washington los oprimidos han sido incorporados al capitalismo y ya no sufren más. Es por ello que la lucha de clases, en donde los opresores, sin misericordia, estrujan la plusvalía de los que sufren la opresión y estos intentan luchar por su dignidad, son conceptos arcaicos que sólo viven en mentes enfermas que no ven las bondades del progreso ilimitado y lo lindo que se vive en sociedades en donde la “libertad para algunos” es el modelo ha seguir.

Pero la vida nos enseña que no es así. Del mismo modo que la lucha de los oprimidos sigue vigente, también es actual la realidad del lumpen proletariado, que ya Marx a mediados del siglo XIX caracterizaba como “desclazados” y que podemos llamar junto al papa Francisco como los “descartables”; aquellos que el sistema ha expulsado sin ningún tipo de compasión, que viven el dolor de la marginalidad y a los cuales nuestras sociedades de la opulencia mantienen ocultas y que se visibilizan en ocasión de este tipo de sucesos en donde políticos corruptos y los poderes económicos les dan “vía libre” en algunas oportunidades para hacernos entender que sólo ellos pueden tenerlos “controlados”.

Y esta democracia nuestra, que con tanto dolor y sufrimiento alcanzó nuestra sociedad, no ha sabido, en 30 años, dar respuesta de dignidad a aquellos que sufren. Porque el problema central es que amplios sectores de nuestra sociedad sufre. Sufre el desamparo de un sistema que no ha dado educación, trabajo, contención, sino que son utilizados en su dolor, para tenerlos como estructura clientelar de una política deshumanizada o mano de obra y fuerza de choque en sus luchas intestinas por más poder, a veces dentro de los partidos políticos y otras en los enfrentamientos entre poder económico y poder político.

La desgracia neoliberal que nuestra Patria vivió durante 10 años, ha dejado fuera de la sociedad a un sector completo de nuestros hermanos, que no pueden alcanzar niveles mínimos de dignidad, con una destrucción sistemática de la cultura del trabajo (elemento fundante de la dignidad humana) y que hoy vemos en los hijos del hambre y la marginalidad. No existe, para grandes grupos sociales, la expectativa de crecimiento social, pero son visibilizados con cara de “peligrosos”, cuando no son más que el fruto natural de nuestras propias decisiones políticas, que como sociedad hemos avalado e irresponsablemente nunca supimos modificar.

¿Esto agota el análisis? Sin ninguna duda, no. Sobre todo cuando los sucesos son tan recientes. Seguramente en los próximos días seguiremos considerando a los sucesos tan terribles que hemos vivido. Sólo espero que no tengamos que tratar sobre nuevos hechos de este tipo, como amenazan los responsables de lo sucedido.

Fuente: Atrio

Incendio de Argentina
30 años de democracia feudal son enterrados por el pueblo


Matriz del Sur

Los acontecimientos sucedidos en varias provincias argentinas demuestran a 30 años de democracia representativa que el feudalismo provincial ha llegado su fin por obra y gracia del pueblo.

El modelo económico instalado a partir de 2003 por Néstor Kirchner, Eduardo Duhalde y Lavagna y más tarde por Cristina Kirchner, Amado Boudou y Axel Kicillof basado en la exportación de materias agrícolas primarias (soja de Monsanto), extracción de minerales (oro, plata, cobre, uranio de Barrick Gold) y la exportación de petróleo por empresas privadas extranjeras (Panamerican, Shell, Exxon, Chevron) revelan definitivamente la falacia del relato económico, político y social basado en el concepto creado por el BID y adoptado por Cristina Fernández en 2007, denominado “crecimiento económico con inclusión social”. Esta ficción económica no demostrable en la realidad por el método económico-científico, se acaba de enterrar en la Argentina, un país de matriz feudal-mafiosa corporativa desde Santa Cruz a Jujuy, donde las desigualdades sociales se incrementaron en los últimos años.

Según el experto Ruben Ramos, el BID, se define como “la principal y mayor fuente de financiamiento y pericia multilateral para el desarrollo económico, social e institucional de manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente”. Sin embargo, son sus miembros “no prestatarios” a través de sus “inversionistas de impacto” (que son todas las grandes empresas extranjeras instaladas en nuestros países), los que depredan nuestras riquezas mineras, petrolíferas, acuíferas, forestales, pesqueras, turísticas, agrícolas, ganaderas; destruyen nuestra cultura, enajenan nuestra identidad, nuestra historia, nuestra música, nuestras costumbres, nuestras comidas.”

Afirma Ramos que “El BID, dice de sí mismo, que no se trata de cualquier banco, porque, además de préstamos, impone donaciones y asistencia técnica; realiza investigaciones que le sirven para conocer mejor nuestras reservas naturales, nuestra gente, instrumentalizar la sedición, el terror, el hambre, la guerra y elaborar sus “Estrategias de país” para imponérselas a nuestros obsecuentes gobernantes.”

“El BID tiene 48 países miembros de los cuales 26 son países miembros “prestatarios” de América Latina y el Caribe. Son la mayoría en la Junta de Gobernadores del BID, pero no lo gobiernan. Este derecho se reserva el gobierno norteamericano por ser el “creador” del Banco, así como de la OEA, y tiene el 31% del capital del Banco que alcanza los cien mil millones de dólares. Argentina, Brasil y México, juntos, llegan al 26%. El resto, sólo cuenta para llevarle el amén a los EEUU”.

“Dada su base de accionistas “no prestatarios” el BID puede endeudarse en los mercados internacionales a precios competitivos y transferir esos beneficios a sus socios europeos, norteamericanos y asiáticos para sus inversiones en los 26 países “prestatarios” de América Latina y el Caribe. Y si de inversiones en los países más pobres y vulnerables se trata, opera a través de su “Fondo de operaciones especiales” (FOE), beneficiando igual a sus socios inversionistas. Es decir, nadie se salva de la agonía de la deuda que nos impone. Excepto Cuba”.

El nuevo pacto económico de Cristina Fernández con la banca regional e internacional controlada por Estados Unidos, las corporaciones transnacionales y la debilidad política de la presidenta y los gobernadores feudales, han condicionado a la sociedad a un futuro incierto de ajustes tarifarios con quita de subsidios, aumento desmedido de precios, incremento de pobreza, reducción de fuentes laborales, disminución del ahorro, imposibilidad de acceso a la vivienda, baja de la calidad educacional y sanitaria: factores comunes de un capitalismo “nacional y popular” que pretendió hacer rico a los ricos y pobres a los más pobres, logro real del modelo kirchnerista en la democracia feudal.



Fuente: Rebelión