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lunes, 7 de agosto de 2017

Los obispos brasileños denuncian a un gobierno que sólo favorece los intereses del capital.


Exigen que atienda a "las necesidades y los derechos de los más frágiles"
Los obispos brasileños denuncian a un gobierno que sólo favorece los intereses del capital
Claman que "no seremos un país diferente sin superar la ingenuidad, la pasividad y la indiferencia"

Luis Miguel Modino, 03 de agosto de 2017 a las 19:41

Piden a la Iglesia "valentía profética... en favor de nuevos rumbos para la sociedad brasileña, fundamentados en la dignidad humana de todos los ciudadanos y ciudadanas y del bien común"

Los obispos brasileños han emitido una nueva nota, esta vez a través de la Comisión Episcopal Pastoral para la Acción Social Transformadora, en la que se posicionan contra la situación político social por la que Brasil está pasando y las actitudes de un gobierno al que no dudan en definir como aliado de los "intereses del gran capital".

La nota ha surgido de la última reunión de los obispos de la Comisión y cobra especial relevancia en estos días en que el Congreso está juzgando la continuidad del Presidente Temer, en un acto que muchos no dudan en calificar de pantomima.

En este encuentro los obispos brasileños han pretendido retomar las ideas de la Gaudium et Spes y de la Conferencia de Medellín, que, como recoge la nota, continúan siendo una respuesta válida "en el contexto de la actual transformación social", lo que debe provocar en la Iglesia una actuación frente a "las situaciones que generan sufrimientos humanos, con la misma compasión de Jesucristo".

Los obispos denuncian, con una actitud verdaderamente profética, "las muchas situaciones angustiantes de Brasil, entre ellas el desempleo colosal, la quiebra del orden democrático y la pérdida de la legislación laboral y social". No resulta tolerable, en opinión de la Comisión Episcopal para la Acción Social Transformadora, que el Estado se desentienda de su papel, que le obliga a "atender las necesidades y los derechos de los más frágiles", situación que se agrava en la medida en que, en lugar de realizar su verdadera misión, se dedica a favorecer "los intereses del gran capital", con la consiguiente "penalizando a los más pobres".

Al mismo tiempo que critica y condena la actitud del gobierno, la nota reclama una mayor implicación de la sociedad brasileña, que muchas veces asiste impasible a una repetición de situaciones macabras, pues como los obispos señalan "no seremos un país diferente sin superar la ingenuidad, la pasividad y la indiferencia".

Junto con esta llamada hacia la sociedad, no dudan en dirigirse hacia el interior de la propia Iglesia, de la que piden "valentía profética", y de la que esperan actitudes "en favor de nuevos rumbos para la sociedad brasileña, fundamentados en la dignidad humana de todos los ciudadanos y ciudadanas y del bien común". Asumiendo esas actitudes, será posible transformar "en esperanza las apatías y frustaciones de la sociedad brasileña".

En la nota de los obispos encontramos un nuevo instrumento que revela "el rostro misericordioso de Dios, defensor de la justicia en favor de los empobrecidos". Sin duda, la Iglesia tiene que ser una voz firme en una sociedad que promueve y favorece cada día más "nuevas formas de esclavitud".

Lo más sangrante de esta situación es que el mayor enemigo del pueblo brasileño hoy en día es su propio gobierno, actitud que los obispos, una vez más, han dicho no estar dispuestos a tolerar, pues eso les haría contrarios a la propuesta de Jesús de Nazaret.


Mensaje de los obispos de las Pastorales Sociales


"Yo vi... y oí el clamor de mi pueblo" (Ex. 3,7)


Nosotros, Obispos de la Comisión Episcopal Pastoral para la Acción Social Transformadora y referenciales de las Pastorales Sociales, de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), reunidos en Brasilia, en la Sede de las Obras Misionales Pontificias, los días 31 de julio y 1 de agosto de 2017, buscamos luces para la actuación de la Iglesia en Brasil frente a los nuevos desafíos de nuestra realidad, hoy.

Contando con la magnífica asesoría del Padre José Oscar Beozzo, nos inspiramos en el Concilio Vaticano II, particularmente en la Cosnstitución Pastoral Gaudium et Spes (Alegría y Esperanza), rescatando su apliaación en América Latina y el Caribe, a partir de la 2ª Conferencia Episcopal de este Continente, en Medellín, cuyo aniversario de 50 años celebraremos en 2018, reavivando y actualizando sus intuciones y compromisos fundamentales en el contexto de la actual transformación social.

Reconociendo que no hay ninguna realidad, verdaderamente humana, que no encuentre eco en el corazón de Cristo (cf. Gaudium et Spes, nº 1) entendemos que la Iglesia tiene como misión pastoral actuar frente a la globalidad de la realidad, particularmente las situaciones que generan sufrimientos humanos, con la misma compasión de Jesucristo.

"Para llevar a cabo esta misión, es deber de la Iglesia estar atenta en todo momento a los signos de los tiempos, e interpretarlos a la luz de Evangelio; para que así pueda responder, de modo adaptado en cada generación, a las eternas preguntas de los hombres acerca del sentido de la vida presente y futura, y de la relación entre ambas. Y, por eso, es necesario conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus esperanzas y aspiraciones, y su carácter tantas veces dramático" (GS nº 4).

Claman al cielo, hoy, las muchas situaciones angustiantes de Brasil, entre ellas el desempleo colosal, la quiebra del orden democrático y la pérdida de la legislación laboral y social. El gobierno, en lugar de fortalecer el papel del estado, para atender a las necesidades y los derechos del los más fragilizados, favorece los intereses del gran capital, sobre todo financiero especulativo, penalizando a los más pobres, por ejemplo con la reforma de la previdencia, falsamente justificada.

No seremos un país diferente sin superar la ingenuidad, la pasividad y la indiferencia. Nos urge, por tanto, como Iglesia, realizar nuestra misión pastoral en profunda comunión, con valentía profética, promoviendo y fortaleciendo acciones comunes con todos los seres democráticos de este país, en favor de nuevos rumbos para la sociedad brasileña, fundamentados en la dignidad humana de todos los ciudadanos y ciudadanas y del bien común.

Interpelados por el Espíritu del Señor invitamos a nuestras comunidades eclesiales, los organismos del Pueblo de Dios, las personas de buena voluntad a instaurar acciones que transformen en esperanza las apatías y frustaciones de la sociedad brasileña, al final, como dice el Papa Francisco, el corazón de Dios es y continuará incandescente por amor a su pueblo (cf. Audiencia General del 26 de abril de 2017). ¡Así también, estén, hoy y siempre, nuestos corazones!

Que Nuestra Virgen Aparecida, a quien expresamos nuestra alabanza, en especial en este Año Mariano, nos inspire a revelar el rostro misericordioso de Dios, defensor de la justicia en favor de los empobrecidos, siendo signos e instrumentos de la acción liberadora y humanizadora de Cristo, frente a las nuevas formas de esclavitud de los tiempos actuales.


- Monseñor Guilherme Antonio Werlang, Msf


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martes, 6 de junio de 2017

"El ecumenismo teórico no junta a las personas, sino a los teóricos"


Pastor José Marcos da Silva: "Para llegar a la unidad falta sacar al cristianismo de los Templos"
"El gran mal de la Iglesia es que está aprisionada en los ritos, está separada del pueblo"


Luis Miguel Modino

El ecumenismo de pensamiento, de teoría, provoca encuentros, libros, textos, pero no provoca acción

(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- El ecumenismo es algo que no puede quedarse en el plano teórico, tiene que ser instrumento que una ante el dolor común. José Marcos da Silva, pastor desde hace 15 años de la Iglesia Bautista de Coqueiral, un barrio en la periferia de Recife, es alguien que muestra elementos prácticos que pueden ayudar en el camino de la unidad, aspecto que está siendo reflexionado y celebrado en Brasil durante estos días, en que se conmemora la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.

Define a su Iglesia como una Iglesia Bautista Helderiana, en referencia a Don Helder Cámara, el gran arzobispo de Recife, que durante más de veinte años se convirtió en el gran acompañante de la vida de los pobres de las periferias de Recife y de Brasil.

De hecho, la influencia de la figura de Don Helder es tan presente en esta Iglesia que un grupo de católicos italianos que querían conocer su legado y preguntaron dónde podrían llevar a cabo su propósito, siendo encaminados, por un obispo católico, a convivir durante diez días con la comunidad bautista del barrio del Coqueiral, lo que resultó una experiencia de gran riqueza para católicos y bautistas.

En sus respuestas se percibe cómo ha conseguido descubrir la esencia del cristianismo en el hecho de encarnarse en la vida real y acompañar el sufrimiento de la gente. Por eso, no duda en afirmar que la unidad se conseguirá más fácilmente en la medida en que saquemos al cristianismo de los templos.

Al mismo tiempo reconoce la importancia del Papa Francisco como un gran regalo de Dios para la historia, mostrando una actitud de agradecimiento para con alguien que, sin embargo, no siempre es respetado dentro de la propia Iglesia Católica.



¿Qué significa hoy evangelizar las periferias?


Evangelizar las periferias significa sobre todo vivir una fe encarnada. Las periferias, especialmente en una ciudad como Recife, traen consigo desafíos demasiado complejos. Existe una pobreza generalizada, financiera, estructural, lo que es válido para cualquier periferia de cualquier gran ciudad, donde se produce un desmonte de cualquier estructura en los barrios, calles, familia y de la propia persona.

Pero también, por otro lado, es una riqueza muy bonita, pues en las periferias todavía se encuentra unidad en torno al sufrimiento. Por tanto, evangelizar la periferia es algo que va mucho más allá del culto o de la misa y del espacio del templo, yendo para la misma vida real.

O te encarnas en la vida real de las personas, y la Iglesia necesita hacer realidad esa gran Eucaristía del Cuerpo de Cristo fraccionado para la gente, o pasas a ser un ente a más, presente en la periferia, como tantos otros, como puede ser un bar o un local de diversión, pero sin marcar ninguna diferencia.

Significa también entender que ese mensaje de Cristo necesita ser llevado en su integridad, pues el problema de la periferia es tan estructural que si se queda sólo en las palabras, esa evangelización se pierde, es necesario que haya lucha, juntar al pueblo en busca de su auto promoción. Es un buen desafío, evangelizar la periferia.



En sus palabras puede ser reconocida la figura de alguien que fue una presencia decisiva en la vida e historia de la ciudad de Recife y de Brasil, como fue Monseñor Helder Cámara. Desde su condición de bautista, ¿hasta qué punto la figura de Helder Cámara, su actitud y trabajo evangelizador, supone una referencia en su vida?


Yo digo que nuestra Iglesia es "Bautista Helderiana", ella es profundamente influenciada por Don Helder, principalmente cuando dice que si doy pan al pobre me llaman santo, pero si pregunto por qué el pobre no tiene pan, me llaman comunista.

Don Helder se convirtió para nuestra Iglesia, que es una Iglesia histórica, desde el punto de vista bautista, pues ya va a hacer cien años, en una gran referencia como encarnación del Verbo, del Evangelio, sobre todo en la tarea de hacer entender al pobre el por qué él no tiene pan.

En esa tarea, nosotros nos asociamos al Movimiento Fe y Política y creamos la primera escuela evangélica de Fe y Política de Brasil, en la periferia de Recife. Hoy es una escuela pujante, que ya formó a cuatrocientas personas, donde actualmente tenemos cien alumnos. Don Helder es nuestro gran patrono, principalmente con su imagen y su legado.

Se habla de ecumenismo en el plano teórico, ¿esa visión, esa forma de trabajar, no nos muestra que el ecumenismo, más que un discurso, es un modo de vivir?

Es un gran peligro el ecumenismo teórico. En primer lugar porque el ecumenismo teórico no junta a las personas, sino a los teóricos, y teórico es un ser que tiene la gran tentación de vivir por detrás, sólo pensando.

El ecumenismo de pensamiento, de teoría, provoca encuentros, libros, textos, pero no provoca acción. Pero cuando el ecumenismo va más allá de la teoría, y el centro del ecumenismo pasa a ser el problema común, y no necesariamente la teoría común, el dolor común, ahí la gente, las Iglesias se juntan, y se da, de hecho, el ecumenismo. Tengo mucho miedo del ecumenismo teórico, pues las reflexiones teóricas tienden a separarnos.

¿Ese ecumenismo nos muestra que lo importante para todo cristiano, independientemente de la confesión, debe ser una actitud samaritana, misericordiosa, con aquellos que sufren y que hace que el trabajo evangelizador nos convierta en presencia de Dios en la vida del pueblo?

Exacto, pues buscamos tanto hablar de discípulos, de hacer discípulos, ser discípulos..., pero sólo existe una manera de ser discípulo de una persona, imitando a la persona. No es posible ser imitador de Cristo fuera del servicio, y entiendo que el servicio es el gran determinante de que tú y yo somos discípulos de Cristo.

Es apenas en el servicio al otro que conseguimos servir a Dios e imitar a Cristo, de modo que es muy fácil concebir el ecumenismo a partir del dolor y, consecuentemente, a partir de la actitud samaritana del servir, es algo muy fácil, muy simple, y es algo que toda Iglesia entiende perfectamente.


Pero muchas veces nos preocupamos con números, con porcentajes, con mantener estadísticas. ¿No es eso lo que para muchos determina el éxito de las Iglesias?

Infelizmente vivimos cercados por esa lógica de mercado, lo que importa es el tamaño del templo y la cantidad de personas que consigo encajonar allí dentro. Hay una busca por las masas, en cuanto el Reino de Dios es fermento, que es algo pequeño en medio de la masa, haciéndola más leve, dándola una nueva característica.

Es una pena que esa fascinación por números sea un motivo a más para separarnos. Jesús no estaba muy preocupado con eso. Tanto es así que después que multiplicó por primera vez los panes y los peces, que la multitud le siguió en busca de más pan y más peces, Él es el único lider de la historia que consigue perder más de diez mil seguidores en un día sólo.

Si fuésemos a ver desde el punto de vista mercadológico, Jesús habría sido un fracasado. Sin embargo, Él muestra claramente que no está preocupado con los números y sí con la esencia del Evangelio.


El Papa Francisco es alguien que nos muestra lo que es el ecumenismo práctico, empeñándose en trabajar en el campo ecuménico. Para alguien que es evangélico, ¿qué significa la figura del Papa Francisco, sobre todo en el campo ecuménico?

El Papa Francisco es un aire nuevo para la Iglesia de modo global, no sólo para la Iglesia Católica Romana sino para la Iglesia en general. Su persona es una gran referencia y no es por acaso que escoge ese nombre de Francisco para su pontificado.

Él encarna en sus actitudes al siervo sufriente, al hombre que se despoja de su vestido y poltrona imperial. Él pasa a ser para nosotros evangélicos, y para todo mundo de modo generalizado, una gran referencia. De hecho, creo que el Papa Francisco es un gran regalo de Dios para la historia y ha sido una gran voz que llama para el ecumenismo.

La Laudato Si', cuando presenta el problema de la Casa Común, es una carta escrita para todas las personas, algo magistral. El Papa ha prestado un maravilloso servicio de aglutinar a las personas y es una gran referencia para nosotros evangélicos.


¿Qué es lo que falta para llegar a esa unidad que todo cristiano debe buscar?


Falta sacar al cristianismo de los templos y mirar para el dolor del otro como eje central de la vivencia de mi fe, mirar para la calle, en el campo o en la gran ciudad, como un lugar especial para concretizar mi fe.

Cuando saco el cristianismo del templo y lo llevo para la práctica de la vida real, uno percibe que es en esa práctica de la vida real donde debemos juntarnos. Ahí el ecumenismo pasa a ser una consecuencia natural de ese tipo de fe, parecida con la de Jesús, que no tuvo espacio dentro de los templos y sinagogas, pero que sí que anduvo por las calles.

El gran mal de la Iglesia es que está aprisionada en los templos, en los ritos, en los símbolos..., y está separada del pueblo. Cuando se junta al dolor real, se junta como Cuerpo de Cristo.


Ante la situación político-social por la que Brasil está pasando, ¿cuál es la reacción que esta situación le provoca como pastor bautista?


En primer lugar, me provoca gran tristeza, pues uno va percibiendo una pérdida de lo que fue conseguido, principalmente por la comunidad más pobre. Se percibe la vuelta de una componenda política que beneficia a los más ricos y que está alineado con lo que está sucediendo a nivel mundial.


Pero también provoca un reánimo en la comunidad, de salir a la calle, de luchar por sus derechos. Al mismo tiempo que están siendo días difíciles, están siendo momentos especiales, pues la gente se está aglutinando de nuevo en cuanto pueblo.


Como pastor bautista eso me lleva a transformar mi púlpito en un espacio de alerta, de pedagogía, de juntar a la gente. Nuestra Iglesia está participando de las movilizaciones que en los últimos tiempos se están llevando a cabo en Recife, para reivindicar elecciones directas, un presidente legítimo.


Ahora estamos animados para eso y después de un tiempo de latencia, el pueblo está volviendo a la calle. Uno se entristece con lo que está sucediendo, pero también se alegra, pues toda crisis trae consigo expresiones de reavivamiento.


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lunes, 1 de febrero de 2016

¿Cómo evangelizar una realidad social en transformación y con nuevos interrogantes?

Encuentro de las CEBs en Brasil

Las CEBs de Brasil buscan pistas para evangelizar el mundo urbano

"Hoy en día todo se ha convertido en mercancía, todo se compra y se vende"

Luis Miguel Modino, corresponsal de RD en Brasil.- 

¿Cómo responder a los desafíos que el mundo urbano presenta? ¿Cómo evangelizar una realidad social en continua transformación y que a cada instante presenta nuevos interrogantes? Encontrar respuestas a estos cuestionamientos ha sido la motivación fundamental de los representantes de lasComunidades Eclesiales de Base de Brasil (CEBs), que llegados de los diferentes rincones del país se han reunido para participar del Seminario y la Ampliada Nacional, desde el pasado miércoles, 27 de enero, hasta este domingo, en Londrina, estado de Paraná, que será sede del 14º Intereclesial de las CEBs del 23 al 27 de enero de 2018 y que tendrá como tema"CEBs y los Desafíos del Mundo Urbano".

A partir de un análisis sociológico, los profesores de la Universidad Estadual de Londrina Miguel Etinger de Araujo Junior y Erika Dimitruk, mostraban las causas de la urbanización de la sociedad brasileira, en la que más del 85% de la población vive actualmente en las ciudades, y las consecuencias que esto ha provocado en la forma de vivir de la población, destacando entre ellas el hecho de que hoy en día todo se ha convertido en mercancía, todo se compra y se vende, lo que provoca que en el subconsciente de mucha gente la vida se vea sometida a los bienes materiales y muchos se hayan convertido en descartables.

También desde ese mismo ámbito, Solange Rodrigues, vinculada al ISER Assessoria, partía de la pregunta: ¿Qué es la ciudad? A partir de esta cuestión reflexionaba sobre las desigualdades sociales presentes en el mundo urbano y la necesidad de crear ciudades inclusivas basadas en una convivencia entre diferentes a partir de actitudes tolerantes. La socióloga abordaba algunos elementos que están presentes en el mundo urbano y que deben ser reflexionados como paso previo al trabajo evangelizador. Entre estos factores están la habitación, la movilidad, la violencia, la sustentabilidad, el mundo del trabajo, la sanidad, la educación y la tecnología de la información y la comunicación. A partir de aquí surgían algunas preguntas: ¿Cuál puede ser la contribución para que las ciudades sean lugares para mejor vivir? ¿Cuáles son los desafíos que la sociedad urbana presenta a las CEBs?

Desde esta perspectiva y siguiendo un espíritu nacido en el Vaticano II, Celso Carias, profesor de teología en la PUC (Pontificia Universidad Católica) de Río de Janeiro y asesor nacional de las CEBs, constataba que éstas surgieron para rescatar y renovar la gran utopía del Reino de Dios. Para ser fieles a ese espíritu desafiaba a los participantes a indicar los signos del Reino presentes en la vida cotidiana, pues en la ciudad también son visibles elementos que ayudan a rehacer esa utopía.

Estas ideas, debatidas por los asesores en el Seminario, serán las que van a marcar el próximo Intereclesial y todo aquello que va a constituir la preparación para ese momento por quien vive su fe cotidiana en las CEBs esparcidas por todo Brasil. Para eso la Ampliada de las CEBs de Brasil ha buscado a lo largo de los días en que se ha encontrado los elementos que pueden ayudar en este proceso, a pesar de que éste no sea un camino fácil, teniendo en cuenta la diversidad social, cultural y religiosa de los participantes y el empeño que se percibe en algunos de querer imponer ideas personales.

Estos elementos se concretizan en el Texto Base, elaborado a partir del método ver, juzgar y actuar, que va a guiar las reflexiones en las comunidades en los dos próximos años, partiendo de las diferentes realidades vividas por el pueblo brasileño y que fueron vislumbradas por los participantes de la Ampliada en las visitas realizadas en varios ambientes de la ciudad de Londrina, tanto del centro como de la periferia, en las que fue conocida la realidad social y eclesial de la archidiócesis que va a ser sede del próximo Intereclesial, y que, en opinión de muchos, es un resumen de todo lo que ocurre a lo largo y ancho del país.

Junto a aquello que va a convertirse en instrumento de preparación, la Ampliada ha visto como concretizar lo que va a formar parte del propio Intereclesial y de la infraestructura del encuentro, buscando avanzar en todo lo que va a ayudar a una buena realización de este evento: cartel, oración, que ha sido encargada a Pedro Casaldáliga, eterno compañero de camino de las CEBs de Brasil, libro de cantos, oficinas de preparación, página web... y muchos otros aspectos que a lo largo de estos días han sido abordados.

viernes, 2 de octubre de 2015

Un Dios que va al encuentro, no le interesa a una Iglesia Jerárquica.


Luis Miguel Modino

Tea Frigerio: “Un Dios que va al encuentro, no le interesa a una Iglesia Jerárquica”

La Biblia fue vista durante mucho tiempo como una cosa distante del pueblo, reservada a los sabios y entendidos. Sin embargo, hay personas que se han empeñado en mostrar lo contrario, que la Biblia es un instrumento popular, que ayuda en el camino de la liberación.

Una de esas personas es Tea Frigerio, religiosa javeriana nacida en Italia y que desde hace más de 40 años realiza su misión en la Amazonia brasileña. Ella ha consagrado su vida misionera a hacer más accesible a ese Dios al que muchos quieren complicar de más, enseñando a través del CEBI a realizar una lectura popular de la Biblia y acompañando a las Comunidades Eclesiales de Base, de las que actualmente es asesora nacional. Conversar con ella nos muestra una imagen de un Dios que se aproxima y transforma la vida de las personas, que nos ayuda a crecer, a ser autónomos.

¿Qué es el CEBI?

Es el Centro de Estudios Bíblicos, que tiene como metodología la lectura popular de la Biblia

¿Qué es eso de la lectura popular de la Biblia?

El icono de la lectura popular de la Biblia es el pasaje de Emaus (Lc 24,13-35). En esta narración bíblica la comunidad de Lucas sintetiza todo su Evangelio. Esta comunidad comprende a Jesús a través de tres palabras: camino, casa y mesa. Es un Jesús en camino, que entra en la casa y se sienta a la mesa. La casa es la comunidad y al sentarse a la mesa, la comunidad tiene que transformar a las personas.

Es una comunidad que sintetiza toda esta reflexión que hace sobre Jesús en la narración de la pareja de Emaus, que se convierten en una propuesta de vida para la comunidad, que tiene que estar en camino, mostrando así al Dios que camina en la historia, el Dios que se aproxima del sufrimiento, de las angustias, de los dolores, de la vida del pueblo.

Jesús se pone en camino con la pareja que huye de Jerusalén después de la muerte, que ve la sombra de la Cruz y por eso huye. Ellos ven sus esperanzas rotas por la muerte del profeta de Nazaret. Pero Él, que había alimentado esas esperanzas, se pone en camino con ellos, dentro de su historia y, a través de un proceso de diálogo y provocación, hace suscitar su dolor, angustia, decepciones, esperanzas, pero también hace aparecer sus fallos, porque dicen que esperaban que Él viniese a salvarles, que es la idea que mucha gente tiene de un Salvador.

Este texto muestra lo que es la Cruz, decretada por el Imperio Romano, que veía este profeta de Nazaret como una amenaza, y también por el poder judaico y el poderío religioso que ellos tenían. Al conversar, Jesús hace surgir todo esto dentro de ellos, pero también su fallo de apostar en una persona y no comprometerse en los cambios históricos. También aparece la división en la comunidad, cuando dicen que unas mujeres dijeron, pero no creyeron en ellas.

Este Jesús que se pone en camino como extranjero les confronta con su propia historia, representada en la Ley y los profetas. La Palabra, desde lo sagrado, se convierte en vida y a partir de ahí le convidan a ir a su casa con ellos, lo que supone la primera señal de cambio, pues los judíos no invitaban a un extranjero a entrar en casa. Cuando están a la mesa, al partir el pan, sus ojos se abren y reconocen a Jesús, porque partir el pan fue la vida de Jesús. El desaparece y ellos vuelven a Jerusalén, la ciudad de donde habían huido para anunciar que Jesús está vivo y su proyecto está ahora en nuestras manos.

La Iglesia hoy, ¿es una Iglesia en camino?

La Iglesia hoy no es una Iglesia en camino, pues no es una Iglesia que apueste por los laicos. Jesús, al ponerles en camino a los dos de Emaus, usa la pedagogía de los oprimidos, de la construcción colectiva del saber, sin decir que ellos no sabían y si haciendo con ellos un proceso de construcción colectiva a partir del análisis de la realidad. No dice lo que la Biblia dice y sí provoca esa construcción colectiva y, al hacer eso, ellos asumen su propia historia. Es una Iglesia que apuesta por la circularidad de la vida eclesial y social.

Qué es lo que Francisco quiere, pero no consigue.

Quiere, pero no lo consigue porque tenemos una Iglesia muy enrocada en su poderío.

Una Iglesia más instalada que en camino

Exactamente.

En ese sentido, Francisco también incomoda al poder político que le critica, hasta algunos llegar a decir que es el hombre más peligroso del mundo.

Él critica como Jesús criticaba al poder romano económico-político y al poder religioso. En el diálogo con los dos de Emaus, Cleofas dice claramente que nuestras autoridades lo entregaron a las autoridades romanas. Cuando la Cruz es una sombra que no entiendes, da miedo. Cuando entiendes la dinámica de la Cruz, de dónde viene, no tienes más miedo y la enfrentas.

Hoy se tiene miedo a que los pobres puedan hacer una lectura que les lleve a entender de donde viene la Cruz que ellos cargan. La lectura popular de la Biblia no tiene como objetivo el tener más conocimientos, sino adquirir una conciencia y la capacidad, a través de la narración bíblica, que lleve a comprender la narración de la vida y a asumir un papel de protagonistas y no de víctimas.

El texto habla de camino, de casa. ¿Hoy todo mundo se siente en casa dentro de la Iglesia o muchos tienen la conciencia de que son impedidos de entrar en casa?

Veo nuestra Iglesia muy parecida a la casa judaica. El judío no invitaba al extranjero porque tenía miedo de quedar impuro. Muchas de las cosas que hoy tenemos en nuestra Iglesia, muchas leyes, normas, derecho canónico… como la cuestión de negar la participación de la mesa eucarística a los que viven en segunda unión, negar el bautismo a las madres solteras, eso son leyes que de alguna manera reflejan el miedo judaico de volverse impuro.

¿Eso nos lleva a poder afirmar que nuestra Iglesia es más judía que cristiana?

Efectivamente, porque es excluyente. La religión judía tenía mucho de excluyente en sus estructuras en tiempos de Jesús. No era la religión judía en sí que era excluyente y sí la interpretación de quienes dominaban las leyes y las manipulaban, que convertía la religión en excluyente.

Desde ahí se puede decir que no es la Iglesia Católica en sí la que es excluyente, sino la manipulación dentro de la Iglesia de quien tiene el poder. Jesús dice que las prostitutas y los publicanos os precederán en el Reino de los Cielos, y nosotros impedimos que aquellos que entran dentro de esas categorías formen parte de nuestra Iglesia y sean acogidos. Frente a esto, Jesús le dice a Zaqueo, hoy vengo a tu casa, para sentarme en tu mesa.

Esa transformación que quiere llevar a cabo el Papa Francisco, a partir de esas ideas que ya aparecen en la Biblia, promoviendo una Iglesia que sea más basada en el servicio que en el poder, ¿podemos decir que tiene pleno sentido?

Mirando para Francisco muchas veces me pregunto cuál es la Palabra bíblica inspiradora que él tiene. El primer texto que me viene a la cabeza cuando él habla de Iglesia en salida es Éxodo 3, cuando Dios se revela como aquel que ve, oye y conoce el sufrimiento del pueblo, y por eso va al encuentro. La primera revelación de Dios en el texto bíblico, el primer credo del pueblo de Israel es ese Dios que se va al encuentro. ¿Y se mueve, por qué? Porque hay un grupo que está sufriendo.

Cuando Jesús, en el evangelio de Lucas, encuentra a la viuda de Naim, que va a enterrar a su único hijo, la gente, después que Jesús devuelve el hijo a su madre, dice que un grande profeta está entre nosotros, Dios ha visitado a su pueblo. La comunidad de Lucas tiene una visión de Jesús como visita de Dios.

En la parábola del samaritano, frente al hombre que está malherido en el camino, el sacerdote y el levita pasan de largo, pero el samaritano, al pasar, oye y ve el lamento de quien está al borde de la muerte, tiene compasión y se aproxima y realiza todos los gestos que le devuelven la vida. Por eso Jesús le dice al escriba que vaya y haga lo mismo. En esta parábola tenemos que ver en el hombre que está en la orilla del camino a la humanidad y en el samaritano al Dios que se desplaza y se aproxima, a Jesús que se desplaza y se aproxima, a la comunidad que se desplaza y se aproxima.

Pero, frente a esta actitud, está el discurso de la Iglesia que dice que todo mundo sabe dónde está la Iglesia y que quien quiera venir, que venga.

Esa es una manipulación del texto bíblico, pues la realidad de nuestro Dios es la de un Dios que sale al encuentro.

Pero desde la Iglesia se ofrece muchas veces un Dios estático, en un lugar fijo y que es la gente la que tiene que ir en busca de ese Dios.

En una religión que necesita mediadores para poder comunicarse con Dios, en la que el pueblo no puede comunicarse directamente con Dios, el mediador manipula a Dios a partir de sus intereses. Un Dios que va al encuentro no le interesa a una Iglesia jerárquica, pues ese Dios no necesita mediadores. La Iglesia jerárquica necesita un Dios estático, parado, lejano.

Dos padres javerianos, que fueron a vivir con los indios, tenían el sagrario en la maloca y todos los días celebraban la eucaristía. Después de un tiempo, un anciano indígena que siempre estaba en la ventana observando, le invitaron a entrar y ante el convite él preguntó qué era lo tenían en aquella caja. Los padres le respondieron que allí estaba su Dios. Ante esta respuesta el indígena les dijo que no quería entrar, pues su Dios era más grande que el de los javerianos, pues Él estaba en la naturaleza y él no iba a dejar un Dios tan grande por uno que era tan pequeño que cabía en una pequeña caja.

Un Dios al que tú colocas en una caja, lo manipulas, está a tu disposición. Un Dios al que puedes encontrar fuera, sin la necesidad de una mediación, nunca lo vas a controlar y tampoco vas a poder controlar a la gente.

¿Qué importancia tiene la Biblia en la vida de las comunidades, en la vida de la gente?

La lectura popular de la Biblia eligió el pasaje de Emaus como icono, pues tiene como metodología el deseo de que la gente se apropie del texto bíblico y sienta que forma parte de su vida y no sólo eso, sino que puede verse reflejado en el texto bíblico para así comprender su propia vida y convertirse en protagonista de su propia historia y de su propio encuentro con Dios. Al hacer eso, la persona redescubre su dignidad y su capacidad para poder aproximarse a la Palabra de Dios, para tener conciencia de que entiende y comprende la Palabra de Dios, lo que le da dignidad, autonomía y fuerza, pues se siente protagonista de su propia historia y siente que Dios le habla.

En ese sentido, ¿es un Dios que llega a todos los rincones, también a las periferias?

No sólo eso, sino que podemos decir que Él está más allí que en los templos

¿Y los círculos bíblicos son instrumentos que ayudan en este proceso?

Los círculos bíblicos son el vehículo que facilita esta apropiación del texto bíblico y de la propia vida para poder entrar en comunión, en contacto directo con Dios y su Palabra, que ilumina y transforma la vida.

Ver la Biblia de esa manera nos lleva a creer en la Revolución de Dios

El texto bíblico es revolucionario, porque es la memoria de un pueblo que fue revolucionario, es la memoria de Jesús, el hombre de Nazaret, que fue revolucionario.

sábado, 5 de julio de 2014

El Mundial de los que no cuentan.


"Pregunté si les estaban gustando los partidos, y me respondieron que no tenían luz en casa"

Luis Miguel Modino, 02 de julio de 2014 a las 08:21

(Luis Miguel Modino, enviado especial a Brasil).- El paso de los días hace que la emoción del Mundial vaya en aumento, que la gente esperé con impaciencia el próximo partido. La fase de octavos de final y como se han ido resolviendo las diferentes confrontaciones, en muchos casos con incertidumbre hasta el pitido final, hace que la ansiedad aumente, consecuencia de esa mezcla de emociones que envuelven al ser humano.

Sin embargo, uno a veces se sorprende con situaciones en las que la gente vive y con las actitudes inesperadas que estas personas tienen. Digo esto por una situación por la que pasé en estos días. Llegué a una comunidad en la zona rural y el tema de conversación, como está siendo habitual, fue el Mundial. Todo mundo opina y muestra su orgullo patriótico, repitiendo constantemente que Brasil será campeón.

Pregunté si les estaban gustando los partidos y el juego de la selección, a lo que me respondieron, con gran sorpresa de mi parte, que no tenían luz en casa. Es verdad que en los últimos años el gobierno brasileño ha llevado energía eléctrica a muchos lugares donde hasta hace pocos tiempo no había, pero todavía no han conseguido llegar a todo mundo, muchas veces por falta de ganas de resolver los problemas concretos de la gente. En este lugar sería fácil llevar energía, pues no es un lugar remoto, no estoy hablando de un lugar perdido en medio de la selva amazónica.

En mi opinión esto supone una lucha interna para estas personas. Por un lado se sienten parte de un país que empuja a su selección, en cuanto esa nación les priva de elementos que puedan mejorar su calidad de vida a nivel básico y por los que luchan desde hace varios años.


Es el Mundial de los que no cuentan, de aquellos que calientan en la banda un partido atrás de otro, pero que nunca saltarán al campo. Ellos también visten la camiseta, pero se tienen que conformar con vivir de ilusiones, que sabemos no serán realizadas. Lo más sorprendente es que se sienten formando parte del espectáculo, sin importarles mucho cual es su papel.

Al final, este es sólo un episodio a más dentro de una realidad en la que muchos sufren las consecuencias de un sistema social injusto, en el que la masa es usada en beneficio del sistema. En el país del Mundial, conseguir que la gente se "ilusione" con cosas diferentes ayuda a que dejen de pensar, y en consecuencia de luchar por aquello que es prioritario en sus vidas.

Sentirse participes de un gol que nunca vieron les hace soltar las tensiones acumuladas e inundarse de una falsa alegría que en el fondo les lleva a perpetuar su sufrimiento.