viernes, 9 de octubre de 2015

Utopía para tiempos de crisis: lugar de ecuentro de las éticas y las religiones.



Juan José Tamayo

La utopía tiende a ser excluida de los diferentes campos del saber y del quehacer humano: de las ciencias y de las letras, de la economía y de la ética, de la filosofía y de la teología, de la política y de las relaciones humanas, del quehacer cotidiano y de la vida social, de las religiones y de los movimientos espirituales. Religiosamente es considerada, una herejía; socialmente, un sueño infundado; científicamente, una transgresión de las leyes de la naturaleza, filosóficamente, una desviación de la racionalidad. Y sin embargo, la utopía es el horizonte hacia el que camina el ser humano, definido por Bloch como “animal utópico” y constituye el motor de la historia.

Las utopías, y muy especialmente en tiempos de crisis como los que estamos viviendo, son el lugar donde pueden encontrarse las religiones y las éticas, ya que ambas son fuentes de utopías, aunque a veces también frenan los ideales más nobles de los seres humanos. Es la dialéctica en la que se mueven las religiones y las éticas. Veámoslo a continuación.

Las religiones: anverso y reverso

1. Las religiones: a) ofrecen utopías globales que expresan la armonía de la humanidad con sus semejantes, con el cosmos, con la divinidad y con la naturaleza; b) proponen caminos de esperanza para el logro de dicha armonía: las cuatro nobles verdades y el óctuplo camino, que conducen a la iluminación; los diez mandamientos, cuyo principal prohibición es la idolatría; el dharma, que es la ley del equilibro entre la humanidad y el cosmos; las bienaventuranzas y su opción por los empobrecidos; los deberes sociales para los con los desprotegidos de la sociedad, recogidos en el Corán ; c) ofrecen ejemplos a seguir en las personas de las reformadoras y los reformadores religiosos; d) señalan metas a las que dirigirse para este mundo o después de la muerte: nirvana, transmigración de las almas, resurrección, inmortalidad del alma, etc. Las utopías para después de la muerte no responden tanto al deseo de los seres humanos de vivir eternamente, cuanto a la necesidad de hacer justicia, rehabilitar a las víctimas, devolverles la dignidad que en vida se les negó. Este es el anverso (anteversum) de las religiones.

2. Pero las religiones tienen también su reverso: a) ofrecen visiones catastrofistas del presente: todo es negativo; b) tienden a mirar con añoranza al pasado más que al futuro, creyendo con Jorge Manrique que todo pasado fue mejor; c) colocan la edad de oro en el comienzo, en los orígenes, y no en el futuro; c) sacralizan la tradición convirtiéndola en norma de conducta; d) repiten miméticamente con frecuencia los gestos y gestas de sus predecesores, en vez de crear, imaginar; e) algunas religiones entienden la vida como eterno retorno de lo mismo, en vez de; f) Suelen ser fatalistas (fatalismo histórico) y responden a las consignas resignadas: “tenía que suceder”, “estaba escrito”, “es de Dios”, en vez de creer en la capacidad de los seres humanos para revertir la historia y dirigirla en dirección al futuro; g) sacrifican la fantasía y las ilusiones a los hechos contantes y sonantes: las cosas son como son y no pueden ser de otra manera; los hechos son tozudos, más vale pájaro en mano que ciento volando; h) Tienen propensión a seguir camino del dogma y de la ortodoxia; i) más que fomentar comportamientos éticos intachables, imponen “moralina” a sus seguidores, j) tienen la tendencia a instalarse cómodamente en el presente; k) los comportamientos no siempre ejemplares de las personas religiosas generan escándalo, alejan de la meta y provocan desaliento.

Las éticas: cara y cruz

1. Las éticas: a) ofrecen principios morales, ideales de conductas ejemplares y valores que orientan hacia la utopía de un mundo más justo, fraterno-sororal y solidario y ayudan a convivir y a compartir; b) invitan a la vida buena y a la felicidad; c) critican el orden establecido excluyente de las mayorías; d) proponen alternativas de vida inclusivas donde quepamos todas y todos; e) Afirman una relación interactiva entre los seres humanos y la naturaleza. Esta es la cara amable de las éticas.

En su espléndida obra Ética radical (Tecnos, Madrid, 2012), Carlos París demuestra la racionalidad superior del altruismo, que define como “el refuerzo mutuo entre el yo y el otro, en una sinergia en que ambos se potencian” (p. 94). “El libre desarrollo de cada uno –afirma citando a Marx- es la condición del libre desarrollo de los demás” (p. 99). En el discurso de recepción del Premio Nobel de la Paz el arzobispo anglicano de Sudáfrica Desmon Tutu afirmó: “Yo soy si tu eres”. Es precisamente en esa sinergia donde se encuentra la base de la argumentación a favor del altruismo. El ser humano no es, observa París, como las mónadas de Leibniz, un individuo “sin ventanas al exterior, sino abierto a la alteridad”. La superioridad del altruismo radica en “su apertura hacia un meta universalmente realizadora de lo humano”, que es la verdadera utopía, pero esa universalidad no puede ser abstracta, sino que debe hacerse realidad en cada contexto y traducirse en emancipación de los sectores más vulnerables de la sociedad, especialmente en tiempos de crisis como los que estamos viviendo.

Ofrezco a continuación algunos de los principios de la ética liberadora en forma de imperativos, que pueden contribuir a la construcción de la utopía de una sociedad alternativa:
1. Ética de la liberación, en un mundo dominado por múltiples opresiones; imperativo moral: ¡Libera al pobre, al oprimido!
2. Ética de la justicia en un mundo estructuralmente injusto; imperativo moral: ¡Actúa con justicia en las relaciones con tus semejantes y trabaja en la construcción de un orden internacional justo!
3. Ética de la gratuidad, en un mundo donde impera el cálculo, el interés, el beneficio, el negocio; imperativo moral: ¡Sé generoso! Todo lo que tienes lo has recibido gratis. No hagas negocio con lo gratuito.

4. Ética de la compasión, en un mundo en el que impera el principio de la insensibilidad hacia el sufrimiento humano y medioambiental; imperativo moral: ¡Sé compasivo! ¡Ten entrañas de misericordia con los que sufren. Colabora a aliviar su sufrimiento.
5. Ética de la alteridad, de la acogida y de la hospitalidad para con los extranjeros, los refugiados y los sin-papeles; imperativo moral: ¡Reconoce, respeta y acoge al otro como otro, como diferente! La diferencia te enriquece.
6. Ética de la solidaridad, en un mundo donde impera la endogamia; imperativo moral: ¡Sé ciudadano del mundo! ¡Trabaja por u mundo donde quepamos todos y todas!

7. Ética comunitaria fraterno-sororal, en un mundo patriarcal, donde predomina la discriminación de género en todos los campos de la vida; imperativo moral: ¡Colabora en la construcción de una comunidad de hombres y mujeres iguales, no clónicos!
8. Ética de la paz, inseparable de la justicia, en un mundo de violencia estructural causada por la injusticia del sistema: imperativo moral: ¡Si quieres la paz, trabaja por la paz y la justicia a través de la no-violencia activa!
9. Ética de la vida, de todas las vidas, de los seres humanos y también de la naturaleza, que tiene el mismo derecho a la vida que el ser humano; de la vida de los pobres y oprimidos, constantemente amenazada; imperativo moral: ¡Defiende la vida de todo ser viviente. Vive y ayuda a vivir!

10. Ética de la incompatibilidad entre la religión y el dinero, en un mundo donde se compagina fácilmente la fe religiosa y la creencia en los ídolos, la adoración a la divinidad y al oro del becerro; imperativo moral: ¡Comparte los bienes! Tu acumulación genera el empobrecimiento de quienes viven a tu alrededor.
11. Ética de la debilidad: en un mundo donde impera la ley de más fuerte y del ¡sálvese quien pueda!, el imperativo moral debe ser: ¡Trabaja por la integración de los excluidos, son tus hermanos! ¡Eres responsable de su exclusión, también de su inclusión!

12. Ética de los derechos de la Tierra, cuyo imperativo moral es: la tierra también es sujeto de derechos ¡Respétalos, como también te gusta que respeten los tuyos!
13. Ética del cuidado de la naturaleza, cuyo imperativo moral es: la naturaleza es tu hogar, ¡no la maltrates, no la destruyas ¡trátala con respeto y ternura.
2. Pero no es oro todo lo que reluce en las éticas. No todas tienden a la utopía. Las hay que van en dirección contraria, ya que consagran el orden establecido y legitiman comportamientos opresores, justifican el maltrato de la naturaleza, atentan contra la naturaleza y utilizan a los seres humanos no como fines en sí mismos, sino como medios para conseguir otros fines supuesta o falsamente superiores. Veamos algunas.

. Ética antropocéntrica: descuida la naturaleza, peor todavía, al estar centrada en el interés del ser humano, la depreda y la pone a su servicio y se olvida de que la relación entre el ser humano y la naturaleza es interactiva
. Ética utilitarista: busca la utilidad como único valor
. Ética productivista: considera al ser humano unidimensionalmente como ser productivo y se guía por el principio “tanto vales cuanto produces”.

. Ética mercantil: reduce todo, incluido el ser humano, a mercancía, a compraventa con el único objetivo de conseguir beneficios, y entiende las relaciones humanas como relaciones mercantiles.
. Ética de la razón de Estado: defiende el orden como valor absoluto, para lo que recurre a la violencia, si preciso fuere, y busca la estabilidad del poder, aun cuando para ello tenga que negar la ciudadanía y sofocar los derechos humanos de los ciudadanos; salvar al Estado, aunque sea a costa de aplastar a los ciudadanos

. Ética individualista, solipsista, autista: descuida la dimensión comunitaria, sociable, comunicativa de los seres humanos y no fomenta la soldidaridad ni la convivialidad.
. Ética espiritualista: olvida la corporeidad y considera el cuerpo social como una sociedad de espíritus.
. Ética nostrista: su círculo es un “nosotros” estrecho, limitado a la familia, el municipio, la asociación profesional, el grupo religioso, el grupo de ocio, etc., pierde la conciencia y el sentido de la universalidad y desemboca en endogamia.
. Ética del capitalismo: fomenta el beneficio, la ganancia, la acumulación, el tener frente al ser.

. Ética patriarcal: consagra y canoniza (sentido literal: convierte en canon) las actitudes, los comportamientos y los valores del varón.
. Ética de los señores (aristocrática): se ocupa de legitimar el estilo de vida de las elites, justificándola en función del origen social o de los supuestos derechos históricos, y de preservar sus privilegios.

En la obra citada Carlos París dedica páginas antológicas a la crítica filosófica del egoísmo y a demostrar la racionalidad superior del altruismo. El egoísmo es cuestionado en su doble modalidad: el individual, tan presente como denostado, ocultado o disimulado en la historia humana, y el colectivo –nostrilatría o nostrismo lo llama París-, convertido “en norma pública de acción” (p. 79), que no es otra cosa que la dilatación del egoísmo hasta la exaltación de un “nosotros” cerrado y hostil frente a quienes no forman parte del grupo y que estrecha la acción a una minoría, a un fragmento de la humanidad, sea la nación, la raza, la religión, la familia (78-79). El nostrismo sitúa los intereses del grupo como ideal de la organización social asentada sobre las diferencias jerárquicas y sobre una supuesta superioridad moral, que desemboca en xenofobia y genocidios,
París hace una severísima crítica ética, filosófica, política y económica del capitalismo y demuestra la inferioridad de este, así como la de todas las sociedades basadas en la división de clases y guiadas por el egoísmo individual o grupal.

Vivimos bajo el imperio de la teología neoliberal del mercado, sin reglas, sin control político eficaz. El poder se ha emancipado de la política; ésta ya no lo detenta ni lo controla. El Estado está sometido a los principios de la ética neoliberal, que, bajo la inspiración de Riccardo Petrella, formulo en los siguientes mandamientos de las Nuevas Tablas de la Ley, bajo la inspiración de Riccardo Petrella:

1. No puedes resistirte a la globalización de los capitales, los mercados, las finanzas y las empresas. Debes adaptarte a ellas sin poner reparo alguno.
2. No puedes resistirte a la innovación tecnológica. Deberás innovar constantemente para reducir gastos y mano de obra, y mejorar los resultados.
3. Deberás liberalizar completamente los mercados, renunciando a la protección de las economías nacionales.
4. Transferirás todo el poder al mercado, y las autoridades políticas se convertirán meras ejecutoras de las órdenes del mercado.
5. Tenderás a eliminar cualquier forma de propiedad pública, dejando el gobierno de la sociedad en manos de empresas privadas.
6. Deberás llegar a ser el más fuerte, si quieres sobrevivir en medio de la brutal competitividad actual.

7. Renunciarás a defender la justicia social, superstición estéril, y a practicar el altruismo, actitud cuasirreligiosa igualmente estéril.
8. Defenderás la libertad individual como valor absoluto sin referencia comunitaria ni dimensión social alguna.
9. En todas tus acciones humanas defenderás la prioridad de la economía sobe la ética y sobre la política.
10. Practicarás la religión del mercado con todos sus rituales, sus sacramentos, sus libros sagrados, sus tiempos sagrados, sus personas sagradas.

11. No tendrás en cuenta las necesidades de los pobres, marginados y excluidos, que son población sobrante y no generan riqueza; practica el darwinismo social.
12. Dominarás la Tierra como si fuera tu propiedad privada con derecho a usar y abusar, ya que ella no es sujeto de derechos; sólo lo son los seres humanos.
13. Pondrás la Naturaleza al servicio del Capital, que es quien mayor rendimiento puede sacar de ella, sin atender a consideraciones ecológicas, que son retardatarias del progreso humano.
Alianza entre religiones y éticas y movimientos sociales en tiempos de crisis

A las religiones y las éticas hay que sumar un tercer elemento en el camino hacia la utopía: los movimientos sociales, actores de la utopía, que constituyen la mediación necesaria e irrenunciable para avanzar en la dirección de una sociedad libre e igualitaria (no clónica) en la perspectiva de la interculturalidad, el diálogo interreligioso, el feminismo y el respeto a la diferencia. La alianza entre las religiones, las éticas y los movimientos sociales puede contribuir positivamente a mantener viva la esperanza, la docta spes a través del optimismo militante, como diría Bloch, en tiempos de crisis, en los que tiende a apoderarse de la gente el pesimismo, la desesperanza, la depresión, la apatía, la indiferencia, la pasividad, el desencanto.

Es precisamente en tiempos de crisis cuando los sectores marginados toman conciencia de la negatividad de la historia, expresan su insatisfacción con la realidad, muestran su descontento e indignación, su protesta y su hartazgo. Es en esos momentos especialmente críticos cuando radicalizan su sentido crítico y formulan utopías movilizadoras de las energías emancipatorias de la Humanidad.

Es en los márgenes de la sociedad donde se han fraguado siempre –y siguen fraguándose- las alternativas, las grandes trasformaciones. “El cambio –afirma Gianni Vattimo- lo impulsan los que no están bien: los pobres, los oprimidos. El cambio no tiene por qué ser mejor, pero el mantenimiento de lo que hay implica una clausura del futuro. Hay una motivación ontológico-cristiana: por un lado, los oprimidos intentando cambiar las cosas; por el otro, el hecho de que los débiles son más. Eso es la democracia”.

Es en tiempos de crisis y desde los márgenes cuando resulta más necesario que nunca sacar a la luz los tesoros ocultos que anidan en lo profundo de la realidad y activar las potencialidades y latencias ínsitas en los seres humanos. Por eso invito a cultivar la utopía, a seguir escribiendo nuevos relatos utópicos y a pensar la realidad más allá de los límites de lo posible, como sugiere Walt Whitman: “Antes del alba, subí a las colinas, miré los cielos apretados de luminarias y le dije a mi espíritu: cuando conozcamos todos estos mundos y el placer y la sabiduría de todas las cosas que contienen, ¿estaremos tranquilos y satisfechos? Y mi espíritu dijo: No, ganaremos esas alturas para seguir adelante”.

(Conferencia de Juan José Tamayo pronunciada el 29 de septiembre en la inauguración de curso de la Asociación para el Diálogo Interreligioso en Madrid)

Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones. Universidad Carlos III de Madrid y autor de Invitación a la Utopía. Estudio histórico para tiempos de crisis (Trotta, Madrid 2012).

lunes, 5 de octubre de 2015

Amor Franciscano.


¿Alguien hubiera dicho que un hombre que vivió hace más de 800 años vendría a ser referencia fundamental para todos aquellos que buscan un nuevo acuerdo con la naturaleza y sueñan con una confraternización universal? 

Ese hombre es Francisco de Asís (+1226), proclamado patrono de la ecología. En él encontramos valores que perdimos, como la capacidad de encantarnos ante el esplendor de la naturaleza, la reverencia delante de cada ser, la cortesía con cada persona, el sentimiento de hermandad con cada ser de la creación, con el sol y con la luna, con el lobo feroz y el leproso al que abraza enternecido.

Francisco realizó una síntesis feliz entre la ecología exterior (medio ambiente) y la ecología interior (pacificación interna) hasta el punto de transformarse en el arquetipo de un humanismo tierno y fraterno-sororal, capaz de acoger todas las diferencias. Como afirmó Hermann Hesse: «Francisco casó en su corazón el cielo con la tierra e inflamó con la brasa de la vida eterna nuestro mundo terreno y mortal». La humanidad puede enorgullecerse de haber producido semejante figura histórica y universal. Él es lo nuevo, nosotros somos lo viejo.

La fascinación que ejerció desde su tiempo hasta el día de hoy se debe al rescate que hizo de los derechos del corazón, a la centralidad que confirió al sentimiento y a la ternura que introdujo en las relaciones humanas y cósmicas. No sin razón, en sus escritos la palabra «corazón» aparece 42 veces frente a «inteligencia», una vez; «amor» 23 veces frente a «verdad», 12; y «misericordia» 26 veces frente a «intelecto», sólo una vez.

Era el «hermano-siempre-alegre» como lo apodaban sus cofrades. Por esta razón, deja atrás el cristianismo severo de los penitentes del desierto, el cristianismo litúrgico monacal, el cristianismo hierático y formal de los palacios pontificios y de las curias clericales, el cristianismo sofisticado de la cultura libresca de la teología escolástica.

En él emerge un cristianismo de jovialidad y canto, de pasión y danza, de corazón y poesía. Él conservó la inocencia como claridad infantil en la edad adulta que devuelve frescura, pureza y encanto a la penosa existencia en esta tierra. En él las personas no aparecen como «hijos e hijas de la necesidad, sino como hijos e hijas de la alegría» (G. Bachelard). Aquí se encuentra la relevancia innegable del modo de ser del Poverello de Asís para el espíritu ecológico de nuestro tiempo, carente de encantamiento y de magia.

Estando cierta vez un 4 de octubre, fiesta del Santo, en Asís, en esa minuscula ciudad blanca al pie del monte Subasio, celebré el amor franciscano con el siguiente soneto que me atrevo a publicar:

Abrazar a cada ser, hacerse hermana y hermano,
Oír el cantar del pájaro en la rama,
Auscultar en todo un corazón
Que palpita en la piedra y hasta en la lama.

Saber que todo vale y nada es en vano,
Y que se puede amar incluso a quien no ama,
Llenarse de ternura y compasión
Por el bichito que por ayuda clama.

Conversar hasta con el fiero lobo
Y convivir y besar al leproso
Y, para alegrar, hacer de bobo,

Sentirse de la pobreza el esposo,
Y derramar afecto por todo el globo:
He aquí el amor franciscano: ¡oh supremo gozo!


Leonardo Boff

sábado, 3 de octubre de 2015

¿Cuál es el destino de Brasil: recolonización o proyecto propio?


Leonardo Boff, 04-octubre-2015

Una investigación que se realiza en Brasil, y también en el extranjero, se expresa por esta pregunta: ¿cuál es el destino de la séptima economía mundial y el futuro de su inconmensurable riqueza de recursos naturales?

Analistas de los escenarios del mundo del talante de Noam Chomsky o Jacques Attali nos advierten: el poder imperial estadounidense sigue este lema, elaborado en los pasillos de los estrategas del Pentágono: “un solo mundo y un solo imperio.” No se toleran países, en cualquier parte del planeta, que puedan poner en jaque sus intereses globales y su hegemonía universal. Curiosamente, el Papa Francisco en su encíclica “sobre el cuidado de la casa común”, como si llevase la contraria al Pentágono propone: “un solo mundo y un solo proyecto colectivo”.

En Brasil este debate se da sobre todo en el campo de la macroeconomía: Brasil se alineará a las estrategias socio-político-económico-ideológicas impuestas por el Imperio y esto tendrá ventajas significativas en todos los campos, pero aceptando ser socio menor y agregado (opción de los neoliberales y de los conservadores) o busca un camino propio, consciente de sus ventajas ecológicas, del peso de su mercado interno con una población de más de doscientos millones de personas, y de la creatividad de su gente. Aprende a resistir las presiones que vienen de arriba, a tratar inteligentemente con las tensiones, a practicar una política de gana-gana (lo que supone hacer concesiones) y así mantener el camino abierto para un proyecto nacional independiente que contará para el devenir de la civilización nuestra y la futura (opción de la izquierda y de los movimientos sociales).

Que quede claro que hay un propósito de los países centrales que disponen de diversas formas de poder, especialmente militar (puede matar a todo el mundo), para recolonizar América Latina para ser una reserva de bienes y servicios naturales (agua potable, millones hectáreas fértiles, granos de todo tipo, inmensa biodiversidad, grandes selvas, reservas minerales inconmensurables etc.). Debe servir principalmente a los países ricos, ya que en sus territorios están casi agotadas las “bondades de la naturaleza”, como dicen los pueblos indígenas. Y las necesitarán para mantener su nivel de vida.

Estimamos que en un futuro no muy lejano, la economía mundial será de base ecológica. Por último, no nos alimentamos de computadores y de máquinas sino de agua, de granos y de todo lo que la vida humana y la comunidad de vida requieren. De ahí la importancia de mantener a América Latina, especialmente a Brasil en el estadio más natural posible, no favoreciendo la industrialización ni ningún otro valor añadido a sus materias primas.

Su lugar debe ser aquel que ha sido pensado desde el principio de la colonización: la gran empresa colonial sostiene el proyecto de los pueblos opulentos del Norte para continuar su dominación que viene desde el siglo XVI cuando comenzaron los grandes viajes de conquista de territorios por todo el mundo. Analíticamente, este proceso ha sido denunciado por Caio Prado Jr., por Darcy Ribeiro y, últimamente, con gran fuerza teórica, por Luiz Gonzaga de Souza Lima con su libro que no ha recibido todavía la acogida que merece: La refundación de Brasil: hacia la sociedad biocentrada (RiMa, São Bernardo 2011).

Debido a esta estrategia global, las políticas ambientales dominantes reducen el sentido de la biodiversidad y de la naturaleza a un valor económico. La tan pregonada “economía verde” sirve a este propósito económico y menos a la conservación y a la recuperación de las zonas devastadas. Incluso cuando esto ocurre, se destina a la macroeconomía de acumulación y no a la búsqueda de otro tipo de relación con la naturaleza.

Lo que podemos constatar es que Brasil no está solo. Las recientes experiencias de los movimientos populares sociales y ambientales se niegan a asumir simplemente el dominio de la razón económica, instrumental y utilitarista que todo uniforma. Por todas partes están irrumpiendo otras modalidades de habitar nuestra Casa Común a partir de identidades culturales diferentes. Los conocimientos tradicionales, oprimidos y marginados por el pensamiento científico-técnico individual, están ganando fuerza en la medida en que muestran que podemos relacionarnos con la naturaleza y cuidar de la Madre Tierra de una manera más benevolente y cuidadosa. Un ejemplo es el “buen vivir y convivir” andino, paradigma de un modo de producción de vida en armonía con el Todo, con los seres humanos entre sí y con la naturaleza circundante.

Aquí funciona la racionalidad cordial y sensible que enriquece y, al mismo tiempo, impone límites a la voracidad de la razón instrumental-analítica fría que, dejada a su libre curso, puede poner en peligro nuestro proyecto de civilización. Se trata de una nueva comprensión del mundo y de la misión del ser humano dentro de él, como su guardián y cuidador. Ojalá este sea el camino a seguir por la humanidad y por Brasil.

* Leonardo Boff es columnista del JB online, filósofo y escritor

Traducción de MJ Gavito Milano

Fuente: Atrio

viernes, 2 de octubre de 2015

Un Dios que va al encuentro, no le interesa a una Iglesia Jerárquica.


Luis Miguel Modino

Tea Frigerio: “Un Dios que va al encuentro, no le interesa a una Iglesia Jerárquica”

La Biblia fue vista durante mucho tiempo como una cosa distante del pueblo, reservada a los sabios y entendidos. Sin embargo, hay personas que se han empeñado en mostrar lo contrario, que la Biblia es un instrumento popular, que ayuda en el camino de la liberación.

Una de esas personas es Tea Frigerio, religiosa javeriana nacida en Italia y que desde hace más de 40 años realiza su misión en la Amazonia brasileña. Ella ha consagrado su vida misionera a hacer más accesible a ese Dios al que muchos quieren complicar de más, enseñando a través del CEBI a realizar una lectura popular de la Biblia y acompañando a las Comunidades Eclesiales de Base, de las que actualmente es asesora nacional. Conversar con ella nos muestra una imagen de un Dios que se aproxima y transforma la vida de las personas, que nos ayuda a crecer, a ser autónomos.

¿Qué es el CEBI?

Es el Centro de Estudios Bíblicos, que tiene como metodología la lectura popular de la Biblia

¿Qué es eso de la lectura popular de la Biblia?

El icono de la lectura popular de la Biblia es el pasaje de Emaus (Lc 24,13-35). En esta narración bíblica la comunidad de Lucas sintetiza todo su Evangelio. Esta comunidad comprende a Jesús a través de tres palabras: camino, casa y mesa. Es un Jesús en camino, que entra en la casa y se sienta a la mesa. La casa es la comunidad y al sentarse a la mesa, la comunidad tiene que transformar a las personas.

Es una comunidad que sintetiza toda esta reflexión que hace sobre Jesús en la narración de la pareja de Emaus, que se convierten en una propuesta de vida para la comunidad, que tiene que estar en camino, mostrando así al Dios que camina en la historia, el Dios que se aproxima del sufrimiento, de las angustias, de los dolores, de la vida del pueblo.

Jesús se pone en camino con la pareja que huye de Jerusalén después de la muerte, que ve la sombra de la Cruz y por eso huye. Ellos ven sus esperanzas rotas por la muerte del profeta de Nazaret. Pero Él, que había alimentado esas esperanzas, se pone en camino con ellos, dentro de su historia y, a través de un proceso de diálogo y provocación, hace suscitar su dolor, angustia, decepciones, esperanzas, pero también hace aparecer sus fallos, porque dicen que esperaban que Él viniese a salvarles, que es la idea que mucha gente tiene de un Salvador.

Este texto muestra lo que es la Cruz, decretada por el Imperio Romano, que veía este profeta de Nazaret como una amenaza, y también por el poder judaico y el poderío religioso que ellos tenían. Al conversar, Jesús hace surgir todo esto dentro de ellos, pero también su fallo de apostar en una persona y no comprometerse en los cambios históricos. También aparece la división en la comunidad, cuando dicen que unas mujeres dijeron, pero no creyeron en ellas.

Este Jesús que se pone en camino como extranjero les confronta con su propia historia, representada en la Ley y los profetas. La Palabra, desde lo sagrado, se convierte en vida y a partir de ahí le convidan a ir a su casa con ellos, lo que supone la primera señal de cambio, pues los judíos no invitaban a un extranjero a entrar en casa. Cuando están a la mesa, al partir el pan, sus ojos se abren y reconocen a Jesús, porque partir el pan fue la vida de Jesús. El desaparece y ellos vuelven a Jerusalén, la ciudad de donde habían huido para anunciar que Jesús está vivo y su proyecto está ahora en nuestras manos.

La Iglesia hoy, ¿es una Iglesia en camino?

La Iglesia hoy no es una Iglesia en camino, pues no es una Iglesia que apueste por los laicos. Jesús, al ponerles en camino a los dos de Emaus, usa la pedagogía de los oprimidos, de la construcción colectiva del saber, sin decir que ellos no sabían y si haciendo con ellos un proceso de construcción colectiva a partir del análisis de la realidad. No dice lo que la Biblia dice y sí provoca esa construcción colectiva y, al hacer eso, ellos asumen su propia historia. Es una Iglesia que apuesta por la circularidad de la vida eclesial y social.

Qué es lo que Francisco quiere, pero no consigue.

Quiere, pero no lo consigue porque tenemos una Iglesia muy enrocada en su poderío.

Una Iglesia más instalada que en camino

Exactamente.

En ese sentido, Francisco también incomoda al poder político que le critica, hasta algunos llegar a decir que es el hombre más peligroso del mundo.

Él critica como Jesús criticaba al poder romano económico-político y al poder religioso. En el diálogo con los dos de Emaus, Cleofas dice claramente que nuestras autoridades lo entregaron a las autoridades romanas. Cuando la Cruz es una sombra que no entiendes, da miedo. Cuando entiendes la dinámica de la Cruz, de dónde viene, no tienes más miedo y la enfrentas.

Hoy se tiene miedo a que los pobres puedan hacer una lectura que les lleve a entender de donde viene la Cruz que ellos cargan. La lectura popular de la Biblia no tiene como objetivo el tener más conocimientos, sino adquirir una conciencia y la capacidad, a través de la narración bíblica, que lleve a comprender la narración de la vida y a asumir un papel de protagonistas y no de víctimas.

El texto habla de camino, de casa. ¿Hoy todo mundo se siente en casa dentro de la Iglesia o muchos tienen la conciencia de que son impedidos de entrar en casa?

Veo nuestra Iglesia muy parecida a la casa judaica. El judío no invitaba al extranjero porque tenía miedo de quedar impuro. Muchas de las cosas que hoy tenemos en nuestra Iglesia, muchas leyes, normas, derecho canónico… como la cuestión de negar la participación de la mesa eucarística a los que viven en segunda unión, negar el bautismo a las madres solteras, eso son leyes que de alguna manera reflejan el miedo judaico de volverse impuro.

¿Eso nos lleva a poder afirmar que nuestra Iglesia es más judía que cristiana?

Efectivamente, porque es excluyente. La religión judía tenía mucho de excluyente en sus estructuras en tiempos de Jesús. No era la religión judía en sí que era excluyente y sí la interpretación de quienes dominaban las leyes y las manipulaban, que convertía la religión en excluyente.

Desde ahí se puede decir que no es la Iglesia Católica en sí la que es excluyente, sino la manipulación dentro de la Iglesia de quien tiene el poder. Jesús dice que las prostitutas y los publicanos os precederán en el Reino de los Cielos, y nosotros impedimos que aquellos que entran dentro de esas categorías formen parte de nuestra Iglesia y sean acogidos. Frente a esto, Jesús le dice a Zaqueo, hoy vengo a tu casa, para sentarme en tu mesa.

Esa transformación que quiere llevar a cabo el Papa Francisco, a partir de esas ideas que ya aparecen en la Biblia, promoviendo una Iglesia que sea más basada en el servicio que en el poder, ¿podemos decir que tiene pleno sentido?

Mirando para Francisco muchas veces me pregunto cuál es la Palabra bíblica inspiradora que él tiene. El primer texto que me viene a la cabeza cuando él habla de Iglesia en salida es Éxodo 3, cuando Dios se revela como aquel que ve, oye y conoce el sufrimiento del pueblo, y por eso va al encuentro. La primera revelación de Dios en el texto bíblico, el primer credo del pueblo de Israel es ese Dios que se va al encuentro. ¿Y se mueve, por qué? Porque hay un grupo que está sufriendo.

Cuando Jesús, en el evangelio de Lucas, encuentra a la viuda de Naim, que va a enterrar a su único hijo, la gente, después que Jesús devuelve el hijo a su madre, dice que un grande profeta está entre nosotros, Dios ha visitado a su pueblo. La comunidad de Lucas tiene una visión de Jesús como visita de Dios.

En la parábola del samaritano, frente al hombre que está malherido en el camino, el sacerdote y el levita pasan de largo, pero el samaritano, al pasar, oye y ve el lamento de quien está al borde de la muerte, tiene compasión y se aproxima y realiza todos los gestos que le devuelven la vida. Por eso Jesús le dice al escriba que vaya y haga lo mismo. En esta parábola tenemos que ver en el hombre que está en la orilla del camino a la humanidad y en el samaritano al Dios que se desplaza y se aproxima, a Jesús que se desplaza y se aproxima, a la comunidad que se desplaza y se aproxima.

Pero, frente a esta actitud, está el discurso de la Iglesia que dice que todo mundo sabe dónde está la Iglesia y que quien quiera venir, que venga.

Esa es una manipulación del texto bíblico, pues la realidad de nuestro Dios es la de un Dios que sale al encuentro.

Pero desde la Iglesia se ofrece muchas veces un Dios estático, en un lugar fijo y que es la gente la que tiene que ir en busca de ese Dios.

En una religión que necesita mediadores para poder comunicarse con Dios, en la que el pueblo no puede comunicarse directamente con Dios, el mediador manipula a Dios a partir de sus intereses. Un Dios que va al encuentro no le interesa a una Iglesia jerárquica, pues ese Dios no necesita mediadores. La Iglesia jerárquica necesita un Dios estático, parado, lejano.

Dos padres javerianos, que fueron a vivir con los indios, tenían el sagrario en la maloca y todos los días celebraban la eucaristía. Después de un tiempo, un anciano indígena que siempre estaba en la ventana observando, le invitaron a entrar y ante el convite él preguntó qué era lo tenían en aquella caja. Los padres le respondieron que allí estaba su Dios. Ante esta respuesta el indígena les dijo que no quería entrar, pues su Dios era más grande que el de los javerianos, pues Él estaba en la naturaleza y él no iba a dejar un Dios tan grande por uno que era tan pequeño que cabía en una pequeña caja.

Un Dios al que tú colocas en una caja, lo manipulas, está a tu disposición. Un Dios al que puedes encontrar fuera, sin la necesidad de una mediación, nunca lo vas a controlar y tampoco vas a poder controlar a la gente.

¿Qué importancia tiene la Biblia en la vida de las comunidades, en la vida de la gente?

La lectura popular de la Biblia eligió el pasaje de Emaus como icono, pues tiene como metodología el deseo de que la gente se apropie del texto bíblico y sienta que forma parte de su vida y no sólo eso, sino que puede verse reflejado en el texto bíblico para así comprender su propia vida y convertirse en protagonista de su propia historia y de su propio encuentro con Dios. Al hacer eso, la persona redescubre su dignidad y su capacidad para poder aproximarse a la Palabra de Dios, para tener conciencia de que entiende y comprende la Palabra de Dios, lo que le da dignidad, autonomía y fuerza, pues se siente protagonista de su propia historia y siente que Dios le habla.

En ese sentido, ¿es un Dios que llega a todos los rincones, también a las periferias?

No sólo eso, sino que podemos decir que Él está más allí que en los templos

¿Y los círculos bíblicos son instrumentos que ayudan en este proceso?

Los círculos bíblicos son el vehículo que facilita esta apropiación del texto bíblico y de la propia vida para poder entrar en comunión, en contacto directo con Dios y su Palabra, que ilumina y transforma la vida.

Ver la Biblia de esa manera nos lleva a creer en la Revolución de Dios

El texto bíblico es revolucionario, porque es la memoria de un pueblo que fue revolucionario, es la memoria de Jesús, el hombre de Nazaret, que fue revolucionario.

jueves, 1 de octubre de 2015

Secuencian el genoma de 2.504 personas de todo el mundo.


El proyecto 1000 Genomas supera sus expectativas y brinda información importante para la investigación de enfermedades raras, así como de la historia de las poblaciones humanas ancestrales.

En el año 2008 se puso en marcha el Proyecto 1000 Genomas, con el objetivo de analizar el genoma de 1.000 individuos. Esa cifra ha sido superada con creces gracias a los adelantos técnicos y el abaratamiento de los costes, lo que ha permitido a los impulsores del proyecto secuenciar el genoma de 2.504 individuos de 26 países distintos, convirtiéndose en el estudio más completo desde el punto de vista poblacional de los realizados hasta ahora. 

Uno de los objetivos del proyecto era trazar un mapa de las diferencias genéticas, y detectar las variantes que producen enfermedades. El estudio, que ofrece sus datos de forma abierta a cualquier investigador, podría ser muy útil en el campo de la medicina, según explicó el doctor Marc Via, del departamento de Psiquiatría y Psicobiología Clinica y del Instituto de Investigación en Cerebro, Cognición y Conducta de la Universidad de Barcelona. 

"El Proyecto 1000 Genomas ha mejorado radicalmente nuestra comprensión sobre la variación genética humana. Ha creado un recurso público que describe el alcance y la diversidad de la variación genética en todo el mundo. Con estos datos, podemos entender qué genes generalmente difieren entre los individuos y que son básicamente los mismos", explica Adam Auton, coautor del estudio en el Albert Einstein College of Medicine. El proyecto también ha contribuido a caracterizar la historia y la demografía de las poblaciones humanas ancestrales. 

“Lo que constata es lo que ya han apuntado otros estudios anteriores, que el origen del hombre moderno está en el continente africano”, dice Via, hace entre 150.000 y 200.000 años. Luego se produjo un cuello de botella que sufrieron las poblaciones europeas, asiáticas y americanas, que se estima que las condujo a tener tamaños efectivos inferiores a los 1.500 individuos hace entre unos 15.000 y 20.000 años. 

Los científicos confirmaron que la mayor parte de la variación genética en el mundo entre los seres humanos se produce en las poblaciones subsaharianas. “Las personas de ascendencia africana tienden a tener niveles más altos de diversidad genética que los individuos con ascendencia no africana. Este hallazgo refleja nuestra herencia ancestral común, ya que la especie humana se originó en África. 

En algún momento en el pasado remoto, un número relativamente pequeño de seres humanos emigraron de África y se extendieron por todo el mundo. Sin embargo, como el número de migrantes que salieron de África fue relativamente pequeño, portaron solo una fracción de las variantes genéticas existentes”, añade Auton. Con la información recopilada en el proyecto, publicada en la revista Nature, se ha creado un catálogo de 84,7 millones de variantes, lo que amplía en un 40% la cifra de variantes conocidas. Pese a toda esta variedad genética, el 86% de todos estos millones de variantes se encuentran restringidas a los individuos de un solo continente: el Africano, especialmente a las poblaciones subsaharianas.