martes, 2 de julio de 2019

Rostro doloroso de la migración.

Oscar Alberto Martínez y su hija Valeria, en el Rio Grande
Foto: Julia Le Duc


De nuevo la noticia de la “elección trágica”. La tarde del 23 de junio, los salvadoreños, Óscar Alberto Martínez, de 25 años, y su hija Valeria, de un año y 11 meses, perdieron la vida al intentar cruzar el río Bravo en la ciudad de Matamoros del estado de Tamaulipas, México. La madre de la pequeña, Tania Ávalos, quien también los acompañaba, salvó su vida, gracias a que una persona la rescató, sin embargo, presenció la trágica escena. Esta familia llegó a Tamaulipas para pedir asilo en Estados Unidos y tras dos meses de espera infructuosa, en el campamento Puerta México, decidieron cruzar el río Bravo que conecta a México con Brownsville, en Texas, Estados Unidos.

La causa de su emigración la explicó de forma precisa la madre de Óscar: "Ellos querían tener su propia casa. Él me decía que con el sueldo que ganaba aquí, no les alcanzaba para vivir, por eso optaron por irse”. En los informes sobre el desarrollo humano de las Naciones Unidas, cuando se aborda el drama de las migraciones, se usa el término “elección trágica”. Este apunta al hecho de que una persona o familia se ve presionada u obligada a cambiar su lugar de residencia debido a que su integridad física o su seguridad se ven amenazadas por la precariedad económica o por la violencia generalizada. Es una decisión difícil, concebida como la última opción de los desesperados, que se adopta cuando ya no hay más alternativas. Es también elección trágica por los peligros que supone un viaje en condiciones de indocumentado.

En consecuencia, el concepto remite a la realidad de una población que ve vulnerados sus derechos tanto en su país de origen como en los de tránsito y destino. Desde la perspectiva de los derechos humanos, es preciso recordar que, independiente de la condición migratoria, los migrantes son, ante todo, personas que poseen una dignidad que debe ser respetada y protegida. Frente a los discursos técnicos, peroratas políticas o medidas antiinmigrantes, se impone ahora, de nuevo, la fuerza de lo evidente: una niña que muere junto a su padre, buscando una vida mejor. Su sueño era mínimo: un techo digno, trabajo estable y garantizar el pan diario. Esta tragedia, que ha estado presente en los medios de comunicación y, que, probablemente, desaparecerá en semanas, debe ser un fuerte llamado a la decencia humana que empieza por “padecer con las víctimas”.

El papa Francisco, en su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante 2019, recordaba que la expresión más sensible de nuestra humanidad es la compasión que lleva a estar cerca de quienes vemos en situación de dificultad. Y reiteraba que sentir compasión significa reconocer el sufrimiento del otro y pasar inmediatamente a la acción para aliviar, curar y salvar. Significa dar espacio a la ternura que a menudo la sociedad actual nos pide reprimir. Se trata, pues, de una actitud esencial que nos lleva a la acción. No es un sentimiento tranquilizante y pasajero.

Desde luego, que la compasión, entendida como un comportamiento activo y comprometido, desencadenado por el sufrimiento ajeno, requiere un corazón sensible para captar las legítimas necesidades de los grupos más vulnerables y alcanzar acuerdos que transformen su realidad. En esta línea, el papa Francisco ha exhortado a no quedarse en el análisis técnico ni en la polémica política, sino buscar y concretar soluciones. Para Francisco, éstas pasan por establecer planes a medio y largo plazo que no se queden en la simple respuesta a una emergencia. Implica, establecer prioridades como la integración de los emigrantes en los países que los reciben y la ayuda al desarrollo a los países de origen. Son estratégicas, en este sentido, las tres acciones que, con vehemencia, ha propuesto el papa: prevenir el tráfico de personas (invirtiendo en la gente); proteger a las víctimas (acompañándolas, sirviéndolas, defendiéndolas); perseguir a los criminales (estableciendo políticas de persecución de los casos de tráfico ilícito de migrantes y trata de personas).

Es un hecho que las políticas del presidente Trump, orientadas a levantar un muro, deportar masivamente, poner fin a las ciudades santuario, derogar leyes que protegen de la deportación, suspensión de políticas que amparan al emigrante, entre otras, no han logrado frenar la emigración a gran escala proveniente de los países centroamericanos. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), cerca de 400 mil indocumentados centroamericanos cruzan cada año el territorio mexicano para llegar a los Estados Unidos. Pero, este año, entre enero y marzo, se estima que más de 300 mil personas ya han cruzado la frontera sur de México de manera irregular.

Ahora bien, cuando se emigra desde la pobreza – como Óscar y su familia - la aversión al emigrante no es sin más un rechazo al extranjero (xenofobia). Es rechazo a las personas pobres. De ahí el término acuñado: “aporofobia”. Ante el rostro doloroso de la emigración forzada que golpea a las mayorías, miradas con repudio, temor y desprecio, se hace imperativo un cambio de perspectiva, que erradique la hostilidad por hospitalidad al extranjero pobre, que unifique compasión y justicia. Construir una sociedad justa, incluyente y compasiva, es un signo de progreso humano. Lo exigen las víctimas y los empobrecidos. Y desde la inspiración cristiana recordemos que, según el evangelio de Mateo, hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: nos compadecemos y les ayudamos o nos desatendemos y los abandonamos. “Vengan benditos de mi Padre, porque era emigrante y me recibieron […]” O, por el contrario: “Apártense de mí, malditos, porque era emigrante y no me recibieron”. Los compasivos, son los que aprueban la decisiva asignatura de lo humano.


-Carlos Ayala Ramírez es profesor del Instituto Hispano de la Escuela Jesuita de Teología (Santa Clara, University). Docente jubilado de la UCA.

lunes, 1 de julio de 2019

ONU: La humanidad se dirige hacia un "apartheid climático".

Fuente de la imagen: Sitio web Cambio climático y pobreza


América Latina figura entre las regiones más afectadas. Por su parte, los más ricos se reservan un lugar menos expuesto a los efectos del cambio climático, que en gran medida fueron provocados por ellos.

La humanidad se dirige hacia "un escenario de apartheid climático, donde los ricos pagan para escapar del sobrecalentamiento, el hambre y los conflictos, mientras que el resto del mundo tiene que sufrir".

Esa fue la visión de un "desastre inminente" que ha presentado esta semana en un informe el relator especial de la ONU para la pobreza extrema y los derechos humanos, Philip Alston.

En su opinión, los organismos a favor de los derechos humanos se ocupan de asuntos insignificantes en comparación con la escala de problemas en aumento. 

Las medidas adoptadas han sido "evidentemente inadecuadas" y "totalmente desproporcionales a la urgencia y la magnitud de la amenaza". Además, la metodología es "lamentablemente insuficiente", aseveró.

Philip Alston

Cientos de millones de pobres y desplazados

Alston advirtió que en este siglo XXI, cientos de millones de personas se enfrentarán a la inseguridad alimentaria, la migración forzada y a enfermedades.

Para 2050, el cambio climático podría desplazar a 140 millones de personas en África subsahariana, Asia del Sur y América Latina. 

Habrá también cerca de 250.000 muertes adicionales al año como consecuencia de la malnutrición, la malaria, la diarrea y la hipertermia.

El mayor riesgo lo corren los más pobres, aseguró el relator de la ONU. Aquellos que pertenecen a las naciones menos responsables de la contaminación por dióxido de carbono y sus consecuencias, experimentarán el impacto más grave.

No obligatoriamente se trata de aquellos que actualmente viven en la pobreza. Según sus estimaciones, más de 120 millones de personas pasarán a formar parte de esa categoría para 2030. Incluso en los países desarrollados, muchas familias de clase media se volverán pobres, agregó.
Los más ricos, "mejor ubicados"

"Las personas en situación de pobreza suelen vivir en áreas más susceptibles al cambio climático y en viviendas menos resistentes. Pierden relativamente más cuando se ven afectadas, tienen menos recursos para mitigar los efectos y reciben menos apoyo de las redes de seguridad social o del sistema financiero para prevenir o recuperarse del impacto", reza el informe.

"Ciertas personas y países se han hecho increíblemente ricos mediante las emisiones sin pagar los costos", afirmó el autor. Los más ricos, responsables de gran parte de los gases de efecto invernadero emitidos y que más se han beneficiado de ellos, quedarán "mejor ubicados para hacer frente al cambio climático".

No obstante, según la estimación de Alston, si la economía mantiene su rumbo actual, "no preservará el crecimiento a largo plazo" y no habrá "ningún tipo de futuro envidiable", sino un "desastre".

El informe urge a realizar "cambios estructurales profundos" en la economía mundial, con el fin de hacerla más verde y sostenible. Al mismo tiempo, insta a desarrollar una red de seguridad justa y estable para los trabajadores que perderán sus puestos de trabajo.
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Datos adicionales

Acceda al informe del relator con un clic en el siguiente enlace:

Philip Alston fue nombrado Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos en junio de 2014, por el Consejo de Derechos Humanos. Nacido y educado en Australia (Derecho y Economía) y con un doctorado de la Universidad de California, es un académico de derecho internacional y profesional de los derechos humanos. 

Es profesor de derecho John Norton Pomeroy en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York y ha enseñado anteriormente en varias escuelas de derecho de todo el mundo, entre ellas la Escuela de Derecho y Diplomacia Fletcher, la Facultad de Derecho de Harvard, la Universidad Nacional de Australia y el Instituto Universitario Europeo.

El profesor Alston también ha servido a las Naciones Unidas en diversas funciones desde los años ochenta. Fue el primer Relator del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas desde 1987 hasta 1990, y luego presidió el Comité durante ocho años hasta fines de 1998. Durante este período, desempeñó un papel central en los esfuerzos para reformar y racionalizar el sistema de órganos de tratados de las Naciones Unidas y, como experto independiente nombrado por el Secretario General de las Naciones Unidas, informó a la Asamblea General sobre las medidas para garantizar la eficacia a largo plazo de los órganos de tratados de derechos humanos de las Naciones Unidas (informes en 1989, 1993 y 1997). Entre 2002 y 2007, se desempeñó como Asesor Especial del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y entre 2004 y 2010, como Relator Especial sobre Ejecuciones Extrajudiciales, Sumarias o Arbitrarias.

Fuente: servindi.org

domingo, 30 de junio de 2019

Pseudofilántropos.


Pedro Serrano

He leído en alguna parte que 19 multimillonarios estadounidenses desean ansiosamente pagar más impuestos. Al parecer, tienen tanta sensibilidad social que quieren que se cree un impuesto federal del 1% para las familias más acaudaladas.
Cuando leí la noticia, la primera reacción fue de sorpresa por raro y extraño. Después me invadió un fuerte sentido de culpabilidad al pensar que quizá los ricos no eran tan avaros como yo pensaba. Y, más tarde, después de una breve reflexión, llegué a la conclusión de que en esta generosa propuesta tenia que haber gato encerrado. Y efectivamente lo hay, y además es pardo.

Lo que en verdad encierra la propuesta de estos potentados, en apariencia revolucionaria, no deja de ser una maniobra artera para ganarse la simpatía de la sociedad con unas migajas y seguir aumentando las deducciones del gravamen de sus impuestos hasta pagar muy por debajo del común de los currantes.
Si los ricos nunca han sido tan ricos y nunca han estado tan bien vistos, a lo mejor es que sus fundaciones y sus gestos filantrópicos -que tanto gustan a la gente- esconden, maquillan o legitiman procedimientos cuestionables o injustos que les permiten enriquecerse de forma desmedida e insultante.
/ Antoñán del Valle (León)

sábado, 29 de junio de 2019

La globalización de la basura.


Por Juan Luis Dammert Bello*
En los últimos años la basura global ha tenido una visibilidad sin precedentes en la discusión pública en países desarrollados. Esto se debe, principalmente, a la crisis del sistema global de reciclaje desde que China cerró sus importaciones de desechos reciclables en 2018, pero también a otras dinámicas, como los escándalos por contaminación causada por desechos electrónicos exportados a países pobres –notoriamente Ghana– o el caso emblemático de 2009 de un envío de cargamentos desde Inglaterra a Brasil que supuestamente eran reciclaje, pero resultaron ser basura, entre otros. Estos hechos muestran que la globalización, vista como la interconexión de personas y capitales a través de flujos de bienes y servicios alrededor del planeta, implica también flujos de desechos que alcanzan una escala planetaria (1).
A mediados de 2017, China –de lejos el más grande importador de reciclaje del mundo– anunció que pondría fin a sus importaciones de 24 categorías de desechos reciclables, incluyendo varias categorías de plástico y papel. China se negaba a importar plástico que no sea 99.5% puro, convulsionando una industria global de 200 mil millones de dólares anuales. El bloqueo se hizo efectivo el 1 de enero de 2018, generando una crisis global del reciclaje a partir de ese momento (2). En marzo de 2019, India tomó una medida similar prohibiendo la importación de desechos plásticos.
Los países del norte, principalmente Estados Unidos (EEUU), exportaban gran cantidad de su reciclaje a China. En el caso de EEUU, sus exportaciones de reciclaje, en las últimas décadas, han sido de aproximadamente un tercio del total del material desechado reciclable. Ante el cierre del mercado en China, los flujos de reciclaje recientemente han inundado el sudeste asiático, principalmente Malasia. En el 2018 Malasia se convirtió, prácticamente de la noche a la mañana, en el principal importador de desechos de plástico del mundo (3), con EEUU como el principal exportador de plástico a ese país (4). Quienes han liderado la expansión del reciclaje en el sudeste asiático han sido compañías chinas que migraron hacia países con menores regulaciones y mano de obra barata. Luego de reciclar en estos otros países, el material seleccionado es re-exportado principalmente a China, ya que una vez clasificado y limpiado recupera su carácter de materia prima atractiva y legal para la industria manufacturera.



Como era de esperarse, esta situación ha generado problemas dramáticos en países de la región. En noviembre de 2018, Greenpeace Malasia publicó el informe “El mito del reciclaje: Malasia y el sistema global del reciclaje” (5), que muestra la proliferación de botaderos ilegales, quemas de plástico y contaminación que configuran una “crisis de plástico” en ese país. La inundación de plástico se produjo sin que el país tuviera, ni remotamente, la infraestructura de reciclaje que había desarrollado China. Ante la crisis, Malasia ha respondido con una prohibición temporal de la importación de plástico hasta que se introduzcan nuevas regulaciones (6).
El reciclaje es un proceso complejo y costoso en términos de mano de obra. La información sobre “qué es reciclable y qué no” suele ser confusa, incluso para ciudadanos bien intencionados que terminan incluyendo objetos como cajas de pizza o pequeños envases de yogurt en el sistema de reciclaje. El material que llega a las plantas requiere ser separado y organizado, lo cual es un trabajo intensivo en mano de obra. Para países con mano de obra costosa como EEUU, hacer el reciclaje en casa no tiene sentido económico, lo que explica que el modelo de negocio de las empresas recicladoras locales sea la exportación. De esta manera, en EEUU se recicla por ejemplo material industrial, pero lo que se conoce como “plástico mezclado” tiende a ser exportado a países con mano de obra más barata, como China. Por otro lado, la propia dinámica del comercio internacional facilita la exportación de basura desde países del norte a Asia: desde Asia llegan contenedores cargados con productos de consumo, pero podrían regresar vacíos en tanto los volúmenes de exportación desde EEUU hacia Asia son menores; para evitar esto, los transportistas acceden a cobrar precios mucho más baratos por tonelada transportada. Así, enviar desechos en contenedores se vuelve más barato para los recicladores locales que procesar la basura domésticamente (7).
El reciclaje es un proceso complejo y costoso en términos de mano de obra. La información sobre “qué es reciclable y qué no” suele ser confusa, incluso para ciudadanos bien intencionados
Durante décadas, China importó plástico desechado para alimentar su industria manufacturera en crecimiento. Pero mientras que la manufactura se desaceleró y sus costos laborales subieron, los incentivos para hacerse cargo del reciclaje global disminuyeron. Más aun cuando mucho del material importado estaba tan contaminado que su reciclaje no siempre era viable (8).

Basura Global - lugares públicos


El “problema de la basura” ha desembocado en que muchos países tengan lugares públicos contaminados.

En general, la mayor parte del material que llega a las plantas recicladoras no termina siendo reciclado. Entre 1950 y 2015 se estima que fueron desechadas 6.3 mil millones de toneladas de plástico a nivel mundial, de las cuales solo un estimado de 9% fue reciclado, 12% fue incinerado y 79% fue acumulado en rellenos o en el ambiente natural (9). En EEUU se estima que el ratio de reciclaje total en 2018 fue de 4.4% (10).

Los bajos porcentajes de plástico reciclado explican en parte el alto impacto ambiental de este. Asia es el principal contaminador de plástico en los océanos, con China a la cabeza. Actualmente, en EEUU buena parte del material reciclado está terminando en los vertederos del país, atrapados bajo tierra o incinerados. En una nota para The Atlantic titulada “¿Es el fin del reciclaje?” la responsable del gobierno local de Franklin (New Hampshire) explicó que “estamos haciendo lo mejor para ser ambientalmente responsable, pero no podemos pagarlo… el plástico es una cosa para la que no tenemos mercado” (11).

El problema global del plástico es un problema de desenfreno en la producción y el consumo, es decir, es producto del sistema económico mundial. Alrededor de la mitad de todo el plástico producido en la historia ha sido producido desde el año 2004 (12). El ahorro económico del uso de plástico reciclado frente al plástico “virgen” no es considerable, y actualmente EEUU está produciendo más basura que nunca (13).

La crisis del reciclaje ha revelado que, en los países del norte, una forma extendida de lidiar con su basura ha sido exportarla. Esto es un ejemplo de lo que David Harvey llama “solución espacial” o “spatial fix”: frente a una crisis de acumulación, la respuesta es trasladar geográficamente el problema (14). Pero en este caso, el traslado puede invisibilizar localmente el problema, pero no lo soluciona. La única salida realmente viable es reducir considerablemente el consumo en general y de plástico en particular, es decir, cambiar radicalmente la tendencia existente. Pero el éxito del capitalismo global se fundamenta en el crecimiento y la economía mantiene su base material de creación y movimiento de objetos. La cantidad de basura generada no solo crece en términos totales sino también en mediciones per cápita (15).

Países desarrollados producen volúmenes cada vez más grandes de basura, pero también desarrollan regulaciones ambientales más estrictas. Esto crea incentivos para que le exporten su basura –tóxica o no, reciclable o no– a países en vías de desarrollo. Esta situación ha evidenciado un sistema de globalización de la basura particularmente injusto. Ningún país quiere ser el basurero del mundo.


Basura global - Exportación



Notas:

(1) MOORE, Sarah. “Global garbage: waste, trash trading, and local garbage politics”. En: Peet, R., Robbins, P. and Watts, M. (eds.) Global Political Ecology. London; New York: Routledge. 2010.

(2) NATIONAL GEOGRAPHIC. “China’s ban on trash imports shifts waste crisis to Southeast Asia. As plastic scrap piles up, Malaysia and others fight back”. 16 de noviembre 2018. (www.nationalgeographic.com/environment/2018/11/china-ban-plastic-trash-imports-shifts-waste-crisis-southeast-asia-malaysia/)

(3) HUFFPOST. “Why Southeast Asia is Flooded with Trash from America and Other Wealthy Nations. Capitalism, greed and inequality have created a crisis in the global recycling system”. 8 de marzo 2019 (https://bit.ly/2JjOkHI).

(4) NATIONAL GEOGRAPHIC, Loc. Cit.

(5) GREENPEACE MALASIA. The Recycling Myth. Malaysia and the Global Recycling System. 2018 (https://bit.ly/2UCZzfp).

(6) HUFFPOST, Loc. Cit.

(7) Ibíd.

(8) Ibíd.

(9) GEYER, Roland, Jenna R. JAMBECK and Kara LAVENDER LAW. “Production, use, and fate of all plastics ever made”. Science Advances 19 Jul 2017: Vol. 3, no. 7, e1700782. DOI: 10.1126/sciadv.1700782.

(10) WASTE360. “U.S. Plastic Recycling Rate Projected to Drop to 4.4% in 2018”. 5 de octubre 2018 (https://www.waste360.com/plastics/us-plastic-recycling-rate-projected-drop-44-2018).

(11) THE ATLANTIC. “Is This the End of Recycling? Americans are consuming more and more stuff. Now that other countries won’t take our papers and plastics, they’re ending up in the trash”. 5 de marzo 2019. (https://bit.ly/2W4tXnu)

(12) GEYER et al, Loc. Cit.

(13) THE ATLANTIC, Loc. Cit.

(14) HARVEY, David. Spaces of Capital: Towards a Critical Geography. Edinburgh, Edinburgh University Press. 2001.

(15) MOORE, Loc. Cit.
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Juan Luis Dammert Bello es sociólogo de Oxfam en Perú.
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Fuente: Revista Intercambio, edición 46: https://intercambio.pe/la-globalizacion-de-la-basura/

viernes, 28 de junio de 2019

La eterna vigencia del capitalismo primitivo.


Por: Jesús Arenas:

No pretendo dar una cátedra de Derecho Romano ni confieso algún recalcitrante prurito contra el capitalismo vigente, porque la realidad me obliga, a duras penas, soportarlo y vivirlo. Pero es pedagógico dar a conocer brevemente a nuestros jóvenes lectores, un asomo de ese aspecto, por considerarlo “justo y necesario”, es decir, una curiosa tabla comparativa de ciertos pasajes del derecho primitivo romano que aun rige los destinos del campesinado latinoamericano.

Diariamente conocemos las penalidades de indígenas y trabajadores humildes del campo que reclaman su abandono y sufren el despojo auspiciado por las oligarquías enquistadas en el poder, con la complacencia de cuerpos armados utilizados como verdugos de su propio pueblo. La represión es una característica derivada del atropello imperial de la antigua Roma, utilizada por el neoliberalismo imperialista.

En el Derecho Romano, estaba muy claro para los patricios (oligarquía) lo que debían obtener de las obligaciones (nexum) establecidas para expoliar a los plebeyos rurales y despojarlos de sus tierras y frutos. Ese “nectare” anudaba, ataba hasta la propia vida del campesino mediante leyes continúas evaluadas y acordadas en los concilios privados de sus palacios. El deudor que nacía de esas obligaciones agiotistas, respondía hasta con su propio cuerpo por las deudas adquiridas e impuestas.

Aquella famosa “ley de las Doce Tablas” permitía la condena por deudas mediante la detención del deudor, fijando el peso de las cadenas que le colocaban como escarmiento por su incumplimiento y la limosna de alimentos que recibía despectivamente del acreedor. Sometido a un estado de esclavitud, el plebeyo rural, perecía junto a su patrimonio y su familia. La ley lo juzgaba, a imitación, con una capitis diminutio y el desarraigo de su páter familiae

Transcurrido cierto plazo sin que pudiera cumplir su pago, el campesino romano, a instancias del orden “legal romano”, podía ser vendido, por el acreedor, o ser sometido como esclavo o matarlo. ¿Acaso no es algo parecido al sicariato rural o ajuste de cuentas que padece nuestro campesino por parte de los terratenientes? Desde esa práctica asesina corre el imperialismo hasta nuestros tiempos, aunque tratadistas nos confundan con terminologías jurídicas superpuestas y simuladas.

Las deudas actualmente pueden crear derechos a varios acreedores lo que permite la ley subrogarse en el cobro, pues en la época romana, varios acreedores podían reclamar, igualmente, sus derechos al deudor formando parte de la “gavilla” que lo podía destrozar corporalmente repartiéndose sus miembros, en virtud de la relación personal establecida. La denominada “venganza privada” estaba regulada por la Ley del Talion. A partir de ciertas épocas del imperio romano la obligación estaba relacionada con el crédito y confundida con el derecho penal.

Hoy día, nuestros gloriosos banqueros en contubernio con terratenientes, negocian el asedio al campesino solicitando leyes a los gobiernos neoliberales para darles cierto viso de legalidad. Vemos como persiguen a los cultivadores ancestrales para construir represas, edificaciones, sin importarles la contaminación de las fuentes ni la infertilidad del suelo. Levantan sus fábricas para obtener productos que les enriquecerá más y les permitirá la obtención de dinero fácil ocasionando una esclavitud de hambre en los cordones de miseria (favelas) de las ciudades, mediante la escasez, la especulación y el acaparamiento.

Es una realidad palpable que los medios ocultan a cambio de una tarifa e interpretan demonizando a los delincuentes pobres. Es perogrullada insistir que nuestros campos están cada vez más abandonados y áridos. Ya no resisten más préstamos desvergonzados de las élites terròfagas; lucen exprimidos e improductivos. Nuestros organismos sobre la materia no son suficientemente diligentes en recuperar y hacer cumplir los créditos otorgados. Así asistimos indiferentes a una insolvencia ex profeso de los poseedores y propietarios, entre comillas, del 75% de las tierras sin que produzcan nada ni se conozcan sus frutos. Solo somos testigos de la opulencia de los deudores y los viajes de placer que disfrutan.

Las penas pecuniarias fueron creadas desde la época imperial romana para darle una visión “justa” mediante las llamadas “composiciones voluntarias”, donde se fijaban las sumas de dinero del pago. Pero, como siempre, la ambición del acreedor, abusó con penas desproporcionadas establecidas en sus tarifas impositivas (algo similar a los intereses de nuestras cartas de crédito) pretendiendo darle viso de legalidad mediante un tipo de “composición legal”. Dada la imposibilidad del deudor para cumplir con su obligación en la fecha indicada, se establecieron “plazos” para darle cuerda al asunto y crear una tética de expoliación y garantías al acreedor.

Esto se hacía en reuniones privadas con la presencia de cinco testigos (comprometidos) y el llamado “librepens” (juez de la balanza). No tan lejano de las famosas conferencias privadas de nuestros banqueros, jueces, terratenientes y representantes oficiales para imponer el tipo de garantía al deudor. El plebeyo romano quedaba “entetado” (no es un término del latín, es jerga) sin que importara a sus acreedores la miseria a que era sometido por una posible ruina natural, guerra o asalto.

El “Vindex”, era una figura fácil para los patricios, pero no para los plebeyos campesinos por lo que crearon una nueva ley: la lex Vallia” que permitía el deudor defenderse por sí mismo. Una acción decorativa por cuanto la debilidad del campesino era patética. A través de una ojeada al derecho primitivo romano, podemos cerciorarnos que esas figuras jurídicas subsisten con palabras y lexicografía nueva, pero en el fondo conservan aquellas injusticias en el medio rural de América latina y de los continentes tan abandonados como el nuestro (Bolivia, Perú, Argentina, Chile, India, etc.) el imperialismo cambia de ropaje, pero guarda su cinismo. Muy poco ha sido modificado el derecho romano. Rendimos pleitesía a ser descendientes, pero los atropellos legales continúan ahondados con el neoliberalismo y el imperio letal que nos subyuga. Las retoricas leyes insisten en la esclavitud (ejemplo las reciente leyes del “kusasky” peruano y del Macri en Argentina)

Testigos presenciales somos del artificio legal que encausa al campesino y que lo despoja. Una vez expropiado de su terruño, se le somete a la venta en masa de su patrimonio para adjudicarlo a compradores confabulados a favor del acreedor, quienes previamente han acordado bases para el remate. Las posturas “amañadas” permiten la apropiación de sus tierras.

Después “del acto legal” las ofrecen como garantía para otro préstamo, suscitándose una cadena de fraudes y estafas por cuanto se insolventan o no cumplen con el propósito de la inversión productiva, ante los ojos cerrados de los organismos que toleran el desfalco al fisco nacional, burlando el propósito para el desarrollo y producción del campo. A los acreedores les conviene la importación de productos porque se benefician con el descontrol de precios imperantes en muchas de esas economías latinoamericanas.

He ahí la importancia de repasar el Derecho Romano para descubrir que poco o casi nada de esencia y fondo ha cambiado sobre la justicia social desde esas épocas. Por eso la economía tiende a crear algo diferente, aunque sea desde el punto de vista financiero con las criptomonedas. En otra entrega revisaremos sus antecedentes, si los hay, y las consecuencias existentes bajo la manga, de esa nueva tendencia. Venceremos.
(Venezuela)


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