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jueves, 4 de julio de 2013

A propósito del avión presidencial ¡Basta! al desprecio de nuestros pueblos.

Por Oscar Olivera
4 de julio, 2013.- El día 2 de julio del 2013 todos y todas nos enteramos de la negativa de que el avión del Presidente Morales pase por los cielos de varios países de Europa, en concreto: Francia, Italia, España y Portugal.
Pese a las distintas visiones y actitudes que tengamos entre bolivianos, con relación al gobierno en Bolivia, ésta es una afrenta, un insulto y un atropello a nuestra dignidad por parte de aquellos y aquellas que se creen dueños del mundo, es decir los mandatarios de los países imperialistas, el gran capital y sus operadores, en contra de nuestros Pueblos.
Todas las personas que tuvimos y tenemos el privilegio, y la desgracia al mismo tiempo, de haber viajado al exterior del país, hemos sufrido en nuestros cuerpos y nuestras almas la alegría y la indignación al mismo tiempo.
Alegría porque nos hemos encontrado con la generosidad y aprecio de los pueblos de otras partes del mundo y hemos comprendido, en estos encuentros, que somos un solo pueblo, porque la opresión, la resistencia y la lucha, contra el desprecio hacia los de abajo, nos hermana, nos une.
Indignación porque hemos y somos objeto de la discriminación, racismo, desprecio y de persecución de funcionarios y gobiernos, de estas élites y sus aparatos institucionales que nos observan y sienten como si fuéramos inferiores, delincuentes o terroristas.
Cuántos de nosotros y nosotras hemos apretado los dientes de rabia e indignación y cuantos de nosotros y nosotras hemos elevado nuestra voz de protesta también en esos espacios migratorios o en tránsito en nuestros recorridos por el Mundo, al ser interrogados, revisados y hasta desvestidos.
Lo ocurrido con el Presidente Morales es lo que pasa con los de abajo, con la gente común, sencilla y trabajadora de nuestros Pueblos.
Para los delincuentes políticos, para los genocidas, los ladrones de Bancos, los asesinos de nuestros Pueblos, los cielos y las aduanas están abiertos y libres a su paso, en mas de los casos protegidos por el Poder del dinero y los gobiernos de los denominados países del primer mundo.
No podemos olvidar de lo que cotidianamente pasan no solo a nuestros compatriotas, como Evo Morales, sino también los hermanos y hermanas mexicanos y mexicanas, en la frontera y en el propio territorio de EE.UU, o los bravos y bravas combatientes de la Palestina querida, y los millones de cuerpos de hombres, mujeres, jóvenes, niños, niñas, ancianos y ancianas, que deambulan por todo el mundo en busca de mejores condiciones de vida.
Hoy debemos unir nuestras voces para visibilizar estas condiciones a las que nos someten y nos quieren someter los nuevos colonizadores del mundo, nuestra respuesta deberá ser mantenernos de pie, con la mirada firme y serena en la seguridad de un presente y un futuro dignos, nuestra voz fuerte en un: ¡Ya Basta!

*Oscar Olivera fue dirigente obrero de 1980 a 2000 y portavoz de la Coordinadora del Agua en el año 2000, en Cochabamba, Bolivia.
—-
Fuente: Tejido de Comunicación de la Asociación de Cabildos del Norte del Cauca (ACIN):http://www.nasaacin.org/index.php/informativo-nasaacin/3-newsflash/5896-a-proposito-del-avion-presidencial

Otras noticias:


Fuente: Servindi

sábado, 31 de marzo de 2012

Una multitud despidió en Chile al jóven gay asesinado por neonazis.



El cortejo recorrió Santiago en medio de reclamos populares y muestras de cariño.SANTIAGO. DPA, EFE, AFP Y AP - 31/03/12
Miles de chilenos salieron ayer en forma espontánea a las calles de Santiago para despedir a Daniel Zamudio, el joven gay atormentado durante horas y asesinado a golpes por un grupo neonazi, en un cortejo fúnebre cargado de dolor y emotividad que demostró la conmoción que causó el caso en la sociedad. En forma paralela a la ceremonia fúnebre se desató una batalla política en el Congreso donde la oposición intenta aprobar una ley antidiscriminación, resistida por los sectores más conservadores del gobierno y de la Iglesia.
El episodio tuvo tal repercusión que Naciones Unidas emitió ayer un comunicado donde considera que el ataque fue producto del “odio y la violencia homofóbica” en el país, e instó al Congreso chileno a “aprobar una ley contra la discriminación , incluso por razones de orientación sexual e identidad de género”.
La caravana fúnebre de Zamudio cruzó literalmente toda la ciudad desde la sureña comuna de San Bernardo –donde vivía con su familia– hasta el norteño Cementerio General, en un trayecto de casi tres horas. Constantemente tenía que detenerse para responder a los homenajes y muestras de cariño que le hacía la gente . Al paso del féretro los chilenos aplaudían, hacían flamear pañuelos blancos y banderas chilenas y del movimiento homosexual, mientras lanzaban papel picado sobre el auto.
Uno de los momentos más emotivos fue la llegada de la carroza a la Pérgola de las Flores, cerca del cementerio, donde los floristas realizaron el tradicional homenaje reservado para grandes personajes, lanzando pétalos de flores de diferentes colores sobre el ataúd. Durante todo el trayecto el cortejo tuvo también una intensa carga política, ya que se repetían las consignas en reclamo de una legislación que ponga fin a la discriminación que aún perdura con fuerza en algunos sectores chilenos.
Al llegar al cementerio se realizó un último acto de despedida, antes de que su familia lo sepultara privadamente. “Quiero agradecer en representación de toda mi familia.
Ya habrá tiempo para la justicia , sólo les pido respeto y les agradezco de corazón por cada gesto y lágrima que derramaron por mi hermano”, dijo Diego Zamudio ante la multitud. La madre, Jacqueline Vera, muy emocionada por el respaldo franco de la población, sostuvo que “ detrás de mi hijo hay muchos Daniel, y por ellos voy a seguir luchando ”.
Daniel Zamudio, de 24 años, fue atacado en un parque por una patota neonazi a la salida de un boliche bailable. Durante seis horas lo torturaron brutalmente: lo golpearon, quemaron con cigarrillos, le marcaron cruces esvásticas con una botella rota, le arrojaron piedras sobre el cuerpo y le cortaron parte de una oreja. El joven agonizó 25 días en un hospital y finalmente murió el martes pasado.
El caso despertó una fuerte polémica por la demora de más de siete años en aprobar una ley que castigue con fuerza los actos discriminatorios. Pese a ello, hay sectores religiosos y conservadores en Chile, país donde incluso el aborto terapéutico es ilegal, que aún resisten la presión para sancionar una legislación de este tipo. “No queremos una ley que abra la puerta a otras reformas”, dijo Felipe Ward, jefe de la bancada de diputados de la Unión Demócrata Independiente (UDI), aliada del gobierno.
El presidente Sebastián Piñera, en cambio, anunció desde Japón que se dará urgencia al debate legislativo. La oposición de centro izquierda también adelantó que apoyará la inicitiva. “Queremos igualdad ante la ley, Daniel es un ejemplo de la necesidad y la posibilidad de cambiar las cosas ”, dijo durante la ceremonia fúnebre Rolando Jiménez, presidente del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh).
Fuente: Clarin.com


viernes, 11 de noviembre de 2011

Guatemala: Retorno de los genocidas.




Argenpress
La Jornada
Acosada por la injusticia social inveterada, por una corrupción imparable y por una ola de violencia delictiva en la que confluyen factores internos y externos, como el combate al narcotráfico impuesto por el gobierno de Washington en México, Centroamérica y Colombia, la ciudadanía guatemalteca entregó ayer el mando del país al general Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP), en una segunda vuelta electoral caracterizada por la desesperanza y la ausencia de propuestas alternativas al modelo de subdesarrollo que impera en el vecino país desde hace décadas.

Con un programa de mano dura contra la delincuencia, que repite en buena medida las fórmulas contrainsurgentes aplicadas por las dictaduras militares en décadas pasadas, Pérez Molina obtuvo un amplio margen sobre su competidor, el empresario Manuel Baldizón, un populista de derecha caracterizado por sus propuestas confusas y contradictorias y sus antecedentes como forjador de una fortuna empresarial oscura y cuestionable. Ninguno de los dos presentó, en el curso de sus respectivas campañas, ideas coherentes para resolver la marginación, el desempleo, la impunidad fiscal de los más ricos, la opacidad administrativa y otros problemas que configuran la problemática tradicional de la nación centroamericana.
De esta manera, al final de la administración del socialdemócrata Álvaro Colom, a cuyo partido se le prohibió que presentara como candidata presidencial a Sandra Torres, ex esposa del aún mandatario, el poder en Guatemala regresa al estamento militar-empresarial que ha dominado el país desde mediados del siglo pasado y que, cuando lo ha perdido formalmente por breves periodos, ha tenido la capacidad de someter a las instituciones para preservar privilegios, injusticias e impunidad. El caso de quien despachará como próximo presidente es paradigmático: Otto Pérez Molina hizo carrera en el ejército coordinando masacres de civiles en comunidades campesinas, torturando y asesinando a guerrilleros reales o presuntos. Hay documentos filmográficos que lo muestran, de pie junto a los cuerpos de sus víctimas, explicando con frialdad los métodos reglamentarios utilizados en la guerra sucia emprendida por los regímenes militares, que causó más de 200 mil muertos. Existen documentadas investigaciones que lo vinculan con el asesinato del obispo Juan Gerardi, quien, tras los acuerdos de paz de 1996, emprendió una exhaustiva investigación de los crímenes de lesa humanidad perpetrados por los militares en los años previos. Pero, a diferencia de su antiguo superior, el general Efraín Ríos Montt, quien hace unos años fue inhabilitado como candidato presidencial por su responsabilidad en el genocidio, Pérez Molina consiguió presentarse a los comicios.
A la vista de sus antecedentes, el triunfo electoral de Pérez Molina es una tragedia para la institucionalidad guatemalteca, un triunfo de la impunidad y un riesgo de agudización de la violencia en el país vecino. Cabe esperar que la vigilancia social sobre su gobierno y los contrapesos institucionales sean capaces de impedir que el general eche mano, en su prometida “lucha contra la delincuencia”, de los métodos que aprendió cuando, con el grado de mayor, destruía pueblos en el noroccidente de Guatemala.