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martes, 7 de junio de 2016

Ecuador entero rinde gratitud al ejemplar misionero y obispo Gonzalo López Marañón.


Equipo Iglesia de A Pie, 05 de junio de 2016

"Por su legado de compromiso con los empobrecidos y su lucha por la justicia"

El puente sobre el río Aguarico, en la ciudad de Nueva Loja, llevará su nombre


Acuerdo aprobado casi por unanimidad, 113 votos a favor y una sola abstención, de 114 asambleístas presentes, miembros de todas las tiendas políticas


"Respondiendo a la solicitud de diversos movimientos sociales y comunitarios de todo el país, el Dr. Armando Aguilar representante de la provincia de Sucumbíos en la Asamblea Nacional del Ecuador, mocionó ante la Cámara Legislativa la aprobación del presente acuerdo. Este fue acogido casi por unanimidad, 113 votos a favor y una sola abstención, de 114 asambleístas presentes, miembros de todas las tiendas políticas. Lo cual considerando la aguda polarización de fuerzas que se vive, es sin duda un muy destacable hecho. El Ecuador entero rinde gratitud al ejemplar misionero. "Equipo Iglesia de a pie"

República del Ecuador

Asamblea Nacional

El Pleno

Considerando:

Que: Mons. Gonzalo López Marañón sirvió como pastor en la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos (ISAMIS) durante 40 años (1970-2010), primero como Prefecto Apostólico y luego como su primer Obispo, buscando un modo de ser iglesia según lo entiende el Concilio Vaticano II y el magisterio de la Iglesia Latinoamericana.

Que: Ese nuevo modo de ser Iglesia se ha caracterizado por la apertura y participación de todos y todas, tendiendo a la liberación integral de hombres y mujeres, con su propia cultura, que está enraizada en el pueblo y en la iglesia que evangeliza y se esfuerza por dar testimonio siempre de su opción por la vida en todos sus niveles.

Que: Mons. Gonzalo López Marañón acompañó a las migraciones de colonos provenientes de todas partes del país a la zona petrolera en búsqueda de trabajo y mejores días forjando pueblos e instituciones desde el año 1970 y promovió la fundación de la Provincia de Sucumbíos y el desarrollo de toda la región Amazónica.

Que: Cumpliendo el compromiso con el Estado ecuatoriano de ir creando fronteras vivas en una zona que había sido históricamente marginada, creó instituciones educativas con internados estudiantiles pioneras en la zona como son los Colegios Pacífico Cembranos de Nueva Loja, San Miguel de Puerto el Carmen, la Merced de Santa Bárbara, el colegio a distancia Juan Jiménez, el colegio intercultural bilingüe ABYA-YALA, el Instituto Tecnológico Superior CRECERMAS en Lago Agrio, así como también creó centros de protección para niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo y/o abandono e infraestructura de salud como subcentros, dispensarios médicos, botiquines, etc. De igual forma contribuyó con infraestructura de vialidad y creó el proyecto comunicacional de Radio Sucumbíos.

Que: En situaciones trágicas del Nororiente ecuatoriano por efectos del terremoto sufrido por la población en el año 1987 y posteriormente por la aplicación del Plan Colombia con el drama de los refugiados colombianos, Monseñor Gonzalo López Marañón contribuyó decididamente con el estado ecuatoriano para paliar la crisis humanitaria producida con los damnificados del sismo y refugiados colombianos respectivamente.

Que: Monseñor Gonzalo López Marañón, promovió la organización popular y el fortalecimiento institucional en la búsqueda del cumplimiento de los derechos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales de la población con la creación del Comité de Derechos Humanos del Nororiente, con la creación y acompañamiento de las organizaciones Populares: Jatun Comuna Aguarico, Apafano (Asociación de Padres de Familia del Nororiente), Ucano (Unión de Campesinos del Nororiente), Federación de Mujeres de Sucumbíos, Frente de Defensa de la Amazonia y promovió la Asamblea de la Sociedad Civil de Sucumbíos y la Asamblea Biprovincial de Sucumbíos y Orellana, para exigir la atención del estado a una zona históricamente explotada en sus recursos naturales y marginada del desarrollo económico y social.

Que: Cumplida su labor pastoral en Sucumbíos, después de su jubilación como obispo de la Iglesia Católica, Mons. Gonzalo López Marañón continuo su misión en Calunda, Diócesis de Luena, Angola, África el último año de su vida, y murió por causa de la malaria.

Que: Mons. Gonzalo López Marañón buscó siempre la unidad y la paz en medio de una realidad estratégica y compleja como es la provincia de Sucumbíos, dedicando lo mejor de sus energías a promover la toma de conciencia de la dignidad de todas las personas, la inclusión de pueblos ancestrales, negros y campesinos y su participación activa en las decisiones de la iglesia; la organización y lucha del pueblo para que sea sujeto de su propia historia; la pasión por lograr grandes ideales; la búsqueda de la integración de todos en un tejido social del que surja un pueblo nuevo sumando la riqueza de su diversidad y sus potencialidades; el diálogo como metodología constante para lograr consensos y tender puentes para restablecer la comunicación y la reconciliación.

Que: Finalmente, con su vida entregada hasta el final entre las personas más empobrecidas y excluidas, nos deja un inmenso legado que no debemos olvidar, sino más bien acoger agradecidos, su testimonio profético valiente y su alegría a toda prueba de "vivir y morir en misión".


 
En ejercicio de sus atribuciones constitucionales y legales

RESUELVE

Artículo 1.- RENDIR HOMENJE PÓSTUMO A LA LABOR MISIONERA Y SOCIAL DE MONSEÑOR GONZALO LÓPEZ MARAÑON EN LA PROVINCIA DE SUCUMBÍOS, DURANTE MÁS DE CUATRO DÉCADAS.

Artículo 2.- Expresar a la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos ISAMIS y a la Orden de los Carmelitas Descalzos en el Ecuador y el Mundo, nuestra nota de pesar por la muerte de Monseñor Gonzalo López Marañón, así como nuestro reconocimiento a su ejemplo misionero, solidario, sus auténticos valores cristianos, su fecunda vida y obra llevada en favor de las personas más empobrecidas.

Artículo 3.- Solicitar al señor Presidente Constitucional de la Republica, Ec. Rafael Correa Delgado, ponga el nombre de Mons. Gonzalo López Marañón, al puente sobre el Río Aguarico en la ciudad de Nueva Loja, como reconocimiento a la labor realizada por la Iglesia de Sucumbíos liderada por él, durante cuatro décadas.

Artículo 4.- Reconocer la obra misionera, pastoral y de compromiso social de Monseñor Gonzalo López Marañón en la provincia de Sucumbíos, como un legado de compromiso cristiano por la gente más empobrecida y su lucha por la justicia y la equidad en la tierra.

Artículo 5.- Enviar original de la presente Resolución al Vaticano a través de los canales diplomáticos del Ministerio de Relaciones Exteriores, para que sea conocida por el Papa Francisco.

Artículo 6.- Entregar copia original de la presente Resolución a los hermanos (as) misioneros (as) Carmelitas Descalzos y a todos y todas las personas integrantes la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos ISAMIS, en acto público en la ciudad de Nueva Loja, cantón Lago Agrio, provincia de Sucumbíos.

Dado y suscrito en la sede de la Asamblea Nacional en el Distrito Metropolitano de Quito, hoy día diecinueve de mayo del dos mil dieciséis.

jueves, 30 de abril de 2015

Cuando la Ley no protege a los empobrecidos.



A propósito de un texto del Evangelio según Lucas (6:1-11)

Cuando las personas se encuentran en una situación límite, no existe ley divina o humana que les pueda impedir salir de su estado de necesidad cuando tienen a mano la solución. El bien del ser humano está por encima del imperio de la ley.

Esta es una verdad con múltiples aplicaciones, algunas de ellas hirientes para aquellos que sienten que sus “derechos” son vulnerados en aras de la resolución de las carencias básicas de los más desprotegidos. Ante la ausencia de unas leyes que les protejan eficazmente, y sin dilación, de su situación de carencia de lo básico a fin de vivir dignamente, deben acceder por vías en las que no media la Ley, sino el Derecho a la Vida.

Se hace evidente en la Torá que el derecho de los empobrecidos está en el centro de su preocupación (Deut. 15:7; Lv. 25). Sin embargo, los que tienen que aplicarla e interpretarla, dicho centro lo tornan en puro maquillaje a fin de proteger a los poderosos. La existencia de empobrecidos a través de todo el recorrido que Jesús de Nazaret hizo por tierras palestinas así lo demuestra. Exactamente igual sucede en el mundo actual. Y así una sociedad que quiere ser fraterna, se transforma en una sociedad insolidaria donde cada uno busca su propio bien, no el de su prójimo. A pesar de lo dicho, no niego que podemos observar en nuestra actualidad destellos de solidaridad en ciertos momentos críticos.

El Hijo del Hombre, o el ser humano, es señor de la Ley y no esclavo de los que la interpretan favoreciendo, por activa o por pasiva, a los poderosos. Mientras no tengamos leyes que tengan como horizonte prioritario a los desvalidos e indefensos, a los que sufren directamente las crisis del Imperio, éstos, en aras de su dignidad, tendrán que arrebatar sus derechos de manos de los que los usurpan. Y como diría Jesús de Nazaret, “si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes” (Mt. 12:7).

Ante esto, los guardianes de Ley responderán con furor, y buscarán la forma de eliminar a los que son rebeldes al imperio de una ley que no les protege. Desgraciadamente es algo que siempre ha ocurrido a lo largo de historia humana. De ahí que el Profeta galileo dijera en una ocasión, según el evangelista Lucas: “Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis […]¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis” (S. Lucas 6:20-21; 24-25 RVR1960).

Por ello, las cristianas y cristianos oramos de forma constante, “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy...” (S. Lucas 11:2-3 RVR1960). La oración que nos enseñó Jesús de Nazaret ilumina y preside nuestro camino.

Soli Deo Gloria

martes, 1 de octubre de 2013

Honduras: Entre la Biblia, la pelota y las urnas.


Por Ollantay Itzamná*

01 de octubre, 2013.- Ningún rincón de América Latina o del mundo occidental cristiano actual padece los contrastes delirantes que sufre Honduras. Las categorías socioanalíticas de la razón siempre quedan superadas en su intento de explicar las causas de esta apabullante realidad.

El país sufre las peores catástrofes sociopolíticas como consecuencia de la nefasta depravación del clan de los politiqueros tradicionales. Sin embargo, el pueblo en su mayoría ama a las y los politiqueros como si fueran sus dioses. Si un político no les miente, o no les promete lo imposible, simplemente el pueblo no vota por él. Aman a quienes los desprecian y empobrecen, y detestan a quienes les intentan despertar del largo letargo mental y espiritual. Elogian a cuántos los arruinan desde arriba, desprecian a sus iguales en el sufrimiento.

En estas cenizas del imperialismo yanqui, las y los empobrecidos, profesionales o no, son los acérrimos defensores del sistema del saqueo norteamericano. Están geográficamente tan cerca a Cuba, y recibieron mucha ayuda de este solidario país, pero detestan a Cuba por “comunista”, “ateo” y “atrasado”. Casi nadie quiere saber que la desgracia hondureña consiste en estar tan cerca de los EEUU y tan lejos del promisorio Sur alternativo.

Cuando juega la selección de fútbol de “Honduras”, la histeria y el delirio colectivo son brutales. Hombres y mujeres, de diferentes edades, se vuelven patriotas agitando o vistiendo los colores de la bandera de Honduras. Pero, cuando termina el fútbol o las “fiestas patrias”, la vergüenza por ser hondureños los tienen en la lona, esperando la menor oportunidad para salir huyendo (de mojado) de esta ausencia de sentido.

Aquí, pueden faltar escuelas, centros de salud, libros, sueldos para los maestros, pero jamás las iglesias. Cuanto más empobrecido son las aldeas o barrios, mayor cantidad de iglesias tienen. Las escuelas o centros de salud puede derrumbarse, pero las iglesias se mantienen prósperas incluso con remesas enviados por hondureños migrantes. La Biblia es el amuleto más comercializado por los mercaderes de la fe. Y el monosílabo Dios es el más repetido en el cotidiano léxico hondureño.

En los hogares no siempre existen libros, mucho menos el hábito de lectura, pero la Biblia es el amuleto mágico más preciado que nunca falta. Tanto el frecuentar a una iglesia, como el cargar la Biblia bajo el brazo, dan prestigio social envidiable. Aquí, la moral permite evadir impuestos, pero jamás faltar con el diezmo, por eso el negocio encubierto de las iglesias jamás sufre crisis financiera alguna.

Lo más sorprendente es que quienes financian a las iglesias son las mismas familias propietarias de los partidos políticos tradicionales. Quienes a su vez, son propietarios o accionistas de las empresas que utilizan a los jugadores de fútbol como maniquís para promover las marcas de sus productos. Honduras no tiene equipo de fútbol, Rafael Callejas y otros políticos empresarios son los propietarios de la supuesta selección hondureña. Pero, ¿quién le cambia estas y otras creencias a un pueblo cultivado en la creencia y esquivo al pensamiento?

Aquí se castiga a quien denuncia el crimen y se glorifica al delincuente. Esa es la lógica del poder político. En nombre de Dios, y con la Biblia bajo el brazo, se siguen cometiendo atrocidades contra el pueblo fervoroso que asume dichas desgracias como una prueba del infinito amor misericordioso de Dios. Mientras tanto, ese Señor del lejano cielo, calla y mira a cualquier parte, menos hacia Honduras.

Esta es la Honduras donde abundan profetas, apóstoles, presbíteros, pastores y obispos y un cardenal, que compiten con las maras y el crimen organizado para amedrentar (con el infierno) y postrar aún más al ya postrado pueblo deshabitado de Honduras. Con estos y otros peones “avanzan” los exitosos empresarios neoliberales.

En estas condiciones, las iglesias, los partidos de fútbol y los supermercados ilusorios, se constituyen en un refugio formidable para un pueblo deprimido. Así los empobrecidos se hunden más, creyendo estar en la verdad y en el espejismo de la modernidad, y sus verdugos se afianzan material y simbólicamente en el imaginario y el hábito de sus víctimas.
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*Ollantay Itzamná, indígena quechua. Acompaña a las organizaciones indígenas y sociales en la zona maya. Conoció el castellano a los diez años, cuando conoció la escuela, la carretera, la rueda, etc. Escribe desde hace 10 años no por dinero, sino a cambio de que sus reflexiones que son los aportes de muchos y muchas sin derecho a escribir “Solo nos dejen decir nuestra verdad”
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Fuente: Servindi