Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de julio de 2014

Pasó el Mundial, quedó el Ejército.


El Gobierno de Brasil confirmó este martes la autorización al Ejército para su permanencia indefinida en las favelas del Complexo da Maré, que fue ocupado por los militares poco antes del Mundial 2014.

Río de Janeiro (Brasil)EFEmar jul 29 2014 18:40


El Gobierno brasileño autorizó hoy la permanencia del Ejército por tiempo indefinido en el Complexo da Maré, un conjunto de favelas en la ciudad de Río de Janeiro en el que viven 130.000 personas y cuyo control fue arrebatado a bandas de narcotraficantes en una operación de ocupación en abril pasado.La decisión para que 2.400 militares permanezcan en las barriadas pobres para ayudar a garantizar su seguridad fue anunciada este martes tras una reunión entre los ministros de Defensa, Celso Amorim, y de Justicia, José Eduardo Cardozo, y el gobernador del estado de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao.

Inicialmente, los miembros de las Fuerzas Armadas, que ayudaron a ocupar las barriadas y a expulsar a los narcotraficantes, iban a permanecer en las favelas hasta el 31 de agosto, cuando serían sustituidos por agentes de policía. Pero como los uniformados que los sustituirán aún no han terminado su formación, el Gobierno optó por autorizar la permanencia de los soldados en un número aún no definido y por el tiempo que sea necesario. "La operación (de expulsión de narcotraficantes) fue un éxito y por eso decidimos prorrogar la permanencia del Ejército", explicó el ministro de Justicia, quien adelantó que en una nueva reunión fijada para el 11 de agosto será discutido el cronograma de transición de las responsabilidades de seguridad en el Complexo da Maré del Ejército a la Policía.

El Complexo da Maré, localizado en un lugar estratégico de Río de Janeiro, atravesado por tres importantes avenidas y a pocos kilómetros del aeropuerto internacional, fue ocupado por las autoridades dos meses antes del inicio del Mundial de Fútbol Brasil 2014. Los militares tan sólo saldrán de las barriadas cuando el Gobierno regional de Río de Janeiro instale en el conjunto de barriadas una Unidad de Policía Pacificadora (UPP), como son conocidos los cuarteles policiales permanentes que la gobernación ha abierto en favelas antes dominadas por bandas de narcotraficantes.

La instalación de las UPP, reforzada con inversiones en infraestructura, educación y salud, forma parte de una política de seguridad pública iniciada por el Gobierno de Río de Janeiro en 2008 para expulsar a los narcotraficantes de las favelas de la ciudad antes de los Juegos Olímpicos que la ciudad organizará en 2016. Esta política, que ha reducido significativamente los índices de violencia y criminalidad en los barrios beneficiados, ha sido considerada como modelo para otros países de la región por organizaciones multilaterales.

Hasta el momento, la Policía ha instalado sus cuartelillos en una treintena de favelas o conjuntos de barriadas pobres, incluyendo el Complexo do Alemao, otrora principal fortín del grupo criminal Comando Vermelho, y la Rocinha, la mayor favela de Brasil. El complejo de Maré, compuesto por 15 favelas, era considerado como el último gran bastión del narcotráfico en Río de Janeiro hasta abril pasado, cuando 1.200 policías liderados por el Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) y apoyados por 21 blindados militares ocuparán las barriadas. Una semana después los militares sustituyeron a los policías en las tareas de patrullar las calles de estas favelas.

sábado, 24 de mayo de 2014

¿Acaso es el fútbol una nueva religión?




Debo confesar que jamás he pisado un estadio de fútbol. Y dada la fecha que figura en mi DNI, es posible que haga el tránsito al que todos estamos destinados sin haber asistido a ver un partido, tal vez una final como la que se celebrará pasadas unas horas de cuando escribo estas notas entre el Barça y el Atlético de Madrid o, dentro de unos días, entre el Atlético y el Real Madrid. Admito, sin ningún tipo de pudor, que hace tiempo que se ha despertado en mí una gran curiosidad por vivir esa experiencia vital y sociológica de acudir a ver uno de esos partidos, pero no encuentro forma de llevarlo a cabo.

Y puestos a confesar, una confesión más. Hace ya unos años que mi curiosidad por ese fenómeno de masas, un fenómeno incomparable con cualquier otro de la historia contemporánea, que es capaz de identificar al taxista con el catedrático, al negro con el blanco, a la mujer con el hombre, a los niños con los ancianos, a los ricos con los pobres, a la canalla callejera con la más refinada sociedad, ha conseguido captar mi interés y ha despertado un punto de afición que no pude imaginar en mis años mozos y de madurez que pudiera darse, ocupado como estaba, en temas formalmente más “sesudos”. Y mucho más desde que puedo confrontar esa afición con mi nieta Claudia; y digo confrontar porque seguir al Atleti uno y al Madrid otra, son posturas necesariamente irreconciliables.

No se si puede seguir llamándose deporte o simplemente espectáculo, pero sea como fuere, se trata de un acontecimiento mundial que es capaz de despertar pasiones como ningún otro. Y España se encuentra a la cabeza mundial de este fenómeno social. Una de las más recientes ocurrencias de nuestros dirigentes políticos ha sido inventar eso de “la marca España”. Un empeño en dar a conocer nuestro país en diferentes partes del mundo, naturalmente con fines claramente comerciales. El mercado impone ciertas reglas que, en este caso, no parecen tener un éxito arrollador. Pues bien, a lo largo de mi vida activa, he viajado por diversos países de América, especialmente Latinoamérica, y también por algunos de Europa; siempre para asistir a reuniones con instituciones teológicas y/o académicas, dentro del ámbito religioso. Al identificarme como español, el interés de mis correligionarios, teólogos o ejecutivos, o ambas cosas a la vez, siempre ha terminado comentando la última jugada de alguna de las estrella del momento, del Madrid o del Barça especialmente, y mostrando una cierta envidia porque era yo el afortunado que tenía al alcance de la mano asistir al Camp Nou o al Santiago Bernabeu, cosa que por aquellos tiempos estaba totalmente fuera de mis intereses y hoy fuera de mi alcance, por razones diversas. Sin duda alguna, la “marca España” ha estado representada (y continúa estándolo en la actualidad) prioritariamente por su fútbol, y mucho más desde que “la Roja” alcanzó la cumbre proclamándose campeona mundial.

Surge una pregunta ¿tal vez se ha convertido el fútbol en una nueva religión? No seré yo el que caiga en el tópico farisaico de denostar la afición al fútbol, ya que cubre una indudable función social y recreativa, aunque para algunos represente su única pasión, su única afición, su única lealtad, descuidando cosas más prioritarias.Son ya muchos los que afirman que sí, que el fútbol se ha convertido en una religión laica, en la que los ídolos son aclamados y adorados en sus estadios-templos cada semana (a veces todos los días de la semana), ya que como ocurriera en el Areópago ateniense, hay dioses para todos los gustos, para todas las aficiones, para todas las sensibilidades, aunque algunos ocupan, ciertamente, el altar más destacado (ahí están, a título de ejemplo, Cristiano Ronaldo o Leo Mesi). Todavía permanece en el recuerdo de todos, aunque se trate en la actualidad de un “dios caído”, la figura de Diego Maradona, conocido por sus fanáticos seguidores como “el dios Maradona”, a pesar de haberle visto revolcarse en el lodo de las drogas. Para muchos el culto religioso se ha desplazado de los templos a los estadios, convertidos en nuevas catedrales; o a determinados lugares “sagrados”, como las Fuente de la plaza de Neptuno o la de la Cibeles, que recibirá, una de ellas o las dos, dentro de unas horas, en un caso, y unos días, en otro, la avalancha de sus hinchas. Por otra parte, no son pocos los jugadores, especialmente evangélicos, que aprovechan sus momentos de gloria en esos “santuarios laicos” para expresar su religiosidad en muy diversas formas. Recordemos a Kaká, como personaje más próximo. Actos religiosos que multiplican por varias cifras el testimonio que pueda darse desde los púlpitos.

Luego está el vínculo externo entre fútbol y religión. Tanto el “Atleti” como el “Real” (por centrarnos en los equipos más representativos de la Comunidad de Madrid), ganen el título que sea, acudirán a ofrecerlo a una determinada advocación de la Virgen María, y así lo hará, llegado el caso el Barça, el Sevilla y cualquier otro equipo español. Tampoco es extraño que los seguidores de un equipo coloquen velas y hagan diferentes actos litúrgicos para pedir buenos resultados para su equipo, para rogar que no descienda de categoría o para que alcance la gloria del campeonato en litigio; en África es frecuente el uso de ritos para ayudar a sus equipos a lograr buenos resultados; las reliquias, en forma de camisetas de los diferentes ídolos, se cotizan de tal forma (y no digamos si llevan la firma del idolatrado) que supone una de las fuentes de ingreso más sustanciales de los clubes. Es indudable que el fútbol se ha convertido en una religión laica y en una plataforma para proyectar sentimientos que en otras épocas, se canalizaban a través de los diferentes templos religiosos.

Ante la bazofia que ofrece la televisión, malbaratando los tiempos de ocio de la ciudadanía; ante la devaluación de los valores éticos y cívicos que se aprecia en una buena parte de la sociedad; ante la corrupción, que alcanza a tantos dignatarios otrora referentes de las nuevas generaciones, el fútbol se muestra como el gran atractivo y el refugio de quienes terminan convirtiendo, equivocadamente, una noble afición en el sucedáneo de la religión que dejaron porque no encontraron en ella la respuesta a sus más íntimas y transcendentes inquietudes.

Que la religión haya perdido para muchos su atractivo frente al fútbol, no es motivo para denostar a quienes han incorporado esa afición a sus vidas, sino para investigar qué hemos entendido por religión o qué ha hecho mal la religión. En su sentido original, religión es religar, volver a unir al hombre/mujer con Dios; dar sentido a la vida; encontrar respuesta a las grandes incógnitas; religión es una experiencia personal, una forma de vivir. Y eso es lo que ofrece Cristo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Máximo García Ruiz

Máximo García Ruiz es licenciado en teología, licenciado en sociologia y doctor en teología. Profesor de sociología y religiones comparadas en el seminario UEBE y profesor invitado en otras instituciones académicas. Por muchos años fue Presidente del Consejo Evangélico de Madrid y es miembro de la Asociación de teólogos Juan XXIII.

sábado, 10 de mayo de 2014

“La pasión por el fútbol no puede adormecer la conciencia ciudadana”


Sergio Ferrari

De la pelota de trapo, al poder del deporte mediatizado.
Los valores alternativos que cuestionan el deporte mercantilizado.

Con el pitazo inicial de Brasil-Croacia se abrirá el próximo 12 de junio en San Pablo uno de los grandes eventos deportivos mundiales. Desde junio del 2013, Brasil entero ha sido escenario de movilizaciones sociales que en torno al Mundial expresan facetas de descontento popular. “Las protestas no son contra el fútbol, sino contra ciertas políticas de Estado y problemas que se derivan de la realización de Mundial”, enfatiza Sergio Haddad, educador popular brasilero y desde su juventud militante-dirigente de muy diversas organizaciones sociales.

Haddad fue en el 2001 uno de los co-fundadores del Foro Social Mundial y es hoy, junto con la ONG “Acción Educativa” (Ação Educativa) que dirige, uno de los promotores más activos del 3er Campeonato Mundial de Fútbol de la Calle que se realizará en San Pablo entre el 1ro y el 12 de julio próximos. “Reunirá delegaciones de 30 de los 64 países que practican esa modalidad deportiva”, subraya Haddad iniciando esta entrevista exclusiva. Sergio Haddad junto con Celia Alldridge animan la primera quincena de mayo en Suiza la Campaña “Goles contra la injusticia” promovida por E-CHANGER, organización helvética de cooperación solidaria presente en Brasil.

P: ¿Qué significa el fútbol en la realidad brasilera, latinoamericana, de hoy?

Sergio Haddad (SH): El fútbol es una pasión. Es parte de la cultura de nuestros pueblos. Una reacreación, en particular para los niños y jóvenes de todas las clases sociales. Desde pequeños comienzan a pegarle a la pelota, sea de trapo o de cuero, en potreros de la perifieria de las ciudadas o en clubles para clases medias. El fútbol, como todo en nuestra sociedad, vive un proceso muy fuerte de mercantilización. Que incluye los partidos, los campeonatos y los jugadores. Al mismo tiempo que los intereses económicos dominan este deporte, se da también un proceso fuerte de elitismo y desigualdad en la profesión de jugador. Con pocos que ganan fortunas y muchos que apenas logran sobrevivir. Es, sin duda, un reflejo directo de lo que vive la sociedad mundial en general, y nuestros países en América Latina, en particular. Somos campeones de la concentración del ingreso, producto de las políticas neoliberales de los últimos años. Unos pocos jugadores son presentados como “héroes” del mercado, de la juventud y de gran parte de la población. Y proyectan la falsa ilusión del ascenso social por medio del fútbol, cuando sabemos fehacientemente que son muy escasos los que participan de esta promoción social si tenemos los millones que práctican este deporte en el mundo entero.
Un útil para contrarrestar la violencia social

P: ¿A pesar de esos condicionantes económicos, sociales y hasta culturales…es posible imaginar otra concepción del fútbol?

SH: La pregunta clave es si el fútbol, como cualquiera otra práctica social, deportiva o cultural puede servir a otros valores en una sociedad marcada por el mercado y el consumo… Este es, sin duda, el gran desafío de aquéllos que pensamos que es posible contruir otro mundo, basado en valores de justicia social, solidaridad, democracia verdadera. El Fútbol de la Calle nació en los años noventa en el barrio Chaco Chico , en la ciudad argentina de Moreno, en el gran Buenos Aires. Venía de la mano de una propuesta de recuperar el protagonismo y el diálogo entre jóvenes en un barrio – y una realidad social- en el que la violencia atravesaba todas las relaciones: familiares, escolares, comunitarias. Pensado como una práctica socio-pedagógica, el Fútbol de la Calle tiene reglas que varían de acuerdo con cada predio y lugar en el quese practica , pero que tiene también algunos pricipios básicos.
P: ¿En que consiste concretamente el Fútbol Callejero?
SH: Un partido es organizado en tres tiempos y obligatoriamente integra niños y niñas. En el primer período, se definen las reglas de juego, basadas en ciertos valores como respeto, solidaridad, cooperación, tolerancia. Y según las mismas se definen los puntos.
En el segundo momento, el partido se realiza según dichas reglas. Y en el tercero los dos equipos evalúan si los acuerdos iniciales fueron cumplidos y a partir de entonces se decide quien es el vencedor. No hay un árbitro sino un mediador que tiene un papel fundamental en derimir conflictos y en tanto que educador, promueve los valores acordados por los dos equipos.

600 mil futbolistas de la calle
P: ¿Es posible que los jóvenes entiendan y se apropien realmente de esta otra forma de percibir el fútbol, cuando los referentes mediáticos reproducen la visión tradicional y comercializada de este deporte?
SH: Sin duda, es difícil ir en contra del sistema, pero no imposible. Desde su nacimiento hasta ahora cerca de 600 mil jóvenes en el mundo entero practican el Fútbol Callejero, promoviendo ciudadanía, participación, diálogo y respeto de las diferencias.
P: En esta doble perspectiva de deporte mercantilizado y, por otra parte, instrumento creador de conciencia, ¿qué significado tiene para ustedes en Brasil el Campeonato Mundial de julio próximo?
SH: Tiene varias implicaciones. El Mundial es un riesgo en tanto que puede inducir a violaciones de derechos humanos esenciales y a actitudes xenofóbicas y discriminatorias. También es una oportunidad en la medida en que pueda mostrar que es posible, a partir del fútbol, pensar el mundo de otra manera, valorizando al ser humano, respetando las diferencias y promoviendo la paz. E implica también el desafío de promover esa otra faceta, esa otra perspectiva, sobre la base de la participación social y la creación de ciudadanía.
P: ¿Cómo se puede entender el fútbol como pasión popular y al mismo tiempo las grandes movilizaciones sociales que desde junio del año pasado han atravesado Brasil en torno a hechos ligados al Mundial?
SH: Las movilizaciones no son contra el fútbol. Son contra los gastos efectuados por los gobernantes para organizar el Mundial frente a los precarios servicios públicos ofrecidos en educación, salud, transporte etc. Esas protestas también van dirigidas contra la violación de los derechos esenciales, como por ejemplo la expulsión de familias de sus viviendas para liberar los terrenos donde se construyeron los estudios. O contra el aumento de la prostitución que viene de la mano del turismo futbolístico. No puedo negar que también parte de las protestas son dirigidas contra la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), no solo por las condiciones que impone junto con sus grandes sponsors para realizar el Campeonato y que son aceptadas por el Gobierno, sino también y sobre todo por lo que representa en términos de mercantilización del deporte y la corrupción que viene de la mano.
“Alternativa simbólica al Mundial”
P: ¿En ese contexto, el Mundial de la Calle que se realizará en julio en San Pablo es concebido como una alternativa al Mundial oficial?
S.H: Una alternativa simbólica a los valores actuales dominantes, para los cuales el mercado es más importante que el ser humano. Es una pequeña semilla que se junta con otras iniciativas que promueven otros valores. No pienso que pueda ser un contrapunto al Mundial y tampoco tiene esa intención. Lo que queremos es ir construyendo un movimiento que pueda ser una alternativa a largo plazo. Que junto con otros movimientos y acciones ayude a pensar en construir otro futuro para la humanidad basado en valores diferente y el respeto de los valores esenciales de la persona.
P: ¿Qué esperan desde Brasil de la sociedad civil suiza, europea, internacional, en esta coyuntura del Mundial?
SH: Europa vive una crisis económica que integra además otras facetas: ambiental, social, de valores. Los movimientos sociales tradicionales parecen estar debilitados y los gobiernos pierden legitimidad al aplicar recetas tradicionales y antisociales para hacer frente a dicha crisis. Aumenta el desempleo, se debilita el Estado social, crece la desigualdad social y explota la xenofobia y la discriminación. Este Mundial, con una prensa enfocada en Brasil, puede ser también una oportunidad para que la sociedad civil europea adhiera, informe, sensibilice y busque caminos diferentes. Desde Brasil, cuna del Foro Social Mundial y de fuertes movimientos sociales rurales y urbanos, en plena América Latina, continente de esperanza, trataremos de mostrar algo diferente a partir de nuestras experiencias y de nuestra pasión por el fútbol. Queda abierto el desafío a la sociedad civil del norte de intentar también mostrar facetas alternativas….

miércoles, 8 de enero de 2014

El fútbol como símbolo patrio.


Para APIAVIRTUAL

Por Sascha Schmidt (*)

Alemania

He aquí un tema para pensar y no solo para sociólogos. Según un estudio publicado en Alemania, la selección nacional de fútbol es la mayor representación de la unidad del país, y con ella se sienten identificados todos los sectores de la sociedad. En esta nota una entrevista con el profesor Sascha Schmidt, coordinador del citado estudio.

Desde el Mundial de Fútbol del 2006 la selección alemana genera los movimientos de masas más grandes del país.

El estudio, adelantado por el ISBS (Institute for Sport, Business and Society) para la Federación Alemana de Fútbol (DFB), encontró que la selección es el más fuerte vínculo entre todos los ciudadanos, para los que su equipo nacional es motivo de orgullo, tanto en lo deportivo como en lo social, y símbolo del sentimiento patriótico.

Curiosamente, este es un fenómeno relativamente reciente cuya fuentes de origen fueron el Mundial del 2006, la nueva política de promoción de talentos jóvenes de la DFB, así como la participación de la selección en campañas de gran contenido social, entre ellas las dirigidas a combatir el racismo, o a apelar por la integración del inmigrante.Deutsche Welle conversó sobre todo esto con el profesor Sascha Schmidt, coordinador del estudio.

Profesor Schmidt, el estudio plantea la pregunta de si la selección de fútbol no es actualmente el cuarto poder en Alemania. ¿Cuán grande es el verdadero poder del equipo nacional en la sociedad alemana?

En Alemania nos encontramos en una sociedad muy dirigida a los individuos y cada vez menos al colectivo. La Iglesia, los sindicatos, y los partidos políticos, vienen perdiendo seguidores y la dimensión de su significado se reduce. Mientras tanto, el equipo nacional, y sus integrantes, tienen cada vez más adeptos y su capacidad de convocar a la sociedad ha venido creciendo.

¿Aplica eso para todos los sectores sociales?

No importa si mujer u hombre, pobre o rico, habitante del campo o la ciudad: no hay ninguna diferencia entre ellos cuando se trata de la selección de fútbol, con la cual todos se sienten identificados por igual. Curiosamente, cuando revisamos qué sector es el que más fuertemente se siente representado por el equipo nacional, nos encontramos con que es el de los inmigrantes.

¿Por qué?

La selección representa a ese país del cual ya son parte, o del cual pueden ser parte. El equipo nacional es apreciado como un instrumento de integración, como un colectivo permeable a través del cual los inmigrantes pueden ingresar a su nuevo hogar. Además, ella ofrece un tema del cual se puede hablar con los anfitriones desde la perspectiva de algo “nuestro”.

¿La selección ofrece un sentimiento de pertenencia?

Si, y también una experiencia colectiva que unifica, y que ninguna otra institución del estado está en capacidad de ofrecer. En nuestra sociedad hay la necesidad de vivir un “nosotros” que solo la selección de fútbol puede brindar.

¿Es este auge de la selección algo pasajero?

No creo que esto sea algo momentáneo, o producto de una moda. La gente se siente atraída por el éxito de la selección, pero en especial por su simpatía. A todos nos gusta ser parte del éxito, y también ser simpáticos.

¿Eso pese a que esta selección no ha ganado ningún título internacional?

Pero para el público alemán es un éxito estar siempre entre los cuatro primeros de los torneos que ha disputado. Ahora bien, las expectativas actualmente son muy grandes y no sabemos qué podrá pasar después del Mundial. Eso sí, si Alemania conquista la Copa del Mundo en Brasil la selección crecerá aún más como símbolo patrio, como representante de todos.

¿Qué se esconde detrás de ese apoyo a la selección: nacionalismo o patriotismo?

Acá estamos hablando de un patriotismo sano y positivo que por cierto apareció con gran fuerza durante el Mundial del 2006, cuando la gente se atrevió al amparo de la selección de fútbol a sentirse orgullosa de su país, sin la carga de culpa histórica tan arraigada en la sociedad cuando se trata de identificarse con ciertos símbolos. Ese fenómeno sorprendió a todos. Además, en los partidos de la selección no hay incidentes con la extrema derecha porque el equipo representa precisamente valores de integración contrarios a los suyos.

¿No es también de cierta forma preocupante que el más importante símbolo patrio alemán en la actualidad sea un equipo de fútbol?

En primer lugar uno debe estar contento de tener ya un símbolo patrio tan positivo de identificación y unidad. Claro, a largo plazo habrá que preguntarse por qué esto es así, por qué un jugador como Mesut Özil es más conocido por todos los alemanes, y tiene un contacto más fluido con ellos, que varios de los más importantes políticos del país. La DFB está muy consciente de su papel, y el de la selección; ellos saben que el fútbol puede mover muchas cosas, pero no todas, porque al final no es otra cosa que un deporte.+ (PE/El Arca/ DW.DE).

(*) Sociólogo.

Fuente: ApiaVirtual

martes, 1 de octubre de 2013

Honduras: Entre la Biblia, la pelota y las urnas.


Por Ollantay Itzamná*

01 de octubre, 2013.- Ningún rincón de América Latina o del mundo occidental cristiano actual padece los contrastes delirantes que sufre Honduras. Las categorías socioanalíticas de la razón siempre quedan superadas en su intento de explicar las causas de esta apabullante realidad.

El país sufre las peores catástrofes sociopolíticas como consecuencia de la nefasta depravación del clan de los politiqueros tradicionales. Sin embargo, el pueblo en su mayoría ama a las y los politiqueros como si fueran sus dioses. Si un político no les miente, o no les promete lo imposible, simplemente el pueblo no vota por él. Aman a quienes los desprecian y empobrecen, y detestan a quienes les intentan despertar del largo letargo mental y espiritual. Elogian a cuántos los arruinan desde arriba, desprecian a sus iguales en el sufrimiento.

En estas cenizas del imperialismo yanqui, las y los empobrecidos, profesionales o no, son los acérrimos defensores del sistema del saqueo norteamericano. Están geográficamente tan cerca a Cuba, y recibieron mucha ayuda de este solidario país, pero detestan a Cuba por “comunista”, “ateo” y “atrasado”. Casi nadie quiere saber que la desgracia hondureña consiste en estar tan cerca de los EEUU y tan lejos del promisorio Sur alternativo.

Cuando juega la selección de fútbol de “Honduras”, la histeria y el delirio colectivo son brutales. Hombres y mujeres, de diferentes edades, se vuelven patriotas agitando o vistiendo los colores de la bandera de Honduras. Pero, cuando termina el fútbol o las “fiestas patrias”, la vergüenza por ser hondureños los tienen en la lona, esperando la menor oportunidad para salir huyendo (de mojado) de esta ausencia de sentido.

Aquí, pueden faltar escuelas, centros de salud, libros, sueldos para los maestros, pero jamás las iglesias. Cuanto más empobrecido son las aldeas o barrios, mayor cantidad de iglesias tienen. Las escuelas o centros de salud puede derrumbarse, pero las iglesias se mantienen prósperas incluso con remesas enviados por hondureños migrantes. La Biblia es el amuleto más comercializado por los mercaderes de la fe. Y el monosílabo Dios es el más repetido en el cotidiano léxico hondureño.

En los hogares no siempre existen libros, mucho menos el hábito de lectura, pero la Biblia es el amuleto mágico más preciado que nunca falta. Tanto el frecuentar a una iglesia, como el cargar la Biblia bajo el brazo, dan prestigio social envidiable. Aquí, la moral permite evadir impuestos, pero jamás faltar con el diezmo, por eso el negocio encubierto de las iglesias jamás sufre crisis financiera alguna.

Lo más sorprendente es que quienes financian a las iglesias son las mismas familias propietarias de los partidos políticos tradicionales. Quienes a su vez, son propietarios o accionistas de las empresas que utilizan a los jugadores de fútbol como maniquís para promover las marcas de sus productos. Honduras no tiene equipo de fútbol, Rafael Callejas y otros políticos empresarios son los propietarios de la supuesta selección hondureña. Pero, ¿quién le cambia estas y otras creencias a un pueblo cultivado en la creencia y esquivo al pensamiento?

Aquí se castiga a quien denuncia el crimen y se glorifica al delincuente. Esa es la lógica del poder político. En nombre de Dios, y con la Biblia bajo el brazo, se siguen cometiendo atrocidades contra el pueblo fervoroso que asume dichas desgracias como una prueba del infinito amor misericordioso de Dios. Mientras tanto, ese Señor del lejano cielo, calla y mira a cualquier parte, menos hacia Honduras.

Esta es la Honduras donde abundan profetas, apóstoles, presbíteros, pastores y obispos y un cardenal, que compiten con las maras y el crimen organizado para amedrentar (con el infierno) y postrar aún más al ya postrado pueblo deshabitado de Honduras. Con estos y otros peones “avanzan” los exitosos empresarios neoliberales.

En estas condiciones, las iglesias, los partidos de fútbol y los supermercados ilusorios, se constituyen en un refugio formidable para un pueblo deprimido. Así los empobrecidos se hunden más, creyendo estar en la verdad y en el espejismo de la modernidad, y sus verdugos se afianzan material y simbólicamente en el imaginario y el hábito de sus víctimas.
—-
*Ollantay Itzamná, indígena quechua. Acompaña a las organizaciones indígenas y sociales en la zona maya. Conoció el castellano a los diez años, cuando conoció la escuela, la carretera, la rueda, etc. Escribe desde hace 10 años no por dinero, sino a cambio de que sus reflexiones que son los aportes de muchos y muchas sin derecho a escribir “Solo nos dejen decir nuestra verdad”
Otras noticias:


Fuente: Servindi

jueves, 6 de octubre de 2011

De la mejor Liga del mundo a 'misionero'.


pOR JULIA DEL MAR CORTEZÓN. MADRID

SENEGAL, PRIMER DESTINO DE JAVI POVES


  • Javi Poves acordó con el Sporting la rescisión de su contrato durante la pretemporada

  • Ahora deja todos sus lujos y se marchará a Senegal para ayudar a los más pobres


Tiene todo lo que la mayoría de las personas buscan y quieren: ser futbolista de Primera, buenos coches, gran sueldo, fama, reconocimiento, ropa de marca, casa de ensueño... Sin embargo, Javi Poves, a sus 24 años, deja todos estos lujos para irse a Senegal: "Quiero ayudar a la gente que lo necesita. Busco sentirme a gusto y así lo puedo conseguir. En el fútbol no era feliz. En los entrenamientos pensaba más en lo que pasaba en Burundi que en lo que me decía Preciado", dice con tranquilidad y felicidad Poves.
El central madrileño llegó a un acuerdo con el Sporting para rescindir el año de contrato que le quedaba y, de esta forma, desligarse del mundo futbolístico y empezar una nueva vida para ayudar y vivir las miserias del Tercer Mundo. Senegal es su primer destino. Es como un misionero, pero "de forma independiente y sin religión, aunque la respeto mucho".
FUTBOLISTA DE TIERRA
Javi Poves no lo ha tenido fácil y es de los jugadores que se lo han currado. Desde las inferiores del Atlético pasó por Rayo, Las Rozas, Majadahonda, Navalcarnero, Sporting B y Sporting. De alevín siempre decía que su sueño era "jugar en Primera con el Atlético", a la vez que idolatraba a su primo, Óscar Téllez, ex futbolista de Alavés, Valencia, Villarreal y de la selección española.
Desde entonces han pasado 15 años y Poves lo tiene claro: "Antes tenía otras ilusiones, ahora maduré como persona. Quiero aportar cosas al mundo. Colaborar en el bienestar de todos. La verdad es que no me sentía identificado con el ritmo de vida que llevaba como futbolista y por eso lo dejé". Poves es un chico muy maduro y piensa que es consecuencia de su experiencia en el fútbol: "En todos los equipos siempre estuve en un segundo plano y eso me hizo trabajar el doble que los demás. Ese esfuerzo extra me hizo madurar más deprisa". Mientras que jugaba en Madrid trabajaba repartiendo prensa y en un almacén de firmas deportivas.

CONTRATO PROFESIONAL Firmó por el Sporting con toda la ilusión del mundo y con El Pitu Abelardo en el banquillo fue un tipo feliz. Pasar de jugar en Tercera a Segunda B le dio una bocanada de esperanza e hizo un regate a la idea de colgar las botas. Sin embargo, cuando firmó el contrato profesional con el club gijonés no encontró la felicidad prometida: "Cuando tuve en mis manos lo que siempre busqué y quise tener no me sentí bien. Fue como que eso no era lo que quería, no era lo que había buscado".


ESTUDIOS, PORSCHE Y LUJO
Sus estudios -Historia e idiomas-, mucha lectura y sus amigos fueron claves en su nueva madurez: "Ellos me abrieron los ojos. Ya no era aquel chico que quería jugar en Primera y comprarse un Porsche. Según me acercaba al lujo, más lo repudiaba. El fútbol profesional es dinero y corrupción". Javi Poves dejó sus estudios a los 17 años para dedicarse al fútbol, y tres años después los retomó: "La vida me dio esta oportunidad".
SENEGAL Y ÁFRICA
Tras ver un documental en el ordenador -en su casa no hay televisión- se topó con Senegal. Ésa fue la señal para elegir este país africano como destino: "No tienen nada y no hay nada material. Necesitan ayuda en todos los aspectos y yo creo que les puedo ayudar, porque es lo que quiero. Voy a vivir con una familia y allí quiero ser feliz ayudando".
BUSCA LOS VALORES VERDADEROS
En la zona más pobre de Senegal, Poves espera "encontrar la verdadera felicidad. Tener esa paz interior para transmitírsela a los demás. Volver a disfrutar de los valores de las abuelas: solidaridad, amistad, compañerismo... En definitiva: humanidad".
me dice que me quede. Yo les digo que no sufran, que he tomado el camino correcto".LA FAMILIA LE APOYA 
Al principio, la familia intentó quitarle la idea de la cabeza, pero como vieron que era misión imposible decidieron apoyarle totalmente: "Lo están pasando mal, como yo porque les quiero muchísimo, pero es lo que he decidido y ellos me respetan. Mi padre sé que lo pasó mal porque es muy futbolero y se ha sacrificado mucho para llevarme de un campo a otro. Mi madre y mi hermana lloran, y mi abuela 
CAPAZ DE VIVIR CON 1.000 EUROS LOS JUGADORES LE LLAMAN 
Son muchos los futbolistas que han llamado a Poves para animarle en su nueva aventura y, casualmente, todos "han sido de categorías inferiores. De Primera no me ha llamado nadie. También hablaron conmigo muchos entrenadores, que piensan como yo pero no lo pueden decir porque comen del fútbol".
"Cuando se lo dije a mis compañeros alucinaban. Yo les decía: 'si tenéis la vida solucionada, dejadlo ya y empezad a vivir vuestra propia vida, porque a la larga os hará sufrir'. Yo soy capaz de vivir con 1.000 euros, como muchas familias españolas. Yo lo que tengo lo quiero compartir con la gente que lo necesita".
CONSEJO A LOS PADRES Y NIÑOS MENSAJE A LOS FUTBOLISTAS
"Que abran bien los ojos, que si cobran esas cantidades es por algo. Todos pueden hacer lo que quieran. Hay que mirar hacia atrás aunque tengas mucho dinero. Hay que tener humanidad y solidaridad", apunta Javi Poves en su consejo a los jugadores.
"A los padres que quieren que sus hijos sean futbolistas les diría que el 95% no llega a Primera, que sólo se habla de éxito, pero no de fracasos, de los chicos que se quedan atrás, y por ello lo mejor es que no abandonen sus estudios".
NO ES 'PERROFLAUTA' 
A Javi Poves le gusta estar informado y el movimiento 15-M le llamó la atención: "Me fui a la Plaza de Gijón para informarme de primera mano, pero no me convencieron totalmente, aunque los respeto".
LE DICEN QUE ESTÁ 'LOCO'
"Bendita locura, lo que pasa es que cuando te educan en la idea de que ser futbolista es grandioso, todos queremos serlo. Si en lugar de hablar de fútbol se hablara de biología, química o medicina, todos querríamos ser biólogos, médicos...", afirma Poves.
Fuente: MARCA.COM