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martes, 25 de diciembre de 2012

Mensaje de Navidad 2012.-


Se va otro año plagado de adversidades pero entre ellas las bendiciones del Señor refulgieron en todo el Planeta, es que el Espíritu Creador no descansa. Es verdad que el Espíritu Santo  sí espera agazapado en el silencio, en la sombra de cada persona, respetuoso del tiempo personal, pero activo, esa guardia también es trabajo, es inversión, es amor celoso a su obra perfecta, es la espera del amante a que despierte su amada/o a la realidad del mundo.

Cada persona tiene su tiempo (Qo 3 BL)…tiempo de morir y volver a renacer, todos los años festejamos el nacimiento del redentor y el redentor espera festejar el renacimiento de cada uno de nosotros con él. Para ello no nos pone fechas, los humanos ponemos fechas y tratamos de cumplir a rajatabla esas convenciones, pero para aquél que todo lo sabe, que todo lo ve y todo lo puede, no le damos importancia a sus “no fechas”, a la libertad que nos ofrece, de nacer cualquier día del año y a cualquier hora, con solo la santa intención de la conversión, del cambio, de la renuncia al hombre viejo para construir el hombre nuevo.

Esa es la mejor Navidad de Cristo, él ya nació, murió y resucitó; de nada sirve festejar si estamos muertos, resucitemos queridos hermanos y festejemos con él.

Para ello me gustaría recordar como modelo de acción parte de la historia del Hermano Francisco, sobre la devoción a la natividad del Señor y cómo quería que se atendiera a todos en esa fiesta:

 “Con preferencia  a las demás solemnidades, celebraba con inefable alegría la del nacimiento del niño Jesús; la llamada fiesta de las fiestas, en la que Dios, hecho niño pequeñuelo  se crió a los  pechos de madre humana (...) Quería que en ese día los ricos den de comer en abundancia a los pobres y hambrientos y que los bueyes y los asnos tengan más pienso y hierba de lo acostumbrado. Si llegare a hablar con el Emperador – dijo – le rogaré que dicte una disposición general por la que todos los pudientes estén obligados a arrojar trigo y grano por los caminos, para que en tan gran solemnidad las avecillas, sobre todo las hermanas alondras, tengan en abundancia” No recordaba sin lágrimas la penuria que rodeó aquel día a la virgen pobrecilla.” (1)

Para aquellos hermanos sufrientes  que creen haberse decepcionado de Cristo, porque se sienten abandonados, abatidos o despreciados (o quienes desean oficiar de puente), primero quiero compartir estas palabras del profeta Isaías: “No temas, pues yo estoy contigo; no mires con desconfianza, pues yo soy tu Dios; yo te he dado fuerzas, he sido tu auxilio, y con mi diestra victoriosa te he sostenido.” (Is 41, 10 BL).

Y luego los invito a reflexionar sobre el extracto de un texto de Ignacio Simal:

“El problema que algunos tienen, o hemos tenido, nada tiene que ver con la seducción que nos produce –o produjo- la praxis y la persona de Jesús. Más bien tiene que ver con lo que alguien denominó “la idolatría de la escritura”, la idolatría de la letra teológica, tallada en piedra, en la que hemos crecido.
Hemos confundido a Jesús de Nazaret con la letra, convirtiendo a ésta en un ídolo al que adoramos y servimos. Dicho en pocas palabras, posiblemente es el edificio teológico en el que hemos habitado por años el que se ha venido abajo, no el mensaje liberador de Jesús (…) En sus conversaciones con “pecadores” no se intuye ningún test teológico que éstos tuvieran que superar antes de acceder a su compañía, a comer en su mesa y a experimentar en sus personas la liberación existencial y social (salvación/sanación) que les traía el Galileo. No. Antes bien, les exhortaba a iniciar un viaje existencial sobre los raíles de la justicia y la misericordia que les conduciría a un mundo nuevo (lo que él llamaba “reino de Dios”). Eso es lo verdaderamente importante, no lo otro.” (2)

La puerta que nos conducirá al camino compartido con Cristo, es la actitud de humildad frente a la vida, ese es el verdadero nacimiento de Cristo en nosotros y no tiene fecha, por eso este 25 de diciembre debe ser un ayuda memoria, un despertador, para que tengamos en cuenta que Cristo está dispuesto a nacer a cualquier hora de cualquier día, todo depende de nuestra actitud de humildad y renacerá con nosotros.

Jesús vino a traernos vida, vida en  abundancia (Jn 10:10) y vida eterna en la plenitud de comunión con él y con el Padre (Jn 17:3). Dijo también que quienes se enojan contra otra persona y la insultan es culpable de homicidio (Mt 5:21-22; 1Jn 3:14-15), porque el odio destruye la vida tanto de quien odia como de su víctima. Pero en el Reino de Dios y de su Cristo, reina plenamente  la vida, la paz y la justicia, el bien y el  amor. Pertenecer a ese Reino significa estar comprometido incondicionalmente con esos valores profundamente humanos y soñar con su realización ahora y siempre. Pertenecer al Reino de Dios es más que creer en un futuro paraíso en el “más allá” sin ningún significado “más acá” en la historia. (3)

Abrazar la encarnación como principio orientador de una práctica eclesial y misionera es de fundamental importancia para la iglesia en América Latina. La teología de la encarnación nos protege de la tentación de volvernos adeptos a una teología de la gloria que no percibe, ni respeta, ni sufre con el sufrimiento de la gran mayoría de nuestro pueblo. (4)

Como Cristianos además de festejar esta fiesta junto a la familia y consumir moderadamente los encantos que nos vende el mundo capitalista, debemos elevar una oración y sobre todo elaborar una estrategia de lucha cristiana para palear estas situaciones adversas que viven nuestros hermanos Víctimas: del capitalismo, la guerra, sin techos, trata, violencia criminal, acoso sexual, narcotráfico, violencia intra familiar, injusticia social, entre tantos males, producto del egoísmo humano.

“Oh Dios, nuestro Padre celestial, nos has bendecido y nos has dado el dominio sobre la tierra: Aumenta nuestra reverencia ante el misterio de la vida; danos una nueva comprensión de tus propósitos para el género humano, y una nueva sabiduría y determinación al proveer para su futuro de acuerdo con tu voluntad; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.”

Los Cristianos tibios sirven a otro Señor, es hora que resucitemos con Cristo y con el arma del amor apacigüemos al gran tentador.

¡Feliz renacimiento con Cristo!

Y un año 2013 plagado de bendiciones y agradecimientos.

Arzobispo Juan Carlos Urquhart de Barros
Iglesia Episcopal Antigua en Argentina.-

Notas
(1)   - San Francisco de Asís – Escritos – Biografías – Documentos de la época. Pag 344 Ed, preparada por José Antonio Guerra. Biblioteca de autores Cristianos – Madrid 1978.-
(2) - Simal, Ignacio.¡Estoy en crisis de fe! ¿En crisis de fe? de Lupa Protestante publicado en reflexiones:día 20 de feberero de 2012.-
(3)   - Stam Juan, “Seguir a Jesús en Reino de vida”, Revista Kairos, Nro.29 pag.13 junio 2009.-
(4)   - Escobar, Samuel, ¡Guíanos, Espíritu Santo!  Revista Kairos, Nro.29 pag.19 junio 2009
(5)   – Libro de Oración Común.- Oración por el futuro de la humanidad. Pag.719.-

jueves, 29 de diciembre de 2011

Eterna infancia de Dios.


En la fría mañana del 25 de diciembre de 1886, un joven de 18 años, que luego llegaría a ser gran poeta y dramaturgo, se dirigió a la catedral de Notre Dame de París. Había hecho la primera comunión, pero había sido también la última. El mundo no era para él más que un inmenso engranaje material sin corazón y sin rumbo. Fría materia y ciego azar: no hay más. ¿Y los pobres seres humanos? ¡Oh, los pobres seres humanos! Nacen sin haberlo pedido, disfrutan quienes pueden, y todos sufren; y luego mueren todos, jóvenes o viejos, de miseria o de enfermedad o de soledad. O de desesperación. Todos mueren, y no hay más.
Así pensaba el joven Paul Claudel, principiante de escritor, mientras caminaba triste hacia Notre Dame de París, en la húmeda mañana de la Navidad. Buscaba un tema para escribir, un motivo inspirador. Pero ¿quién sabe lo que buscaba? ¿Quién sabe lo que buscamos? Hacía poco que había leído las Iluminaciones del poeta Rimbaud, y le había producido un profundo sentimiento, casi físico, de Presencia “sobrenatural”. Hacía poco también que había muerto su abuelo, tras largos meses de un doloroso cáncer de estómago; desde entonces, la angustia y la obsesión de la muerte no lo abandonaban.
Siguió la misa sin mucho interés. Pero por la tarde, “no teniendo nada mejor que hacer”, según nos cuenta él mismo, volvió a Notre Dame para asistir al oficio de Vísperas. Estaba de pie, entre la multitud, junto a la segunda columna del lado de la sacristía. Tarde gris de Navidad en París. Tarde oscura del corazón en la catedral iluminada. De pronto, el coro de niños, vestidos de roquetes blancos, entonó el Magníficat, que él no conocía: el canto de María, la madre de Jesús, el canto de los pobres, el salmo de los humildes, el himno de la Vida y de la Misericordia. “Entonces se produjo el acontecimiento que domina toda mi vida. En un instante, mi corazón fue tocado y creí. Tuve de repente el sentimiento penetrante de la inocencia, de la eterna infancia de Dios. Una revelación inefable”. Y rompió a llorar. Y mientras el blanco coro de niños cantaba el Adeste, fideles, lloraba más y más. Y cuanto más lloraba, más se consolaba.
Eso es la Navidad: que todas las penas del mundo se transfiguren en lágrimas de consuelo, en lágrimas de compasión, hasta que las lágrimas transfiguren el mundo. Eso es lo esencial, y todo lo demás es anécdota, son imágenes y palabras. A veces, sin embargo, si las imágenes son bellas y las palabras son inspiradas, se convierten en llamitas de luz y de calor, en poemas que iluminan la noche, tanta noche como queda todavía.
Que te suceda eso mismo, amiga, amigo, como sea y donde fuere. Y lo llames como lo llames. Que contemples el Misterio como Inocencia y Ternura, que tus ojos se abran, que tu corazón se conmueva, que tus nudos se desaten, que tus lágrimas fluyan, que tus penas se consuelen. No importa que te suceda en el templo o en el monte. Delante del belén o delante de un árbol. Al son de villancicos o del canto del petirrojo en una tarde de invierno. Delante de un niño cualquiera, o tal vez delante de tu madre, tu querida madre tan mayorcita y enferma. Y no importa cómo lo digas, ni si eres creyente o agnóstico. Pero ¡ojalá te suceda!
Me sorprendo al pensar que el joven Claudel apenas sabía lo que es la Navidad cristiana. Sí, sabía –por la catequesis infantil y por la cultura ambiental– que se celebra el nacimiento de Jesús allá en Belén, y que en esa frágil figura de un recién nacido los cristianos adoran al mismísimo Dios, o a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, que se hizo hombre por nosotros y por nuestros pecados. Eso lo sabía, pero así no lo podía creer, y por eso lo olvidó. Pero aquel día de Navidad, por alguna razón, por la tristeza de su corazón o por la belleza del Magníficat o por la emoción de aquella multitud, perdida como él, de pronto todas sus penas y deseos más profundos se agolparon y los recuerdos más recónditos acudieron juntos a su memoria. Y se produjo la Revelación de lo indecible.
Era aquello mismo que el joven poeta había presentido meses atrás en los versos de Rimbaud. Pero ahora se le revelaba en su forma cristiana más bella: los ritos, los cánticos, los relatos de Navidad. Jesús, María y José. Los ángeles, los pastores, los magos. Belén, Belén, Belén. Dios es carne de niño, es carne de tierra. Dios es carne. Infancia eterna de Dios. El que no cabe en el universo cabe en el seno de una joven madre. El creador se cría al pecho de una mujer. El Amor eterno necesita ser mimado y abrazado como un niño. El Todo es nada, para que sepas que eres Todo. Es necesitado para que aprendas a dejarte socorrer, y aprendas así a socorrer. Está desamparado, para que tengas hogar, patria, calor. Yace en un pesebre, para que todas las criaturas podamos sentarnos en la gran mesa de toda la Tierra.
Eso es la Navidad en lenguaje cristiano, ¡qué bello lenguaje! Necesitamos palabras para hacer villancicos, como necesitamos instrumentos para crear sonidos. Pero el Misterio es más grande que todas las palabras. Algunos le llamamos Dios, y los cristianos lo reconocemos en la vida humana, sanadora y feliz, de Jesús de Nazaret. Su vida es para nosotros la gran Encarnación, desde el pesebre hasta la cruz. Es una pena que Claudel, a la vez que cristiano, se volviera tan conservador. Recuperemos la Navidad esencial, la Navidad de la Vida. En la vida de Jesús, hecha de carne sufriente y feliz, reconocemos los cristianos la Encarnación universal, más allá de todas las fronteras de espacio, de tiempo y de religión. La Encarnación de Dios en todos los mundos desde el primer Big Bang.
Todo esto que se ofrece ante mis ojos aquí en Arroa: la luz, la nube, la sombra; el aire, el agua, la tierra; la montaña, el valle, el río; el bosque, el prado, la viña (sí, aquella viña desnuda de txakolí, al fondo en la ladera); el árbol, el agua, la tierra; el aliso, el abedul, el laurel y la encina; el gorrión y el petirrojo, el reyezuelo y el zarcero, el urogallo solitario y la pareja de patos; orquídeas, ficus, ciclámenes y pensamientos; cristales, piedras, conchas y caracolas muertas (¿muertas?); y esa entrañable familia que pasea por el puente: Itziar y Víctor con Naira con sus ojitos negros y con sus labios que ya repiten todo lo que dice su madre, y con Aila el bobtail zalamero y juguetón que no deja de correr y de rozarse con los suyos al pasar (es su manera de decir cuánto se siento querido y cuánto les quiere)…  ¿Qué es todo eso sino encarnación de Dios? Adoro a Dios en todo cuanto es, como al Niño Jesús.
Eso es la Navidad más allá de las formas: acoger y vivir la eterna Infancia o la Bondad eterna de Dios en todas las cosas, a pesar de todo.


VERDE NAVIDAD
“Verdes periquitos
rompen a cantar
sobre el campo verde
bajo el sol feraz.

Piel de niño verde,
brota el arrozal.
Las colinas verdes
de vigía están.
Y el aire de Adviento
Lo presiente ya.

Solamente faltan
unas lluvias más.
Háblame, Esperanza;
temores, callad;
que, a pesar de todo,
¡El nos nacerá!

Verde, verde, verde,
verde está mi paz.

Madura la Niña,
de tan verde edad.

¿Navidades blancas?
¡Verde Navidad!”

(Pedro Casaldáliga)
Fuente: ATRIO
imagen

viernes, 21 de octubre de 2011

Leo Boff: La ilusión de una economía verde.



Todo lo que hagamos para proteger el planeta vivo que es la Tierra contra factores que le quitan su equilibrio y provocan, como consecuencia, el calentamiento global, es válido y debe ser apoyado. En realidad, la expresión «calentamiento global» esconde fenómenos como sequías prolongadas que diezman cosechas de granos, grandes inundaciones y vendavales, falta de agua, erosión de los suelos, hambre, degradación de 15 de los 24 servicios enumerados en la Evaluación de Ecosistemas de la Tierra (ONU), y que son responsables de la sostenibilidad del planeta (agua, energía, suelos, semillas, fibras, etc.). La cuestión central ni siquiera es salvar la Tierra. Ella se salva a sí misma y, si fuera preciso, lo haría expulsándonos de su seno. Pero ¿cómo vamos a salvarnos nosotros mismos y a nuestra civilización? Esta es la pregunta real, ante la cual la mayoría se encoge de hombros.
La producción de bajo carbono, los productos orgánicos, la energía solar y eólica, la mayor disminución posible de la intervención en los ritmos de la naturaleza, buscar la reposición de los bienes utilizados, el reciclaje, todo lo que viene bajo el nombre de economía verde son los procesos más buscados y difundidos. Y es recomendable que se imponga ese modo de producir. 

Así y todo no debemos ser ilusos y perder el sentido crítico. Se habla de economía verde para evitar la cuestión de la sostenibilidad, porque ésta se encuentra en oposición al actual modo de producción y de consumo, pero en el fondo aquella (la economía verde) se sirve de medidas dentro del mismo paradigma de dominación de la naturaleza. No existe lo verde y lo no verde. Todos los productos contienen en las distintas fases de su producción elementos tóxicos para la salud de la Tierra y de la sociedad. Hoy mediante el Análisis del Ciclo de Vida podemos exhibir y monitorizar las complejas interrelaciones entre las distintas etapas: la extracción, el transporte, la producción, el uso y el descarte de cada producto y sus impactos ambientales. Ahí queda claro que el pretendido verde no es tan verde como parece. Lo verde representa solamente una etapa de todo el proceso. La producción nunca es del todo ecoamigable.
Tomemos como ejemplo el etanol, considerado como energía limpia y alternativa a la energía fósil y sucia del petróleo. Es limpio solamente en la boca de la bomba de suministro. Todo el proceso de su producción es altamente contaminante: los productos químicos aplicados al suelo, las quemas, el transporte en grandes camiones que emiten gases, los líquidos efluentes y el bagazo. Los pesticidas eliminan bacterias y expulsan las lombrices que son fundamentales para la regeneración de los suelos; sólo vuelven después de cinco años.
Para garantizar una producción necesaria para la vida, que no estrese ni degrade la naturaleza, es necesario algo más que la búsqueda de lo verde. La crisis es conceptual y no económica. La relación con la Tierra tiene que cambiar. Somos parte de Gaia y mediante nuestra actuación cuidadosa la volvemos más consciente y con más oportunidad de asegurar su vitalidad.
Para salvarnos no veo otro camino que el indicado por la Carta de la Tierra: «el destino común nos convoca a buscar un nuevo comienzo; esto requiere un cambio en la mente y en el corazón; demanda un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad universal» (final).
Cambio de mente: adoptar un nuevo concepto de Tierra como Gaia. Ella no nos pertenece a nosotros, sino al conjunto de los ecosistemas que sirven a la totalidad de la vida, regulando su base biofísica y los climas. Ella creó toda la comunidad de vida, no sólo a nosotros. Nosotros somos su porción consciente y responsable. El trabajo más pesado lo hacen nuestros socios invisibles, verdadero proletariado natural, los microorganismos, las bacterias y los hongos, que son miles de millones en cada cucharada de tierra. Ellos son los que sustentan efectivamente la vida desde hace ya 3,8 miles de millones de años. Nuestra relación con la Tierra debe ser como la que tenemos con nuestras madres: de respeto y gratitud. Debemos devolver, agradecidos, lo que ella nos da y mantener su capacidad vital.
Cambio de corazón: además de la razón instrumental con la cual organizamos la producción, necesitamos la razón cordial y sensible, que se expresa por el amor a la Tierra y por el respeto a cada ser de la creación porque es nuestro compañero en la comunidad de vida, y por el sentimiento de reciprocidad, de interdependencia y de cuidado, pues esa es nuestra misión.
Sin esta conversión no saldremos de la miopía de una economía verde. Sólo nuevas mentes y nuevos corazones gestarán otro futuro.

Fuente: Koinonia

jueves, 6 de octubre de 2011

De la mejor Liga del mundo a 'misionero'.


pOR JULIA DEL MAR CORTEZÓN. MADRID

SENEGAL, PRIMER DESTINO DE JAVI POVES


  • Javi Poves acordó con el Sporting la rescisión de su contrato durante la pretemporada

  • Ahora deja todos sus lujos y se marchará a Senegal para ayudar a los más pobres


Tiene todo lo que la mayoría de las personas buscan y quieren: ser futbolista de Primera, buenos coches, gran sueldo, fama, reconocimiento, ropa de marca, casa de ensueño... Sin embargo, Javi Poves, a sus 24 años, deja todos estos lujos para irse a Senegal: "Quiero ayudar a la gente que lo necesita. Busco sentirme a gusto y así lo puedo conseguir. En el fútbol no era feliz. En los entrenamientos pensaba más en lo que pasaba en Burundi que en lo que me decía Preciado", dice con tranquilidad y felicidad Poves.
El central madrileño llegó a un acuerdo con el Sporting para rescindir el año de contrato que le quedaba y, de esta forma, desligarse del mundo futbolístico y empezar una nueva vida para ayudar y vivir las miserias del Tercer Mundo. Senegal es su primer destino. Es como un misionero, pero "de forma independiente y sin religión, aunque la respeto mucho".
FUTBOLISTA DE TIERRA
Javi Poves no lo ha tenido fácil y es de los jugadores que se lo han currado. Desde las inferiores del Atlético pasó por Rayo, Las Rozas, Majadahonda, Navalcarnero, Sporting B y Sporting. De alevín siempre decía que su sueño era "jugar en Primera con el Atlético", a la vez que idolatraba a su primo, Óscar Téllez, ex futbolista de Alavés, Valencia, Villarreal y de la selección española.
Desde entonces han pasado 15 años y Poves lo tiene claro: "Antes tenía otras ilusiones, ahora maduré como persona. Quiero aportar cosas al mundo. Colaborar en el bienestar de todos. La verdad es que no me sentía identificado con el ritmo de vida que llevaba como futbolista y por eso lo dejé". Poves es un chico muy maduro y piensa que es consecuencia de su experiencia en el fútbol: "En todos los equipos siempre estuve en un segundo plano y eso me hizo trabajar el doble que los demás. Ese esfuerzo extra me hizo madurar más deprisa". Mientras que jugaba en Madrid trabajaba repartiendo prensa y en un almacén de firmas deportivas.

CONTRATO PROFESIONAL Firmó por el Sporting con toda la ilusión del mundo y con El Pitu Abelardo en el banquillo fue un tipo feliz. Pasar de jugar en Tercera a Segunda B le dio una bocanada de esperanza e hizo un regate a la idea de colgar las botas. Sin embargo, cuando firmó el contrato profesional con el club gijonés no encontró la felicidad prometida: "Cuando tuve en mis manos lo que siempre busqué y quise tener no me sentí bien. Fue como que eso no era lo que quería, no era lo que había buscado".


ESTUDIOS, PORSCHE Y LUJO
Sus estudios -Historia e idiomas-, mucha lectura y sus amigos fueron claves en su nueva madurez: "Ellos me abrieron los ojos. Ya no era aquel chico que quería jugar en Primera y comprarse un Porsche. Según me acercaba al lujo, más lo repudiaba. El fútbol profesional es dinero y corrupción". Javi Poves dejó sus estudios a los 17 años para dedicarse al fútbol, y tres años después los retomó: "La vida me dio esta oportunidad".
SENEGAL Y ÁFRICA
Tras ver un documental en el ordenador -en su casa no hay televisión- se topó con Senegal. Ésa fue la señal para elegir este país africano como destino: "No tienen nada y no hay nada material. Necesitan ayuda en todos los aspectos y yo creo que les puedo ayudar, porque es lo que quiero. Voy a vivir con una familia y allí quiero ser feliz ayudando".
BUSCA LOS VALORES VERDADEROS
En la zona más pobre de Senegal, Poves espera "encontrar la verdadera felicidad. Tener esa paz interior para transmitírsela a los demás. Volver a disfrutar de los valores de las abuelas: solidaridad, amistad, compañerismo... En definitiva: humanidad".
me dice que me quede. Yo les digo que no sufran, que he tomado el camino correcto".LA FAMILIA LE APOYA 
Al principio, la familia intentó quitarle la idea de la cabeza, pero como vieron que era misión imposible decidieron apoyarle totalmente: "Lo están pasando mal, como yo porque les quiero muchísimo, pero es lo que he decidido y ellos me respetan. Mi padre sé que lo pasó mal porque es muy futbolero y se ha sacrificado mucho para llevarme de un campo a otro. Mi madre y mi hermana lloran, y mi abuela 
CAPAZ DE VIVIR CON 1.000 EUROS LOS JUGADORES LE LLAMAN 
Son muchos los futbolistas que han llamado a Poves para animarle en su nueva aventura y, casualmente, todos "han sido de categorías inferiores. De Primera no me ha llamado nadie. También hablaron conmigo muchos entrenadores, que piensan como yo pero no lo pueden decir porque comen del fútbol".
"Cuando se lo dije a mis compañeros alucinaban. Yo les decía: 'si tenéis la vida solucionada, dejadlo ya y empezad a vivir vuestra propia vida, porque a la larga os hará sufrir'. Yo soy capaz de vivir con 1.000 euros, como muchas familias españolas. Yo lo que tengo lo quiero compartir con la gente que lo necesita".
CONSEJO A LOS PADRES Y NIÑOS MENSAJE A LOS FUTBOLISTAS
"Que abran bien los ojos, que si cobran esas cantidades es por algo. Todos pueden hacer lo que quieran. Hay que mirar hacia atrás aunque tengas mucho dinero. Hay que tener humanidad y solidaridad", apunta Javi Poves en su consejo a los jugadores.
"A los padres que quieren que sus hijos sean futbolistas les diría que el 95% no llega a Primera, que sólo se habla de éxito, pero no de fracasos, de los chicos que se quedan atrás, y por ello lo mejor es que no abandonen sus estudios".
NO ES 'PERROFLAUTA' 
A Javi Poves le gusta estar informado y el movimiento 15-M le llamó la atención: "Me fui a la Plaza de Gijón para informarme de primera mano, pero no me convencieron totalmente, aunque los respeto".
LE DICEN QUE ESTÁ 'LOCO'
"Bendita locura, lo que pasa es que cuando te educan en la idea de que ser futbolista es grandioso, todos queremos serlo. Si en lugar de hablar de fútbol se hablara de biología, química o medicina, todos querríamos ser biólogos, médicos...", afirma Poves.
Fuente: MARCA.COM