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viernes, 17 de noviembre de 2017

Los rohinyás afrontan un genocidio. No podemos ser meros espectadores.



En los últimos dos meses, más de 600.000 rohinyás se han visto expulsados de sus hogares, han visto destruidas sus tierras y han soportado torturas y violaciones mientras buscaban un lugar seguro. ¿Recordamos lo que sucedió en Ruanda? Pues prestemos hoy atención a Myanmar. 

Se suele describir a los rohinyás [o ruaingás] como el pueblo más perseguido de la Tierra. Se trata de un grupo étnico principalmente musulmán, y pese a haber vivido en el estado de Rakáin durante siglos, se les niega la ciudadanía. Durante años se han restringido sus movimientos y se les ha negado acceso a la educación, la atención sanitaria y otros servicios básicos. 

So capa de luchar contra la insurgencia o el terrorismo, los rohinyás han sufrido lo que las Naciones Unidas han denominado “un caso de libro” de limpieza étnica. Desde el 25 de agosto, casi la mitad de la población rohinyá de Myanmar ha sido expulsada, uno de los desplazamientos de personas más rápidos de los últimos decenios. 

Bangladesh ha abierto sus fronteras y está hacienda lo que puede, lo cual es mucho para el país más densamente poblado de la Tierra, que lucha ya contra la pobreza y las consecuencias del cambio climático. 

La respuesta internacional a la crisis rohinyá ha quedado bastante por debajo de lo que se necesitaba, y los líderes mundiales no han ejercido suficiente presión política sobre el gobierno. 

Myanmar ya no es un Estado paria; tiene un gobierno elegido democráticamente y se ha visto inundada de inversión extranjera directa en los últimos años. 

Las grandes empresas que han invertido en esta region deben hacer oír su voz y desinvertir en ella hasta que se respeten los derechos humanos, o se harán también cómplices de estos horrendos actos. 

Este viernes [10 de noviembre] los líderes mundiales se reunirán en la cumbre de ASEAN, pero la crisis rohinyá no aparece por ningún lado en el orden del día. Apelamos a estos líderes para que presionen al gobierno de Myanmar a fin de que detenga estas atrocidades, conceda la ciudadanía a los rohinyás y les permita regresar a los lugares que consideran su hogar. 

Los países deben financiar plenamente el llamamiento de las Naciones Unidas y cerrar la diferencia de financiación que está dejando a niños traumatizados sin alimentos básicos, sin agua ni cobijo. Por ultimo, los estados miembros de las Naciones Unidas deben valorar qué esfuerzos diplomáticos pueden permitirles cumplir con su responsabilidad de proteger a los rohingyas. No debemos ser meros espectadores de este genocidio. No podemos permitir que la gente sea masacrada y se incendien sus casas para expulsarlos, mientras el mundo se queda mirando. 

Firman esta declaración (en orden alfabético): 

Waris Ahluwalia, Babi Ahluwalia, Sachin Ahluwalia, Riz Ahmed, Utkarsh Ambudkar, Aziz Ansari, Dev Benegal, Gotham Chopra, Nandita Das, Rana Dasgupta, Anil Dash, Kiran Desai, Noureen DeWulf, Geeta Gandbhir, Vikram Gandhi, Shruti Ganguly, Janina Gavankar, Neelam Gill, Maneesh Goyal, Arjun Gupta, Mohsin Hamed, Hitha Prabhakar-Herzog, Anadil Hossain, Vijay Iyer, Sakina Jaffrey, Madhur Jaffrey, Poorna Jagannathan, Riddhika Jesrani, Rega Jha, Mindy KalingRaghu Karnad, Siddhartha Khosla, Hari Kondabolu, Shruti Kumar, Anjali Kumar, Hari Kunzru, Ajay Madiwale, Karan Mahajan, Rekha Malhotra, Aasif Mandvi, Sunita Mani, Nimitt Mankad, Suketu Mehta, Hasan Minhaj, Smriti Mundhra, Ajay Naidu, Aparna Nancherla, Kumail Nanjiani, Karuna Nundy, Maulik Pancholy, Joseph Patel, Shomi Patwary, Freida Pinto, Shaifali Puri, Aniq Rahman, Saira Rao, Zuleikha Robinson, Salman Rushdie, Reema Sampat, Reshma Saujani, Nikil Saval, Sumana Setty, Shiza ShahidKamila Shamsie, Anoushka Shankar, Sheetal Sheth, Sonejuhi Sinha, Madhureeta Goel, Southworth Lakshmi, Sundaram Himanshu Suri, Sonali Thimmaya, Pej Vahdat. 

Fuente: The Guardian, 10 de noviembre de 2017 

Traducción: Lucas Antón

sábado, 13 de junio de 2015

El Concepto de Genocidio atacando al ciudadano.


Oscar Varela

El concepto de GENOCIDIO nacido para las conductas de militares en guerra se ha extendido cada vez más hacia la población civil más allá de la guerra.

Algunos Estudios publicados

El Dr. Daniel Feierstein, Director del Centro de Estudios sobre el Genocidio de la Universidad Nacional de tres de Febrero, ha publicado un libro “El Genocidio como práctica social”. Sostiene que el Genocidio es una práctica social para reorganizar las relaciones sociales. Un plan con objetivo económico.

Coincidente con la famosa carta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar argentina:

“……… Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son, sin embargo, los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren.



En la política económica de ese Gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes, sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con laMISERIA PLANIFICADA….”.

Otro impresionante libro publicado por la Universidad de Tres de febrero y Prometeo y PNUD: “Una Guerra Negra” – Orígenes del Genocidio ruandés (1959-1994) de Gabriel Paries y David Servenay, echa luz sobre la clara relación de genocidio entre países centrales y colonias o neo-colonias.

Surge claro el perfeccionamiento de esa práctica social del genocidio para garantizar los recursos naturales y los mercados a los países centrales.

la Doctrina de Jerarquías Paralelas

abarca también lo monetario como estratégico. La moneda pasa a ser el instrumento principal del genocidio como práctica social reorganizadora a nivel internacional.

En realidad siempre lo fue pero centralizadamente en el País Imperial principal:
* España tuvo a Potosí para la plata como divisa.
* Inglaterra a Sudáfrica, anclando al oro como divisa referente.
* EEUU, impuso el dólar como divisa después de la guerra hasta 1970

Corrieron en paralelo el genocidio de los indios americanos, de los negros esclavizados, del Apartheid en Sudáfrica, de los genocidios de la primera guerra mundial, la segunda guerra, las luchas de liberación en África, las Dictaduras en América Latina, África y Medio Oriente, etc.

A partir de 1970 la organización de Jerarquías Paralelas perfecciona su estrategia haciéndose Jerarquía paralela financiera para controlar y frenar a las regiones coloniales y su potencial de recursos naturales.

La imparable crisis de sobreproducción forzó la necesidad de expropiar esa nueva riqueza vía la jerarquía Paralela de los Estados – Paraísos Fiscales.

Cuatro factores produjeron un incremento de la productividad y la producción en todas las regiones del mundo a la vez:
a) La revolución tecnológica en todos los bienes y servicios;
b) La multiplicación de Estados de 50 a 200 desde la segunda guerra;
c) La multiplicación de actores económicos privados y sociales por el crecimiento demográfico;
d) El desarrollo de una capacidad y red de subsidios en cada país determinante para mantener los mercados internos, independientemente de los mercados mundiales.

Para evitar que toda esa riqueza de productividad se monetice y quede en los sistemas nacionales montaron una Red Mundial de Estados Paraísos Fiscales, para desmonetizar a cada país, generando un nuevo tipo de genocidio que corresponde a la Híper-Sobreproducción actual.

La nueva práctica consiste en minar la fuerza nacional vía:
1.- Ataque planificado a su moneda;
2.- Narcotráfico que debilita y destruye el tejido social;
3.- Trabajo esclavo y desempleo;
4.- Mantenimiento de la miseria planificada;
5.- Convertir en letra muerta los derechos humanos
6.- Cada vez más población en villas;
7.- La migración desesperada de africanos;
8.- El ISIS

Eso se conduce desde los Paraísos Fiscales– Estados

sobre las monedas nacionales y la disponibilidad de divisas fugadas desde esos países hacia esos Estados genocidas.

Para los pueblos, la retaguardia es la moneda de su Nación. Atacar la retaguardia de los pueblos es el corazón de la Doctrina actual del Caos que impulsa la OTAN y el Pentágono fuera de los países centrales.

Los Estados – Paraísos Fiscales

pasan a ser el nuevo instrumento del genocidio como práctica social porque demuelen el principal elemento de soberanía y dignidad de los pueblos: su moneda nacional.

En consecuencia los funcionarios públicos de esos Estados – Paraísos Fiscales y los Directorios de los Bancos con sede en esos paraísos fiscales, están llevando adelante prácticas genocidas que violan la Convención Internacional.

Lo mismo los organismos internacionales financieros que conocen y habilitan dicho funcionamiento criminal basado en sistemas de anonimato electrónico. Ese anonimato oculta donde está lo que le falta a los humildes.

Fuente: Atrio

viernes, 22 de agosto de 2014

“La vida de las negras y negros no tiene valor social en Brasil”



Entrevista a Beatriz Silvia Santos, coordinadora nacional de la marcha mundial contra genocidio negro en Brasil

Abuy Nfubea


El 22 de agosto, en Brasil se desarrolla la segunda marcha contra el genocidio negro.

El 22 agosto, en más de 26 ciudades de Brasil y embajadas brasileñas de Europa, EE UU y África, tendrá lugar la segunda marcha internacional contra el genocidio del pueblo negro. La marcha está impulsada por más de 500 organizaciones panafricanistas de base agrupadas en la campaña Reaja ou Será Morta, Conversamos con Andrea Beatriz Silvia Santos, mujer negra, médica, militante del movimiento negro y trabajadora del sistema carcelario, coordinadora nacional de la marcha mundial contra genocidio negro en Brasil, portavoz de la Campaña Reaja ou Será Morta, y de la organização Quilombo Xis- Ação Cultural Comunitária.



Durante el Mundial de fútbol se han visto imágenes de represión policial en movilizaciones… pero ¿cuál es la situación de la comunidad negra en términos de violencia y genocidio?

Aquí en Brasil vivimos cotidianamente lo que llamamos el genocidio del pueblo negro, no sólo de la juventud negra. En Brasil, y en el resto de América, los africanos, la comunidad negra, hemos sido blanco de la persecución institucional, primeramente a través de sus brazos armados. Los jóvenes negros han sido eliminados sistemáticamente mediante la brutalidad policial siendo asesinados por armas de fuego, también humillados con numerosas faltas de respeto, tratados como primeros sospechosos sólo por el color de la piel. La arbitrariedad de la violencia contra esos jóvenes negros, al ser sistemáticamente asesinados, ha dejado muchas secuelas de violencia. Las mujeres negras son cabeza de familia, están buscando los cuerpos muertos o enfermos en comisarías de policía militar o en los institutos de medicina legal. Ésta es parte del marco de realidad en la que vivimos…

¿Cómo surgió la campaña y cuáles son las organizaciones o entidades mayoritarias de esta campaña?

La campaña nació en 2005. Desde entonces, las cifras que se refieren a nuestras muertes sólo han aumentado, dejando consecuencias irreparables (psicológicas y físicas en las personas, las familias y las comunidades negras). ¿Cómo hablar del proceso? Bueno, nos inspiramos en el movimiento de conciencia negra de Steve Biko en Sudáfrica. Para la Campaña Reaja, el proceso de esclavización, cuyo objetivo fue la acumulación de recursos, explotación por parte de los colonizadores, se basa en la jerarquía entre las distintas razas establecida a partir de teorías académicas racistas y eugenistas, que no nos atribuían ninguna humanidad, sólo atribuida a blancos.

Por eso, nuestras muertes y linchamientos, nuestro trabajo esclavo, nuestra imposibilidad de formar familias, todo esto fue naturalizado. Por eso, casi 100 años después, la vida de los negras y negros no tiene valor social en Brasil. Estas teorías y prácticas, utilizadas durante cuatro siglos, se mantienen muy vivas hasta el día de hoy. Nuestra humanidad negada produce que las muertes, los desmantelamientos, los desahucios de nuestras familias negras, la falta de respeto a las mujeres negras, en fin, nuestro genocidio, no sea reconocido como tal, lo que refuerza nuestra muerte. Por esto la Campaña retoma nuestras voces: hablamos de nuestras propias muertes, de nuestra realidad de nuestro dolor. Los blancos no hablan de cómo nos sentimos.

Uhuru África TV fue el primer medio en hablar del genocidio del pueblo afro de Brasil. ¿Por qué hay dificultades para hablar del tema en los medios de izquierda?

Hemos tenido y vamos a tener este mismo tipo de presión aquí. La campaña Reaja también defiende que la izquierda blanca –no sólo en Brasil sino en toda América Latina– no nos reconoce en cuanto pueblo con una historia, tradiciones, derechos y epistemología específica. Estamos haciendo hincapié en que, de acuerdo con los principios de la marcha, nuestra lucha es contra el genocidio de los negros. Lo que ha sucedido a nivel federal en esta administración es apoyar a los Estados de la oposición o no, lo que refuerza las prácticas de la opresión y la violencia policial. En el proceso de genocidio en Brasil, la policía es un brazo que nos degrada, vilipendia y mata. Pero la ausencia de medidas para garantizar el acceso público a otros bienes comprendidos en la Constitución también se destaca como una práctica genocida. Lo más importante es mantener nuestras acciones permanentemente, al margen de la coyuntura partidaria, pero sin olvidar que son acciones de naturaleza política. De hecho, la campaña Reaja nació en una coyuntura política en el Estado de Bahía, con un gobierno de derecha. Nuestra reivindicación era entonces que cesaran las muertes violentas y la enorme brutalidad policial, los actos de resistencia seguidos de muerte, ocupación militar de comunidades, el encarcelamiento en masa.

En el último año, se han producido más de 2.200 asesinatos de negros por parte de la policía. ¿Cuál es la posición del gobierno, Segib, OEA, Aecide, Unesco, UA ante tantas muertes?

Brasil posee la segunda mayor población africana. Las instituciones actúan como cualquier gobierno de América latina y del mundo. En Brasil, todos los gobiernos defienden el mito de la democracia racial, pero sin tomar ninguna medida para proteger nuestras vidas. Ahora, en Brasil los blancos son minoría, los afrodescendientes somos casi el 70%. Cuando argumentan que el genocidio negro es sólo un problema de crisis económico aislado, lo que hacen es no reconocer la violencia institucional histórica que constituye para nosotros no un caso aislado sino una plaga durante cuatro siglos.


Fuente: Apia Virtual

jueves, 7 de junio de 2012

Juego de ojos: El león y su unicornio.



Miguel Ángel Sánchez de Armas



El león y el unicornio
A don Juan Carlos,
por el premio “Cadera de Atila”.



Tomo prestado el título a Orwell pues creo que si viviera estaría al lado de quienes exigen al Imperio un mea culpa por la expoliación, abusos, genocidios, tráfico de seres humanos, saqueo, comercio de drogas y otras lindezas que por más de 300 años la Pérfida Albión asestó al mundo cobijada en el farisaico manto de una empresa civilizadora.

En mayo del 2002 un prestigiado académico londinense sugirió que la Reina debía embarcarse en una gira mundial “para ofrecer disculpas por los pecados imperiales” y así revitalizar a la comunidad inglesa de naciones. Tal extravagancia cayó en oídos sordos. Ya se sabe que la realeza no sabe mirar pa’bajo, como nos recuerda en un divertido texto en Crónica Rafael Cardona.

Nadie piense que soy un resentido social. Dios salve a las clases dominantes. Mi enfado es con quienes sin memoria histórica salivaron con el espectáculo del jubileo de doña Isabel II y derramaron una lágrima al escuchar su conmovedor mensaje a los vasallos. Vaya, ni la BBC cree en las bondades del Imperio. En el 2003 subió a su web infantil una lección de historia: “El Imperio se hizo grande asesinando a muchos pueblos pobremente armados y saqueando a sus países; después el método cambió: asesinar pueblos con ametralladoras fue la táctica favorita del ejército [misma que fracasó] gracias a personajes como Mahatma Gandhi, heroico revolucionario cercano a las necesidades de su pueblo”, según nos recuerda en su libro Nial Ferguson.

(El 13 de abril de 1919 en Amritsar, India, el general inglés Reginald Dyer ordenó disparar a una multitud desarmada. Murieron 379 personas y 1,200 quedaron heridas. Los soldados quemaron menos de 1,600 cartuchos.)

El escritor nigeriano Chinua Achebe respondió a la chocarrera sentencia de que “en el Imperio nunca se pone el sol”: “¡Eso es por que Dios no confía de ningún inglés en la oscuridad!” Y harto conocido es el lamento del racista Kipling sobre “la carga del hombre blanco”, pesado fardo que en 1938 agobiaba a Sir Owen St. Clair O’Malley, enviado del gobierno de su real majestad a México, hasta que Lázaro Cárdenas lo echara del país. Hoy da ternura leer en la Enciclopedia Británica que “fue el Reino Unido el que rompió relaciones con México” después de la Expropiación. ¿No fue Orwell en 1984 quien inventó el “Ministerio de la Verdad” en donde se rescribía la historia?

Podría extenderme casi al infinito, pero me limitaré a recordar que durante el infame comercio de esclavos, de los diez millones de seres humanos que cruzaron el Atlántico rumbo a los mercados de nuestros cristianísimos vecinos allende el Bravo, tres millones lo hicieron en naves británicas; que las corporaciones inglesas se apoderaron de la India y de parte de China, que saquearon y organizaron el comercio de estupefacientes y un largo etcétera.

En abril pasado, The Guardian publicó una nota titulada “Gran Bretaña destruyó huellas de sus crímenes coloniales” firmada por Ian Coban, Owen Bowcott y Richard Norton-Taylor. Ofrezco a mis lectores un extracto de la traducción de S. Seguí:
“Miles de documentos que registraban en detalle algunos de los actos y crímenes más vergonzosos cometidos durante los últimos años del Imperio Británico fueron destruidos sistemáticamente para evitar que cayeran en manos de los gobiernos surgidos de la independencia, según ha demostrado un estudio oficial.

“Los documentos que sobrevivieron a la purga fueron trasladados discretamente a Gran Bretaña donde fueron escondidos durante 50 años en un archivo secreto del Foreign Office, más allá del alcance de los historiadores y público en general, en violación de la obligación legal de ponerlos a disposición de la opinión pública.

“El archivo salió a la luz el año pasado cuando un grupo de keniatas detenidos y supuestamente torturados durante la rebelión Mau Mau obtuvo el derecho de demandar al gobierno británico. El Ministerio de Asuntos Exteriores se comprometió a liberar los 8.800 expedientes de 37 ex colonias escondidos en el centro de comunicaciones gubernamentales de alta seguridad de Hanslope Park, en Buckinghamshire.

“El historiador designado para supervisar la revisión y la transferencia, Tony Badger, master del Clare College de Cambridge afirma que el descubrimiento del archivo pone al Foreign Office en una posición ‘de vergüenza y escandalo.’ Estos documentos deberían haber estado en los archivos públicos desde la década de 1980, ha señalado. ‘Han retrasado este asunto por mucho tiempo.’ Los primeros documentos estarán a disposición del público el próximo miércoles 28 de abril en el Archivo Nacional de Kew, en Surrey.

“Los documentos de Hanslope Park incluyen informes mensuales de inteligencia sobre la ‘eliminación’ de los enemigos de la autoridad colonial en la década de 1950 en Malasia; registros que demuestran que ministros británicos estaban al corriente de las torturas y los asesinatos de insurgentes Mau Mau en Kenia, incluyendo el caso de un hombre que afirman que fue ‘quemado vivo’; y documentos que detallan hasta qué extremos llegó el Reino Unido para evacuar por la fuerza a los habitantes de la isla de Diego García en el Océano Índico.

“No obstante, entre los documentos hay un puñado que muestran que muchos de los documentos más sensibles de finales de la era colonial de Gran Bretaña no fueron escondidos sino simplemente destruidos. Estos documentos incluyen las instrucciones para la destrucción sistemática dadas en 1961, después de que Iain Macleod, secretario de Estado para las colonias, emitiera directivas según las cuales los gobiernos posteriores a la independencia no debían recibir ningún material que ‘pudiera poner en aprietos al gobierno de Su Majestad’ o que pudiera avergonzar a ‘miembros de la policía, fuerzas militares, funcionarios públicos u otras personas, por ejemplo informantes de la policía’, que pudieran poner en peligro las fuentes de inteligencia, o que pudieran ‘ser utilizados de manera poco ética por ministros de los gobiernos sucesores.’

“Entre los documentos que parecen haber sido destruidos había registros de los abusos sobre los insurgentes Mau Mau detenidos por las autoridades coloniales británicas, que fueron torturados y en ocasiones asesinados; informes que podrían aportar detalles de la presunta matanza de 24 campesinos desarmados en Malasia por los soldados de los Scots Guards en el año 1948; documentos extremadamente sensibles en poder de las autoridades coloniales de Adén, donde el Cuerpo de Inteligencia del ejército operó un centro de tortura secreto durante varios años en la década de 1960; y documentos altamente sensibles guardados por las autoridades en la Guayana Británica, colonia cuyas políticas estaban muy influenciados por los sucesivos gobiernos de Estados Unidos y cuyo líder de la independencia fue derrocado en un golpe de Estado orquestado por la CIA […]

“Los documentos revelan que los funcionarios coloniales recibieron instrucciones de separar los documentos que dejaban en el lugar tras la independencia -generalmente conocidos como ‘archivos heredados’ (legacy files)- de los que iban a ser seleccionados para su destrucción o retirada al Reino Unido. En muchas colonias, éstas recibieron el nombre de ‘archivos de vigilancia’ y fueron sellados con una letra W en rojo. […]

“En Uganda, el nombre en clave de la operación fue Operation Legacy. En Kenia, funcionarios de los servicios secretos llevaron a cabo una operación de investigación que describen como “una purga a fondo.”

“Se emitieron instrucciones claras de que los africanos no debían participar en las operaciones, que estaban limitadas a ‘personas que fueran funcionarios del gobierno de Kenia y ciudadanos británicos de origen europeo.’

“Se adoptaron medidas meticulosas para evitar que los gobiernos de la independencia llegaran a saber de la existencia de los archivos de vigilancia. Una de las instrucciones rezaba así: ‘Los archivos heredados no deben dejar tras de sí ningún material susceptible de observación. De hecho, la existencia misma de dichos archivos, aunque pudiera suponerse, nunca debe ser revelada.’

“Cuando un archivo de vigilancia era retirado de un grupo de archivos heredados, se creaba y se colocaba en su lugar un ‘archivo gemelo’ fantasma. Cuando esto no era posible, los documentos debían ser retirados en masa. Existía la preocupación de que las directivas de Macleod fueran reveladas –‘hay, por supuesto, un riesgo de compromiso en caso de que se conozca esta circular’ - y los funcionarios que participaron en la purga recibieron instrucciones incluso de mantener sus sellos ‘W’ en lugar seguro. Muchos de los archivos de vigilancia terminaron en Hanslope Park. Provenían de 37 ex colonias diferentes y llenaban 200 metros de estanterías. Pero cada vez es más evidente que gran parte del material más comprometedor fue probablemente destruido. A los funcionarios de algunas colonias, como Kenia, se les dijo que deberían optar por la eliminación de los documentos en lugar de su traslado al Reino Unido –‘se hace hincapié en la destrucción’ - y que no quedara ningún rastro de cualquiera de los documentos o de su incineración. Una vez quemados los documentos ‘los residuos deben ser reducidos a cenizas y éstas disgregadas.’

“Una idea de la magnitud de la operación y la cantidad de documentos borrados de la historia nos la puede dar un puñado de documentos de instrucciones que sobrevivieron a la purga. En ciertas circunstancias, se les dijo a los funcionarios coloniales en Kenia que ‘se permite, como alternativa a la destrucción por el fuego, que los documentos sean empacados en cajas lastradas y se arrojen en aguas muy profundas y sin corrientes, a la distancia máxima posible de la costa.’ Los documentos que se conservan de Malasia sugieren un proceso de destrucción mucho más casual, que permitía a los funcionarios relativamente novatos decidir lo que debía ser quemado y lo que debía enviarse a Londres. […]

Profesor – investigador en el Departamento de Ciencias Sociales de la UPAEP Puebla.
6/5/12


@sanchezdearmas

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