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domingo, 7 de julio de 2019

Los migrantes: los desterrados del mundo y la indiferencia por la vida humana.


Guillermo Castillo Ramírez

Oscar Martínez, y Valeria su hija de casi dos años, no sólo murieron tratando de cruzar el Río Bravo y huyendo de El Salvador… También los mató su país de origen, que sólo tenían pobreza y violencia para ofrecer… y la indiferencia en México y, especialmente, el racismo y la xenofobia del gobierno de Estados Unidos… 


La migración ¿un fenómeno de la globalización?


Una de las consecuencias de los procesos de reestructuración económica y política que implicó la globalización fue el incremento de la precarización de las condiciones de vida de gran parte de la población mundial. Lejos de una prometida inclusión y bonanza generalizada, estos procesos de libre mercado e integración regional sólo propiciaron el crecimiento/concentración de la riqueza en pocas manos y acentuaron una serie de problemáticas generalizadas: la desigualdad se incrementó de manera notoria, la pobreza aumentó de forma sostenida, el despojo y el intervencionismo de los países del norte global sobre los territorios y pueblos del sur continúa. En este contexto, la pobreza, la violencia (los conflictos bélicos y de diverso orden) y el despojo han producido un crecimiento en el número de migrantes (que ronda en cerca de los 260 millones según ACNUR). Asimismo, se han disparado las cifras de migrantes forzados y refugiados (que ahora son más de 60 millones), y también se incrementó el número de muertes y desapariciones (según la OIM de 2014 a 2018 murieron más de 32 mil migrantes, de los cuales cerca de 1600 eran niños). Para el 2019, la zona más mortífera continúa siendo el Mediterráneo, y, en segundo sitio, la frontera México Estados Unidos (EU).


Particularmente y de 2014 a 2018, en la frontera México EU, se estimó en cerca de 1900 el número de migrantes muertos (buena parte de los cuales eran originarios de Triángulo Norte de Centroamérica). Y, desde 1998 a la fecha, y conforme a datos de la patrulla fronteriza de EU, el número anual de migrantes muertos es de más de 250 (y en varios años es muy superior a esa cifra).


Los migrantes centroamericanos, historias de violencia e indiferencia

La migración forzada de centroamericanos en tránsito por México es una de las más grandes, precarias y peligrosas del mundo. De acuerdo a ACNUR para 2015, y en los años siguientes, se estimaba en medio millón de personas. También el número de muertes, agresiones y desapariciones es considerable. Sólo en las últimas semanas, fallecieron cinco menores de edad en centros de detención de EU. Y recientemente perdieron la vida ahogados en el Río Bravo Oscar Martínez y su pequeña hija Valeria, intentando ingresar a EU. Los riesgos que corren estos migrantes, tienen causas múltiples (pobreza, violencia, desastres naturales), y, como gran denominador común, la estructural indiferencia por el valor de la vida de estas personas, tanto en sus países de origen, como en México y, sobre todo, en EU.

En sus lugares de origen, los gobiernos no ofrecen condiciones indispensables de existencia (trabajos, salarios bien remunerados, derechos sociales), ni seguridad (contra pandillas y el crimen organizado); ignoran a los futuros migrantes y los dejan a su suerte. En México, sufren múltiples agresiones por parte de grupos del crimen y algunas fuerzas de seguridad, y son vistos como delincuentes por partes de las autoridades. Finalmente, en EU, se les trata como criminales de alta peligrosidad y transgresores de la ley.

Lejos de estas prácticas y políticas xenófobas (y violatorias de los derechos humanos), los migrantes son personas que huyen de la adversidad y lo único que buscan es la oportunidad de una vida digna y con lo básico. Criminalizar a los migrantes sólo los expone a más riesgos y agresiones, y constituye un acto de violencia estructural e institucional.



-Guillermo Castillo Ramírez es profesor de licenciatura y posgrado de la UNAM



https://www.alainet.org/es/articulo/200809

jueves, 30 de mayo de 2019

África: amenaza y necesidad.



por  Gabriel Mª Otalora

Los grandes cambios mundiales, a todos los niveles, incluido el deslizamiento del centro de gravedad geopolítico hacia el mundo asiático, han puesto al continente africano de actualidad. Entre 2006 y 2018 el comercio de India con África se incrementó un 292%; y el de China, un 226%. Europa, en cambio, ha perdido la relevancia que tuvo. Para ser más exactos, la relación actual está condicionada por la inmigración, convertida en un problema común y con la natalidad de cada continente situada en ambos extremos.

La inmigración debiera concebirse como una oportunidad tanto para el inmigrante como para quien le acoge; lo cierto es que el interés europeo por África se resume en sus materias primas y en las oportunidades que ofrecen sus tierras y el mercado de mano de obra barata. Es cierto que todo ello conlleva una incipiente clase media pero también nuevas dinámicas de desigualdad e injusticias sociales que hacen que esa misma clase media emergente sea la que huye de África con destino Europa.

Nadie, salvo excepciones aventureras o misioneras, se desarraiga porque quiere. Lo cierto es que la inmigración nos asusta. Por eso, resulta incomprensible que no exista un debate sobre migraciones en la Unión Europea, ni tampoco una política estratégica común; de ahí el fracaso del marco migratorio actual. El problema se vive desde una hipersensibilidad rayana con la xenofobia que nada quiere saber del cómo se ha desarrollado allí la presencia europea esclavista de casi dos siglos, a la que sucedió el vacío y el abandono, hasta la llegada de la explotación colonial del siglo XIX y de parte del XX, hasta convertirse África en la región marginada de la globalización, abandonada a su suerte y llena de rémoras económicas y de supervivencia. El miedo al diferente ha tenido muchos episodios violentos en África antes de que lo sintamos nosotros con la llegada de africanos famélicos en las pateras.

¿Quién tutela a todos esos reyezuelos africanos que hacen la vista gorda a las grandes redes comerciales trasnacionales que viven de la globalización neoliberal? Ahora presionamos desde Europa a los gobiernos africanos para que frenen la inmigración en origen. Pero es como ponerle puertas al campo y la venda en los ojos ya que el crecimiento demográfico es el mayor en la historia de la humanidad y allí no tienen suficientes expectativas de desarrollo económico mientras no cese el expolio, aunque ahora se disfrace bajo el eufemismo de políticas de inversión y cooperación. Y por si fuera poco, el antropólogo Stephen Smith nos advierte que, en los próximos cuarenta años, África será tan joven que habrá que tener cuidado de que los jóvenes no se conviertan en adultos fracasados bajo la influencia de grupos armados o traficantes.

A todo lo anterior se le suma la necesidad de disponer de alimentos ante la pauperización del continente, a pesar de ser tierras ricas en materias primas, a lo que se une la amenaza del cambio climático que reducirá la producción agrícola, según pronostica la FAO ¿A quién le importa la realidad africana, sin soberanía alguna sobre sus recursos, que busca desesperadamente implantar economías sostenibles para industrializar la agricultura y, en definitiva, lograr un sustento digno? La realidad es que, a excepción de los productores de petróleo, ningún país se ha desarrollado sin el apoyo de una agricultura competitiva.

Qué hacemos entonces, ¿dejamos morir a la población en plan solución malthusiana? ¿Les ayudamos a su desarrollo para que no tengan que migrar aunque ello implique vivir aquí con menos consumismos irresponsables? ¿Seguimos mirando para otro lado, asustados y rabiosos porque no queremos negros entre nosotros, cuando nuestra tasa de natalidad reclama a corto plazo cientos de miles de manos de obra muy necesarias? De nada de esto queremos hablar y por eso no existe una política europea común sobre la inmigración.

Educación, tecnología, control de sus recursos naturales, democracia, condiciones dignas de vida… todo eso falta en África. Sobra violencia, miseria, explotación y desigualdades donde la mujer, una vez más, se lleva la peor parte. Es lógico que estemos asustados mientras la gobernanza europea siga desentendiéndose de este problema crucial en los dos continentes que ven sus flujos migratorios como necesidad y como amenaza. Esto también concierte a nuestra conciencia cristiana. A ver cuándo nos comportamos en este tema como verdaderos seguidores de Jesús y nos quitamos la venda de los ojos, porque no estoy convencido de que los gobernantes europeos, recién elegidos, afronten sus responsabilidades en este tema.

martes, 23 de abril de 2019

Estados Unidos: Organizaciones paramilitares realizan detenciones ilegales de inmigrantes.


Por Insurgente

La organización no gubernamental Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) denunció este viernes que un grupo de civiles armados de EE.UU realizan detenciones ilegales a inmigrantes.

Se trata de una organización autodenominada Patriotas Constitucionales Unidos, la cual hace dos días “arrestó a casi 300 personas que buscaban seguridad en Nuevo México”, alertó ACLU. Desde entonces, el grupo armado parecer haber detenido ilegalmente a más inmigrantes.

La denuncia está sustentada en los propios videos y fotografías que publica Patriotas Constitucionales Unidos. Además, el portavoz del grupo Jim Benvie, en declaraciones al New York Times, defendió las detenciones ilegales: “Estamos aquí para apoyar a la Patrulla Fronteriza y mostrarle a la ciudadanía la realidad de la frontera”.

“La administración Trump ha alentado a los nacionalistas blancos a violar flagrantemente la ley. Esto no tiene lugar en nuestro país, no podemos permitir que civiles armados secuestren y detengan a personas que buscan asilo. ACLU insta a la gobernadora a investigar inmediatamente”, enfatizó ACLU.

Por su parte, el portavoz de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU., Carlos Díaz, dijo que “no respalda a los grupos privados ni a las organizaciones que toman los asuntos de cumplimiento de la ley por sus propias manos”.

Asimismo, la gobernadora de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, calificó como “inaceptable” que las familias inmigrantes “puedan ser amenazadas de cualquier forma cuando llegan a la frontera”.

miércoles, 4 de julio de 2018

La inmigración nos interpela.



Gabriel Mª Otalora

Creo que todos estamos un poco descolocados ante la realidad inmigratoria. Algunos la ven como un asedio, otros como algo inevitable fruto de una descolonización de mentirijillas, y los más solo desean mantenerse encerrados en su indiferencia cuando no el rechazo abierto. Pero el fenómeno ha llegado a un punto de no retorno que parece imposible obviarlo. Al hilo de lo que vamos viendo y leyendo, se me ocurren algunas reflexiones:

1. Demasiados cristianos se mantienen silentes ante este problema, incluida buena parte de los obispos y clérigos. Diríase que son los menos los que alzan la voz, proponen actitudes a favor de estos desheredados de la Tierra y aun menos los que dedican tiempo y esfuerzo por ayudarles. Es doloroso ver como los esfuerzos de liderazgo del Papa Francisco, a base de ejemplo y denuncia profética, no cale en demasiados católicos. Si los que nos decimos seguidores de Jesús tuviésemos un mensaje uniforme, las soluciones propuestas en la Eurocámara serían bien distintas.

2. En la Alemania del siglo XX, ganó las elecciones el Partido Nazi, de extrema derecha. Todo lo que sucedió fue lento, progresivo y tan inesperado como podría ser hoy en día. Sorprendentemente los nazis se encontraban, en no pocas ocasiones, con la entusiasta colaboración de la población local. Incluso se formaron movimientos fascistas que perseguían por su cuenta a los judíos. En otros muchos casos, se miraba para otro lado, como hoy se hace con los inmigrantes: es el fascismo al fondo de la indiferencia, modelo siglo XXI: Si no hay trabajo para nosotros, ¿cómo va a haber para ellos? Las clases medias de la Europa ve peligrar el Estado del Bienestar que tanto costó y tanta prosperidad dio, se ven cada vez más tentadas por el anti-pensamiento fascista: “Blindemos el Estado del Bienestar sólo para nosotros, que se vayan los extranjeros”. Los resultados electorales, por ejemplo, de Austria, Noruega, Holanda, Polonia, Italia, Hungría… muestran una clara tendencia hacia esta actitud propia del miedo y de la cobardía.

3. Afortunadamente, el ser humano es un ser por hacerse gracias a su libertad, no es un ser acabado, aunque lo creamos con frecuencia. Nos vamos haciendo lo que somos, o en lenguaje escatológico, tenemos la oportunidad en nuestras manos de ser la mejor posibilidad para lo que fuimos creados. Nunca es tarde, pues la consciencia nos permite superar las limitaciones y miserias para elevarnos hacia una realidad más justa, fraterna, evangélica.

4. El problema va a más, y reclama una reflexión en serio y preguntarnos cuál es, de verdad, nuestra actitud cristiana ante la masiva inmigración que no cesa, proveniente de muy variados puntos geográficos y situaciones: huida de la guerra, del hambre y la miseria, deseo de una vida mejor… Y qué vara de medir tenemos, qué sentimos respecto de las situaciones que padecen todas estas miles de personas en sus lugares de origen. No es posible ya escudarse en un problema político de la Unión Europea ni escondernos en el manido yo no puedo solucionar semejante embrollo.

En definitiva, creo que no es posible concluir diciendo que no tenemos nada que hacer, que además no podemos hacer nada y que bastante tenemos con nuestros problemas cotidianos. Si no queremos salir de nuestros centros, nunca entrará el Espíritu; la conclusión es que nos pareceremos cada vez más a aquella sociedad europea que ante el rampante nazismo, al terminar la Segunda Guerra Mundial propalaba a los cuatro vientos que no sabía nada de lo ocurrido. Estamos ante otro tipo de Holocausto con la seguridad de que la capacidad para justificarnos es ilimitada, y lo que es peor, siempre es bienvenida. Rezar, rezar para no caer en la tentación…

jueves, 24 de noviembre de 2016

Europeos están empeorando la situación de los refugiados.



Las políticas de los países europeos en materia de migración están empeorando la situación de los refugiados, ya que han protegido a los solicitantes de asilo y violan los derechos humanos en muchas ocasiones, denunció hoy Human Rights Watch (HRW).

En un informe titulado “las políticas europeas ponen en riesgo a los refugiados: agenda para restablecer la protección”, el organismo humanitario acusa a la Unión Europea (UE) de haber puesto en marcha medidas políticas para eludir la responsabilidad social y legal que tiene con los refugiados.

Los esfuerzos por parte de la UE para intentar mantener fuera de sus fronteras a los solicitantes de asilo sólo están empeorando la situación en los países cercanos a las zonas de conflicto, como es el caso de Turquía, Líbano y Jordania, señaló.

En su reporte divulgado en su página web, la organización remarcó que la legislación europea supone una grave violación de algunos de los derechos más fundamentales de los solicitantes de asilo.

“El año 2016 destaca como el año en el que la UE decidió cerrar sus puertas a los refugiados e hizo la vida más difícil para los que ya estaban dentro de sus fronteras”, dijo la directora de HRW para Europa y Asia Central, Judith Sunderland.

Para Sunderland, los esfuerzos de la UE por convertir Europa en un terreno hostil para los refugiados “menosprecian los grandes riesgos” que toman los refugiados para huir del conflicto y la persecución, algo que “va en contra de los valores europeos”.

El informe destaca que la falta de coordinación entre los gobiernos europeos contribuyó a la crisis humanitaria de 2015, cuando llegó a Europa más de un millón de personas a través del mar Mediterráneo, cruzando por una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo.

Según HRW, la mala gestión por parte de las autoridades europeas de la llegada de inmigrantes ha sido una de las principales causas de que el problema migratorio se haya transformado en una de las peores crisis humanitarias de los últimos tiempos.

A pesar de que en 2016 sólo han llegado 340 mil personas por mar, ha sido el año con más víctimas mortales en la travesía, pues más de cuatro mil 600 personas han perdido la vida o desaparecido intentando cruzar el Mediterráneo.

HRW denunció que las políticas de la UE, con iniciativas como el acuerdo con Turquía, se han centrado en prevenir la llegada de nuevos refugiados y en externalizar la responsabilidad de atender a los solicitantes de asilo a los países de la frontera.

En su informe, HRW concluye pidiendo a la UE más liderazgo en la crisis global de migración y que aumente sus compromisos de acogida, seguridad y salvamento de refugiados.

Notimex

viernes, 25 de septiembre de 2015

Ante los refugiados sirios, ¿abre América Latina su corazón y sus brazos?



Clara Temporelli.

Latinoamérica recibió en el pasado olas de inmigrantes árabes que se abrieron camino en la región pese a sus diferencias culturales, religiosas e idiomáticas. Esta historia puede ofrecer pistas en medio de la gigantesca crisis de refugiados desatada por la guerra en Siria, que desafía especialmente a Europa, es la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. Según las cifras de las Organización Internacional para las Migraciones más de 350.000 personas han atravesado este año el Mediterráneo para llegar a ese continente y al menos 2.643 murieron en el mar.

En nuestro continente hoy, según las entidades que los agrupan, cerca de 18 millones de latinoamericanos tienen origen árabe, en su mayoría de inmigrantes que llegaron entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Éstos no eran formalmente refugiados, pero escapaban de serios problemas: la crisis en la producción y venta de seda hizo emigrar a miles de libaneses que vivían de esa actividad; también surgieron persecuciones contra las minorías cristianas maronitas, que junto con el derrumbe del Imperio Otomano y el riesgo de ir al frente de guerra llevaron a buscar nuevos horizontes.

Brasil fue la principal puerta de entrada en América Latina. Los especialistas creen que una de las claves para la integración en la región fue la ausencia de trabas, simplemente se les permitió inmigrar y trabajar. Los primeros inmigrantes vendían productos de forma ambulante, de pueblo en pueblo, con el tiempo fijaron domicilios que eran a la vez sus hogares y tiendas, se los denominaba “turcos” por pertenecer al Imperio Otomano, aunque en realidad no eran turcos sino sirio-libaneses. También el hecho de que muchos fueran cristianos maronitas les permitió adaptarse desde el punto de vista religioso, participando en misas, ritos católicos y hasta fundando sus propias iglesias. La segunda y tercera generación progresó porque pudo tener acceso a la educación e incursionó en la industria, en las ciencias, en la medicina.

Estos antecedentes han pesado para las políticas receptivas que países latinoamericanos aplican con los actuales refugiados sirios.

Los inmigrantes árabes han sido retratados en la literatura latinoamericana en la novela de Jorge Amado De cómo los turcos descubrieron América o en la obra de Gabriel García Márquez Cien años de soledad.

En Brasil, según datos oficiales, los refugiados ya suman más de 2.000 desde 2011, un contingente superior al que recibieron algunos países europeos. Éste país simplificó el trámite para reconocerlos, las asociaciones sirias y libanesas se mueven para facilitarles techo y trabajo, y algunos han llegado a ser acogidos en parroquias católicas, algo que el papa Francisco pidió que haga Europa.

En Argentina el director del Diario Sirio Libanés, Yaoudat Brahim, explicó que: “en este momento, el Club Sirio Libanés de Buenos Aires (CSLBA), está elaborando una lista de voluntarios, que se comunican para ofrecer ayuda como una habitación en su casa, departamentos vacíos o también fincas para trabajar; es posible hacer una carta ante Migraciones (con carácter de declaración jurada) en la que se deja constancia que se tienen las posibilidades y las condiciones de recibir a un refugiado, pero insiste en que este tipo de trámites llevan dos meses como mínimo y no resuelve la urgencia de los refugiados”.[…] “También existe el ‘Programa Siria’, implementado desde el 2014 por el Gobierno, que tiene el inconveniente que llevarlo a la práctica tarda alrededor de dos meses y las personas que están sufriendo el conflicto no tienen ese tiempo para resolver su extrema situación”. Este programa facilita los mecanismos para que familiares o conocidos de ciudadanos sirios puedan recibirlos en sus hogares. Además, estipula los requisitos para que las víctimas de la guerra, soliciten refugio en Argentina. […] Conocemos muy bien el drama de la población siria y es noticia mundial porque a Europa le preocupa el tema migratorio. Muchos de sus gobiernos fomentaron la situación actual en Siria y en medio Oriente. Cien años de explotación tiene consecuencias”, agregó Brahim.

Según la Comisión Nacional para los Refugiados, Argentina dio asilo a 233 personas desde el inicio del conflicto. Ante esta situación, algunos municipios y provincias Argentinas se ofrecieron ante la ONU para acoger a familias sirias, la localidad de Pilar, en la provincia de Córdoba, ofrece terrenos y trabajo para unas 50 familias que quieran instalarse allí, con la posibilidad de iniciar los trámites necesarios para que en un futuro “puedan radicarse de manera definitiva”. Ya existen diez familias en condiciones de viajar al país, comunicaron en exclusiva a Infonews fuentes del municipio.

También Santiago del Estero abre sus brazos a los hermanos refugiados y según confirmaron a Diario Panorama, cerca de cien personas se encuentran en esa provincia tramitando la visa. La Sociedad Sirio Libanesa trabaja a la par del Consulado Sirio, que en estos días comunicará oficialmente los pasos que seguirá ante los cientos de inmigrantes que llegan. También interviene la Dirección de Derechos Humanos de Santiago del Estero.

Países como Argentina, se han construido, como sociedades nuevas, con aportación del exterior, renovadas y cambiadas en cada etapa, con cada nuevo flujo. Es consciente de su deuda con esas personas que llegaron y ayudaron a levantar la sociedad de hoy. Ese reconocimiento, resulta opuesto a la situación de sociedades homogéneas, antiguas, iguales. Se trata de recibir personas, de la manera en que se acogió a los europeos que llegaron antes. Pero la mayoría de los economistas europeos están de acuerdo en que la inmigración[1] promueve el crecimiento, y Alemania está viviendo un momento en que la ola de emigrantes puede serle económica y demográficamente útil. En esta realidad humana hemos de considerar que los refugiados se desplazan a ese país -primeramente- porque les facilita un albergue comunitario y les dan una cantidad de dinero para alimentos, además de que permanecen cerca de Siria, a dos horas de vuelo, a dos meses caminado. La gente no quiere migrar, espera que se solucione el conflicto para volver. Si se terminan las balas, se terminan los problemas, dejan de migrar y de morir en su intento por llegar a Europa.

Argentina se suma así a los otros países que ya reciben refugiados sirios, como Alemania, Australia, Brasil, Canadá, Dinamarca, Finlandia, los Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, España, Suecia, Suiza, Chile, Uruguay.

El Papa Francisco expresó el día 6 de septiembre que cada parroquia, cada comunidad religiosa, cada monasterio, cada santuario de Europa hospede a una familia de refugiados tanto de Siria como de Irak, comenzando por su diócesis de Roma, de tal manera que dos parroquias del Vaticano acogerán en estos días dos familias de refugiados; pues la Misericordia de Dios se expresa a través de obras concretas. Y es el Misericordia, el otro nombre del Amos, expresado por Jesús en Mateo 25: ‘Todo aquello que hagan a uno solo de estos hermanos míos más pequeños me lo harán a mí”.

El evangelio en Mateo 7,23-30 nos enfrenta a una acumulación de límites: Jesús se encuentra en tierra extranjera (en la región de Tiro) ante una mujer, extranjera: sirio-fenicia, pagana, y con una hija poseída por un espíritu maligno. Es sencillo descubrir el sufrimiento y la angustia de esta madre. Sin embargo, Jesús le responde fríamente, se siente enviado a otros destinatarios. Esta mujer desmonta los argumentos de Jesús usando sus mismas palabras. Afirma que la compasión y la misericordia están por encima de la discriminación de los pueblos. Su respuesta impacta a Jesús, quien reacciona, comprende de repente que los parámetros culturales, raciales y religiosos, le han hecho contestar con dureza y reacciona. Sus actitudes y razones se hacen polvo. La misericordia las desborda y cambia su negativa por curación. El coraje, el amor y la pasión con que la mujer lo ha interpelado tocan su ternura y su misericordia. La fe de la mujer en su bondad no tiene fronteras, provoca el cambio de Jesús y hacen posible la sanación.

El diálogo con la vida lleva al cambio continuado. Abrirse a lo diferente provoca un cambio y Jesús no tiene miedo a rectificar si se da cuenta que está equivocado, se le desbloquean los prejuicios hacia los paganos y extranjeros; se le ilumina el camino, un camino sin fronteras, que va más allá de su pueblo, de su cultura, de su religión y nación.

El sufrimiento humano no tiene fronteras; la compasión, el amor y la misericordia de Dios ha de ser experimentada por todas las personas. La parábola de Mateo 25 nos recordará que seremos juzgados según nuestra actitud ante los hambrientos, sedientos, presos, “extranjeros”, desnudos, enfermos o presos…

¿Estaremos dispuestos a vivir el coraje de la fe, a desafiar la discriminación, a incluir y abrir todas nuestras fronteras, las del corazón, las políticas, las económicas para acoger con brazos abiertos a los refugiados? Como sociedades cristianas no tenemos excusas válidas que nos justifiquen.

***

[1] Sobre la terminología: La BBC utiliza el término migrante para referirse a todas las personas en movimiento que todavía tienen que completar el proceso legal de solicitar asilo. Este grupo incluye tanto a las personas que huyen de países asolados por conflictos bélicos -como el caso de Siria- a quienes es muy probable que se le conceda el estado de refugiado, así como aquellos que buscan empleo y mejores condiciones de vida, que son propensos a ser catalogados como migrantes económicos.


Imagen extraída de: Observatorio MEP sobre migración