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jueves, 23 de febrero de 2017

Amnistía dura con Trump por su "venenosa retórica"



PARÍS. REUTERS, AFP, 23 feb 2017

Desde hace meses que Donald Trump es el primer actor de la política internacional. Y como tal no podía escapar al informe 2016 de Amnistía Internacional divulgado ayer miércoles, que atribuye a la retórica "venenosa" del presidente de Estados Unidos que el mundo sea hoy un lugar más sombrío.

En su reporte anual que incluye a 159 países, el grupo de derechos humanos dijo que los principios de la dignidad y la igualdad de las personas están amenazados por las nuevas tendencias políticas, acentuadas a partir de la llegada de Trump al poder, el 20 de enero.

"La venenosa retórica de la campaña de Donald Trump ilustra la tendencia global hacia una forma más airada y divisiva de hacer política. En todo el mundo, líderes y políticos en busca de poder articularon discursos de miedo y desunión, culpando a los otros de los motivos de queja, reales o inventados, del electorado", sostiene Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional, en el prólogo del informe.

El mundo, sostuvo, se ha convertido en un "lugar más oscuro e inestable" con la aparición de discursos de odio contra refugiados en Europa y Estados Unidos.

Agrega que las primeras medidas de Trump "sugieren una política exterior que menoscabará significativamente la cooperación multilateral y señalará el inicio de una nueva era en la que habrá mayor inestabilidad y desconfianza mutua".

"En este contexto, se corre el riesgo de que los valores articulados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 no estén ya garantizados", afirma más adelante.
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El informe de Amnistía Internacional expresó especial inquietud respecto a Trump, quien fue elegido presidente "tras una campaña que causó consternación por su discurso discriminatorio, misógino y xenófobo", y que "ilustra la tendencia global más airada y divisiva de hacer política".

"Las decisiones que está tomando, ya sea la construcción de un muro en la frontera con México o la aceleración de las expulsión de inmigrantes ilegales, van a tener repercusiones sobre millones de personas", alertó Geneviève Garrigos, responsable de la región Américas de Amnistía.

Además de Trump, Amnistía arremetió contra el presidente filipino Rodrigo Duterte, el turco Recep Tayyip Erdogan y el primer ministro húngaro Viktor Orban, que "tienen una agenda tóxica que persigue, convierte en chivos expiatorios y deshumaniza a grupos enteros de personas".

El secretario general de Amnistía, Salil Shetty, advirtió además contra el "riesgo de efecto dominó" cuando países poderosos, como Estados Unidos, "dan marcha atrás en sus compromisos con los derechos humanos". Frente a este escenario, Amnistía llamó a todos a movilizarse. "El año 2017 será de resistencia", dijo Shetty a la AFP. "Nuestras esperanzas reposan en el pueblo".

En su informe, Amnistía alertó sobre la inquietante situación de los refugiados centroamericanos que huyen de la violencia "implacable" en sus países y que son "frecuentemente olvidados".

En 2016, estas personas fueron víctimas de expulsiones desde México y Estados Unidos, a pesar de los abrumadores indicios de que muchos regresaban a situaciones de peligro mortal, señaló AI.

Garrigos denunció, además, la detención de migrantes, incluso de menores no acompañados, en los meses pasados en la frontera sur de Estados Unidos, muchos de ellos sin acceso adecuado a atención médica ni a la asistencia de un abogado.

"Nos preocupa que esta situación se agrave con la gran cantidad de migrantes cubanos que han ido a Ecuador para luego tratar de subir a Estados Unidos, o de haitianos que se encuentran bloqueados en la frontera mexicana, sin ningún recurso, en condiciones muy difíciles", agregó.

Aunque con sede en Londres, Amnistía presentó excepcionalmente su informe 2016-2017 en Francia, para alertar sobre la situación en este país a dos meses de elecciones presidenciales.

"Francia está en un punto de inflexión en cuanto a los derechos humanos", advirtió Shetty, pidiendo a los ciudadanos "que no caigan en la trampa de los discursos de odio, miedo y aislamiento".
Presos políticos.

Argentina y Venezuela, bajo gobiernos de signos opuesto, tienen dos presos políticos que ensombrecen sus récords en materia de derechos humanos, la líder indígena Milagro Sala y el dirigente Leopoldo López, señaló Mariela Belski, directora de Amnistía en Buenos Aires. La organización volvió a configurar este año a América Latina como la región más desigual y violenta del planeta, con Venezuela, México, Brasil, El Salvador y Nicaragua liderando nuevamente los índices más altos de homicidios.
Eslogan del Post en defensa de la democracia.

El diario The Washington Post reveló un nuevo eslogan en su página web: "Democracy Dies in Darkness" ("La democracia muere en la oscuridad"). El eslogan apareció por primera vez el viernes y próximamente será integrado a la versión del diario en papel. "Es algo que siempre decimos en la interna al hablar de nuestra misión", explicó a la AFP la portavoz del periódico, Kristine Coratti, respecto al rol que quiere jugar The Washington Post en la defensa de la democracia estadounidense. La expresión "Democracy Dies in Darkness" es usada habitualmente por Bob Woodward, editorialista del The Washington Post y leyenda del periodismo por sus revelaciones en el escándalo de Watergate durante la presidencia de Richard Nixon.
Macri usa "chivos expiatorios" para justificar las políticas de seguridad.

Amnistía Internacional (AI) acusó ayer al Gobierno argentino de utilizar a los indígenas, los refugiados y los inmigrantes como "chivos expiatorios" para justificar políticas de seguridad y "mano dura", como un decreto con el que buscan endurecer las leyes migratorias.

Durante un encuentro con la prensa en Buenos Aires para desglosar el informe anual de la organización, la directora ejecutiva de AI Argentina, Mariela Belsk, denunció la retórica del "nosotros contra ellos" iniciada por Donald Trump con su llegada a la Presidencia estadounidense y que, a su juicio, la replica su par argentino, Mauricio Macri.

"No es llamativo que a los dos días de las órdenes ejecutivas (sobre control fronterizo y vigilancia interna) del presidente Trump, Macri presente un decreto de necesidad y urgencia para modificar una ley migratoria que fue debatida durante 10 años y que es modelo a nivel internacional", apuntó. Belsk se refirió así al decreto firmado por el mandatario argentino a principios de febrero que endurece la ley migratoria del país con el fin de prohibir la entrada a personas con antecedentes penales y acelerar la expulsión de los extranjeros que cometan delitos en territorio argentino.

Para ella, la decisión forma parte de un discurso que utiliza a los migrantes, a los refugiados y a los indígenas como los "chivos expiatorios" para "justificar una política de seguridad y mano dura" que el Gobierno quiere llevar adelante "en un contexto preelectoral", por los comicios legislativos de octubre.

Asimismo, Belsk criticó que la gestión de Macri haya vuelto a poner en la agenda temas de derechos humanos que ya fueron "zanjados" por la Justicia, la sociedad y "la propia historia" argentina, en referencia a la polémica causada por algunos funcionarios alrededor de la cifra de desaparecidos durante la última dictadura (1976-1983), que los organismos sitúan en 30.000. EFE

Fuente: elpais.com.uy

sábado, 11 de febrero de 2017

Cambio climático: nos estamos jugando la vida.



Vivimos, como generación que habita en estos momentos el planeta, un tiempo decisivo, una encrucijada histórica. El reconocimiento de que la vida humana, tal y como la conocemos, está en peligro por primera vez en la historia de la humanidad, es unánime, y ya no sólo pasa por la insistencia de los activistas ecologistas que desde hace 40 años nos advierten de que nuestro modelo de desarrollo y consumo lleva al planeta rumbo al desastre, sino que también cuenta con el asentimiento, casi resignado en algunos casos, de voces como la de Obama, la del propio Foro Económico Mundial que cada año se reúne en Davos, o la más que significativa voz del Papa Francisco, así como, por supuesto, con el aval del conjunto del ámbito científico. La crisis ecológica global es extraordinaria, y percibir esta afirmación como exagerada o demasiado distópica sólo retrasa la urgencia de una toma de conciencia que acabará cayendo por su propio peso.

El acuerdo climático alcanzado en París en diciembre de 2015 es del todo histórico, no sólo por su nivel de concreción, sino también porque cuenta con el compromiso, al menos sobre el papel, de los EEUU y de China, las dos piezas clave para entender la aceleración de la crisis ecológica y sin los cuales no es posible entender cualquier estrategia de futuro que la afronte. El problema es que dicho acuerdo llega demasiado tarde, y después de un ingente trabajo de activistas y científicos que han puesto advertencias y datos sobre la mesa, pero que no han sido debidamente tomados en consideración por el ámbito institucional hasta hace poco.

A este hecho, cabe añadir, la dificultad que supondrá en los próximos años implementar a nivel nacional los compromisos que el acuerdo supone, y sobre todo, el impacto que puede tener la llegada de Trump a la Casa Blanca. Este último hecho es clave: mientras que Obama había, por fin, aceptado la lógica multilateral y se había mostrado dispuesto a aceptar las obligaciones acordadas en París, Trump ha jugado durante la campaña a negar el cambio climático, como parte de esta estrategia que hoy llamamos “post-verdad” y que supone, teniendo en cuenta la enorme huella ecológica que representa EEUU para el planeta, un elemento de incertidumbre e imprevisibilidad que hace un año no existía. Podría darse la gran paradoja de que China, más consciente de los efectos del cambio climático (está viviendo en carne propia el impacto devastador de la polución en sus principales ciudades), acabara siendo el actor global que mayor interés muestre, además de la Unión Europa, por poner freno a este desafío global.

Sea como fuere, abordar esta cuestión no sólo pasa por importantes y urgentes cambios institucionales, energéticos y económicos, sino que también tiene que ver con un cambio cultural muy de fondo, especialmente en los países que mayor presión ecológica generan (países occidentales, China e India). El aprender a vivir sencilla y dignamente con menos para que otros (especialmente las generaciones futuras) sencilla y dignamente puedan vivir y existir, debería ser la lógica que guiará la revolución cultural del presente y del futuro. Y es que, como subrayaban numerosos activistas y científicos en 2014 (https://ultimallamadamanifiesto.wordpress.com), estamos, ciertamente, ante nuestra “última llamada”: “una civilización se acaba y hemos de construir otra nueva. Las consecuencias de no hacer nada –o de hacer demasiado poco- nos llevan directamente al colapso social, económico y ecológico. Pero si empezamos hoy, todavía podemos ser los protagonistas de una sociedad solidaria, democrática y en paz con el planeta”.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Los países ricos conducen al planeta a un cambio climático irreversible.

Amigos de la Tierra

Amigos de la Tierra Internacional ha advertido hoy que los países ricos –los más responsables del cambio climático– nos están conduciendo a un cambio climático irreversible y más devastador, en lugar de tomar las medidas radicales que se necesitan con urgencia para reducir sus emisiones de carbono.

La advertencia fue emitida al tiempo que gobiernos de todo el mundo comienzan una reunión de una semana en las negociaciones climáticas de la ONU en Bonn para negociar, por primera vez, el texto de un nuevo tratado climático mundial a ser acordado en París el mes de diciembre.

“Las promesas de reducción de emisiones realizadas por los países ricos hasta ahora son menos de la mitad de lo que necesitamos para evitar un cambio climático fuera de control. El proyecto de acuerdo para París sobre la mesa de negociaciones esta semana muestra que muchos parecen dispuestos a aceptar consecuencias irreversibles y devastadoras para las personas y el planeta”, dijo Susann Scherbarth, activista de campaña de Justicia Climática y Energía, Amigos de la Tierra Europa.

"Este proyecto incluso desmantelaría varios principios fundamentales de la Convención sobre Cambio Climático de la ONU, como la equidad. Esto es simplemente inaceptable. Los países más ricos deben cumplir con su parte justa. El nuevo tratado debe proteger a los países y personas menos privilegiados, no dejar que los países más ricos evadan responsabilidades” añadió.

“Los políticos están en camino a fallarnos en su cumbre de París. Muchos políticos, bajo la presión de los contaminadores corporativos transnacionales que se benefician de los combustibles fósiles y la energía sucia, promueven el carbón, el fracking y la energía nuclear ante la ONU y localmente. En cambio, deben comprometerse a una reducción drástica de emisiones y una transformación de nuestro sistema energético”, dijo Dipti Bhatnagar, coordinadora del programa de Justicia Climática y Energía, Amigos de la Tierra Internacional.

Cientos de miles de personas están pagando con sus vidas por la falta de acción continua de nuestros gobiernos. Pero los verdaderos líderes, los pueblos, están tomando medidas y mostrando el camino con soluciones reales, como la energía renovable controlada por la comunidad.

Miles de personas de todo el mundo, entre ellas partidarios de Amigos de la Tierra, planean ir a París para hacerse oír durante la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas [1] y movilizarse aún más en el año 2016 y más allá.

"Nuestros gobiernos deben poner fin a la energía sucia y seguir con urgencia a los verdaderos líderes: los pueblos, no los contaminadores. Más y más personas están apoyando las soluciones reales, resistiendo la extracción de combustibles fósiles y conduciéndonos hacia sociedades seguras para el clima”, dijo Dipti Bhatnagar, coordinadora del programa de Justicia Climática y Energía, Amigos de la Tierra Internacional.

Organizaciones de justicia climática, movimientos sociales, grupos religiosos, sindicatos, organizaciones ambientales y de desarrollo dieron a conocer un nuevo informe: “Su justa parte: el análisis de la sociedad civil sobre el principio de equidad en los INDC”. [2]

El informe muestra que muchos países en desarrollo se han comprometido a hacer algo más que su "justa parte" para reducir las emisiones, mientras que los países ricos están peligrosamente fallando en esforzarse.

El informe se basa en la información que han presentado los gobiernos ante la ONU sobre sus Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (INDC), que describen en qué medida se comprometen a reducir sus emisiones.

El informe sostiene que, si bien la "equidad" es un principio básico en el proceso de la ONU para lograr un acuerdo mundial, los países hasta ahora han sido autorizados a determinar sus propios objetivos sobre una base puramente nacional sin hacer referencia a la escala del esfuerzo mundial necesario.

En el informe, la parte justa que cada país debe tener en la lucha contra el cambio climático se mide en función de su nivel de responsabilidad en la causa de la crisis, así como su capacidad para hacer frente al cambio climático en este momento.


PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN EN BONN 

Susann Scherbarth, activista de campaña de Justicia Climática y Energía, Amigos de la Tierra Europa: susann.scherbarth@foeeurope.org o +32 486 34 18 37

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN

Dipti Bhatnagar, coordinadora del programa de Justicia Climática y Energía, Amigos de la Tierra Internacional: dipti@foei.org o +258 840 35 65 99 


NOTAS A LOS EDITORES

[1] Amigos de la Tierra Internacional pide a sus seguidores que se unan a sus actividades en diciembre en París y en 2016, y que se inscriban a la campaña de revolución energética en línea.
Para ver más información: ver aquí.

[2] El resumen del nuevo informe se encuentra en línea enhttp://civilsocietyreview.org
El informe completo estará disponible en noviembre.

Hallazgos del informe: 

· La ambición de todos los principales países desarrollados está muy por debajo de sus partes justas, que incluyen no solo medidas nacionales sino también las finanzas internacionales. Los que tienen la brecha más cruda incluyen Rusia (que no contribuye en nada de su parte justa), Japón (aporta una décima parte de su parte), Estados Unidos (contribuye aproximadamente un quinto de su parte justa) y la Unión Europea (contribuye poco más de un quinto de su parte justa).

· La mayoría de los países en desarrollo evaluados han hecho promesas de mitigación que superan su parte justa. Esto incluye Kenia, las Islas Marshall, China e Indonesia. Las INDC de la India corresponde bastante a su parte justa, mientras que la de Brasil es un poco más de dos tercios de su parte justa.

· La mayoría de los países desarrollados tienen partes justas que ya son demasiado grandes para cumplir mediante la reducción de sus emisiones solamente. El resto de sus partes justas debe cumplirse mediante el apoyo a una reducción equivalente de las emisiones en los países en desarrollo. Esto representa casi la mitad de los cortes necesarios a nivel mundial, lo que indica la necesidad de una gran expansión de las finanzas, la tecnología y la ayuda internacionales. 
· A pesar de que el financiamiento climático es fundamental para los países desarrollados para cumplir con sus partes justas, hay una sorprendente falta de compromiso. Se requiere financiamiento internacional a mayor escala para que los países en desarrollo puedan ir más allá de sus propias partes justas y se cumpla con los recortes de emisiones totales necesarios a nivel mundial. También se necesita un aumento significativo de la financiación pública para el clima para satisfacer las necesidades de adaptación y para cubrir pérdidas y daños en los países en desarrollo, en particular para los más vulnerables.