Mostrando entradas con la etiqueta redes amigos de la Tierra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta redes amigos de la Tierra. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de junio de 2019

Jóvenes ambientalistas arman Red Ambientalista.

Jóvenes Amigos de la Tierra Nigeria. / Foto: RMR

Amigos de la Tierra trabaja con unos 2 mil jóvenes para formación política y defensa de derechos humanos.

RMR, 13 de junio, 2019.- La vida de los defensores de los derechos humanos en África está seriamente amenazada. Por ejemplo, en Camerún, el 26 de mayo, el defensor de los derechos humanos Elvis Brown Luma Mukuna recibió una amenaza de muerte a través de una llamada de un número desconocido.

Diez días antes, dos hombres entraron a la fuerza a la casa de Elvis, secuestraron a su hermano menor y lo torturaron durante más de dos horas.

Ante estas amenazas es necesario que las nuevas generaciones se formen políticamente y aprendan a defender colectivamente los derechos humanos y ambientales.

Es por eso que desde Amigos de la Tierra África llevan a cabo la Escuela de Sustentabilidad, para la formación política de sus miembros y para comprender "lo que necesitamos transformar para un cambio de sistema", como dijo Kwami Kpondzo, de Amigos de la Tierra Togo, a Radio Mundo Real.

Kwami dijo que uno de los principales problemas políticos de África es que los gobiernos no son democráticos. Para cambiar eso y para defender a los defensores de los derechos humanos, "necesitamos movilizarnos a nivel local, nacional e internacional".

Foto: RMR

Fuerza Joven

En Nigeria, Environmental Rights Action (ERA / Amigos de la Tierra Nigeria) ha creado una red de adolescentes y jóvenes, de entre 13 y 19 años, para que puedan aprender cómo defender sus derechos y territorios.

Más del 50 por ciento de la población de Nigeria son jóvenes y la mayoría de ellos viven en la región del delta del Níger que enfrenta enormes dificultades ambientales como resultado de la extracción de petróleo.

Adesuwa James Jang es parte de la coordinación de Jóvenes Amigos de la Tierra en Nigeria que cuenta con 2 mil participantes entre jóvenes, maestras, maestros y comunidades locales.

Los tres objetivos principales del programa se centran en la educación ambiental en las escuelas (a través de clubes de energía); emprendimientos de venta local e introducción de nuevos integrantes a Jóvenes Amigos de la Tierra Nigeria para la protección del medio ambiente, a través del monitoreo ambiental y la promoción.

"La movilización juvenil en el Delta del Níger es un poco difícil debido al alto nivel de descontento en la región", dice Adesuwa. Sin embargo, ERA se vale de la confianza que ha construido durante el año con la mayoría de las comunidades locales para movilizar a estos jóvenes".

Una de las formas de hacerlo es asegurar que los jóvenes se involucren en la planificación, la toma de decisiones y el proceso de implementación del proyecto.
----

martes, 13 de diciembre de 2016

Entrevista a la nueva presidenta de Amigos de la Tierra Internacional.

Karin Nansen. Foto: Pablo Vignali

Con la uruguaya Karin Nansen, la nueva presidenta de Amigos de la Tierra Internacional

Se enteró en Indonesia. Es la nueva presidenta de una de las organizaciones ambientalistas más importantes del mundo, que bajo la forma de federación reúne a 76 organizaciones autónomas en todo el planeta bajo un programa común. Los pilares son resistir, movilizar y transformar, dice. Cuenta que sus ejes centrales son cuatro: soberanía alimentaria, justicia climática y energética, justicia económica y resistencia al neoliberalismo, y bosques y biodiversidad. De estos y otros temas habló Karin Nansen con la diaria.

¿Cuáles son las principales preocupaciones de Amigos de la Tierra?

-No nos preocupa solamente la resistencia, ya sea a las políticas neoliberales, los monocultivos, el proceso de mercantilización de la naturaleza que se está dando, o el cambio climático. También hacemos foco en cómo vamos transformando nuestros sistemas energéticos, alimentarios, lo que implica una gran apuesta a la generación de propuestas de transformación que lleven a un cambio de sistema. Una preocupación central es el sistema alimentario, que requiere una transformación total. Hay que democratizarlo y volverlo viable para la producción familiar y campesina, para que seguir produciendo sea un derecho. Los ciudadanos tenemos que tener más control sobre los sistemas alimentarios, para que estos no estén en manos de las grandes corporaciones, que definen qué se produce, cómo y para qué. La concentración del sistema y una muy mala distribución de los alimentos que se producen a nivel mundial nos han conducido a grandes crisis alimentarias. Cuando se trabaja la soberanía alimentaria, claramente tiene consecuencias positivas en materia de cambio climático. Si promovemos la agroecología reducimos las emisiones, porque se promueve la comercialización de cercanía, hay menor transporte de alimentos, no se usan agrotóxicos, y todo esto ayuda a que las comunidades tengan mayores fortalezas para resistir el cambio climático.


¿Cómo entra la política en estos debates?


-Ese es un debate en todo el ambientalismo. Nosotros en Amigos de la Tierra Internacional estamos muy preocupados por el crecimiento de la derecha en todo el mundo. Es una organización que se opone a las derechas, que vienen con todo lo que hablábamos antes y con una gran carga de criminalización. Los golpes de Estado en Brasil, en Paraguay y en Honduras nos preocupan muchísimo. Defendemos la justicia ambiental, no somos solamente ambientalistas ni conservacionistas. Peleamos por la justicia ambiental, que implica justicia social. La justicia es fundamental en todas sus dimensiones, igual que la soberanía de los pueblos; son valores centrales de la federación. Nos sentimos más cercanos y con posibilidad de diálogo con un gobierno que apuesta a la justicia social que con uno que no lo hace. En Uruguay todavía no hay una conciencia fuerte de que la justicia social requiere justicia ambiental, y nuestra tarea es generar esa conciencia. Nos proponemos acompañar a los pueblos que están siendo afectados por este modelo depredador, pero también generar propuestas de transformación y que eso sea apoyado por políticas públicas. No queremos un ambientalismo de mercado.


¿Qué significa “desarrollo” para ustedes?


-Lo que nos preguntamos es si el desarrollo es seguir el camino de los países del norte. Algo que está claro en todo el mundo es que el crecimiento económico no necesariamente implica desarrollo; pero cuando se habla de modelos de desarrollo, generalmente se habla de modelos que priorizan el crecimiento económico -que requiere inyecciones de dinero, inversión extranjera directa-, y eso mucha veces se entiende como desarrollo ya de por sí. Eso no es así, en la medida en que la renta esté concentrada y no se distribuya adecuadamente, haya necesidades básicas insatisfechas y contaminación. No es que estemos en contra del desarrollo, no somos una organización antidesarrollo, pero sí cuestionamos lo que hoy en día se concibe como tal.


¿Amigos de la Tierra tiene enemigos?


-No sé si tenemos enemigos, pero nos oponemos con mucha fuerza a las empresas transnacionales y al control que ejercen, cada vez más, sobre nuestras vidas. Consideramos que hay que desmantelar su poder; no es viable una sociedad en la que haya empresas con semejante poder, que además constantemente cometen brutales violaciones de los derechos humanos en toda América Latina y que están a la orden del día en Asia y África. Desde asesinatos en los que las empresas tienen una responsabilidad directa, hasta desplazamientos forzados, criminalización y persecución. Pensamos que eso tiene que acabar y que las empresas tienen que ser juzgadas. Estamos trabajando en un tratado vinculante sobre derechos humanos y empresas transnacionales, que se está discutiendo en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, a instancias de Ecuador y Sudáfrica. En este sentido, también nos preocupan mucho las ONG [organizaciones no gubernamentales] que en nombre de la conservación privatizan naturaleza y territorios, y desplazan a poblaciones; en aras del discurso conservacionista se puede hacer mucho daño. Nosotros creemos que el ambiente no es algo separado de las personas, sino que la respuesta es la defensa de los territorios desde los pueblos.


¿Cómo se llevan con la visión de que el ambientalismo en algún punto es un negocio y las ONG lucran con la conservación de la naturaleza?


-Desde Amigos de la Tierra pensamos que es importante caminar más y más hacia ser movimiento social, no una ONG. Estamos articulando con movimientos de todo el mundo, sobre todo porque nuestro trabajo no se puede hacer solamente sobre la base de proyectos financiados o de la cooperación internacional, que generan mucha dependencia. Muchas de nuestras organizaciones más grandes cubren su presupuesto con una cuota mensual de sus miembros, como en Alemania o Inglaterra. No es que todas las organizaciones dependan de la cooperación internacional. Nuestro trabajo va mucho más allá. Cuando nos planteamos nuestro plan de trabajo, no lo hacemos con base en los posibles proyectos, sino que primero nos planteamos el plan y después vemos cómo lo financiamos. Lo hacemos siempre con recursos públicos, no recibimos fondos de empresas.


¿Cómo se acercan a las personas que no tienen el chip ambiental o no les interesa el tema?


-Ese es uno de los desafíos: cómo hacemos para llegar a más y más gente con nuestras propuestas y análisis, y para comprometerlas con estas luchas. ¿Por qué decimos que queremos ser más un movimiento social? Porque esto no es ni puede ser un trabajo de especialistas ni de organizaciones puntuales, sino que es necesario que se vaya asumiendo cada vez más como sociedad. De hecho, el ambientalismo más fuerte hoy está en los pueblos, no en las organizaciones que trabajamos en el tema. La conciencia ambiental está muy prendida en los territorios y es muy anterior a nosotros. Estas organizaciones lo que hacemos es tratar de que esos debates permeen más en la sociedad en su conjunto. Lo ambiental no surge de las organizaciones llamadas ambientalistas, surge desde los pueblos que están en su territorio defendiéndolo, y nosotros nos nutrimos de eso. El ambientalismo no son las ONG ambientalistas.


¿Cómo lidian con la demonización del ambientalismo?


-En general nos demonizan diciendo que nos oponemos al desarrollo, pero nosotros hablamos de justicia ambiental. De cómo construir sistemas alimentarios y energéticos justos y sustentables. No nos abstraemos de la necesidad de puestos de trabajo en la sociedad, por ejemplo. Ese también es nuestro compromiso, por eso tenemos tan buenas relaciones con el movimiento sindical, el movimiento campesino y el de mujeres. Esa es nuestra fortaleza. Si fuéramos un ambientalismo que está para proteger el medioambiente como una cosa abstracta o separada de lo social, seríamos una organización más; lo que nos hace diferentes es el compromiso social con los cambios y la creencia de que estos se construyen desde los pueblos.


¿Cuáles son los principales problemas ambientales que identifican en el país?


-Como Amigos de la Tierra tenemos una preocupación enorme con respecto al cambio climático, y eso es válido para Uruguay. Estamos en una trayectoria hacia un proceso alarmante y sin retorno. En Uruguay quizá todavía no tengamos conciencia de ello. Parece algo lejano, más allá de que la variabilidad climática nos afecte. Lo triste es que las más afectados son las poblaciones más desfavorecidas y que cuentan con menos recursos; esa es otra materialización de la injusticia ambiental, que hace que quienes generan el problema no sean quienes más lo sufren. La pérdida de biodiversidad también es un problema gravísimo y tiene mucho que ver con el avance del agronegocio. Es más grave aun en el contexto de cambio climático, porque cuanto menos biodiversidad, menos capacidad para resistir el cambio climático. El problema del agua es un tema central. No podemos ver por separado cambio climático, agricultura y biodiversidad, sino que todos los procesos se retroalimentan. Para bien o para mal.


El Estado invierte dinero en el agronegocio. ¿Creen que la inversión estatal en agroecología podría ser un camino?


-Claro que invierte. Absolutamente. En todas las áreas pensamos que es fundamental la inversión pública y estatal. En el caso del cambio climático creemos que los países industrializados del norte fueron los que generaron el problema y son los mayores emisores [de gases de efecto invernadero], por lo que tienen que hacer frente a la deuda climática volcando recursos hacia el sur. Además, planteamos la necesidad de eliminar todo tipo de sistemas de propiedad intelectual que eviten que el sur pueda hacerse de las tecnologías necesarias para los cambios. Para nosotros es fundamental que los recursos sean públicos y no sean las empresas privadas las que tienen que venir supuestamente a resolver el problema del cambio climático. Es una pelea política difícil; lo reconocemos y la estamos dando. Un problema es que los estados del sur están aceptando estas lógicas en el sentido de que las asociaciones público-privadas son la solución a todos los problemas de la humanidad y del planeta. Se le está poniendo precio a la biodiversidad. Una minera destruye biodiversidad y compensa pagando conservación en otro lado; eso es una locura, porque los territorios son totalmente diversos y no son solamente factores biofísicos: son cultura, historia, el lugar donde los pueblos desarrollan su vida, sus relaciones sociales y de producción. Cuando se lo destruye se está destruyendo mucho más. Se está tratando de imponer un cambio de lógica, en el que la naturaleza se puede traducir en dinero, y eso nos mete a una lógica de la mercantilización total de todo, de las relaciones sociedad- naturaleza. Es muy perversa, porque después de que lo convertiste en dinero, lo comprás y vendés en el mercado, y después es muy fácil de privatizar.


Uno de los cuestionamientos que se le hacen a la agroecología es su imposibilidad de generar grandes producciones y una logística similar a la del agronegocio, del que quizá esto sea su punto más fuerte. ¿Creés que la agroecología lo hace o podría hacerlo?


-A nivel mundial, hoy se producen suficientes alimentos para alimentar la producción mundial, no es que falten. La agroecología puede producir la cantidad de alimentos suficientes, pero es un modo de producción diferente, en el que se produce más diversidad, y la distribución busca generar un vínculo más cercano entre productores y consumidores. Sabemos que la agroecología puede alimentar al planeta. La FAO dice que la producción familiar y campesina, las huertas urbanas, todo eso sumado, produce 70% de los alimentos a nivel mundial. No quiere decir que todo eso sea agroecología, pero hay mucha que en realidad lo es, porque es una producción a pequeña a escala, tradicional, con muy bajo uso de insumos. Tenemos más alimentos, pero la gente muere de hambre, y ese problema no lo ha podido resolver el agronegocio, aunque ha sido una de sus grandes promesas. Por eso hoy estamos planteando en Uruguay, junto a la Red de Agroecología, la Red de Semillas Criollas y la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología, el Plan Nacional de Agroecología, que en muchos países se está planteando, ya que en la mayoría no ha habido inversión estatal para la agroecología.


Por Marcelo Aguilar

Fuente: La Diaria

miércoles, 21 de octubre de 2015

Los países ricos conducen al planeta a un cambio climático irreversible.

Amigos de la Tierra

Amigos de la Tierra Internacional ha advertido hoy que los países ricos –los más responsables del cambio climático– nos están conduciendo a un cambio climático irreversible y más devastador, en lugar de tomar las medidas radicales que se necesitan con urgencia para reducir sus emisiones de carbono.

La advertencia fue emitida al tiempo que gobiernos de todo el mundo comienzan una reunión de una semana en las negociaciones climáticas de la ONU en Bonn para negociar, por primera vez, el texto de un nuevo tratado climático mundial a ser acordado en París el mes de diciembre.

“Las promesas de reducción de emisiones realizadas por los países ricos hasta ahora son menos de la mitad de lo que necesitamos para evitar un cambio climático fuera de control. El proyecto de acuerdo para París sobre la mesa de negociaciones esta semana muestra que muchos parecen dispuestos a aceptar consecuencias irreversibles y devastadoras para las personas y el planeta”, dijo Susann Scherbarth, activista de campaña de Justicia Climática y Energía, Amigos de la Tierra Europa.

"Este proyecto incluso desmantelaría varios principios fundamentales de la Convención sobre Cambio Climático de la ONU, como la equidad. Esto es simplemente inaceptable. Los países más ricos deben cumplir con su parte justa. El nuevo tratado debe proteger a los países y personas menos privilegiados, no dejar que los países más ricos evadan responsabilidades” añadió.

“Los políticos están en camino a fallarnos en su cumbre de París. Muchos políticos, bajo la presión de los contaminadores corporativos transnacionales que se benefician de los combustibles fósiles y la energía sucia, promueven el carbón, el fracking y la energía nuclear ante la ONU y localmente. En cambio, deben comprometerse a una reducción drástica de emisiones y una transformación de nuestro sistema energético”, dijo Dipti Bhatnagar, coordinadora del programa de Justicia Climática y Energía, Amigos de la Tierra Internacional.

Cientos de miles de personas están pagando con sus vidas por la falta de acción continua de nuestros gobiernos. Pero los verdaderos líderes, los pueblos, están tomando medidas y mostrando el camino con soluciones reales, como la energía renovable controlada por la comunidad.

Miles de personas de todo el mundo, entre ellas partidarios de Amigos de la Tierra, planean ir a París para hacerse oír durante la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas [1] y movilizarse aún más en el año 2016 y más allá.

"Nuestros gobiernos deben poner fin a la energía sucia y seguir con urgencia a los verdaderos líderes: los pueblos, no los contaminadores. Más y más personas están apoyando las soluciones reales, resistiendo la extracción de combustibles fósiles y conduciéndonos hacia sociedades seguras para el clima”, dijo Dipti Bhatnagar, coordinadora del programa de Justicia Climática y Energía, Amigos de la Tierra Internacional.

Organizaciones de justicia climática, movimientos sociales, grupos religiosos, sindicatos, organizaciones ambientales y de desarrollo dieron a conocer un nuevo informe: “Su justa parte: el análisis de la sociedad civil sobre el principio de equidad en los INDC”. [2]

El informe muestra que muchos países en desarrollo se han comprometido a hacer algo más que su "justa parte" para reducir las emisiones, mientras que los países ricos están peligrosamente fallando en esforzarse.

El informe se basa en la información que han presentado los gobiernos ante la ONU sobre sus Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (INDC), que describen en qué medida se comprometen a reducir sus emisiones.

El informe sostiene que, si bien la "equidad" es un principio básico en el proceso de la ONU para lograr un acuerdo mundial, los países hasta ahora han sido autorizados a determinar sus propios objetivos sobre una base puramente nacional sin hacer referencia a la escala del esfuerzo mundial necesario.

En el informe, la parte justa que cada país debe tener en la lucha contra el cambio climático se mide en función de su nivel de responsabilidad en la causa de la crisis, así como su capacidad para hacer frente al cambio climático en este momento.


PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN EN BONN 

Susann Scherbarth, activista de campaña de Justicia Climática y Energía, Amigos de la Tierra Europa: susann.scherbarth@foeeurope.org o +32 486 34 18 37

PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN

Dipti Bhatnagar, coordinadora del programa de Justicia Climática y Energía, Amigos de la Tierra Internacional: dipti@foei.org o +258 840 35 65 99 


NOTAS A LOS EDITORES

[1] Amigos de la Tierra Internacional pide a sus seguidores que se unan a sus actividades en diciembre en París y en 2016, y que se inscriban a la campaña de revolución energética en línea.
Para ver más información: ver aquí.

[2] El resumen del nuevo informe se encuentra en línea enhttp://civilsocietyreview.org
El informe completo estará disponible en noviembre.

Hallazgos del informe: 

· La ambición de todos los principales países desarrollados está muy por debajo de sus partes justas, que incluyen no solo medidas nacionales sino también las finanzas internacionales. Los que tienen la brecha más cruda incluyen Rusia (que no contribuye en nada de su parte justa), Japón (aporta una décima parte de su parte), Estados Unidos (contribuye aproximadamente un quinto de su parte justa) y la Unión Europea (contribuye poco más de un quinto de su parte justa).

· La mayoría de los países en desarrollo evaluados han hecho promesas de mitigación que superan su parte justa. Esto incluye Kenia, las Islas Marshall, China e Indonesia. Las INDC de la India corresponde bastante a su parte justa, mientras que la de Brasil es un poco más de dos tercios de su parte justa.

· La mayoría de los países desarrollados tienen partes justas que ya son demasiado grandes para cumplir mediante la reducción de sus emisiones solamente. El resto de sus partes justas debe cumplirse mediante el apoyo a una reducción equivalente de las emisiones en los países en desarrollo. Esto representa casi la mitad de los cortes necesarios a nivel mundial, lo que indica la necesidad de una gran expansión de las finanzas, la tecnología y la ayuda internacionales. 
· A pesar de que el financiamiento climático es fundamental para los países desarrollados para cumplir con sus partes justas, hay una sorprendente falta de compromiso. Se requiere financiamiento internacional a mayor escala para que los países en desarrollo puedan ir más allá de sus propias partes justas y se cumpla con los recortes de emisiones totales necesarios a nivel mundial. También se necesita un aumento significativo de la financiación pública para el clima para satisfacer las necesidades de adaptación y para cubrir pérdidas y daños en los países en desarrollo, en particular para los más vulnerables.

martes, 7 de mayo de 2013

“Las transnacionales no pueden ser gobierno”


Proceso de la Philip Morris contra Uruguay

· Primera decisión del tribunal en el segundo semestre 2013
· “La causa es un ataque contra la OMS”
· “La salud pública debe prevalecer a los intereses económicos”

Por Sergio Ferrari*, Berna, Suiza

La causa abierta hace ya tres años por la empresa de tabaco Philip Morris contra la República de Uruguay constituye para la organización Redes/Amigos de la Tierra de ese país sudamericano, “un ataque frontal contra la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su convenio marco antitabaco”. La multinacional con sede administrativa en Lausana, Suiza, “debería privilegiar el marco multilateral de la OMS en vez de fundamentar su causa en los acuerdos bilaterales entre Uruguay y la Confederación Helvética. Debería priorizar el interés de la salud pública al de las inversiones privadas”, argumenta el sociólogo Alberto Villarreal, responsable del Programa de Comercio e Inversiones de esa organización no gubernamental uruguaya. Durante el segundo semestre de junio, el tribunal arbitral podría pronunciarse sobre la pertinencia o no de la causa.

La Philip Morris Internacional (PMI) entabló un proceso contra el Estado uruguayo en 2010 en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI), del Banco Mundial, por entender que Uruguay viola clausulas del acuerdo bilateral de inversiones firmado entre Suiza y Uruguay. La empresa, por su parte, entiende que ese órgano del Banco Mundial es el adecuado y que el mismo tiene la jurisdicción para tratar el caso.

En febrero de este año se realizó en París la primera audiencia entre los representantes de la empresa tabacalera y del Gobierno uruguayo. La multinacional exige una indemnización de 2 mil millones de dólares en compensación por lo que considera han sido pérdidas en la comercialización de cigarrillos en el país sudamericano a partir de la implementación de un severo programa oficial de lucha contra el tabaquismo lanzado en mayo del 2005.

Principal impulsor, el entonces presidente uruguayo y oncólogo Tabaré Vázquez -2005 al 2010-, quien enmarcó su programa de salud público en las líneas recomendadas por el convenio internacional marco para el control del tabaco de la Organización Mundial de la Salud, que entró en vigencia en febrero del 2005, y al cual adhirió el Estado sudamericano.

“Proceso a escondidas”

La causa abierta en el CIADI está enmarcada en un secretismo total, “lo que es muy preocupante e inaceptable” para las organizaciones de la sociedad civil uruguaya, enfatiza el sociólogo Alberto Villarreal durante una visita a Berna en marzo pasado.
Durante todo este tiempo ha sido prácticamente imposible conocer los argumentos del Estado uruguayo y de la empresa suiza. “Y la audiencia que se realizó en febrero no ha sido pública”, subraya. El proceso se encuentra todavía en una fase preliminar. Las partes confrontadas esperan que el CIADI se exprese, en primer lugar, si tiene o no jurisdicción para pronunciarse en este litigio.

“Somos de la opinión que éste es el caso”, había expresado Anne Edwards, portavoz de la Philip Morris Internacional luego de la audiencia de París. Subrayando que la empresa espera una decisión en el segundo semestre del año en curso.
Alberto Villarreal adelanta su opinión contrastada, enumerando tres de los argumentos que defiende Uruguay. “En el convenio bilateral de inversiones vigente entre Suiza y Uruguay, el artículo segundo exceptúa a las políticas de salud de la protección de los inversionistas”, afirma el portavoz de Redes/Amigos de la Tierra.

Por otra parte, “antes de recurrir al CIADI debería haber existido un plazo previo de 18 meses –periodo que incluye un intento de resolución a la amigable-, que no ha sido respetado por la tabacalera”.

Además, “la PMI no puede hacer prevalecer en cuanto al tema de la resolución de litigios, otros tratados bilaterales firmados por Uruguay en el cual se aceptan mayores concesiones a las empresas”, explica Villarreal.

Revisar los acuerdos bilaterales

Para la sociedad civil uruguaya, “este proceso en marcha es dramático e inmoral”, enfatiza el coordinador de Redes/Amigos de la Tierra. Ya que “nos parece un desacierto total que los tratados bilaterales de inversiones le confieran tantos derechos y poder a las empresas, como por ejemplo de demandar a los Estados en tribunales de derecho privado como si se tratara de dos comerciantes que dirimen una disputa”.
Redes/Hermanos de la Tierra proponen una revisión del tratado bilateral Suiza-Uruguay, “ya que denigra al Gobierno a la calidad de negociante o, aún más, eleva a las empresas y les otorga calidad de Gobierno”.

Villarreal recuerda también la comprometida voluntad política del ex presidente Tabaré Vázquez para disputarse con la multinacional helvética. “Cuando dejó la presidencia, el nuevo Gobierno del mismo Frente Amplio (FA) insinuó la posibilidad de una negociación…Y fue Tabaré quien denunció esta visión, creó una crisis interna de magnitud en el FA, y obligó a que se aceptara el litigio con la tabacalera, convencido de los bien fundados derechos uruguayos”. En 2011, en declaraciones a este corresponsal, Tabaré Vázquez argumentó que la lucha contra el tabaco y la confrontación con la tabacalera son resultado “del ejercicio de la soberanía nacional uruguaya” y expresan la obligación constitucional de sus gobernantes de proteger la salud de la población.

“La trasnacional suiza al procesar a Uruguay quiere demostrar que puede sancionar a cualquier Estado que se oponga a su poder ilimitado… Se trata de amenazas y escarmiento. Busca crear un precedente político y jurídico contra las naciones que promueven con coherencia la lucha contra el tabaquismo”, enfatiza Villarreal.
Sin embargo, enfatiza, “tendría que tener mayor rango el acuerdo multilateral sobre la salud pública que el bilateral de inversiones. Sea desde el ángulo que se lo mire. Si se trata de hacer prevalecer la salud o las inversiones, la primera es determinante. Si se analiza la importancia de un marco de referencia, lo multilateral es superior a lo bilateral”.

La situación internacional no es “totalmente favorable para la empresa”, concluye el responsable de Redes/Amigos de la Tierra. Ya hay naciones latinoamericanas como Bolivia, Ecuador y Venezuela que se retiraron el CIADI/Banco Mundial. Sudáfrica anticipó que no firmará más acuerdos bilaterales. Y otras naciones como Australia, también rechazan la imposición de los inversionistas sobre los Estados.

*Sergio Ferrari en colaboración con el *Bulletin Suisse du Cancer*

Fuente: Apia Virtual