lunes, 8 de julio de 2019

El Vaticano ‘ocultó el arte que mostraba a las sacerdotes’.



Portada del libro de la investigadora Ally Kateusz donde defiende que el liderazgo de la mujer en la iglesias ha sido sistemáticamente ocultado por el Vaticano.


Sarah Mac Donald

Un mosaico en el baptisterio de Letrán en Roma mostró a María como obispo hasta que se pintó sobre blanco.
Existe una “evidencia abrumadora” de que las mujeres sirvieron como clérigos en los primeros años del cristianismo, y algunas de las pruebas fueron ocultadas deliberadamente por el Vaticano, según una investigación innovadora.
Expertos en teología y la historia temprana de la Iglesia Católica escucharon a la Dra. Ally Kateusz, investigadora asociada del Instituto Wijngaards para la Investigación Católica, resumir los hallazgos en una conferencia organizada por la Sociedad Internacional de Literatura Bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma ayer.

La Dra. Kateusz, autora de ‘María y mujeres cristianas primitivas: liderazgo oculto’, basa sus hallazgos de investigación en la representación de mujeres como clérigos en artefactos antiguos y en un mosaico en una iglesia romana en la que María, la madre de Jesús, es representada como un obispo

Reveló que este mosaico contenía una cruz roja en una vestimenta que solo llevaban los obispos.
Pero se cubrió con pintura blanca en las órdenes del Vaticano “para disfrazar el hecho de que María fue representada como un obispo”.
Los hallazgos están preparados para desafiar el dogma de larga data en el catolicismo de que las mujeres no pueden ser sacerdotes, estrictamente aplicadas desde el Papa Juan Pablo II, quien también dictaminó que el tema de las mujeres sacerdotes ni siquiera podía discutirse con pena de excomunión.

Una mujer sacerdote en una antigua caja de relicarios.
Algunos de los seis sacerdotes irlandeses que han sido censurados por el Vaticano en los últimos años fueron atacados por su apoyo a las mujeres en el sacerdocio.
Según el Dr. Kateusz, los tres artefactos más antiguos del mundo que representan a los cristianos en el altar en las iglesias, todos representan a una mujer en el altar.
“Representan mujeres en el altar en tres de las iglesias más importantes de la cristiandad: San Pedro en Roma, Santa Sofía en Constantinopla y la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén”, dijo.
Miriam Duignan, portavoz del Instituto Wijngaards, dijo: “Esto es una evidencia de que las mujeres sirven como clérigos en algunas de las iglesias más importantes de la cristiandad”.

La Dra. Ally Kateusz ha escrito un libro sobre las mujeres en el cristianismo.
Parte de la investigación se relaciona con una caja de relicario de marfil que data de alrededor del 430 DC y muestra a una sacerdote en el altar en la Basílica de San Pedro en Roma.
Hablando sobre el Baptisterio de Letrán en Roma y el mosaico escondido allí, el Dr. Kateusz dijo: “El Papa Theodore encargó este mosaico, incluido el palio del obispo [sobre María]. Levanta los brazos como si estuviera realizando la Eucaristía. Es una forma simbólica de decir María. era un líder de la iglesia “.
Irlandés independiente

domingo, 7 de julio de 2019

Los migrantes: los desterrados del mundo y la indiferencia por la vida humana.


Guillermo Castillo Ramírez

Oscar Martínez, y Valeria su hija de casi dos años, no sólo murieron tratando de cruzar el Río Bravo y huyendo de El Salvador… También los mató su país de origen, que sólo tenían pobreza y violencia para ofrecer… y la indiferencia en México y, especialmente, el racismo y la xenofobia del gobierno de Estados Unidos… 


La migración ¿un fenómeno de la globalización?


Una de las consecuencias de los procesos de reestructuración económica y política que implicó la globalización fue el incremento de la precarización de las condiciones de vida de gran parte de la población mundial. Lejos de una prometida inclusión y bonanza generalizada, estos procesos de libre mercado e integración regional sólo propiciaron el crecimiento/concentración de la riqueza en pocas manos y acentuaron una serie de problemáticas generalizadas: la desigualdad se incrementó de manera notoria, la pobreza aumentó de forma sostenida, el despojo y el intervencionismo de los países del norte global sobre los territorios y pueblos del sur continúa. En este contexto, la pobreza, la violencia (los conflictos bélicos y de diverso orden) y el despojo han producido un crecimiento en el número de migrantes (que ronda en cerca de los 260 millones según ACNUR). Asimismo, se han disparado las cifras de migrantes forzados y refugiados (que ahora son más de 60 millones), y también se incrementó el número de muertes y desapariciones (según la OIM de 2014 a 2018 murieron más de 32 mil migrantes, de los cuales cerca de 1600 eran niños). Para el 2019, la zona más mortífera continúa siendo el Mediterráneo, y, en segundo sitio, la frontera México Estados Unidos (EU).


Particularmente y de 2014 a 2018, en la frontera México EU, se estimó en cerca de 1900 el número de migrantes muertos (buena parte de los cuales eran originarios de Triángulo Norte de Centroamérica). Y, desde 1998 a la fecha, y conforme a datos de la patrulla fronteriza de EU, el número anual de migrantes muertos es de más de 250 (y en varios años es muy superior a esa cifra).


Los migrantes centroamericanos, historias de violencia e indiferencia

La migración forzada de centroamericanos en tránsito por México es una de las más grandes, precarias y peligrosas del mundo. De acuerdo a ACNUR para 2015, y en los años siguientes, se estimaba en medio millón de personas. También el número de muertes, agresiones y desapariciones es considerable. Sólo en las últimas semanas, fallecieron cinco menores de edad en centros de detención de EU. Y recientemente perdieron la vida ahogados en el Río Bravo Oscar Martínez y su pequeña hija Valeria, intentando ingresar a EU. Los riesgos que corren estos migrantes, tienen causas múltiples (pobreza, violencia, desastres naturales), y, como gran denominador común, la estructural indiferencia por el valor de la vida de estas personas, tanto en sus países de origen, como en México y, sobre todo, en EU.

En sus lugares de origen, los gobiernos no ofrecen condiciones indispensables de existencia (trabajos, salarios bien remunerados, derechos sociales), ni seguridad (contra pandillas y el crimen organizado); ignoran a los futuros migrantes y los dejan a su suerte. En México, sufren múltiples agresiones por parte de grupos del crimen y algunas fuerzas de seguridad, y son vistos como delincuentes por partes de las autoridades. Finalmente, en EU, se les trata como criminales de alta peligrosidad y transgresores de la ley.

Lejos de estas prácticas y políticas xenófobas (y violatorias de los derechos humanos), los migrantes son personas que huyen de la adversidad y lo único que buscan es la oportunidad de una vida digna y con lo básico. Criminalizar a los migrantes sólo los expone a más riesgos y agresiones, y constituye un acto de violencia estructural e institucional.



-Guillermo Castillo Ramírez es profesor de licenciatura y posgrado de la UNAM



https://www.alainet.org/es/articulo/200809

jueves, 4 de julio de 2019

La era de los troles y los acosadores llorones.




Columnas de Opinión de The New York Times en Español 

A lo largo de los últimos años, las tasas de suicidios entre adolescentes han aumentado terriblemente. Los índices de depresión están incrementando y la salud mental en general en Estados Unidos se está deteriorando. ¿Qué está pasando?

Mi respuesta comienza con la tecnología, pero en realidad se trata del tipo de conciencia que induce la vida en línea.

Cuando los estilos de comunicación cambian, también lo hace la gente. En 1982, el académico Walter Ong describió la manera en que, hace siglos, un cambio de la cultura oral a la impresa transformó la conciencia humana. Alguna vez, la narrativa era una experiencia compartida, con énfasis en los proverbios, las parábolas y los mitos. Con el inicio de la prensa se convirtió en una experiencia más privada y el contenido de esa narrativa, más realista y lineal.

Como lo argumenta L. M. Sacasas en la edición más reciente de The New Atlantis, el cambio de la comunicación impresa a la electrónica está demostrando ser trascendental de manera parecida. Yo diría que la gran diferencia es esta: la atención y el afecto han pasado de ser vínculos privados a productos públicamente comerciables.

Es decir, hasta hace poco, la mayor parte de la atención que recibía una persona provenía de la familia y los amigos, y era bastante estable. Pero ahora, la mayor parte de la atención que recibe una persona puede provenir de muy lejos y es tremendamente volátil.

A veces tu publicación en línea puede volverse viral y ser admirada o ridiculizada de manera masiva, mientras que en otras ocasiones tu publicación puede dejarte solo y completamente ignorado. La comunicación en sí, que alguna vez fue en gran medida colaborativa, ahora a menudo es competitiva, con pujas para obtener afecto y atención. También es más manipuladora, con gestos diseñados para generar una respuesta.

Es más probable que la gente atrincherada en las redes sociales esté siempre en alerta: ¿cómo van mis índices de audiencia en este momento? También es más probable que sientan que la cantidad de atención que están recibiendo es inadecuada.

Como lo dijo David Foster Wallace en ese famoso discurso de graduación de Kenyon, si orientas tu vida hacia el dinero, jamás sentirás que tienes lo suficiente. De igual manera, si orientas tu vida hacia la atención, siempre te sentirás menospreciado; siempre te sentirás emocionalmente inseguro.

Los nuevos tipos sociales surgen en un régimen de comunicación como ese. El nuevo tipo más prominente es el trol y, de hecho, los estadounidenses han elegido a un trol como presidente.

Los troles buscan atención tratando de hacer que los demás se sientan mal. Los estudios de la gente que se dedica a trolear hallan que tienen puntajes altos en medidas de psicopatía, sadismo y narcisismo. Los medios en línea no los han vuelto despiadados; simplemente lo son: internet les ha dado una plataforma para usar ese salvajismo en todo su esplendor.

Los troles también tienen altos puntajes de empatía cognitiva. Intelectualmente, entienden las emociones de la gente y cómo hacerla sufrir. Sin embargo, califican más bajo en la empatía afectiva. No sienten el dolor de los demás, así que, cuando te lastiman, no les importa.

El troleo es una manera muy efectiva de generar atención en una economía competitiva y volátil de la atención. Es una manera de sentirse virtuoso e importante, sobre todo si afirmas estar troleando en nombre de algún grupo marginado.

Otro tipo prominente de personalidad en esta economía es el acosador llorón. Esta es la persona que toma su dolor y victimización y los utiliza para asegurarse de que todas las conversaciones giren en torno a sí mismo. “Esta es la era del acosador llorón, un híbrido horrendo de víctima y vencedor, llorón y atacante”, escribió Julie Burchill en The Spectator hace algunos años.

El acosador llorón comienza con un trauma genuino. Aquel suceso terrible que sucedió naturalmente hace que el acosador llorón se sienta poco seguro, en estado de alerta y cohibido a tal punto que está absorto en sí mismo. El trauma hace que esa persona esté preocupada de manera intensa por su autoimagen.

El problema proviene de la necesidad subsecuente de controlar cualquier situación, de no ser capaz de ver el panorama completo, la tendencia a reaccionar violentamente por miedo y furia como una manera de fijar la atención en sí mismo y anular a los demás. Este tipo de comportamiento está en el núcleo de muchos de los casos de cierres de plataformas y escándalos de censura en los campus.

El troleo, el ciberacoso y otras tácticas para llamar la atención surgen de un sentimiento de debilidad y fomentan un entorno que causa más dolor, en el que no es seguro dirigir con vulnerabilidad ni probar ideas ni hacer las cosas que generan compañerismo genuino.


El internet se ha convertido en un lugar en el que la gente se comunica con base en su ego competitivo: soy más fabuloso que tú (gran parte de esto se vive en Instagram). Eres más tonto que yo (gran parte de esto se vive en Twitter). No es un lugar donde la gente comparta información con el corazón y el alma.

Desde luego, es más probable que la gente involucrada en ese tipo de entorno se sienta deprimida, y sufra de problemas de salud mental. Claro, es más probable que vean las relaciones humanas a través de la óptica del abusador y la víctima, y que sean extremadamente sensibles a cualquier desequilibrio de poder. Imagina que tienes 17 años y que unas personas que apenas conoces están diciendo cosas amables o desagradables acerca de ti, alguien que aún no se ha creado una identidad. Eso genera ansiedad existencial y, por lo tanto, fanatismo.

Dos palabras nos acechan en este momento: trauma y equidad. El trauma es vivir con las consecuencias de un suceso negativo o, lo más importante: no tener un lugar adonde ir para sanar las consecuencias porque la conversación pública no es segura. La equidad es el sueño de un mundo en el que a todos les den el mismo nivel de atención y dignidad. El sueño aún es posible, pero se está desvaneciendo con cada ataque despiadado que se asesta en su nombre.

Fuente: nytimes.com


martes, 2 de julio de 2019

Rostro doloroso de la migración.

Oscar Alberto Martínez y su hija Valeria, en el Rio Grande
Foto: Julia Le Duc


De nuevo la noticia de la “elección trágica”. La tarde del 23 de junio, los salvadoreños, Óscar Alberto Martínez, de 25 años, y su hija Valeria, de un año y 11 meses, perdieron la vida al intentar cruzar el río Bravo en la ciudad de Matamoros del estado de Tamaulipas, México. La madre de la pequeña, Tania Ávalos, quien también los acompañaba, salvó su vida, gracias a que una persona la rescató, sin embargo, presenció la trágica escena. Esta familia llegó a Tamaulipas para pedir asilo en Estados Unidos y tras dos meses de espera infructuosa, en el campamento Puerta México, decidieron cruzar el río Bravo que conecta a México con Brownsville, en Texas, Estados Unidos.

La causa de su emigración la explicó de forma precisa la madre de Óscar: "Ellos querían tener su propia casa. Él me decía que con el sueldo que ganaba aquí, no les alcanzaba para vivir, por eso optaron por irse”. En los informes sobre el desarrollo humano de las Naciones Unidas, cuando se aborda el drama de las migraciones, se usa el término “elección trágica”. Este apunta al hecho de que una persona o familia se ve presionada u obligada a cambiar su lugar de residencia debido a que su integridad física o su seguridad se ven amenazadas por la precariedad económica o por la violencia generalizada. Es una decisión difícil, concebida como la última opción de los desesperados, que se adopta cuando ya no hay más alternativas. Es también elección trágica por los peligros que supone un viaje en condiciones de indocumentado.

En consecuencia, el concepto remite a la realidad de una población que ve vulnerados sus derechos tanto en su país de origen como en los de tránsito y destino. Desde la perspectiva de los derechos humanos, es preciso recordar que, independiente de la condición migratoria, los migrantes son, ante todo, personas que poseen una dignidad que debe ser respetada y protegida. Frente a los discursos técnicos, peroratas políticas o medidas antiinmigrantes, se impone ahora, de nuevo, la fuerza de lo evidente: una niña que muere junto a su padre, buscando una vida mejor. Su sueño era mínimo: un techo digno, trabajo estable y garantizar el pan diario. Esta tragedia, que ha estado presente en los medios de comunicación y, que, probablemente, desaparecerá en semanas, debe ser un fuerte llamado a la decencia humana que empieza por “padecer con las víctimas”.

El papa Francisco, en su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante 2019, recordaba que la expresión más sensible de nuestra humanidad es la compasión que lleva a estar cerca de quienes vemos en situación de dificultad. Y reiteraba que sentir compasión significa reconocer el sufrimiento del otro y pasar inmediatamente a la acción para aliviar, curar y salvar. Significa dar espacio a la ternura que a menudo la sociedad actual nos pide reprimir. Se trata, pues, de una actitud esencial que nos lleva a la acción. No es un sentimiento tranquilizante y pasajero.

Desde luego, que la compasión, entendida como un comportamiento activo y comprometido, desencadenado por el sufrimiento ajeno, requiere un corazón sensible para captar las legítimas necesidades de los grupos más vulnerables y alcanzar acuerdos que transformen su realidad. En esta línea, el papa Francisco ha exhortado a no quedarse en el análisis técnico ni en la polémica política, sino buscar y concretar soluciones. Para Francisco, éstas pasan por establecer planes a medio y largo plazo que no se queden en la simple respuesta a una emergencia. Implica, establecer prioridades como la integración de los emigrantes en los países que los reciben y la ayuda al desarrollo a los países de origen. Son estratégicas, en este sentido, las tres acciones que, con vehemencia, ha propuesto el papa: prevenir el tráfico de personas (invirtiendo en la gente); proteger a las víctimas (acompañándolas, sirviéndolas, defendiéndolas); perseguir a los criminales (estableciendo políticas de persecución de los casos de tráfico ilícito de migrantes y trata de personas).

Es un hecho que las políticas del presidente Trump, orientadas a levantar un muro, deportar masivamente, poner fin a las ciudades santuario, derogar leyes que protegen de la deportación, suspensión de políticas que amparan al emigrante, entre otras, no han logrado frenar la emigración a gran escala proveniente de los países centroamericanos. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), cerca de 400 mil indocumentados centroamericanos cruzan cada año el territorio mexicano para llegar a los Estados Unidos. Pero, este año, entre enero y marzo, se estima que más de 300 mil personas ya han cruzado la frontera sur de México de manera irregular.

Ahora bien, cuando se emigra desde la pobreza – como Óscar y su familia - la aversión al emigrante no es sin más un rechazo al extranjero (xenofobia). Es rechazo a las personas pobres. De ahí el término acuñado: “aporofobia”. Ante el rostro doloroso de la emigración forzada que golpea a las mayorías, miradas con repudio, temor y desprecio, se hace imperativo un cambio de perspectiva, que erradique la hostilidad por hospitalidad al extranjero pobre, que unifique compasión y justicia. Construir una sociedad justa, incluyente y compasiva, es un signo de progreso humano. Lo exigen las víctimas y los empobrecidos. Y desde la inspiración cristiana recordemos que, según el evangelio de Mateo, hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: nos compadecemos y les ayudamos o nos desatendemos y los abandonamos. “Vengan benditos de mi Padre, porque era emigrante y me recibieron […]” O, por el contrario: “Apártense de mí, malditos, porque era emigrante y no me recibieron”. Los compasivos, son los que aprueban la decisiva asignatura de lo humano.


-Carlos Ayala Ramírez es profesor del Instituto Hispano de la Escuela Jesuita de Teología (Santa Clara, University). Docente jubilado de la UCA.

lunes, 1 de julio de 2019

ONU: La humanidad se dirige hacia un "apartheid climático".

Fuente de la imagen: Sitio web Cambio climático y pobreza


América Latina figura entre las regiones más afectadas. Por su parte, los más ricos se reservan un lugar menos expuesto a los efectos del cambio climático, que en gran medida fueron provocados por ellos.

La humanidad se dirige hacia "un escenario de apartheid climático, donde los ricos pagan para escapar del sobrecalentamiento, el hambre y los conflictos, mientras que el resto del mundo tiene que sufrir".

Esa fue la visión de un "desastre inminente" que ha presentado esta semana en un informe el relator especial de la ONU para la pobreza extrema y los derechos humanos, Philip Alston.

En su opinión, los organismos a favor de los derechos humanos se ocupan de asuntos insignificantes en comparación con la escala de problemas en aumento. 

Las medidas adoptadas han sido "evidentemente inadecuadas" y "totalmente desproporcionales a la urgencia y la magnitud de la amenaza". Además, la metodología es "lamentablemente insuficiente", aseveró.

Philip Alston

Cientos de millones de pobres y desplazados

Alston advirtió que en este siglo XXI, cientos de millones de personas se enfrentarán a la inseguridad alimentaria, la migración forzada y a enfermedades.

Para 2050, el cambio climático podría desplazar a 140 millones de personas en África subsahariana, Asia del Sur y América Latina. 

Habrá también cerca de 250.000 muertes adicionales al año como consecuencia de la malnutrición, la malaria, la diarrea y la hipertermia.

El mayor riesgo lo corren los más pobres, aseguró el relator de la ONU. Aquellos que pertenecen a las naciones menos responsables de la contaminación por dióxido de carbono y sus consecuencias, experimentarán el impacto más grave.

No obligatoriamente se trata de aquellos que actualmente viven en la pobreza. Según sus estimaciones, más de 120 millones de personas pasarán a formar parte de esa categoría para 2030. Incluso en los países desarrollados, muchas familias de clase media se volverán pobres, agregó.
Los más ricos, "mejor ubicados"

"Las personas en situación de pobreza suelen vivir en áreas más susceptibles al cambio climático y en viviendas menos resistentes. Pierden relativamente más cuando se ven afectadas, tienen menos recursos para mitigar los efectos y reciben menos apoyo de las redes de seguridad social o del sistema financiero para prevenir o recuperarse del impacto", reza el informe.

"Ciertas personas y países se han hecho increíblemente ricos mediante las emisiones sin pagar los costos", afirmó el autor. Los más ricos, responsables de gran parte de los gases de efecto invernadero emitidos y que más se han beneficiado de ellos, quedarán "mejor ubicados para hacer frente al cambio climático".

No obstante, según la estimación de Alston, si la economía mantiene su rumbo actual, "no preservará el crecimiento a largo plazo" y no habrá "ningún tipo de futuro envidiable", sino un "desastre".

El informe urge a realizar "cambios estructurales profundos" en la economía mundial, con el fin de hacerla más verde y sostenible. Al mismo tiempo, insta a desarrollar una red de seguridad justa y estable para los trabajadores que perderán sus puestos de trabajo.
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Datos adicionales

Acceda al informe del relator con un clic en el siguiente enlace:

Philip Alston fue nombrado Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos en junio de 2014, por el Consejo de Derechos Humanos. Nacido y educado en Australia (Derecho y Economía) y con un doctorado de la Universidad de California, es un académico de derecho internacional y profesional de los derechos humanos. 

Es profesor de derecho John Norton Pomeroy en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York y ha enseñado anteriormente en varias escuelas de derecho de todo el mundo, entre ellas la Escuela de Derecho y Diplomacia Fletcher, la Facultad de Derecho de Harvard, la Universidad Nacional de Australia y el Instituto Universitario Europeo.

El profesor Alston también ha servido a las Naciones Unidas en diversas funciones desde los años ochenta. Fue el primer Relator del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas desde 1987 hasta 1990, y luego presidió el Comité durante ocho años hasta fines de 1998. Durante este período, desempeñó un papel central en los esfuerzos para reformar y racionalizar el sistema de órganos de tratados de las Naciones Unidas y, como experto independiente nombrado por el Secretario General de las Naciones Unidas, informó a la Asamblea General sobre las medidas para garantizar la eficacia a largo plazo de los órganos de tratados de derechos humanos de las Naciones Unidas (informes en 1989, 1993 y 1997). Entre 2002 y 2007, se desempeñó como Asesor Especial del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y entre 2004 y 2010, como Relator Especial sobre Ejecuciones Extrajudiciales, Sumarias o Arbitrarias.

Fuente: servindi.org