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miércoles, 3 de abril de 2013

Nuevos contextos, nuevas pedagogías… ¿nuevos desafíos teológicos?



por Nicolás Panotto
La realidad de la globalización, la sofisticación de los medios de comunicación y la creciente influencia del mundo virtual, han implicado, en las últimas décadas, fuertes transformaciones en el campo de lo educativo y de las modalidades pedagógicas. El desplazamiento espacial constante de los sujetos y la complejización del análisis de los contextos sociales vigentes, puso en jaque a los modelos y perspectivas tradicionales de lo educativo, así como sus modos de institucionalización.
Como muchas y muchos afirman, estas transformaciones no tienen que ver sólo con cambios y readaptaciones en el área de lo tecnológico. Existe, en cierta medida, un cierto romanticismo al respecto, donde se piensa que sólo con la mediación de una computadora con Internet, dichos obstáculos pueden ser sorteados. Por el contrario, estos desafíos requieren, ante todo, de profundas transformaciones en torno a los paradigmas tradicionales en lo educativo y pedagógico, específicamente en las dinámicas de construcción del conocimiento, el rol de los sujetos y los mecanismos de poder, el lugar de nuevas modalidades de aprendizaje, entre otros elementos.
¿Cuáles son los desafíos que se presentan frente a las nuevas circunstancias, especialmente desde las modalidades virtuales cada vez más en boga en el campo educativo? Sumariemos solo algunos:
- Una mayor centralización en el lugar de el/la estudiante como sujeto activo en la construcción del conocimiento. La distancia física entre profesores/as y estudiantado transforma el rol de ambos, haciendo que los primeros se ubiquen como tutores y acompañantes de procesos de aprendizaje, y los últimos en constructores de esquemas y mecanismos prácticos y teóricos desde su lugar y contextos. Esto, por supuesto, es también una realidad en instancias presenciales. Pero las modalidades virtuales y la carencia de un espacio físico concreto, profundizan aún más su énfasis.
- Elaboración de modelos pedagógicos constructivistas. Esto se conecta con el punto anterior. Carecer de un espacio áulico presencial, donde el grupo tiene contacto directo y desde donde se pueden realizar dinámicas de participación más fácilmente, levanta una serie de desafíos en el campo de lo pedagógico, donde se hace necesaria la aceptación y reconocimiento de otras presencialidades y tipos de interacción, cuyos efectos, auque diferentes, no distan de ser menos efectivos que los de una instancia presencial. Esto requiere, como muchos/as afirman, de una resignificación de lo espacio-temporal y del lugar de los/las estudiantes en la construcción de nuevos paradigmas pedagógicos. La aprehensión de estas realidades se hace muy difícil para muchos/as profesores y estudiantes habituados a lo presencial. Por ende, el desafío es cómo preparar un espacio de construcción del conocimiento, teniendo en cuenta las posibilidades –comunicacionales, estéticas y estructurales- que dispone un espacio virtual.
- El reconocimiento de lo intercultural. Una de las grandes ventajas de las nuevas tecnologías es facilitar la creación de un espacio plural, donde diversas voces, experiencias y perspectivas culturales entren en contacto, elemento que en una instancia presencial es más difícil de lograr (al menos desde las características particulares que un espacio virtual facilita). Como algunos/as afirman, esto significa una profunda democratización de lo educativo. La convergencia de tantas latitudes y contextos en un mismo espacio, conlleva que la construcción del conocimiento se inscriba en un campo sumamente heterogéneo, lo cual enriquece profundamente su dinámica. Esto, a su vez, requiere de una complejización de lo epistemológico, donde se hace necesaria la promoción de una sensibilidad hacia la voz del otro y lo diferente, y la necesidad de resignificar constantemente la construcción de sentidos, símbolos, conceptos y “verdades”.
Dialogando sobre algunos de estos temas con un profesor de teología, me dice lo siguiente: “Nosotros aplicamos el constructivismo como paradigma, pero no ‘ateo’ sino ‘cristiano’, donde sí hay principios y verdades. Por eso, hay que dar oportunidades para que, dentro de esas verdades absolutas, los estudiantes vayan variando su cosmovisión particular”. Como podemos ver, esta afirmación podría conllevar ciertas dificultades para dar respuesta a los desafíos descritos anteriormente. Se levantan varias preguntas: ¿qué lugar tienen los sujetos concretos en la construcción de lo teológico? ¿Existe una teología que se contextualiza, o una pluralidad de ellas? ¿Dónde reside el “principio de verdad”? ¿Cómo enfrentamos las nociones de pluralismo, diferencia y heterogeneidad intrínsecos a las dinámicas interculturales, facilitadas por las modalidades virtuales?
Este ejemplo muestra, como dijimos al inicio, que dichas transformaciones no sólo implican cambios en el campo de lo tecnológico sino, principalmente, de lo paradigmático. Más aún, en este caso, de lo teológico. ¿Por qué? Porque, como sabemos, la teología parte también de un marco epistémico, metodológico y hermenéutico que encauzará de manera particular sus discursos y propuestas. De aquí, entonces, que la teología, en tanto disciplina educativa, debe asumir estos nuevos desafíos desde transformaciones no sólo en el campo tecnológico, práctico o institucional, sino –principalmente- desde su propia constitución epistemológica.
¿Cómo responder, entonces, a estos desafíos desde el quehacer teologal? Abordemos brevemente algunos elementos que nos pueden servir como puente para afrontarlos:
- La contextualidad de la teología. Esto puede parecer una verdad de Perogrullo, pero no está demás recordarlo. La teología es siempre una construcción de sentido inscripta en contextos específicos. Lo contextual, entonces, no es solo un escenario mediador neutro sino un locus en donde se inscriben los filamentos más profundos de todo discurso teológico. Esta comprensión conlleva el reconocimiento de una doble vía en su quehacer. Por un lado, la teología, desde su misma esencia, promueve el valor de la existencia de una pluralidad de contextos. No hay un solo lugar desde dónde hablar de lo divino sino muchos. Por otro, esta misma pluralidad de lo contextual conlleva el hecho de la relativización (o sea, de la no enarbolación en una posición absoluta) de todo discurso teológico. ¿No es ello, acaso, el reconocimiento de la trascendencia de lo divino? Más aún, es aquí donde comprendemos que lo intercultural posee un lugar central en la construcción teológica, ya que su quehacer no es más que un posicionamiento en ese “inter” entre diversos contextos culturales, desde tiempos bíblicos hasta hoy.
- La dinámica de la logía en lo teo. Siempre decimos que la teo-logía es el discurso sobre Dios. Pero “logía” también significa diálogo. Esto implica que lo teológico se inscribe en una práctica dialogal donde entran en juego muchos actores y discursos, ubicados, como dijimos, en una pluralidad de lugares y contextos. Reconocer esta dinámica dialogal de lo teológico implica reconocer la necesidad de la apertura de su quehacer, donde todas las voces deben ser escuchadas y donde cada una de ellas posee un lugar particular de veracidad, aunque el encuentro con un “otro” hace que ninguna de ellas se entrone en una posición absoluta.
- La centralidad de lo narrativo y experiencial. Esta pluralización y centralidad dialogal de lo teológico, implica reconocer la importancia de las experiencias concretas de los sujetos. Por ello, lo narrativo es una herramienta central en la tarea teológica (especialmente en el campo de lo educativo), en tanto práctica que promueve la circulación de relatos particulares, que en su misma especificidad y localización, posee un rol esencial en la construcción de los conocimientos y las maneras de circunscribir y pluralizar lo teológico. Enfatizar en dichas narrativas es empoderar el lugar de los sujetos en la construcción de lo teológico, en este caso en un espacio educativo.
En síntesis, la pluralización y heterogeneidad inherentes a las nuevas dinámicas pedagógicas actuales, requiere también de una transformación paradigmática del quehacer y enseñanza teológicos. Este es un camino de doble vía, sin el cual ninguno de los dos campos podrá desarrollarse. Por una parte, la implementación de nuevas modalidades pedagógicas sin una apertura de la comprensión del quehacer teológico no permitirá una verdadera profundización y efectivización en sus resultados. En otros términos, el objetivo transformador y propulsor de lo educativo en el contexto actual no alcanzará su meta. Por otra parte, la clausura del quehacer teologal en modelos pedagógicos no pertinentes a las nuevas complejidades del contexto, conllevará a una clausura de lo teológico en sí, al no reconocer su intrínseca heterogeneidad, pluralidad e interculturalidad constitutivas.


Autor/a: Nicolás Panotto


Licenciado en Teología por el IU ISEDET, Buenos Aires. Doctorando en Ciencias Sociales y Maestrando en Antropología Social por FLACSO Argentina. Miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana. Director general del Grupo de Estudios Multidisciplinarios sobre Religión e Incidencia Pública (GEMRIP - www.gemrip.com.ar)

    Fuente: Lupa Protestante

    miércoles, 27 de febrero de 2013

    Perú: Más de 18 mil escuelas interculturales bilingües atenderán a niños indígenas.


    Digeibir, 27 de febrero, 2013.- Al 26 de febrero del presente año, el número de escuelas reconocidas para brindar el servicio de educación intercultural bilingüe (EIB) a los niños que hablan el quechua, el aimara o alguna lengua originaria de la amazonía ascienden a 18,217 en todo el país, sostuvo Rosa María Mujica, directora de Educación Rural.
    “Nuestra prioridad es que las niñas, niños y adolescentes indígenas reciban una educación pertinente y de calidad en su lengua originaria y también en castellano, al tiempo que se desarrolle un currículo acorde con la cultura, visión e identidad de sus comunidades”, señaló.
    De ese total, se han identificado 13,580 instituciones educativas en las que la lengua quechua debe incorporarse en el proceso de enseñanza aprendizaje pues la mayoría de sus alumnos se expresa y razona en esa lengua.


    Las escuelas interculturales bilingües para la lengua quechua están ubicadas principalmente en las regiones Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Junín, La Libertad, Lambayeque, Lima, Loreto, Madre de Dios, Moquegua, Pasco, Piura, Puno y San Martín.

    De igual forma, hay 1,759 escuelas de EIB reconocidas en Puno, Moquegua y Tacna para ofrecer un servicio educativo en aimara y castellano. Ello significa además que deben contar con maestros bilingües y materiales y textos educativos en ambas lenguas.
    La selva peruana, que ostenta una enorme diversidad, acoge en la actualidad cerca de 50 pueblos indígenas y 43 lenguas originarias. En esta región se ha logrado identificar alrededor de tres mil escuelas interculturales bilingües.
    Por ejemplo, existen 603 instituciones educativas en las que el asháninka es la lengua predominante de los niños y niñas. Las entidades encargadas del sector en Ayacucho, Cusco, Junín, Loreto, Pasco y Ucayali se encuentran preparando lo necesario para garantizar su aplicación.
    Del idioma awajún hay identificadas y reconocidas 592 instituciones educativas, ubicadas en las regiones de Amazonas, Cajamarca, Loreto, San Martín y Ucayali. De la lengua cocama-cocamilla (Loreto) se cuenta con 279 escuelas.
    En medio de esta diversidad, como era de esperarse, hay escuelas cuyos alumnos provienen de diferentes pueblos y hablan lenguas distintas. Así, en Loreto, por ejemplo, se registraron cuatro instituciones educativas plurilingües en las que se habla el murui-muinani, el cocama-cocamilla y el yagua.
    Otra de las lenguas amazónicas, el shipibo, será incorporado en los planes curriculares de 286 instituciones educativas ubicadas en Huánuco, Lima, Loreto, Madre de Dios y Ucayali. De otro lado, 249 escuelas de Loreto y Martín incorporarán el shawi en el currículo.
    El registro de instituciones educativas elaborado por el Ministerio de Educación en coordinación con las direcciones regionales y las Ugeles permite ordenar el servicio y ofrecer docentes bilingües formados con enfoques y estrategias de EIB, precisa Rosa Mujica.
    Informó que continúa la distribución de textos y materiales educativos en siete lenguas indígenas priorizadas para este año (quechua chanka, quechua collao, aimara, shawi, asháninka, awajún y shipibo), así como del castellano como primera y segunda lengua.
    Precisó que a todo ello se suma el trabajo de difusión de una propuesta pedagógica en educación intercultural bilingüe, pautas para la diversificación curricular en EIB y el acompañamiento pedagógico a los docentes para el buen desempeño en el aula y en la gestión.

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    lunes, 21 de enero de 2013

    ¿Qué es interculturalidad?



    Por Francoise Cavalié Apac
    21 de enero, 2013.- Hace algunos años, el 2009 para ser exactos, el país ha puesto el foco de atención en la existencia (como si fuera algo nuevo) de los Pueblos Indígenas y las dificultades que atraviesan. Con los hechos ocurridos en Bagua el 05 de Junio del 2009, se demostró la gran separación que existe en el Perú, el sentimiento discriminador de la población limeña y peor aún, de las autoridades.
    Por otro lado, también motivó a darle mayor importancia y preocupación a su  situación, a la vulnerabilidad de los Pueblos en aislamiento voluntario, a la legislación peruana en general, a los riesgos de las empresas extractivas y, surgió también, la palabra Interculturalidad, que si bien tiene poco tiempo de ser utilizada, es una palabra con la que convivimos a diario, desde hace mucho tiempo, sin darnos cuenta.

    ¿Qué es intercultualidad?

    La Interculturalidad es la interacción entre culturas, es el proceso de comunicación entre diferentes grupos humanos, con diferentes costumbres, siendo la característica fundamental: “la Horizontalidad”, es decir que ningún grupo cultural está por encima del otro, promoviendo la igualdad, integración y convivencia armónica entre ellas.
    Si bien la interculturalidad está basada en el respeto a la diversidad, integración y crecimiento por igual de las culturas, no está libre de generar posibles conflictos, tanto por la adaptación o por el mismo proceso de aprender a respetar, pero con la diferencia, de que estos conflictos se resolverán mediante el diálogo y escucha mutua, primando siempre la Horizontalidad del proceso.
    • Debemos tener en cuenta, que la interculturalidad se refiere tanto a la interacción cultural a nivel geográfico y cultural, como en cualquier situación donde se presenten diferencias de cualquier tipo.
    Requisitos y etapas:
    Para que se realice un verdadero proceso de interculturalidad debe cumplirse los siguientes requisitos y etapas:
    Requisitos:
    • Visión dinámica de las culturas.
    • Comunicación, como base principal para mantener y fortalecer las relaciones cotidianas.
    • Construcción de una ciudadanía, basada en la igualdad de derechos.
    Etapas:
    • Negociación; esta etapa está dirigida a evitar conflictos.
    • Conversión; es decir, ponerse en el lugar o puno de vista del otro.
    • Descentralización; perspectiva en la que nos alejamos de uno mismo, a través de una reflexión de sí mismo.
    Dificultades: “La Realidad”
    La interculturalidad está sujeta a diferentes variables:
    • Hegemonía cultural
    • Política y economía de países y regiones.
    • Definición del concepto de cultura.
    • Obstáculos de comunicación: diversidad de Idiomas
    • Carencia de Políticas de Estado.
    • Sistema económico exclucionista
    • Jerarquías sociales
    • Ideologías discriminatorias.
    • Desconocimiento de grupos culturales y sociales.
    • Marcada exclusión en el ejercicio y respeto de los derechos humanos y de genero
    Si bien la Interculturalidad se basa en el respeto mutuo, igualdad y horizontalidad, son estas variables las que entorpecen este proceso, cambiando el “se basa” por un “debe” que casi nunca se cumple.

    Diferencia entre interculturalidad y pluriculturalidad

    • La pluriculturalidad representa la característica de las culturas actuales, es decir el resultado de una cultura que ha evolucionado a través del contacto con otras culturas, y la interculturalidad representa la relación respetuosa, el proceso, entre estas culturas.
      • La pluriculturalidad define una situación, mientras que la interculturalidad define una interacción.
      • La pluriculturalidad representa una única identidad cultural, conformada por múltiples identidades socioculturales.
      • Mientras que la interculturalidad se refiere a la interacción entre culturas, o entre factores diferentes como edad, genero, condición social, por ejemplo: interacción entre un hombre y una mujer, un niño y un anciano, un rico y un pobre, un marxista y un liberal, etc.
    En resumen, podemos decir que la Pluriculturalidad representa una “realidad social”, mientras que la interculturalidad, como si mismo nombre sugiere; es la “interacción”.

    Interculturalidad y justicia:

    Como es bien sabido, el Perú es un  país pluricultural, y donde la Constitución Política reconoce en el artículo 2°, numeral 19, el derecho de toda persona a su identidad étnica y cultural, a usar su propio idioma ante cualquier autoridad a través de un intérprete, delegando al Estado, la tarea de reconocimiento y protección de la pluralidad étnica y cultural de la Nación.
    De ahí que, la interculturalidad deberá integrar y establecer un mecanismo de inclusión donde puedan comunicarse, tanto la diversidad cultural, como los diversos sistemas de Justicia existentes en el país, respetando siempre los derechos fundamentales, para que pueda existir un verdadero acceso a la Justicia.
    Si bien la realidad es distinta, el 26 de Diciembre del 2012, el Poder Judicial al aprobar la hoja de ruta de la Justicia Intercultural, devuelve la esperanza a una Justicia accesible para todos, respetando la realidad pluricultural y étnica, y reconociendo la validez de la Justicia indígena y la justicia Comunal.
    De ser así, esto representaría mayores garantías para las poblaciones vulneradas jurídicamente, es decir que no sólo se reconocerá su propia Justicia, sino también, se respetará los derechos de los indígenas procesados bajo la justicia de modelo occidental. Cabe mencionar, que estos derechos procesales forman parte de la legislación peruana, pero que en la práctica no se ha respetado su cumplimiento. Estos derechos son:
    • Derecho al Intérprete, reconocido en el artículo 2°, numeral 19 de la Constitución, en el artículo 12° del Convenio 169 de la OIT, en el artículo 152° del Código de Procedimientos Penales y en el Principio 14° del Conjunto de Principios para la Protección de todas las Personas sometidas a cualquier forma de Detención o Prisión.
    • Actuación del Perito Antropológico, el cual proporcionará, para mayor comprensión de un caso en particular, conocimientos al Juez sobre la procedencia cultural del procesado. Es decir, el Perito explicará al juez si la actuación del procesado fue producto de su propia cultura o cosmovisión.
    • El artículo 10° del Convenio 169 de la OIT, señala que “Cuando se imponga sanciones penales previstas por la legislación general a miembros de dichos pueblos deberán tenerse en cuenta sus características económicas, sociales y culturales”
    • Así mismo, en el párrafo 2° del artículo 10° del Convenio 169, señala  que “Deberán darse la preferencia a tipos de sanción distintos del encarcelamiento”.
    Nota: en cumplimiento del Artículo 55º de la Constitución Política del Perú, el cual establece que los tratados celebrados por el Estado y en vigor, forman parte del derecho nacional, el Convenio 169 forma parte de legislación peruana desde el año 1995.
    Finalmente, como lo señalara el político norteamericano John Fitzgerald Kennedy, “Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas”, sólo dependerá de nosotros y de las autoridades, llevar a cabo una verdadera Interculturalidad, para que así en el Perú, las oportunidades de desarrollo cultural, crecimiento económico y acceso a la Justicia, sean iguales para todos los peruanos sin excepción.
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    Fuente: Artículo enviado por el propio autor:http://elmundodenavita.blogspot.com/2013/01/interculturalidad.html

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    Fuente: Servindi

    jueves, 12 de julio de 2012

    Colombia: La interculturalidad en su laberinto. Estudiando una región multiétnica.


    Por Efraín Jaramillo Jaramillo*
    Introducción
    La interculturalidad se ha vuelto un paradigma para el desarrollo político de Colombia, pero en especial para algunas regiones del país, donde son predominantes los grupos étnicos. Una de estas regiones es el Pacífico colombiano, región habitada mayoritariamente por poblaciones afrocolombianas e indígenas, y en menor medida por colonos provenientes de la región andina, desplazados por la violencia de los años cincuenta. Le damos esta valoración a la interculturalidad, pues somos del convencimiento que los conflictos culturales que se presentan entre los pobladores han menoscabado sus esfuerzos por constituirse como sujetos colectivos. Dicho de otra forma, las barreras culturales que separan a estos pueblos se tornan cada vez más infranqueables.
    Son barreras que impiden que estos pueblos puedan juntar sus fuerzas y voluntades para remontar la inveterada exclusión a que han sido sometidos y poder reconstruir socialmente sus regiones, después que sus comunidades fueran asoladas por la violencia paramilitar y sus territorios arruinados por la vandálica explotación de sus bienes naturales (bosques, ríos y manglares), cambios en el uso del suelo para la ganadería extensiva, para cultivos de plantación (banano, palma aceitera y coca) y otras industrias.
    Lea aquí el texto completo del ensayo:
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    * Efraín Jaramillo Jaramillo es antropólogo colombiano, director del Colectivo de Trabajo Jenzerá, un grupo interdisciplinario e interétnico que se creó a finales del siglo pasado para luchar por los derechos de los embera katío, vulnerados por la empresa Urra S.A. El nombre Jenzerá, que en lengua embera significa hormiga fue dado a este colectivo por el desaparecido Kimy Pernía.
    Fuente: Servindi
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    viernes, 6 de julio de 2012

    Perú: Día del Maestro: bilingüe e intercultural.


    Por Jhordan Morales Dávila*
    Este 6 de julio, como todos los años, se celebra una vez más el Día del Maestro, en homenaje a aquel profesional que tiene la delicada misión de formar a los niños, jóvenes e inclusive adultos, en personas capaces de lograr su realización ética, intelectual, artística, cultural, afectiva, física, espiritual y religiosa, a través de los conocimientos y aprendizajes que les transmite día a día.
    Tan encomiable labor es sin duda una de las más complejas y exigentes tareas que existen, ya que para ello, el docente debe tener las competencias, habilidades y una excelente formación académica para desempeñar dicha tarea, más aún, si aquellos beneficiarios de esta transmisión de conocimientos, son niños que no hablan el castellano como lengua materna, tal como ocurre con la mayoría de pueblos indígenas de nuestro país.
    En ese sentido, siendo una obligación del Estado asegurar se brinde una educación adecuada, pertinente culturalmente y de calidad, se debe garantizar el cumplimiento de dos condiciones mínimas para la educación intercultural bilingüe: 1) Docentes con formación especializada en dicha carrera, y 2) Adecuada selección de los docentes mejor calificados, especializados y que dominen el idioma originario del pueblo indígena al que será designado.
    Para cumplir con la primera condición, es indispensable que se garantice una adecuada oferta de formación docente en todo el país, siendo necesario para ello la existencia de suficientes centros de formación que brinden dicha carrera en todas las regiones que cuenten con población indígena y/o que las requieran, hecho que en la actualidad aún no se ha logrado.
    Respecto al cumplimiento de la segunda condición, es importante señalar que, si bien es cierto el Ministerio de Educación, a través de su Unidad de Personal, ha procurado mejorar las normas que orientan los procesos de selección de docentes para las escuelas de educación intercultural bilingüe, ya sea por nombramiento, contratación o reasignación de docentes, este objetivo aún no se ha logrado cumplir en su totalidad.
    Durante las supervisiones realizadas por la Defensoría del Pueblo, en los últimos años, se ha verificado que aún se continúa designando o contratando a docentes que no cumplen los requisitos necesarios. En este aspecto, los Gobiernos Regionales deben mejorar su desempeño respecto de los procesos de contratación docente.
    Producto de esta inadecuada selección de docentes, se vulnera permanentemente el derecho de los niños, niñas y adolescentes indígenas de nuestro país a recibir una educación de calidad, que sea adecuada, pertinente culturalmente y en su lengua originaria, además del castellano.
    Lograr el cumplimiento de las referidas condiciones mínimas, permitirá que los maestros y maestras que tienen que desempeñar sus funciones en las instituciones educativas que brindan el servicio de educación intercultural bilingüe en todo el país, desarrollen de mejor manera tan valiosa labor.
    En el Día del Maestro, recordemos la importancia de aquellos y aquellas que deben realizar su labor de enseñanza en forma bilingüe e intercultural a favor de los niños, niñas y adolescentes indígenas, presentes en las zonas más recónditas del país, seguramente en condiciones geográficas adversas y afrontando muchas limitaciones. Por ello, la labor de los maestros y maestras debe ser apoyada y valorada en nuestra sociedad. De otro lado, su adecuada formación, capacitación, nombramiento y contratación deben ser una prioridad para el Estado peruano.
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    * Jhordan Morales Dávila trabaja en el Programa de Pueblos Indígenas de la Defensoría del Pueblo.
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    Fuente: Blog de la Defensoría del Pueblo: http://puma.defensoria.gob.pe/blog/?p=3086

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    Fuente: Servindi