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lunes, 10 de octubre de 2016

Las religiones monoteístas y el mediterráneo.


JUAN JOSÉ TAMAYO

El cristianismo, el judaísmo y el islam pueden contribuir a cambiar la realidad mortífera de este mar si renuncian a sus fundamentalismos y asumen el pensamiento crítico

Las religiones monoteístas, judaísmo, cristianismo e islam, han conformado las culturas y sociedades del Mediterráneo, unas veces contribuyendo al diálogo intercultural, al encuentro intercivilizatorio y a la convivencia pacífica, y otras atizando las guerras, los choques y enfrentamientos entre civilizaciones, culturas y creencias religiosas. Hoy pueden contribuir a cambiar la realidad mortífera de este mar por mor de la insolidaridad de Europa a condición de que renuncien a sus fundamentalismos y asuman el pensamiento crítico, el lenguaje simbólico y la práctica de la solidaridad. 

Tienen que optar por la duda, en vez de por el dogmatismo; por la interidentidad, en vez de por las identidades religiosas frentistas. Es lo que recomendaba Juan Goytisolo en el discurso de recepción del Premio Cervantes: “Dudar de los dogmas y supuestas verdades como puños nos ayudará a eludir el dilema que nos acecha entre la uniformidad impuesta por el fundamentalismo de la tecnocracia en el mundo globalizado de hoy y la previsible reacción violenta de las identidades religiosas e ideológicas que sienten amenazados sus credos y esencias”.

Las religiones monoteístas han de respetar la heterodoxia y el librepensamiento en su seno. Los periodos más brillantes de la historia de estas religiones fueron aquellos en los que se reconoció, respetó y practicó la libertad de conciencia, religión, expresión e investigación. “No haya coacción en la religión... Que crea quien quiera y que no crea el que no quiera... Dios no se irrita con los que no creen, sino con los que no piensan”, afirma el Corán.


La ética de la justicia, de la solidaridad y de la paza es la teología primera en todas las creencias

Cuando las religiones monoteístas no han respetado los derechos humanos en seno y en la sociedad, cuando han perseguido a los disidentes, han sometidos a juicios inquisitoriales a quienes expresaban sus desacuerdos doctrinales y han condenado a la hoguera a los “herejes”, han perdido toda credibilidad. ¿Cómo pueden hablar del Dios de la vida y luchar contras los ídolos de muerte, cómo pueden defender el derecho a la vida como fuente de todos los derechos, cuando mandan matar en nombre de Dios? ¿Cómo pueden defender los derechos de Dios, mientras niegan los derechos de los seres humanos?

Estas religiones han de renunciar a actuaciones colonizadoras encubiertas bajo el nombre de “misioneras”, activar sus mejores tradiciones emancipatorias, igualitarias, utópicas, y fomentar el diálogo, ya que “sin diálogo el ser humano se atrofia y las religiones se anquilosan”, afirma Raimon Panikkar. Muchas de las actividades “misioneras” tienen claras connotaciones de conquista, proselitismo, imposición cultural y apropiación de las riquezas de los pueblos a los que dicen “misionar”.

“Quien dialoga –escribe Antonio Machado en Juan de Mairena-, ciertamente afirma a su vecino, al otro yo; todo manejo de razones –verdades o supuestos- implica convención entre sujetos, o visión común de un objeto ideal”. Pero no basta la razón, sigue diciendo Machado, para crear la convivencia humana; ésta precisa también “la comunión cordial, una convergencia de corazones en un mismo objeto de amor”.

El cambio de paradigma de las religiones monoteístas implica poner en el primer plano de su actividad no los ritos alejados de la vida, sino la ética. “La ética es la filosofía primera”, asevera el filósofo Emmanuel Lévinas. Me atrevo a afirmar que la ética es también la teología primera en todas las religiones. Pero no la ética neoliberal del mercado, que es excluyente e insolidaria, ni la supuesta ética de los movimientos terroristas, que siembran la muerte por doquier, sino la ética de la justicia y la solidaridad, de la paz y la defensa de la naturaleza, la ética liberadora de las religiones y los movimientos sociales, que luchan por la utopía de otro mundo posible donde quepan todos los mundos.

Y junto a la ética, la denuncia de la injusticia estructural, las desigualdades de todo tipo entre las dos orillas, los crímenes de lesa humanidad, las agresiones contra el medio ambiente, la fosa común de muertos del Sur en que se ha convertido el Mare nostrum. “No se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio y negar acogida a los hombres, mujeres, niños y niñas que llegan a diario, muchas veces muriendo en el intento en las barcazas. Actuar de otra forma es negar la dignidad humana de los inmigrantes y refugiados, favorecer el trabajo esclavo y alimentar las continuas tensiones sociales”, declaró el papa Francisco en el discurso pronunciado en el Parlamento Europeo.

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid, y autor de Invitación a la utopía. Estudio histórico para tiempos de crisis (Editorial Trotta).

Fuente: elpais.com

lunes, 3 de febrero de 2014

¿Cuál es el lugar de lo religioso en el mundo?


Leo Boff

Por más que la sociedad se mundanice y, en cierta forma, se muestre materialista, no podemos negar que en los tiempos actuales se está dando una vuelta vigorosa de lo religioso, de lo místico y de lo esotérico. Tenemos la impresión de que existe cansancio del exceso de racionalización y funcionalización de nuestras sociedades complejas. La vuelta de lo religioso solamente revela que en el ser humano existe una búsqueda de algo mayor. Hay un lado invisible en lo visible que nos gustaría sorprender. Quién sabe si allí se encuentra un sentido secreto que sacia nuestra búsqueda incansable de algo que no sabemos identificar. En ese horizonte no confesional quizás tenga sentido hablar de lo religioso o de lo espiritual. Sufrió todo tipo de ataques pero consiguió sobrevivir. La primera modernidad lo veía como algo premoderno, un saber fantástico que debía dar lugar al saber positivo y crítico (Comte). Luego fue leído como una enfermedad: opio, alienación y falsa conciencia de quien todavía no se ha encontrado o si se ha encontrado, se ha vuelto a perder (Marx). Después, fue interpretado como la ilusión de la mente neurótica que busca pacificar el deseo de protección y hacer soportable el mundo contradictorio (Freud). Más adelante, fue interpretado como una realidad que por el proceso de racionalización y de desencanto del mundo tiende a desaparecer (Weber). Por fin, algunos lo tenían como algo sin sentido, pues sus discursos no tienen objeto verificable ni falsificable (Popper y Carnap).

Estimo que el gran equívoco de estas distintas interpretaciones reside en el hecho de situar lo religioso en un lugar equivocado: dentro de la razón. Las razones comienzan con la razón. La razón en sí misma no es un hecho de razón. Es una incógnita. Ya rezaba la sabiduría de los Upanishad: «aquello por lo cual todo pensamiento piensa, no puede ser pensado». Tal vez en este «no pensado» se encuentra la cuna de lo religioso, es decir, de aquellas instancias exorcizadas por la racionalidad moderna: la fantasía, el imaginario, aquel fondo de deseo del cual irrumpen todos los sueños y las utopías que pueblan nuestra mente, entusiasman los corazones, encienden la espoleta de las grandes transformaciones de la historia. Su lugar reside en aquello que el filósofo Ernst Bloch llamaba principio esperanza.

Es propio de estas instancias –de lo utópico, de la fantasía y del imaginario– no adecuarse al dato racional concreto. Antes bien, contestan el dato, pues sospechan que el dato es siempre hecho; tanto el dato como el hecho no son todo lo real. Lo real es aún mayor. A lo real pertenece también lo potencial, lo que todavía no es pero puede llegar a ser. Por eso, la utopía no se antagoniza con la realidad; revela la dimensión potencial e ideal de esta realidad. Ya decía el sabio E. Durkheim en la conclusión de su famosa obra Las formas elementales de la vida religiosa: «la sociedad ideal no está fuera de la sociedad real; es parte de ella». Y concluía: «solamente el ser humano tiene la facultad de concebir lo ideal y añadirlo a lo real». Yo diría, de detectarlo dentro del dato real, haciendo que este real en el cual está lo ideal, sea siempre mayor que el dato que tenemos en nuestra mano.

Es en el interior de esta experiencia de lo potencial, de lo utópico, donde irrumpe el hecho religioso. Por eso decía Rubem Alves, quien mejor ha estudiado en Brasil el “enigma de la religión” (título de su libro): «La intención de la religión no es explicar el mundo. Ella nace justamente de la protesta contra este mundo que puede ser descrito y explicado por la ciencia. La descripción científica, al mantenerse rigurosamente dentro de los límites de la realidad instaurada, sacraliza el orden establecido de las cosas. La religión, por el contrario, es la voz de una conciencia que no puede encontrar descanso en el mundo así como es y tiene como proyecto trascenderlo».

Por esta razón, lo religioso es la organización más ancestral y sistemática de la dimensión utópica, inherente al ser humano. Como bien decía Bloch: «donde hay religión, hay esperanza» de que no todo está perdido. Esta esperanza es un amor por aquello que todavía no es, “la convicción de realidades que no se ven” como dice la Epístola a los Hebreos (11,1), pero que son el fundamento de lo que se espera.

Quien vio con lucidez esta singularidad de lo religioso fue el filósofo y matemático Ludwig Wittgenstein que dijo: en el ser humano no existe solo la actitud racional y científica que siempre indaga cómo son las cosas y para todo busca una respuesta. Existe también la capacidad de extasiarse: «extasiarse no puede expresarse por una pregunta; por eso tampoco existe ninguna respuesta». Existe lo místico: «lo místico no reside en cómo es el mundo, sino en el hecho de que exista». La limitación de la razón y del espíritu científico reside en el hecho de que ellos no tienen nada sobre lo cual callar.

Lo religioso y lo místico terminan siempre en el noble silencio, pues no existe en ningún diccionario la palabra que lo pueda definir.

Hasta aquí hemos hablado de lo religioso en su naturaleza sana. Pero puede enfermar y ahí nace la enfermedad del fundamentalismo, del dogmatismo y de la exclusividad de la verdad. Como toda enfermedad remite a la salud, lo religioso debe ser analizado a partir de su salud y no de su enfermedad. Entonces lo religioso sano nos hace más sensibles y humanos. Su retorno sano es urgente hoy, pues nos ayuda a amar lo invisible y a hacer real aquello que todavía no es, pero puede ser.

Fuente:koinonia

sábado, 20 de julio de 2013

“Concilio de las religiones” podría ser convocado por el Papa en Río.



El papa podría anunciar en Río la convocatoria de un “Concilio de las religiones”.

Según confidencias hechas por el papa al rabino argentino, Abraham Skorka durante su encuentro con el viejo amigo en Roma semanas atrás, su deseo es el de llamar a Roma o a Asís a representantes de todas las religiones para “rezar juntos” proponiendo una reconciliación universal.

No podría llamarse canónicamente un concilio, pero en realidad lo que el papa Francisco desea organizar en Roma es algo muy parecido y al mismo tiempo original.Y podría anunciarlo a los jóvenes en Río la semana próxima.

Francisco piensa convocar a líderes y fieles de todas las confesiones religiosas para, juntos, sin ideologías marcadas, bajo el lema de la“cultura del encuentro”, buscar nuevos caminos de reconciliación y de paz entre los creyentes del planeta.
Y ese anuncio podría hacerlo en Río al cerca de un millón de jóvenes que ya están llegando de  58 países diferentes para celebrar con el papa Francisco la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)
Brasil posee un sentimiento religioso plural y ecléctico, una cultura de la fe sin fundamentalismos ni guerras de religión. Saldrán a aplaudir al papa no sólo católicos sino también evangélicos, judíos, seguidores de las religiones africanas del candomblé y espiritistas.
Sería un momento propicio, según algunos obispos de Brasil, para anunciar ese encuentro universal de religiones en Roma. El papa tiene la palabra.
Desde que el exarzobispo de Buenos Aires Bergloglio fue elegido sucesor de Pedro, se barajó en el ámbito de los teólogos la posibilidad de que Francisco pudiera convocar un nuevo Concilio Ecuménico a los 50 años del Vaticano II.

Francisco y Skorka
Según confidencias hechas por el papa al rabino argentino,  Abraham Skorka durante su encuentro con el viejo amigo en Roma semanas atrás, su deseo es el de llamar a Roma o a Asís a representantes de todas las religiones para “rezar juntos” proponiendo una reconciliación universal.
Podría hacerlo después de una visita que desea hacer a Tierra Santa a finales de año en busca también de un abrazo entre Israel y Palestina.
La originalidad de ese posible encuentro de todas las religiones concebido por Francisco consistiría no en una discusión teórica o ideológica sobre lo que hoy divide a los diferentes credos del mundo y a las mismas iglesias cristianas entre sí, desgarradas un día de Roma por motivos de abusos de poder e incomprensiones por parte del papado, que creó la infalibilidad pontifícia y decretó la obligatoriedad del celibato eclesiástico obligatorio.
El papa le hizo una confidencia al rabino Skorka que salió visiblemente emocionado del encuentro con su amigo: “No ha cambiado, es el mismo hombre sencillo, piadoso y humilde que yo conocí en Buenos Aires” dijo a un repórter a la salida del encuentro y que en Brasil recogió un programa de Globo News.
Según Francisco, lo trágico de los fundamentalismos es que “se olvidan del cuerpo” en aras de la ideología, y eso tanto en el campo religioso como en el político, dijo.
Por eso, para él la única vía de salida para un ecumenismo que siempre ha fracasado es lo que él llama la “cultura del encuentro”, el mirarse a los ojos los unos a los otros, o según expresión suya “tocar con mano que corre la misma sangre por cristianos, judíos, musulmanos o por los seguidores de cualquier otra religión”. Y al mismo tiempo aceptar que “todos pecamos”, y por ello, todos necesitamos pedir pedir y alcanzar perdón.
Para el papa, si nos convencemos de que “llevamos la misma sangre en nuestras venas” de seres humanos e hijos de Dios, significa que “somos una sola familia”. Y en ese caso, por qué seguir divididos, se pregunta.
Y según Francisco hay una sola clave para ese feliz encuentro entre diferentes, pero todos hermanos, la “humildad”.
Ningún tipo de arrogancia, de querer ser o aparecer superior a los otros, podrá hacer avanzar el abrazo entre religiones. La victoria estará en las manos de los que sean capaces de perdonar y de pedirse perdón porque, según le dijo Francisco al rabino amigo, “Dios perdona siempre a quién sabe perdonar”.
La única experiencia parecida a la que proyecta Francisco, fue la del ya remoto encuentro en la década de los 80, entre líderes de diferentes credos y religiones, incluso animistas, celebrado en Asís por el entonces Papa Juan Pablo II, que llegó a ser criticado por el que sería su sucesor como papa, el cardenal Ratzinger, que era responsable entonces por la Congregación de la fe.
Estuve presente entonces a aquel encuentro y fue, en verdad, algo nuevo. Recuerdo a grupos de fieles de religiones animistas africanas hacer sus cultos en el interior de iglesias católicas,algo visto como una especie de profanación y sacrilegio por monseñores y teólogos conservadores de la Curia.
En una conversación de Francisco con Skorka, el papa defendió aquella polémica reunión ecuménica de Asís, y llegó a decir que en aquella ocasión hubo hasta quién “llegó a burlarse” de Juan Pablo II, refiriéndose a la parte más fundamentalista de la Iglesia católica.
No cabe duda de que si Francisco llevara a cabo esa idea de convocar una especie de Concilio de las religiones, su resultado podría ser inesperado dada la actitud con la que esta vez se presenta el líder de los católicos ante los hermanos de fe separados: bajo el manto de la humildad y dispuesto a pedir perdón por los pecados del pasado perpetrados por el papado que hoy él representa.
“Donde aparezca responsabilidad de Roma, Francisco pedirá perdón y exigirá a la Iglesia reparaciones”, comentó Skorka después de su encuentro con el papa. Algo muy diferente a la vieja doctrina católica de “fuera de la Iglesia no hay salvación”, que ha siempre paralizado toda tentativa de reunificación incluso por parte de los cristianos separados.
No acaso, Francisco aún no se ha llamado a si mismo “papa” sino “obispo de Roma”, como para significar que es uno más, “primus inter pares” entre los obispos del mundo. Y así podría presentarse ante los responsables de las demás religiones del planeta.
La teología tradicional, fundamentalista, y exclusivista que considera a Dios como una propiedad, puede prepararse a ser derrotada. Francisco es humilde, pero no ingenuo. Sabe donde pisa y por ahora lo está haciendo cortando por lo vivo como en su actitud contra las mafias del dinero que se habían adueñado del Vaticano, algo que había hecho Jesús con la mafia del templo de Jerusalén.
A Skorka, considerada la persona que más sabe de los sentimientos de Francisco dada su larga amistad de años con él, le preguntaron los periodistas si no tenía miedo de que pudieran atentar contra su vida los que ven que les está desbaratando el viejo poder y la vieja pompa del Vaticano. “Dios lo protegerá”, se limitó a decir el rabino que ha demostrado más esperanza en los resultados positivos de la visita de Francisco a Israel que en todas las ya casi infinitas tentativas político-diplomáticas, llevadas a cabo en vano hasta hoy, para resolver el problema entre judíos y palestinos.


Papa Francisco y presidente de Israel

sábado, 12 de noviembre de 2011

Ciencia y Dios: ¿diálogo o confrontación?


Rosa M. Tristán | Madrid


¿Qué papel tienen los dioses en la Ciencia? "Ninguno", es la respuesta que darían la inmensa mayoría de los científicos. Sin embargo, hay insignes biólogos, astrónomos y tecnólogos que compaginan su fe con hallazgos que dan al traste con muchos de los paradigmas de determinadas religiones porque "una cosa es conocer el detalle de la realidad y otra su finalidad", en palabras del biólogo evolucionista Francisco Ayala, que fue fraile dominico.
Ayala ha sido uno de los asistentes al Simposio Internacional Ciencia y religión en el siglo XXI: ¿diálogo o confrontación?, organizado esta semana por la Fundación Ramón Areces, jornadas en las que se pudo ver a numerosos sacerdotes atendiendo a conferencias sobre la búsqueda de planetas extrasolares, el origen del Universo o la creación de inteligencia artificial.
En palabras de su coordinador, el catedrático Emilio Chuvieco, el objetivo era "reflexionar sober el diálogo entre ciencia y religión en temas como el cerebro y el alma, la bioética o el evolucionismo".
Galaxias captadas por el Hubble. | NASA/ESA
Galaxias captadas por el Hubble. | NASA/ESA
Ayala, en un encuentro con la prensa, lo resumía con una metáfora: "A medida que la ciencia avanza, surgen más preguntas. Si el mundo fuera una isla de conocimiento, se vería cómo las orillas cada vez son más extensas, del mismo modo que cada vez hay más preguntas, pero eso afianza también la posición de la religión".

La Ciencia y las preguntas

Respecto a la dicotomía entre la Teoría de la Evolución y los nuevos creacionistas americanos, el biólogo español defiende que no puede haber un diseñador supremo desde su posición de creyente: "Darwin ya explicó el diseño humano con la ley de la selección natural. Y una muestra de que es así la tenemos en el ojo humano, más imperfecto que el de un pulpo. Decir que Dios lo diseñó es una blasfemia, y lo mismo cabe decir del sistema reproductivo humano, en el un 20% de los embarazos acaban en abortos espontáneos"
Por su parte, el director del Instituto Faraday (Estados Unidos), Denis Alexandre, buscaba el consenso aduciendo que "la creación se utiliza en sentido teológico, mientras que la evolución es biológica. "La idea de Dios como creador de todo tiene una larga tradición cristiana, pero el diálogo con la ciencia demuestra que ésta explica cómo es la realidad, mientras que la teología explica las finalidades, el sentido de las cosas, el por qué hay un Universo o por qué explotó". En su opinión es "como elegir entre la belleza o el gusto de un helado, dos cosas muy diferentes".
Frente a las teorías que explican el origen del pensamiento religioso humano como la búsqueda de explicación a fenómenos desconocidos, tanto Alexander como Ayala argumentaron que "no es la única causa" porque entonces "a medida que se hacen descubrimientos, se dejaría de creer en Dios". Pero, ¿y si uno de estos grandes hallazgos es la vida en otros planetas similares a la Tierra? Ésta es una posibilidad que, como científico, no descarta aunque dejó claro que no cree que "haya vida inteligente porque en la Tierra sólo nosotros lo somos de 10 millones de especies y llevamos muy poco tiempo existendo, un cuarto de hora en la historia del planeta".
Precisamente esta hipotética vida extraterrestre centró la intervención de Jennifer Wiseman, presidenta del Programa de Diáglogo entre Ciencia y Religión de la Sociedad Americana de Avances de la Ciencia (AAAS), además de investigadora principal del telescopio espacial Hubble. "Estamos encontrando numerosos planetas y si aún no hallamos 'tierras' es porque nuestros telescopios no las pueden ver, pero en 10 o 20 años, con nuevos intrumentos, podemos localizarlas y estudiar su atmósfera en busca de rastros de vida. Y esa es una cuestión interesante para las religiones", apuntó.

Difícil encaje del Cristianismo

Wiseman recordó que sistemas de creencias como el Budismo o el Islamismo ya reconocen la posibilidad de que haya diversidad de vida en el Universo, pero más difícil tiene su encaje en el Cristianismo. "En la fe cristiana Dios participó en la creación de los humanos y envió a su hijo único, Cristo, a su imagen y semejanza. Pero si es único ¿visitó otros planetas?¿habrá allí pecado? Son problemas teológicos sin solución", argumentó, en respuesta a ELMUNDO.es.
Las astrónoma americana reconoció que "ningún telescopio verá a Dios" porque los instrumentos científicos sólo observan cómo funciona la naturaleza y explicó ante la audiencia de su conferencia, entre la que había muchos religiosos, cómo los astrónomos buscan hoy vida fuera del Sistema Solar, identificando elementos que aquí conforman la vida, como el carbono o el oxígeno.
Hasta ahora, recordó, se han localizado ya casi 700 exoplanetas y hay otro millar de candidatos por confirmar en una Vía Láctea con 200.000 estrellas. Y estimó que un 6% de los que existen serán similares en tamaño a nuestra Tierra. "Con la Astronomía la Tierra dejó de estar en el centro del Sistema Solar, luego de la galaxia y también del Comsos, pero la Biblia no habla de posiciones sino de significados".
Wiseman concluyó con un mensaje de consenso y ecologista: "Si encontramos vida ahí fuera creo que afectará a las religiones según sus creencias; algunos ya piensan que, si existen, y son civilizaciones avanzadas, también tendrán su religión. Lo importante, seamos únicos o no se que debemos apreciar más nuestro frágil planeta".
Contacte con el autor del artículo vía Twitter. @RosaTristan
Fuente: El Mundo.es

martes, 1 de noviembre de 2011

Egipto: matan a un cristiano en la escuela por llevar una cruz.



El profesor exigió al joven egipcio de 17 años a que se tapara la cruz y éste se negó. Los padres denuncian que el profesor incitó a sus compañeros a apalearle.



JAVIER LOZANO 2011-11-01
Un nuevo caso de persecución a los cristianos ha vuelto a poner en duda, una vez más, las bondades de la llamada primavera árabe. Estas revueltas en las que muchos tenían puestas sus esperanzas se están convirtiendo en una pesadilla para las minorías cristianas. Egipto y las masacres contras los coptos son un ejemplo claro de ello.
Uno de los últimos casos conocidos supone un paso más en la gravedad de esta persecución al llegar ya a los colegios donde estudian juntos niños musulmanes y cristianos. A mediados de octubre varios medios egipcios publicaron los disturbios entre estudiantes cristianos y musulmanes en los que un joven cristiano murió en la ciudad de Mallawi. Estas informaciones separaban el crimen de posibles disputas religiosas.
Sin embargo, la realidad se empeña en superar a la ficción y de nuevo ha puesto de manifiesto la situación de los cristianos. La organización Coptos sin Fronteras ha revelado que el asesinato de este estudiante se produjo porque en clase llevaba un crucifijo, tal y como informa la agencia AINA y recoge Religión en Libertad.
El activista Mark Ebeid aseguraba que "queríamos creernos la versión oficial porque la versión copta era una catástrofe, ya que llevaría la persecución de los cristianos en las escuelas". Y es que en una entrevista los padres del estudiante de 17 años afirman que su hijo fue asesinado "porque se negó a quitarse el crucifijo". Al parecer el joven tenía una cruz tatuada en su muñeca, tal y como prevalece en la tradición copta, y además llevaba un crucifijo bajo su ropa.
En este sentido, los padres confirmaron la versión de varios alumnos que vieron en directo el asesinato.Ayman Nabil Labib estaba en clase cuando el profesor le exigió que cubriera la cruz tatuada en su muñeca. Pero el estudiante cristiano se negó e incluso mostró el crucifijo que llevaba bajo su camisa. Fue en ese momento cuando el mismo maestro se lanzó a por él con la ayuda de otros estudiantes propinándole una brutal paliza en el aula y más tarde en los baños en los que el joven cristiano había intentado refugiarse de sus agresores musulmanes. Tras ser llevado al hospital falleció sin que los médicos pudieran hacer nada por su vida.
El padre de Ayman aseguró en la entrevista que "el profesor de lengua árabe incitó a los estudiantes a atacar a mi hijo" y responsabilizó también al director del centro, que en todo momento se desentendió de los incidentes. Mientras tanto, los medios evitaron informar sobre la posibilidad de que hubiese sido un brutal crimen con motivos religiosos.
Ser copto en Egipto
Decir copto en Egipto es sinónimo de discriminación. Así se sienten los millones de cristianos coptos que viven en este país y que representan en torno al diez por ciento de la población. Y todo ello pese a que representan la esencia del país y ya existían antes de la llegada del islam.
Esta iglesia evangelizada por el propio evangelista San Marcos en el siglo I ve día tras día como, salvo en contadas excepciones, su representación en el Gobierno es bastante escasa y son marginados a la hora de conseguir puestos en la Justicia, las universidades o la Policía.
Además, la legislación es totalmente restrictiva a la hora de poder construir iglesias mientras que destaca la permisividad para poder edificar mezquitas. Todo ello ha ido haciendo mella en los coptos, que además han sido víctimas de numerosos ataques de grupos musulmanes gracias a la permisividad de de las autoridades y del Ejército. Asesinatos, palizas y quemas de iglesias han ido aumentando a lo largo de los últimos años haciendo crecer un problema que se remonta a la invasión musulmana.