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domingo, 8 de noviembre de 2015

¡He encontrado oro!


Luis Troyano

Atesorad tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín los corroen y donde los ladrones no horadan ni roban.”

Haya dicho estas palabras quien las haya dicho. Están muy puestas en razón. Si señor.

¡Como perseguimos el oro!. Y este oro según el Buda es una “serpiente venenosa”. El oro brilla, y su brillo nos deslumbra más que si miráramos al Sol. A eso voy. Pero despacio.

Somos luz. Eso hoy se sabe científicamente. Y como somos luz, seres iluminados que nos desconocemos, la luz nos atrae porque nos recarga. Pero el brillo del oro es una luz reflejada de la fuente, del Sol. En definitiva es el brillo que percibe aquel que no levanta los ojos de la Tierra. El que persigue el brillo del oro, persigue sin saberlo la plenitud que da el brillo del Sol. Pero este brillo del Sol, lo ignora, porque como digo, no levanta la vista de la Tierra.

Por más oro que acumule, si no mira hacia arriba, solo tendrá poder terrenal, pero su corazón estará vacio de plenitud. Su interior será como un bosque silvestre donde se enseñorea la maleza. Y con un interior descuidado, creo que nadie puede llegar a la felicidad de la gloria, -en este mundo-. Que a los humanos se nos ha dado poder llegar. Para ello, nuestro interior lo debemos cuidar, para que pase de bosque a jardín Zen.

El Sol. El padre Sol, sabemos también que fecunda la vida en la madre Tierra. El Kosmos es un prodigio de armonía, porque se rige por la ley del amor. Del “gana, gana”. Todo está interrelacionado, y la función de un ser viviente o de algo como un planeta, sirve para la vida y el funcionamiento de lo otro. La ley del amor es kosmica. Pues bien. Del Kosmos nos llega información para nuestra personal vida, como microkosmos que somos. “Como es arriba, es abajo”. Y nos llega a través del Sol. Los códigos que nos transmite el Sol, sirven para nuestro cuerpo-espíritu (Daniel Lumera) y son amorosos porque son kosmicos. Si nos situamos en la negatividad del desamor, entonces nos situamos en la tenebrosa sombra, y nuestra vida la convertimos en un infierno.

Repito que el oro es dorado y brilla. Quien no contempla más que la dimensión horizontal en la Tierra, busca el brillo del oro, como un remedo del brillo del Sol. Y se encuentran que cuando tienen oro, se dan cuenta de que “no es eso, no es eso”, lo que buscaba. Porque lo único que nos llena y nos hace felices, es el brillo del Sol. Que nos armoniza con el amoroso Kosmos, que nos llena a rebosar el corazón, de suprema dicha y supremo conocimiento…

Así, quien descubre el brillo del Sol. Descubre una sublime “mina de oro”, que hace al metal oro, algo mezquino que no merece luchar por conseguirlo. Porque teniendo el brillo del Sol en nuestro corazón. Sintiendo nuestro pecho, como un horno. Además de conocer la más satisfactoria e intima dicha, conoceremos la abundancia, sin buscarla.

“Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura”

Algo así, dice un controvertido libro antiguo….

Buscad primero el oro del Sol, e indirectamente se os dará el oro de la Tierra también. Conoceremos la abundancia, con el oro solar. Pero abundancia ¿para qué?

Cuando alguien está lleno a rebosar, que tiene más de lo que necesita de algo. Si es una persona de corazón sano. Reparte. Si lo que tiene es sabiduría, reparte. Si lo que tiene es oro de la Tierra. Reparte. Reparte siempre de aquello le sobra. Y hay quien llega a repartir de aquello que no le sobra.

No en vano dice el controvertido libro mencionado:

“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de los cielos”

Aquel que primero ha buscado el reino de los cielos, y lo ha encontrado, muy posiblemente goce de la abundancia material. Y si ha encontrado el reino de los cielos, ha encontrado la sabiduría, sobre todo. Y no hay sabiduría sin compasión hacia el mundo que se retuerce de sufrimiento y dolor. Luego repartirá de lo que tiene, hasta hacerse un igual entre los iguales. No le faltará para su vida, porque “Dios provee”. Dara y al mismo tiempo le llegará de la mano de Dios. Y su dicha será eso, el dar.

¿Hemos de ser pobres? No. Pienso que hemos de ser sabios. Pero tal como digo, el que conoce la faz de Dios, da espontáneamente, porque le sale de sus adentros. Que dará de lo que tiene, y recibirá oro de la Tierra, porque conoce el oro solar.

¿De qué nos sirve, nadar en la abundancia material. Y seguir sintiendo el mismo vacio de la ausencia del oro solar, de Dios. En nuestro corazón? Sin la compasión que nos hace dar, estaríamos extraviados, y expuestos a la infelicidad, porque viviríamos desconociendo las coordenadas del Kosmos. Sería como conducir un automóvil, sin saber las normas de circulación.

Digo muy seriamente, que el Sol, nos puede sanar integralmente el cuerpo-espíritu. Que existen técnicas de sanación, actuales, a partir de técnicas milenarias. (Una técnica es simplemente exponerse al Sol con moderación en las horas seguras y adecuadas, y sin cremas…). Y digo que “buscar el brillo del oro solar”, es una metáfora. Pero, de verdad que el Sol, nos armoniza con el Kosmos. Esto muchos lo saben, y cualquiera lo puede intuir.

He encontrado oro. He encontrado el oro solar…

El Sol, nos da la vida. Sin él no podríamos vivir. Cuando nos falta enfermamos.



Luís Troyano Cobo

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Fuente: Atrio
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jueves, 28 de agosto de 2014

El precio del oro: ganadores y perdedores en la industria minera de Latinoamérica.


Por Meghan Walsh
Traducción de Silvia Campos


En una tarde de viernes de junio, la Plaza de Armas en Cajamarca estaría a rebosar de vida. Ahora es invierno, y aunque las densas nubes blancas revolotean bajo en la distancia, el sol en el norte de esta ciudad peruana aprieta caluroso. Las parejas se sientan en los bancos unas frente a otras. Los niños corren en la hierba entre parterres. Hombres trajeados avanzan por el perímetro. Es un día idílico. Pero algo más amenazador no escapa a la vista. En la ladera de la montaña que domina la ciudad se han tallado en la vegetación las palabras Nova Conga. Es una advertencia constante más allá de la plaza, cercada con hoteles internacionales y restaurantes caros. Allí hay otra realidad. 

En las calles laterales, fuera de la vista de la Plaza de Armas, los campesinos se alinean a pie de carretera para vender queso, huevos de codorniz y cacerolas. Las mujeres nativas quechuas llevan las tradicionales faldas de franela hasta la rodilla, brillantes carteras estampadas colgadas al torso, y altos sombreros de paja sobre unas largas trenzas negras. Tienen la piel oscura y curtida por estar trabajando toda una vida a pleno sol. Cuando sonríen se les ven pocos dientes. 

Aquí, en las montañas de los Andes, en medio de las llanuras altas de hierba, se distinguen dos clases de personas: aquellas que han alcanzado una prosperidad económica gracias a la presencia de oro, y quienes han sentido que los tejidos sociales y ecológicos, que una vez mantuvieron unida a esta comunidad, se están desgastando por la invasión de los intereses corporativos. 


Manifestantes marchan hacia el lago Perol en junio contra el proyecto minero 
Conga. Imagen de Meghan Walsh.


Conga, cuyo mensaje en la montaña condeno abiertamente, es una mina de oro y cobre de 5 mil millones de dólares programada para que dé comienzo en 2016 a 20 años de excavaciones. Conga se acelerará al igual que otra operación minera masiva que reformó la región que está por terminar. Las mismas empresas que hay tras el proyecto Conga (Newmont con sede en Colorado es el principal accionista, seguida por la peruana Buenaventura) también gestionan Minera Yanacocha, un yacimiento que ha dado más de 7 mil millones de dólares del valor del mineral en las últimas dos décadas.

Yanacocha ha sido fuente de tumultos sociales y ambientales a lo largo de su permanencia. Muchos de los lugareños, temerosos de que la historia vuelva a repetirse, han pasado varios años dedicados a ahuyentar a los inversores. Los manifestantes detuvieron los intentos de Yanacocha de anclarse en el pasado, y sus protestas virulentas contra Conga llevaron al presidente peruano a suspender temporalmente la construcción, así que parecía que la oposición podría prevalecer. Pero a medida que pasa el tiempo, es más evidente que el proyecto continuará según lo estipulado. Por tanto la pregunta ahora es: ¿Conga será otra Yanacocha? ¿O ayudará a los cajamarquinos a salir definitivamente de la pobreza?

La minería no tiene el potencial suficiente para reforzar un desarrollo económico en zonas empobrecidas. Pero tal y como escribiera Leonith Hinojosa, una becaria de investigación de la Facultad de Medioambiente y Desarrollo de la Universidad de Manchester, en un debate en Internet organizado por la Universidad de Columbia en torno a si la minería es la clave para la prosperidad en Latinoamérica: "Todo depende de las reglas del juego."


Mirando al pasado


Cuando Yanacocha abrió las puertas por primera vez a principios de los 90, los vecinos del lugar —la región tiene una población total de unos 1,3 millones— pensaron que representaría una oportunidad para vivir mejor. Como con cualquier proyecto de este calibre, habría un coste ambiental, junto con el desplazamiento forzado de la población rural. Pero también habrían puestos de trabajo, regalías y nuevos negocios. Las personas, en su mayor parte, eran acogedoras. Sin embargo, la desilusión pronto se asentó. 


El lago andino de Perol. Acabará agotándose y se usará como vertedero
de residuos si dan luz verde al proyecto. Imagen de Meghan Walsh.



"Cajamarca tuvo una oportunidad, y la hemos perdido," dijo Carlos García, un nativo que ha trabajado como ingeniero minero durante casi una década. Le cambiaron el nombre desde que lo desautorizaron a que hablara conmigo. "Cuando Yanacocha apareció, todo el mundo hizo las cosas mal. Yanacocha no tenía las mejores normas ambientales. El gobierno [de Cajamarca] no estaba preparado, así que echaron a perder las oportunidades." 

En primer lugar, la seducción de empleo resultó ser un espejismo. Yanacocha creó más de 10.000 empleos directos (algunos a tiempo completo y otros sobre una base contractual), pero la mayoría fueron para los extranjeros con estudios. Si bien la pobreza en Cajamarca mejoró durante unos cuantos años, no fue más que en áreas comparables sin recursos naturales lucrativos. La región sigue siendo una de las más pobres del país. 

La posterior afluencia de personas, que estaban haciendo mucho más que la población en general, ha hecho subir el coste de vida. Según un informe de 2009 de la Corporación Financiera Internacional, un inversor en ambas filiales, Yanacocha ha creado "demanda excesiva" para los servicios públicos, mientras que sus contribuciones sociales han sido "relativamente insignificantes." La empresa construyó escuelas, pero sólo para las familias de los empleados, además de imprimir una división de clases. 

"Muchos conflictos asociados con la expansión de la minería están vinculados, de hecho, con la distribución de los beneficios," escribió Hinojosa, la experta panelista para el debate en Columbia. 

Luego había que lamentar las calamidades ambientales. El Ministerio de Pesca —y muchas otras fuentes— documentó miles de truchas muertas ya que el agua subterránea estaba contaminada por la escorrentía ácida. La erosión del suelo y los niveles de sedimento en los canales de agua aumentaron, mientras que los arroyos comenzaron a secarse. La minería a cielo abierto necesita cantidades inmensas de agua para primeramente explotar la roca de la tierra y luego separar el mineral, que también precisa de vastas cantidades de cianuro.


La policía en una protesta que duró varios días. 
Imagen de Meghan Walsh.


Después de que Yanacocha empezara a construir las minas a cielo abierto, próximas a los canales que traían agua a los agricultores rurales, se redujeron a una fracción de su anterior flujo de agua, según un estudio publicado por la Universidad de Wageningen en los Países Bajos. Si las comunidades locales querían Yanacocha para construir la infraestructura que restableciese los niveles de agua, estaban obligados a transferir sus derechos sobre éstos de manera indefinida. Así lo hicieron, y Yanacocha construyó la reserva de San José. Pero tras una serie de desperfectos, la presa nunca llegó a funcionar plenamente.

Entonces en el año 2000, un camión derramó 150 kilos de mercurio en más de 40 km de carretera. La empresa no consiguió notificar a los oficiales y limpiar el desorden, permitiendo que cientos de vecinos del lugar soñaran con la mezcla de oro contenido, el poder recogerlo con sus propias manos y llevárselo a casa como si de un tesoro se tratase. El incidente provocó disturbios.

"Cajamarca ha empeorado desde lo de Yanacocha," afirmó García. "Ha dividido mucho a la comunidad."

En realidad Newmont redactó en Diciembre de 2012 una carta a la población admitiendo su culpa: "Queremos reconocer los errores que hemos cometido en nuestro proceder de los hechos y los negocios realizados. Lo más importante, pedimos disculpas por la desconfianza que hemos generado y por no contar con su confianza."


La guerra por el agua


El Observatorio de Conflictos Mineros de Latinoamérica comunicó que se están llevando a cabo en la región más de 200 disputas sobre misiones mineras. El agua es el núcleo de la mayoría: por los derechos, su acceso y la calidad de ésta. El año pasado, José de Echava, ex- viceministro de medio ambiente de Perú, relató a la Agencia de Prensa de Francia (AFP) que la ferocidad y la frecuencia de los enfrentamientos están aumentando, y más que nada, "todo es por el agua."

El agua es la principal razón por la que los campesinos, así como el gobierno regional, luchan contra Conga. El proyecto, que ya ha desenterrado unas humedades frágiles, drenará cuatro lagos andinos y los sustituirá por embalses artificiales. Una vez que se use el agua para separar el mineral, será tratada antes de ser distribuida, por lo que también aumentarán las preocupaciones sobre la calidad.

De acuerdo a un estudio externo de la evaluación ambiental de Newmont, del que se encarga el presidente peruano, "la situación del agua mejoraría" – si la empresa cumple con sus promesas. Los autores afirman que la actual calidad bacteriológica del agua no es apta para el consumo humano y que causaría infecciones intestinales, mientras que el agua tratada cumpliría con los estandares más altos. Incluso así, el estudio destacó que los embalses, como estaba previsto, no tendrán suficiente capacidad. Tienen que ser más grandes.

Otro estudio independiente, esta vez por el hidrólogo asentado en Colorado, el Dr. Robert Moran, también sostiene que las instalaciones no podrán purificar el agua tal y como están diseñadas a un nivel lo suficientemente alto para el consumo humano.

Los consultores también aconsejaron a Newmont que aportara más dinero a un fondo social porque tras el cierre de la mina, los municipios locales aún tendrán que apoyarse en el nuevo sistema hídrico y gestionarlo.

"Lo que sugieren es que se controlen todos los recursos hídricos en esta zona," dijo Moran en una reciente entrevista. "Cuando se vayan, ¿quién se hará cargo de las operaciones? El pueblo subvencionará durante generaciones los costes futuros relacionados con el mantenimiento de la instalación y la acumulación y tratamiento de aguas contaminadas."

Los manifestantes continúan convocándose regularmente en las cuencas de Conga.

"Estamos aquí para proteger nuestra agua, y luchar por el pueblo" dijo Marina Catrina, de 19 años, durante una protesta que duró tres días el pasado junio y que atrajo a unos 1000 manifestantes. Catrina vive cerca del lago Perol —una de las lagunas que serán drenadas y usadas como vertedero— en una tierra que su familia ha cultivado durante más de un siglo.


El legado de Conga


Como se muestra en la Plaza de Armas, la minería puede significar prosperidad para los países en desarrollo de América Latina. Solo Yanacocha pagó 1,2 billones de dólares en impuestos y derechos nacionales entre 1994 y 2006, según una declaración de la Corporación Financiera Internacional (IFC). La extracción minera representa el 10% del PIB de Perú, y se espera que las inversiones en minería sean de un total de 14 mil millones de dólares este año. Se espera que estas cifras sólo aumenten en un futuro no muy lejano. 


Cajamarca. Imagen de Meghan Walsh.


A pesar de los legados del pasado, estas grandes sociedades no tienen los medios para financiar las inversiones sociales, proporcionar puestos de trabajo y actualizar la infraestructura. Pero la realidad ha sido más bien otra: en su lugar, los gobiernos tienden a apoyar a las empresas extranjeras, los líderes a menudo buscan ganancias financieras a corto plazo, y los promotores en general no respaldan el medio ambiente o la calidad de vida de las personas.

En 2008, Newmont presentó un estudio de impacto ambiental del que los expertos extranjeros dijeron que era "un desafío incluso para técnicos cualificados" el poder entenderlo. Sin embargo, el gobierno lo aprobó a toda prisa y sin el consentimiento de los líderes regionales. El ministro de Energía y Minas que lo firmó fue Felipe Ramirez del Pino, un ex-ejecutivo de Newmont. El presidente Ollanta Humala despidió al anterior ministro, que se opuso al estudio, y lo reemplazó por del Pino.

Según Moran, el estudio de impacto ambiental "no representa una ciencia independiente y desinteresada."

Pero la mayor crítica de Moran es que el estudio no mencionó Yanacocha ni una vez ni usó lo que pasó allí como un vaticinador de lo que es probable que se desarrolle con Conga, a pesar de que los sitios están a sólo unos pocos kilómetros de distancia y tienen la misma estructura ecológica.

"Tenemos más de 20 años de experiencia en el mundo real de Yanacocha," exclamó Moran. "No tenemos que depender de la especulación. La experiencia debería ser la base de hacer declaraciones futuras y no ha sido así." Entonces justo el año pasado, Humala enmendó la "Ley de Consulta Previa." La legislación requiere sociedades para negociar acuerdos con las tribus indígenas en la cordillera de los Andes, muy rica en minerales, y en el Amazonas antes de desarrollar proyectos sobre sus tierras. Pero ante la insistencia del ministro de minas, el presidente revisó la norma para excluir las comunidades de habla quechua, las cuales se encuentran mayormente en los Andes.
Manifestantes locales. Imagen de Meghan Walsh.

Sin embargo, han habido buenas noticias. A principios de este año, el jefe de la Autoridad Nacional del Agua del país, el Dr. Hugo Jara, anunció que el gobierno tiene previsto invertir un adicional de 394 millones de dólares en los embalses y proyectos de tratamiento de agua para beneficiar a los cajamarquinos. Dijo también que la autoridad garantizará los derechos de agua de las comunidades agrícolas andinas, dándoles mayor ventaja jurídica durante las negociaciones con las empresas mineras. Respecto a las recomendaciones de los expertos extranjeros, Newmont también ha declarado que considerará la reubicación del vertedero de residuos de Perol y ampliará la capacidad de los embalses. 

Aproximadamente el 41% del territorio de Cajamarca ha sido dividido por las concesiones mineras, sin embargo, el 58% de la población se gana la vida con la agricultura. Queda por ver si su medio de vida anterior será capaz de aguantar después del ir y venir de las minas.

Durante una visita el pasado verano, hablé con un empleado del Departamento Regional de Economía de Cajamarca, que dijo que las personas quieren un negocio que pueda prosperar en el tiempo sin afectar negativamente al medio ambiente, como el turismo, la reforestación o la agricultura. Pero las agencias locales ineficientes y no estructuradas no han sido capaces de desarrollar ninguna de estas industrias. 

"Cuando llegó Conga, no estábamos haciendo nada," dijo García. "¿Por qué el pueblo no propuso otra alternativa?." 

Mientras tanto, la ciudad permanece dividida y el número de víctimas de la mina en disputa. Y aquel soleado viernes, a sólo unas manzanas de distancia de la cuidada Plaza de Armas una campesina se encuentra sin un puesto de comida. En cambio, tiende una mano hacia el cambio y un cartel de cartón que dice: "El precio del oro." The price of gold.

Fuente: Chacatorex

lunes, 9 de julio de 2012

Perú: Cajamarca quiere agua, no oro.



El líder campesino peruano Hugo Blanco denuncia los ataques de la agroindustria y de las hidroeléctricas.

Público.e08/07/2012

"Antes en mi época luchábamos por la tierra, por eso nuestro grito era 'Tierra o muerte', pero ahora se lucha por el agua". Hugo Blanco no se cansa de explicar que los campesinos padecen los ataques de la agroindustria y de las hidroeléctricas, pero sobre todo de las empresas mineras, las que promueven y llevan a cabo explotaciones a cielo abierto.

Hugo Blanco es un lider campesino peruano, conocido en toda Latinoamérica por su compromiso en la defensa de los pueblos indígenas. Años atrás llegó a tener una cierta esperanza en lo que representaba el liderazgo de Ollanta Humala. Luego perdió la confianza en quien se iba a convertir en presidente de Perú.

Y ahora recuerda que quien envía tropas y policías a Cajamarca para  reprimir de forma sangrienta el movimiento de protesta contra el proyecto minero Conga, hace poco más de un año, durante su campaña en esta misma región preguntaba: "¿Ustedes comen oro? ¿Ustedes quieren vender el agua?".  "Nooo", coreaba con los asistentes al mitin. "Nosotros tomamos agua, nuestras criaturas toman agua, nuestro ganado toma agua.... De ahí sale la riqueza", les decía.

Ahora Ollanta Humala defiende la otra riqueza, la que no tiene nada que ver con las necesidades y medios de subsistencia de miles de pequeños agricultores y ganaderos, que se ven obligados a defender, en manifestaciones y con turnos de vigilancia, las lagunas bajo las cuales la megaminería espera encontrar el preciado oro, las que pretenden convertir en vertederos y las que dejarían de existir como consecuencia de la destrucción del resto.

"Para conseguir un gramo de oro tienen que provocar la voladura de una tonelada de roca", explica Hugo Blanco, para hacer entender lo que significa esa agresión contra la naturaleza, especialmente destructiva en las cabeceras de cuenca. Así está previsto en el proyecto Conga, de tal manera que afectaría a cinco valles.

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Perú: Alerta a Instancias Internacionales sobre el Caso Conga

Solicitamos interceda para que el Estado peruano respete y proteja eficazmente nuestros derechos y libertades fundamentales como pueblos indígenas, comunidades campesinas y rondas campesinas, en particular respete nuestro derecho al consentimiento previo, libre e informado. Asimismo, recomiende desmilitarizar la zona, no utilizar ilegalmente la fuerza, repare integralmente a las víctimas
Fuente: Chacatorex

viernes, 23 de marzo de 2012

La iglesia y los dineros.


Jose Arregi

Cuando digo “iglesia”, no me refiero a la “Iglesia” propiamente dicha: la gran comunidad de Jesús, discípulas y discípulos, hermanas y hermanos de Jesús que miran y aman el mundo con los ojos de Jesús, que disfrutan de la Vida y sienten compasión con las entrañas de Jesús. Santa Iglesia de Jesús sin límites de catecismos ni pretensiones de verdad ni monopolios de virtud. No. Cuando aquí digo “iglesia”, me refiero a la institución, la jerarquía, el aparato eclesiástico: “iglesia” con minúscula.


¿Qué le pasa a la iglesia con el dinero? Pues le pasa exactamente lo mismo que nos pasa a casi todos: codicia, avaricia y dependencia. Y, ante todo y sobre todo, adicción al Poder que da el Dinero, poderoso caballero. Pero si es así, y todo indica que es así, está de sobra Jesús, el Evangelio está de más, y harían bien los obispos en apearse de todo ese montaje, o en renunciar a llamarlo “Iglesia” y en dejar de tomar el nombre de Dios en vano. Cuando lo más sagrado se mezcla con los dineros (o con el poder), la religión se convierte en sacrilegio.

No vengo a denunciar la riqueza del clero. El clero no es rico, no lo es al menos por el sueldo que cobra ni por los ahorros de sus cuentas. El clero es más bien pobre, y en general es muy austero (por lo demás, entre los curas que conozco, nadie se hizo cura para “tener un trabajo fijo” –¡qué mal gusto, por Dios, y qué despropósito!– , como dice este año la publicidad del día del Seminario que se celebra mañana, día de San José; un seminario que necesita de tal marketing me parece a mí una mala empresa, además de un muy mal seminario). Hasta los obispos son en general pobres y austeros. Pero el poder, ¡ay el poder…! El hecho es que la iglesia (en minúscula: la institución eclesiástica, incluyendo en ella las numerosas congregaciones y órdenes religiosas) es propietaria de inmensas riquezas, en particular inmuebles. ¿De quién son esas riquezas y para quién? ¿De quién acabarán siendo esas innumerables propiedades de la iglesia: templos, ermitas, casas (parroquiales o no), fincas, parcelas, monasterios, conventos, monumentos, colegios, clínicas, hoteles y casas de espiritualidad (o lo primero bajo nombre de lo segundo)?

La iglesia católica es, como se sabe, una de las mayores propietarias inmobiliarias de este país. En tiempos pasados, y de buena o de mala gana, una sociedad enteramente católica puso todos esos bienes en manos de las instituciones eclesiásticas o religiosas. Sea. Eran otros tiempos. Pero hoy, en una sociedad donde los católicos ya son franca minoría y disminuyen sin cesar, ¿es justo que la iglesia católica siga gozando de tantas propiedades y en condiciones tan ventajosas? No pregunto si esta situación es evangélica, a saber, si responde al Espíritu de Jesús. Huelga la pregunta, de tan evidente que es la respuesta. Pregunto si esta situación es justa, si es éticamente admisible. Me parece que no lo es.

La iglesia católica, como también se sabe, está exenta del impuesto sobre bienes inmuebles (IBI). Justamente, acaba de plantearse en el Congreso español la exigencia de que la iglesia española pague el IBI, como parece que va tener que hacerlo la poderosa iglesia italiana. (Dicho sea de paso: ¡qué casualidad que al Partido Socialista se le haya ocurrido justamente ahora que no gobierna una exigencia que estuvo en su mano imponer a la iglesia pero no lo hizo mientras gobernaba!).

La iglesia institucional, como era de esperar, ha puesto ya el grito en el cielo. Pero no le hemos oído citar al respecto ninguna frase del Evangelio, ningún dicho de Jesús (¿cómo podría hacerlo? En balde buscaría ningún dicho de Jesús en su favor en toda esta cuestión). Se ha limitado, como era también de esperar, a defender sus intereses enmascarados de derechos o incluso de caridad. Vayamos por partes.

Primero: intereses enmascarados de derechos. “La iglesia católica –se nos dice– no goza de ningún privilegio en cuestión de IBI, pues se le aplica la misma ley que rige para los bienes inmuebles de todas las asociaciones sin ánimo de lucro”. Que digan los expertos si es o no es así, pero yo apostaría a que, también en lo que se refiere al Impuesto de Bienes Inmuebles, la iglesia católica goza de muchos privilegios, si la comparamos con otras religiones o asociaciones o fundaciones sin ánimo de lucro. Eso por un lado. En cuanto a que las instituciones católicas posean “sin ánimo de lucro” tantos bienes inmuebles como poseen, ¿qué queréis que os diga? Toda la credulidad del mundo no bastaría para creerlo. ¿Cómo es que la iglesia institucional posee tantas casas, fincas, conventos, monumentos, colegios, clínicas y hoteles sin ánimo alguno de lucro? Misterio. Y si de verdad no tienen ánimo de lucro, ¿cómo es que les cuesta tanto deshacerse de tantos bienes? Otro misterio.

Segundo: intereses enmascarados de altruismo o incluso de caridad. “No hay en el Estado –se apresuran a decir los obispos sacando pecho– ninguna institución que desempeñe una labor social tan altruista y caritativa como la Iglesia. ¿Qué sería, por ejemplo, si los colegios religiosos dejaran de escolarizar a casi la mitad de nuestra sociedad? ¿Y qué sería de tantos y tantos pobres si no existiera Caritas, que depende de la iglesia? Vosotros, socialistas e izquierdosos todos, ¿queréis acaso fiscalizar la caridad, someterla a impuestos?”. Yo también pienso que casi todos los colegios y universidades religiosas desempeñan una magnífica labor educativa –y lo hacen tanto mejor cuanto más libres son de las directrices de la jerarquía eclesiástica–, pero no es la iglesia institucional sino los padres (religiosos o no) de las alumnas/os los que pagan (muy “religiosamente”) de su propio bolsillo la esmerada educación que reciben sus hijas e hijos en esos centros religiosos. Se puede discutir si los centros educativos ahorran algo al Estado, pero en ningún caso el mérito sería de las instituciones religiosas, sino de los sufridos padres que pagan.

En cuanto a Caritas… ¡Qué feo es apelar a Caritas, admirable Caritas, para justificar el injustificable apego de la iglesia al poder, al privilegio y al lucro! ¿No pretenderán hacernos creer que son los obispados, despojándose de sus bienes o vaciando sus tesoros, los que proporcionan a Caritas las enormes sumas de dinero que permiten comer y vivir y tener una casa a tanto necesitado? Caritas sí es evangelio puro. Caritas sí es auténtica Iglesia de Jesús. La historia de la Caridad sí es la verdadera historia de la verdadera Iglesia. Pero el mérito no es de la iglesia con minúscula. Y mencionar a Caritas para justiciar la exención del IBI es puro sofisma. El dinero que gestiona y distribuye Caritas –por cierto, de manera muy fiable– no es dinero de la iglesia, es dinero de la gente, dinero de gente compasiva y generosa, religiosa o no religiosa, afín u hostil a la iglesia católica. Y aunque no existiera Caritas, la Caridad seguiría existiendo, y estoy seguro de que la gente buena seguiría dando de su dinero para la gente necesitada.

Jesús, el profeta manso y resuelto, el que expulsó y seguiría expulsando a los mercaderes del templo, dijo: “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Y también dijo: “El que tenga oídos para oír que oiga”.

Para orar. CENTINELA, ¿QUÉ HAY DE LA NOCHE?

Solo una cinta en flor guarda el entorno
de la garita, libres los ejidos.
Tarda la lluvia, pero en el bochorno
ya estalla nuestra sed de redimidos.

Para que Dios se vea Dios ahora,
hay que ir haciendo el Reino, a contramano
de cualquier otro reino; y es la hora
de que este mundo lobo sea humano.

¿Qué fue del latifundio, centinela?
¿Qué hay de la esperanza, compañeros?
La noche de los pobres está en vela

y el Dueño de la tierra ha decretado
abrir todos los surcos y graneros,
porque el eón del lucro ya ha pasado.

(Pedro Casaldáliga)

Fuente: Atrio

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Guatemala : Obispo exige “coherencia ética” a los países del Norte.


Obispo Álvaro Ramazzini exige coherencia ética 

a los paises del Norte.



El oro no es la vida para las comunidades guatemaltecas
“Apoyamos la resistencia pacífica de las comunidades indígenas contra la minería”
Sergio Ferrari*

El Obispo guatemalteco Álvaro Ramazzini  de la diócesis de San Marcos exigió en Suiza una mayor “coherencia ética en la política de desarrollo” hacia su país. Y llamó a la sociedad civil del Norte a exigir más transparencia en las relaciones comerciales Norte-Sur.
“Hoy nadie sabe realmente cuáles son las ganancias de las empresas que operan en nuestro país”, enfatizó.
“La sociedad civil debe poner todas sus fuerzas para que las relaciones comerciales se basen en la justicia y no en el provecho”, señaló el alto prelado durante una visita a Berna, organizada por la Red Guatemala y Amnistía Internacional /Suiza con el apoyo de otras ONG helvéticas que promueven la Campaña “Derecho sin Fronteras”.
Es importante, insistió el obispo católico romano, hacer conciencia para que la sociedad del norte entienda que su bienestar no debe basarse en la falta de bienestar de los pueblos del sur.
“No se debe perder la mirada y la atención hacia Guatemala”, subrayó el obispo de San Marcos, diócesis donde se concentra la empresa minera canadiense Marlin, cuya explotación de recursos naturales, en particular el oro y la plata, “no le deja nada a nuestra gente” y produce, solamente, “daños ecológicos irreparables”, subrayó.
Situación guatemalteca
Una radiografía rápida de la situación social actual del país centroamericano, incluye, como síntoma principal  el aumento del problema ya crónico de la pobreza, con corolarios significativos como el incremento de la migración hacia los Estados Unidos de Norteamérica, a pesar de las medidas cada vez más restrictiva de este país, expresó Ramazzini.
La situación de miseria, insiste el prelado de San Marcos, se expresa también en los altos niveles de desnutrición infantil, que golpean al 59 % de los niños de entre 1 y 5 años.
Esa realidad estructural,  “ligada estrechamente al actual modelo neoliberal imperante”, empuja a sectores campesinos – como los de su región-, a “producir amapola para ganar dinero. Se ha ido fortaleciendo en los últimos años el poder del narcotráfico en diversas zonas del país”, con su consecuencia  de armas, militarización y violencia creciente.
Drogas y armas, un “binomio inseparable” según  el dirigente católico, quien advirtió sobre el aumento significativo en los últimos años, particularmente,  de la violencia contra las mujeres.
La responsabilidad del Estado
A nivel económico, se mantiene el actual modelo polarizante, con el correlato de la “gran concentración”. Diversas fuentes, analiza el obispo, indican que la riqueza del país se concentra hoy, prácticamente,  en las manos de 59 familias.
En ese marco, el Estado presenta una gran fragilidad. “Llama a la inversión extranjera sin imponer medidas  o reglamentaciones que ayuden al país a salir de la pobreza”.
Eso se expresa, por ejemplo,  en el terreno de la minería, con explotaciones de trasnacionales que no respetan los convenios de la Organización Internacional del Trabajo, suscriptos por Guatemala. Como el 169, que exige la consulta previa de las comunidades indígenas antes de implementar cualquier proyecto en sus territorios, explica.
Y de allí que “el derecho a la consulta previa aparece hoy como una clara y sostenida reivindicación de las comunidades. Es un momento en que los pueblos indígenas van ganando conciencia sobre sus derechos”, enfatiza. Por eso, “apoyamos la resistencia pacífica de las comunidades contra la minería…Y lo seguiremos haciendo”.
Un ejemplo concreto: la Mina Marlin, de la Goldcorp, de origen canadiense –  explotada a través de la Montana Exploradora de Guatemala-  instalada en el territorio del Municio San Miguel de Ixtahuacán,  en San Marcos. “Sus directivos, no dan información ni sobre las ganancias reales, ni sobre la contaminación de los ríos o las aguas subterráneas,  ni sobre el impacto del drenaje ácido”, enfatiza Ramazzini.
Con el agravante del desprecio total por  ajustar sus riquezas a las necesidades sociales, explica el miembro de la Conferencia Episcopal de Guatemala. “El contrato original establecía que la Marlin debía pagar por impuestos y regalías el 1%. En ese entonces, hace 4 años, la onza de oro se vendía a 420 dólares estadounidenses. Hace apenas dos meses la onza de oro llegó a 1.510 dólares…Y sin embargo siempre siguen pagando el 1% del precio de base de hace cuatro años”, denuncia.
Conciencia ciudadana internacional
Nos rebelamos, subraya el líder católico de San Marcos, “contra la actitud de los países ricos que mantienen su estilo de vida a costa de la pobreza de las naciones pobres y luego dan un poco de cooperación, muchas veces condicionada a exigencias  sobre lo que hay que hacer con la misma”.
Y subraya, en ese sentido, la importancia de iniciativas de las sociedad civil del norte, como la suiza, que acaba de lanzar la Campaña “Derecho sin Fronteras” para exigir a las filiales de las trasnacionales helvéticas que operan en el sur, el respeto  de los derechos humanos y ambientales según los mismos criterios vigentes en Suiza.
“No solo es importante la Campaña en marcha, sino también asegurar que luego,  los términos de la iniciativa se cumplan plenamente”, subraya el obispo guatemalteco.
El respeto de esta iniciativa “sería una muestra de coherencia ética en la política del desarrollo” de Suiza. Indicando, a manera de síntesis, grandes desafíos y responsabilidades de las naciones ricas.
En un momento internacional muy importante y oportuno.  “Estamos a solo cuatro años  del plazo definido para que se apliquen los Objetivos del Milenio…Y son muy pocas las naciones que han cumplido, por ejemplo, con la proposición de destinar el 0. 7 % del Producto Interno Bruto para la cooperación al desarrollo. Es hora de dar pasos significativos”,  concluye Ramazzini.
*Sergio Ferrari, colaboración de prensa de E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria miembro de la Campaña “Derecho sin Fronteras”
Fuente: Apia Virtual