martes, 7 de marzo de 2017

Estas mujeres no podrán celebrar su día el 8 de marzo.

"La violencia contra las mujeres y las niñas es una violación de los derechos humanos, una pandemia de salud pública y un serio obstáculo para el desarrollo sostenible", denunció el exsecretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Crédito: Belinda Mason.
Por Baher Kamal
IPS, 6 de marzo, 2017.- 
Esta es una historia que no debería tener que escribirse – la de cientos de millones de dadoras de vida cuya producción y productividad han sido sistemáticamente cuantificadas en pormenorizadas estadísticas, pero cuya abnegación, sufrimiento humano y denegación de derechos solo son objeto de palabras. 
Es la historia de las mujeres que ven a sus hijos e hijas morir mientras huyen de las guerras, o que son secuestradas para vender sus órganos, o que fueron reclutadas como niñas combatientes.
Es la historia de esas mujeres que caen presas de traficantes que las venden como esclavas sexuales. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito informa que las mujeres y las niñas constituyen 71 por ciento de las víctimas de trata de personas.
De mantenerse la tendencia actual, las mujeres tardarán 170 años en conseguir la misma remuneración que los hombres. 
 
Y es la historia de esas mujeres y niñas que se convierten en víctimas de violencia abominable perpetrada por sus familiares varones. De aquellas cuyos empleadores violan continuamente sus derechos como trabajadoras, y que incluso son asesinadas por sus parejas. En algunos países, siete de cada 10 mujeres serán golpeadas, violadas, abusadas o mutiladas durante su existencia, según denunció ONU Mujeres.
También es la historia de millones de jóvenes que se ven obligadas a contraer matrimonio y quedar embarazadas de forma precoz, y de aquellas sometidas a mutilación genital femenina (MGF).
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce esta práctica como una violación de los derechos humanos, tortura y una forma extrema de violencia. La MGF le niega a las mujeres y las niñas su dignidad y causa dolor y sufrimiento innecesarios, con consecuencias que perduran para toda la vida e incluso pueden ser fatales, recuerda el secretario general del foro mundial, Antonio Guterres.
África y la región árabe se encuentran entre los lugares donde se practica la MGF. La Unión Africana considera que es una práctica sumamente dolorosa que viola los derechos humanos básicos.
Su impacto sobre las niñas y las mujeres es multifacético y afecta a diversos aspectos de sus vidas, incluido su bienestar físico, psicológico y social, y las cicatrices persisten durante el resto de sus vidas.
Es la historia de millones de niñas sin acceso a la educación, y cuando pueden acceder, la mayoría abandona por la falta de servicios sanitarios. Un estudio realizado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos entre 2009 y 2014 confirmó miles de ataques contra escuelas en 70 países al menos, muchos de los cuales recibieron represalias por defender la educación de las niñas.
Es la historia de casi dos tercios de los habitantes del mundo, que sufren una insuficiencia en el acceso a los servicios de salud reproductiva y de maternidad.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas hace hincapié en que el acceso universal a la salud reproductiva afecta a muchos aspectos de la vida. Tiene que ver con las relaciones más íntimas de las personas, incluida la negociación y la toma de decisiones dentro de esas relaciones, y con la interacción con los proveedores de salud con respecto a las opciones anticonceptivas.
También es la historia de muchachas muy jóvenes que son secuestradas por grupos terroristas para saciar brutalmente sus apetitos sexuales, como ha sido el caso de Boko Haram en Nigeria.
Y es la historia de las mujeres indígenas que cuidan de lo que queda de sus tierras, que custodian 80 por ciento de la biodiversidad del planeta , pero cuyos derechos y conocimientos ancestrales son ignorados e incluso desdeñados.
Es la historia de las mujeres agricultoras que producen hasta 80 por ciento de los alimentos, pero no tienen derecho a poseer sus tierras, insumos agrícolas, recursos ni pequeños créditos.
Y de esos millones de trabajadoras domésticas cuyos derechos recién empezaron a reconocerse, aunque no se apliquen lo suficiente.
Y es la historia de una creciente desigualdad. La organización no gubernamental Oxfam calcula que, de mantenerse la tendencia actual, las mujeres tardarán 170 años en conseguir la misma remuneración que los hombres, por no hablar de que la mitad de la riqueza del planeta se encuentra en los bolsillos de apenas ocho personas, todos ellos hombres.
El Día Internacional de la Mujer se conmemora el 8 de marzo con el lema “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030.”
La ONU asegura que será “un momento para reflexionar sobre los progresos realizados, considerar cómo acelerar la Agenda 2030, impulsar la aplicación efectiva de los objetivos de la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas”.

La ONU apuesta a un mundo en el que todas las mujeres y niñas tengan igualdad de oportunidades y derechos para 2030. Crédito: ONU Mujeres.

El organismo mundial fijó varios objetivos clave de la Agenda 2030:
Para el año 2030, asegurar que todas las niñas y niños completen una educación primaria y secundaria gratuita, equitativa y de calidad.
Para 2030, asegurar que todas las niñas y niños tengan acceso a una atención, cuidado y educación preescolares de calidad para prepararlos para la educación primaria.
Poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y niñas de todo el mundo.
Eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y niñas en las esferas pública y privada, incluida la trata y la explotación sexual y de otros tipos.
Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, el matrimonio prematuro y forzado y la mutilación genital femenina

La ONU también señala que el mundo laboral está en transformación, con importantes consecuencias para las mujeres.

“Tenemos la globalización, la revolución tecnológica y digital y las oportunidades que estas traen, y por otro lado, la creciente informalidad del trabajo, medios de subsistencia e ingresos inestables, nuevas políticas fiscales y comerciales e impactos ambientales, todo lo cual debe abordarse en el contexto del empoderamiento económico de las mujeres”, añade.

Todas estas palabras y buenos deseos suenan geniales.

Sin embargo, el Día Internacional de la Mujer representará, ante todo, otra bofetada en el rostro de la humanidad que todavía no puede – ¿o no quiere? – honrar debida y efectivamente a aquellas que son las dadoras de vida.

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Traducido por Álvaro Queiruga
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Fuente: Inter Press Service: http://www.ipsnoticias.net/2017/03/estas-mujeres-no-podran-celebrar-su-dia-el-8-de-marzo/

IMPORTANTE: Esta nota ha sido reproducida previo acuerdo con la agencia de noticias IPS. En este sentido está prohibida su reproducción salvo acuerdo directo con la agencia IPS. Para este efecto dirigirse a: ventas@ipslatam.net

Fuente: Servindi

lunes, 6 de marzo de 2017

Una hambruna sin precedentes en África


La amenaza de hambrunas en Nigeria, Somalia, Yemen y Sudán del Sur preocupa a la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que calcula que 37 países, 28 de ellos en África, requieren de ayuda alimentaria externa.

“Esta es una situación sin precedentes. Nunca antes nos habíamos enfrentado a cuatro amenazas de hambruna en varios países simultáneamente”, aseguró el director general adjunto de la FAO, Kostas Stamoulis.

“Hay que actuar rápido y proporcionar no solo ayuda alimentaria sino también apoyo a los medios de vida para asegurar que estas situaciones no se repiten”, pidió.
En un comunicado divulgado ayer, la FAO, cuya sede central se encuentra en Roma, advirtió sobre las graves dificultades para acceder a los alimentos en las zonas que sufren conflictos civiles y donde se registran además sequías, como ocurre en África oriental.

Según el informe Perspectivas de cosechas y situación alimentaria, “alrededor de 37 países requieren ayuda alimentaria externa, 28 de ellos en África, como consecuencia de los efectos persistentes de las sequías provocadas por El Niño el año pasado sobre las cosechas”.

En Sudán del Sur se declaró formalmente una situación de hambruna, “mientras que en el norte de Nigeria, Somalia y Yemen, la seguridad alimentaria es también motivo de gran preocupación”, denuncia la entidad de Naciones Unidas.

En Sudán del Sur alrededor de 4,9 millones de personas sobre una población de once millones, han sido clasificadas como en situación de crisis, emergencia o hambruna.
En el norte de Nigeria, 8,1 millones de personas se enfrentan a condiciones de inseguridad alimentaria aguda y en Yemen, donde se estima que 17 millones de personas -dos tercios de la población- padecen inseguridad alimentaria, casi la mitad de ellos necesitan ayuda de emergencia.

En Somalia, el conflicto, la inseguridad civil y la sequía se han unido para hacer que haya más del doble de personas -ahora unos 2,9 millones- padeciendo grave inseguridad alimentaria respecto a hace seis meses.


Fuente: AFP-NA


domingo, 5 de marzo de 2017

Contra el machismo cultural y el feminismo fanático.



El expresidente (uruguayo) escribió sobre los feminicidios y el "todos y todas"

El dos veces presidente de la República, Julio María Sanguinetti, consideró que la propuesta de instaurar la figura del "feminicidio" para castigar con mayor dureza a quienes matan a una mujer, no servirá para atacar el problema.

"Las leyes deben ser asertivas, no simbólicas. El feminicidio ya está comprendido en el artículo 311 del Código Penal, no hay vacío legal. Y una nueva figura puede incluso complicar antes que ayudar. Los cambios —imprescindibles— deben producirse en el campo de la cultura, que es la raíz de este problema que ha engendrado tantas tragedias. (...) Como es difícil oponerse dada la buena motivación inspiradora, seguramente saldrá en el Parlamento, pero no se equivoquen los movimientos feministas: no significará nada", escribió Sanguinetti en el semanario digital Correo de los Viernes en una columna titulada "La cultura machista".

El exmandatario consideró "natural" la reacción de las organizaciones feministas ante el asesinato de mujeres a manos de hombres con los que tenían algún tipo de vínculo. Pero dijo que se debe asumir que la pelea contra el machismo no es sencilla porque es necesario poner en marcha un cambio cultural que requiere "un enorme esfuerzo educativo".

"No hay nada más persistente que la mentalidad y en la nuestra está, desgraciadamente, el predominio masculino. Las cuatro religiones monoteístas establecieron la subordinación femenina, pero mientras las judeo-cristianas fueron cambiando ante el empuje del liberalismo, la musulmana persiste en esa idea (y de un modo tan radical que indigna). La filosofía liberal y democrática fue logrando, en los dos últimos siglos, un gran avance, pero con enormes resistencias", señaló Sanguinetti.

Recordó además que el voto de las mujeres se alcanzó en Europa después de las guerras "porque, dada su enorme contribución entre 1914 y 1918, era imposible negarse".

"Es notorio que todavía hoy el tema es desafiante y cuesta. Basta salir a la calle y observar cómo se trata a las mujeres, tanto por los demás automovilistas, como por esos presuntos limpiavidrios de los semáforos, para advertir que el machismo está ahí, delante de nuestros ojos", observó Sanguinetti.


Pero advirtió que "los movimientos feministas han batallado mucho aunque no siempre bien, porque en ocasiones sus excesos rozan el ridículo y, en vez de abogar por la buena causa, logran lo contrario".

"El 'todas y todos' cuando desde siempre se iniciaron los discursos diciendo 'señoras y señores', ha sido, a nuestro juicio, un retroceso. El fanatismo semántico llegó hasta una ministro española, que en una comisión se dirigió a los "miembros y miembras" para solaz de los machistas, que pudieron reírse a sus anchas. Cuando aparecieron en nuestro país niñas musulmanas con su velo en las escuelas públicas, dijimos que debía prohibirse, porque era aceptar un símbolo de la subordinación femenina. Las autoridades educativas resolvieron lo contrario, incurriendo en un lamentable extravío de la laicidad y una contribución —involuntaria pero muy expresiva— de la degradación de la condición femenina. Esa sí que es 'una señal' y nuestra voz fue solitaria en el reclamo", sostuvo.

Por último, Sanguinetti recomendó: "Hay que batallar y seguir batallando. Los hombres algún día entenderán que, siendo hijos de una madre que les dio vida, ninguna otra mujer será su propiedad sino lo contrario, su compañera si es su cónyuge o bien su responsabilidad y alegría si es una hija o una nieta. En el plano público, las 'señales' más importantes deben venir desde lo simbólico, en las parejas notorias, sean artistas o políticos, que en su actitud de respeto hacia sus cónyuges, hagan docencia. Y ni hablar de maestros, mujeres u hombres, docentes en general, que han de inspirar a los muchachos a sentirse más hombres respetando y queriendo, que agraviando o mandoneando. En una palabra, sacarse de la mente la idea de que quien comprende y sigue a su mujer no es 'un pollerudo' sino lo contrario, un ser maduro, consciente de su fuerza, que necesita de la fuerza de 'la otra' para que la vida valga la pena ser vivida".

sábado, 4 de marzo de 2017

Refugiados latinoamericanos, en el olvido.



Valeria Méndez de Vigo y Carla Sala

Los conflictos armados abiertos en Siria o Irak han centrado la atención de la comunidad internacional debido, sobre todo, al elevado número de personas refugiadas que han llegado a Europa. Mientras las miradas están centradas en la guerra de Siria y en los refugiados procedentes de este país, en América Central hay también situaciones merecedoras de protección internacional que pasan más desapercibidas.

La situación de violencia que viven algunos países de América Latina ha provocado que miles de personas se vean forzadas a abandonar sus hogares y, en muchos casos, sus países de origen. La región de Honduras, Guatemala y El Salvador, también conocida como el Triángulo Norte de Centroamérica, es una de las zonas más conflictivas del mundo.

Según datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la violencia y la inseguridad son factores clave para explicar el desplazamiento forzado en El Salvador, Honduras y Guatemala.

Las familias desplazadas tienen más dificultades para cubrir necesidades básicas como vivienda, educación, salud y acceso a empleos formales[1]. En 2015, 110.000 personas huyeron de la región centroamericana y buscaron asilo en el extranjero, siendo esta cifra cinco veces superior a la de 2011. En El Salvador, la tasa de homicidios de mujeres aumentó un 60% entre 2008 y 2015 y, en Honduras, durante el mismo periodo, aumentó un 37%. En el caso de Guatemala, el desplazamiento de sus habitantes está más relacionado con los altos niveles de desigualdad que sufre el país[2].

La mayoría de las personas procedentes de los países centroamericanos buscan seguridad en México y Estados Unidos, en menor medida, en Belice y Costa Rica. Sin embargo, gran parte de estas personas no obtienen protección internacional. En realidad, según la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, las causas por las que una persona puede ser considerada refugiada están muy tasadas, limitándose a motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas. El hecho de huir de la violencia generalizada puede no considerarse una situación merecedora de protección internacional.

De hecho, en 2015, más de 230.000 personas procedentes del Triángulo del Norte Centroamericano fueron detenidas y retornadas a sus países de origen desde los Estados Unidos y México. Resulta trágico que algunas personas retornadas fuesen identificadas y asesinadas por miembros de las pandillas en sus países de origen poco después de su retorno[3].

Dagoberto García, hondureño, relata la experiencia de su hijo[4]:

«Mi hijo es un desplazado por la violencia (…) él tuvo que irse por problemas de amenazas de muerte. Cuando pides el estatuto de asilo tienes que hacer una versión creíble ante al juez. A veces, esta versión de alguien que va huyendo de Honduras por la violencia, las maras o las amenazas la cuentan muchos y, entonces, depende de cómo un tipo te pueda contar su relato (…) Si han contado el mismo relato 98 o 100 personas, el juez no lo cree, no aplica el asilo y lo deportan».

Si el contexto de protección internacional para las personas centroamericanas que huyen de la violencia, las maras y el narcotráfico no ha sido nunca favorable, la investidura de Donald Trump como presidente de Estados Unidos ha producido un incremento de las políticas restrictivas y del clima de hostilidad hacia las personas refugiadas y migrantes. 

El decreto del pasado 17 de enero -en este momento paralizado por un juez federal en los Estados Unidos- preveía la prohibición de entrada en Estados Unidos de personas procedentes de Siria, con carácter indefinido y, durante 120 días, de personas procedentes de 7 países de mayoría musulmana. Además, también suspendía el programa de menores centroamericanos, puesto en marcha en 2014, para brindar vías de acceso legales y seguras a adolescentes amenazados por las maras (pandillas juveniles), en riesgo de reclutamiento forzado, explotación sexual y asesinatos extrajudiciales. Este programa, que preveía la reunificación de estos adolescentes con sus progenitores residentes en Estados Unidos ha sido suspendido también por el Decreto y, en consecuencia, la respuesta a solicitudes en proceso de admisión se sitúan en el limbo legal[5].

Ante esta realidad, diferentes organizaciones no gubernamentales, como Entreculturas, manifiestan la necesidad de ampliar la definición recogida por la Convención de 1951, haciéndola extensiva a toda víctima de conflictos armados, de políticas económicas erróneas o de desastres naturales, y, por razones humanitarias, a toda persona desplazada interna, es decir, cualquier civil desarraigado por la fuerza de su hogar[6].

La Campaña por la Hospitalidad, lanzada en Centroamérica, llama a reconocer la dignidad de cada ser humano y, en especial, de quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, como las personas refugiadas y desplazadas.

La transformación de los flujos de movilidad en América Latina y el Caribe plantea, por una parte, la necesidad de renovar los marcos normativos, nacionales e internacionales, en materia de refugio y desplazamiento y, por otra, la de revisar los requisitos que conceden protección internacional. La falta de políticas de acogida y de coordinación entre diferentes estados aumenta la precariedad en la situación de las personas que quedan atrapadas entre fronteras y no son informadas adecuadamente sobre su derecho a la protección internacional[7].

Este es el momento de fomentar una cultura de la hospitalidad y la acogida y solicitar que los estados, incluida España, cumplan con su deber de protección e impulsen medidas que favorezcan la integración social de las personas desplazadas o refugiadas.

Fuente: Cristianismo y Justicia

viernes, 3 de marzo de 2017

La Iglesia mexicana pide "poner un freno al racismo, al odio y al terrorismo del indigno presidente norteamericano".


Acusa a Peña Nieto de "sumisión" frente al "terrorismo migratorio" de Trump
Las redadas contra indocumentados han sembrado "miedo" y desatado "una verdadera psicosis"


Jesús Bastante

Nuestros hermanos inmigrantes no tienen quién los defienda ni a quién acudir; están huérfanos y no saben qué hacer, pues no confían en un gobierno que es el causante de su exilio; a la clase política no le interesa su suerte

Los obispos de la frontera EEUU-México, con los migrantes


(Jesús Bastante).- "Las autoridades mexicanas no aciertan a actuar, no hacen más que declaraciones y promesas; son tibias sus reacciones, muestran también miedo, y peor aún, sumisión". La Iglesia mexicana, a través del semanario Desde la Fe, ha arremetido contra el Gobierno de Peña Nieto, a quien acusa de "sumisión" ante las medidas migratorias de Donald Trump, que la revista católica tilda de "terrorismo".

El editorial es duro desde su mismo título, "Terrorismo migratorio". En el mismo, se denuncia cómo "lo que hace el señor Trump no es sólo la aplicación de un legalismo inhumano, sino un verdadero acto de terror".

Las redadas contra indocumentados han sembrado "miedo" y desatado "una verdadera psicosis" entre los mexicanos que residen en Estados Unidos, añade el semanario. Y es que, señala, las amenazas del candidato se han cumplido ya como presidente. "Todo mexicano indocumentado será deportado sin miramiento alguno, sin ningún respeto a su dignidad humana, sin tomar en cuenta sus derechos fundamentales, sin importar en qué situación quede su familia. Todos serán tratados como criminales y enviados a México; pero no sólo eso, también serán devueltos a nuestro país los inmigrantes no mexicanos que hayan cruzado por nuestro territorio".

Mientras tanto, "nuestros hermanos inmigrantes no tienen quién los defienda ni a quién acudir; están huérfanos y no saben qué hacer, pues no confían en un gobierno que es el causante de su exilio; es más, se han dado cuenta que a la clase política no le interesa su suerte", denuncia el semanario.

Para Desde la Fe, "no vemos firmeza en la defensa de nuestra soberanía; no vemos dignidad en el trato con nuestro vecino del norte; no vemos estrategias eficaces para ayudar a nuestros connacionales; no vemos altura ni inteligencia en los responsables de atender esta crisis humanitaria".

El editorial concluye apuntando cómo tanto los obispos de México como los de EEUU "hacen un gran esfuerzo por atender esta crisis", y el propio Papa "ha hecho varios pronunciamientos". "Pero hace falta mucho más, y se echa de menos no sólo la solidaridad nacional, sino también la solidaridad internacional para poner un freno al racismo, al odio y al terrorismo del indigno presidente norteamericano".



Editorial de Desde la Fe:

Terrorismo migratorio


Donald Trump amenazó como candidato, y ahora lo cumple como Presidente de los Estados Unidos: los mexicanos indocumentados, todos, sin excepción, serán deportados. Pero no sólo aquéllos que tienen algún antecedente penal -lo cual podría ser comprensible-, sino cualquiera que haya ingresado sin papeles, no importa si es un trabajador ejemplar, si paga sus impuestos y es parte del desarrollo de ese país. Todo mexicano indocumentado será deportado sin miramiento alguno, sin ningún respeto a su dignidad humana, sin tomar en cuenta sus derechos fundamentales, sin importar en qué situación quede su familia. Todos serán tratados como criminales y enviados a México; pero no sólo eso, también serán devueltos a nuestro país los inmigrantes no mexicanos que hayan cruzado por nuestro territorio.

Lo que hace el señor Trump, no es sólo la aplicación de un legalismo inhumano, sino un verdadero acto de terror. ¿Qué otro nombre se puede dar a las órdenes ejecutivas del presidente norteamericano, que autoriza realizar redadas de indocumentados, dando autoridad a todo policía local para actuar como agente migratorio?

Nuestros hermanos indocumentados tienen miedo, sus hijos sufren una verdadera sicosis, mientras las autoridades mexicanas no aciertan a actuar, no hacen más que declaraciones y promesas; son tibias sus reacciones, muestran también miedo, y peor aún, sumisión. Siguen esperando a que el mandatario norteamericano entre en razón, cuando ha demostrado, desde que era candidato, que lo suyo, su método, es justamente la sinrazón.

Nuestro gobierno continúa explicando lo del gasolinazo mientras el país arde en la violencia, la inestabilidad económica y la obscena corrupción; mientras nuestros hermanos inmigrantes no tienen quién los defienda ni a quién acudir; están huérfanos y no saben qué hacer, pues no confían en un gobierno que es el causante de su exilio; es más, se han dado cuenta que a la clase política no le interesa su suerte.

Mientras los partidos políticos y los altos funcionarios reciben inmoralmente miles de millones de pesos, y el gobierno gasta de forma irresponsable millonadas en su fallida publicidad, apenas se dan, sin hacer llegar los recursos a los consulados, unas migajas -mil millones de pesos- para atender esta emergencia humanitaria. Eso es lo que valen para el gobierno todos los mexicanos que anualmente envían casi 30 mil millones de dólares para aliviar la miseria de incontables de familias a las que nuestra clase política no ha sido capaz de brindar un desarrollo digno.

La cobardía no es prudencia, ni la estridencia es virtud; sin embargo, no vemos firmeza en la defensa de nuestra soberanía; no vemos dignidad en el trato con nuestro vecino del norte; no vemos estrategias eficaces para ayudar a nuestros connacionales; no vemos altura ni inteligencia en los responsables de atender esta crisis humanitaria. Se necesita pericia, experiencia, no aprendices donde hace falta verdaderos maestros del arte de la diplomacia, y sensibilidad humana y política.

Las comisiones episcopales de México y Estados Unidos hacen un gran esfuerzo por atender esta crisis. El Papa Francisco ha hecho varios pronunciamientos, manifestando su preocupación, y ha unido a estas dos iglesias para que trabajen juntas en favor de los indocumentados, pero hace falta mucho más, y se echa de menos no sólo la solidaridad nacional, sino también la solidaridad internacional para poner un freno al racismo, al odio y al terrorismo del indigno presidente norteamericano.