domingo, 3 de junio de 2012

La energía creadora (ruah) nos hace creer y crear.


Juan Masiá ClavelTeología


Creemos en el Espíritu Santo, decimos en la tercera parte del Credo. Espíritu de Vida, que nos hizo nacer; Espíritu de Verdad, que nos hace creer; Espíritu creador, que nos hace capaces de recrear; Espíritu reconciliador, que nos hace capaces de sanar a la persona y transformar la sociedad; Espíritu resucitador, que nos vivifica definitivamente.
Los catecismos postridentinos nunca olvidaban mencionar el papel del Espíritu en el nacimiento de Jesús (aunque no aclaraban que también en todos los demás nacimientos actúa el dinamismo de su energía). Pero sí relegaban al olvido el papel del Espíritu en la Resurrección.
El libro de texto del cuarto curso de bachilerato, con el que preparé en 1954 el examen de la asignatura de religión, explicaba en la pregunta número 258 del programa, que la resurrección “por su propia virtud” era el “principal de los milagros que realizó”. Y, usando los conceptos aristotélico-escolásticos y la lectura bíblica literal, explicaba en el n. 247 cómo fue la resurrección, diciendo así: “En la madrugada del domingo, tercer día después de su muetre, al alma de Jesucristo volvió a juntarse con su cuerpo según lo había predicho, y, por un acto de su omnipotencia, salió, vivo, glorioso y triunfante del sepulcro” (El dogma católico, ed. Edelvives, Zaragoza, 1954).
Hoy la teología se recupera del olvido del Espíritu Santo, no se siente obligada a apuntalar la fe con el andamiaje de categorñias escolásticas y no necesita lecturas literales de las narraciones simbólicas de los evangelistas. Redescubrimos la riqueza de la tradición bíblica sobre la Ruah, el Espíritu creador y resucitador. Podemos decir: Jesús resucitó por obra de Espírtu .
El dálogo catquético sobre la resurrecciçón se puede reformular, por ejemplo, así:
¿Qué es resucitar? ¿Revivir o sobrevivir? No, sino renacer transformado, transfigurado y recreado para vivir definitivamente.
¿Qué es morir? Nacer transformado (Vita mutatur, non tollitur; la vida no es arrebatada, sino transformada).
¿Qué es resucitar? Respirar en Espíritu para vivir eternamente.
¿Quién resucitó a Jesús? El Espíritu de Vida.
¿Cómo resucitó Jesús? Por obra de Espíritu santo, inhalando, al morir, Espíritu de Vida.
¿Cómo nos da vida Jesús? Exhalando al morir, el Espíritu de Vida para transformarnos como Él fue transformado.
Ha sido lamentablemente olvidado uno de los textos principales sobre la resurrección en las cartas paulinas: “Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de la muerte habita en vosotros, el mismo que le resucitó dará vida también a vuestro ser mortal, por medio de ese Espíritu suyo que habita en vosotros” (Rom 8, 11). Es decir, el mismo dinamismo de la Ruah o energía divina que transformó la última expiración humana de Jesús en inhalación de Espíritu resucitador de Cristo y la convirtió en exhalación de Espíritu vivificador del mundo, esa misma energía vivificará nuestra vida y transformará nuestra muerte en vida definitiva en el seno de la Vida de la vida. Tomada en serio esta fe, debería tener fuertes repercusiones místicas, psicológicas y políticas, para la liberación y transformación de las personas y de la sociedad. Esta fe en el Espíritu resucitador debería desencadenar fuertes consecuencias terapéuticas, políticas y espirituales.
Esta intuición paulina, muy olvidada en muchas comunidades, se mantuvo viva en la tradición de comunidades que se remontan al discípulo Juan. La comunidad que transmitió la tradición de Juan, llamado portavoz del amor, debía respirar “Espíritu de Vida”, a juzgar por sus capacidades terapéuticas, políticas y místicas reflejadas en el cuarto evangelio.
Expresaban su fe diciendo: “Soplo vital es Dios” (Pneuma ho Theós, Jn 4,24). No necesitaban reunirse en el templo de un “dios nacional”, ni en los templos de “otros dioses extranjeros”, porque sabían que el templo (es decir, el lugar de adoración y celebración, de gratuidad y comensalidad, de misericordia en vez de sacrificio) eran todos ellos y ellas cuando se reunían “trans-religionalmente”en “verdadero espíritu” (en pneumati kai aletheia, Jn 4,24).
Comunicaban entre sí y transmitían la tradición de la buena noticia de Jesús, heredada a través de Juan y Malena, que contaron infinidad de veces y de mil maneras lo de Jesús El Que Vive, para animarnos a tener fe en el soplo de vida que da vida (Jn 20, 31). El mensaje no necesitaba exponerse en un diccionario grueso o en un curso complicado de teología, consistía en decir decir simplemente: Que hay Vida, hay Vida desde siempre, Vida que no muere; que Jesús, rostro de esa Vida, la manifestó; que esa vida nos reune como comunidad de personas llamadas a darse vida mutuamente con alegría (1 Jn 1,1-4).
Palabras y gestos, vida y muerte de Jesús fueron desvelación de esa Vida. Se siguen contando de generación en generación para que vivifiquen a quienes, al escucharlas, crean (Jn 20, 31). Creer en el Espíritu y ser vivificada por el Espíritu da a la comunidad creyente capacidad terapéutica, política y mística.
La comunidad que recibe el soplo de vida de Jesús (Jn 20, 21-22) es enviada al mundo con la misma misión de Jesús: curar, liberar y contemplar. La comunidad recibe del Espíritu capacidad para realizar esa misión terapéutica, política y mística. “Os envío, dice Jesús, con la misma misión con que fui enviado. Recibid soplo de vida y capacidad de curar, liberar y desvelar; ayudad a que haya sanación en lugar de enfermedad; liberación en lugar de opresión; reunificación y reconciliación, en lugar de ruptura y desintegración; desengaño y lucidez en lugar de ilusión; conciencia en lugar de manipulación… A quienes anunciéis la liberación, que se liberen, y a quienes denunciéis como opresores, que se conviertan (Jn 20,23). “Yo he venido para una crisis de discernimiento, es decir, para que quienes no ven vean y quienes presumen de ver, a pesar de no ver, reconozcan su ceguera y se conviertan” ( Jn 9, 39). Para que la personas oprimidas se liberen y las opresoras, que no se alegran de la liberación o la impiden, se conviertan y dejen de oprimir (cf. Jn 5, 14-18 y 9, 1-41).
La celebración principal, la mejor fiesta del año para esta comunidad, es la del Espíritu de Vida. Pentecostés es revivir el corazón del misterio pascual: el éxodo o tránsito de muerte a vida, el momento decisivo de la Muerte-Resurrección-Comunicación del Espíritu de Vida (Jn 19, 30-35: “entregó su espíritu… una lanza le traspasó el costado).
Para la catequesis popular han resultado casi siempre utilizadas las imágenes y narraciones del evangelista Lucas: ascensión de Jesús al cielo cuarenta días después y envío del Espíritu desde las alturas en la mañana de Pentecostés, seísmo, viento, lenguas de fuego y poliglotismo inexplicable. Pero la profundiad de Juan alimenta mejor la fe adulta. La presentación simultánea de muerte, glorificación y envío del Espíritu concentra el tránsito pascual y la efusión pentecostal en el crucificado con el pecho traspasado, como en el Apocalipsis la imagen de un cordero “degollado” y, al mismo tiempo, “en pie”, vivo y victorioso (cf. Ap. 5, 69). Jesús, al morir, pone en manos de Abba su espíritu y recibe el Espíritu resucitador que envía a la iglesia, nacida de su costado traspasado, sin necesidad de tener que esperar hasta unas semanas más tarde.
Ese Espíritu resucitador actúa resucitándonos ya ahora y aquí. Y actúa resucitando continuamente a su iglesia y suscitando nuevos Pentecostés en ella, purificando continuamente todo ambiente irrespirable para convertirlo en lugar habitable de vida.
(Publicado en el blog de Juan Masiá, “En La frontera“)

España: El Senado debate quitar el privilegio de las inmatriculaciones a la Iglesia.:



Propuesta de Entesa para modificar la Ley Hipotecaria.

“En un Estado no confesional no puede ser que el personal eclesiástico sea Estado”
La Iglesia ha estado y está registrando de forma opaca a su nombre edificios del patrimonio nacional que no estaban registrados a nombre de nadie

El pleno del Senado debatirá el miércoles una proposición de ley de la Entesa para modificar la Ley Hipotecaria y eliminar el privilegio de la Iglesia, que equipara al personal diocesano con los funcionarios públicos a la hora de registrar por primera vez un bien.
Es la polémica por las inmatriculaciones -en derecho se llama así a la primera inscripción de un bien en el Registro de la Propiedad- que la Iglesia está realizando y que, sólo en Navarra desde 2008, ascienden a 1.087.
Es lo que afirma el promotor de la proposición de ley, el senador de la Entesa Joan Saura (ICV), quien, en declaraciones a Efe, ha explicado que forma parte de las iniciativas que está poniendo en marcha para que en España haya una efectiva separación entre la Iglesia y el Estado.
“Pese a que la Constitución establece que España no es un Estado confesional, en la práctica se está desarrollando así”, ha asegurado Saura, quien, a modo de ejemplo, recuerda que la Iglesia no presenta una memoria económica desde 2006 o que el Gobierno participa en la elección del vicario general castrense.
El senador de la Entesa ha explicado que el Gobierno de José María Aznar, mediante un decreto aprobado en 1998, otorgó a la Iglesia la misma potestad que al Estado, las provincias, los municipios o las instituciones de derecho público para hacer suyas propiedades no registradas mediante su inscripción en el Registro.
“En un Estado no confesional no puede ser que el personal eclesiástico sea Estado”, ha argumentado Saura quien ha hecho hincapié en que debe ser la administración la que decida sobre la propiedad de un inmueble.
En la exposición de motivos, la proposición de ley de la Entesa afirma que “la Iglesia ha estado y está registrando unilateralmente y de forma opaca a su nombre edificios del patrimonio nacional que no estaban registrados a nombre de nadie”.
Añade que “el expolio patrimonial por parte de la Iglesia hace urgente y necesario modificar la Ley Hipotecaria” cuyo artículo 206 equipara a los diocesanos con los funcionarios públicos acreditados para inscribir bienes (edificios de culto, iglesias, catedrales o ermitas)”.
El artículo mencionado establece que podrán realizar inmatriculaciones, “aunque carezcan del título escrito de dominio”, el Estado, la provincia, el municipio y las corporaciones de derecho público o servicios organizados que forman parte de la estructura política de aquél y las de la Iglesia Católica.
La proposición de ley de la Entesa consta de un único punto que modifica el artículo 206 de la Ley Hipotecaria para eliminar del mismo la mención a la Iglesia Católica.
La Conferencia Episcopal recordó el pasado mes de octubre que, en 2006, el Tribunal Supremo aseguró que esta legislación “no implica discriminación ni atentado al principio de igualdad”.
Su portavoz, Juan Antonio Martínez Camino, destacó además que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero señaló en 2007 a través del Ministerio de Justicia que “la legislación actual es oportuna sobre este punto”. (RD/Efe)

sábado, 2 de junio de 2012

Las nuevas catedrales.


Jaume Patuel

Ya es bien sabido por todos que estamos en crisis. Así pues, si la radio o la televisión nos generan angustia, cambiamos de programa. Lo mismo ocurre con la prensa, de la que nos quedamos tan sólo con las páginas que nos interesan. Siempre a vueltas con la misma cantilena, por lo que la machaca es perversa, intencionada, pero no con la finalidad de “informar”, sino de “manipular las mentes”. En el fondo, aunque nos cueste asimilar, estamos en una crisis cuyas causas son existenciales: el papel de la angustia en la financiación. La angustia de la existencia sin lo necesario.

Nos encontramos ante una nueva religión que creemos que nos salva: el neoliberalismo. Las otras religiones o alternativas por el momento han desaparecido o no son ya tan fuertes ni manifiestas. Y para rendir culto a esta nueva religión el sistema capitalista ha montado sus nuevos ritos y lugares. Los nuevos lugares, o nuevas catedrales son esos grandes y lujosos edificios, altos, de muchos pisos. Eso sí, bien custodiados por la paranoia que padecen. Ahora tras el 11-S, se aplican más que nunca “controles a doquier”. Como cuando ocurre después de padecer robos en otros edificios, las anécdotas o las historietas que se cuentan son muchas, pero eso sí, todas ellas se caracterizan por la inteligencia propia de los que se atreven a actuar contra el sistema. Como no todo el mundo puede ir a las Nuevas Catedrales puesto que las entradas están controladas, sus sucursales; iglesias o capillitas, las hay por doquier.

Y todo ello con luces, día y noche, para no perdernos en las oscuridades. Con sus taquillas para no tener que hacer más colas. Y así creernos que “La atención al cliente” es de verdad, cuando lo único que se refuerza así es la incontinencia. Asimismo en este sistema se impone la rotación de personal para no establecer vínculos afectivos que puedan estropear las confesiones o las confidencias. La confianza por tanto se ha perdido. Poco importa para el sistema. En su lugar se erige la coacción. La visión mundial de la salvación o sea de llenar las arcas, ya no tiene fronteras geográficas. Las limosnas no son voluntarias, no nacen de la gratitud, la solidaridad o la compasión, sino que son obligatorias, necesarias, como lo es el mantenimiento de la libreta, uno de los nuevos actos repetitivos de culto. Y como ocurre sin consulta previa, como si de un nuevo dogma o encíclica se tratara, la limosna o aportación sube el 75ª de golpe para las obras sociales [...] Y si no se quiere aportar, “se sale uno de esa capilla o iglesia” a realizar una peregrinación, cuyo fruto es baldío. Acaba siendo una pérdida de tiempo. Y como el tiempo es “oro” […] se deja por impotencia porque uno sale perdiendo económica, psíquica y físicamente.

Traigo a colación un texto extraído del pliego de la revista católica Vida nueva, del 21 a 27 de abril, del presente año, cuyo número es el 2.797. El autor es un jesuita, José Ignacio González Faus, responsable del Área teológica de Cristianismo y Justicia, sito en Barcelona, y a la par, profesor emérito de Cristología del Instituto de Teología Fundamental de Sant Cugat del Vallés (Barcelona). El título es Vivir en el lío. Carta a Don Mariano Rajoy,presidente de gobierno del Estado Español. Dice así:

“Pero dejemos las alusiones bíblicas, y fíjese solo en este dato: ningún político se atreve a enfrentarse con los bancos (que se han ido convirtiendo en los grandes depredadores de nuestra época), ni aunque Obama haga lúcidos discursos inflamados contra la avaricia de Wall Street: porque los políticos saben bien que los bancos pueden hundir a cualquier país. Esa amenaza bastó para perdonarles en vez de juzgarles cuando estalló la pasada crisis económica; y esto lo hizo tanto Zapatero, que decía ser de izquierdas, como Sarkozy o Usted …que son de derechas, Y aún sin llegar a tanto, en un tono menor, los bancos tienen mucho que ver en la financiación de los partidos y de las campañas electorales. Dicho un poco a lo bestia: temo que algunos bancos acaben siendo en Europa algo así como el narcotráfico en América Latina”.

Y el párrafo anterior iba precedido de este: “Hasta los papas (que no son precisamente teólogos de la liberación) se han cansado de repetir últimamente que la economía debe estar al servicio de la política y no al revés. Pues bien, la impresión hoy dominante es que la política se reduce casi solo a estas dos cosas: ser esclava de la economía y proclamar mentiras que disimulen esa esclavitud. Cuando oigo o leo esta opinión (que comparto bastante), me acuerdo siempre de cómo define a Satanás el cuarto evangelio: “Homicida y mentiroso”.

Creo que González Faus habla con claridad y mucha lucidez. Todo ello no quita que surja la impotencia e indignación ante esta realidad, que tanta angustia existencial genera. De esta forma los miembros de esas capillitas o iglesias e incluso de las grandes catedrales no dejan en el fondo de ser súbditos, es decir, no pueden opinar ni decidir, sino sencillamente cumplir órdenes, vender productos financieros y muchas veces hacerlo de forma engañosa. Para darnos cuenta de ello sólo es necesario hablar con esos “ministros” angustiados, perseguidos por la culpa, cuando se sinceran con el cliente prudente.

Ante este panorama de realidad, hay que aprender a recurrir o hacer emerger los propios recursos psíquicos, tanto los cognitivos, como los conductales y no digamos los afectivos o emocionales, para que estos últimos no bloqueen la personalidad y así poder superar la angustia y buscar las soluciones que se puedan. Pero el encontrar que un ministro de una iglesia, que cumple órdenes con toda la frialdad posible, le diga (o le pida un acto de fe ciega) a una persona creyente de ochenta años que el dinero es de él, que no lo perderá pero que ahora no se lo puede entregar, es suficiente para tener un ataque de angustia, pero de angustia real, no neurótica ni psicótica.

¿Qué nombre se tendría que poner a ese modo de salvar, tratar a las personas? ¿Sectarismo, lavado de cerebro o intento de homicidio psíquico?

Fuente: ATRIO

viernes, 1 de junio de 2012

La teoría de la cebra y el león: ¿por qué es bueno aumentar los impuestos a los ricos?


En mitad del debate sobre la eficacia de subir los impuestos a los más ricos, el empresario Nick Hanauer, uno de los multimillonarios más conocidos en EEUU, defiende en el Wall Street Journal por qué sería beneficioso para la economía que los que más tienen aporten mucho más.
Hanauer es también uno de los fundadores de Amazon y es el autor de un controvertido artículo de opinión para Bloomberg titulado "Aumenten los impuestos a los ricos para compensar a los verdaderos creadores de puestos de trabajo".
Su principal argumento es que los empresarios no crean trabajo, sino que quienes lo hacen son los consumidores. O, de forma más precisa, que la economía es un ecosistema en el que las empresas y sus propietarios prosperan solo si hay una gran clase media con dinero suficiente para comprar sus productos.
Hanauer ve la amplia brecha entre la clase rica y la clase media y la presión sobre esta última como una seria amenaza para la prosperidad. No es tanto una cuestión de justicia como de sostenibilidad, asegura.
Además, se muestra en contra de las convenciones y considera que al fin y al cabo los empleos no los crean los empresarios o inversores, sino la demanda real del mercado, que está determinada por la capacidad adquisitiva del ciudadano de clase media.
Hanauer termina por ilustrar su pensamiento con una metáfora: "Un montón de hierba será igual a muchas cebras, y muchas cebras crearán una situación ideal para el león. Pero lo opuesto no es verdad. Más leones no crearán más cebras. Y más cebras no crearán más hierba". Las actuales políticas económicas, dice, "se han hecho acogedoras para los leones".
En este contexto, ¿cuáles son sus principales recomendaciones? En primer lugar aconseja aumentar los impuestos sobre los ricos y usar el dinero para inversiones que beneficien a la clase media. Asimismo, propone fortalecer a los sindicatos para que una mayor proporción de los ingresos vaya a parar a los trabajadores y menos a beneficios empresariales. Y, finalmente, recomienda ponerse duros con China que, asegura, está subsidiando sus exportaciones para construir una clase media más grande a costa de Estados Unidos.

Leo Boff: Reinventando la educación.



Muniz Sodré, profesor titular de la Universidad Federal de Río de Janeiro, es una persona que sabe mucho, pero lo singular de él es que piensa, como pocos, lo que sabe. El fruto de su pensar es un libro notable que acaba de salir: Reinventando la educación: diversidad, descolonización y redes (Vozes 2012).
En ese libro procura enfrentarse a los desafíos planteados a la pedagogía y a la educación que se derivan de los distintos tipos de saberes, de las nuevas tecnologías y de las transformaciones promovidas por el capitalismo. Todo esto a partir de nuestro lugar social que es el hemisferio sur, un día colonizado, que está pasando por un interesante proceso de neodescolonización y por un enfrentamiento con el debilitado neoeurocentrismo, hoy devastado por la crisis del euro.
Muniz Sodré analiza las distintas corrientes de la pedagogía y de la educación desde la paideia griega hasta el mercado mundial de la educación, que representa una burda concepción de la educación utilitarista, al transformar la escuela en una empresa y en una plaza de mercado al servicio de la dominación mundial.
Desenmascara los mecanismos de poder económico y político que se esconden detrás de expresiones que están en la boca de todos, como «sociedad del conocimiento o de la información». En otras palabras, el capitalismo-informacional-cognitivo constituye la nueva base de la acumulación del capital. Todo se ha vuelto capital: capital natural, capital humano, capital cultural, capital intelectual, capital social, capital simbólico, capital religioso… capital y más capital. Por detrás se oculta una monocultura del saber maquinal, expresado por la «economía del conocimiento» al servicio del mercado.
Hoy en día se ha planeado un tipo de educación que busca la formación de cuadros que prestan «servicios simbólico-analíticos», 
cuadros dotados de alta capacidad de inventar, de identificar problemas y de resolverlos. Esta educación distribuye conocimientos de la misma forma que una fábrica instala componentes en la línea de montaje.

De esta manera la educación pierde su carácter de formación. Cae bajo la crítica de Hannah Arendt que decía: se puede seguir aprendiendo hasta el fin de la vida sin educarse jamás. Educar implica aprender a conocer y hacer, pero sobre todo aprender a ser, a convivir y a cuidar. Implica construir sentidos de vida, saber tratar con la compleja condition humaine y definirse frente a los rumbos de la historia.
Lo que agrava todo el proceso educativo es el predominio del pensamiento único. Los norteamericanos viven de un mito y del «destino manifiesto». Imaginan que Dios les reservó un destino, el de ser el «nuevo pueblo escogido» para llevar al mundo su estilo, su modo de producir y consumir ilimitadamente, su tipo de democracia y sus valores del libre mercado. En nombre de esta excepcionalidad intervienen en el mundo entero, con guerras incluso, para garantizar su hegemonía imperial sobre todo el mundo.

Europa todavía no ha renunciado a su arrogancia. La Declaración de Bolonia de 1999 que reunió a 29 ministros de educación de toda Europa afirmaba que sólo ella podría producir un conocimiento universal, capaz de ofrecer a los ciudadanos las competencias necesarias para responder a los desafíos del nuevo milenio. Antes, la imaginada universalidad secundaba los derechos humanos y estaba presente en el propio cristianismo con su pretensión de ser la única religión verdadera. Ahora, la visión es de menor alcance, sólo Europa garantiza eficacia empresarial, competencias, habilidades y destrezas que realizarán la globalización de los negocios. La crisis económico financiera actual está volviendo ridícula esta pretensión. La mayoría de los países no saben cómo salir de la crisis que han creado. Prefieren lanzar a sociedades enteras al desempleo y la miseria para salvar el sistema financiero especulativo, cruel y sin piedad.
Muniz Sodré plantea en su libro estas cuestiones para la realidad brasileña con el fin de mostrar qué desafíos debe afrontar nuestra educación en los próximos años. Ha llegado el momento de asumirnos como pueblo libre y creativo y no un mero eco de la voz de los otros. Rescata los nombres de educadores que pensaron una educación adecuada a nuestras virtualidades, como Joaquim Nabuco, Anísio Teixeira y particularmente Paulo Freire. Darcy Ribeiro hablaba con entusiasmo de la reinvención de Brasil a partir de la riqueza del mestizaje entre todos los representantes de los 60 pueblos que vinieron a nuestro país.
La educación reinventada nos debe ayudar en la descolonización y la superación del pensamiento único, aprendiendo con las diversidades culturales y sacando provecho de las redes sociales. De este esfuerzo podrán nacer entre nosotros los primeros brotes de otro paradigma de civilización que tendrá como centralidad la vida, la humanidad y la Tierra, la que algunos llaman también civilización biocentrada.

Fuete: Koinonia
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