viernes, 5 de octubre de 2012

México: Desastre migratorio: herencia de Calderón.



Calderón termina su sexenio inmerso en una crisis migratoria: corrupción de altos funcionarios de migración, secuestros, masacres de centroamericanos supuestamente cometidas por grupos del crimen organizado, y leyes que no garantizan la protección de migrantes. A pesar de que se “normalizó” el flujo migratorio de mexicanos hacia Estados Unidos, según la Cámara de Diputados, el problema no está resuelto y se ha agudizado, señalan especialistas.




Rogelio Velázquez
Contralínea 30. septiembre, 2012 

Huhuetoca, Estado de México. El reggaeton suena a altos decibeles en el improvisado campamento. El gusto que tienen en común por este ritmo los ha hermanado, los hace sentirse más cerca de su tierra: las letras –a veces sexualmente explícitas, otras románticas– les permiten olvidar, por momentos, el miedo que les causa atravesar por elinfierno, como ellos describen a México.

Son, en su mayoría, migrantes hondureños que se encuentran esperando la llegada del tren en el recién inaugurado albergue San José. El lugar fue fundado por la necesidad de dar alojo, alimento y cuidados médicos a los cientos de centroamericanos que diariamente pasan por la zona en su recorrido al Norte.
A lo lejos se alcanza a escuchar el sonido seco de disparos. Los migrantes, a pesar de que llegaron apenas hace 20 horas al lugar, parecen ya estar acostumbrados al ruido de las armas que se funde con la música: no se inmutan.
Darwin Ramos mira curioso la cámara fotográfica, susurra algo a su compañero de viaje, aventura, infortunio… Tiene casi un mes que salió de Villanueva, Honduras. Allá dejó aChabe, su esposa Isabel. A sus 18 años ya fue deportado una vez por los agentes migratorios estadunidenses. El mismo día que llegó a Houston fue descubierto en la calle y fue trasladado en avión a su país.

“Me tuvieron cuatro días en un cuarto frío por no querer revelar mi lugar de origen. Yo insistía en ser del Distrito Federal, pero cuando me preguntaron por la comida típica mexicana, tuve que decir que era de un ranchito: me descubrieron”, relata, entre risas.
El humor se interrumpe cuando habla de Steven Daniel, Andrea Juliet y Alexandra Juliet, sus hijos de cinco, tres y un año de edad, respectivamente. No quiso despedirse de ellos: “Si me despido, no me dejan venir… es muy fuerte”.


Centroamericanos en peligro

Al igual que Darwin Ramos, otros 859 mil 512 “transmigrantes”, como se les describe a las personas que pasan por algún país para llegar a otro, cruzaron de 2007 a junio de 2012 por algún punto del territorio nacional para llegar a su destino.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración (INM), de enero a junio de este año han entrado 150 mil 33 personas en calidad de “transmigrantes” al país; en 2011 fueron 206 mil 738; en 2010 entraron 107 mil 732; en 2009 ingresaron 126 mil 625; en 2008, 132 mil 626; y al inicio del sexenio, en 2007, 135 mil 758.
De enero de 2007 a junio de 2012 han sido deportados 336 mil 212 “transmigrantes”: 42 mil 696, de enero a junio de este año; 61 mil 202, en 2011; 65 mil 802, en 2010; 64 mil 447, en 2009; 87 mil 386, en 2008, y 44 mil 679 en 2007, el año con el menor número de repatriados.
Andrea González, coordinadora del albergue San José, explica que la situación es terrible en materia de migración: “Las políticas migratorias aunque en el papel no se han endurecido, de facto sí. Hay cierres sistemáticos de las casas de migrantes, acoso a los defensores [de éstos], existe el referente de las amenazas contra el padre [Alejandro] Solalinde; todo esto trae como consecuencia mucha tensión y preocupación en los albergues.
“Lo que más inquieta es que la situación migratoria que se vive en el Estado de México: es el laboratorio de lo que podría suceder en el país; donde la política es dejar a los migrantes en la mayor indefensión posible: aislarlos de las comunidades, dejarlos en lugares muy desolados, donde son presa fácil del crimen organizado”, comenta.
También señala que las extorsiones contra los grupos de centroamericanos que pasan por México continúan, a pesar de que las autoridades de los tres niveles de gobierno tienen ya identificado el problema. Además, “los migrantes casi no denuncian, por miedo o porque no conocen sus derechos. Para ellos, la frontera Sur en Chiapas es la primera frontera de Estados Unidos: somos un filtro”.
—¿México sigue las políticas migratorias que dicta Estados Unidos?
—Las mexicanas son peores debido al contexto de la “guerra” contra el narcotráfico: existen grupos armados que asaltan un tren entero sin que las autoridades hagan nada.




La violencia

El Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados señala en su estudio La agenda binacional México-Estados Unidos del tema de migraciónlegislación y política pública que entre 2005 y 2010 migraron 1 millón 370 mil mexicanos a Estados Unidos; esto es más de 260 mil por año.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados señala que el desplazamiento de personas se debe, entre otras cosas, al aumento de la violencia en México, desatada por los cárteles de la droga y la militarización.
“Existen casos muy destacados de desplazamientos en Michoacán y Guerrero por la acción del grupo denominado La Familia, así como en Chihuahua (Ciudad Juárez), Sinaloa, Tamaulipas, Nuevo León y Durango”, señala el Alto Comisionado.
La Cámara Nacional de la Industria de Transformación reportó que durante 2011 cerraron 526 empresas en México, debido a la crisis económica mundial, pero también al clima de inseguridad que vive el país.
Guadalupe Correa-Cabrera, investigadora de la Universidad de Texas en Brownsville, explica a Contralínea que la migración se ha transformado a partir del surgimiento de grupos como Los Zetas y del “ataque frontal” a ellos por el gobierno federal. En esta transformación los grupos del crimen organizado han adquirido un papel central.
“En el Este del país, el cártel del Golfo y Los Zetas han encontrado nichos que les representan más ganancias que las drogas, uno de ellos es la migración ilegal. Los llamados coyotes operan ya para los grupos de la delincuencia organizada. En ese sentido, la guerra contra las drogas ha provocado que los cárteles diversifiquen sus negocios. No sólo es la droga, también la extorsión, el secuestro, el tráfico de personas y la piratería”, explica la especialista en narcotráfico.
Señala que “el Golfo de México es la zona más corta para llegar a Estados Unidos desde la frontera Sur, por eso los migrantes la utilizan a pesar de que es más peligrosa que la zona Oeste del país, donde opera el cártel de Sinaloa.”
Para Correa-Cabreara, en la masacre de San Fernando, Tamaulipas, atribuida a Los Zetas hay un mensaje de fondo: “El monopolio de la violencia –como lo describió Max Weber– ya no es exclusivo del Estado, el cual no tiene capacidad para proteger a 72 personas, por tanto, necesita negociar con estos grupos. Estas acciones podrían ser una herramienta de mercadotecnia funcional para los cárteles”.




Los secuestros

Darwin era operario de máquina en una fábrica de la trasnacional Pepsi, donde ganaba 1 mil 600 lempiras semanales (alrededor de 1 mil 60 pesos mexicanos). Comenta que tiene miedo de transitar por México: “Me dan temor los secuestros; he pensado regresarme a Honduras”.
Sus tíos que supuestamente le brindarían alojo, hace poco le hablaron para decirle que ya no lo querían allá. Darwin se desmoralizó pero aún así planea concluir el peligroso recorrido.
“Mi idea es estar unos cinco años en Estados Unidos para hacer mi casa, que mis hijos tengan buenos estudios. La clausura de los cursos escolares de Steven Daniel será en noviembre próximo y no podré estar ahí”, comenta, con una mirada que refleja más tristeza que miedo.
El Informe especial sobre secuestro de migrantes en México, publicado en febrero de 2011 por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), explica que  11 mil 333 migrantes  habrían sufrido algún secuestro, tan sólo de abril a septiembre de 2010.
“La violencia en perjuicio de este grupo [los migrantes] en especial situación de vulnerabilidad no presenta una disminución, y los grupos que comenten violaciones en su perjuicio se han especializado y diversificado en sus estrategias”, señala el Informe, y agrega que la cifra podría ser mayor porque no se denuncian todos los delitos.
La CNDH señala que faltan acciones de coordinación entre las instituciones encargadas de prevenir y combatir el delito a nivel federal, estatal y municipal, así como mecanismos y acciones suficientes para garantizar al migrante sus derechos a la seguridad pública, libertad, legalidad, seguridad jurídica, integridad, seguridad personal y trato digno.
“Si bien es cierto que el Estado mexicano ha sido de los principales impulsores de instrumentos internacionales y regionales de protección a los derechos humanos de los migrantes, también lo es que en la operación de sus programas específicos no presenta resultados claros que indiquen una verdadera armonización con los compromisos internacionales adquiridos en esta materia”, señala el Informe.
Fueron 178 los testimonios recabados por la CNDH en 2010. De éstos, 44.3 por ciento fueron de migrantes hondureños, 16.2 por ciento de salvadoreños, 11.2 por ciento de guatemaltecos, 10.6 por ciento de mexicanos, 5 por ciento de cubanos, 4.4 por ciento de nicaragüenses, 1.6 por ciento de colombianos, y 0.5 por ciento de ecuatorianos.
Los migrantes señalaron que el 67.4 por ciento de los secuestros fueron en el Sureste del país, 29.2 por ciento en el Norte, y 2.2 por ciento en el centro. Veracruz resultó ser el estado con más testimonios, seguido de Tabasco, Tamaulipas, San Luis Potosí y Chiapas.
El 15.7 por ciento fueron experiencias relatadas por mujeres migrantes.




Inyección anti México

Elvira Arellano, representante del Movimiento Migrante Mesoamericano, declaró en marzo pasado que ocho de cada 10 mujeres centroamericanas que pasan por México rumbo a Estados Unidos son violadas sexualmente y ultrajadas. También mencionó que Tapachula se había convertido en un “paraíso sexual”.
En ese sentido, Hiroko Asakura, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, ha señalado que el 30 por ciento de las mujeres centroamericanas que emprendieron la travesía entre 2000 y 2007 fueron violadas. Incluso algunas de ellas habían aceptado ser parejas sexuales de desconocidos a cambio de protección durante el trayecto.
Ante el dantesco escenario, las mujeres centroamericanas que planean llegar a Estados Unidos vía México toman sus precauciones: antes de viajar se inyectan Depo-Provera, un anticonceptivo que contiene la hormona llamada medroxiprogesterona, la cual impide la liberación del óvulo durante tres meses, con una supuesta efectividad del 97 por ciento.
El medicamento –con un valor de aproximadamente 50 pesos– se vende sin necesidad de receta médica en cualquier farmacia centroamericana. Entre los migrantes se le conoce como la “inyección anti México”.
Tenosique, Apizaco, Lechería, San Luis Potosí y Piedras Negras son lugares que tienen muy presentes en su mente: cada uno es un objetivo que tienen que cumplir sorteando los riesgos que surgen en el camino. Para cruzar todo el territorio nacional invertirán por lo menos 1 mil pesos.
En la víspera de su llegada al Distrito Federal, Darwin se cayó del tren. Producto del cansancio de la travesía, se quedó dormido y resbaló. Despertó asustado en el suelo, inmediatamente se incorporó y corrió de nuevo hacia al tren; para entonces, sus amigos ya lo habían dado por muerto.
Su compañero de viaje, quien tiene 16 años de edad, indica: “En Honduras nos dicen que tengamos cuidado con Los Zetas, porque nos secuestran y nos matan”.




Corrupción en el INM

A pesar de que en mayo de 2011 habían sido cesados siete delegados regionales del INM en Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Oaxaca, Estado de México, San Luis Potosí y Quintana Roo; y en julio la Secretaría de Gobernación (Segob) había cesado a 61 funcionarios más del Instituto por presuntas irregularidades, el escándalo fue mayor tres meses después.
En octubre de 2011, la Segob cesaba a 121 funcionarios de migración que laboraban en el Distrito Federal, Chiapas, Sonora, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
La acción fue “parte del fortalecimiento institucional que lleva a cabo el INM”, explica en un comunicado dicha Secretaría.
Además, refiere que se realizó por la instrucción del ya fallecido  José Francisco Blake Mora, entonces secretario de Gobernación, para fortalecer las instituciones del gobierno federal y con el propósito de que los servidores públicos realicen sus funciones con estricto apego a los principios de legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia.
Guadalupe Correa-Cabrera comenta que las autoridades que han sido vinculadas con casos de corrupción no se han enfrentado a la ley: “hay que hacer una limpia; desaparecer esa institución: no es posible que no haya ningún funcionario consignado por cargos de corrupción.
“Cecilia Romero, excomisionada del INM, ahora secretaría general del Partido Acción Nacional, tendría que rendir cuentas claras sobre lo que ha pasado en esa institución en crisis. Es irónico que las autoridades migratorias a cargo de la regulación de flujos migratorios que deberían actuar conforme a la ley para respetar los derechos humanos de esa población tan vulnerable, sean las que están vinculadas con los grupos del crimen organizado.”
El investigador Miguel Moctezuma, de la Universidad Autónoma de Zacatecas, en entrevista con Contralínea, comenta que el actual sexenio ha sido “el más corrupto” en temas de migración: “en [el Instituto Nacional de] Migración se pudieron identificar a varios funcionarios de primer nivel, distribuidos principalmente en la zona Sureste de México, coludidos con el crimen organizado, los cuales estuvieron entregando a los migrantes a la delincuencia organizada.
“Esos funcionarios tuvieron que ser destituidos, lo cual significa que los delincuentes habían penetrado las instituciones de gobierno. Posiblemente, en el fondo, ellos son los responsables de las matanzas masivas de centroamericanos que hicieron los grupos de la delincuencia organizada. Hasta ahora no se les ha señalado como responsables, a pesar de que lo acontecido en San Fernando [Tamaulipas] y Cadereyta [Nuevo León] fue un genocidio”, señala el especialista en migración.




La crisis económica

De acuerdo con cifras del New Hispanic Center, de 2005 a 2010 regresaron 1 millón 390 mil mexicanos a su lugar de origen, lo que significó que Felipe Calderón declarara en abril de 2012 que la tasa de migración neta había llegado a cero, debido a las oportunidades de empleo, educación y salud que se crearon en el país.
No obstante, la institución señaló que la caída del empleo en Estados Unidos, la crisis del mercado de construcción de vivienda, el incremento de las deportaciones y los peligros de los cruces ilegales habían incrementado el regreso de connacionales.
El CESOP explica que la tasa cero no significa que se haya detenido la migración, sino que, en cifras, es la misma cantidad de personas que se van a Estados Unidos que las que regresan a México.
Miguel Moctezuma coincide con el New Hispanic Center: “la profunda crisis de la economía estadunidense hace innecesaria la oferta de trabajo migrante, a pesar de que ellos son un subsidio para la economía en Estados Unidos. No hay motivaciones económico-laborales para cruzar la frontera.
“En el ‘aparente equilibrio’ están los que entran [a Estados Unidos] y los que salen [de allá]; vemos que muchos de los que regresan a México es por motivo de las deportaciones. En México, hasta 2010, había cerca de 1 millón 400 mil menores nacidos en Estados Unidos que regresaron a México con sus padres; ellos no son migrantes, no deberían de entrar en las cifras de los que regresan”, explica el investigador.




Programas de atención

De acuerdo con el informe del CESOP, en 2012 se destinaron 1 mil 478 millones 773 mil pesos para los principales programas migratorios: la Secretaría de Hacienda y Crédito Público destinó 23 millones para el Proyecto para la Atención de Indígenas Desplazados; la Secretaría de Educación Pública, 444 millones 91 mil 606 pesos para el Programa de Educación Básica para Niños y Niñas de Familias Jornaleras Agrícolas Migrantes.
La que más dinero otorgó fue la Secretaría de Desarrollo Social, con 531 millones 681 mil 557 pesos para el Programa 3×1 para Migrantes. La Secretaría de Relaciones Exteriores destinó 10 millones para Atención a Migrantes; en 2011 esta dependencia había destinado para el mismo programa 75 millones.
Al Fondo de Apoyo a Migrantes se le otorgó un total de 450 millones de pesos. Sin embargo, al Fondo de Apoyo Social para Extrabajadores Migratorios Mexicanos que en 2011 había recibido 900 millones, en 2012 no se le asignó ningún monto. Finalmente, para Atención a Grupos Vulnerables en Chiapas se asignaron 20 millones.
Los Grupos Beta de protección a migrantes han rescatado a 22 mil 922 personas que migraban entre 2007 y 2011. En ese periodo han rescatado a 3 mil 477 migrantes heridos y a 82 mutilados.
Otros de los programas que atienden a esa población son el Programa Paisano, encaminado a asegurar el trato digno para los mexicanos que entran o salen del país; el Programa Integral para la Frontera Sur, que funciona como una estrategia para atender a los 74 municipios que componen la región fronteriza del Sur de México, con la finalidad de mejorar su desarrollo humano sustentable; y el Programa Binacional de Educación Migrante, que busca atender las necesidades educativas de la población migratoria entre México y Estados Unidos.
Reforma migratoria
Darwin, a pesar de las miradas de sus compañeros, explica que cuando la selección mexicana de futbol juega contra la hondureña, él le va al equipo verde: “Sé que algún día voy a caer en México y por eso le tengo que ir”.
—¿A qué equipo mexicano le vas?
—A los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Mientras algunos lavan su ropa roída, surge la controversia:
—Yo le voy al Motagua, porque es el equipo humilde –explica Darwin.
—El mejor es el Olimpia. ¿Cómo al Motagua? –responden sus compañeros.
El único consenso es que el “mejor equipo del mundo” es el Futbol Club Barcelona y que la mayoría de hondureños le va a las Chivas Rayadas del Guadalajara. “Es nuestra tradición rayada”, comentan, sardónicamente, los que le van al Olimpia.
En Orizaba perdió a su primo Franklin. Arrancó el tren y su primo no estaba. No ha tenido noticias de él; sin embargo, no puede detenerse a buscarlo.
A pesar de que en las viejas bocinas colgadas de un árbol sigue sonando el reggaeton, Darwin contradice a sus compañeros por segunda vez: “A mí me gusta el rock”. Le agrada escuchar al grupo estadunidense Guns N’ Roses, al argentino Rata Blanca, al español Mago de Oz; pero su canción favorita es “Aún te amo” del grupo mexicano Coda.
Después rectifica: “Pero también me gusta Arcángel y Wisin y Yandel [autores de las canciones de reggaeton más famosas en Honduras]. También la bachata”.
—¿Te acuerdas de tu esposa con esas canciones?
—A ella le gustan Los Temerarios, pero me acuerdo de ella con las canciones de Franco de Vita. La de “No basta” me recuerda mi infancia: mis padres fueron bien duros conmigo –cuenta mientras saca de su cartera la fotografía de su esposa para mostrarla.
Finalmente Darwin comenta que los centroamericanos no vienen a robar a México, y sólo están de paso: “Si nosotros les pedimos una ayuda no es para que se molesten con nosotros ni para que nos discriminen, sólo buscamos un mejor futuro para nuestras familias”.
El 25 de mayo de 2011 se publicó la Ley de Migración, aprobada por la Comisión de Población, Fronteras y Asuntos Migratorios. Ésta tiene como objetivo “regular lo relativo al ingreso y salida de mexicanos y extranjeros, el tránsito y la estancia de los extranjeros en el país teniendo como marco el respeto, protección y salvaguarda de los derechos humanos, la contribución al desarrollo, preservación de la soberanía y de la seguridad nacionales”, según el CESOP.
Además, señala el Informe, la ley obliga a los servidores públicos del INM a certificarse con la finalidad de que realicen sus tareas bajo los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos de los migrantes.
Sin embargo, “esa ley no ha entrado en funciones porque no está reglamentada; esto es el equivalente a decir que no existe nada, porque operativamente no se pueden hacer las cosas en términos reglamentarios. No hay documento que defina cómo y quién debe de hacer las cosas”, señala Miguel Moctezuma.
La ley, agrega el investigador, no recoge las propuestas de la sociedad civil: los legisladores aprobaron esta iniciativa sin recoger esas propuestas de los grupos que trabajan directamente con los migrantes y conocen perfectamente la problemática.
Finalmente, Guadalupe Correa-Cabrera señala que la nueva administración no se ha pronunciado sobre una estrategia integral para atender la problemática migratoria.
“El nuevo gobierno tiene la responsabilidad de fincar responsabilidades para que los funcionarios del INM den cuentas claras del desastre interno de la institución y a partir de ahí se empiece a avanzar. Se necesita hacer un diagnóstico para después poner en práctica lo que los legisladores han votado. Eso sólo sería el inicio.”
Para la elaboración de este trabajo se solicitó entrevista con Salvador Beltrán del Río, comisionado del INM, a través de Miguel Tirado Raso, director de Comunicación Social del Instituto. Al cierre de esta edición, no hubo respuesta.

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Fuente: Chacatorex

jueves, 4 de octubre de 2012

Convocan a V Minga Global por la Madre Tierra.


Con un llamado a formar parte de movilizaciones, debates y elaboración de propuestas sobre la necesidad de incluir la diversidad cultural y los derechos de la Madre Tierra en las discusiones sobre el desarrollo, se convocó para este 12 de octubre a la V Minga Global por la Madre Tierra.
La convocatoria fue hecha por los pueblos indígenas del Abya Yala y del mundo que sienten que el actual modelo de desarrollo vulnera los derechos humanos y colectivos de los pueblos originarios y señalan así que desde una sola visión, desde una sola cultura, no es posible hallar soluciones.
El encuentro ocurre luego de la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible Río+20, que se celebró en junio de este año, y en vísperas de la 18 Conferencia de Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 18) que se llevará a cabo en noviembre en Doha, Qatar.
Las organizaciones indígenas hace un llamado a la elaboración de propuestas en defensa de la diversidad biológica, por el ejercicio de la libre determinación para decidir su propio modelo de vida y por la construcción de un nuevo modelo civilizatorio basado en el buen vivir.
A continuación presentamos el texto completo de la convocatoria.

V Minga Global por la Madre Tierra

12 de Octubre de 2012
¡En defensa de la diversidad biológica y cultural!
¡Por libre determinación para decidir nuestro propio modelo de vida!
¡Por la construcción de un nuevo paradigma civilizatorio alternativo al neoliberalismo extractivista!

Convocatoria

Luego de la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible Río+20 y en vísperas de la 18 Conferencia de Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 18), los movimientos indígenas y sociales del mundo estamos muy claros: a los poderosos que gobiernan el mundo, las multinacionales y los países del norte, no les interesa la vida, únicamente la acumulación desmedida, el híper-consumismo para los ricos y el despojo para los pobres.
Nuestro planeta, nuestro hogar, que nos brinda los bienes naturales para la subsistencia, es para los poderosos solo un depósito de recursos que hay que explotar sin límites, aunque desde hace cuarenta años científicos y académicos vengan advirtiendo que el capitalismo es insostenible.
Nuestro planeta es uno solo, es el hogar de todos, pero es múltiple, es diverso. Desde una sola visión, desde una sola cultura, no es posible hallar soluciones. Y menos desde una civilización construida para la conquista, el saqueo, la depredación y la acumulación. Que vulnera día a día los derechos humanos y colectivos para saciar su ambición ilimitada. Que antepone el capital sobre la vida.
Por eso los pueblos indígenas del Abya Yala y del mundo planteamos incorporar la diversidad cultural como eje de toda discusión sobre el desarrollo, junto con el reconocimiento de todos los modelos económicos y el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra.
Desde el Abya Yala, un continente que alberga la mayor diversidad biológica y cultural del planeta, llamamos a los movimientos indígenas y sociales de todo el mundo a movilizarse, debatir y construir propuestas el 12 de octubre en la Minga Global por la Madre Tierra, en defensa de la diversidad biológica y cultural, por el ejercicio de la libre determinación para decidir nuestro propio modelo de vida, por la construcción de un nuevo paradigma civilizatorio basado en el buen vivir y el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra.
El 12 de octubre, en la V Minga Global por la Madre Tierra, en cada rincón del planeta levantaremos nuestras voces y uniremos nuestras manos en defensa de la diversidad biológica y cultural, por los derechos de la Madre Tierra, por el pleno ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas, contra la imposición de las actividades extractivas. Por la construcción colectiva de un nuevo paradigma civilizatorio basado en el  Buen Vivir.
Abya Yala, septiembre de 2012.
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Otras noticias:


Fuente: Servindi

miércoles, 3 de octubre de 2012

“La Iglesia no está en las nubes, está en la tierra”


Monseñor Gonzalo López Marañón, Obispo Emérito de Sucumbíos

Editor del Portal
www.uasb.edu.ec

El 30 de noviembre de 2010, Monseñor Gonzalo López Marañón, obispo de Sucumbíos, recibió una notifiación del Vaticano en la que se le informaba que debía abandonar inmediatamente la ciudad a la que sirvió durante 40 años. El rechazo de la comunidad no se hizo esperar y ésta ha tenido eco en varias regiones del país y del mundo.
Su labor y vocación misonera le llevó a participar activamente en el desarrollo de la provincia y promover la organización de la comunidad. Fue un destacado defensor de los derechos humanos y de los derechos de los pueblos indios, de los afroecuatorianos, de los campesinos y de las mujeres. Su participación a favor de los campesinos fue decisiva en el caso denominado “Los once del Putumayo”.

Por esta razón, la Universidad Andina Simón Bolívar como parte de su compromiso con la sociedad decidió otorgarle el reconocimiento como Profesor Honorario. En el marco de esta designación, que se realizará el 23 de febrero de 2011, Spondylus pone a disposición de sus lectores esta entrevista a monseñor López Marañón.

Usted se ordenó como sacerdote, en Burgos, en 1957 y en 1970 ya es nombrado Prefecto Apostólico de Sucumbíos. ¿Cómo asumió ese nombramiento para un país pequeño y en una provincia alejada?
¡Qué tiempos aquellos! Me dieron un susto fenomenal. Había venido yo de paso en 1969 con el Secretario de los Carmelitas de Burgos. Entonces ya había conocido el territorio y al superior provincial le dije “en la vida hay que hacer algo y esto me parece tan duro, tan terrible que sería bueno venir por aquí un tiempo de la vida para hacer algo”. Esta fue la excusa con la que el superior se basó para que al año siguiente yo viniera de prefecto apostólico.
El susto fue fantástico, pasé un mes noqueado hasta que el superior me dijo “déjate ya de historias hermano y vámonos a presentarte a Roma”. Yo tenía 37 años, pero mi aspecto era de muchacho. De forma que cuando llegué a Roma y me presenté al Cardenal de la Evangelización de los Pueblos, en los tiempos de Pablo VI, se quedó mirando y pregunto “¿dónde está el prefecto de Sucumbios?” El padre que me acompañaba dijo “este es” y el cardenal respondió ¿este muchacho es el prefecto?” Así que este muchacho se vino aquí en 1970.
Esos fueron los prolegómenos.

¿Cómo tomó ese cambio de ambiente?

Vine como tiene que venir alguien que ha hecho una profesión, que se ha comprometido y que, en un momento dado, le colocan en una batalla inesperada sin armas, sin experiencia. Pero tenía una convicción, eso sí lo tenía. Y la convicción mía era que yo voy a América y dejo España y al hacerlo, dejo mi familia, mis amigos, mi historia y dejo también aquella forma de hacer Iglesia de España.
Al llegar fue como un flash que le deslumbra a uno porque aquellos tiempos eran muy lindos en América Latina, tenían una cantidad de desafíos, se soñaba tanto, habían movimientos revolucionarios. Esto era el eco de lo que pasaba en Europa: el París del 68, la Revolución de los Claveles en Portugal, la Primavera de Praga, es decir había un ambiente de que el mundo tenía que cambiar.
La primera cosa que tuve clara era que estaba en América y yo no debería hacer lo que se hacía en España. Esa convicción para mí fue fundamental porque de inmediato había que hacer sentir a los misioneros que había un cambio de época. Y nos metimos en esa onda con mucha inconsistencia juvenil, como los chicos, sin saber lo que nos esperaba. Se hablaba entonces del Vaticano Segundo, se hablaba de Medellín recién acabado en 1968, se hablaba de teología de la liberación, se hablaba de cambios de América Latina.

¿Cómo encontró al Ecuador?

Me sentí un poquito desubicado. Tuve en los primeros tiempos la oportunidad de asistir a un Encuentro de Misiones del Alto Amazonas en Iquitos y ahí conocí, por ejemplo, a monseñor Samuel Ruíz, que murió recién y que es conocido a nivel mundial. Había otros obispos ilustres y había también obispos que habían hecho un camino quieto, un poco oriental, amazónico, en la forma de pastoral tradicional, asistencial, etc. Yo tenían en el alma el deseo de que algo se debía hacer.
Pero atención que Sucumbíos era entonces un puntito en la zona cercana al Carchi, en Puerto el Carmen había un grupo de misioneros. El resto del territorio estaba sin presencia misionera. Es cuando yo les protesto porque habían estado tranquilitos, enterraditos en una pastoral de poco relieve, pero se asustaron y una buena parte de ellos se marcharon. Me quedé casi solo, pero le metí mano a todo y ahí pasamos una especie de túnel oscuro durante largo tiempo hasta que se fueron incorporando misioneros que tenían otra mentalidad y, como los jóvenes de Europa y los jóvenes de América, aspiraban a los cambios. Entonces a mí me tocó ser el motorista de esa canoa y ver cómo manejaba a gente con la sangre tan caliente y podíamos hacer un camino de iglesia acorde a lo pasaba en América Latina y, por supuesto, en el Ecuador. No hay que olvidar que aquí en Quito funcionaba el IPLA, el Instituto de Pastoral Latinoamericana, que venía a ser el lugar donde se venía cocinando la nueva iglesia.
Pero bueno, empezamos un nuevo camino que es el que hemos llevado en 40 años, un camino de comunidades, de los laicos participando en la Iglesia, de una mirada muy especial a los pobres y de plantear una fe de seguimiento a Jesús, como él lo hizo o como entendimos que lo hizo.
Han pasado 40 años desde que usted se hizo cargo de la Iglesia en Sucumbíos. ¿Cómo ha visto el desarrollo de esa zona que ha sido siempre marginada del país?
Ha sido formidable la aventura que hemos vivido porque ahora se puede ir a Sucumbíos, la gente lo conoce. Se han hecho 40 años de publicidad no controlada. Cuando he llegado allá era todo selva, inimaginable para quienes no han vivido.
Hay elemento importantísimo que es la colonización, por sugerencia del gobierno, con la llegada de los lojanos, 25 familias que tenían la intuición que allí se abría un mundo, es decir fueron pioneros y visionarios. El gobierno qué había dicho: “ahí hay tierras baldías y el que llegue se las coja”. Era una enorme tentación y llegaron aquellos hombres y empezaron a hacer sus vidas. Lo mejor que hizo el gobierno fue encomendar al IERAC la distribución de las tierras. A cada colono se le dieron 50 hectáreas.
Los lojanos llegaban deslumbrados porque no habían tenido nunca ni media hectárea. Solo que les esperaba la lucha de cómo se hace al ambiente amazónico. La cantidad de fiebres que se generaban entonces en un ambiente primitivo. ¡Cómo se metían a caminar por aquella selva! Era muy valiente aquella gente y eso le ha dado una característica a Sucumbíos, le ha hecho luchador. El gobierno hizo eso y se acostó, de forma que se generó una colonización espontánea.
Aquí llegaron y se encontraron con una iglesia. Y la Iglesia qué hizo, ¿construyó una gran iglesia para que vengan todos? No, nosotros entendimos que teníamos que ir donde vivían ellos. No que ellos tengan que venir donde estaban los misioneros y eso ha sido una característica invalorable de aquella Iglesia. Hasta hoy los misioneros saben cualquier camino para llegar hasta la última comunidad.
Otros piensan que lo bonito es tener una gran catedral. Nosotros decimos que lo bonito y lo que todos quieren es tener una Iglesia viva y esta se hace donde la gente vive. Por lo mismo, usted haga el favor de salirse de su casa, póngase un caucho porque va a llover, cálcese esas botas y pise barro hermano. Y los misioneros hasta la fecha participan, son gente que ha pisado todos los senderos, sabe lo que es pasar los ríos nadando o como sea. No ha sido un grupo que se haya quedado cómodamente en la misión como lo hacían en aquellos tiempos. Y allá se genera la dinámica de una Iglesia nueva donde uno ve lo que les pasa, lo que les ocurre, las necesidades que tienen.
Entonces la Iglesia de El Carmen es de comunidad y vida vivida, no de cartas enviadas. Nadie creerá que había lugares que a mí me costaba cuatro días para ir y cuatro para regresar, y no en avión, como sea. Es decir empleaba ocho días de viaje para visitar un grupo.
Uno de los hechos destacables en el Oriente ecuatoriano fue la presencia de las empresas petroleras. ¿Cómo vivió esto?
Una cosa que yo quiero destacar es que en Sucumbíos se ha dado como un matrimonio entre la Iglesia y el pueblo. Eso ha sido una fusión importante, interesante. Ha sido además con todos los agravantes porque empieza la explotación petrolera y tenemos una dictadura que alcanza los diez años. En ese momento la gente no tenía palabra, no nos podíamos reunir, todo estaba controlado y es ahí cuando hacemos la Primera Asamblea de Ciudadanos del Nororiente. Para hacernos una idea de que tiempos eran aquellos, yo tuve que convocar esa reunión porque no había autoridades. El único que de alguna manera alcanzaba el territorio era el obispo.
Aquel fue el primer momento de toma conciencia de una población a la que nadie miraba porque el resto de ecuatorianos le tenían miedo al Oriente. Entonces quedamos en manos de las petroleras, en malas manos, porque el gobierno lograba hilvanar unos contratos para la explotación de recursos y las compañías por largos años nunca miraron al pueblo. Ellos decían: “nosotros hemos hecho un contrato con el gobierno de darles lo que le toca” y la gente nunca aceptó eso.
El lugar del pueblo donde está Lago Agrio está colocado junto a lo que llamábamos la Texaco y que ahora es Petroecuador. ¡Qué curioso! Tuvieron la intuición de que para forzar de alguna manera los cambios tenían que estar al lado de las compañías. El gobierno se puso muy enfadado, las compañías también. Cerraron la vía de acceso a Lago Agrio, toda casa que se construía se quemaba. Y poco a poco el pueblo fue ganando la batalla. Fue bien interesante.
Entonces empieza un diálogo interminable de mutua implicación entre Iglesia y sociedad. Y los paros que hemos hecho no han tenido fin. El último que hicimos hace diez años fue formidable porque fue la primera vez que pudimos sentar a las compañías a una deliberación, antes ellas nunca aparecían. Finalmente se dieron cuenta que no podían caminar así. Se sentaron gobierno, compañías y la Iglesia en su papel con la ciudadanía, esto es importante.
¿Y la influencia cada vez mayor de la violencia generada por el conflicto bélico colombiano?
El tema petrolero ha sido una constante negativa para la región, deja de una herencia terrible de contaminación. Todavía suena por ahí el caso Texaco, que es una pelea simbólica.
Lo de Colombia. Yo he dicho a los ecuatorianos, porque no lo sabían, que no se pongan tan estirados porque los que han colonizado Sucumbíos han sido los colombianos, en toda la línea de frontera. Pero cuando llega el momento del Plan Colombia ahí se generan unas situaciones muy particulares, una es la migración. A mí me llamaron del Ministerio de Relaciones Exteriores para plantear que la Iglesia con el ACNUR hagan algo por los refugiados. Yo les dije “nosotros vamos a ayudar a los refugiados con ustedes, sin ustedes o contra ustedes”. Se quedaron asustados. Está claro tenemos una misión de ayudar a los refugiados, de ayudar a los pobres y eso no lo discutimos porque es un imperativo del evangelio. Cuando yo dije eso el pueblo de Lago Agrio, que estaba muy en contra, empezó a suavizar y al momento tenemos una convivencia pacífica y positiva en términos generales.
El colombiano es muy creativo. Eso le viene muy bien al ecuatoriano. De manera que lo que se ve de comercios ahora en Lago Agrio tiene que ver con la inspiración colombiana porque si no se despiertan los ecuatorianos se quedan sin almuerzo. Entonces yo veo que es muy bueno que los pueblos se encuentren, se complementen. Pero esto nos ha traído una agresividad de la violencia, hay mucho problema colateral a la migración colombiana. Y luego todo este mundo de la droga que se ve que no hay nadie que lo pueda parar.
Desde la década de los 60 se evidenció la presencia de una Iglesia identificada con los sectores más necesitados, que inició en Medellín, en la Conferencia Episcopal Latinoamericana de 1968. En el Ecuador es paradigmático el caso de Monseñor Leonidas Proaño. Pero a la vez tenemos una Iglesia que defiende los principios de la tradición, de la propiedad privada; una iglesia conservadora, vinculada con sectores de derecha. ¿Cómo ve usted este panorama?
Aquí hay una cosa, la Iglesia no está en las nubes, está en la tierra. Y en la tierra hay muchas variantes políticas, sociales, etc. Es malo que la iglesia se quede pensando en sí misma. Esto no lo digo yo, lo ha dicho el Papa Benedicto XVI cuando era cardenal y que se le tenía en plan de sospecha por parte de los grupos progresistas. El problema de la Iglesia es cuando se queda mirando a sí misma. Cuando somos misioneros o queremos plantearnos la utopía de Jesús nos damos cuenta de que no es simplemente estar en el lugar sino reproducir lo que hizo Jesús.
Unos dicen este obispo es rojo, este es amarillo, este es gris, este qué será. Al final, nos van calificando de acuerdo a criterios sociológicos predominantes, pero un cristiano al final se mide por Jesús. Usted me puede preguntar cómo se siente después de toda esta aventura. Me siento muy bien porque tuve 40 años para trabajar en un lugar que es parte de mí. Otros dirán qué maldición y qué desgracia. Yo he tenido la oportunidad de ver nacer una sociedad y una Iglesia desde los pobres. Un seguidor de Jesús, empieza con Jesús y termina con él, y va a donde vaya él. Nosotros tenemos un dicho en la palabra de Dios que dice “Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre” y yo he estado mirando a Jesús en el latido de la Iglesia de Latinoamérica. Y eso es lo que me ha mantenido vivo y con temple.
Dadas las condiciones políticas actuales en el continente, su salida de Sucumbíos parece evidenciar una clara división de la Iglesia entre esos dos modelos de Iglesia y una provocación.
Esa es una realidad en este momento. Yo salí el día 30 y ahora me encuentro en el Carmelo del Inca (en Quito). Yo soy Camelita y se me pidió un servicio que cumplí durante 40 años. Ahora estoy aquí, mi tiempo en Sucumbíos se acabó. Pensaron quienes montaron semejante bochinche que yo me iba y que venía otro más, y no ha pasado nada. Eso pasa en las diócesis en general: viene un obispo y después otro y después otro y no pasa nada. Pero ahí han pasado las cosas que han pasado porque hay una iglesia que no es de arriba. Allí se quedó la Iglesia del pequeño pueblo de Dios, de la gente humilde y la masa aguantadora.
Más allá de lo que haya podido pasar, yo cumplí los 75 años y cuando uno cumple esa edad debe presentar la renuncia al Papa. Después de los 75 me dieron otros dos. Entonces yo cumplí el trámite normal, ahí no hay nada qué decir. Cuando se pone la cosa muy mal es cuando me dan cuatro días y medio, en vez de los seis meses que les dan a otros obispos. Eso implica que tuvieron intenciones particulares. Si a eso se le añade que se me dice desde Roma que salga inmediatamente y que me vaya si es posible a mi país de origen. Eso nadie lo ha podido entender.
Los que creyeron que yéndome se acababa aquello deben estar sorprendidísimos. La iglesia si nace en buenas raíces está bien asentada y está mantenida por gente que no tiene intereses como son los pobres. Dios dirá lo que puede hacer.

martes, 2 de octubre de 2012

Honduras: “La guerra contra las drogas es un fracaso".


Según la directora del Programa de las Américas

Reportaje


Para Laura Carlsen es preciso construir otro modelo con el apoyo y la participación de la ciudadanía


Por Giorgio Trucchi - Opera Mundi


El modelo de lucha contra la narcoactividad y el crimen organizado impulsado por Estados Unidos en Centroamérica no sólo ha fracasado ruidosamente, sino que ha conllevado una profundización de la violencia contra las poblaciones locales y la remilitarización del territorio, poniendo al descubierto intereses ocultos que apuntan a monitorear e intervenir en los procesos emancipativos y unitarios de los países de la región.

Partiendo de este análisis, la politóloga y directora del Programa de las Américas del CPI (Centro para la Política Internacional)Laura Carlsen, aseguró en conversación con Opera Mundi que la única manera de combatir y derrotar la narcoactividad es impulsando un modelo que se construya desde abajo, con la participación ciudadana y la recomposición del tejido social, quebrantado por las políticas neoliberales de las últimas dos décadas (segunda entrega).





Opera Mundi: ¿Cuáles son las características del modelo de combate al narcotráfico impulsado por EUA en México y ahora exportado hacia Centroamérica?
Laura Carlsen: Es un modelo basado en la militarización del territorio y el enfrentamiento directo para la interdicción y confiscación de drogas ilegales, así como para la detención o eliminación de los miembros de los cárteles de la droga. Eso, por definición, implica enfrentar la violencia con más violencia y el resultado es el aumento exponencial de los muertos. Hasta la fecha, se calcúla que el combate contra el narcotráfico y el crimen organizado en México haya dejado un saldo de más de 60 mil muertos.


OM: ¿Cuál es el balance de este modelo?
LC: Ha sido un fracaso total. Ha generado altísimos índices de violencia, no ha detenido el flujo de drogas ilícitas que entran a EUA y hasta la detención de los capos (jefes) de la droga no ha servido a frenar el ‘negocio’. Antes bien, su captura ha desatado una guerra entre los cárteles para asumir el control del territorio, generando más violencia y muerte.


OM: ¿Ha habido algún cambio bajo la administración del presidente Barack Obama?
LC: La Iniciativa Mérida inició en octubre de 2007 como un plan de tres años. Lo que hizo Obama fue expandirlo, intensificarlo y extenderlo de forma indefinida. Por primera vez, Estados Unidos se ha involucrado directamente en la gestión de aspectos que tienen que ver con la seguridad nacional de México. Es un cambio estructural muy preocupante que ahora está siendo proyectado para Centroamérica por medio de la CARSI (Iniciativa Regional de Seguridad para América Central). Uno de los primeros efectos que estamos viendo es la remilitarización de estos países y una dinámica de creciente violencia contra la población y de violación de los derechos humanos.
OM: ¿Qué interés tendría EUA en reproducir un modelo que ha fracasado?
LC: El país no está dispuesto ni siquiera a analizar el porqué de este fracaso y está recibiendo fuertes críticas, hasta de los gobiernos de la región. Para nosotros, esta actitud revela que, detrás de la militarización, hay intereses muy poderosos.


OM: ¿De qué intereses estamos hablando?
LC: En primer lugar garantizar las enormes ganancias de la ‘industria de la guerra’, que está radicada mayoritariamente en los Estados Unidos. Son miles de millones de dolares que entran al país a través de la venta de armas y equipos militares, el empleo de empresas de seguridad privada, como Blackwater, y la implementación de sistemas electrónicos y de espionaje sobre la población.


En segundo lugar hay un interés geopolítico. EUA quiere tener más control sobre las estrategias de seguridad internas de los países centroamericanos, sobre todo ahora que varios gobiernos progresistas o de izquierda se han instalado en América Latina, gobiernos que ya no comparten las políticas neoliberales e impulsan procesos innovativos. En este sentido, EUA busca fortalecer su presencia militar para enfrentar lo que ve como una amenaza contra su hegemonía tradicional en la region.


OM: También hay un gran interés para los recursos naturales de estos países...
LC: Es otro de los puntos directamentes vinculados con la militarización y que tiene su precedente en Colombia donde, con el pretexto del combate al narcotráfico, se han desplazado a más de cinco millones de personas. Y lo más absurdo es que ahora el Departamento de Estado norteamericano está presentando a Colombia como un ejemplo de seguridad y un modelo que se debe exportar en todo el continente latinoamericano. En México, por ejemplo, a través de la Iniciativa Mérida, Estados Unidos militarizó el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) para salvaguardar sus intereses comerciales y proteger la inversión estadounidense en recursos naturales. En fin, de eso se trata: una militarización que no sólo protege la inversión extranjera, sino que fomenta un proceso de desplazamiento y despoblación de regiones en donde hay riquezas naturales.


OM: En varios países de Centroamerica, la protesta social contra la explotación de los recursos naturales está siendo criminalizada. ¿Usted comparte esta preocupación?
LC: No hay dudas de que la protesta social está siendo reprimida, sobre todo en los países del Triángulo Norte. Hay una criminalización acompañada por la represión de aquellas organizaciones que luchan contra la minería, los megaproyectos hidroeléctricos y turísticos, la expansión de los monocultivos a gran escala. Debemos profundizar el análisis y la investigación para tener elementos suficientes que nos ayuden a prever hacia donde esta represión apunta.


OM: ¿Qué papel están jugando la DEA (Drug Enforcement Administration) y el flujo de dinero que financia la lucha contra el narcotráfico en Centroamérica?
LC: Hemos tratado de investigar el movimiento de dinero que fluye hacia la lucha contra el narcotráfico, pero ha sido muy difícil por la falta de transparencia. En algunos países, como Honduras y Guatemala, los agentes de la DEA están autorizados a andar armados y disparar contra civiles, lo cual es absurdo y representa una violación absoluta de la soberanía nacional y de los derechos humanos internacionales. Además, hemos documentado el sufrimiento que causa la criminalización de la protesta y en particular el impacto sobre las mujeres. Lamentablemente, esta situación choca con el total desinterés mostrado por el Departamento de Estado norteamericano.


OM: ¿Cuáles son los impactos de esta política sobre las mujeres?
LC: Hay índices muy elevados de acoso, tortura y violencia sexual. Las mujeres con frecuencia encabezan la defensa de sus comunidades y la protesta social ante el proceso de militarización y de explotación de los recursos naturales. En el caso de Honduras, esta situación coincide con el aumento de la violencia que se ha originado después del golpe de Estado y que se ha incrementado con el actual régimen de Porfirio Lobo.


También hay que destacar la represión desatada contra los opositores al golpe y el uso de una supuesta lucha contra el narcotráfico para reprimir la oposición política. Y todo esto en medio de una total impunidad. En Honduras, los casos que llegan a sentencia judicial son menos del 2% y las denuncias de corrupción en las instituciones están a la orden del día.


Igualmente en Guatemala, la situación es muy preocupante. Las comunidades, que todavía tienen en su memoria los horrores de la campaña militar genocida de los años 80, están viendo como sus territorios vuelve a ser militarizados y su gente reprimida.


OM: ¿Cómo combatir, entonces, la narcoactividad y el crimen organizado?
LC: No hay una sola respuesta, ni un modelo seguro, pero sí sabemos que la militarización no es la respuesta. Es importante que este otro modelo se construya desde abajo, con la participación ciudadana y con una perspectiva de seguridad que tenga como primer objetivo la seguridad de la persona, de su vida.


Además, hay que enfocarse en la recuperación del tejido social, que ha sido destruido por las políticas neoliberales. Es necesario recomponerlo con programas sociales que crean empleo, garantizan el desarrollo económico, la salud, la educación, el respeto de los derechos humanos. Hay que volver a empezar a construir una sociedad fuerte, para que pueda resistir las inflitraciones del crimen organizado, el reclutamiento de jóvenes y la extorsión.


Además, hay que forzar la voluntad política para que haya un sistema de justicia al servicio de la población, acabando con la impunidad y la corrupción.


Fuente original: Opera Mundi (portugués)

lunes, 1 de octubre de 2012

Hay un lugar para todos en la familia de Dios.


Saludad a Priscila y Aquila… a Epeneto… a María… a Andrónico y Junias… a Amplias… (Romanos 16, 3ss. RVR60)

Aunque pudiera parecer lo contrario, resulta altamente instructivo leer con atención los diversos nombres que aparecen en el capítulo 16 de Romanos, en los versículos consagrados a los saludos que envía el apóstol Pablo a los cristianos de la capital del Imperio. Y ello por varias razones; en primer lugar, por simple curiosidad lingüística, por ver “cómo sonaba” toda aquella onomástica antigua con su inevitable carga de exotismo para quienes vivimos en el siglo XXI y en un país occidental; luego, por interés en los personajes nombrados, quiénes serían, qué datos añade el texto sobre su relación personal con el Apóstol de los Gentiles, qué funciones tenían en aquella Iglesia primitiva de Roma; y finalmente, entre otras muchas más que no mencionamos en gracia a la brevedad, por imaginar cómo sería la vida en las congregaciones del primer cristianismo, con todo lo que ello conlleva de enseñanza práctica para los creyentes de hoy.

El Nuevo Testamento nos deja entrever que las asambleas cristianas del siglo I debieron ser de lo más variopinto, máxime las de las grandes urbes grecorromanas, como Antioquía de Siria, Corinto o la propia Roma. El capítulo 16 de Romanos, sin ir más lejos, nos presenta gentes de muy diversas procedencias: judíos, ya fueran palestinos o de la diáspora; helenos, sin duda de distintos lugares en que se hablara el idioma griego; y romanos propiamente dichos, o por lo menos, gentes de occidente profundamente romanizadas. Y otras epístolas, tanto paulinas como universales, además de Hechos y el Apocalipsis, nos dan a entender que la mezcla de etnias, lenguas, costumbres y concepciones de la vida y la religión, era la tónica general de la Iglesia. Los primeros cristianos debían componer un curioso cuadro multiétnico, multicultural y polícromo, pero en el que por encima de todo resplandecía la confesión y la adoración de Jesús como Señor e Hijo de Dios.

Mal que les pese a muchos concordistas actuales, los veintisiete escritos neotestamentarios que hallamos en nuestras ediciones de la Biblia, se hacen eco de enfoques distintos del mensaje cristiano, de diferentes teologías y hasta eclesiologías, que no siempre armonizan entre sí todo lo que nos gustaría, que no se expresan en todo momento de la misma forma, pues sus énfasis y sus intereses son harto diversos, pero que exaltan en todo momento al Señor resucitado, al que reconocen como Redentor de la humanidad.

En fin, que ni las congregaciones primitivas eran todas iguales, ni sus dirigentes pensaban exactamente lo mismo en cada uno de los asuntos que trataban. No es idéntica la teología paulina a la joanina; no compartía el apóstol Pablo el enfoque doctrinal de los fariseos cristianos que seguían observando escrupulosamente la antigua Ley de Moisés, y de sus divergencias incluso con hermanos de la talla del apóstol Pedro o de Bernabé nos da cuenta el Sagrado Texto; no presentan un idéntico concepto escatológico el libro del Apocalipsis y otros escritos del Nuevo Testamento. Ni siquiera los cuatro Evangelios nos ofrecen exactamente una única imagen o interpretación acerca de Jesús. Pero todos están ahí, y eso es lo realmente importante.

Hace ya muchos siglos, desgraciadamente, que la Iglesia cristiana perdió la capacidad de autoenriquecerse con su propia variedad interna. Al prístino espíritu apostólico de unidad en la diversidad, muy rápidamente sucedió el contrario de unificación absoluta, aplastando las diferencias o estigmatizándolas como herejías condenables, e imponiendo por todas partes una sola visión, una sola liturgia, una sola teología, una sola eclesiología, en una única lengua y con una única cabeza visible. Aunque a muchos les cueste creerlo, este mismo espíritu sigue vigente incluso en las denominaciones contemporáneas y se rastrea hasta en congregaciones minúsculas. De alguna manera, puede resultar en ocasiones difícil distinguir entre iglesia y secta, dado que en la Iglesia (con mayúscula) se acepta la diversidad, mientras que en la secta no puede tener cabida.

Aunque nuestra sociedad contemporánea blasone de ser un mundo globalizado, y aunque los medios de comunicación y las nuevas tecnologías tiendan a suprimir disimilitudes, lo cierto es que el ser humano manifiesta de continuo su tendencia innata a la diferenciación, que no solo se plasma en meros hechos externos, sino que se manifiesta sobre todo en la múltiple variedad de pensamiento y opinión en todos los ámbitos, también el religioso. El mensaje cristiano, tal como lo encontramos en las enseñanzas de Jesús conservadas en los Evangelios, curiosamente no impone un tipo de dogma o de doctrina que se haya de aceptar de forma indiscutible. La Iglesia antigua lo entendió bien: era el vínculo personal con el Señor resucitado lo que definía al discípulo cristiano, y no tanto una línea teológica determinada, pues había varias, heredadas del propio judaísmo. La cuestión sería si la Iglesia contemporánea comparte esa visión de la realidad.

El cristianismo actual muestra una doble tendencia: por un lado, una fragmentación que se multiplica casi hasta el infinito, como sucede especialmente en el amplio campo evangélico, donde —y es algo que hemos comprobado personalmente— una simple desavenencia o una opinión contraria pueden generar un cisma o la separación de una congregación, con anatemas y maldiciones incluidos en más de un caso; y por el otro, una tendencia al diálogo interconfesional, que a grandes rasgos es característica de las grandes iglesias históricas, tanto orientales como occidentales, católicas y protestantes, y que se materializa en el movimiento ecuménico. Doble vertiente que genera tensión, que exige una toma de posición entre quienes, considerándose depositarios de la verdad absoluta, condenan cualquier tipo de compromiso con quienes no la poseen, y aquellos que ven en las otras denominaciones hermanos en la fe de Jesús que piensan de forma distinta sobre algunos puntos doctrinales, de mayor o menor envergadura.

Sinceramente, no es siempre fácil decantarse por una u otra, dado que no se trata de una cuestión maniquea fácilmente discernible. En todas las posturas hay matices, y todas son dignas de respeto.

En la Iglesia de Cristo hay sitio para Andrónico y Junias, para Aquila y Priscila, para Rufo, para Epeneto, para María, para católicos romanos y griegos, coptos, protestantes y evangélicos, luteranos y calvinistas, liberales y conservadores. Solo si, con la ayuda de Dios, sé vivir mi fe propia, mi teología y mis distintivos denominacionales respetando al otro creyente que no piensa como yo, y viendo en él a un hermano en Cristo, estaré en el espíritu del Señor Jesús.

Sobre Juan María Tellería Larrañaga

Juan María Tellería Larrañaga Ha publicado 33 articulos en Lupa.
El pastor Juan María Tellería Larrañaga es en la actualidad profesor y decano del CEIBI (Centro de Investigaciones Bíblicas),Centro Superior de Teología Protestante.