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sábado, 22 de diciembre de 2018

Europa avanza en sus políticas ambientales.



La Unión Europea acordó plazo para retirar los plásticos de un solo uso del continente. También estableció una serie de medidas para acelerar la transición energética de fuentes contaminantes a la energía renovable.

Por José Díaz

Pese a que a nivel global la Conferencia de las Partes (COP24) de Katowice (Polonia) dejó una sensación decepcionante en materia de negociación política, algunas regionales vienen trabajando a pesar de la lentitud con la que avanza este foro.

Una de las zonas donde más se ha desarrollado esto último es la Unión Europea (UE) que ha alcanzado un acuerdo político histórico para poner fin al plástico de un solo uso en el viejo continente.

Esta semana la UE acordó poner fin a todos los productos de plástico de un solo uso para el 2030, un objetivo que en las negociaciones se tuvo que enfrentar al conocido “lobby del plástico”.

La medida busca reducir drásticamente el actual ritmo de contaminación que sufre el mar. Además de las botellas y cubiertos de plástico, las normas alcanzan a objetos como las toallitas húmedas y las colillas de tabaco.

De esta manera, los estados miembros de la UE deberán implementar pronto esquemas de recolección de plástico y reformar sus fuentes de producción. Las normas aprobadas esta semana deberán implementar en el continente europeo obligatoriamente desde el 2021.

Después de varios años de enfrentamientos entre la UE y la sociedad civil ambientalista, este acuerdo político parece haber zanjado, por el momento, las diferencias. Y es que organizaciones como Greenpeace, Ecologistas en Acción y Amigos de la Tierra han saludado las medidas adoptadas por el Consejo de la UE.
También la energía

Sin embargo, la restricción del plástico no es la única decisión política adoptada por la UE en los últimos días. Sino que también se ha decidido alentar la transición energética a partir del cambio de matriz del uso de electricidad por fuentes renovables como parte del paquete de medidas titulado “Energía limpia para la Unión Europea”.

Las medidas adoptadas por la UE promueven el subsidio de la producción de energía desde fuentes renovables y busca la transición total hacia una producción energética libre de carbono para el 2050. Esto significaría el reemplazo de fuentes como los hidrocarburos por el uso de la energía solar o eólica que algunos países ya han implementado como prácticas nacionales.

“La UE ha reforzado nuevos derechos para que los europeos puedan generar y vender su propia energía renovable. Esto puede cambiar las reglas del juego para una futura energía más diversa y descentralizada en Europa”, manifestó Amigos de la Tierra en un comunicado.
Fuente: servindi.org

lunes, 5 de septiembre de 2016

La UE pide al G20 más compromiso en la crisis de los refugiados.


Los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea consideran que es un "reto global" y que Europa y algunos países del Mediterráneo han hecho un sacrificio "desproporcionado" y otros países del mundo no han hecho nada o sólo "un poco"


EFE


HANGZHOU (CHINA).- Los líderes de la Unión Europea (UE) pidieron que la cumbre del G20 que empezó este domingo muestre un mayor compromiso en la crisis de los refugiados y que China acelere las reformas de su sector siderúrgico.

Los presidentes del Consejo Europeo, Donald Tusk, y de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, reclamaron además que el G20 responda a las expectativas que ha generado a nivel internacional para dinamizar la economía mundial.

"Tras años de crisis debemos mostrar que podemos promover el crecimiento y crear confianza", afirmó Juncker.

Durante una conferencia de prensa previa al inicio de la cumbre, los dos dirigentes de la UE subrayaron la necesidad de que el G20 ofrezca más respuestas a la crisis de los refugiados, ya que sienten que Europa y algunos países de la zona han hecho un sacrificio "desproporcionado".
Reto global, solución global

"Es un reto global que requiere una solución a nivel global", afirmó Tusk, quien remarcó que los mecanismos para superar esta crisis "están llegando al límite".

Una fuente europea recordó a este respecto que la mayoría del peso de la crisis de los refugiados ha sido soportada por la UE, Turquía, Jordania y Líbano, mientras que en general los países del G20, entre ellos Canadá, China, Rusia o Japón, no han hecho nada, y EEUU "un poco".
Defender los intereses del acero europeo

Además, los líderes europeos reclamaron que la cumbre discuta los problemas que genera el exceso de capacidad industrial de China, especialmente en el sector del acero.

"Estamos decididos a defender los intereses de la siderurgia de la UE", afirmó Juncker,quien señaló que se trata de otro "problema global con una específica dimensión china".

Por ello, la UE volvió a insistir este domingo en que China acepte la creación de un mecanismo de seguimiento del exceso de capacidad de producción de acero y sus causas, algo que ambas partes ya discutieron en julio pasado durante la cumbre que mantuvieron en Pekín.

En este escenario mundial, Juncker lanzó el mensaje europeo de que "todas las empresas deben pagar su parte justa de impuestos en el país donde generan sus beneficios".

Este aviso llega tras la decisión que tomó la semana pasada la Comisión Europea de ordenar a Irlanda cobrar 13.000 millones de euros al gigante tecnológico estadounidense Apple por ventajas fiscales ilegales.


Fuente: publico.es


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Europa ante la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.



Ernest Urtasun


Este ha sido un verano duro por las imágenes y las fotos que nos han llegado primero de, una vez más, los ahogados en el Mediterráneo, y luego las escenas desesperadas de familias tratando de entrar en Europa.

Empecemos por dar algunas cifras. Según ACNUR, este año han huido de su hogar 60 millones de personas. El conflicto sirio es uno de los más sangrantes, con más de 4 millones de desplazados. De esos 60 millones, los países subdesarrollados acogen al 86% del total. En el caso de Siria, Líbano con 1,1 millones, Turquía con 1,8 millones y Jordania con 600.000 son los países que más ciudadanos sirios acogen. En el caso de Líbano, esos 1,1 millones suponen un cuarto de la población. 1 de cada 4 personas en territorio libanés es hoy un refugiado sirio.

Europa no podía quedar al margen de una crisis de tal magnitud. Sólo este año ya han llegado a la UE cruzando el Mediterráneo 300.000 personas entre inmigrantes y refugiados, un número que ya sobrepasa los 219.000 que lo hicieron en todo el 2014. (datos ACNUR).

Sin embargo, podemos afirmar con toda rotundidad que Europa no está la altura de la dimensión de la tragedia. Es más, algunas medidas adoptadas por los gobiernos europeos suponen una auténtica vulneración de los derechos humanos y de la ley.

Primero, en relación con los naufragios en el Mediterráneo. Tras la tragedia de Lampedusa en la que murieron 700 personas el pasado mes de abril, la sociedad civil empezó a exigir la puesta en marcha de una operación Mare Nostrum de salvamento en el Mediterráneo con el mandato específico de rastrear posibles naufragios. Una misión parecida a la que puso en marcha Italia en el 2014 que llegó a salvar 155.000 vidas, y que fue suspendida por falta de apoyo económico de la UE, a pesar de que su coste era poco más de 100 millones de € anuales. El Parlamento Europeo exigióen el último pleno de abril la puesta en marcha de esta operación Mare Nostrum, tras salir adelante una enmienda que presentamos el Grupo Verde en el Parlamento Europeo.

Oídos sordos. En la Cumbre de ese mismo mes se decidió tan sólo ampliar las capacidades de Frontex, sin modificar su mandato. Eso significa que las patrullas deFrontex sólo rescatan embarcaciones en apuros si reciben una llamada de emergencia, igual que está obligado a hacerlo cualquier embarcación por la ley del mar. Pero no tiene una misión específica de buscar y rescatar. La diferencia es importante: frente a las 155.000 vidas que salvó Mare Nostrum en el año que estuvo funcionando, Tritón de Frontex había salvado 20.000 en sus cuatro primeros meses de funcionamiento.

Además, este agosto Frontex alertó que los Estados Miembros ni siquiera estaban proporcionando el material necesario al que se habían comprometido para ampliar su tarea. Tan sólo habían facilitado el 16% del material y el 20% del personal comprometido en la última cumbre. Al final, ONGs como Médicos sin Fronteras han acabando poniendo sus propios medios y embarcaciones ante la pasividad de los gobiernos.

El resultado es conocido: este año han muerto ya más de 2000 personas tratando de cruzar el mar. Ante la llegada del buen tiempo, los intentos de cruzar se multiplican. Así como las tragedias. Hace meses que se sabía, y no se actuó, una dejación de funciones de carácter criminal.

En relación con la política de asilo y refugio, no podemos decir que la Unión Europea haya actuado tampoco como correspondería. Ante la llegada de refugiados, la cumbre del pasado 25 de junio decidió que Europa reubicaría principalmente desde Italia y Grecia 40.000 personas, y ofrecería 20.000 plazas en reasentamiento (plazas para que refugiados que se encuentran fuera del territorio comunitario puedan acceder aél), en un plazo de dos años. Nótese lo ridículo de estas cifras comparado con la dimensión que muestran las cifras globales mencionadas al inicio del artículo.

En la reunión de Ministros del Interior celebrada un mes después para ejecutar la decisión, ni tan siquiera se alcanzó esa cifra. Las plazas realmente ofrecidas por los Estados Miembros redujeron la reubicación a 32.000. España ofreció la pasmosa cifra de 1.300 plazas para reubicaciones y 1.500 en reasentamiento.

La única buena noticia que hemos recibido estos días ha sido el gesto del Gobierno Federal Alemán de suspender la aplicación del Reglamento comunitario Dublín II, que establece que los refugiados deben pedir asilo en el primer país de llegada en la UE. Alemania tramitará solicitudes de refugiados llegados en primer lugar a Grecia e Italia.

La sucesión de decisiones por parte de los gobiernos europeos que hemos presenciado estos días rozan la barbarie: el gobierno filo-fascita de Viktor Órban ha construido una barrera de espino en toda su frontera con Serbia, los gobiernos eslovaco y polaco han llegado a declarar que sólo están dispuestos a acoger a refugiados cristianos, los ataques a los centros de refugiados en Alemania se multiplican.

El caso de España es flagrante. Al rechazo del gobierno a participar como le correspondería en la acogida de refugiados se han añadido declaraciones insultantes como la del Ministro del Interior señalando que los refugiados eran poco más que “un problema de goteras” que había que resolver. España ha sido uno de los países que más se opuso al establecimiento de una operación “Mare Nostrum” por el efecto“llamada” que podría producir., en palabras del Ministro. Una falacia, pues no existe tal efecto “llamada” sino el efecto “expulsión” que genera la guerra.

A la pasmosa aportación española hay que añadirle esa costumbre del gobierno de Rajoy de vulnerar sistemáticamente la legislación internacional y europea con la práctica constante de las famosas “devoluciones en caliente”, que suponen la expulsión de refugiados del territorio español sin atender a su demanda de asilo (práctica habitual en Ceuta y Melilla), en clara violación de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados del año 51 y los reglamentos y directivas del sistema comunitario.

La Unión Europea se está ahogando en su propia miseria. No tiene los instrumentos jurídicos ni sobretodo la voluntad política de afrontar este reto.

La pregunta que debemos responder de inmediato es si ante esta crisis sin precedentes en los últimos decenios tenemos los europeos capacidad o no de acoger a más refugiados. Si tomamos los datos de Eurostat de 2014, se concedieron en la UE 104.000 estatutos de refugiado, 60.000 protecciones subsidiarias y 20.000 autorizaciones de residencia por razones humanitarias: 184.000 personas en total. Esa cifra no alcanza el 0,04 de la población total de la UE. Si la comparamos con algunos países de nuestro entorno, decir que no tenemos capacidad de acogida es ridículo. Estamos frente a un grandísimo acto de cinismo e insolidaridad.

Evidentemente podríamos andar otro camino. La UE podría empezar, por ejemplo, por asumir la cifra de 100.000 personas en reasentamiento que ha solicitado ACNUR para la crisis siria. Podríamos desplegar de inmediato las capacidades administrativas necesarias en los puntos de llegada para atender las solicitudes de asilo de los ciudadanos que llegan, así como equipos de primera asistencia ante el hambre, la sed y el cansancio al que se ven enfrentadas estas personas, muchos con menores a sus espaldas. Y una política de reubicación activa con un reparto solidario de la acogida entre los distintos Estados Miembros. Y dar cumplimiento a la resolución del Parlamento Europeo y poner de una vez por todas en marcha un Mare Nostrum Europeo de salvamento marítimo.

Una excelente iniciativa a ser considerada estos días es la que ha lanzado la alcadesa de Barcelona, Ada Colau, de crear una red de ciudades para la acogida de los refugiados.

A medio plazo, además, la reforma del sistema de Dublín es imprescindible. La política de asilo no puede convertirse como hemos visto estos días en un mercadeo a la baja entre los distintos gobiernos. Hace falta avanzar hacia una política común, plenamente fiscalizada por el Parlamento Europeo. Tras el fracaso de la cumbre de julio, oír a Juncker decir en un reciente artículo en Le Figaro que no era necesaria una nueva cumbre en la UE para abordar la cuestión roza el ridículo. Si no es necesario convocarla tras lo ocurrido, ¿cuándo lo será?

La actitud de la UE y los Estados Miembros ante la crisis es criminal, con muy pocas excepciones. Va siendo hora que hagamos de esta crisis humanitaria una prioridad de la acción política de la izquierda europea en los próximos meses.

Ernest Urtasun es Eurodiputado de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV)


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miércoles, 2 de enero de 2013

Así será el 2013 según la Geopolítica.



Después de haber sobrevivido –el pasado 21 de diciembre– al anunciado fin del mundo, nos queda ahora tratar de prever –con razonamientos prudentes pero más cartesianos– nuestro futuro inmediato, basándonos en los principios de la geopolítica, una disciplina que permite comprender el juego general de las potencias y evaluar los principales riesgos y peligros. Para anticipar, como en unos tableros de ajedrez, los movimientos de cada potencial adversario.

Si contemplamos, en este principio de año, un mapa del planeta, inmediatamente observamos varios puntos con luces rojas encendidas. Cuatro de ellos presentan altos niveles de peligro: Europa, América Latina, Oriente Próximo y Asia.

En la Unión Europea (UE), el año 2013 será el peor desde que empezó la crisis. La austeridad como credo único y los hachazos al Estado de bienestar continuarán porque así lo exige Alemania que, por primera vez en la historia, domina Europa y la dirige con mano de hierro. Berlín no aceptará ningún cambio hasta los comicios del próximo 22 de septiembre en los que la canciller Angela Merkel podría ser elegida para un tercer mandato.

En España, las tensiones políticas aumentarán a medida que la Generalitat de Catalunya vaya precisando los términos de la consulta a los catalanes sobre el futuro de esa comunidad autónoma. Proceso que, desde Euskadi, los nacionalistas vascos seguirán con el mayor interés. En cuanto a la situación de la economía, ya pésima, va a depender de lo que ocurra… en Italia en las próximas elecciones (el 24 de febrero). Y de las reacciones de los mercados ante una eventual victoria de los amigos del conservador Mario Monti (que cuenta con el apoyo de Berlín y del Vaticano) o del candidato de centroizquierda Pier Luigi Bersani, mejor colocado en las encuestas. También dependerá de las condiciones (sin duda brutales) que exigirá Bruselas por el rescate que Mariano Rajoy acabará pidiendo. Sin hablar de las protestas que siguen extendiéndose como reguero de gasolina y que acabarán por dar con algún fósforo encendido… Podrían producirse explosiones en cualquiera de las sociedades de la Europa del sur (Grecia, Portugal, Italia, España) exasperadas por los matraqueos sociales permanentes. La UE no saldrá del túnel en 2013, y todo podría empeorar si, además, los mercados decidieran cebarse (como los neoliberales les están incitando a hacerlo) (1) con la Francia del muy moderado socialista François Hollande.

En América Latina, el año 2013 también está lleno de desafíos. En primer lugar en Venezuela, país que desde 1999 representa un papel motor en los cambios progresistas de todo el subcontinente. La imprevista recaída del presidente Hugo Chávez –reelegido el pasado 7 de octubre– crea incertidumbre. Aunque el dirigente se está restableciendo de su nueva operación contra el cáncer, no pueden descartarse nuevas elecciones presidenciales en febrero próximo. Designado por Chávez, el candidato de la revolución bolivariana sería el actual vicepresidente (equivalente a primer ministro) Nicolás Maduro, un líder muy sólido con todas las cualidades, humanas y políticas, para imponerse.

También habrá elecciones, el 17 de febrero, en Ecuador: la reelección del presidente Rafael Correa, otro dirigente latinoamericano fundamental, ofrece pocas dudas. Importantes comicios asimismo, el 10 de noviembre, en Honduras donde, el 28 de junio de 2009, fue derrocado Manuel Zelaya. Su sucesor, Porfirio Lobo, no puede postularse para un segundo mandato consecutivo. En cambio, el Tribunal Supremo Electoral ha autorizado la inscripción del partido Libertad y Refundación (LIBRE), liderado por el ex presidente Zelaya, que presenta, como candidata, a su esposa y ex primera dama, Xiomara Castro. Importantes elecciones igualmente en Chile, el 17 de noviembre. Aquí, la impopularidad actual del presidente conservador Sebastián Piñera ofrece posibilidades de victoria a la socialista Michelle Bachelet.

La atención internacional también se fijará en Cuba. Por dos razones. Porque continúan en La Habana las conversaciones entre el Gobierno colombiano y los insurgentes de las FARC para tratar de poner fin al último conflicto armado de América Latina. Y porque se esperan decisiones de Washington. En los comicios estadounidenses del pasado 6 de noviembre, Barack Obama ganó en Florida; obtuvo el 75% del voto hispano y –muy importante– el 53% del voto cubano. Unos resultados que le dan al Presidente, en su último mandato, un amplio margen de maniobra para avanzar hacia el fin del bloqueo económico y comercial de la isla.

Donde nada parece avanzar es, una vez más, en el Cercano Oriente. Ahí se encuentra el actual foco perturbador del mundo. Las revueltas de la “primavera árabe” consiguieron derrocar a varios dictadores locales: Ben Alí en Túnez, Mubarak en Egipto, Gadafi en Libia y Saleh en Yemen. Pero las elecciones libres permitieron que partidos islamistas de corte reaccionario (Hermanos Musulmanes) acaparasen el poder. Ahora quieren, como lo estamos viendo en Egipto, conservarlo a toda costa. Para consternación de la población laica que, por haber sido la primera en sublevarse, se niega a aceptar esa nueva forma de autoritarismo. Idéntico problema en Túnez.

Después de haber seguido con interés las explosiones de libertad de la primavera 2011 en esta región, las sociedades europeas se están de nuevo desinteresando de lo que allí ocurre. Por demasiado complicado. Un ejemplo: la inextricable guerra civil en Siria. Ahí, lo que está claro es que las grandes potencias occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia), aliadas a Arabia Saudí, Qatar y Turquía, han decidido apoyar (con dinero, armas e instructores) a la insurgencia islamista suní. Ésta, en los diferentes frentes, no cesa de ganar terreno. ¿Cuánto tiempo resistirá el Gobierno de Bachar El Asad? Su suerte parece echada. Rusia y China, sus aliados diplomáticos, no darán luz verde en la ONU a un ataque de la OTAN como en Libia en 2011. Pero tanto Moscú como Pekín consideran que la situación del régimen de Damasco es militarmente irreversible, y han empezado a negociar con Washington una salida al conflicto que preserve sus intereses.

Frente al “eje chií” (Hezbolá libanés, Siria, Irán), Estados Unidos ha constituido en esa región un amplio “eje suní” (desde Turquía y Arabia Saudí hasta Marruecos pasando por El Cairo, Trípoli y Túnez). Objetivo: derrocar a Bachar El Asad –y despojar así a Teherán de su gran aliado regional– antes de la próxima primavera. ¿Por qué? Porque el 14 de junio tienen lugar, en Irán, las elecciones presidenciales (2). A las cuales Mahmud Ahmadinejad, el actual mandatario, no puede presentarse pues la Constitución no permite ejercer más de dos mandatos. O sea que, durante el próximo semestre, Irán se hallará immerso en violentas pugnas electorales entre los partidarios de una línea dura frente a Wa­s­hington y los que defienden la vía de la negociación.

Frente a esa situación iraní de cierto desgobierno, Israel en cambio estará en orden de marcha para un eventual ataque contra las instalaciones nucleares persas (3). En el Estado judío, en efecto, las elecciones generales del 22 de enero verán probablemente la victoria de la coalición ultraconservadora que reforzará al primer ministro Benjamín Netanyahu, partidario de bombardear cuanto antes Irán.

Ese ataque no puede llevarse a cabo sin la participación militar de Estados Unidos. ¿Lo aceptará Washington? Es poco probable. Barack Obama, que toma posesión el 21 de enero, se siente más seguro después de su reelección. Sabe que la inmensa mayoría de la opinión pública estadounidense (4) no desea más guerras. El frente de Afganistán sigue abierto. El de Siria también. Y otro podría abrirse en el norte de Malí. El nuevo secretario de Estado, John Kerry, tendrá la delicada misión de calmar al aliado israelí.

Entretanto Obama mira hacia Asia, zona prioritaria desde que Washington decidió la reorientación estratégica de su política exterior. Estados Unidos trata de frenar allí la expansión de China cercándola de bases militares y apoyándose en sus socios tradicionales: Japón, ­Corea del Sur, Taiwán. Es significativo que el primer viaje de Barack Obama, depués de su ­reelección el pasado 6 de noviembre, haya sido a Birmania, Camboya y Tailandia, tres ­Estados de la Asociación de ­Naciones del Sudeste de Asia (ASEAN). Una organización que reúne a los aliados de Wa­shington en la región y la mayoría de cuyos miembros tienen problemas de límites marítimos con Pekín.

Los mares de China, que designará a Xi Jinping presidente en marzo próximo, se han convertido en las zonas de mayor potencial de conflicto armado del área Asia-Pacífico. Las tensiones de Pekín con Tokio, a propósito de la soberanía de las islas Senkaku (Diaoyú para los chinos), podrían agravarse después de la victoria electoral, el pasado 16 de diciembre, del Partido Liberal-Demócrata (PLD) cuyo líder y nuevo primer ministro, Shinzo Abe, es un “halcón” nacionalista, conocido por sus críticas hacia China. También la disputa con Vietnam sobre la propiedad de las islas Spratley está subiendo peligrosamente de tono. Sobre todo después de que las autoridades vietnamitas colocaran oficialmente, en junio pasado, el archipiélago bajo su soberanía.

China está modernizando a toda marcha su Armada. El pasado 25 de septiembre lanzó su primer portaaviones, el Liaoning, con la intención de intimidar a sus vecinos. Pekín soporta cada vez menos la presencia militar de Estados Unidos en Asia. Entre los dos gigantes, se está instalando una peligrosa “desconfianza estratégica” (5) que, sin lugar a dudas, va a marcar la política internacional del siglo XXI.

Notas:

(1) Léase el dossier “France and the euro. The time-bomb at the heart of Europe”, The Economist, Londres, 17 de noviembre de 2012.

(2) En Irán, el presidente no es el jefe de Estado. El jefe de Estado es el Guía Supremo, elegido de por vida, y cuya función ejerce actualmente Alí Jamenei.

(3) Léase, Ignacio Ramonet, “El año de todos los peligros”, Le Monde diplomatique en español, febrero 2012.

(4) The New York Times, Nueva York, 12 de noviembre de 2012.

(5) Léase Wang Jisi y Kenneth G. Lieberthal, “Adressing U.S.-China Strategic Distrust”, Broo­kings Institution, 30 de marzo de 2012.

Fuente: ApiaVirtual

sábado, 30 de junio de 2012

Sadismo económico.



¿Sadismo? Sí, sadismo. ¿Cómo llamar de otro modo esa complacencia en causar dolor y humillación a personas? En estos años de crisis, hemos visto cómo –en Grecia, en Irlanda, en Portugal, en España y en otros países de la Unión Europea (UE)– la inclemente aplicación del ceremonial de castigo exigido por Alemania (congelación de las pensiones; retraso de la edad de jubilación; reducción del gasto público; recortes en los servicios del Estado de bienestar; merma de los fondos para la prevención de la pobreza y de la exclusión social; reforma laboral, etc.) ha provocado un vertiginoso aumento del desempleo y de los desahucios. La mendicidad se ha disparado. Así como el número de suicidios.
A pesar de que el sufrimiento social alcanza niveles insoportables, Angela Merkel y sus seguidores (entre ellos Mariano Rajoy) continúan afirmando que sufrir es bueno y que ello no debe verse como un momento de suplicio sino de auténtico júbilo. Según ellos, cada nuevo día de castigo nos purifica y regenera y nos va acercando a la hora final del tormento.
Semejante filosofía del dolor no se inspira en el Marqués de Sade sino en las teorías de Joseph Schumpeter, uno de los padres del neoliberalismo, quien pensaba que todo sufrimiento social cumple de algún modo un objetivo económico necesario y que sería una equivocación mitigar ese sufrimiento aunque sólo fuese ligeramente.
En eso estamos. Con una Angela Merkel en el rol de “Wanda, la dominadora”, alentada por un coro de ­fanáticas instituciones financieras (Bundesbank, Banco Central Europeo, ­Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio, etc.) y por los eurócratas adictos de siempre (Durao Barroso, Van Rompuy, Ollie Rehn, Joaquín Almunia, etc.). Todos apuestan por un masoquismo popular que llevaría a los ciudadanos no sólo a la pasividad sino a reclamar más expiación y mayor martirio “ad maiorem gloria Europa”. Hasta sueñan con eso que los medios policiales denominan “sumisión química”, unos fármacos capaces de eliminar total o parcialmente la conciencia de las víctimas, convertidas sin quererlo en juguetes del agresor. Pero deberían ir con cuidado, porque la “masa” ruge.
En España, donde el Gobierno de Mariano Rajoy está aplicando políticas salvajes de austeridad al límite precisamente del “sadismo” (1), las expresiones de descontento social se multiplican. Y eso en un contexto de enorme desconcierto, en el que, de repente, los ciudadanos constatan que a las crisis económica y financiera se suma una grave crisis de gobernación. Simultáneamente, varios pilares fundamentales del edificio del Estado se resquebrajan: la Corona (con el tétrico asunto de la caza del elefante en Bostwana), el Poder judicial (con el cochambroso caso Dívar), la Iglesia (que no paga el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, IBI), el sistema bancario (del que nos afirmaban que era el “más sólido” de Europa y constatamos que se desmorona), el Banco de España (incapaz de alertar sobre Bankia y otras quiebras espectaculares), las Comunidades Autónomas (sumidas algunas de ellas en abismales escándalos de corrupción), los grandes medios de comunicación (excesivamente dependientes de la publicidad y que ocultaron las calamidades por venir)…
Sin hablar del propio Gobierno cuyo Presidente, en un momento en el que España (con Grecia) se ha convertido en el eje de los problemas del mundo, parece avanzar sin brújula. Y quien, frente a preguntas fundamentales, o da la callada por respuesta o contesta con expresiones surrealistas (“Vamos a hacer las cosas como Dios manda”), o sencillamente sostiene contraverdades (2).
Mariano Rajoy y su equipo económico tienen una gran responsabilidad en el desastre actual. Han dirigido la crisis bancaria con evidente torpeza; han dejado descomponerse el caso de Bankia; han transformado una clara situación de quiebra en un pulso con Bruselas, el Banco Central Europeo y el FMI; han practicado el negacionismo más necio, pretendiendo hacer pasar un rescate de consecuencias gravísimas para la economía española como un crédito barato y sin condiciones (“Es un apoyo financiero que no tiene nada que ver con un rescate”, declaró Luis de Guindos; “Lo que hay es una línea de crédito que no afecta al déficit público”, afirmó Rajoy).
Todo esto da la penosa impresión de un país que naufraga. Y cuyos ciudadanos descubren de pronto que tras as apariencias del “éxito económico español”, pregonado durante lustros por los gobernantes del PSOE y del PP, se escondía un modelo (el de la “burbuja inmobiliaria”) carcomido por la incompetencia y la codicia.
En cierta medida, comprendemos ahora –muy a expensas nuestras– uno de los grandes enigmas de la historia de España: ¿cómo fue posible que, a pesar de las montañas de oro y plata traídas de América por el Imperio colonizador y explotador, el país se viese convertido, a partir del siglo XVII, en una suerte de “corte de los milagros “llena de mendigos, desamparados y pordioseros? ¿Qué se hizo de tamaña riqueza? La respuesta a estas preguntas la tenemos hoy ante los ojos: incompetencia y miopía de los gobernantes, codicia infinita de los banqueros.
Y el castigo actual no ha terminado. Después de que la agencia Moody’s, el pasado junio, rebajara la nota de la deuda española en tres escalones, desde A3 hasta Baa3 (uno por encima del “bono basura”), la prima de riesgo llegó hasta límites insostenibles. La solvencia española está en la pendiente que conduce a un rescate. Y tanto el rescate de la banca como el rescate de la deuda pública tendrán un ­coste social terrorífico. En su informe anual sobre España, el Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, ya está reclamando que el Gobierno suba el IVA y que apruebe lo antes posible una nueva disminución del sueldo de los funcionarios para reducir el déficit. Además, en un documento de trabajo, los expertos del Fondo recomiendan a España que rebaje aún más el despido, reclaman el contrato único y que se evite la actualización automática de los sueldos (3).
La Comisión Europea recomienda igualmente la subida del IVA, y la adopción de nuevas medidas “austeritarias”: el retraso de la edad de jubilación, el control del gasto en las Comunidades, el endurecimiento de las prestaciones por desempleo, la eliminación de la desgravación por vivienda y la reducción del volumen de la Administración Pública. Todo antes de 2013. Ya que no se puede devaluar el euro, se trata de devaluar a todo un país, rebajando su nivel de vida de un 20 a un 25%…
Por su parte, la canciller alemana exige que España continúe con las profundas reformas económicas y fiscales. A pesar de la canina fidelidad que le manifiesta Rajoy, Merkel se opone con uñas y dientes a cualquier medida del Gobierno que suponga para España ceder en el camino de la austeridad y de las reformas estructurales.
Berlín quiere aprovechar el “shock” creado por la crisis, y la posición dominante de Alemania para conseguir un viejo objetivo: la integración política de Europa a las condiciones germanas. “Nuestra tarea hoy –declaró Merkel en un discurso ante el Parlamento alemán– es compensar lo que no se hizo [cuando el euro fue creado] y acabar con el círculo vicioso de la deuda eterna y de no cumplir las normas. Sé que es arduo, que es doloroso. Es una tarea hercúlea, pero es inevitable”. Algunos comentaristas hablan ya del IV Reich…

Porque, si se produce el “salto federal” y se avanza hacia una unión política, eso significa que cada Estado miembro de la UE tendrá que renunciar a considerables partes de su soberanía ­nacional. Y que una instancia central podrá interferir directamente en los presupuestos y los impuestos de cada Estado para imponer el cumplimiento de los acuerdos. ¿Cuántos países están dispuestos a abandonar tanta soberanía nacional? Si ceder parte de la soberanía es inevitable en un proyecto de integración político como la Unión Europea, existe sin embargo una diferencia entre federalismo y neocolonialismo… (4).
En los Estados sometidos a rescates –España, entre otros– estas importantes pérdidas de soberanía ya son efectivas (5). Desmintiendo a Rajoy, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, afirmó que la troika (BCE, Comisión Europea y FMI) controlará la reestructuración de la banca en España (6). Esa troika gobernará la política fiscal y macroeconómica para ­seguir imponiendo reformas y recortes y para asegurar la prioridad del cobro de la deuda que los bancos españoles tienen con la banca europea, y principalmente alemana (7). España dispone pues, desde junio pasado, de menos libertad, menos soberanía de su sistema financiero y menos soberanía fiscal.
Todo ello sin ninguna garantía de salir de la crisis. Al contrario. Como lo recuerdan los economistas Niall Ferguson y Nouriel Rubini: “La estrategia actual de recapitalizar los bancos a base de que los Estados pidan prestado a los mercados nacionales de bonos –o al Instrumento Europeo de Estabilidad Financiera (IEEF) o a su sucesor, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)– ha resultado desastrosa en Irlanda y Grecia: ha provocado una explosión de deuda pública y ha hecho que el Estado sea todavía más insolvente, al tiempo que los bancos se convierten en un riesgo mayor en la medida en que más parte de la deuda pública está en sus manos” (8).
Pero entonces, si no funcionan ¿por qué se mantienen esas sádicas políticas de “austeridad hasta la muerte”? Porque el capitalismo se ha puesto de nuevo en marcha y se ha lanzado a la ofensiva con un objetivo claro: acabar con los programas sociales del Estado de bienestar implementados después del final de la Segunda Guerra Mundial y de los que Europa es el último santuario.
Pero, como decíamos más arriba, debería ir con cuidado. Porque las “masas” están rugiendo…
NOTAS:
1) Léase Conn Hallinan, “Spanish Austerity Savage to the Point of Sadism”, Foreign Policy in Focus, Washington DC, 15 de junio de 2012. http://www.fpif.org/ blog/the_pain_in_spain_falls_mainly_on_the_plain_folk
(2) Léase Ignacio Escolar, “Las siete grandes mentiras sobre el rescate español”, Escolar.net, 11 de junio de 2012. http://www.escolar.net/MT/archives/2012/06/las-siete-grandes-mentiras-sobre-el-rescate-espanol.html
(3) El País, Madrid, 15 de junio de 2012.
(4) Léase Niall Ferguson, Nouriel Roubini, El País, Madrid, 10 de junio de 2012. Léase también, Ignacio Ramonet, “Nuevos protectorados”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2012.
(5) Una prueba de la mentalidad de neocolonizados es el esperpéntico proyecto Eurovegas que se disputan las Comunidades de Madrid y de Cataluña, basado en la especulación urbanística y financiera, y asociado al “aumento del blanqueo de capitales, la prostitución, las ludopatías y las mafias”. Consúltese la plataforma Aturem Eurovegas: http://aturemeurovegas.wordpress.com
(6) El País, Madrid, 14 de junio de 2012.
(7) Vicenç Navarro, Juan Torres, “El rescate traerá más recortes y no sirve para salir de la crisis”, Rebelión, 15 de junio de 2012. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151370
(8) Ver la nota 4.



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cataclismo griego ¿Miedo a la democracia?



Las cancillerías europeas, la UE por supuesto, hasta Obama ha intervenido. Las bolsas se hunden y ni sus animosos repuntes pueden con la terrible verdad: el presidente griego, Yorgos Papandreu, osa proponer que sea la sociedad a la que representa la que decida si quiere más ajustes o no, si quiere el plan de la UE. Y no se sabe aún si también planteará si seguir con el euro o volver al dracma. Con algunas excepciones y matices, los más influyentes medios condenan la medida. Un país que supone el 2% del PIB de la UE la va a hundir entera, ha dejado “sin hoja de ruta” al G20. Por Dios, qué calamidad. Irritación, lamentos, error craso, monumental… sorpresa (¡Cómo no!, siempre se “sorprenden”). Pero en Junio, cuando se negociaban las condiciones de su segundo “rescate” por parte de UE y FMI, Papandreu avisó que consultaría a los griegos. Lo publicaron medios internacionales, aunque se diría que en general lo que le pase a la gente no interesa, y no se le dio mayor importancia.

Veamos. La cuna de la democracia llevaba en las últimas décadas un camino un tanto desvariado. Son ciertos sus problemas estructurales y los ciudadanos admiten con desgana que “robaron todos los políticos”, alertando de cuán grave es dejar pasar estas conductas, incluso los propios griegos se atribuyen parte de culpa. Ahora bien, la crisis se desata cuando en octubre de 2009 el Partido Socialista griego gana las elecciones y su líder, Yorgo Papandreu, revela que se ha encontrado unas cuentas catastróficas dejadas por los varios gobiernos conservadores que le han antecedido. En concreto, cifra el déficit presupuestario anual en el 12,5 % del PIB, en lugar del 3,7 % del que se hablaba. Luego hemos sabido con profusión que Goldman Sachs (y concretamente su vicepresidente, Mario Draghi, hoy flamante nuevo presidente del Banco Central Europeo) los ayudó a maquillar sus cifras desde 2001 para que pudieran entrar en el euro y que la UE jamás investigó su veracidad. Pero, eso sí, ahora coge la vara del castigo con inusitada rapidez. Divulgado el secreto, las agencias de calificación se aprestan a rebajar la nota de la deuda griega, ya desde diciembre de 2009, hasta dejarla en “bono basura”. Hay fuego, corramos a echar gasolina.

En enero de 2010 el ejecutivo de George Papandreu anuncia un plan de ajuste que incluye rebajas de salarios a funcionarios, recortes de partidas presupuestarias, una reforma para combatir la evasión fiscal… y un plan de privatizaciones. Los griegos comienzan a manifestarse en la calle y lo harán sin descanso desde entonces sin que apenas nos lleguen noticias de ello. Convocan una primera huelga general que paraliza el país. El gobierno también se rebela entonces: Papandreu acusa a la UE de doble moral y a Italia, Francia y Bélgica de falsear también sus estadísticas. Luego llega el primer rescate de 110.000 millones de euros. A cambio de muchas más “reformas” que incansablemente promovía Angela Merkel para que no les faltara de nada a los bancos alemanes, tan laboriosos, no como los vagos mediterráneos (que trabajan más horas, con menos medios aportados por las empresas, sueldos notablemente más bajos y en condiciones sociales de bienestar mucho peores). Y, desde luego, más “ambiciosos” planes de privatización —así los califican en Bruselas y en la prensa— para vender a particulares un patrimonio que forma parte incluso de la historia de la humanidad. Pero no será suficiente, nunca lo es. La economía griega no deja de menguar y su deuda pública acumulada no cesa de crecer: ya se estima que representaba, en el primer rescate, el 158 % del PIB. Los recortes a asalariados y pensionistas no dan abasto para pagar a los acreedores privados, cada vez a mayor interés, y la “austeridad” nunca reactiva el crecimiento económico. Por el contrario, agudiza la crisis. No desde luego para quienes se lucran de ella.

Papandreu, no solamente ha puesto en práctica los planes de “reforma” requeridos, sino que llegó a mandar gasear a los manifestantes al punto que los médicos alertaron de que el nivel de toxicidad alcanzado por su abultado número podía ser letal. Recordemos que los griegos llevan casi dos años de protestas y que ahí siguen pese a todo. Se han ganado a pulso que se les tenga en cuenta. Y es que todo tiene un límite, porque a cambio de un segundo rescate que inicialmente supone la entrega de 8.000 millones de euros, se exigen muchas más “reformas”, insoportable mermas para entendernos. Ya pasan hambre algunos griegos, han aumentado las cifras de suicidios. Y el paro: desde que se despeñó el sistema financiero (él solito y por su culpa) en 2008 el desempleo ha pasado en Grecia del 7.2% al 16,6%, como cuenta, entre otros muchos jugosos detalles, Ramón Lobo.

El dinero puesto a disposición entonces por los gobiernos a los bancos lo cifró la propia UE en3,7 billones de euros –aunque luego en esos ajustes “contables” haya ido dando otras cifras, esas cosas que pasan ahora- , ha habido otro fondo de rescate de 750.000 euros, y ahora se les ha beneficiado con 100.000 millones de euros más que pueden no ser los últimos. ¡Y todo lo que se les ha pedido es que cuenten (por si acaso) con un 9% de dinero bueno!

¿Cómo es posible por otro lado que con tanto ajuste y tanta “privatización” Grecia deba cada día más? Ah, porque paga los intereses al 18.5% (fue una de las últimas cifras que encontré pero ya lo paga más caro), mientras, por ejemplo, Alemania que tiene una deuda pública superior a la española, los paga al 2%. O sea que se especula con la deuda, y por eso no quiere Angela Merkel que se establezcan eurobonos. “El resultado de aplicar los planes de ajuste (severos recortes de gasto público, privatizaciones, moderación salarial…) ha sido recaudar 1.900 millones de euros menos y gastar 2.700 millones de euros más. Eso no recorta el déficit, lógicamente, sino que lo incrementa (…). Ante esto, la “troika” ha pedido una vuelta de tuerca más: más recortes, más privatizaciones, más ajuste en definitiva. Y Grecia ha dicho “que paren, que se baja” , explicaba hace meses ya el economista Alberto Garzón que, mira por donde, también se enteró de que Papandreu pretendía consultar a los griegos.

Quien sepa sumar y relacionar conceptos tiene materia con estos datos reunidos para que se vean bien (que por cierto he sacado en su mayoría de mi libro “La energía liberada” que sale dentro de una semana). Pero de todo la nueva vuelta de tuerca de la desfachatez es esta revolución desatada entre los poderosos porque el presidente de Grecia apele a la democracia convocando un referéndum. Todos esos que protestan ¿aún mantienen que el sistema que han podrido es una democracia? Porque si es así deberían explicarnos sus argumentos. Hace falta mucha caradura, con los gravísimos errores de la UE, el G20 y la política en general, para culpar de ningún hundimiento a un pequeño país. Y sobre todo para semejante ira porque se consulte a los ciudadanos… que son los ponen a los políticos en sus poltronas.

martes, 1 de noviembre de 2011

Palestina ingresa a la UNESCO como miembro pleno.




PARIS | Lunes 31 de octubre de 2011

Con 107 a favor, 14 en contra y 52 abstenciones se logró la adhesión de los palestinos; EU había advertido que retendría la entrega de un financiamiento anual de casi 80 millones de dólares a la Organización si ésta aprobaba el ingreso
Los palestinos ingresaron este lunes a la UNESCO como miembros plenos en una medida controversial que Estados Unidos y otros detractores aseguran podría afectar los nuevos esfuerzos por la paz en Medio Oriente.

Los legisladores estadounidenses habían advertido que retendrían la entrega de un financiamiento anual de casi 80 millones de dólares a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura si ésta aprobaba el ingreso de los palestinos.

Un fuerte aplauso inundó la UNESCO después de que los delegados aceptaran a los palestinos con 107 votos a favor, 14 en contra y 52 abstenciones. Se necesitaban 81 sufragios para la aprobación del ingreso palestino en una sesión a la que asistieron los representantes de 173 delegaciones de la Unesco.

“¡Viva Palestina!”, gritó un delegado en francés durante la reunión efectuada dentro de la conferencia general de la UNESCO. A diferencia de otras sesiones, la de este lunes fue tensa y dramática.

La votación tiene un significado principalmente simbólico debido a que continúan sin determinarse las fronteras de un posible estado palestino, asuntos de seguridad y otros puntos en disputa que han frustrado durante décadas el logro de la paz en Medio Oriente.

Las autoridades palestinas pretenden que se les reconozca como miembro pleno en las Naciones Unidas, donde la iniciativa continúa en análisis, pero Estados Unidos dijo que la vetará si no se concerta un acuerdo de paz con Israel.

Ante esta situación, los palestinos emprendieron por separado su intento por ingresar a la UNESCO, con sede en París, así como en otros organismos de la ONU.

El resultado de la votación de este lunes es definitivo. El ingreso formal de los palestinos en la UNESCO entrará en vigencia cuando éstos suscriban la carta de fundación de la misma.

El embajador de Estados Unidos ante la UNESCO, David Killion, dijo que la votación “complicará” los esfuerzos estadounidenses para apoyar a la entidad. Washington votó en contra del ingreso.

El embajador de Israel en el organismo, Nimrod Barkan, describió la votación como una tragedia.

“La UNESCO se ocupa de la ciencia, no de la ciencia ficción”, dijo el embajador israelí.

“Los palestinos forzaron (la votación de) un tema político que no es competencia de la UNESCO.

“Los palestinos forzaron una disminución drástica de las contribuciones a la organización”, apuntó.

La semana pasada, la secretaria norteamericana de Estado, Hillary Rodham Clinton, había considerado “inexplicable” cualquier deliberación sobre los palestinos en la UNESCO.

Clinton señaló que las deliberaciones sobre el ingreso de los palestinos en organizaciones internacionales no pueden reemplazar las negociaciones con Israel como una vía rápida para lograr la independencia palestina.

Fuente: ApiaVirtual