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martes, 31 de julio de 2018

Grecia: Olas de calor e incendios forestales son "la cara del cambio climático"


Pixabay / skeeze


"Literalmente, no veríamos estos extremos de no ser por el cambio climático", sostuvo un importante especialista científico a The Guardian.

RT, 31 de julio, 2018.- El mundo está experimentando un clima extremo, incluyendo fuertes olas de calor y feroces incendios forestales en distintos países, que van cobrando víctimas mortales.

Michael Mann, profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania y uno de los principales especialistas científicos en ese campo, aseguró a The Guardian que esos extremos son "la cara del cambio climático".

Según sostiene el investigador, "literalmente, no veríamos estos extremos de no ser por el cambio climático". Además, señaló al diario británico que los efectos de dicha alteración "ya no son sutiles" y que "se están desarrollando en tiempo real", lo que, a su juicio, se evidencia en lo que el mundo experimenta este verano. 

En su opinión, preguntar si el cambio climático "causa" eventos específicos sería incorrecto. "La pregunta relevante es si impacta en estos eventos y los hace más extremos. Y podemos decir con gran certeza que sí", dijo.
Eventos climáticos extremos en el mundo

Un cierto número de países en Europa, América del Norte y Asia experimentan últimamente eventos climáticos extremos, incluyendo olas récord de calor y mortíferos incendios forestales.

En Grecia, tales incendios acabaron recientemente con la vida de 83 personas y devastaron pueblos turísticos en la costa cerca de Atenas, al tiempo que otro evento parecido ha azotado a California, EE.UU.

Simultáneamente, Japón decretó estado de desastre natural por la ola de calor que sufre el país y que causó 65 muertes la última semana.



Fuente: Servindi.org

jueves, 11 de enero de 2018

El logos y el tao.


José Ignacio González Faus

Aunque las grandes manchas de color son a veces simplistas, pueden resultar también pedagógicas. Corro pues el riesgo de simplificar para ayudar a entender un poco los universos mentales del Occidente en que vivimos y de ese Oriente al que miramos y al que muchos miran para salir de su sensación de vacío.

La gran aportación de Occidente a la historia humana la dio Grecia con el descubrimiento del “logos”. Este término clásico significa a la vez palabra, razón y sentido: brotó de la experiencia de que las cosas son razonables: tienen una “lógica” que puede ser captada y expresada por nuestra palabra. Esta armonía, este encuentro entre la realidad y nuestra mente es una de las primeras experiencias de sentido: si no hubiera posibilidad de encuentro entre la realidad y nosotros, nos encontraríamos ante un sinsentido impresionante.

La experiencia fundamental del Oriente me parece ser la del Tao. Y quizá no es casualidad que la obra de Lao-Tsé, autor del Tao-te-King (libro de la virtud y del Tao) sea, luego de la Biblia, la obra más difundida en la historia del mundo. Pero el Tao es indefinible: no se comunica con conceptos sino provocando su experiencia.La traducicón mejor del Tao podría ser lo que los cristianos llaman el Espíritu, el cual es también inobjetivable. Hay definiciones del Tao que parecen extrañas, pero no lo son: “el Tao es el camino infinito que conduce al Tao”. “El Tao no lleva a cabo ninguna acción, pero no deja nada por hacer”. “Cuando su tarea ha sido cumplida y las cosas han sido acabadas, todo el mundo dice: las hemos hecho nosotros”… ¡Y eso vale exactamente del Espíritu Santo de los cristianos!

Dejando ahora las connotaciones religiosas, creo que, con el Logos y el Tao, nos hallamos ante dos experiencias originarias, y complementarias, de apertura a la realidad: una desde la visión y otra desde la respiración. La posibilidad de ver permite objetivar las cosas: así las conocemos (o creemos conocerlas) y podemos manejarlas: por eso es normal que del Logos occidental haya surgido la técnica, que nos permite dominar las cosas, con el peligro de erigirnos nosotros en sujetos y, por tanto, en superiores. En cambio, la conciencia de la respiración nos permite percibir la vida, darnos cuenta de que vivimos y, a la vez, de que vivir es estar recibiendo: pues si te falta el aire te ahogas y mueres.

Pero la experiencia de la respiración, del vivir, siendo más honda y menos pretenciosa que la de la vista, puede llevar a un inmovilismo conservador ante el mundo que nos envuelve. Desde la vista, el hombre se siente superior a las cosa; desde la respiración se siente casi inferior a ellas. Y otro detalle curioso: nuestra posibilidad de hablar viene del hecho mismo de la respiración: expulsamos el aire articulándolo en forma de sonidos. Pues bien: un himno medieval al Espíritu Santo decía que “enriqueces la garganta con la palabra” (“sermone ditans guttura”).

Si he sabido evocar esa doble experiencia fundante y fundamental, parecerá claro que nuestra plenitud humana reclama el encuentro entre las dos, sin que ninguna ignore o excluya a la otra, pero de modo que ambas se complementen y se controlen.

El Logos expresa, el Tao empapa; el Logos explica lo exterior, el Tao llena nuestro interior. La palabra puede ser superficial, el Tao es necesariamente profundo. Con la terminología cristiana (de Palabra y Espíritu), un autor del siglo II, san Ireneo, decía que ésas son “las dos manos de Dios”. Y será verdad que la Encarnación de la Palabra es el tesoro de Occidente, pero es también verdad cristiana que el Espíritu ha sido derramado “sobre toda carne” (Joel 3; Hchs 2). Por eso, toda auténtica experiencia espiritual humana, nazca donde nazca, procede del mismo Dios a quien confiesan los cristianos y no hay, por tanto, posibilidad de exclusivismos sino más bien obligación de acoger a Aquel que (como el aire) “sopla donde quiere” (Jn 3,).

La teología, y aún más la piedad occidental (tanto católica como protestante) adolecen de un olvido del Espíritu que ha llevado demasiado a tratar de explicar las cosas, más que a vitalizarlas o cambiarlas. Cuando Marx escribe su famosa tesis 11 sobre Feuerbach (“hasta ahora los filósofos han explicado el mundo; lo que importa es transformarlo”) está dando una versión laica de esta misma tesis teológica: el mundo del Logos necesita al Tao (o al Espíritu en lenguaje nuestro).

Más allá de alusiones teológicas, parece claro que Occidente necesita hoy una buena inyección del Tao que devuelva calidad y plenitud humana a su logos, a su razón y a su palabra: porque sin Tao se ha ido convirtiendo en “razón instrumental” y búsqueda del máximo beneficio económico. Aunque también, según me comentó R. Panikkar la última vez que nos vimos en Tabertet, él temía que Oriente esté perdiendo su Tao, contagiado por ese virus occidental del máximo beneficio económico…

La primera globalización que necesitamos es, pues, la del encuentro entre el Logos y el Tao.

martes, 7 de febrero de 2017

Refugiados en la cara más oscura de Europa.


BEATRIZ CAMPUZANO / MAIALEN mANGAS

Cinco mil personas donde solo caben 800. Cercado con vallas de alambre y espinos. Custodiado por fuerzas militares y policiales. Es Moria, la indecencia de Europa. Su parte más inhumana, donde se vulneran los derechos humanos. No es de extrañar que la entrada a este campo de refugiados situado en la isla de Lesbos, en Grecia, esté vetada a los medios de comunicación. A nadie, a Europa tampoco, le gusta mostrar su cara más oscura. A pesar de las restricciones, este periódico ha conseguido acceder a su interior.

LA CIFRA 

65 
de personas han tenido que huir de sus hogares en 2016, 24 al minuto 

Es inhóspito. El suelo es rocoso, llueve y resbala. El aire mueve las lonas blancas con las que ACNUR (Agencia de la ONU para los refugiados) cubre las tiendas de campaña y en las que, a duras penas, los refugiados y migrantes se resguardan del frío. Estos toldos, al parecer, son la forma más efectiva que el organismo internacional ha encontrado para protegerles del invierno. Intento fallido. El termómetro marca dos grados bajo cero y los desplazados, sin embargo, caminan sorteando botellas de plástico con zapatos de verano. Sus pies se hunden en una superficie viscosa de tierra y agua, hasta terminar pigmentados de fango. Se esmeran en colocar piedras en las esquinas de las tiendas para sujetarlas, tienden la poca ropa en tenderetes provisionales y comprueban que, con la poca luz del día, sus lámparas solares se cargan para la noche. En Moria, no hay electricidad ni agua.


Son las ocho de la mañana y hace rato que muchos desplazados esperan, en un pasillo de medio metro de ancho delimitado por alambradas, su desayuno: un cruasán industrial y un vaso de té chai. Las mujeres forman una fila; los hombres, otra. La primera, despejada; la segunda, no da abasto. Avanzan poco a poco. Una joven subsahariana se cuela entre alaridos y quejas del resto, hasta que, con pasos firmes y violentos, consigue llegar al ápice de la fila. Moria no es lugar para la cortesía. Aún menos para las pocas mujeres, que cada día se ven obligadas a reivindicar su espacio en medio de tanta virilidad.


Los caminos que antes unían los habitáculos con las zonas comunes, como la guardería, los baños y las diferentes oficinas de registro oficiales, son ahora un terreno más de acampada. Las tiendas de campaña se apilan, se rozan unas con otras, sin guardar ningún tipo de orden. Moria tampoco es lugar para la intimidad. Dos carpas más espaciosas albergan a multitud de hombres solteros, cerca de doscientos en cada una, que duermen en sacos y sobre esterillas o palés a la espera de que les ofrezcan una parcela individual. Pero las tiendas de campaña han poblado hasta las inmediaciones de la zona de aseo, que desprende un olor acre, insoportable y agresivo y donde los lavabos se asemejan a abrevaderos para el ganado. Ya no hay más sitio.

En los últimos diez días, un egipcio, un sirio y un paquistaní han fallecido en el campo de Moria




Es un espacio militarizado. Custodiado por el ejército y fuerzas policiales, Moria tampoco es lugar para quien acarrea traumas por guerras, dictaduras o persecuciones. No se admiten protestas, reina la sumisión. Desde que, por diversos actos de desesperación, varios migrantes iniciaran disturbios y provocaran incendios, la única repuesta de las autoridades ha sido acallar las protestas por la vía de la coacción. ¿Cómo? Alzando más vallas, intimidando y aumentando el número de refugiados y migrantes encerrados en un módulo que sirve de cárcel dentro de Moria. «Las condiciones de vida en este campo no se pueden soportar de manera permanente y los que viven dentro no saben hasta cuándo van a estar aquí. Por eso se desquician y se rebelan», expresa Achilleas Tzemos, coordinador de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Lesbos.


Separados por verjas


Los megáfonos anuncian los nombres y apellidos de los siguientes citados para la entrevista con los servicios de migración. En Moria, todo se separa por verjas: una zona para familias con niños, otra para hombres solteros, una tercera para quienes acaban de desembarcar en la isla y la última para los que hayan desobedecido, hayan tratado de huir de este infierno o vayan a ser deportados. También las oficinas donde las autoridades atienden a los refugiados y migrantes están cercadas por vallas, desde que en diciembre del año pasado un grupo les prendiera fuego en un acto de protesta ante la lentitud de los procesos de petición de asilo. Hoy, cientos de desplazados se amotinan ante esta alambrada, exhiben su documentación y, agitados, esperan escuchar su nombre ante un militar que trata de apaciguarlos. Mientras, miran compasivos a un compañero, que sale de las oficinas esposado y escoltado por dos policías más jóvenes que él. Es probable que lo devuelvan a Turquía.



La tensión aumenta cada día en el interior de este campo de refugiados situado en una colina próxima a Mitilene, capital de la isla, y rodeado de olivos. «Es difícil dormir. Todas las noches hay peleas y robos», relata Hasid Azizi, un afgano de 25 años que intenta sobrevivir en Moria desde abril del año pasado. La semana pasada, un joven egipcio de 22 años y un sirio de 46 fallecieron en la misma tienda de campaña. Este lunes, las autoridades hallaron muerto a otro refugiado, un paquistaní de 20 años. Ni siquiera la prensa local se ha hecho eco de las verdaderas causas de los incidentes, porque el secretismo es una de las palabras que mejor define este espacio desolador. Aunque se barajan varias hipótesis, todas ellas dan crédito a la cruda realidad de Moria: muerte por hipotermia, suicidio o asfixia al intentar calentar sus tiendas con un cilindro de gas.



«En este campo hay conflictos por muchas razones. La primera, la convivencia entre personas de diferente procedencia, que por su cultura, política o religión pueden llegar a chocar. La segunda, la falta de capacidad y recursos para tanta gente, que producen ansiedad y estrés entre los refugiados», lamenta el coordinador de MSF en Lesbos. «Además, muchos enfrentamientos entre los propios desplazados se originan porque hay nacionalidades que, de alguna manera, tienen más facilidades que otras a la hora de conseguir la protección internacional, como los sirios, por ejemplo», añade Tzemos, coordinador de MSF en Lesbos.


Traumas psicológicos


Quienes desembarcan en Lesbos lo hacen con una maleta cargada de temores, que coge peso por la falta de información, la incertidumbre, las detenciones injustificadas y el estrés acumulado en esta espera sempiterna. «La forma en que la gente es recibida y asistida en sus llegadas puede inducirles serios problemas de salud mental, miedo, preocupaciones, enfado, tristeza, pesadillas, traumas y problemas de sueño. Todo esto puede hacer que revivan el pánico y condenarlos al riesgo de padecer trastornos psicológicos severos», constata el coordinador de MSF, tras haber decidido, junto al equipo de salud mental de la oenegé, aumentar el apoyo psicológico a los refugiados y migrantes en la isla. «La necesidad de atención en salud mental es enorme. Las condiciones de vida en campos como el de Moria, donde la gente no se siente segura, les hace recordar lo que vivieron en sus países, muchos en guerra», afirma y añade que «la ansiedad y la depresión son los principales trastornos, ya que hay gente que llegó en abril del año pasado y todavía no se les ha informado sobre qué pasará con ellos».





A pesar de que en Moria, donde hasta la fecha se han dado varios intentos de suicidio, no se atiendan casos relacionados con la salud mental, los otros dos campos de la isla, Pikpa y Kara Tepe, tratan de ofrecer apoyo a personas vulnerables. El día a día en estos dos campos, gestionados respectivamente por voluntarios locales y el ayuntamiento de Mitilene, dista mucho del de Moria, a cargo del gobierno griego. Son pocos, en cambio, los que obtienen el estatus de vulnerabilidad que les permite vivir en este ambiente más ameno, donde en casetas de madera los refugiados pueden cocinarse su propia comida, los niños ir a la escuela y, en definitiva, vivir en una especie de normalidad. Pikpa y Kara Tepe se han convertido en comunidades de vecinos, donde las familias cooperan, se ofrecen apoyo y comparten proyectos futuros.


«La vida en Moria es muy diferente a la de Pikpa, no hay comparación». Yohannes Zerazion ya ha vivido un verano, un otoño y un invierno en Lesbos. Desde que pisó la isla el pasado junio, ha tenido tiempo para acostumbrarse a los cambios bruscos de temperatura. «En Eritrea hace calor todo el año. Aquí, el verano es sofocante y el invierno helador», comenta mientras se lía un cigarrillo. A su llegada, pasó varios meses en el campo de Moria hasta que, por problemas de espalda, consiguió el traslado a Pikpa. «En Moria no se puede vivir», repite entre calada y calada, aunque asegura que «es mejor» que vivir en Eritrea: «Lo peor que le ha pasado a África es la colonización. Nos separaron por países a su antojo, nos llevaron a la ruina y después no se encargaron de reconstruir la paz».


Johannes Zerazion es conocido entre los refugiados en Mitilene, quizá por su carisma o porque imparte clases de bisutería artesanal en el centro cultural Mosaik, un espacio abierto y participativo al que acude la gente local y las personas desplazadas para meditar, aprender inglés, árabe y griego y recibir clases de pintura, costura y manualidades. «Mosaik nos ayuda a desconectar y distraernos», cuenta Diago Tsehaye, también eritreo y que, a diferencia de su amigo, aún permanece en Moria. De fondo, en el taller, suena música reggae y Diago Tsehaye ojea su Samsung cada dos minutos, inquieto, a la espera de recibir la llamada que dé respuesta a su petición de asilo. Es la resolución que lo mantiene en vilo.


«La incertidumbre a la que se exponen los refugiados y migrantes es muy difícil de llevar. No pueden hacer planes, pierden el poder sobre su futuro», expresa el coordinador de MSF y hace hincapié en que en el contexto actual es «de máxima prioridad» centrarse en la atención de trastornos mentales. «Sin información ni asesoramiento, es difícil llevar una vida aquí», sentencia.


Asesoramiento legal


En el despacho improvisado de Lorraine Leete se suceden los golpes de realidad. Cuando llaman a su puerta y le dicen «voy camino a Alemania», respira hondo, mueve las manos con serenidad y cuenta hasta diez para buscar las palabras oportunas: «No, estás en Lesbos y lo estarás durante mucho tiempo».





«Han construido una prisión dentro de Grecia y lo han podido hacer por geografía, porque de esta isla remota no se acuerda nadie. Desde marzo, a los refugiados que desembarcan en Lesbos y otras islas del Egeo les espera un futuro difícil. Las fronteras están cerradas y esto se ha convertido en una cárcel», expresa esta abogada estadounidense de 35 años que desde septiembre coordina el equipo de Legal Center Lesbos, una fundación británica sin ánimo de lucro que ofrece apoyo legal a refugiados y migrantes en la isla. Cada día, asesora a una veintena de personas en una sala austera de cinco metros cuadrados y donde un cartel, colgado en una de sus paredes blancas, detalla los pasos a seguir para tramitar el asilo en la Unión Europea. «Necesitan información. Es imprescindible que los refugiados y migrantes conozcan la situación en la que se encuentran y sepan cuáles son sus derechos». Los consejos de Leete, que además de abogada se ha convertido en consultora personal de muchos desplazados en Lesbos, son las primeras palabras sinceras que escuchan quienes llevan meses de travesías, fraudes y espanto.


La entrada en vigor del tratado entre la Unión Europea y Turquía, el 18 de marzo del p 2016, marcó un antes y un después en la gestión de fronteras europeas y el comienzo de un nuevo capítulo en el drama de los refugiados. La contención del flujo migratorio acordado con Erdogan a cambio de la desaparición del visado para los turcos que viajen a Europa, las expulsiones de demandantes de asilo desde Grecia y 6.000 millones de euros sellaron la ruta del mar Egeo. En la actualidad, poco queda de la estampa desoladora de desembarcos masivos que avergonzó a Europa hasta mediados del año pasado. Hoy, la realidad en Lesbos es otra: aprisionamiento, desesperanza y vulneración de los derechos humanos. «Es difícil saber cuántos refugiados y migrantes hay en la isla porque buscan cualquier vía para escapar de aqu», señala Lorraine Leete, que con resignación tilda el acuerdo de «intencional e ilegal». A pesar de las trabas, ACNUR estima que en la isla se aglomeran cerca de siete mil desplazados.


Con el apodado ‘Pacto de la Vergüenza’, que recibió numerosas críticas por parte de organizaciones humanitarias y la propia ONU, Europa cerró el 2016 con unas cifras que ruborizaron a los estados miembro: cerca de 360.000 refugiados y migrantes pusieron en riesgo sus vidas tratando de llegar al continente y el Mediterráneo fue escenario de 5.022 muertes, un 25% más que en 2015. En esta línea y en lo que va de año, los números siguen demostrando que quien huye de la guerra y del hambre no va a parar. Solo en el mes de enero, 3.899 personas han llegado por mar a Europa. 247 han fallecido en el intento. El Mediterráneo es un cementerio de lápidas sin nombre.

Sólo en el mes de enero, 3.899 personas han cruzado el Mediterráneo y 247 han muerto en el intento


«Ahora, con la nueva legislación, quien llega a la isla, tiene que pasar por el campo de refugiados de Moria, identificarse y esperar tres o cuatro días hasta obtener un documento que ACNUR denomina ‘registro simple», puntualiza Leete. Durante el trámite de este primer título, los refugiados y migrantes permanecen encerrados en el interior del campo, bajo vigilancia permanente. Presos sin motivo, aguardan la autorización que les concederá el primer pellizco de libertad: pasear por Mitilene, capital de la isla. «Este certificado les da licencia para salir del campo de Moria pero no les otorga los derechos que les corresponden a los solicitantes de asilo. Ni el derecho al trabajo, ni a la vivienda, ni a casarse, por ejemplo. Tienen prohibido hacer todo lo que les permite una vida digna, y eso es lo que mantiene a la gente atrapada», denuncia la abogada, a quien se afianzan centenares de refugiados en Lesbos, y añade en tono contundente: «Este ’registro simple’ los mantiene detenidos en la isla».


A la espera del salto a Atenas


Aunque nadie les advierta de que la mayor virtud en Lesbos es la paciencia, los refugiados y migrantes, siempre a la espera, se ven forzados a cultivarla. «Europa estipula que debe pasar un máximo de diez días hasta la emisión del llamado ‘registro completo’, un segundo documento que otorga los derechos que les corresponden a los solicitantes de asilo - incluyendo el derecho en unirse con familiares cercanos en paises europeos y en ciertos casos el salto a Atenas. Pero no pasan diez días, sino diez meses», denuncia la asesora legal, quien cada semana ve crecer la pila de casos sobre su humilde escritorio.


En los tres campos que se han habilitado en la isla y en antiguos edificios abandonados, multitud de refugiados y migrantes esperan meses a que las autoridades competentes -la Oficina Europea de Apoyo al Asilo, EASO, y el Servicio de Asilo Griego- les citen para la entrevista que determinará su futuro: reanudar el camino hacia la Europa continental o ser deportados a Turquía. La lentitud con la que se llevan a cabo los procesos de petición de asilo y el incumplimiento de las cuotas de reparto de refugiados pactadas por los gobernantes europeos conllevan el hacinamiento de miles de refugiados y migrantes en el país heleno. No pueden seguir adelante ni regresar. Están atrapados, y las cifras así lo avalan: de las 360.000 llegadas en 2016, Europa solo ha reubicado a 9.709 personas, 609 en España, según datos de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, CEAR. Además, Bruselas sostuvo en diciembre que volvería a acatar el Reglamento Dublín III, anulado en verano de 2015 y en virtud del cual los refugiados deben pedir asilo en su país de llegada a la Unión Europea. Volver a cumplir este tratado, piedra angular del sistema de asilo común, supondría el reenvío de miles de refugiados a Grecia, que tendría que gestionar las llegadas en un contexto de crispación política y social tras cinco años de crisis, una recesión, un paro del 25% y los tres rescates que han recortado sueldos y pensiones.


Deportados por nacionalidad


«7 de agosto de 2015». Sohel Minah recuerda al detalle la fecha en la que huyó de su país: Bangladés. También, con nostalgia y crudeza, la despedida de su mujer y su hija, de cinco años. Su historia solo es una más. Una de las tantas que pueden ser resumidas en persecución política, destierro y añoranza. «Soy ingeniero físico», se presenta con orgullo en el centro al que acude a recibir clases de inglés en Mitilene y saca de su cartera de cuero el carné de la empresa para la que ha trabajado durante años. Suspira. Se levanta del pupitre, que ocupa desde que llegó a Lesbos hace ocho meses, y señala en un atlas del aula el país donde desde joven, bajo las directrices de su padre, militó como líder local de la Liga Awami, actualmente en el gobierno. «La situación política de mi país y los problemas internos de mi partido me han obligado a escapar», explica. Hoy, ha trasladado su lucha política a la isla, donde dirige la comunidad de 250 bangladesíes que se confinan en Moria. Sohel Minah tiene un mensaje para Europa: «Debe ser un lugar seguro y brindar ayuda a las personas como yo. Si no estuviéramos en riesgo, no vendríamos aquí». Su dedo recorre en el mapa la distancia que transitó por avión, a pie, en patera y por 5.300 euros. De Bangladés a Irán, de Azerbayán a Turquía, hasta llegar a Lesbos, donde aún no ha tenido la opción de justificar su solicitud de protección internacional y probablemente no la tenga en un futuro próximo.


Refugiados y migrantes procedentes de Marruecos, Nepal, Pakistán y Argelia, entre las más de cuarenta nacionalidades que se han registrado en la isla, se suman a los de Bangladés en esta espera interminable que posiblemente acabará en deportación. «Los casos tienen que revisarse uno a uno y no por país de origen. Europa está ejerciendo una discriminación por nacionalidad y eso es ilegal», denuncia la abogada en referencia a casos como el de Sohel Miah.


«Cuando las autoridades entrevistan a personas procedentes de estos países, las detienen de forma acelerada. Sin tener pruebas reales de si representan alguna amenaza o sin comprobar su historial, solo por su nacionalidad, los detienen para deportarlos a Turquía», precisa Lorraine Leete. Bruselas, por su parte, excusa estas expatriaciones bajo el argumento de que Turquía es un país seguro, pero obvia que Ankara «solo da refugio a europeos y una protección temporal a los sirios». En medio de esta controversia, los refugiados y migrantes de las islas griegas son los únicos que pueden impugnar el argumento de la UE: «No, Turquía no es un país seguro para nosotros. Allí, nos vemos condenados a vivir en la calle y a muchos hasta los encarcelan», testifica Minah, mientras se acerca a su mesa y se vuelve a sentar. «Yo respeto la ley y a la Unión Europea. Pero necesito estar a salvo y que se cumplan mis derechos y en Moria esto es imposible. No hay capacidad para tantas personas», declara el bangladesí, que cada viernes se reúne con líderes de otras comunidades presentes en el campo para reclamar conjuntamente el cumplimiento de los derechos humanos. «¿Hasta cuándo estaremos así?», se cuestiona Minah.





Esta pregunta, que en los últimos meses se repite como un mantra entre los desplazados, el coordinador de MSF, la abogada de Lesbos Legal Support y los cientos de cooperantes que trabajan en la isla, aún no tiene respuesta. Europa se escandaliza pero no actúa, hace tambalear sus principios y desatiende las continuas denuncias por vulneración de derechos humanos en su propio territorio. Un territorio en el que crece la xenofobia y los movimientos de extrema derecha y donde, sin embargo, se desconoce que el 89% de los desplazados de Siria, Iraq, Afganistán, Eritrea y Nigeria se queda en sus países vecinos, como Jordania y Líbano. La mayoría no llega a Europa.


Lo que sucede hoy sobre el suelo de Lesbos es alarmante, pero tan solo representa una parte diminuta del drama de los refugiados en el mundo. 2016 ha batido un nuevo record: 65 millones de refugiados en todo el planeta. Cada minuto, 24 personas han huido de sus hogares, unas 34.000 personas al día, según el informe anual de ACNUR, ‘Tendencias Globales’, que desglosa las claves de desplazamiento forzado a nivel mundial. De forma paralela, y como poco paradójica, 2016 también ha sido el año en el que más fronteras se han cerrado, según el mismo organismo.


Ante estas cifras que sonrojan al mundo, ahora cabe preguntarse si es mejor atajar las guerras e injusticias desde el origen y evitarlas, o enredarse en pactos y tratados que a duras penas pueden reparar sus graves consecuencias.

miércoles, 19 de agosto de 2015

¿Democracias sin soberanía popular?


A contracorriente
Emir Sader

Europa se jactó, con razones, de haber sido el continente de las democracias. Especialmente durante las décadas en que tuvo vigencia el Estado de bienestar social, el continente podía enorgullecerse de combinar sistemas políticos democráticos con democracia social. Pero la unidad europea, que vendría a consolidar esos sistemas y afirmar su lugar en el mundo, se convirtió en todo lo contrario.

Cuando se mira hoy a Europa, lo que se ve es la destrucción de los derechos sociales que han caracterizado los países del continente durante décadas y la consolidación de la hegemonía de un país sobre los otros, así como la pérdida de la capacidad de los ciudadanos para decidir sobre los destinos de sus países.

Se descaracteriza el sistema de partidos cuando las grandes corrientes tradicionales disuelven sus diferencias en la adhesión a las políticas de austeridad, cuando las decisiones de la gente –como en el caso de Grecia– no encuentran cauces para realizarse. Al simple surgimento de fuerzas renovadoras que se rebelan en contra de ese consenso del gran capital financiero, se desatan los poderes conservadores como el Banco Central Europeo y sus acólitos. Nada nuevo puede ser posible, a riesgo de que todo caiga, de que otro mundo sea posible. Davos y no Porto Alegre.

Así, tristemente, Europa exhibe al mundo un escenario de intrascendencia del continente en la política internacional por tanto subordinarse a las políticas de Washington y ahora a su Consenso. El orgullo de las especificidades europeas se disuelve y hasta el rol importante que el pensamiento europeo y su cultura han tenido en el mundo se destiñe. No vienen ideas y referencias desde Europa sino, al contrario, es un mundo viejo que se resiste a cambiar.

Cuando Europa fue menos liberal, más reguladora, fue un continente más justo. Cuando se rindió al liberalismo, se sumó al mundo de la desigualdad y de la exclusión social. Europa no ha sacado lecciones de su pasado reciente, sino que ha importado los modelos del FMI y del Banco Mundial. En lugar de valerse de su capacidad para crear alternativas, ha cedido a los modelos neoliberales que han fracasado en todo el mundo.


Se han vaciado así sus sistemas políticos, que han perdido su contenido democrático. Es un desastre para la lucha democrática en todo el mundo que las democracias europeas pierdan sentido, se vuelvan reiteración de lo mismo mediante distintas siglas partidarias.

El drama de Grecia representa esa rendición. Un pueblo elige un gobierno que quiere romper con el círculo vicioso que la dominación del capital especulativo ha impuesto a los países y a sus gobiernos y hace una consulta popular por la cual la ciudadanía expresa su voluntad de ruptura de esas cadenas. Pero las estructuras económicas y políticas de poder de Europa impiden que esa voluntad popular se realice. El poder del capital financiero se contrapone a la soberanía popular, a la democracia del pueblo.

¿Se termina así la democracia en Europa? Si se sigue impidiendo que nuevas fuerzas como Syriza y Podemos puedan llegar al gobierno y poner en práctica políticas alternativas, la democracia política estará siendo reducida a un cascarón sin contenido popular.

Para intentar bloquear a esas alternativas nuevas se desata el monstruoso poder mediático para generar formas de rechazo a esas fuerzas mediante campañas de mentiras y difamaciones, de diseminación del miedo al cambio, que es la única fuerza que queda a las fuerzas conservadoras y sus variantes mal disfrazadas de renovación de lo viejo para intentar que sobreviva.

En esa lucha entre lo viejo y lo nuevo, en el no podemos y el podemos, entre la resignación y la indignación, se juega el destino de la democracia en Europa.

Fuente: publico.es

viernes, 10 de julio de 2015

¿Raíces cristianas de Europa?


José M. Castillo, teólogo

En estos días, se habla tanto de Grecia, que, entre otras cosas, a uno se le ocurre pensar hasta de las llamadas “raíces cristianas” de Europa. ¿Dónde están esas raíces? Y si es que están en algún sitio, ¿qué hemos hecho de ellas y con ellas? Es verdad que, hasta el papado de Benedicto XVI, se habló de este asunto. Es cierto que argumentos tan nobles y tan serios, como es la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se gestaron y nacieron en Europa. Pero, seamos sinceros, ¿qué queda de las raíces que plantó san Pablo desde Tarso hasta Roma, por lo menos? ¿Qué nos queda de aquello? ¿La “vergogna” de Lampedusa, como ha dicho el papa Francisco? Si hemos hecho del Mediterráneo un inmenso y pestilente cementerio en el que quedan sepultados miles de criaturas que huyen del espanto de la hambruna y la violencia, que Europa viene sembrando en África, desde hace siglos, a base de dominación y robos, esclavitudes y miserias.

En fin, no es cuestión ahora de ponerse a recordar una historia que es tan penosa como ejemplar, según quien la mire y la relate. De todas maneras – y por lo que viene al caso de lo que estamos viviendo – hay algo que siempre tendríamos que recordar. Y es que la verdadera razón de lo que está ocurriendo ahora, entre Atenas y Bruselas, no tiene sus raíces en el Evangelio, sino en las XII Tablas, que marcaron el Derecho de Occidente hasta el día de hoy. Ahora bien, si en algo están de acuerdo los entendidos en este asunto, es que el principio determinante de las XII Tablas era defender, a toda costa, el derecho de propiedad. Por encima de la vida misma, cuando el ladrón era capturado en el acto mismo del robo. Esto creó una cultura que, hasta el día de hoy, antepone la propiedad a la vida, caiga quien caiga.

¿El Evangelio es, de verdad, la raíz de nuestras convicciones? Que lo pregunten en Atenas. Y, sobre todo, que lo pregunten en Bruselas. Seamos sinceros: lo que más nos preocupa a la enorme mayoría, de los ciudadanos de la Unión Europea, no son las víctimas de la propiedad acumulada por un número reducido de verdugos. Lo que más nos preocupa, ahora mismo, es que los verdugos no sigan acumulando implacables lo nuestro. Lo del Evangelio y lo de las raíces cristianas…, eso está bien para el sermón del domingo. Con eso, ¡basta!. ¿Y seguimos asegurando, tan campantes y convencidos, que somos cristianos a carta cabal?

jueves, 9 de julio de 2015

La antieuropa.


José Ignacio González Faus

“Europa no habla griego, que habla gringo”. Este viejo verso de J. Bergamín viene hoy como anillo al dedo. Gringo es la palabra que sirvió para designar lo peor de EEUU, cuando se corrompió el primitivo e ilusionante “sueño americano” convirtiéndose en sueño imperialista.

Que Europa renunciara a explicitar sus “raíces cristianas” podía ser comprensible por respeto a la pluralidad. Lo terrible es que, con esa renuncia aparentemente laica, Europa ha abandonado sus raíces europeas. La “libertad-igualdad-fraternidad” se ha convertido en otra troika llena de “pes”: “Propiedad-Prisas-Pensamiento único”.

La única libertad es la que da el dinero. Ese enriquecimiento buscado cuanto antes y a toda velocidad, es lógico que aniquile toda igualdad. Y, para defender esa doble meta, un pensamiento único económico que amordaza todas las diversidades asesinando cualquier atisbo de fraternidad. El mejor ejemplo de ello es la conducta de Europa con Grecia, que economistas de la talla de Vicenç Navarro califican de “terrorismo financiero”. La Antieuropa.

Grandes economistas del momento (Krugman, Stiglitz, Piketty o, en España, V. Navarro y Torres-López) sostienen que el problema de Grecia es más político que económico. Algo de eso sugiere este dato poco publicado: entre tantos recortes impuestos a Grecia, nunca se le pidió una reducción del gasto militar (excesivo además en aquel país). ¡Parecía elemental! Pero resulta que Alemania y Francia son los mayores vendedores de armas a Grecia… Syriza ha sido el primero en hacer esa propuesta, enemistándose así con los militares griegos. ¡Qué curioso!

El problema es político no económico. Y creo que se reduce a este dilema: por un lado, Europa no quiere que Grecia salga del euro: no por razones de solidaridad, sino porque eso daría la razón a quienes criticaron, como precipitada y economicista, la creación de la moneda única antes de tiempo. Por el otro lado, Europa no puede tolerar que posturas contrarias a esa política de “austeridad para los más pobres” y sin poder devaluar la propia moneda, acaben triunfando y dejen en evidencia todos estos años de dictadura financiera, donde otros gobiernos dóciles revestían su cobardía de obediencia (como en las peleas de niños en los colegios)…

Este es el problema europeo: político más que económico. Syriza no puede triunfar de ningún modo, porque eso sacaría los colores a ocho años de neoliberalismo cruel. Por tanto, es necesario desacreditarlo y humillarlo, negando incluso voz y espacio a tantos que piensan como ellos y sustituyendo toda argumentación por esos calificativos de “ligereza”, “irresponsabilidad”,… tan bien sonantes como mal aplicados. Por otro lado, si Grecia sale del euro, habrá de parecer que es puramente una absurda decisión suya, contraria a la voluntad europea. De ahí la bajeza moral del señor Junker proclamando que el referendum convocado por Syriza era para salir o quedarse en el euro. ¡Por favor!

Sin llegar a tanto, se objeta que los griegos no son capaces de decidir sobre algo tan complicado. ¡El mismo argumento que dieron los gobiernos europeos para la que constitución (o el tratado de Lisboa) no fuese votado por los pueblos sino por los parlamentos! El mismo argumento que, a comienzos del pasado siglo, se esgrimía para oponerse al sufragio popular y al voto de la mujer: “en democracia sólo pueden votar los que están capacitados”. Y daba la casualidad de que esos “capacitados” eran sólo los poderes económicos. Aunque luego, esos tan entendidos se sorprendan al saber que EEUU les estaba espiando, y llamen a sus embajadores y todo. Sorpresa ¿por qué? Se trata de algo que era una evidencia para cualquiera que sepa lo que son los actuales EEUU, que ya no conocen socios ni amigos, sino sólo lacayos de sus intereses imperialistas.

Añadamos que lo expuesto es la visión de los moderados. Otros más radicales o inclinados a ver conspiraciones en todas partes sostienen (en la línea de Naomi Klein), que una vez Grecia esté fuera del euro, los especuladores financieros comenzarán a crear problema parecidos en Portugal, en Italia, España… hasta que vayan saliendo del euro todos los “cerdos” (PIGS: Portugal, Italy, Greece, Spain…) y quede por fin con un “euro ario” para todos los que son por naturaleza superiores. No sé si es así, pero así corre. Y “se non è vero, è ben trovato”.

Europa ha sabido siempre que la deuda de Grecia era impagable; más imposible resultaba entonces la imposición de pagar la deuda y, a la vez, reactivar la economía. Europa sabe también que la mayor parte de las “ayudas” dadas a Grecia, no se quedaban allí sino que eran para pagar a los bancos europeos, alemanes sobre todo. Era evidente que así nunca se resolvería el problema griego, ni aunque la economía despuntara. Quizá por eso no se permitió hacer una auditoría de la deuda que, en buena parte, es ilegítima e injusta, y situarla en sus justos límites como supo hacer Ecuador (ganándose las iras de todas las voces oficiales). Había que evitar que cundiera el ejemplo de Ecuador.

Estas líneas no buscan disculpar a Grecia que tiene también sus culpas ya suficientemente expiadas por los que menos culpables eran (niños, ancianos, enfermos…). Tampoco tratan de justificar todas las decisiones de Tsipras en una partida de ajedrez tan difícil, contra enemigos más fuertes. Sólo intento expresar mi vergüenza por la reacción de Europa ante esa Grecia culpable, muy distinta de cuando Alemania y Francia se saltaron el techo de déficit sin que pasara nada ni se apelara a eso de que “los compromisos hay que cumplirlos”.

Miguel Delibes terminó su discurso de entrada en la Academia, citando una canción:“paren la tierra, quiero apearme”. Yo quisiera decir: paren esta Europa que quiero bajarme.

P.S. Se ve así la dificultad del próximo referendum: Grecia se parece a la mujer que sólo tiene dos salidas: rendirse y entregarse aceptando ser abusada, o negarse al abuso abocándose a morir torturada. Conociendo la pasta humana, lo normal es que triunfe la primera hipótesis, por triste que sea.

Fuente: Atrio

miércoles, 23 de octubre de 2013

Interpol emitió alerta amarilla por niña encontrada en Grecia.


Las autoridades griegas pidieron la ayuda de Interpol para identificar a María, la niña rubia de ojos verdes, encontrada el 16 de octubre en un campamento de gitanos en Farsala, anunció la organización de cooperación policíaca en un comunicado.

Esta búsqueda se efectúa especialmente a partir del perfil ADN de la niña, de 4 o 5 años de edad, que fue comunicado por nota amarilla a todos los países miembros de Interpol, precisó el organismo, cuya sede está en Lyon (Francia).

Interpol está colaborando con las autoridades griegas para ubicar a través de análisis de ADN a los familiares reales de la niña, confirmó en Cartagena (Colombia) este martes a AFP el secretario general de la organización, Ronald Noble, que participa en la 82 asamblea de Interpol en la ciudad colombiana de Cartagena.

La justicia griega inculpó el lunes por "secuestro" a una pareja de gitanos que se hacían pasar por los padres de la niña.

La decisión judicial fue tomada tras la oleada de indignación que provocó el descubrimiento por la policía de esta misteriosa niña rubia de ojos verdes que vivía con la pareja inculpada.

Tras realizar pruebas de ADN quedó demostrado que no tenían parentesco alguna con la pequeña. El anuncio de la decisión judicial se produjo después de que el hombre, de 39 años, y la mujer, de 40, declararan ante un juez de instrucción del tribunal correccional de Larissa, indicó el abogado.

El hombre que se hacía pasar por el padre de la niña afirmó que la madre y el padre biológico de la menor, un gitano búlgaro, les entregaron a la pequeña cuando acababa de nacer, según la agencia de noticias griega ANA.

El viernes, la policía difundió una serie de fotografías de la pequeña, lo que provocó una oleada de llamadas a la asociación de menores "The smile of the child", a la que las autoridades confiaron la custodia de la niña temporalmente.

La policía griega inició la investigación en el país para encontrar a los padres de la niña y emitió una orden internacional.

SI quiere ver el documento de Interpol hagaclick aquí

Fuente: elpais.uy

miércoles, 23 de enero de 2013

“Salve Jorge”: ¿de Palestina o de Capadocia?



En Brasil y en otras partes del mundo hay millones de personas que ven novelas en la televisión. Una, actualmente, “Salve Jorge”, se desarrolla en Capadocia, Turquía, donde habría vivido san Jorge.
Entre los estudiosos existe un debate ya antiguo sobre el lugar de su nacimiento. Ha sido ampliamente discutido por Malga di Paulo, investigadora de la vida del santo, que fue quien proporcionó los datos para la actual novela. Próximamente va a ser publicado un libro suyo. Para Malga, que conoce a fondo la Capadocia, todos los indicios llevan a aquel lugar como la patria natal de este famoso mártir. Otros lo sitúan en Lod, Palestina, hoy Israel, donde se construyó un santuario en su honor.
Es muy poco lo que podemos decir de forma segura sobre el tema. La escuela de historiadores críticos de la vida de los santos y de los mártires, surgida a partir del siglo XVII, los Bolandistas, y su obra el Acta Sanctorum deja abierta la cuestión. Otro grupo, creado en torno a A. Buttler, basándose en los Bolandistas, y accesible en portugués a través de los 12 volúmenes deLa Vida de los Santos (Vozes 1984) asevera: «Hay toda una serie de motivos para creer que san Jorge fue un mártir real y verdadero que sufrió la muerte en Lida (Palestina) probablemente en la época anterior a Constantino (306-337). Fuera de esto, parece que nada más se puede afirmar con seguridad» (vol. IV, p. 188).
Me inclino por afirmar que Palestina y no Capadocia es su lugar de nacimiento. La razón se apoya en el hecho de que habría habido una confusión de nombres. En efecto, había en Capadocia un obispo llamado Jorge de Capadocia, hecho históricamente bien confirmado. Entró en la historia de la teología por las polémicas acerca de la naturaleza de Cristo: ¿sería sólo semejante a la de Dios (arrianos) o sería la misma (anti-arrianos)? Tal discusión dividió a la Iglesia. El emperador Constancio II (uno de sus títulos era el de Papa) quería asegurar la unidad del imperio mediante una confesión única, en este caso, la arriana. Ocupó militarmente Alejandría, foco de la resistencia anti-arriana, e impuso a Jorge de Capadocia como obispo arriano (357-361), asesinado más tarde.
Mi hipótesis es que los primeros compiladores de la vida de san Jorge, ya en el siglo V y después en el siglo XII, confundieron a san Jorge con ese conocido Jorge de Capadocia y así lo hicieron nacer allí. Una hipótesis.
Dejando a un lado la discusión, es importante recordar su figura más conocida: un guerrero montado sobre un caballo blanco, vestido con coraza, con una cruz roja sobre fondo blanco, enfrentándose con su lanza puntiaguda a un terrible dragón.
Como su padre era militar siguió esa carrera. Fue tan brillante que el emperador Diocleciano lo incorporó a su guardia personal con el alto cargo de Tribuno. Cuando este imperador obligó, bajo pena de muerte, a todos los cristianos a renunciar a la fe cristiana y adorar a los dioses romanos, Jorge se negó y salió en defensa de sus hermanos en la fe. Preso y torturado, dice la leyenda que salió milagrosamente ileso de la caldera de plomo y de varios envenenamientos. Pero acabó siendo decapitado.
Al principio, en Occidente era venerado como un simple mártir, con su típica palma. Con el tiempo, y especialmente debido a las cruzadas, pasó a ser representado como guerrero, con sus instrumentos propios, y asociado especialmente al enfrentamiento con el dragón, símbolo del mal y del demonio.
La leyenda más conocida en Occidente es la siguiente:
En cierta ocasión, Jorge, como militar, pasó por Libia en el norte de África. En la pequeña ciudad de Silca el pueblo vivía aterrorizado. En un lago vecino reinaba un terrible dragón. Su soplo era tan mortífero que nadie podía aproximarse a él para matarlo. Cobraba dos carneros al día. Terminados estos, exigía víctimas humanas, escogidas por sorteo. Un día la suerte cayó sobre la hija del rey. Vestida de novia fue al encuentro de la muerte. Y he aquí que entonces aparece san Jorge con su caballo blanco y con su larga lanza. Hiere al dragón y lo domina. Le amarra la boca con el cinto de la princesa y ésta lo conduce manso como un cordero hasta el centro de la ciudad. Y todos, agradecidos, se convirtieron a la fe cristiana.
Es patrono de Inglaterra desde 1222 pero oficialmente sólo desde 1347 con Eduardo III, y se celebra con fiesta solemne (the St .George’s Day), y también lo es de Rusia, de Portugal, de Bulgaria, de Grecia, de Cataluña y de muchísimas ciudades.
Cuando el Vaticano en 1969 hizo una revisión de la lista de los santos y retiró de ella al popular San Jorge, por motivos no totalmente claros, se organizó una gran polémica. Hubo un clamor general, especialmente por parte de Inglaterra, de Cataluña y también del equipo de futbol Corinthians. El cardenal don Paulo Evaristo Arns, corinthiano fervoroso, intercedió ante el Papa Pablo VI en 1969 para que mantuviese la veneración a san Jorge, al menos como celebración optativa. A lo que el Papa respondió: “No podemos perjudicar a Inglaterra ni a la nación corinthiana; sigan con la devoción”. En el año 2000 Juan Pablo II, con sentido pastoral, restableció la fiesta. San Jorge está presente en las tradiciones afro: Ogum para la Umbanda y Oxossi para el candomblé-nagô. En Río de Janeiro el 23 de abril, que es su fiesta, es día feriado municipal, pues es el patrono oficioso de la ciudad.
En el próximo artículo intentaremos descifrar el arquetipo de base que subyace al guerrero san Jorge y al dragón. Hasta entonces, hacemos nuestra la oración popular:
«Andaré vestido y armado con las armas de san Jorge para que mis enemigos, teniendo pies no me alcancen, teniendo manos no me peguen y teniendo ojos no me vean… que mis enemigos queden humildes y sumisos a Vos. Amén».

Fuente: Koinonia

sábado, 30 de junio de 2012

Sadismo económico.



¿Sadismo? Sí, sadismo. ¿Cómo llamar de otro modo esa complacencia en causar dolor y humillación a personas? En estos años de crisis, hemos visto cómo –en Grecia, en Irlanda, en Portugal, en España y en otros países de la Unión Europea (UE)– la inclemente aplicación del ceremonial de castigo exigido por Alemania (congelación de las pensiones; retraso de la edad de jubilación; reducción del gasto público; recortes en los servicios del Estado de bienestar; merma de los fondos para la prevención de la pobreza y de la exclusión social; reforma laboral, etc.) ha provocado un vertiginoso aumento del desempleo y de los desahucios. La mendicidad se ha disparado. Así como el número de suicidios.
A pesar de que el sufrimiento social alcanza niveles insoportables, Angela Merkel y sus seguidores (entre ellos Mariano Rajoy) continúan afirmando que sufrir es bueno y que ello no debe verse como un momento de suplicio sino de auténtico júbilo. Según ellos, cada nuevo día de castigo nos purifica y regenera y nos va acercando a la hora final del tormento.
Semejante filosofía del dolor no se inspira en el Marqués de Sade sino en las teorías de Joseph Schumpeter, uno de los padres del neoliberalismo, quien pensaba que todo sufrimiento social cumple de algún modo un objetivo económico necesario y que sería una equivocación mitigar ese sufrimiento aunque sólo fuese ligeramente.
En eso estamos. Con una Angela Merkel en el rol de “Wanda, la dominadora”, alentada por un coro de ­fanáticas instituciones financieras (Bundesbank, Banco Central Europeo, ­Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio, etc.) y por los eurócratas adictos de siempre (Durao Barroso, Van Rompuy, Ollie Rehn, Joaquín Almunia, etc.). Todos apuestan por un masoquismo popular que llevaría a los ciudadanos no sólo a la pasividad sino a reclamar más expiación y mayor martirio “ad maiorem gloria Europa”. Hasta sueñan con eso que los medios policiales denominan “sumisión química”, unos fármacos capaces de eliminar total o parcialmente la conciencia de las víctimas, convertidas sin quererlo en juguetes del agresor. Pero deberían ir con cuidado, porque la “masa” ruge.
En España, donde el Gobierno de Mariano Rajoy está aplicando políticas salvajes de austeridad al límite precisamente del “sadismo” (1), las expresiones de descontento social se multiplican. Y eso en un contexto de enorme desconcierto, en el que, de repente, los ciudadanos constatan que a las crisis económica y financiera se suma una grave crisis de gobernación. Simultáneamente, varios pilares fundamentales del edificio del Estado se resquebrajan: la Corona (con el tétrico asunto de la caza del elefante en Bostwana), el Poder judicial (con el cochambroso caso Dívar), la Iglesia (que no paga el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, IBI), el sistema bancario (del que nos afirmaban que era el “más sólido” de Europa y constatamos que se desmorona), el Banco de España (incapaz de alertar sobre Bankia y otras quiebras espectaculares), las Comunidades Autónomas (sumidas algunas de ellas en abismales escándalos de corrupción), los grandes medios de comunicación (excesivamente dependientes de la publicidad y que ocultaron las calamidades por venir)…
Sin hablar del propio Gobierno cuyo Presidente, en un momento en el que España (con Grecia) se ha convertido en el eje de los problemas del mundo, parece avanzar sin brújula. Y quien, frente a preguntas fundamentales, o da la callada por respuesta o contesta con expresiones surrealistas (“Vamos a hacer las cosas como Dios manda”), o sencillamente sostiene contraverdades (2).
Mariano Rajoy y su equipo económico tienen una gran responsabilidad en el desastre actual. Han dirigido la crisis bancaria con evidente torpeza; han dejado descomponerse el caso de Bankia; han transformado una clara situación de quiebra en un pulso con Bruselas, el Banco Central Europeo y el FMI; han practicado el negacionismo más necio, pretendiendo hacer pasar un rescate de consecuencias gravísimas para la economía española como un crédito barato y sin condiciones (“Es un apoyo financiero que no tiene nada que ver con un rescate”, declaró Luis de Guindos; “Lo que hay es una línea de crédito que no afecta al déficit público”, afirmó Rajoy).
Todo esto da la penosa impresión de un país que naufraga. Y cuyos ciudadanos descubren de pronto que tras as apariencias del “éxito económico español”, pregonado durante lustros por los gobernantes del PSOE y del PP, se escondía un modelo (el de la “burbuja inmobiliaria”) carcomido por la incompetencia y la codicia.
En cierta medida, comprendemos ahora –muy a expensas nuestras– uno de los grandes enigmas de la historia de España: ¿cómo fue posible que, a pesar de las montañas de oro y plata traídas de América por el Imperio colonizador y explotador, el país se viese convertido, a partir del siglo XVII, en una suerte de “corte de los milagros “llena de mendigos, desamparados y pordioseros? ¿Qué se hizo de tamaña riqueza? La respuesta a estas preguntas la tenemos hoy ante los ojos: incompetencia y miopía de los gobernantes, codicia infinita de los banqueros.
Y el castigo actual no ha terminado. Después de que la agencia Moody’s, el pasado junio, rebajara la nota de la deuda española en tres escalones, desde A3 hasta Baa3 (uno por encima del “bono basura”), la prima de riesgo llegó hasta límites insostenibles. La solvencia española está en la pendiente que conduce a un rescate. Y tanto el rescate de la banca como el rescate de la deuda pública tendrán un ­coste social terrorífico. En su informe anual sobre España, el Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, ya está reclamando que el Gobierno suba el IVA y que apruebe lo antes posible una nueva disminución del sueldo de los funcionarios para reducir el déficit. Además, en un documento de trabajo, los expertos del Fondo recomiendan a España que rebaje aún más el despido, reclaman el contrato único y que se evite la actualización automática de los sueldos (3).
La Comisión Europea recomienda igualmente la subida del IVA, y la adopción de nuevas medidas “austeritarias”: el retraso de la edad de jubilación, el control del gasto en las Comunidades, el endurecimiento de las prestaciones por desempleo, la eliminación de la desgravación por vivienda y la reducción del volumen de la Administración Pública. Todo antes de 2013. Ya que no se puede devaluar el euro, se trata de devaluar a todo un país, rebajando su nivel de vida de un 20 a un 25%…
Por su parte, la canciller alemana exige que España continúe con las profundas reformas económicas y fiscales. A pesar de la canina fidelidad que le manifiesta Rajoy, Merkel se opone con uñas y dientes a cualquier medida del Gobierno que suponga para España ceder en el camino de la austeridad y de las reformas estructurales.
Berlín quiere aprovechar el “shock” creado por la crisis, y la posición dominante de Alemania para conseguir un viejo objetivo: la integración política de Europa a las condiciones germanas. “Nuestra tarea hoy –declaró Merkel en un discurso ante el Parlamento alemán– es compensar lo que no se hizo [cuando el euro fue creado] y acabar con el círculo vicioso de la deuda eterna y de no cumplir las normas. Sé que es arduo, que es doloroso. Es una tarea hercúlea, pero es inevitable”. Algunos comentaristas hablan ya del IV Reich…

Porque, si se produce el “salto federal” y se avanza hacia una unión política, eso significa que cada Estado miembro de la UE tendrá que renunciar a considerables partes de su soberanía ­nacional. Y que una instancia central podrá interferir directamente en los presupuestos y los impuestos de cada Estado para imponer el cumplimiento de los acuerdos. ¿Cuántos países están dispuestos a abandonar tanta soberanía nacional? Si ceder parte de la soberanía es inevitable en un proyecto de integración político como la Unión Europea, existe sin embargo una diferencia entre federalismo y neocolonialismo… (4).
En los Estados sometidos a rescates –España, entre otros– estas importantes pérdidas de soberanía ya son efectivas (5). Desmintiendo a Rajoy, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, afirmó que la troika (BCE, Comisión Europea y FMI) controlará la reestructuración de la banca en España (6). Esa troika gobernará la política fiscal y macroeconómica para ­seguir imponiendo reformas y recortes y para asegurar la prioridad del cobro de la deuda que los bancos españoles tienen con la banca europea, y principalmente alemana (7). España dispone pues, desde junio pasado, de menos libertad, menos soberanía de su sistema financiero y menos soberanía fiscal.
Todo ello sin ninguna garantía de salir de la crisis. Al contrario. Como lo recuerdan los economistas Niall Ferguson y Nouriel Rubini: “La estrategia actual de recapitalizar los bancos a base de que los Estados pidan prestado a los mercados nacionales de bonos –o al Instrumento Europeo de Estabilidad Financiera (IEEF) o a su sucesor, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)– ha resultado desastrosa en Irlanda y Grecia: ha provocado una explosión de deuda pública y ha hecho que el Estado sea todavía más insolvente, al tiempo que los bancos se convierten en un riesgo mayor en la medida en que más parte de la deuda pública está en sus manos” (8).
Pero entonces, si no funcionan ¿por qué se mantienen esas sádicas políticas de “austeridad hasta la muerte”? Porque el capitalismo se ha puesto de nuevo en marcha y se ha lanzado a la ofensiva con un objetivo claro: acabar con los programas sociales del Estado de bienestar implementados después del final de la Segunda Guerra Mundial y de los que Europa es el último santuario.
Pero, como decíamos más arriba, debería ir con cuidado. Porque las “masas” están rugiendo…
NOTAS:
1) Léase Conn Hallinan, “Spanish Austerity Savage to the Point of Sadism”, Foreign Policy in Focus, Washington DC, 15 de junio de 2012. http://www.fpif.org/ blog/the_pain_in_spain_falls_mainly_on_the_plain_folk
(2) Léase Ignacio Escolar, “Las siete grandes mentiras sobre el rescate español”, Escolar.net, 11 de junio de 2012. http://www.escolar.net/MT/archives/2012/06/las-siete-grandes-mentiras-sobre-el-rescate-espanol.html
(3) El País, Madrid, 15 de junio de 2012.
(4) Léase Niall Ferguson, Nouriel Roubini, El País, Madrid, 10 de junio de 2012. Léase también, Ignacio Ramonet, “Nuevos protectorados”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2012.
(5) Una prueba de la mentalidad de neocolonizados es el esperpéntico proyecto Eurovegas que se disputan las Comunidades de Madrid y de Cataluña, basado en la especulación urbanística y financiera, y asociado al “aumento del blanqueo de capitales, la prostitución, las ludopatías y las mafias”. Consúltese la plataforma Aturem Eurovegas: http://aturemeurovegas.wordpress.com
(6) El País, Madrid, 14 de junio de 2012.
(7) Vicenç Navarro, Juan Torres, “El rescate traerá más recortes y no sirve para salir de la crisis”, Rebelión, 15 de junio de 2012. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151370
(8) Ver la nota 4.



miércoles, 22 de junio de 2011

Grecia hacina a los inmigrantes hasta seis meses, sin higiene ni patio.


  • Denuncian las precarias instalaciones y condiciones inhumanas
  • Exigen condiciones de vida dignas y una buena asistencia médica y psicológica

Más del 60% de los problemas médicos de los migrantes y solicitantes de asilo que están en los centros de detención de la región fronteriza de Evros se deben a las precarias condiciones de dichas instalaciones, según un informe publicado por el Medicos Sin Fronteras (MSF).

A pesar de las medidas del Gobierno griego y los fondos de la Unión Europea, la situación no ha mejorado. De los 1.809 pacientes atendidos por los equipos de MSF entre diciembre de 2010 y marzo de 2011, 1.147 personas fueron diagnosticadas con infecciones respiratorias, dolores corporales, diarreas, problemas gastrointestinales, trastornos psicológicos y enfermedades cutáneas.

"La mayoría de los migrantes y solicitantes de asilo que hemos tratado no estaban enfermos cuando llegaron a las estructuras de detención.Enfermaron durante su confinamiento en celdas abarrotadas sin ventilación adecuada, con problemas de agua y saneamiento, una alimentación de baja calidad y sin posibilidad de pasar tiempo al aire libre", explica Ioanna Pertsinidou, coordinadora del proyecto de atención a migrantes en Grecia.

El director general de Médicos Sin Fronteras Aitor Zabalgogaskoa ha visitado tres de los cuatro centros de detención que hay en Grecia y afirma que ha llegado a ver "250 personas donde cabían 20, una situación que tras nuestra instancia fue corregida, pero lo que pasa en Grecia se repite en otros países".

En su opinión, las condiciones inhumanas de esas personas "son consecuencia de la política europea de inmigración que considera este fenómeno sólo como un problema de seguridad".

"Existe una gran hipocresía en Europa a la hora de afrontar las consecuencias de las decisiones que adopta. Tu no puedes hacer la guerra en Líbia y pretender que no haya refugiados", añade.

Condiciones inhumanas

Durante los primeros dos meses de 2011, por lo menos 22 personas perdieron la vida al intentar cruzar la frontera entre Turquía y Grecia, en la región de Evros.

En su trabajo en los centros de detención para migrantes y solicitantes de asilo en Evros, MSF no ha encontrado evidencias que prueben que los migrantes que entran en Grecia supongan un riesgo de salud pública para la sociedad, tal como hace poco declaró el Ministro de Salud griego.

Por el contrario, son las inhumanas condiciones de vida y de higiene en estas estructuras de detención "donde algunos migrantes y solicitantes de asilo permanecen hacinados hasta seis meses, encerrados en lamentables condiciones de higiene y sin poder siquiera salir al patio" las que provocan un deterioro importante de su estado de salud física y mental.

Estas condiciones de detención aumentan de forma considerable elriesgo de brotes de enfermedades transmisibles, como también corrobora un informe publicado en mayo de 2011 por el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud.

Unas mejoras que no llegan

MSF urge a las autoridades griegas a que aseguren unas condiciones de vida dignas en los centros de detención, es decir, alojamiento correcto, distribución de comida suficiente, ropa y artículos para la higiene personal, y periodos adecuados de tiempo al aire libre.

Es fundamental asegurar que los migrantes y solicitantes de asilo reciban una buena asistencia médica y psicológica, que se lleven a cabo reconocimientos médicos a todos los recién llegados, y que se hagan a tiempo referencias de nivel secundario de salud y seguimiento de enfermedades crónicas.

El Ministerio de Salud y el de Protección Ciudadana deberían asegurar la coordinación entre los actores implicados a nivel local, nacional y de la Unión Europea, y optimizar el uso oportuno de los fondos y recursos disponibles.

A principios de marzo de 2011, MSF traspasó sus actividades médicas a los equipos desplegados por el Ministerio de Salud, y sigue encargándose de distribuir artículos de primera necesidad entre los migrantes y solicitantes de asilo detenidos, pero a pesar de que el Gobierno griego dispone de fondos europeos para garantizar unas condiciones mínimas,las condiciones en los centros de detención no han mejorado.

Fuente: ELMUNDO.es