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viernes, 30 de diciembre de 2016

Red Iglesias y Minería demanda defender la vida y los derechos humanos de indígenas Shuar.


La Red Iglesias y Minería, organismo ecuménico de más de 70 entidades latinoamericanas, comunidades cristianas, equipos de pastoral, congregaciones religiosas, teólogos y teólogas, líderes de comunidades afectadas por la minería demanda defender la vida y los derechos humanos del pueblo indígena Shuar en Ecuador.
La Red Iglesias y Minería actúa desde hace mucho tiempo junto al pueblo Shuar a través de su trabajo pastoral, en el marco de la no violencia activa, denunciando en su momento los asesinatos de José Tendentza y Freddy Taish líderes defensores del medio ambiente, cuyas muertes están todavía en la impunidad.

Recientemente el violento desalojo de la comunidad Nankints del pueblo Shuar en agosto de 2016 para dar paso a actividades mineras sin mediar ningún tipo de consulta previa se suma a una serie de vulneraciones a los derechos humanos y agresiones contra el pueblo Shuar. La expulsión es producto de la política pro extractivista del Gobierno Ecuatoriano que en alianza con el consorcio Chino Ecuacorrientes S.A. pretenden desarrollar el proyecto minero Panantza-San Carlos en la provincia de Morona Santiago.
Hacemos notar que antes del desalojo la comunidad Nankints se encontraba en diálogo con instancias gubernamentales para llegar a un acuerdo sobre la posibilidad de efectuar una consulta previa, libre e informada de conformidad con la ley. Sin embargo estos intentos de diálogo fueron interrumpidos por la violenta ocupación de territorios ancestrales por la empresa minera. La crisis se ha intensificado a causa de la declaración de Estado de Excepción y la militarización de la zona, una respuesta totalmente desproporcionada.

Por otro lado 20 de diciembre, Acción Ecológica una organización de defensa de derechos humanos y ambientales con mas de treinta años de trabajo junto a comunidades locales recibió una notificación del Ministerio del Ambiente de Ecuador que informa de un procedimiento administrativo para el cierre de la entidad, aparentemente por “desviarse de los fines y objetivos por los cuales fue constituida”, este hecho es un abierto acto de hostigamiento y agresión contra una organización que ha denunciado los impactos negativos del proyecto minero de Ecuacorrientes S.A. y las vulneraciones de derechos contra el pueblo Shuar.
Por estas razones, la Red Iglesias y Minería demanda la defensa del pueblo Shuar, de los pueblos indígenas hermanos en Ecuador y de los y las defensoras de derechos humanos que actúan en ese país.

Hacemos un llamado al gobierno y los líderes de las fuerzas públicas para que suspenda las agresiones y la violencia, a fin de encontrar salidas democráticas, dignas y respetuosas de los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas del Ecuador, en concordancia con el marco legal ecuatoriano.
Rechazamos los ataques contra organizaciones defensoras del buen vivir como Acción Ecológica con quienes nos solidarizamos. Acción Ecológica incluso en medio de las agresiones y el hostigamiento ha solicitado al gobierno la constitución de una “Comisión de Paz y Armonía con la Naturaleza” que permita investigar lo que esta ocurriendo en el caso del pueblo Shuar y encontrar vías pacíficas de solución de este grave conflicto.

Pedimos a las iglesias y la sociedad civil internacional unirse solidariamente a este llamado en defensa de la vida, y estar atentos a esta grave situación.
Desde Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, El Salvador, México, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Italia, Suiza, Bélgica.

http://alc-noticias.net/es/2016/12/22/red-iglesias-y-mineria-demanda-defender-la-vida-y-los-derechos-humanos-de-indigenas-shuar/

martes, 3 de septiembre de 2013

El payaso.


por  Jaume Triginé

El filósofo protestante Soren Kierkegaard, considerado como uno de los precursores del existencialismo, con el fin de explicitar las dificultades a la hora de trasmitir y comunicar los contenidos de la fe al hombre y a la mujer contemporáneos, escribió la denominada parábola del payaso.

La acción se sitúa en Dinamarca, su tierra natal. Más concretamente en un circo ambulante en el que se declaró un incendio. El director del circo, al percatarse del hecho, envió a un payaso, vestido con su indumentaria, que estaba a punto de salir a la pista del circo para hacer reír a niños y adultos, al pueblo en el que el circo había recabado para pedir ayuda para sofocar las llamas.

El payaso corrió tanto como pudo y al llegar al pueblo empezó a pedir a sus habitantes que fueran con urgencia al circo para ayudar a extinguir el fuego. Pero los habitantes del pueblo creyeron que se trataba de una estratagema para que la gente asistiese a la representación. Por mucho que el payaso tratase de convencerles de la veracidad de sus palabras, los habitantes del pueblo creían que el payaso estaba interpretando su papel. Sus ropas le jugaron una mala pasada. Cuando vieron el fuego, ya era demasiado tarde. El circo y el pueblo fueron pasto de las llamas.

La parábola del payaso ejemplariza la situación de la iglesia a la hora de compartir la fe. Poca gente otorga credibilidad al mensaje que pretendemos transmitir por el hecho de ir vestidos con ropas propias de otros momentos históricos. El pobre payaso puede decir lo que quiera, pero todos saben que sus ideas y sus expresiones nada tienen que ver con la realidad. Sus atuendos no le ayudan.

La parábola del payaso debería sugerirnos algunas preguntas acerca de los ropajes con los que nos dirigimos, a quienes quieren escucharnos, a la hora de compartir nuestras convicciones cristianas: ¿Los presupuestos fundamentalistas, muy presentes en nuestros lares, ayudan o dificultan una aceptación razonable de la fe? ¿Cuál es el resultado de una interpretación literal de la Biblia que no tiene en cuenta la necesidad de adecuar los presupuestos y el lenguaje de una mentalidad semítica a nuestra realidad occidental? Por mucho que nos esforcemos, como el payaso, es prácticamente imposible que nuestros contemporáneos puedan aceptar, valga como ejemplo, los mitos bíblicos como si fueran historia objetiva.

Difícilmente se comprende el antropomorfismo psicológico que proyectamos en Dios. Es cierto que en la mayoría de las religiones se atribuye a Dios un carácter personal (también el cristianismo) porque la noción de persona integra los aspectos más sustantivos de todo ente existente. Ahora bien, ¿cuál es el riesgo del antropomorfismo, insuficientemente explicado? ¿Qué imagen de Dios se genera cuando este es presentado a través de imágenes, emociones y reacciones humanas que más bien desacreditan el componente de trascendencia y esencialidad inherente a la divinidad? ¿No se hace necesario explicar que siempre que hablamos de Dios lo hacemos por la vía de la analogía?

¿Qué impacto produce un relato preñado de posturas anticientíficas frente a leyes y teorías contrastadas como el origen del universo y de la materia, el emerger de la vida, la integralidad del ser humano, las bases neurológicas de la conciencia…?

Nos cuesta, además, hacernos entender. Nuestro lenguaje religioso, por un lado, poco o nada comunica a una generación con una cultura religiosa de mínimos. Por otro lado, nuestro relato se halla impregnado de conceptos y paradigmas ausentes en el discurso social. ¿Qué deben entender nuestros interlocutores cuando empleamos nuestra jerga evangélica?

Por otro lado, ¿es asumible, en plena globalización, la pretensión de ser depositarios de toda la verdad, negando a los demás su parcela de conocimiento de lo sagrado? ¿Es lógico el exclusivismo reduccionista que nos arrogamos? ¿Qué imagen traspasamos?

Como en el caso del payaso, con todos estos ropajes difícilmente alcanzaremos credibilidad. Cualquier configuración de la trascendencia, además de la experiencia individual y por ello subjetiva, requiere de la razonabilidad.

La evolución del conocimiento, de la técnica, de las ciencias y de la cultura en general, ¿no nos obliga a un ejercicio de mayor humildad? Históricamente, la religión ha pretendido monopolizar áreas como las ciencias o la política. Es hora de que otros gestores se ocupen de estos temas: los científicos de las ciencias y los políticos de la estructuración social. ¿Acaso no perdemos credibilidad, como le ocurrió al payaso, cuando pretendemos transmitir ciencia empírica (como en el caso del creacionismo) desde la Biblia?

Uno de los principios básicos en el modelo de la comunicación humana es emplear el código lingüístico del receptor del mensaje. Nuestro lenguaje debe ser culturalmente comprensible. Es cierto que el lenguaje espiritual o religioso debe apoyarse en el elemento simbólico y la metáfora. Ahora bien, de modo compatible con el lenguaje más objetivo de las ciencias naturales y sociales. Es urgente lograr que la experiencia de fe resulte comprensible, creíble y practicable para los hombres y mujeres de nuestro tiempo histórico.

Ya que Dios no es reducible a ninguna expresión religiosa, ¿no nos permitiría captar más globalmente la dimensión del hecho espiritual y religioso la aceptación del pluralismo, la práctica del ecumenismo espiritual y el diálogo interreligioso? ¿No se hace necesario estar abiertos a otros puntos de vista para ampliar la conceptualización de Dios? No hablamos de sincretismo o de amalgama de credos, sino de síntesis creativa y enriquecedora desde la propia identidad.

Con sus ropajes, el pobre payaso, a pesar de su vehemencia no logró convencer a los vecinos del pueblo. Nuestra vehemencia, con los ropajes equivocados, tampoco logra grandes resultados en nuestro contexto. ¿Quizá el contenido y la finalidad del mensaje cristiano requieren de ropajes de mayor rigurosidad y actualidad?



Jaume Triginé


Licenciado en Psicología por la Universidad de Barcelona. Articulista y autor de LA IGLESA DEL SIGLO XXI ¿CONTINUIDAD O CAMBIO?, de ¿HABLAMOS DE DIOS? TEOLOGÍA DEL DECÁLOGO y de ¿HABLAMOS DE NOSOTROS? ÉTICA DEL DECÁLOGO.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Entrevista a JAVIER MELLONI, Teólogo, Antropólogo y Jesuita: Experto en diálogo interreligioso.


Entrevista realizada por <De tots els Colors>: Elena Lorente Guerrero.

JAVIER MELLONI RIBAS:

“Me apasiona todo aquello que contenga Verdad, Belleza y bondad, venga de donde venga y vaya hacia donde vaya, porque todo proviene de la misma Fuente.”



Nací en Barcelona en 1962 como cuarto hijo de cinco hermanos, de padre italiano y madre catalana. Entré en la Compañía de Jesús a los dieciocho años y desde entonces la semilla que se plantó en este terreno fértil ha ido creciendo. No hubiera crecido tanto en otro lugar y por ello amo la tierra que me nutre. Es abierta, le toca el sol y hay una simpática diversidad de especies que convivimos con mutuo respeto.
¿Cuándo supiste que Dios era tu camino?

Se manifestó a los catorce años en forma de un Amor incandescente. Irrumpía a ráfagas en mí y me llamaba a entregarme del todo a ese Fuego. Amor pedía amor para dar combustible a esas llamas.



¿Cómo ha ido evolucionando tu fe a lo largo de estos años?

De un modo paulatino e irreversible. Estudié primero antropología y ello me sacó de mi eurocentrismo y y también de mi cristianocentrismo. Empecé a vislumbrar sabidurías que complementaban a la nuestra sin oponerse entre ellas. Tenía la impresión de que comenzaban donde en Occidente habíamos acabado. Pero la experiencia definitiva fue la estancia de nueve meses que pasé en la India hace ahora doce años. Nueve meses: el tiempo de una nueva gestación y la ocasión de un nuevo nacimiento. La India supuso encontrarme con una civilización milenaria cuyas alturas espirituales llegan a los Himalayas. Yo conocía los Pirineos y los Alpes, pero no había sospechado que pudiera haber nieves tan puras y valles tan profundos. Pobreza y riqueza significan allí cosas muy diferentes que en Occidente, sin negar que tienen que resolver problemas sociales muy serios.
El diálogo interreligioso, ¿permite priorizar a Dios en lugar del dogma, la tradición, la cultura?

Lo que permite el diálogo interreligioso es dos cosas: descubrir que la propia tradición religiosa es sólo un acceso posible al Misterio y a la vez permite abrirse a la riqueza espiritual de la humanidad, que hoy percibimos como un patrimonio común y necesario para dar respuesta a los grandes retos que tenemos como personas y como especie.
¿Qué hizo despertar en ti el interés por otras religiones y filosofías como el hinduismo, budismo, zen, …?



La búsqueda de la interioridad y el modo de acceder al corazón de la Realidad. El Dios personal bíblico es de una gran belleza pero con frecuencia es demasiado antropomórfico. Por otro lado, la teología cristiana del S.XX estaba marcada por la muerte de Dios preconizada por Nietzsche y por Auswichzt. Sin negar el escándalo del mal, yo percibía su presencia, su discreta presencia en todo y nuestra teología y filosofía sobre la ausencia de Dios no me satisfacía. Era demasiado mental. Buscaba un silenciamento capaz de revelar su presencia en todo. Y esto es lo que aportan sobre todo los caminos de oriente: la sabiduría del silenciamiento para que entonces la Presencia hable.



¿En qué se han equivocado las religiones para causar cierto rechazo cuando la búsqueda de sentido de vida es inherente al ser humano?

Las religiones se han equivocado en su pretensión de totalidad, que les ha hecho secuestrar el Misterio. Cada una ha pensado que agotaba los caminos hacia el Absoluto absolutizando su propio camino, en lugar de aceptar y de alegrarse de que puedan haber otros múltiples accesos para llegar a esa misma Plenitud.



La Espiritualidad y el crecimiento personal están tomando gran relevancia en nuestra sociedad ¿Qué crees que está motivando esta vuelta a lo trascendente?

Creo que hay dos razones: por un lado vemos que el ritmo frenético que nos hemos impuesto para lograr más bienestar material nos produce un vacío espiritualporque no cuidamos esa profundidad que nos constituye como seres humanos. Por otro lado, estamos descubriendo que no es necesaria la rigidez de una determinada religión para ir en busca de la trascendencia. Vamos entendiendo que la verdadera experiencia espiritual no encierra sino que abre.



Espiritualidad, creencia y religión son diferentes. ¿Qué tienen en común?

Podríamos decir que las religiones son las copas; la espiritualidad, el vino; las creencias, las denominaciones de origen de cada vino, y la mística es beber de ese vino hasta embriagarse. Cuando se confunde la copa con el vino y el vino con la experiencia de beberlo es cuando surgen los conflictos. ¿Son necesarias las copas para beber el vino? Unos considerarán que sí, y serán practicantes de una determinada tradición. Otros preferirán beber el vino directamente de la bota, con el riesgo de que se les escape entre las manos o no sepan ponerle límite. Lo característico de nuestro tiempo es que cada cual es libre y responsable de sus propias decisiones, sin amenazas que nos infantilicen.

Los ejercicios espirituales que propones en la Cova de Sant Ignasi combinan oración, respiración, meditación. ¿Qué se consigue?

Hace quinientos años, Ignacio de Loyola se retiró durante un año en una cueva a la entrada de Manresa a hacer de ermitaño. Antes había pasado por Montserrat donde aprendió algunos métodos de oración. Durante meses en la cueva fue traspasando capas de su ser atravesando infiernos y culpabilidades hasta llegar a un lugar de pura luz. Todo ello lo fue anotando en un cuaderno que luego se convertirían en los Ejercicios Espirituales, una de las pocas prácticas iniciáticas que existen en Occidente.Actualmente existe una casa de espiritualidad construida sobre esta cueva donde tratamos de actualizar la propuesta de San Ignacio con elementos de Oriente, como el Yoga, Chi Kung, dieta vegetariana, etc.



Es bueno y necesario retirarse de vez en cuando para hacer una revisión de vida. Puede ser revelador, pero lo ideal es poder estar en paz y armonía en el día a día: en el atasco yendo a trabajar, en la cola del súper, etc. ¿Cómo se consigue?

Poniendo conciencia a cada acto que hacemos. Al tomar conciencia, se abre un espacio entre nosotros y la situación y este espacio se llena de autopresencia y de Presencia. Además de esto, me parece indispensable que al comenzar y al acabar el día uno disponga de un tiempo –su duración depende de cada cual- en el que disponerse a ofrecer a lo que ese día viviré y al acabar el día, recogerse para agradecerlo y ofrendarse de nuevo.



Escucharnos y escuchar ¿Por qué nos cuesta tanto?

Porque vivimos extrovertidos. Pensamos que todo vendrá de fuera y corremos y corremos tras ello sin darnos tiempo de recibir lo que estamos buscando y que ya está ahí pero no lo percibimos.
El valor del silencio…

El silencio no es la ausencia de ruido sino de ego. El ruido del ego es el murmullo continuo de lo que hay que conseguir o que defender. El silencio, en cambio, es el acallamiento de ese murmullo, un estado de apertura y de agradecimiento ante una Presencia que está permanentemente en todo y a la que se llega por medio de la autopresencia.



¿Qué nos recomendarías para acallar el ruido mental que tantas veces nos acompaña?

Lo más básico y sencillo es tomar conciencia de la respiración y entrar en ella. La respiración contiene el ritmo fundamental de la vida: acoger y entregar, recibir y ofrecer. Además de los espacios más largos que deberíamos cuidar al comenzar y acabar el día a los que me he referido anteriormente, durante la jornada también es muy bueno detenerse por unos momentos y escuchar este ritmo de la respiración para percibir que la vida se nos está dando continuamente como don, mucho antes de que pretendamos conseguir algo. Lo más importante se es ofrecido continuamente y no nos enteramos. Conectar con la respiración es el modo más sencillo, más cercano, más inmediato de sumergirse en el don continuo en el que somos, nos movemos y existimos.



¿Qué es para ti el AMOR?


Plenitud compartida. Cuanto más se comparte, más plenitud genera.



El valor de la gratitud…
  

Es el retorno a la inocencia y una de las actitudes más nobles del ser humano. En cambio, la exigencia y la sospecha engendran monstruos.
La madurez en la oración…

Está en no pedir nada sino abrirse a la Presencia que está siempre en todo. Orar es abrirse y recibirse desde la profundidad que late en todo.



¿Dónde reside la paz?

En aceptarlo todo y aceptarse del todo. Entonces, dejamos que se manifieste esa Presencia que está en la transparencia del ahora recibido sin condiciones ni expectativas.



Las Enfermeras cuidamos de las personas en su globalidad y complejidad. La dimensión espiritual, que no tiene porque ser religiosa, toma especial relevancia en situaciones de enfermedad o final de vida. ¿Qué opinas de este aspecto del cuidado?

Las enfermeras estáis presentes en un momento límite de las personas, como es la enfermedad, el dolor o la cercanía de la muerte, el último viaje. Es un momento propicio para que caigan los mecanismos de defensa y se entreabra esa dimensión que puede estar olvidada, relegada, o negada. Escuchar el momento de cada paciente para dejar que se abra en él esos poros de su piel es una tarea sagrada. Cuanto más se trabaja y escucha uno interiormente, más capacidad hay para escuchar lo que late en la otra persona y encontrar las palabras, gestos y silencios adecuados para conectarle con esa dimensión que le pertenece.



¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Tengo proyectos en los tres ámbitos en los que me muevo: la docencia, el acompañamiento espiritual y la escritura. En la docencia, ir profundizando en la mística comparada entre las tradiciones espirituales. En las propuestas de acompañamiento espiritual, ir creciendo en el camino de la no-dualidad. En el campo de la escritura, tengo varios libros comenzados. Trabajo como un pintor o un escultor en su taller, que tiene varias piezas comenzadas a la vez, en función de encargos o de impulsos personales. Pero, en verdad, el proyecto más importante de todos es llegar a no tener proyectos y dejarme configurar desde el fondo de mi ser por la Presencia que en todo momento nos engendra.



¿Qué te apasiona?

Todo aquello que contenga verdad, belleza y bondad, venga de donde venga y vaya hacia donde vaya, porque proviene de la misma Fuente.


¿Qué nos recomiendas para cuidar nuestra salud espiritual?

Saber lo que nos nutre y darnos tiempo para ello. Las cosas esenciales son de orden diario: el comer, el dormir, la higiene. También ha de ser diario el tiempo de nutrirse interiormente si queremos tener salud espiritual.



¿Quieres compartir algo más con nosotros?

Todo. Nada nos pertenece. Así que lo desearía compartir todo.



¿Nos regalas una oración?

¡Oh Profundidad infinita que asomas por doquier!,

danos la obertura de la mente y del corazón

para que podamos reconocerte en todo.

Que cada instante sea el camino por el que volvamos a ti

del mismo modo que tú vienes a nosotros en cada situación.

Que todo momento sea la oportunidad y la celebración

de este encuentro que se hace transparente a tu Presencia.


: Muchas gracias Javier, tus reflexiones son a la vez una preciosa meditación y una oración. Tus propuestas invitan a descubrir a nuestro maestro interior en lo sencillo y lo cotidiano.

Fuente: Atrio

viernes, 22 de junio de 2012

Tras un Concilio del Diálogo, ¿un Posconcilio de anatemas?


Juan José Tamayo, 22-Junio-2012

Se celebra este año el Cincuenta Aniversario del Concilio Vaticano II, que reunió en Roma a todos los obispos católicos del mundo, a teólogos, auditores y auditoras, y a observadores de otras religiones. Se trata de uno de los acontecimientos religiosos más importante del siglo XX y de uno de los fenómenos más significativos de la historia reciente por las repercusiones que tuvo en los campos de la religión, la cultura, la política y la sociedad.

Pablo VI lo definió como “el concilio del diálogo”. Y eso fue, ciertamente: una asamblea episcopal de primera magnitud que renunció a los anatemas y condenas de los concilios anteriores (Trento y Vaticano I) e inició un proceso de diálogo multilateral. Primero dentro de la iglesia católica, propiciando el encuentro entre diferentes tendencias que lograron ponerse de acuerdo para aprobar las constituciones, las declaraciones y los decretos conciliares. No fue fácil, pero se consiguió, dentro del respeto al pluralismo. El diálogo se produjo también entre las iglesias cristianas con la presencia de observadores y con la potenciación del ecumenismo a partir de la afirmación de Juan XXIII: “Son más las cosas que nos unen que las que nos separan”.

El diálogo se hizo extensivo a las religiones monoteístas hermanas, judaísmo e islam, tantos siglos enfrentadas, recuperando las raíces comunes, y a las religiones orientales, con el reconocimiento de los valores presentes en todas las tradiciones religiosas que conforman un valioso patrimonio ético. Las religiones no cristianas dejaron de ser anatematizadas y fueron reconocidas como caminos de salvación. Se producía así un cambio de paradigma.

El Vaticano II tendió puentes de diálogo con la cultura moderna, de la que tantos siglos estuvo alejada la Iglesia católica. A dicho diálogo dedicó el concilio la Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual, hecho inédito en la historia de los concilios. Se hacía realidad el sueño de Juan XXIII al convocar la asamblea ecuménica: entrar en diálogo con la modernidad, que ya no era vista como enemiga del cristianismo, sino como espacio privilegiado en el que vivir la experiencia religiosa liberadora. El nuevo clima de diálogo requería, por parte de la Iglesia, renunciar a la arrogancia y al complejo de superioridad del pasado, ser solidaria con las alegrías y las tristezas de la gente, sobre todo con la gente que sufre, adoptar una actitud de servicio y trabajar por la paz y la justicia con los hombres y mujeres de buena voluntad, más allá de las creencias e increencias.

El concilio marcó el final de la Cristiandad y de todo intento de restaurarla. Puso las bases para la Reforma interna de la Iglesia. Reconoció la autonomía de las realidades temporales, incorporó a la doctrina social de la Iglesia la teoría de los derechos humanos y defendió la libertad religiosa como derecho inalienable de la persona. Afirmó el compromiso por la paz. La intención del concilio no era condenar el mundo moderno, sino abrirse a él en actitud de colaboración. Tampoco quiso definir nuevos dogmas, sino proponer el cristianismo como oferta de sentido a los hombres y mujeres de su tiempo y presentarlo en el lenguaje adecuado para su mejor comprensión.

El Vaticano II hizo el camino del anatema al diálogo, del enfrentamiento al encuentro, del choque a la convivencia, de la actitud anti a la inter. Pero, pasado no mucho tiempo, hubo jerarquías eclesiásticas y organizaciones católicas que se desviaron de ese camino y eligieron el del anatema y de la condena, incluso del propio Vaticano II, de sus promotores y de sus más fieles seguidores, a quienes no tardaron en acusar de herejes y cismáticos, y de negarles, dentro de la Iglesia, los derechos y libertades inherentes a todo ser humano. Pasamos de la “corta primavera eclesial” a la “larga invernada, en certera expresión de Karl Rahner, que dura hasta hoy.

Pero no es oro todo lo que reluce. En el Vaticano II hubo olvidos importantes. Me vienen a la memoria tres: el no reconocimiento de las mujeres como sujetos religiosos, eclesiales, morales y teológicos y su alejamiento de los ministerios ordenados, el mantenimiento de la obligatoriedad del celibato para los sacerdotes y la falta de la centralidad de los pobres como horizonte global del concilio.

Hay que volver al camino del diálogo y del respeto al pluralismo señalado por el concilio y seguido durante los primeros años del posconcilio. La celebración del cincuentenario es una buena oportunidad para ello y puede ayudar a emprender de nuevo aquella senda que nunca debió abandonarse. En esa dirección va el Curso de Verano “El Vaticano II, “concilio del diálogo” que tendrá lugar del 25 al 29 de junio del presenta año en el Palacio de la Magdalena, Santander, sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo” Es un Curso internacional, interdisciplinar, intercultural, interreligioso e interétnico. En él intervienen personalidades relevantes del mundo de la cultura, de las religiones, de la Iglesia cristianas y de las diferentes tendencias del catolicismo actual, líderes religiosos, teólogos, teólogas, historiadores, historiadoras, etc.

[Artículo publicado ayer en El País, con el título: El Vaticano II, Concilio del Diálogo; el Posconcilio, ¿tiempo de anatemas?]

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones. Universidad Carlos III de Madrid y autor de Invitación a la utopía. Ensayo histórico para tiempos de crisis (Trotta, 2012)

Fuente: ATRIO

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Juventud para la eco-justicia.



“Juventud para la eco-justicia” es un programa de formación patrocinado por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y la Federación Luterana Mundial (FLM).
Su objetivo es  capacitar a a los jóvenes para que sean  impulsores del cambio en las iglesias, organizaciones religiosas y redes de todo el mundo.
Actualmente se efectúa un  seminario  en el Centro Pastoral de Glenmore en Durban, Sudáfrica,  del 26 de noviembre al 10 de diciembre de 2011. Jóvenes entre  18 y 30 años de edad tendrán dos semanas de formación e inmersión en el contexto de las negociaciones internacionales sobre el cambio climático, denominado COP 17, que se lleva a cabo en Durban.
En el Seminario se abordará los vínculos entre la justicia socioeconómica y medioambiental en el contexto de las negociaciones de las Naciones Unidas. En los meses posteriores al seminario, los 25 participantes se comprometen  en promover y concretar proyectos en los países de donde provienen. Desde la Argentina participa Malena Lozada Montanari, miembro de la Iglesia Metodista de Flores, ciudad de Buenos Aires.
El CMI posee una amplia experiencia en abordar los vínculos entre la justicia, la paz y la integración de la creación. Entre sus programas se encuentra la Red Ecuménica del Agua, La Campaña por la Justicia Climática y Pobreza, riqueza, ecología.
Por su parte la FLM inició recientemente un programa experimental de intercambio en línea entre jóvenes de todo el mundo, llamado La Tierra Te Necesita, que reúne más de 100 grupos de jóvenes de 45 países que abordan el tema de la justicia ecológica mediante actividades concretas
“Los jóvenes, impulsores de la eco-justicia” también está vinculado a redes ecuménicas de jóvenes como la Federación Universal de Movimientos Estudiantiles Cristianos  (FUMEC) y el Consejo Ecuménico de Jóvenes (EYCE, por sus siglas en inglés). Tanto la FUMEC como el EYCE han lanzado en los últimos meses sendas campañas centradas en la justicia medioambiental.
El Dr. Guillermo Kerber, uruguayo, responsable  del programa de Cambio Climático del CMI, sostiene que  "La política del CMI en materia de cambio climático refleja la comprensión ecuménica de que el cambio climático es una cuestión de justicia al establecer las dimensiones ecológica, económica, cultural y política de la crisis del cambio climático, exigir un enfoque holístico del problema y poner énfasis en las perspectivas éticas y bíblicas”  + (PE)

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Fuente: ECUPRES

sábado, 21 de mayo de 2011

Un sacerdote de Castelar es jurado en el Festival de Cannes.


Es difícil de imaginar que un sacerdote de Castelar con intensa actividad religiosa camine por la alfombra roja del festival de cine más importante del mundo. Pero lo cierto es que Martín Ernesto Bernal Alonso, cura en el colegio Sofía Barat de esa localidad del Oeste del Conurbano, acaba de codearse en Cannes con estrellas como Emir Kusturica, Gianni Moretti y Michel Picoli. Con todos ellos se cruzó en algún momento de su participación como Jurado Ecuménico de la 64° edición del Festival Internacional de cine que se realiza desde el miércoles 11 y hasta mañana.


Sacerdote de oficio y cinéfilo por vocación, Bernal cuenta que la posibilidad de ser jurado lo tomó por sorpresa. “Me convocó una de las coordinadoras del Festival y siento que el compromiso es muy importante porque soy el primer latinoamericano, después de diez años, en volver a ser parte de este jurado específico. Tuve que ponerme a estudiar francés porque las devoluciones de las películas hay que hacerlas en ese idioma”, explicó Bernal horas antes de emprender su viaje a Europa. Su tarea, ahora en Cannes, junto a otros cinco integrantes del jurado de diversas nacionalidades, es “juzgar la transmisión de los valores humanos y espirituales de las películas”, según aclaró.“Está en nosotros ver en medio de esta exposición de cine cuáles son los signos que puedan abrir un camino de esperanza, un camino de realización, un camino de encuentro”, concluyó.


La oportunidad de llevar su ojo crítico y sus conocimientos al otro lado del mundo se debe no solo a su pasión por el séptimo arte, sino también por ser vicepresidente de Signis Argentina, una organización católica dedicada a la producción audiovisual, que junto con Interfilm, una asociación similar pero protestante, desde 1974 define año a año quiénes integran el Jurado Ecuménico. Además, la de Cannes no fue la primera vez de Bernal como jurado. En 2005 y en 2010 también aportó su mirada en el BAFICi, el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires.


Desde muy joven Bernal optó por estudiar carreras de lo más diversas. Además de formarse como sacerdote, siguió arquitectura en la UBA; y Teología y Filosofía en el Instituto del Seminario de Morón. También tiene un posgrado en opinión pública y es periodista. Pero al parecer, aún no se dio por satisfecho: actualmente, a los 46 años, está cursando la licenciatura en comunicación de la Universidad de Morón.


Es además el director pastoral del colegio Sofía Barat. Allí, lo conocen bien. Cuentan que Martín, como lo llaman todos, tiene un trato muy personal con los fieles y siempre está dispuesto a dar apoyo espiritual. Su pasión por el cine y su rol como comunicador, explican, lo hacen dueño de una mente abierta que logra trasladar al vinculo con la gente, una característica que lo acerca mucho a los chicos del Barat. Ellos son los que se deslumbran, por ejemplo, al verlo tan agiornado con las nuevas tecnologías o, como ahora, pasearse por la alfombra roja de Cannes.


Fuente: Clarin

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jueves, 3 de marzo de 2011

Las iglesias, las ONG y los gobiernos deben esforzarse en combatir el SIDA, dice el CMI.


Después de tres decenios de la pandemia del SIDA, resulta evidente que las iglesias, los organismos no gubernamentales y los gobiernos tienen que multiplicar sus esfuerzos para combatir la enfermedad y sus efectos, dijo el órgano rector central del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) durante su reunión de febrero de 2011.

ALC/CMI
Ginebra, martes, 1 de marzo de 2011

El CMI, en una de sus iniciativas programáticas más eficaces, ha creado y distribuido unos 50.000 ejemplares de libros con el fin de afrontar los duros desafíos pastorales y teológicos del SIDA en África.

Después de un cuarto de siglo de llevar a cabo esta iniciativa de publicación y educación, el Comité Central CMI se refirió esta semana a “la fisonomía cambiante de la pandemia” y estimuló a las iglesias miembros a que perseveren en sus esfuerzos y hagan suya la visión del programa de las Naciones Unidas ONUSIDA: “Cero nuevas infecciones, cero discriminación, cero muertes relacionadas con el SIDA”.

El Comité Central hizo sus observaciones por medio de una breve declaración o una “nota” en la que destaca la labor de la iniciativa ecuménica sobre el VIH y el SIDA en África (Ecumenical HIV and AIDS Initiative in Africa, EHAIA), que comenzó en 2002 en el ámbito del programa del CMI sobre salud y sanación en cooperación con la Conferencia de Iglesias de toda África.

La iniciativa de publicar libros va aumentando gracias a la red de capacitación y distribución centrada en cinco oficinas regionales de África – Nairobi, Lomé, Kinshasa, Harare y Luanda –, que coordinan la formación pastoral y conectan los programas con los seminarios.

“Comprensión teológica inspirada y rigurosa”

La EHAIA es rigurosamente contextual y tiene por objeto acompañar a las iglesias y a las instituciones teológicas para que lleguen a ser "competentes en el VIH”, dice la coordinadora del proyecto Rvda. Dra. Nyambura Njoroge.

"La serie de libros”, afirmó, “aporta una contribución decisiva mediante una comprensión teológica del VIH y el SIDA, que es inspirada y rigurosa. Incluye también una capacitación apropiada de los clérigos y laicos, así como el fortalecimiento de la capacidad de las iglesias para comprometerse en la acción local encaminada a vencer los desafíos que acompañan al VIH y el SIDA”.

Entre los principales recursos de la serie cabe señalar los volúmenes que tratan del estigma del SIDA, las perspectivas teológicas de salud y enfermedad, la sexualidad y el género, programas de estudios para seminarios y los desafíos específicos que se plantean para los jóvenes, el cuidado pastoral y la política pública.

Hoy en día los jóvenes de más de 14 años representan el 40% de las nuevas infecciones de adultos en todo el mundo, y más del 90% de todas las nuevas infecciones entre los niños se registran en el África Subsahariana, según estadísticas de las Naciones Unidas.

Pese a los progresos que se realizan en la lucha contra el VIH y el SIDA, la declaración del CMI cita los nuevos problemas que plantean los niños nacidos con el VIH que se acercan a la madurez sexual, las parejas en las que uno o los dos cónyuges conviven con el VIH, y también las necesidades de millones de viudas, viudos y huérfanos.

A pesar de que el mundo ha realizado grandes progresos en la atención, prevención y tratamiento, “hay más de 33 millones de personas que viven con el VIH”, dice la declaración; esta cifra incluye a 10 millones de personas que esperan todavía un tratamiento.

Desde la primera aparición de la pandemia hace 30 años, se estima que 60 millones de personas han resultado infectadas con el VIH, de las cuales más de 25 millones han muerto. Sólo en 2008, se estima que 2,7 millones de personas resultaron infectadas con el VIH y murieron 2,0 millones de personas por enfermedades relacionadas con el SIDA, según datos de las Naciones Unidas.

Hasta ahora, la epidemia ha dejado huérfanos a más de 14 millones de niños en el África Subsahariana.

25 años estimulando la atención médica y pastoral

El compromiso del CMI en la lucha contra el VIH y el SIDA se remonta a 1986, en que varias iglesias y la Organización Mundial de la Salud se dirigieron al a la sazón secretario general, Rev. Dr. Emilio Castro, con el fin de luchar contra el estigma del SIDA que desalentaba la recaudación de fondos para la atención médica y pastoral de las personas afectadas por la enfermedad.

Los esfuerzos y las asociaciones CMI, centrados en la sensibilización y la educación, han ido creciendo mediante la edición de publicaciones, la creación de redes y la capacitación. El primer manual sobre atención pastoral apareció en 1991.

El compromiso cada vez mayor con las iglesias y las instituciones teológicas condujo a la publicación de la serie de libros y a la realización de los esfuerzos de acompañamiento de la EHAIA. Desde 2001, la Alianza Ecuménica de Acción Mundial ha asumido las responsabilidades de la tarea de sensibilización.


Fuente: Acción Ecuménica