sábado, 27 de agosto de 2011

Leo Boff: Cuánta falta nos hace el respeto.


La cultura moderna, desde sus albores en el siglo XVI, está asentada sobre una brutal falta de respeto. Primero hacia la naturaleza, tratada como un torturador trata a su víctima con el propósito de arrancarle todos sus secretos (Bacon). Después, con las poblaciones originarias de América Latina. En su Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias (1562) cuenta Bartolomé de las Casas, como testigo ocular, que los españoles «en sólo 48 años ocuparon una extensión mayor que el ancho y largo de toda Europa y una parte de Asia, robando y usurpando todo con crueldad, injusticia y tiranía, habiendo sido muertas y destruidas veinte millones de almas de un país que habíamos visto lleno de gente y de gente tan humana» (Décima Réplica). Luego esclavizó a millones de africanos, traídos para las Américas, negociados como «piezas» en el mercado y consumidos como carbón en la producción.

Sería larga la letanía de la falta de respeto de nuestra cultura, culminando en los campos de exterminio nazi con la aniquilación de millones de judíos, gitanos y otras personas consideradas inferiores.


Sabemos que una sociedad sólo se construye y da un salto hacia relaciones mínimamente humanas cuando establece el respeto de unos hacia otros. El respeto, como bien lo mostró Winnicott, nace en el seno de la familia, especialmente de la figura del padre, responsable del paso del mundo del yo hacia el mundo de los otros, que surgen como el primer límite a ser respetado. Uno de los criterios de una cultura es el grado de respeto y de autolimitación que sus miembros se imponen y observan. Surge entonces la justa medida, sinónimo de justicia. Si se rompen los límites, aparece el irrespeto y la imposición sobre los demás. Respeto supone reconocer al otro como otro y su valor intrínseco, bien sea persona o cualquier otro ser.

Entre las muchas crisis actuales, la falta generalizada de respeto es seguramente una de las más graves. La falta de respeto campea en todas las instancias de la vida individual, familiar, social e internacional. Por esta razón, el pensador búlgaro-francés Tzvetan Todorov en su reciente libro El miedo a los bárbaros (Galaxia Gutenberg 2008) advierte que si no superamos el miedo y el resentimiento y no asumimos la responsabilidad colectiva y el respeto universal no tendremos cómo proteger nuestro frágil planeta y la vida en la Tierra ya amenazada.


El tema del respeto nos remite a Albert Schweitzer (1875-1965), premio Nobel de la Paz en 1952. Natural de Alsacia, era uno de los más eminentes teólogos de su tiempo. Su libro Historia de las investigaciones sobre la vida de Jesús es un clásico, por mostrar que no se puede escribir científicamente una biografía de Jesús. Los evangelios contienen historia pero no son libros históricos. Son teologías que usan hechos históricos y narrativas con el objetivo de mostrar lo que Jesús significa para la salvación del mundo. Por eso, sabemos poco del Jesús de Nazaret real. Schweitzer comprendió que el Sermón de la Montaña es histórico y es importante vivirlo. Abandonó la cátedra de teología, dejó de dar conciertos de Bach (era uno de sus mejores intérpretes) y se matriculó en la facultad de medicina. Terminada la carrera, fue a Lambarene en Gabón, en África, para fundar un hospital y servir a enfermos del mal de Hansen. Y allí trabajó, dentro de las mayores limitaciones, todo el resto de su vida.


Confesaba explícitamente: «lo que necesitamos no es enviar allí misioneros que quieran convertir a los africanos, sino personas dispuestas a hacer por los pobres lo que debe ser hecho, si es que el Sermón de la Montaña y las palabras de Jesús tienen un sentido. Lo que realmente importa es volverse un simple ser humano que, en el espíritu de Jesús, hace alguna cosa por pequeña que sea».


En medio de sus quehaceres de médico encontró tiempo para escribir. Su principal libro es Respeto ante la vida que él coloca como eje articulador de toda ética. «El bien», dice él, «consiste en respetar, conservar y elevar la vida hasta su máximo valor; el mal, en no respetar, destruir e impedir que la vida se desarrolle». Y concluye: «cuando el ser humano aprenda a respetar hasta al menor ser de la creación, sea animal o vegetal, nadie necesitará enseñarle a amar a su semejante; la gran tragedia de la vida es que muere dentro de un hombre mientras vive».


Qué urgente es oír y vivir este mensaje en los días sombríos que la humanidad está atravesando.

Leonardo Boff

Fuente: Koinonía

Ecuador: Los perversos versos de la minería: Minería, Maldesarrollo y Democracia.


Por Maristella Svampa*

“No daremos marcha atrás en la Ley de Minería, porque el desarrollo responsable de la minería es fundamental para el progreso del país. No podemos sentarnos como mendigos en el saco de oro”.

Rafael Correa, Presidente de Ecuador, 15.1.2009

¿Por qué existe una gran oposición y rechazo social a la minería metalífera a gran escala en América Latina? ¿Será que los gobiernos, las grandes transnacionales mineras y su ejército de comunicadores no trasmiten correctamente las “ventajas” y “oportunidades” del nuevo modelo? ¿Será que las poblaciones involucradas están desinformadas y no están en condiciones de comprender el impacto que en términos de trabajo, progreso y desarrollo tendría la industria metalífera a gran escala, sobre todo en aquellas regiones pobres y relegadas de nuestra amplia geografía latinoamericana?

Estos parecen ser los principales argumentos que repiten funcionarios, técnicos de las más variadas especies y, por supuesto, las grandes compañías mineras, que hoy buscan legitimar un modelo que genera cada vez más resistencias en gran parte del territorio latinoamericano.

Lejos de los ‘planteos’ implícitos en los discursos gubernamentales, los motivos de la oposición social a este tipo de emprendimientos mineros hay que buscarlos tanto en las características tecnológicas y económicas de los mismos, así como en las consecuencias sociales, ambientales y políticas que éstos generan. El elemento central que explica el pasaje de la minería ‘tradicional’ a la ‘moderna’, está dado por la escala de explotación y ésta obedece en realidad al progresivo agotamiento -a nivel mundial- de los metales en vetas de alta ley.

La gran mayoría de las explotaciones industriales actuales extraen los metales con leyes sumamente bajas. En la actualidad, se explotan yacimientos de cobre con un promedio de 6 kg de metal por tonelada de roca tratada. En el caso del oro, la gran mayoría de los yacimientos presentan una ley inferior a 10 g/tonelada de roca tratada, e incluso hasta 0.5 g/tonelada. En Ecuador, los proyectos auríferos Quimsacocha (a cargo de la empresa Iamgold) y Fruta del Norte (a cargo de la empresa Kinross) cuentan con leyes de 6.76 g/t y 11.2 g/t, respectivamente. A nivel mundial, los desechos líquidos y sólidos generados por cada onza de oro producida oscila entre un promedio de 12 y 120 toneladas.

Esto implica que, al disminuir la concentración del mineral contenido en las rocas, deja de ser rentable la explotación mediante socavones. Así, con el objeto de extraer los minerales diseminados en la roca portadora y frente a la creciente demanda de los mercados internacionales, asistimos hoy a la generalización vertiginosa del sistema de explotación a gran escala, utiliza técnicas de procesamiento usando sustancias químicas altamente contaminantes, que producen impactos negativos en la salud de las poblaciones y cuantiosos daños ambientales, los cuales han sido fehacientemente probados en diferentes países y regiones.

Al mismo tiempo, dichos procesos contaminantes suelen tener un carácter transfronterizo, al que se añade la irresponsabilidad de las empresas ante el cierre de minas (pasivos ambientales). En la mayoría de los casos, la gestión de los sitios mineros y de las diferentes contaminaciones, en particular por metales pesados y drenaje ácido de mina, quedan a cargo del Estado. En el Ecuador, la empresa china CCRC-Tongguan prevé la extracción del yacimiento Mirador, con tan solo 13 kg de cobre puro por tonelada de tierra y roca mineralizada. Esta contará una mina a cielo abierto tendrá al menos 1.2 km de diámetro. Por cada tonelada de concentrado de cobre producido, se producirá un promedio de 94 toneladas desechos sólidos y líquidos (Esta cifra no incluye los desechos producidos durante la refinación). (1)

Por otro lado, se trata de minería a gran escala, esto es, de mega-emprendimientos, por lo cual estamos hablando de una actividad que consume enormes cantidades de agua y energía (una mina de oro de tamaño medio consume unos 100 litros de agua por secundo, es decir 8.640.000 litros por día) y compite por tierra y recursos hídricos con otras actividades económicas (agricultura, ganadería, turismo).

En este sentido, dada la envergadura de los emprendimientos, éstos tienden a desestructurar y reorientar la vida de las poblaciones, desplazando economías regionales preexistentes. Asimismo, se trata de minería transnacional, lo cual quiere llamar la atención no sólo respecto de que la actividad está altamente concentrada en unas pocas grandes empresas de capitales extranjeros que operan a escala global, sino también de que el destino casi exclusivo de estas explotaciones es la exportación de minerales con escasa transformación o valor agregado.

Es por ello que esta actividad favorece la reprimarización de la economía, que termina por reconfigurar negativamente los territorios y economías, al tiempo que genera una nueva dependencia: los países latinoamericanos exportan cada vez más materias primas, lo que aparece reflejado en la concentración económica, en la especialización productiva y la tendencia a la monoproducción, así como en la consolidación de enclaves de exportación.

¿Desarrollo y trabajo?

Uno de los argumentos centrales que suelen esgrimir los defensores de esta actividad es asociar minería con creación de puestos de trabajo. Lo que suele ocultarse es que los proyectos mineros a gran escala generan una demanda intensiva de trabajo en las fases iniciales, lo cual crea la ilusión de trabajo permanente. En realidad, la minería de gran escala se caracteriza por ser una de las actividades económicas más capital-intensivas. Cada 1 millón de dólares invertido, se crean apenas entre 0,5 y 2 empleos directos(2). Cuanto más capital-intensiva es una actividad, menos empleo se genera, y menor es la participación del salario de los trabajadores en el valor agregado total que ellos produjeron con su trabajo: la mayor parte es ganancia del capital.

Pese a ello, el fantasma del desempleo es un argumento utilizado de manera recurrente para promover la megaminería, pese a que en el desenvolvimiento de estos emprendimientos difícilmente se cumplan con las promesas publicitadas. En Perú, por ejemplo, la minería es la actividad que menos contribuye a la generación de empleo: ocupa apenas el 1,5 de la Población Económica Activa (PEA), contra un 32,7% de la agricultura y un 26% de los servicios. Para el caso de Chile, las estadísticas muestran de forma contundente el fuerte incremento de los volúmenes de explotación y extracción, y de los valores de exportación, producidos a la par de una paralela caída en la cantidad absoluta y relativa del empleo minero.

Así, mientras los volúmenes de minerales extraídos registraron un crecimiento promedio del 150%, entre 1990 y 2004 se produjo una pérdida neta de 18.490 puestos de trabajo. Con ello, la ya exigua participación de la minería en el total de ocupados del país se redujo drásticamente en más del 50%, pasando del 1,34% del total de ocupados en 1990 a sólo el 0,67% en el año 2004.

En Argentina, pese a las promesas de los megaemprendimientos mineros, la minería representa menos del 0,7% del total de los asalariados registrados. El caso de Bajo la Alumbrera, en la provincia de Catamarca, uno de los yacimientos de cobre más grandes de Sudamérica, es emblemático. Cuando ésta arrancó en 1997, predominó la sensación de que, aún cuando las concesiones otorgadas fueran excesivas, se trataba de la “única alternativa para aprovechar tales riquezas como motor del desarrollo provincial”.

Minera Alumbrera auspiciaba la creación de 10.000 puestos de trabajo para ocupación de mano de obra directa. Por un lado, durante la fase de construcción de la mina se crearon 4.000 puestos de trabajo, según un informe publicado por la Cámara Argentina de Empresarios Mineros. Sin embargo, siguiendo un estudio de la Universidad Nacional de San Martín, el empleo directo fue de 831 puestos de trabajo en el año 2000, 795 en el año 2001 y 894 en el año 2002. Y según la página de la empresa, en el yacimiento minero trabajan actualmente 1.800 empleados: 800 puestos de planta permanente y un promedio de 1.000 contratistas, la mayor parte trabajadores que no provienen de la zona de explotación.

Por otro lado, la acentuación de los niveles de pobreza, indigencia y desempleo contrasta notablemente con la ‘evolución’ de las variables macroeconómicas en un contexto de fuerte expansión de las exportaciones mineras. A la hora actual, tras catorce años de explotación de Bajo de la Alumbrera, el paisaje socioeconómico de la provincia no cambió favorablemente, sino todo lo contrario: los índices industriales y de la construcción cayeron y los niveles de pobreza siguen siendo más altos que la media nacional (17,2% de pobreza en 2009 para el Gran Catamarca), con porcentajes de población ‘asistida’ a través de los diversos ‘programas sociales’ de los más altos del país, e incluso, con algunos valores superiores a la media de la región.

En Ecuador, actualmente, según cifras del Banco Central de este país, la extracción de minerales representa 2.982 empleos directos y 10.254 empleos indirectos. Con el arranque de la minería metálica a gran escala, se estima que la contribución del sector a la economía del país, según el borrador Plan Nacional de Desarrollo Minero, generará 10.000 nuevas plazas de trabajo. En el caso del proyecto Mirador, se prevé la creación de 1.200 empleos directos durante la fase de exploración, y de 586 empleos directos durante la fase de explotación.

Volviendo a la Argentina, respecto de la renta minera, las reformas de los `90 y el régimen tributario permitieron que el sector funcionara con altas tasas de rentabilidad. Los aspectos que tienen un papel clave en la construcción política de la rentabilidad empresarial minera son, en primer lugar, la ingeniería fiscal compuesta de inéditas exenciones y beneficios impositivos que inciden de modo determinante en la porción de las rentas de explotación que los estados y las sociedades ceden a favor de los ‘inversionistas’.

No es que la minería no pague impuesto a las ganancias, pero en general tienen un régimen que les permite deducir el 100% de lo invertido en prospección y exploración; no pagan tasas municipales y se les garantiza tarifas “no distorsivas” de luz, gas, combustibles y transportes, entre otras muchas exenciones (A esto se conoce como “subsidios encubiertos”). En Argentina y en Perú, el porcentaje máximo que se cobra en concepto de regalías es del 3%, pero éste puede ser menor. En San Juan -paradigma de la megaminería en Argentina-, en 2009 la empresa Barrick Gold aportó por la mina Veladero sólo el 1,7% en regalías. El resultado final es así una ecuación financiera asimétrica: ingresos fiscales exiguos versus ganancias empresariales extraordinarias. Esto permite que coexistan en un mismo territorio empresas inmensamente ricas y pueblos extremadamente pobres, como ocurre en Perú, Argentina o México.

En 2010, tanto en Chile y en Perú se levantaron fuertes voces críticas reclamando el cambio de la legislación tributaria para la minería y el pago de una renta extraordinaria. Pero solamente para el caso chileno, éstas desembocaron en la sanción de la Ley N° 20.026, que establece el pago de un impuesto equivalente al 5% de las Utilidades Operacionales para empresas (o grupo de empresas relacionadas) que venden más de 50.000 toneladas métricas finas de cobre al año, o su valor equivalente para otros productos mineros. Sin embargo, más allá de las ganancias extraordinarias y lo que éstas puedan aportar a las arcas del Estado, la historia mundial ha venido mostrando que ningún país del sur se ha desarrollado apelando a la explotación de sus recursos minerales.

Es cierto que para el caso de los países especializados en materias primas, la minería transnacional puede generar fuerte crecimiento económico (aumento del producto interno bruto), como sucede en el Perú minero, pero éste es volátil, con escaso “derrame” y sin auténtico desarrollo para la población. Esto sucede así, porque los procesos de encadenamientos productivos dinámicos a partir de la minería se dan únicamente en los casos de los países centrales (Estados Unidos, Canadá, Australia), que son aquellos donde están radicadas las grandes corporaciones transnacionales que controlan las cadenas de valor a escala global.

Finalmente, aspirar al “desarrollo total de las fuerzas productivas”, por más que se quiera citar ciegamente a Marx o apelar al desarrollismo de antaño, implica un gran retroceso e ignorancia; significa volver a una concepción lineal del desarrollo, hoy ampliamente cuestionada en vista de los costos sociales, sanitarios y ambientales que el planeta está afrontando. Muestra a las claras que, más allá de las retóricas ampulosas, y aunque se hable de Derechos de la Naturaleza o de la Pachamama o de manera más modesta de “cuidado ambiental”, nuestros gobernantes, tanto como las grandes empresas conservan una concepción productivista, que identifica el desarrollo con el mero crecimiento económico, sin contemplar los indicadores sociales y ambientales, que en mediano y largo plazo son claramente negativos.

Derechos humanos y democracia

Si hay algo que precisamente no puede ser negado o minimizado, ni siquiera por el propio discurso tecnocrático prominero, es la fuerte conflictividad social desencadenada de manera creciente por los proyectos extractivos. A lo largo de toda América Latina y de la geografía de los países del Sur en general, a medida que se fueron ampliando la cantidad de proyectos extractivos y las superficies territoriales intervenidas, los conflictos provocados por los mismos no han cesado de crecer.

La casuística de la conflictividad social generada por proyectos mineros es extensísima y prácticamente muy difícil de abordar en términos exhaustivos. Cada proyecto minero desencadena, de por sí, un proceso conflictual que empieza ya con las actividades de exploración y que no cesa ni aun cuando es momentáneamente paralizado, ni cuando se hubiere agotado el ciclo de vida del yacimiento. La conflictividad tiene, como los pasivos ambientales que deja la minería misma, una sobrevida que excede largamente la del período de explotación del yacimiento, tal como se puede verificar en casos emblemáticos de la minería latinoamericana, en Guanajuato y Zacatecas (México), Cerro de Pasco, La Oroya o la Bahía de Ilo (Perú) (H.Machado, 2010).

Actualmente, no hay país latinoamericano con proyectos de minería a gran escala que no tenga conflictos sociales suscitados entre las empresas mineras y el gobierno versus las comunidades: México, varios países centroamericanos (Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá), Ecuador, Perú, Colombia, Brasil, Argentina y Chile.

Según el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL) existen actualmente 120 conflictos activos que involucran a más de 150 comunidades afectadas a lo largo de toda la región. Sólo en el Perú, la Defensoría del Pueblo de la Nación da cuenta de que los conflictos por la actividad minera concentran el 70 % de los conflictos socioambientales y éstos a su vez, representan el 50 % del total de conflictos sociales en ese país, no casualmente uno de aquellos donde más acelerada y descontroladamente se ha dado la expansión minera (De Echave et all. 2009).

Este contexto de conflictividad contribuye directa o indirectamente a la judicialización de las luchas socio-ambientales y a la violación de los derechos en la medida en que no se generan procesos de consultas adecuados a las comunidades, son desalojadas de las tierras reclamadas por las empresas y éstas últimas contaminan los recursos de las comunidades como son el agua y la tierra, de los que dependen para su vida.En definitiva, la minería metalífera a gran escala es muy cuestionada, no por falta de cultura productiva o simple demonización de la actividad, sino porque constituye una síntesis acabada del mal desarrollo(3. Pero además, dicha minería pone en jaque a la democracia, porque avanza sin consenso de las poblaciones, generando todo tipo de conflictos sociales, divisiones en la sociedad, y una espiral de criminalización de las resistencias que sin duda abre un nuevo y peligroso capítulo de violación de los derechos humanos.

Así, en un nuevo escenario de vinculación global que los diferentes gobiernos latinoamericanos –sean progresistas, de izquierda o de inspiración neoliberal- comparten en nombre del “consenso de los commodities”, la minería metalífera a cielo abierto se ha convertido en la actividad más cuestionada en la región, en una suerte de figura extrema, un símbolo del extractivismo depredatorio, al sintetizar este conjunto de rasgos particulares directamente negativos para la vida de las poblaciones y el futuro de nuestros países. En consecuencia, no se trata solamente de una discusión económica o ambiental, sino también de una discusión política sobre los alcances mismos de la democracia: se trata de saber si queremos debatir lo que entendemos por desarrollo sostenible; si apostamos a que esa discusión sea informada, participativa y democrática, o bien, aceptamos la imposición de nuestros gobernantes locales y las grandes corporaciones, en nombre del nuevo consenso de los commodities y de un falso desarrollo.

Notas

(1) Esta cifra está muy por debajo del promedio mundial de 497 toneladas dado por el US GEOLOGICAL SURVEY.(2) Cálculo sobre datos de Minera Alumbrera, Veladero, Potasio Río Colorado y otras. Hernández indica 1 empleo directo por cada US$ 1,2 millones: HERNÁNDEZ, S.: Sistemas Legales de Apoyo a la Pequeña y Mediana Minería, en: http://www.panoramaminero.com.ar/sergio%20Hernandez.doc

(3) Tortosa, José María; “Mal desarrollo y mal vivir – Pobreza y violencia escala mundial”, editores Alberto Acosta y Esperanza Martínez, serie Debate Constituyente, Abya-Yala, Quito, 2011.

* Retomamos parte de los argumentos y datos desarrollados en 15 mitos de la minería transnacional, colectivo Voces de Alerta, Librería de Humanidades Kronopios, Montevideo, Uruguay, 2011. Por ende, al tratarse de un libro colectivo, la verdadera autoría de esta nota también es colectiva.

Coordinación de la serie Los perversos versos de la minería: Carlos Zorrilla, William Sacher, Alberto Acosta.

Responsabilidad de los textos: cada autor o autora.

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Publicado en slideshare: http://www.slideshare.net/ecuadordemocratico/perversos-versos-minera-maldesarrollo-y-democracia-por-maristella-svampa

Otras noticias:


Fuente: Servindi

viernes, 26 de agosto de 2011

El misterio de las dos madres.


Por Lenin Cardozo*

25 de agosto, 2011.- La vida de la humanidad es regida por dos grandes misterios, el misterio de las dos madres. No nacimos de una madre, sino de dos madres, de la madre biológica y de la madre Tierra. Alguna vez, esta gran humanidad se habrá preguntado con seriedad ¿De dónde venimos?. ¿Cómo obtuvimos el don de la vida? ¿Nuestra existencia quien la ha hecho posible?. Todo, por la gracia de estos dos grandes misterios. Hemos nacido del útero de una mujer, quien es nuestra madre biológica y salimos de la piel de la madre tierra.Con que facilidad perdemos la frontera del amor y del respeto, en la diaria relación con nuestras madres. Nuestra madre biológica, es alguien tan cercana, que a veces nos pareciera, que es una hermana, o una amiga, una tía. O simplemente asumimos que es alguien incondicional y que esta ahí, para ayudarnos y punto. Nos hemos dado el lujo, en muchos momentos, de confrontarla, irrespetarla o atropellarla. Incomprensiones y maltratos, es lo que ha recibido de nosotros el cuerpo que nos dio la vida. Ella, quien es el origen de todo y sin su existencia, nada hubiese ocurrido.

En la medida que nos hicimos independiente, progresivamente la vamos sacando de nuestras vidas. La sentenciamos con nuestra indiferencia. Porque ahora tenemos “nuevas responsabilidades” o tenemos que vivir “nuestras vidas”. Con que facilidad olvidamos esa parte de nosotros que dependió por mucho tiempo de su protección. ¿Esa es la ley de la vida?, y si es así, ¿Quién escribió esa ley?

Igual ocurre, con la madre Tierra. La madre de nuestras madres. Es el cuerpo donde aparece y se desarrolla nuestra existencia. Es el todo de principio a fin. Ahí nacimos y ahí volvemos al cierre del ciclo. Nunca nos desprendemos de ella, así la obviemos, la agredamos, la contaminemos.

En qué momento paso, no lo sabemos, pero la gran masa de esta humanidad indiferente desconoce su existencia. Hablar de la Tierra, es un simple tema escolar. ¿Quién le reza a la madre Tierra?, ¿Quién le rinde tributos? ¿Tendrán las madres algún minuto diario en nuestros pensamientos?

Pensar sobre estos dos misterios, es un punto de partida, para dejar de ser esa humanidad banal, egoísta e ingrata, en que nos hemos transformado y retomar o descubrir (para muchos), el real significado de poder amar y venerar a nuestras madres. Es encontrarnos con el más puro sentimiento, capaz de darnos la sabiduría para amar al resto de la humanidad y a todas las especies hermanas que tienen los mismos derechos por haber nacido de la misma madre Tierra.

*Lenin Cardozo, Ambientalista venezolano. Director Ejecutivo de los noticieros ambientalistas Canal Azul 24 (www.canalazul24.com), Blue channel 24 (www.bluechannel24.com) y ANCA24 Agencia de noticias ambientales para las Americas. Fundador de la ONG AZUL Ambientalistas (www.azulambientalistas.org).
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Fuente: http://lenincardozo.blogspot.com/

Otras noticias:


Fuente: Servindi

jueves, 25 de agosto de 2011

¿Libia: sangre, sudor y lágrimas?


Atilio Boron

ALAI AMLATINA, 23/08/2011.- La suerte del régimen libio está echada. A estas horas la única cuestión pendiente es el destino de Muammar Gadafi: ¿se rendirá o luchará hasta el fin?, ¿será Allende o Noriega?, ¿vivo o muerto? y, si vivo, ¿qué le espera? El exilio es altamente improbable: no tiene quien lo reciba y, además, su inmensa fortuna, depositada en bancos de Estados Unidos, Inglaterra, Francia e Italia está bloqueada. Lo más probable será que siga la suerte de Slobodan Milosevic y termine enfrentando las acusaciones del Tribunal Penal Internacional (TPI), que lo acusará por genocida al haber ordenado a sus tropas que disparen contra de su pueblo.

Haciendo gala de una obscena doble moral, el TPI va a acoger una petición de un país, Estados Unidos, que no sólo no ha firmado el tratado y que no le reconoce jurisdicción sobre sus nacionales sino que lanzó una pertinaz campaña en contra del mismo obligando más de un centenar de países de la periferia capitalista a renunciar a su derecho a denunciar ante el TPI a ciudadanos norteamericanos responsables de violaciones semejantes -o peores- que las perpetradas por Gadafi.

Una infamia más de un supuesto “orden mundial” que se está cayendo en pedazos gracias a los continuos atropellos de las grandes potencias. Y una lección para todos aquellos que confían –como en su momento lo hizo la Argentina de los noventas- en que consintiendo las “relaciones carnales” con el imperialismo se gozaría para siempre de su protección. Craso error, como se comprobó en el derrumbe de la Convertibilidad y como hoy lo experimenta en carne propia Gadafi, atónito ante la ingratitud de aquellos de quienes se había convertido en obediente peón.

Siendo esto así, ¿por qué Obama, Cameron, Sarkozy y Berlusconi le soltaron la mano? En primer lugar, por oportunismo. Esos gobiernos, que se habían alineado incondicionalmente con Mubarak en Egipto durante décadas, cometieron el error de subestimar el fervor insurreccional que conmovía a Egipto. Cuando cambiaron de bando, dejando en la estacada a su gendarme regional, su desprestigio ante la revolución democrática se hizo ostensible e irreparable. En Libia tuvieron la ocasión de reparar ese mal paso, facilitado por la brutal represión que Gadafi descargó en las primeras semanas de la revuelta. Esto ofreció el pretexto que estaban buscando para desencadenar la no menos brutal intervención militar de la OTAN -con su funesta secuela de víctimas civiles producto de los “daños colaterales” de sus “bombas inteligentes”- y, por otro lado, dando pie al inicio de las actuaciones del TPI a cuyo fiscal general ni por asomo se le ocurriría citar al comandante de la OTAN para rendir cuentas ante crímenes tanto o más monstruosos que los perpetrados por el régimen libio.

En una entrevista reciente Samir Amin manifestó que toda la operación montada en contra de Gadafi no tiene que ver con el petróleo porque las potencias imperialistas ya lo tienen en sus manos. Su objetivo es otro, y esta es la segunda razón de la invasión: “establecer el Africom (el Comando Militar de Estados Unidos para África) actualmente con sede en Stuttgart, Alemania, dado que los países africanos, no importa lo que se piense de ellos, se negaron a aceptar su radicación en África.”

Lo que requiere el imperialismo es establecer una cabeza de playa para lanzar sus operaciones militares en África. Hacerlo desde Alemania aparte de poco práctico es altamente irritativo, por no decir ridículo. Ahora tratarán de que el régimen lacayo que se instale en Trípoli acepte la amable “invitación” que seguramente le cursará la OTAN. De todos modos, el operativo no será para nada sencillo, entre otras cosas porque el Consejo Nacional de la Transición (CNT) es un precipitado altamente inestable y heterogéneo de fuerzas sociales y políticas débilmente unidos por la argamasa que sólo le proporciona su visceral rechazo a Gadafi, pese a que no son pocos quienes hasta hacía pocos meses se contaban entre sus más obsecuentes y serviles colaboradores.

Hay fundadas sospechas para creer que el asesinato aún no aclarado del ex jefe militar de los rebeldes, Mohammed Fatah Younis, ex ministro del Interior de Khadafy y ex comandante de las fuerzas especiales libias, fue causado por un sector de los rebeldes en represalia por su actuación en el aplastamiento de una revuelta islamista en la década de los noventas.

Otro ejemplo, no menos esclarecedor que el anterior, lo ofrece el mismísimo presidente del CNT. Según Amin, Mustafá Abdel Jalil es “un curioso demócrata: fue el juez que condenó a las enfermeras búlgaras a la muerte antes de ser promovido a Ministro de Justicia por Gaddafi,” cargo en el que se desempeñó desde 2007 hasta 2011.

El CNT, en suma, es un bloque reaccionario y oportunista, integrado por islamistas radicales, socialistas ” (estilo Zapatero o Tony Blair”), nacionalistas (sin nación, porque Libia no lo es) y, como señala el analista internacional Juan G. Tokatlian, “bandidos, empresarios, guerrilleros y ex militares” para ni hablar del faccionalismo tribal y étnico que ha marcado desde siempre la historia de ese territorio sin nación que es Libia. Por eso no existen demasiadas razones para suponer que el CNT inaugurará un período democrático. Sus miembros no tienen mejores credenciales que Gadaffi y pesa sobre ellos la irredimible infamia de haber invitado a las potencias imperialistas a bombardear sus ciudades y aldeas para viabilizar su derrocamiento. Por eso, lo más probable es que una vez derrotado el régimen las sangrientas luchas intestinas y la ingobernabilidad resultante tornen inevitable para las potencias imperialistas entrar en otro pantano, como Irak y Afganistán, para establecer un mínimo de orden que permita organizar su rapiña. Desgraciadamente, lo que le espera a Libia no es la democracia sino un turbulento protectorado europeo-norteamericano y, como dijera Winston Churchill de su país en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, sangre, sudor y lágrimas.

- Dr. Atilio Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), Buenos Aires, Argentina.

Fuente: Apia Virtual

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miércoles, 24 de agosto de 2011

La teología feminista europea se da cita en Salamanca.


Hoy comienza en Santa Marta de Tormes (junto a Salamanca) el XIV Congreso Internacional de la Asociación Europea de Mujeres en la Investigación Teológica (ESWTR, sus siglas en inglés), bajo el lema «La teología feminista: escuchar, comprender y responder en un mundo secular y plural». Este encuentro bienal, que se celebra por primera vez en España, agrupará a más de 150 participantes de toda Europa, entre las que se encuentran prestigiosas teólogas de diferentes confesiones cristianas y de otras religiones. Entre ellas, Teresa Forcades, vicepresidenta de la ESWTR, miembro del Consejo de Dirección e Iglesia Viva y autora de La teología feminista en la historia, que acaba de publicar Fragmenta.


El objetivo del Congreso estriba en compartir las reflexiones y líneas de investigación tanto a nivel teológico como institucional que están llevando a cabo las teologías críticas. La actividad de las congresistas contiene el trabajo en sesiones plenarias, comunicaciones presentadas por las asistentes y diversos talleres y charlas, así como rituales interconfesionales al empezar cada sesión. El trabajo se dividirá en tres grandes ámbitos correspondientes a los objetivos del lema del Congreso. El día 25, bajo el epígrafe “Escuchar”, se tratará sobre “Le teología feminista ante la injusticia”; el día 26, con la idea de “Comprender”, se debatirá “La teología feminista ante un continente increyente” y, finalmente, el día 27, con el lema de “Responder”, va a hablarse de “La teología feminista y los nuevos lenguajes”. En el seno del va a desarrollarse también, entre el 26 y el 27, la Asamblea de la que, entre otras custiones, elegirá a su nueva presidenta.

Las preguntas a las que pretende responder esta conferencia pueden resumirse en éstas, según la presentación del evento: “Si la teología feminista pretende generar relaciones nuevas entre mujeres, entre mujeres y varones y entre mujeres y Dios, ¿es capaz de escuchar algunas realidades de opresión e injusticia de las mujeres que han emigrado, que provienen de otras culturas y religiones y se establecen en Europa? ¿Hasta qué punto está comprometida la teología feminista con los discursos postcoloniales, los discursos de cuestionamiento del género, de las identidades y de la experiencia desde el cuerpo de las mujeres? ¿Cómo contribuye la teología feminista a la búsqueda de nuevos lenguajes y símbolos, que permitan una concepción relacional y amorosa de Dios, más allá de los discursos religiosos institucionales?”

El Congreso contará con la participación de la monja benedictina Teresa Forcades, que dará la bienvenida a las asistentes y una salutación final el último día. Teresa Forcades, doctora en Medicina y vicepresidenta de la ESWTR, forma parte del comité organizador junto con otras representantes de colectivos cristianos feministas de toda España: Esperanza Bautista (contacto en España de la ESWTR), Marifé Ramos y Silvia Martínez (Mujeres y Teología, Madrid), Marta Zubía (Asociación de Teólogas Españolas, Vitoria), Mireia Vidal (Iglesia Evangélica Española, Madrid) i Neus Forcano (Col·lectiu de Dones en l’Església, Barcelona).

Las charlas y conferencias contarán con las intervenciones, entre otras, de las siguientes personas: Teresa Toldy (U. Fernando Pessoa, Portugal), Mª José Torres (U.P. Comillas, España); Ndeye Andújar (U. Camilo José Cela, España), Xantal Genovart (A. Dones Musulmanes de Catalunya, España), Ulrike Auga (U. Humboldt, Alemania), Carmen Bernabé (Univ. de Deusto, España), Heike Walz (E. S. Eclesiástica de Wuppertal/Bethel, Alemania), Korinna Zamfir (Babes-Bolyai Univ., Rumanía), Maaike de Haardt (U. Radboud, Holanda), Caroline Mackenzie (Reino Unido / India), Lisa Sherwood (U. Winchester, Reino Unido), Mª José Arana (F. Teología País Vasco, I.T. Diocesano de Bilbao y Escuela Feminista de T. de Andalucía, España), Meeghyun Chung (Misión 21, Suiza), Adriana Valerio (U. Federico II, Italia).

La ESWTR cuenta en este momento con unas 600 socias repartidas por 28 países y fue fundada en 1986 en Suiza. Además de su congreso bienal, se celebran reuniones de ámbito regional y publica un Anuario. Sólo se conoce un precedente en España sobre un encuentro de este nivel en 2003 donde 700 mujeres participaron en la Jornada Europea Synodalia, el Sínodo Europeo de Mujeres, en Bellaterra (Barcelona).

Fuente: ATRIO

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A este Congreso van a asistir más de doscientas mujeres.

por Esperanza Bautista/ESWTR

(...) La pluralidad y la secularización de la sociedad presentan una serie de problemas que guardan estrecha relación con la justicia en primer lugar y, consecuentemente, con la pobreza y con la emigración, con las hambrunas y la esclavitud sexual, situaciones que inciden de manera muy especial en la mujer convirtiéndola en protagonista y víctima principal. La teología feminista se siente especialmente interpelada por todos estos problemas y desea reflexionar sobre ellos desde la escucha, porque sólo escuchando al otro podemos abrirnos al diálogo en libertad y entre iguales, para poder así comprender las distintas actitudes y los diferentes planteamientos que se pueden hacer no sólo desde las diversas comunidades eclesiales cristianas, sino también desde las distintas culturas que van a estar presentes en el Congreso y, partiendo de la escucha y de la comprensión, llegar a responder, llegar a encontrar unas respuestas capaces de compartir y poner en común la diversidad de opciones que se plantearán desde la teología feminista cristiana y desde el feminismo de otras culturas.

A este Congreso van a asistir más de doscientas mujeres, la mayoría pertenecientes a la Unión Europea, pero también asistirán mujeres de países que todavía no pertenecen a ella, como Rusia, Georgia o Ucrania, así como otras provenientes de América del Norte y del Sur. Además de las ponentes europeas, participarán en el Congreso dos ponentes musulmanas, una hindú y otra coreana. Y en la búsqueda de nuevos lenguajes, se inaugurará una exposición con todas las obras de arte que van a aportar algunas de las mujeres asistentes al Congreso.

Los idiomas oficiales del Congreso son el inglés, el alemán y el español. El español fue reconocido como lengua oficial de la ESWTR, junto con el inglés y el alemán, en la Conferencia Internacional celebrada en Nápoles en el año 2007, lo que permite asegurar la traducción simultánea de los otros idiomas al español.

La ESWTR, Asociación Europea de Mujeres para la Investigación Teológica, asociación fue fundada en Suiza en el año 1986. Su primera Conferencia Internacional se celebró en Suiza; a ella asistió un grupo reducido de mujeres con la intención de formar una asociación académica. La EWSTR representa una red muy importante para las mujeres que trabajan en el campo de la investigación teológica y es un lugar de encuentro de diferentes contextos culturales, religiosos y espirituales de Europa que refleja la tradición europea occidental, en su mayoría cristiana, pero también judía y musulmana.

ESWTR-logoHoy día, la ESWTR es la asociación de mujeres teólogas más importante de Europa con alrededor de 700 miembros de los siguientes países: Austria, Bélgica, Gran Bretaña, Bulgaria, Croacia, República Checa, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Georgia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, Irlanda, Italia, Latvia (Estonia), Lituania, Holanda, Noruega, Polonia, Rumania, Suecia, Suiza y Ucrania. Junto con las europeas también hay teólogas de los Estados Unidos. Las mujeres de la ESWTR pertenecen a diferentes comunidades de fe: la mayoría son cristianas: Católicas, Luteranas, Reformadas, Antigua Iglesia Católica, Ortodoxas de diversas iglesias y Anglicanas, pero también hay mujeres Judías y Musulmanas. Dentro de la asociación se pueden encontrar mujeres que son profesoras universitarias, profesoras de religión o encargadas de la pastoral en sus diversas iglesias, o teólogas que trabajan por libre o teólogas que están sin trabajo. También hay mujeres de los antiguos países comunistas que por razones obvias no pudieron terminar o realizar sus estudios teológicos.

Los fines de la asociación son los de promover el debate teológico entre las mujeres y estimular la investigación de los estudios de género en la red de la ESWTR. Para lograr estos fines, la ESWTR cuenta con la comunicación académica, los contactos personales y el trabajo de la red. Cuenta además con las conferencias bianuales y un Yearbook o Anuario, en el que se recogen los estudios y reflexiones sobre un tema común. También existe una Newsletter bi-anual que permite la comunicación rápida entre todos los países y los anuncios de conferencias, nuevas publicaciones y los acontecimientos importantes de la asociación.

En el contexto de esta asociación se puede tener la experiencia de una teología en sus contextos más variados, lo que permite aprender a utilizarlos y valorarlos en toda su potencialidad. Por eso se puede afirmar que es una asociación plural y capaz de diálogo y de abrirse a otras experiencias, tradiciones y tesis académicas. Esta diversidad evita el conformarse en torno a un único modelo de cultura o religión, e incluso de género.

En la última Conferencia que se celebró en Nápoles en el año 2007, se consiguió que el español fuera lengua oficial, junto con el alemán y el inglés, lo que permite asegurar la traducción simultánea de los otros idiomas al español.

Fuente: Periodistas en Español