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jueves, 19 de mayo de 2016

El poder transformador de la palabra.


John Lennox: “hay una falta de equidad en la cultura; si crees, mantenlo en privado; si no crees, hazlo público. Mucha gente cree que el cristianismo es una fe y el ateísmo no”.

El 10 de mayo Salamanca tuvo el privilegio de recibir al reconocido catedrático de Matemáticas de la Universidad de Oxford y también profesor de Fe y Ciencia en el Oxford Centre for Christian Apologetics, que impartió una interesante charla sobre su nuevo libro Disparando contra Dios (Publicaciones Andamio, 2016), donde presenta argumentos sólidos y creíbles para desmontar las posturas de los que afirman que "la religión es peligrosa y también mata". Llegó acompañado del representante de la Fundación RZ, Andy Wickham, entidad que ha organizado su visita a España. 

La jornada, celebrada en el Colegio Mayor Fonseca de la Universidad de Salamanca, empezó con una masiva rueda de prensa a la que asistieron representantes de los periódicos locales, tanto en papel como digitales, además de diversas agencias de noticias de ámbito regional y nacional. 

Posteriormente impartió una impactante charla a unos invitados entre los que estaban profesores de la Universidad de Salamanca, estudiantes, poetas, políticos y miembros de iglesias locales y de otros lugares de la Comunidad castellanoleonesa como Valladolid. El profesor de la Usal, Alfredo Pérez Alencart, fue el encargado de presentar al conferenciante, comentando que es todo un privilegio contar con la presencia de John Lennox para abordar un tema de gran trascendencia. 

El escritor empezó diciendo: "Es una alegría ver este libro en castellano. Es una labor que empezó hace unos diez años cuando escribí mi libro ‘¿Ha enterrado la ciencia a Dios?’. Los dos abordan el tema del ateísmo, común en la cultura europea tal como lo podemos percibir en la afirmación de Dawkins y otros que afirman que "la religión es peligrosa, y que el 11-S lo ha causado la religión extremista. Pero esta crece en medio de la religión moderada. La única solución es deshacernos de la religión e institucionalizar el ateísmo a través de la autoridad que tiene la ciencia". ¿Cómo hacerlo?, preguntó Lennox, contestando que hoy la voz poderosa es la autoridad que tiene la ciencia. 

En su primer libro aborda el debate sobre si la ciencia y Dios están en contraposición y en el que todo el desarrollo del mismo gira en torno a esa confusión intelectual. Porque Dios no compite con la ciencia. Ed. Andamio, 2016. Y para reforzar citó a dos premios Nobel, uno ateo y otro cristiano. "¿Qué los divide? ¿La ciencia? No. Su cosmovisión. Uno es ateo, otro teísta. El conflicto existe en el nivel de las cosmovisiones". 

Señala que "El primero de los diez mandamientos bíblicos contiene la orden de 'amar al Señor tu Dios con toda tu mente". Ello debería ser suficiente para mostrarnos que no podemos considerar a Dios un enemigo de la razón. Después de todo, como Creador, él es responsable de la propia existencia de la mente humana... Sólo ellos son creados como seres racionales a imagen de Dios, capaces de tener una relación con él, que les ha dado la capacidad de entender el universo en el que viven [...] De hecho, como Alfred North Whitehead y otros han señalado, existen poderosas evidencias de que la visión bíblica del mundo tuvo mucho que ver en el avance meteórico de la ciencia en los siglos XVI y XVII. C.S. Lewis lo resume así: “Los hombres se volvieron científicos porque esperaban ley en la naturaleza, y lo hacían porque creían en un legislador". 

Con ejemplos citó publicaciones que ponían en sus noticias titulares como éste: "A Dios hay que culparlo de todo". Pero contraargumentó que lo interesante es que los ateos no conocen bien la historia del siglo XX. Citó la canción de John Lenon "Imagine" y dijo que él también tenía una canción que decía: Imagino qué sería una vida sin Polpot, sin Mao... Y que es difícil comprender cómo los nuevos ateos parecen ignorar las masacres del siglo XX. 

Al citar otro de los capítulos titulado "¿Es venenoso el ateísmo"?, comentó que la religión puede ser venenosa pero el ateísmo también. Y que con el secularismo se constata que esa dimensión trascendente va desapareciendo. Que Dios no viene en la Constitución Europea. 

Por tanto, los ateos tienen un problema: ¿en qué basan la moralidad? A lo que contestó con una afirmación de Fiódor Dostoievsky en su libro "Los hermanos Karamasov", que dice: "Si Dios no existe todo es permisible". Y aseveró que él se centra en el debate que tiene que ver con el mensaje central de la Biblia: que Jesucristo en la cruz murió por el pecador. En Europa la gente no entiende bien este acto. El concepto de pecado ha ido desapareciendo. Pero sí entienden el concepto de culpa.

Una de las cosas por las que soy cristiano es porque Jesús tomó mi culpa; y eso es enorme y nos hace pensar en términos legales. Dawking dice que eso es inmoral y es una tontería; yo digo que no". Y explicó que la evidencia principal de que Cristo es el Hijo, es el milagro de la resurrección. 

¿Y cómo creer si eres matemático, científico de la Universidad de Oxford? Lennox ha debatido con grandes autores como Richard Dawkins, Stephen Hawking, Christopher Hitchens y Daniel Dennett. Hawking, quien escribió el libro El gran diseño de Dios junto a Leonard Mlodinow, donde desafía la creencia religiosa tradicional en la creación divina del universo, explicando que son las leyes de la física y no la voluntad de Dios las que proveen la explicación de los orígenes de la vida en la tierra. 

"Porque existe una ley de la gravedad, el universo puede crearse y se creará de la nada", dice Hawking. A lo que responde Lennox en su libro: "Hawking es culpable de numerosas malinterpretaciones y falacias lógicas graves. En primer lugar, su visión de Dios es defectuosa. Según lo que dice, piensa sin duda que Dios es un Dios tapagujeros, para usarlo como explicación si aún no tenemos una científica. De ahí su conclusión de que en la física no hay lugar para Dios, ya que ha eliminado el último lugar donde se le podía encontrar: el momento de la creación". Y citó a Isaac Newton, ocupante de la cátedra de Hawking en su tiempo, quien cuando descubrió su ley de la gravedad no dijo: "Ahora que tengo la ley de la gravedad no necesito a Dios". Más bien escribió su Principia Mathematica, el libro más famoso de la historia de la ciencia que "expresa la esperanza de persuadir al hombre pensante a creer en Dios". 

Además contradice la afirmación de Hawking que dice que la filosofía está muerta, pues esta declaración es filosófica en sí misma, y no científica. En su libro comenta que "Los nuevos ateos no solo disparan a Dios en el nivel científico, sino también en el moral. Su ataque tiene dos caras. Primero denuncian lo que perciben como la moralidad primitiva, inaceptable, ciertamente aberrante para ellos, de la Biblia. Segundo, declaran que Dios es innecesario para la moralidad. Nos dicen que no rechazan la moralidad como tal, sino simplemente la opinión tradicional de que depende en cierto modo de Dios. En pocas palabras, su punto de vista es que podemos ser buenos sin Dios... Y empezó a hacer alusión a algunos personajes que se decantan a favor y en contra de Dios. y citó a Richard Dawkins, quien le gusta provocar a los oyentes leyendo en voz alta una invectiva feroz contra el Dios del Antiguo Testamento, describiéndolo como 'posiblemente el personaje más molesto de toda la ficción'. O Julian Savulesku, profesor de Oxford, quien comenta: "Creo que la existencia de Dios es irrelevante, Lo que importa es la conducta ética". 

Apoyado por la postura de algunos científicos ateos como Hauser y Peter Singer, Dawkins argumenta que no necesitamos a Dios para ser buenos o malos. Pero Lennox dice que existe una consideración más profunda que debilita la postura de Dawkins cuando preguntamos cómo se propone el ateísmo afianzar los conceptos del bien y el mal. ¿Cómo se opone la religión a los avances de la ciencia?, dice. "Eso cada científico tiene que responder. Porque somos seres morales y la ciencia no puede proveernos de moralidad". Y comenta que Einstein señaló que se puede hablar de los fundamentos éticos de la ciencia pero no se puede hablar de los fundamentos científicos de la ética. 

Lennox comenta que no vale buscar en la ciencia una base para la moralidad. ¿Cuál la base de la moral? ¿Quién la establece? Las respuestas las encontraremos en el libro. En él encontraremos muchas muestras de ese debate con Hawkins y la posición de muchos otros que forman parte de ese contingente de nuevos ateos. A.P. Alencart, J. Lennox y A. Wickham. / J. Alencar. Estos apuntes sirvan para incentivar a leer y meditar sobre la naturaleza de Dios y el cristianismo. Así como ha sido una delicia escuchar a John Lennox, con certeza más lo será al adentrarnos en las numerosas evidencias de la verdad del cristianismo presentadas por él. No se avergüenza de ser cristiano y científico. Y se impresiona de que pensadores serios pidan que se elija entre ciencia y Dios. 

La mesa está servida, sólo hay que ocupar un lugar. Concluida la charla y a pesar del escaso tiempo que quedaba, surgieron numerosas preguntas por parte del público asistente. Las preocupaciones de una profesora permitió ahondar en temas como la minimización de las Humanidades en la Universidad y la imposibilidad de que los alumnos puedan hacer las preguntas acerca de Dios para no ser rechazados por sus profesores. 

 Por su parte, otra profesora pidió su opinión sobre cómo contestar a las preguntas de los niños. Dijo que la ciencia no responde a cosas como el amor, la belleza... Señaló introducirlos en la literatura; en el caso de los cristianos también en la bíblica que muestra la historia real sobre la humanidad y su significado, que no la encontraremos en una probeta. Enseñarles sobre Dios a través de dos fuentes básicas: 1) Libro del mundo, la naturaleza; 2) Libro de la Palabra de Dios. El padre de la ciencia moderna dijo que debemos conocer ambos. 

La pregunta más importante es: ¿Quién soy yo? Más que entender la Galaxia de Andrómeda. John Lennox y Jacqueline Alencar. / J. Amador Martín Respondiendo a una pregunta acerca del gran reto que tienen delante las iglesias frente al fenómeno del ateísmo, dice que existen tantos cambios en la cultura, frente a los cuales las iglesias no han pensado cómo responder a las preguntas que el secularismo plantea. "Hay un problema: falta de equidad en la cultura. Si crees, mantenlo en privado. Si no crees, hazlo público. Mucha gente cree que el cristianismo es una fe y el ateísmo no. Y tenemos que guardarla. Nos queda contradecir eso". Son apenas muestras del interés suscitado después de escucharle. Gracias a la excelente labor de la traductora Dorcas González, el público invitado, que no dominaba el inglés, pudo entender con veracidad esta valiosa reflexión. 

martes, 2 de febrero de 2016

Desafiando a la narrativa dominante.


“Hay que presentar el cristianismo como algo atractivo, inteligible y de una forma imaginativa y convincente”. Una entrevista con el apologista cristiano Alister McGrath.

FUENTES: Evangelical Focus, Gavin Matthews, Solas Magazine TRADUCTOR Patricia Bares LONDRES

El director de Solas, Gavin Matthews, habla con el reconocido apologista cristiano Alister McGrath sobre su nuevo libro Inventing the Universe.

Pregunta. Háblanos sobre Inventing the Universe. ¿De qué trata, por qué lo escribiste y a quién va dirigido? 

Respuesta. Lo escribí porque quería explicar cómo fue el camino que emprendí de ateo a que cree que la ciencia lo explica todo, a cristiano que ve la ciencia como las piezas que faltan de un puzzle, y que al mismo tiempo ve el dibujo en su totalidad. Así que estoy escribiendo esto para cualquiera que esté interesado en todo el ámbito de ciencia y fe, especialmente para los científicos cristianos que quieren articular su forma de pensar más claramente, o para aquellos que simplemente quieran saber que hay maneras de mantener ciencia y fe unidas. 

P. ¿Entonces también sería un poco una autobiografía intelectual? 

R. Bueno, de hecho lo es, ¡sí! Me refiero a que después de un periodo de 40 años, esto es lo que he acabado pensando. Esto es lo que he encontrado durante el camino, y si le sirve de ayuda a otros, ¡estaré encantado! 

P. En el libro te refieres al “modelo de bienestar” de la ciencia vs cristiandad. ¿Por qué crees que ha terminado dominando el discurso público y siendo tan problemático el permitir a la apologética cristiana conseguir un número considerable de oyentes? 

R. Creo que se ha convertido una narrativa definitoria de nuestra cultura. En parte porque se ha hecho propaganda en los medios de comunicación, quienes tienden a simplemente repetir lo que todo el mundo dijo en el pasado. Pero lo más importante, es que creo que el Nuevo Ateísmo ha provocado que este conflicto sea narrativa normativa. Creo que cuando tienes figuras culturales muy influyentes apoyando esto, es bastante difícil romper ese dominio. Por eso tenemos que explicar una historia diferente y enseñar que tiene más sentido, que es mucho más emocionante y atractiva. 

P. ¿Cómo podemos ayudar a la gente a escuchar apologética cristiana cuando su ‘estructura de plausibilidad’ ya ha dicho que lo que decimos es irrelevante? Inventing the Universe, A. McGrath, 2015. 

R. Bueno, lo que yo creo es que lo que hace falta es decir: “mira, aquí tienes una narrativa que ha sido silenciada. Aquí tienes una forma de pensar que la gente está intentando ahogar”. Lo encuentran amenazante, lo encuentran desafiante, y tenemos que decirles que puede que no les guste pero que tienen que oírlo. Nos deben el dejarnos ser escuchados. Creo que es algo que debemos decir. CS Lewis, en su sermón El peso de la gloria (The Weight of Glory), dice que la narrativa dominante de nuestra cultura es “lo que ves es lo que hay”, y que nos han embrujado con eso. ¡Tenemos que romper el hechizo! Después comenta que la manera de romper un hechizo es lanzar otro que sea mejor. Lo que quiere decir es que hay que presentar el cristianismo como algo atractivo, inteligible y de una forma imaginativa y convincente, para que la gente se pare y diga “tenemos que reflexionar sobre esto”. Y no lo hemos hecho muy bien. 

P. Y los medios de comunicación se plasman por el modelo del conflicto, lo que evita que gente como tú sea escuchada públicamente, ¿no? 

R. Se ha vuelto dominante la narrativa de los medios de comunicación. En el libro de Charles Taylor titulado La edad secular (The Secular Age), se habla de cómo ocurre. Lo complicado es que una vez que un tipo de narrativa echa raíces, cualquiera que la contradiga se considera un irracional. Y Taylor dice que una vez que esa forma de pensar se desarrolla, es muy difícil destruirla. Nos tenemos que ver como una contracultura, una quinta columna (o algo por el estilo). Somos revolucionarios que desafiamos la narrativa dominante, primeramente porque está equivocada, y segundo porque fomentamos una narrativa más significativa y emocionante. 

P. ¿Y tu libro hace eso? R. Bueno, es un pequeño paso en esa dirección. Los estudiosos desmintieron este ‘conflicto narrativo’ hace una generación, pero ha llevado años que se filtre en los medios de comunicación, que siguen repitiendo su enfoque anticuado y obsoleto. 

P. El libro ha hecho que muchas ideas científicas sean entendibles para alguien que no es científico, como yo, lo que me parece muy interesante… 

R. Bueno, está dirigido a un público general, aunque los científicos lo disfrutarán especialmente. He estado debatiendo con un destacado humanista y físico británico y hemos tenido una conversación muy respetuosa e interesante, ¡básicamente porque mi ciencia es cierta! Eso dificulta que los ateos lo descarten. Puedes tener muy buenas conversaciones, si lo haces. 

P. Es interesante que hablaras con un físico. ¿Es más difícil ser creyente para un biólogo que para un físico? 

R. La respuesta es ‘sí’, y eso es en parte porque si piensas en alguien como Richard Dawkins, la biología se ha ‘armado’ contra la creencia, mientras que la física no. En todo caso, la física va en la otra dirección. Los físicos en general suelen apoyar un punto de vista teísta. La biología, precisamente porque (si se interpreta de una forma determinada) parece ser anti-teísta, se está usando como arma que eligen los que quieren continuar con una narrativa conflictiva y ofrecer una apología atea. 

P. En el libro es importante la idea de ‘múltiples mapas’. ¿Qué son? 

R. A lo que me refiero es a que la ciencia nos da un trocito de la imagen completa, y la religión nos da otro. Queremos verlo en su totalidad, y eso significa que necesitamos reconocer que la ciencia nos va a explicar muchas cosas, pero no otras. Puedes abordar cosas desde solo una perspectiva, pero eso es simplemente inaceptable porque estás perdiéndote factores gigantescos como el tema del significado, el del valor, etc. La idea de ‘mapas múltiples’ asegura que tienes una paleta de colores completa que hace justicia a la riqueza del mundo, nuestra experiencia, etc. 

P. ¿Así que los ‘mapas múltiples’ desafían a los cristianos también fundamentalistas? 

R. ¡Por supuesto! Lo que hacen es encerrarse en un área muy pequeña y no son capaces de dialogar con nadie más allá de eso. El método que adopto es una plataforma maravillosa para la apología porque dice ‘mira, podemos hablar y tener una buena conversación’, no se puede ridiculizar, no se puede ignorar; hay algo muy significante que necesita ser escuchado. 

P. Si los ‘mapas múltiples’ son una idea importante en el libro, el ‘cientifismo’ parece ser el objetivo principal. ¿A qué te refieres con ‘cientifismo’? 

R. El cientifismo es un punto de vista no científico que dice que la ciencia responde todas las preguntas importantes. Así que la ciencia nos dice cuál es el sentido de la vida, nos dice lo que es bueno y lo que es malo. Sam Harris toma esa idea en su libro El paisaje moral (The Moral Landscape). ¡Lo que yo digo es que eso es simplemente un abuso de la ciencia! La ciencia es ciencia, tienes que asegurarte de que la respetas, no convertirla en otra cosa. Cuando la ciencia se utiliza de forma adecuada, tiene límites, y esa es la mejor manera de preservar su identidad, su integridad. Estoy muy en contra de aquellos científicos que exageran la capacidad explicativa de la ciencia. 

P. ¿Por qué persiste el cientifismo, entonces? 

R. En parte es un juego de poder, porque varios científicos se sienten amenazados por los desarrollos culturales, que los ven como que se marginan a sí mismos. Ven la historia intelectual como una trayectoria que va de los tiempos oscuros a uno moderno y de esplendor, donde la razón y la ciencia son los conductores del progreso. Por lo tanto, la ciencia es la que garantiza la racionalidad y el progreso, y todo lo demás, como la religión, se ve como atrasado e inútil. Sin embargo, eso una cosmovisión, no una observación empírica. Es una imposición de una cosmovisión con la que la ciencia se está ‘armando’ para consolidarla. 

P. Escribes libros más rápido que lo que yo tardo en leerlos. ¿A dónde te llevará tu investigación ahora? 

R. ¡Me emociono con cosas y me encanta escribir sobre ellas! Bueno, el siguiente gran libro tratará sobre la naturaleza humana. Considerará puntos de vista científicos, culturales y filosóficos, y expresará que hay un gran problema con la visión ingenua de la iluminación humana, que aún domina la cultura de occidente. Pero hay una mejor forma de verla. Será muy empática con las ideas tradicionales cristianas de ‘La imagen de Dios’, del pecado, etc. Así que será absolutamente riguroso, pero al mismo tiempo aportará una perspectiva que pocas veces se escucha. Hay un debate importante que se está llevando a cabo en la naturaleza humana y que es esencial para muchos debates políticos, sociales y religiosos. Se publicará cerca de pascua, en 2017. Alister McGrath es profesor Andreas Idreos de ciencia y religión en la Universidad de Oxford, y profesor becario en la universidad de Harris Manchester, Oxford. Es autor de muchos trabajos académicos y teológicos, así como del bestseller The Dawkins Desilusion y su aclamado CS Lewis – A Life. Inventing the Universe (creando el universo), de Alister McGrath, está impreso por Hodder and Stoughton y está disponible en internet. Este artículo se publicó primero en la revista Solas. Solas se publica semestralmente en el Reino Unido. Click aquí para saber más o suscribirse. 


martes, 10 de noviembre de 2015

Ateos y cristianos se unen para defender la libertad de expresión.



“No dejes que David Cameron te convierta en un extremista”, dice la inusual coalición de activistas. Esperan detener los planes para introducir las “Órdenes de interrupción del extremismo” (EDOs, por sus siglas en inglés) en el Reino Unido.

FUENTES Evangelical Focus AUTOR Redacción P+D TRADUCTOR Joana Morales 

La campaña tiene como objetivo detener los planes del gobierno para restringir la libertad de expresión. Cristianos, laicos, escritores, comités de vigilancia de la privacidad online y otros activistas le están pidiendo al gobierno de Reino Unido que cambie sus planes de “introducir nuevos poderes de gran alcance llamados ‘Órdenes de interrupción de extremismo’ (EDOs) para luchar contra individuos y organizaciones que considere ‘extremos’”. La campaña por la defensa de la libertad de expresión reúne a la Sociedad Secular (dirigida por ateos y otros líderes pro-secularistas) y al Instituto Cristiano (que defiende la libertad de religión y valores cristianos). Otros grupos que participan en la campaña contra lo que llaman “un asalto total a la libertad de expresión, la libertad religiosa y la protesta legítima” son la fundación Peter Tatchell (un grupo pro-LGBT), English Pen, Big Brother Watch, Manifesto Club e Índice de Censura.

“¿Quiénes son 'extremistas'? ¿Los terroristas? Claro. Pero, ¿qué pasa con los activistas políticos? ¿Los grupos religiosos o antirreligiosos? ¿Los sindicalistas? ¿Los activistas ambientales? ¿Son 'extremistas'? Podrían llegar a serlo si triunfan las vagas propuestas del gobierno”, denuncia el grupo. Algunos de los principales políticos británicos, como Lord Dear y los miembros del parlamento David Davies, Caroline Lucas y Fiona Bruce, también apoyan esta la campaña. 

 ¿QUÉ SON LAS EDOs? 

Según estos activistas, “las ‘Órdenes de interrupción del extremismo’ (EDOs) restringirán el movimiento y las actividades de personas que el gobierno crea que se dedican a ‘actividades extremas’, incluso aunque no hayan incumplido la ley.” “Habrá personas inocentes que incumplirán la ley simplemente por tener opiniones impopulares, tradicionales o desafiantes”, advierte el grupo. La legislación aún no ha sido aprobada, pero por los comentarios de algunos ministros del gobierno parece que el Ministerio del Interior tiene la intención de ir “más allá del terrorismo” para “erradicar el extremismo en todas sus formas”. El detonante de las EDOs serían “actividades perjudiciales de personas extremistas que difunden odio pero no quebrantan las leyes”, en palabras de miembros del gobierno británico.

MINORÍAS AFECTADAS POR PLANES DE LUCHA CONTRA EL TERRORISMO 

Los planes del gobierno llegan tras años de amenazas del terrorismo islámico contra la población y los intereses del Reino Unido. Pero los efectos de implementar políticas de lucha contra el terrorismo más fuertes podrían afectar a otros grupos (minorías) del país. Jonathan Evans, antiguo director del MI5 (la agencia de seguridad nacional del Reino Unido), dijo: “es fácil imaginar estos poderes siendo utilizados contra inofensivos predicadores evangélicos en la calle o similares, a causa de un mal celo y un deseo de demostrar que no están en contra de una única religión”. La campaña se ha lanzado con el hashtag #DefendFreeSpeech.




jueves, 29 de octubre de 2015

¿Hacia una sociedad post-religiosa?


Gonzalo Haya

La Ecumenical Association of Third World Theologians(EATWOT) realizó en 2011 una Consulta Latinoamericana sobre Religión. La consulta se planteó ante una generalizada percepción “subliminar” de la religión como construcción humana que tanto podía ayudar como dificultar la relación con lo trascendente. Su propósito fue iniciar una reflexión teológica sobre la religión. La revista VOICES recogió en 2012 la contribución de varios teólogos latinoamericanos bajo el título Hacia un paradigma pos-religional.

Realmente ¿se está universalizando una cultura que prescinde de la religión? Sí y no. La respuesta de los teólogos consultados induce a reflexionar y a matizar ese título.

En la imposibilidad de resumir un documento de quince teólogos con más de 300 páginas, y como un pequeño servicio para quienes no tengan oportunidad o tiempo de leerlo, recogeré aquí muy escuetamente las ideas que me han parecido de mayor interés respecto al nuevo paradigma y a su relación con la religión.
Hacia un paradigma

Mirando a la distancia de siglos, se pueden apreciar cambios muy significativos en los hábitos culturales de la humanidad, que nos permiten considerarlas como épocas con características, o paradigmas, diferentes.

Hay consenso en dos o tres grandes paradigmas civilizatorios; otros describen cinco. En los comienzos se puede apreciar un paradigma naturalista: los grupos nómadas veneraban a la naturaleza con temor y respeto (algo que de algún modo continúa en “las teologías indias y afros” Alejandro Ortiz). Al desarrollarse una agricultura sedentaria surgieron las religiones con sus dioses locales -posteriormente evolucionaron hacia el monoteísmo- que organizaron la sociedad mediante sus leyes divinas (creencias, preceptos y ritos). Este paradigma religioso se ha ido resquebrajando desde el Renacimiento y ha dado origen al paradigma humanista “moderno”, centrado en la razón, la filosofía y la ciencia, en el que el hombre y la sociedad civil han ido asumiendo su responsabilidad y se han emancipado de la tutela religiosa.

En la actualidad ya es un tópico decir que estamos viviendo “no una época de cambios sino un cambio de época”; más difícil es precisar en qué consiste este paradigma naciente, cuál es la raíz que ha desencadenado ese cambio porque, mirando de cerca, los árboles no dejan ver el bosque. No obstante podemos señalar las característica que parecen más decisivas.

Quizás la característica más influyente sea el crecimiento exponencial de los conocimientos y su radicalidad que cuestiona –física y filosóficamente- la estabilidad de las leyes físicas mediante la constatación de la interrelacionalidad, la superación del dualismo sujeto-objeto, y la indeterminación cuántica, que desestabiliza el “cosmos” con el “kaos” subatómico. “El sujeto no es un ser definido de una vez por todas sino en constante devenir; es el resultado de sus relaciones. Es una afirmación de fundamental importancia, que lleva a la reformulación de conceptos clave, como el de verdad, el de identidad… la relación con los otros… con la naturaleza y el cosmos” (Luigi Schiavo).

Los avances de la investigación en arqueología, historia, psicología, sociología… han cuestionado igualmente la metafísica inmutabilidad de los conceptos y leyes sociales, y le han contrapuesto una diversidad de soluciones válidas para los problemas humanos. La experiencia personal y colectiva se ha rebelado contra la norma institucional.

Algunos sociólogos apuntan que la importancia que va adquiriendo la inteligencia artificial está llevando a la “tecnoesfera”, a que el hombre ceda su autonomía ante la máquina, hasta el punto de que un cohete inteligente decidirá por sí mismo a quién puede matar. Al menos ya se puede decir que la sociedad civil está cediendo su autonomía ante el dios mercado. La religión y la ética están suplantadas por la técnica “se debe hacer todo lo que se puede hacer”; se está relegando el sentido de la vida; el único valor reconocido es la eficiencia (R M Grácio das Neves).

Otra gran característica de nuestra época es la globalización. La multiplicación de las comunicaciones, físicas y virtuales, por una parte nos aporta nuevos conocimientos e interpretaciones que cuestionan la precariedad del pensamiento propio y nos abren al pluralismo; por otra parte somos incapaces de asimilar tal exceso de información y fácilmente caemos en el escepticismo o nos dejamos arrollar por un pensamiento único.
Pos-religional



¿De qué modo afecta este nuevo paradigma a las religiones? y ¿a quiénes afecta?

Ya hemos visto que el paradigma naturalista, o cósmico, pervive todavía en las teología indias y afros; que el paradigma religioso ha convivido varios siglos con el humanista; y que actualmente las religiones orientales compiten con el nuevo paradigma tecnocientífico. Cabe pues preguntarse a quiénes afecta este nuevo paradigma.

Aunque no soy un experto, creo que afecta principalmente a los intelectuales en la cultura occidental, y que muchas de sus características se están difundiendo en un ambiente de estudios medios y superiores. En cuanto al pueblo más sencillo, de cultura básica, creo que se rige por su inteligencia emocional (ética o religiosa) más que por las complicadas explicaciones o normas científicas o religiosas; le basta con ser “buena gente”. “Se puede generalizar diciendo que en medio mundo la religión está en efervescencia y en el otro medio está en crisis… y los dos medios mundos están… mezclados” (EATWOT).

En cuanto al modo en que afecta a la religión, considero de mayor interés los artículos finales porque concretan las consecuencias prácticas de ese nuevo paradigma para la religión cristiana, y en particular para la católica. Lo referente al teísmo y a la no dualidad (Juan Diego Ortiz y obispo Spong) necesitaría un comentario aparte sobre los conceptos de trascendencia e inmanencia.

La comisión teológica (EATWOT ) concluye que el paradigma pos-religional “continuará siendo religioso… en cuanto relacionado con la dimensión espiritual del ser humano y de la sociedad, aunque cambien las culturas y las épocas”, lo que supera es el modo actual de concebir las religiones agrarias. En este sentido enumera una serie de rasgos que pueden resumirse en que las religiones son construcciones humanas, no estamos sometidos a ellas, no son por naturaleza eternas, y no tienen el monopolio de la espiritualidad.
Luigi Schiavo considera que habrá que revisar conceptos clave como revelación, encarnación, y en general la cristología que ha suplantado al mensaje subversivo del Reino (aquello del dedo que señala a la luna). El fondo del problema está en que “a partir del nuevo paradigma relacional se entiende que no hay una verdad ya confeccionada y lista sino que existe un proceso colectivo y plural de búsqueda de la verdad”; en consecuencia debe darse prioridad a lo relacional sobre lo institucional, “preocupándose más por la fidelidad a los valores que por la historia de las definiciones y formulaciones doctrinarias”. En concreto hay que revisar los conceptos de jerarquía y magisterio (“la dictadura de la fidelidad doctrinal y del dogmatismo”), el patriarcalismo, y la misión (la inculturación del evangelio). Propone en cambio volver al evangelio y renovar su capacidad profética mediante la opción por los pobres.
Marià Corbí propone las líneas de un nuevo paradigma axiológico no sometido a ningún sistema de creencias, ni religioso ni laico, porque la religión es creación humana, no revelación divina. Este paradigma debe ser adecuado a una sociedad globalizada, y no puede ser exclusivo ni excluyente; debe recoger lo mejor de la sabiduría humana. Un paradigma axiológico adecuado a la sociedad en continua evolución de conocimientos, que interprete la realidad y regule los hábitos culturales como modos de sobrevivencia para la comunicación y el servicio mutuo; ofrecido sin imposiciones sino como “la mejor de las posibilidades humanas”.
Conclusiones

En conclusión diría que la cultura intelectual de occidente, está desarrollando un nuevo paradigma hermenéutico de la realidad con consecuencias axiológicas sobre nuestra ética social, y que este paradigma cuestiona las religiones tradicionales (en cuanto a sus creencias, preceptos, ritos y jerarquías).

Me pregunto si, desde el punto de vista cristiano, un paradigma cultural puede cuestionar la religión y la ética. El paradigma cultural se basa en la razón (con sus aciertos y sus deficiencias), y desde el punto de vista cristiano, la razón es obra de Dios desde la creación; por tanto es anterior a la religión en tiempo y en rango. Jesús cuestionó (Mc 11,14 y Jn 4,23 insinúan que derogó) su religión judía, cuya institución se atribuía directamente a Dios, pero revalorizó su espiritualidad; y esta espiritualidad coincide con el fondo de todas las religiones y de una ética humanitaria.

En cambio cualquier paradigma cultural tiene que respetar una ética y una espiritualidad, porque son tan inherentes al hombre como la razón. Cada una de estas tres capacidades humanas presenta aciertos y desviaciones, por eso deben interrelacionarse para aproximarse al misterio de una realidad que nos supera. La razón, la ética y la espiritualidad juntas tienen que juzgar tanto a las religiones como a cualquier paradigma cultural. No podemos aceptar que un paradigma cultural nos conduzca a un pensamiento único, a un dios mercado o a un consumismo.

Creo en definitiva que ese nuevo paradigma hermenéutico y axiológico debe inducir a las religiones (especialmente al judaísmo, cristianismo e islamismo) a flexibilizar su estructura y a potenciar la espiritualidad común. Jesús no impuso doctrinas, preceptos ni ritos; propuso un movimiento de fraternidad universal, que denominó como el Reinado de Dios.

Fuente: Atrio

martes, 26 de agosto de 2014

Desafío permanente.



De todas las religiones, la cristiana es, sin duda, la que debe inspirar la mayor tolerancia, aunque hasta ahora los cristianos han sido los más intolerantes de todos los hombres. (Voltaire)

Y si hay un Dios, creo que es muy poco probable que Él se sienta ofendido por los que dudan de su existencia.(Bertrand Russell)

En cierta ocasión, uno de nuestros amables lectores nos escribió por correo privado preguntándonos abiertamente por qué no redactábamos para Lupa Protestante una reflexión contra el ateísmo. Así, con estas palabras. Aunque ya ha transcurrido algún tiempo desde que recibiéramos aquella misiva, la verdad es que la idea nos ha venido rondando durante más de un año, sin que encontráramos el momento adecuado para plasmar por escrito nuestro pensamiento acerca de este asunto.

La cuestión no es fácil. Para ser honestos, ni siquiera creemos en la existencia de los ateos. Antes aceptamos con mayor facilidad que vivan seres extraterrestres de múltiples formas y colores en las lunas de Júpiter o en los planetas de más allá de Saturno. Pero ateos, lo que se dice ateos en su sentido más etimológico o más absoluto de la palabra, no pensamos que existan en realidad. Y no por lo que afirman los salmos 14 y 53 en su primer versículo (Dice el necio en su corazón: No hay Dios. RVR60), sino por una doble constatación de hecho: por un lado, conversaciones mantenidas en diversos momentos de nuestra vida con distintas personas que afirmaban su ateísmo más o menos militante, pero que en realidad profesaban otro tipo de ideología; y por el otro, declaraciones escritas y publicadas de grandes ateos clásicos, de esos que aparecen en libros de filosofía o de ciencias naturales, y que al final resultaban no serlo tanto como ellos mismos habían dado a entender. En resumen, que no podemos escribir en contra (¡vaya una expresión!) de algo cuya existencia ponemos muy en duda, ya de entrada. Supondría un contrasentido, unacontradictio in terminis, como gustan de decir los que saben mucho latín.

Ahora bien, tampoco podemos cerrar los ojos a una realidad que está en la calle, con la que nos topamos día a día, y que es un tipo de ateísmo —que algunos preferirán sin duda tildar más bien de agnosticismo, de incredulidad o de cualquier otro nombre no tan extremo—, no teórico, sino práctico. La realidad de quienes creer, lo que se dice creer, pueden llegar a creer que algo hay o que algo existe más allá de lo que percibimos en este mundo, pero no les quita demasiado el sueño. Y por encima de todo, manifiestan una abierta hostilidad, expresada de maneras más o menos contundentes, frente a las entidades religiosas, las iglesias especialmente, a las que acusan de forma inmisericorde de ser las culpables de gran número de sucesos desgraciados y situaciones terribles por las que han atravesado individuos y sociedades en nuestro entorno cultural de Occidente, y a las que señalan sin pestañear como causantes de estados de ignorancia e incultura generalizados que les han resultado harto rentables. Ante todo ello, lo que no podemos hacer, en conciencia, es mirar para otro lado y conformarnos con decir que están equivocados, que exageran, que mienten, que van dirigidos por ideologías diabólicas o que forman parte de un entramado demoníaco cuya finalidad es perseguir al pueblo de Dios, por lo cual más vale no tener nada que ver con ellos, ni de lejos.

En aras de esa franqueza que debe caracterizarnos en tanto que cristianos, hemos de admitir que quienes lanzan tantas acusaciones contra las iglesias, o contra la iglesia entendida como el conjunto de los creyentes, no están demasiado lejos de la verdad. O si lo preferimos, que no mienten, por desgracia. Y algo muy importante: que no es sólo una iglesia en exclusiva la catalizadora de todos esos males y esas desgracias, sino que todas, en mayor o menor medida, tienen su parte de culpa. Si en nuestros países de cultura latina y tradición católica la Iglesia de Roma ha estado permanentemente aliada con poderes políticos tiránicos y ha contribuido al empobrecimiento y la ignorancia de amplios sectores de la población, en otros países de otras culturas y tradiciones también se encuentran iglesias de rango nacional a las que se puede acusar —y de hecho se acusa— de cosas parecidas. Y, para que nadie se quede sin su porción correspondiente, a las iglesias, denominaciones, grupos o movimientos religiosos que no entran en tal categoría, de igual manera se los señala como fuente de oscurantismo, cuando no como negocios fraudulentos o culpables de actividades claramente delictivas.

En pocas palabras, todo un desafío para los creyentes cristianos comprometidos, un verdadero reto constante e ineludible. La pregunta brota con toda su fuerza: ¿qué se puede hacer?

Las citas de los dos ilustres pensadores con las que encabezamos esta reflexión nos llamaron poderosamente la atención en su día, cuando las leímos por primera vez; no lo podemos negar. No es porque sí que las hemos colocado precisamente ahí. Para ser sinceros, no creemos que frente a este ateísmo práctico que detectamos en tan amplios sectores de nuestra sociedad occidental hodierna la solución consista en comenzar por una dura y áspera diatriba acerca de la existencia de Dios al estilo de las famosas Quinque Viæ de Santo Tomás de Aquino o del Argumento Ontológico de San Anselmo de Cantérbury. Ni siquiera creemos que nuestro diálogo con quienes piensan de esa manera deba iniciarse con una apasionada apología de la inerrancia bíblica o un ataque frontal contra el evolucionismo a base de textos del libro del Génesis. Nuestra sociedad actual, tan impregnada de filosofía humanista en todos los aspectos, y tan concienciada acerca de las necesidades humanas fundamentales, no puede abordar ciertos temas sin una reflexión previa que ha llegar por otros derroteros y que, en primer lugar, ¡ha de ser asimilada como propia por los mismos cristianos!

El mensaje del evangelio, reconozcámoslo sin ambages, se dirige al hombre, vale decir, a la persona, no a los ángeles, no a entidades supra- o extra-humanas, y no consiste en la revelación de grandes misterios doctrinales o teologías enrevesadas, sino en la manifestación de un hombre muy concreto en el tiempo y en la historia: Jesús de Nazaret, el Mesías, el Cristo. Y esta manifestación es para salvación, lo que significa liberación (redención, en un lenguaje más teológico) y re-dignificación de los seres humanos. Cristo es en verdad reconocido y proclamado como Dios por la iglesia, no debido a sus milagros, no a causa de los relatos bíblicos que hablan de su nacimiento virginal, sino porque su misión, incluida su pasión, muerte y resurrección, generan esa total reubicación de la especie humana en el plano de dignidad que el Creador le había otorgado desde el primer momento y que ella misma había perdido. De ahí que un mundo cristiano en el que durante siglos se han defendido y plasmado desigualdades o diferencias supuestamente “naturales” entre las personas, haya constituido el mejor caldo de cultivo para toda clase de ateísmos prácticos y anticlericalismos feroces. Mal se puede dialogar con una sociedad hipersensibilizada ante las injusticias partiendo de presupuestos que creen o fomenten barreras de raza, clase social o sexo entre los hombres. En este sentido, iglesias o entidades religiosas que discriminan de entrada a quienes no son de una raza o etnia determinada, o que distribuyen cargos y prebendas en base a las entradas económicas de las personas, o que relegan a las mujeres a una posición de inferioridad para el acceso a los sagrados ministerios (por increíble que pudiera parecer, estas cosas aún existen en nuestros días. ¡Vaya si existen!), han quedado fuera de juego. No sólo en lo referente a la sociedad. También en lo que concierne al propio evangelio de Cristo.

Por otro lado, congregaciones particulares o denominaciones en su totalidad que profesen un absoluto aislamiento de las realidades de este mundo en base a una pretendida pureza que debe mantenerse a cualquier precio, o que sostengan una esperanza escatológica que haya de hallar un cumplimiento inmediato y por tanto las dispense de atender a las necesidades básicas del prójimo, no pueden jamás, por mucho que lo pretendan, llamarse Iglesia de Cristo. Su verdadera definición es secta y secta peligrosa.

Si como Cuerpo de Cristo deseamos extender las buenas nuevas entre nuestros contemporáneos de Occidente —sin olvidar nunca que el mundo en que vivimos cada día está más occidentalizado—, el único camino será presentar a Jesús como una realidad viva que trasciende los muros de capillas y templos para plasmarse en el día a día, en nuestra propia existencia y nuestro compromiso a favor del hombre. No es necesario caer en el extremo de transformar la Iglesia en una simple ONG o una asociación vecinal con ciertos tintes políticos más o menos definidos. Algunos ya lo han hecho y han perdido su dimensión de comunidad religiosa, lo que nunca debiera haber sucedido, realmente. La propia identidad eclesial, bien mantenida en una doctrina, una teología y una liturgia auténticamente cristianas, cómo no, jamás puede considerarse incompatible con esa dimensión humana y cercana al hombre de la calle, que necesita imperiosamente de la liberación y la re-dignificación que sólo Cristo puede darnos.

No hay razón alguna, por tanto, para temer el diálogo con quienes hoy afirman no creer.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Ese Dios que tanto molesta.



Allá por los años en que, en tanto que joven seminarista, iniciábamos nuestros estudios teológicos —la penúltima década del siglo pasado, ni más ni menos—, uno de nuestros profesores afirmó de forma rotunda en clase que la idea de Dios resultaba sumamente molesta a los incrédulos por dos conceptos fundamentales: la creación del mundo y eljuicio final. Para combatir la primera, proseguía, ateos como Darwin (!) habían “inventado” las teorías evolucionistas, que eliminaban a Dios de nuestros orígenes y nos reducían a los seres humanos a la categoría de meros “monos con un cerebro más desarrollado”; para hacer frente a la segunda, añadía, incrédulos como Bultmann (!) se habían “sacado de la manga” historias como la “desmitologización” de la Biblia, que hacían de las enseñanzas de las Escrituras un motivo de burla al reducirlas a la categoría de mitos, entendidos como “cuentos para niños”. En conclusión, pontificaba aquel profesor, la especie humana se liberaba de un Dios terrible que le exigía una vida moralmente íntegra y le pediría cuentas por sus pecados.








El primero es lo que de forma genérica llamamos la Teología de la Gracia, es decir, la comprensión de las Escrituras enfocada y exclusivamente centrada toda ella en la obra suprema de Dios en Cristo, jamás en el propio ser humano, ya sea el Israel del Antiguo Testamento o la Iglesia del Nuevo. Esta manera de entender los escritos bíblicos, que no obedece al capricho de ciertos lectores o intérpretes actuales o de siglos pretéritos, sino que se cimenta en infinidad de declaraciones de los mismos textos y en el hilo conductor que atraviesa el canon desde el Génesis hasta el Apocalipsis, viene a hacer polvo literalmente cualquier pretensión humana de mérito alguno ante Dios. Es cierto que esta discusión suena a Reforma Protestante del siglo XVI, y que hoy en día a ningún supuesto creyente evangélico se le ocurriría pensar en adquirir indulgencias plenarias previo pago, pongamos por caso, o acudir en peregrinación a ningún santuario para obtener el perdón divino por sus pecados. Sin duda que así es. Pero también es demasiado evidente que son demasiados los creyentes actuales que colocan todo el peso de su salvación personal en sus propias decisiones o en su obediencia estricta a los mandatos divinos (o a lo que algunos “iluminados” y “líderes” van diciendo por ahí que son mandatos divinos, que ésta es otra), decisiones y obediencias en definitiva que con excesiva frecuencia no obedecen sino a estados emocionales muy concretos y hasta hábilmente manipulados por profesionales de la verborrea religiosa —me resisto con todas mis fuerzas a llamarlos ministros de laPalabra, que es algo sagrado—, y que en cualquier caso hacen del ser humano el centro indiscutible de todo, destronando y desplazando a Cristo. El Dios de la Biblia que toma la iniciativa de la Redención del hombre y que elige, llama, dirige la vida de sus hijos, los salva y los santifica porque así lo quiere, es decir, por pura misericordia, molesta a quienes, consciente o inconscientemente, se creen demasiado buenos o piensan ser mejores que el resto porque han sabido responder positivamente a los llamados divinos, o porque han tomado la buena decisión cuando correspondía. Hemos constatado de forma directa que son demasiados los creyentes ofendidos (a veces con notoria agresividad) por la idea de que es Dios quien decide redimir y salvar, no ellos mismos; de que es Dios quien da el primer paso, no ellos; de que es Dios quien concede sus dones por puro amor, no porque ellos los merezcan; de que Dios abre sus puertas a todos y derrama bendición sobre todos, no sólo sobre los obedientes; y de que finalmente Dios recibe en su presencia a muchos que más de uno rechazaríamos. La Teología de la Gracia nos hace añicos, literalmente. Nos muestra quiénes y qué somos en realidad, o sea, nuestra total dependencia del Dios revelado en Cristo. Este Dios molesta.


El segundo es el compromiso que nos exige el Reino de Dios inaugurado por Jesús. Hablar de compromiso hoy en muchos ambientes cristianos tiene una amplia gama de significados, un variado espectro semántico: se entiende por él desde la asistencia regular a los cultos dominicales o a las reuniones de entre semana hasta la participación en ciertas actividades de la congregación, sean sociales internas, solidarias, evangelizadoras, testimoniales, pasando por la contribución generosa en las ofrendas de la iglesia y tantas otras cosas de igual calibre. Y nadie tiene nada que decir en contra. El cristiano, se supone, adquiere un compromiso con su congregación y es su deber (su privilegio suena mejor) hacerle frente. No cabe duda de que tales compromisos, si bien en ocasiones puedan resultar gravosos en tiempo y en dinero, a la larga o a la corta generan en el creyente un cierto grado de satisfacción nada desdeñable: es muy positivo poder colaborar en las actividades de la iglesia y hasta resulta educativo frente a los propios hijos o los demás niños y jóvenes de la congregación respectiva. Pero nos referimos a otra clase de compromiso que no anula nada de lo dicho, por cierto, pero es un tanto diferente. El Reino inaugurado por Jesús, según leemos en los Evangelios, no se limita a las parroquias o congregaciones locales. Su proclamación, que va más allá de lo que entendemos por “testimonio” o por “evangelización”, implica una denuncia abierta de las injusticias sociales y de quienes las provocan. No basta con organizar repartos de comida o de ropa entre los menos favorecidos; no es suficiente con participar en campañas para que niños de familias depauperadas tengan regalos o juguetes en Navidad. Todo esto está muy bien y es necesario que se haga, naturalmente, pero Dios exige de su pueblo algo más: una protesta firme y una denuncia sin paliativos —profética en el más puro sentido de la palabra— de todo aquello y de todos aquéllos que mantienen a las gentes en la pobreza y en la ignorancia. La redención de Cristo no sólo implica la expiación de los pecados de la humanidad; también conlleva una re-dignificación de la persona, una revaloración de los seres humanos, creados todos ellos sin excepción a la imagen y semejanza del Creador, y quienes viven en este mundo deben saberlo. Dios quiere que seamos nosotros quienes proclamemos estas cosas. Para algo nos ha elegido en Cristo por pura Gracia y nos ha puesto en esta tierra como un pueblo sacerdotal. No basta con participar en labores de las que llamamos sociales, muchas de las cuales se efectúan (¿y por qué no?) con ayudas de fondos públicos. Hay que levantar la voz alto y claro denunciando la injusticia, la corrupción, la podredumbre de quienes ejerciendo el poder de forma indigna y amparándose en siglas políticas de todos los tamaños y colores (y siempre engañosas) aplastan a los pueblos y deshonran así a todo el género humano. Dios quiere que ejerzamos este ministerio. Por eso molesta. Molesta y mucho a quienes se conforman con creer que somos un pueblo aparte —“pequeñito y muy feliz”, se cantaba hace años—, impermeable a las influencias de este mundo (?) y debemos vivir separados de todo y de todos preparándonos para un apocalipsis devastador que tendrá lugar en un futuro más o menos lejano.










Juan María Tellería


El pastor Juan María Tellería Larrañaga es en la actualidad profesor y decano del CEIBI (Centro de Investigaciones Bíblicas),Centro Superior de Teología Protestante.

Fuente: Lupa Protestante

jueves, 8 de marzo de 2012

Anonymous contra la religión: desfiguran webs cristianas e incluyen un vídeo de Richard Dawkins.




Madai MoRado
 / Proyecto Ambulante

El colectivo Anonymous parece haberla tomado contra la religión cristiana durante este fin de semana. El grupo de activistas declara la guerra a la religión en una serie de ataques a varias webs con la desfiguración de los sitios y la inclusión de un vídeo de Richard Dawkins realizando un llamamiento de los ateos a las armas. Según el comunicado de @anonymousIRC, la razón de este ataque se debe a la “propia idiotez religiosa”.
Los ataques habrían tenido lugar a comienzos de este fin de semana y los objetivos fueron tres iglesias de Carolina del Norte: Bethel Outreach International Church, Charlotte International Church y Crossfire Ministries.
Los tres sitios fueron bloqueados sustituyendo su página de inicio con el vídeo con el que abrimos, una pieza de 31 minutos en la que Richard Dawkings realiza un llamamiento a todos los ateos para que no oculten sus creencias y luchen contra la incursión de la religión en la política y la educación.
Junto al vídeo, el colectivo lanzó un mensaje en forma de declaración en cada una de las tres webs. Un mensaje donde no dudan en calificar a la religión como una enfermedad declarando la guerra.
Aunque en muchas ocasiones el colectivo acaba negando ataques que supuestamente llevan su nombre, en este caso ha sido a través de @AnonymousIRC, con más de 277.000 seguidores, desde donde se ha confirmado el hack. Les dejo con parte del mensaje firmado por le colectivo:
Saludos compañeros piratas,
Seamos claros desde el principio: cualquier tipo de religión es una enfermedad de este mundo. Una enfermedad que crea odio e intolerancia, una enfermedad que lleva a la gente a hacer la guerra con sus semejantes, una enfermedad que ha venido a este mundo desde hace mucho tiempo, cuando la humanidad no estaba educada, una enfermedad que llevó a una falsa esperanza y a la represión de los que creían y que a menudo ha sembrado el terror y la represión a los que no se atrevieron a creer.
Las religiones son jerarquías autoritarias, diseñadas para dominar a su libre albedrío. Las religiones son estructuras de control. Ellos pretenden convencerle para que entreguen su poder en beneficio de aquellos que disfrutan de dominar a la población. Cuando usted se suscribe a una religión, se inscribe en un programa de formación de siervos sin sentido. Las religiones no se comercializan como tal, pero se trata fundamentalmente de la forma en la que operan. En caso de que alguna vez se haya preguntado por qué las enseñanzas religiosas son siempre misteriosa, confusa e incongruentes… Esto no es casual – es intencional.
Vemos la religión más o menos de la misma manera que como vemos a muchos gobiernos. Alarmistas y haciendo un montón de dinero, por lo que un pequeño grupo de gente será increíblemente rica, mientras que las masas creyentes pueden comer tierra …
Así que todos vosotros, gente del mundo, no dejéis que la religión controle tu vida. No luchen unos contra otros. Nuestra vida puede ser una aventura maravillosa, donde ustedes tienen la oportunidad única de ayudar a la humanidad y sus conciudadanos. Dónde podemos trabajar todos juntos para hacer de este mundo un lugar mejor para nosotros mismos, para nuestros hijos y para todas esas generaciones que vendrán después de nosotros…


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Más información:


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Anonymous tira la web del Vaticano para denunciar su "corrupción"
El grupo de hackers tumba la web de la Santa Sede en respuesta a las "doctrinas" y el "interés de lucro" de la Iglesia católica.

Público.esAnonymous no ha detenido sus ataques ni si quiera a las puertas de los 'sitios' sagrados. El grupo internacional de hackers ha atacado la web de la Santa Sede esta mañana y ha dejado un mensaje en el que denuncia las "doctrinas" y el "interés de lucro" de la Iglesia católica.

"Éste ataque no se debe entender como un ataque hacia la religion cristiana o sus fieles en todo el mundo, sino hacia la corrupta Iglesia Romana Apostólica y todas sus emanaciones", han escrito en un comunicado (puedes leerlo en italiano aquí)

Anonymous ha puesto "bajo asedio" la web del Vaticano en "respuesta a las doctrinas, las liturgias y los preceptos absurdos y anacrónicos que vuestra organización con intereses de lucro propaga y difunde en el mundo entero".

Además, los hackers acusan al Vaticano de "retrógrada" al inmiscuirse "diariamente" en los asuntos internos italianos, junto a una larga lista de delitos que se remontan hasta la quema de herejes durante la Inquisición.
Un portavoz del Vaticano ha asegurado que no podía confirmar que el ataque haya sido perpetrado por hackers, aunque ha señalado que los técnicos están trabajando para restablecer la página web.

Comunicado traducido de Anonymous Italia

Buenos días, Vaticano:
Anonymous ha decidido poner bajo asedio su sitio web en respuesta a las doctrinas, liturgias y preceptos absurdos y anacrónicos que su organización con fines de lucro (Iglesia Apostólica Romana) propaga y extiende en todo el mundo.
Han quemado libros de gran valor histórico y literario, han ejecutado bestialmente a sus más feroces detractores y críticos a lo largo de los siglos, han negado teorías universalmente consideradas válidas o plausibles, han engañado a los incautos para que paguen para tener acceso al paraíso vendiendo el perdón.
Han sido culpables de la esclavización de poblaciones enteras, usando como pretexto su misión de evangelización y difusión del cristianismo en el mundo.
En tiempos más recientes han jugado un papel importante en ayudar a los criminales de guerra nazis a encontrar refugio en países extranjeros para evadir así la justicia internacional.
Permiten que cada día muchos de los miembros del clero puedan cometer abusos sexuales sobre los niños, cubríendolos cuando los hechos salen a la luz pública.
Italia se ve obligada a aguantar su interferencia en la vida diaria, la vida pública, política y social, y todo lo que ello supone.
Tienen propiedades y negocios por valor de millones de euros, en los que disfrutan fuertes incentivos fiscales.
Se obstinan en declarar prácticas y objetos fruto del progreso, como el preservativo o el aborto, como plagas a erradicar.
Son retrógrados, uno de los últimos bastiones de una época afortunadamente pasada, y destinada a no repetirse.
Esperamos sinceramente que el Tratado de Letrán finalmente sea revisado en un futuro próximo y les relegue a lo que son... una reliquia de tiempos pasados.
Este ataque no es un ataque a la religión cristiana o a los fieles de todo el mundo, sino a la corrupta Iglesia Apostólica Romana y a todas sus emanaciones.
--o-Ø-o--

Fuente: Chacatorex