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martes, 19 de marzo de 2013

Nuestra lengua materna, entre colonialidad y derecho.



Por Pável H. Valer Bellota*
Es un poco tarde para recordar: el día 21 de febrero se conmemoró el día internacional de la lengua materna. Pero esta tardanza no es trascendente si de nuestra lengua materna se trata. Porque el idioma es, a la vez, el centro del alma y del cuerpo de la nación, es la médula misma del pueblo. El idioma que hablamos, y que aprendimos junto con el beber la leche de nuestras madres, es parte objetiva de nuestras sociedades, refleja nuestro modo de ser y representa la imagen que hemos hecho del universo que nos rodea. ¿Chaynachu, icha mana chaynachu?
Sin garantías jurídicas para hablar nuestro idioma materno, nuestras sociedades están incompletas y no pueden ser sociedades en las que gobierne la libertad, sino únicamente esquemas políticos totalitarios que instauran relaciones de poder cultural y de dominación lingüística. En estos diseños no democráticos, un solo sector étnico –el que domina la lengua del poder– es privilegiado, y la mayoría de ciudadanos son desdeñados o desconocidos por el Estado. El afirmación del derecho a utilizar nuestro propio idioma en ámbitos privados y públicos es una exigencia ineludible para la construcción de una sociedad democrática en la que se pueda tener un buen vivir. Nokanchiman sumaq kausay munay.
Y justamente la instauración del día de la lengua materna es un reconocimiento internacional –hecho por UNESCO–  a la lucha por la democracia que los universitarios de Bangladesh, integrantes del Movimiento por la Lengua, desplegaron para exigir que en su país acabara la dominación colonial y se reconociera como lengua oficial el Bangalí, idioma materno de la gran mayoría de personas de ese país. Varios integrantes de este movimiento fueron muertos a causa de la carga represiva que el Estado colonial desplegó contra una manifestación pacífica el 21 de febrero de 1952. ¡Akakallaw, wañurachisqa!
Es que la resistencia contra el colonialismo tiene que ser entendida como una resistencia a la más absurda de las dominaciones a la que puede ser sometido un pueblo. Y aunque muchos no queramos recocerlo o no nos demos cuenta, en muchas de nuestras formas sociales y nuestras representaciones jurídicas  persiste aun la Colonia. Una de las más eficaces formas de dominación que los esquemas coloniales impusieron en nuestra América fue el imperialismo cultural y jurídico: hacernos creer y convencernos que nuestro mundo, todo lo nuestro cultural, nuestras lenguas, eran lo errado, y que todo lo que viniera de la metrópoli era lo normal, lo correcto, lo considerado culto. Nuestros idiomas fueron constituidos, mediante este imperialismo, en idiomas anormales, minoritarios, rústicos, en expresiones sociales expulsadas del ámbito de la legalidad, a los que había que borrar para siempre e imponer en su lugar los idiomas “doctos” de la anciana Europa.
Se trataba, en el esquema colonial, de acabar con nuestra conciencia de grupo, de hacernos desaparecer en nuestra propia memoria: que nos olvidemos de nosotros mismos y que olvidemos nuestros propios idiomas. La reprobación de la autoconciencia cultural tawantinsuyana buscaba acabar con el concepto racional y el sentimiento de cariño que nos permitía participar en nuestro grupo lingüístico originario. Este modelo inmoral de desconocimiento fue legitimado por el sistema político colonial, y en el periodo republicano fue replicado por las formas jurídicas que prohibieron prácticamente que pudiéramos hablar en el mundo legalmente construido y ser parte de nuestra asociación cultural originaria de manera consciente y libre. La castellanización de nuestras sociedades autóctonas es todavía, en la actualidad, una parte elemental de ese diseño colonial de dominación.
Como nada dura para siempre, las representaciones ideológicas coloniales, que chocan claramente contra la libertad y la racionalidad, han entrado en su decadencia última. Las luchas de los pueblos vienen ampliando paulatinamente los derechos de los pueblos y han dado lugar al desarrollo de los derechos humanos individuales. Junto a ellos han surgido los derechos colectivos: esos de los que son titulares las sociedades, los grupos humanos como conjuntos culturales. Estos derechos de los pueblos propician y hacen posible el disfrute de los derechos individuales, son en última instancia el presupuesto de la buena vida y la libertad. Una porción de esos nuevos derechos son los derechos lingüísticos.
Desde un punto de vista ético, ya no es posible  sostener que un grupo cultural tiene más derecho que otro a utilizar su lengua, difundirla y hacerla subsistir. Tampoco es jurídicamente posible sostener que diferentes lenguas que se hablan en un país tienen un valor diferente. Por el contrario, toda lengua es parte del patrimonio común de la humanidad, cada uno de los idiomas del mundo es fruto de miles de años de creación humana, y cada vez que se extingue un idioma nuestro patrimonio cultural común se hace más pequeño. Aniquilar un idioma es tan grave como incendiar y convertir a cenizas un museo, o condenar a la inexistencia a una nación entera.
La extinción de los idiomas debido a la dominación cultural, y a causa de la injusticia lingüística, debe ser proscrita por ley. Los derechos lingüísticos deben ser reconocidos jurídicamente de manera formal por las legislaciones nacionales. En este sentido la UNESCO aprobó en junio de 1996 la Declaración Universal de Derechos Lingüísticos que reconoce derechos a las comunidades lingüísticas. Esta Declaración establece que todas las lenguas tienen igual valor por ser la expresión de una identidad colectiva y de una manera distinta de percibir y describir la realidad. Por ello, en un contexto democrático, el Estado debe dotar a todas las comunidades lingüísticas de las condiciones necesarias para su desarrollo. Toda persona tiene derecho, por ejemplo, a relacionarse y a ser atendido en su propia lengua por los servicios públicos o  administrativos.
Debido a la subsistencia del colonialismo en nuestra cultura jurídica, y tal vez por haber sido promulgada antes de la Declaración, la Constitución peruana de 1993 no contempla a plenitud estos derechos. Por el contrario, impone el castellano como idioma oficial para su uso en todo el Perú, y restringe la utilización, “en las zonas donde predominen”, del “Quechua, el Aymara y las demás lenguas aborígenes, según la ley. Esta disposición constitucional tendrá que ser revisada oportunamente para hacerla compatible con el nuevo sentido común sobre el reconocimiento pleno de nuestra  pluralidad lingüística.
En julio de 2011 se publicó la ley 29735 que detalla los alcances del  artículo 48 de la Constitución, y declara de interés nacional “el uso, preservación, desarrollo, recuperación, fomento y difusión de las lenguas originarias del Perú”. Esta norma hace un listado de los derechos lingüísticos individuales; entre otros: el derecho a ser reconocido como miembro de una comunidad lingüística, al uso en público y privado de la lengua, a ser atendido por el Estado en la lengua materna y gozar de servicios de traducción simultánea, a la educación en la lengua originaria y al aprendizaje del castellano.
En cuanto a los derechos lingüísticos colectivos, esta ley únicamente establece algunos medios de actuación del Estado para promocionar los derechos de las comunidades lingüísticas:  la elaboración por el Ministerio de Educación del Mapa Etnolingüístico del Perú, como herramienta de planificación; el establecimiento de los criterios cualitativos y cuantitativos para determinar el carácter predominante de una lengua originaria en un ámbito geopolítico determinado; la creación del Registro Nacional de Lenguas Originarias; y la política estatal respecto a las lenguas en erosión y peligro de extinción.
Dicha ley no es la primera que se ocupa de las lenguas originarias del Perú, anteriormente lo hicieron el Decreto Ley 21156 que reconoce el Quechua como lengua oficial de la República (en 1975), y la Ley 28106 de Reconocimiento, Preservación, Fomento y Difusión de las Lenguas Aborígenes (en 2003) . Estas normas derogadas casi nunca fueron aplicadas mediante políticas públicas específicas y coherentes. La misma suerte corrió durante un buen tiempo la ley 27818 que ordena la educación bilingüe intercultural, aunque actualmente desde algunos organismos del Estado se viene intentando su implementación.
La ley de lenguas originarias vigente tiene la debilidad de haber sido promulgada bajo una norma constitucional que restringe los derechos lingüísticos e impone el castellano como lengua oficial, pero es también la ley de mayor contenido y detalle que se ha promulgado hasta ahora en Perú. Actualmente el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación vienen elaborando el reglamento de la ley 29735, que tendrá que ser materia de consulta previa a los pueblos originarios antes de su promulgación. Queda también la tarea pendiente a los gobiernos regionales de elaborar las ordenanzas que permitan la mejor aplicación y el desarrollo de los derechos lingüísticos en sus territorios.
Se debe reconocer que estas normas jurídicas surgen de una realidad social que ha heredado muchos de los esquemas de dominación cultural de la Colonia, pero son también herramientas que inicialmente pueden servir para ayudar a emanciparnos de esos esquemas injustos, inmorales y antidemocráticos. Son normas que deben mejorarse y aplicarse de manera urgente: varios estudios indican que durante este siglo podrían extinguirse el 80% de las lenguas del mundo, y sin ir muy lejos: en Cusco, la ciudad abuela de América, desde 1990 menos del 50% de los padres transmitió su lengua originaria –el quechua o runasimi–  a sus hijos. ¡Apuraylla ruwasun!
* Pável H. Valer Bellota es doctor en Derecho por la Universidad del País Vasco. http://pavelvaler.blogspot.com

Otras noticias:

Fuente: Servindi

martes, 11 de diciembre de 2012

Bolivia: Capitalismo extractivo, propiedad privada de la tierra e intervención de TCO.


- El programa del vicepresidente Álvaro García Linera.

Bolpress, 11 de diciembre, 2012.- Las Tierras Comunitarias de Origen (TCO) y los parques nacionales están bajo control de una elite hacendal-empresarial local y de transnacionales y gobiernos extranjeros; y las organizaciones no gubernamentales (ONG) ambientalistas y las dirigencias indígenas fungen como meros instrumentos del “ambientalismo empresarial de derecha” “materializador de una acumulación capitalista medioambiental”, expone el Vicepresidente Álvaro García Linera en su nuevo libro “Geopolítica de la Amazonía, Poder hacendal-patrimonial y acumulación capitalista”.Si bien en los países del primer mundo hay ONG que son parte de la sociedad civil, en los países del tercer mundo como Bolivia varias ONG son realmente “Organizaciones de Otros Gobiernos”, es decir un poder extranjero en territorio boliviano que define la temática, el enfoque y la línea de financiamiento desde las prioridades de ese otro gobierno, argumenta García Linera en su último libro presentado ayer en La Paz. (1)

“Podríamos decir que el sistema neoliberal periférico se configuró entre un Estado reducido en sus capacidades y su poder de intervención económica y cultural (procesos de privatización y “achicamiento”), ONG que lo reemplazaban en determinadas áreas (social, cultural, lucha contra la pobreza, pueblos indígenas, medio ambiente, etc.), y un sector económico privado extranjero, que se apropiaba de las riquezas públicas”.



En ese contexto, explica García Linera, “algunas ONG en el país han sido el vehículo de la introducción de un tipo de ambientalismo colonial que relega a los pueblos indígenas al papel de cuidadores del bosque amazónico (considerado propiedad extraterritorial de gobiernos y empresas extranjeras), creando de facto una nueva relación de privatización y extranjerización de los parques nacionales y las Tierras Comunitarias (TCO), en las que el mismo Estado ha perdido tuición y control”.

La delimitación de TCO y posterior proceso de saneamiento a partir de 1996 fueron mayoritariamente financiados por la cooperación internacional y hasta 2008 el saneamiento de tierras ejecutado por el INRA fue costeado casi exclusivamente con fondos extranjeros.(2) “¿Alguien pensó que la cooperación europea o peor aún USAID, se interesaban en poner recursos para una ‘alternativa civilizatoria al capital’, ‘otro mundo posible’, ‘el postcapitalismo’ o el temido ‘comunismo’? ¡Claro que NO!”, sentencia el teórico de la “revolución democrática y cultural”.

Según el Vicepresidente, el verdadero objetivo de la filantropía occidental fue conquistar territorios estratégicos y recursos de la biodiversidad (material genético, minerales, petróleo, gas…) a través de las ONG. “Negociar con un pueblo indígena a través de una ONG local, financiada por otro país, es más fácil que establecer una relación de Estado a Estado. De otra manera (los países capitalistas desarrollados) tendrían que negociar, pactar o incluso enfrentar a otros Estados nacionales para conseguirlos”.

Por eso las ONG financian proyectos de corte “imperialista”; “basta ver el enfoque de los proyectos de USAID y del Departamento de Estado con referencia a los pueblos indígenas; sus documentos muestran la intención de comprar la lealtad y defensa de los mismos frente a los medios de comunicación”. (3)

Desde su nacimiento, detalla el Vice, la CIDOB y el CONAMAQ contaron con financiamiento directo de la cooperación internacional a través de ONG, que en las últimas dos décadas lograron crear una relación clientelar con la dirigencia indígena. (4)

En la medida en que estos niveles de organización, con escaso contacto con las bases indígenas, funcionan exclusivamente con financiamiento externo, en realidad se desenvuelven propiamente como ONG y reproducen mecanismos de cooptación clientelar y subordinación ideológica y política hacia las agencias de financiamiento, la mayor parte de ellas europeas y norteamericanas.

De esta forma, las ONG tejieron una trama clientelar de dirigencias indígenas a través de las cuales emiten el “discurso ambientalista empresarial de derecha” y “materializador de una acumulación capitalista medioambiental”.

¿Quién tiene el poder en la Amazonía?

En el caso específico de las TCO de la Amazonía, el poder económico y político no está ni en manos de los pueblos indígenas ni del Estado. En realidad, los dueños de la Amazonia son, por una parte, una elite hacendal-empresarial; y por otra, empresas y gobiernos extranjeros que negocian el cuidado de los bosques amazónicos a cambio de la reducción de impuestos y el control de la biodiversidad.

García Linera identifica cuatro fuerzas que se articulan en torno a la dominación de la Amazonia:

1. Las empresas extranjeras han creado una novísima modalidad de plusvalor: el plusvalor medioambiental en torno a la apropiación extraterritorial de la biodiversidad amazónica, que les permite subir sus tasas de ganancia sin necesidad de modificar el patrón técnico-productivo destructivo de la biodiversidad. En otras palabras, siguen manteniendo en pie las mismas fuerzas técnicas destructivas y obtienen sustanciales rebajas de impuestos y eliminación de penalidades cada vez que titulan “bonos de carbono” a nombre de una de ellas.

Así, “protegiendo” tales o cuales áreas del bosque amazónico, reducen sus costos de producción empresarial, elevan la tasa de ganancia de los accionistas y eluden la necesidad de un trastrocamiento radical de la base técnica-productiva contemporánea.

Paralelamente, numerosas empresas extranjeras que controlan extraterritorialmente “sus bosques”, acceden a una gigantesca fuente de diversidad genética para la industria de la biotecnología, sin pagar absolutamente ningún impuesto, patente, regalía o realizar una inversión previa. De esta forma, la “protección de bosques” a cargo de conglomerados empresariales extranjeros ha devenido en una modalidad “medioambiental” de acumulación capitalista.

2. Los gobiernos de los países capitalistas más desarrollados, a través del medio ambientalismo empresarial, están logrando establecer cordones de control sobre numerosas áreas de enorme riqueza de recursos naturales, biológicos, mineros e hidrocarburíferos.

En el caso de la Amazonia boliviana, no solo tenemos los mayores reservorios de agua dulce de todo el país, sino también la mayor concentración de diversidad biológica, reservorios de petróleo y gran parte del llamado “escudo precámbrico” con grandes reservas de oro, níquel, hierro, uranio…

3. El bloque hacendal-empresarial transformador de la materia prima amazónica aún controla los procesos de intermediación y semi industrialización de los recursos naturales. Se trata de una elite empresarial vinculada simultáneamente a la propiedad de la tierra, a los antiguos partidos políticos de derecha patrimonialistas, a la compra y procesamiento de ganado vacuno y a la actividad de procesamiento de materias primas amazónicas (madera, lagartos, castaña, goma, etc.).



Es una burguesía regional que al tiempo de refuncionalizar las TCO como espacios de provisión negociada de materias primas por las dirigencias indígenas, logra acaparar la renta de la tierra resultante de la actividad extractivista. En algunos casos, a través de la coacción extra-económica ejercida sobre pobladores indígenas, obtiene también un nuevo monto de plusvalor del trabajador-peón indígena.

4. El conjunto de ONG amazónicas y una trama clientelar de dirigentes indígenas forman un pequeño ejército ideológicamente difusor del discurso medioambientalista de derecha, y económicamente materializador de una acumulación capitalista medioambiental.

Formados en la oposición a cualquier tipo de presencia del Estado en los bosques y llanos amazónicos, y adversarios de la autonomía del movimiento indígena que desmoronaría las redes de cooptación sobre los dirigentes; algunas ONG se han lanzado en una especie de cruzada ambientalista a nivel local, cuyo efecto real a nivel planetario es la consolidación del lucrativo negocio de reducción de impuestos a las empresas transnacionales a cambio de la protección de bosques.
Subsunción capitalista de la economía indígena amazónica

En tanto los pueblos indígenas no han incursionado en procesos de transformación de la materia prima que existe en los nuevos y grandes territorios indígenas, la madera, los lagartos, la castaña, la goma o los productos de pesca siguen siendo comprados por los madereros y empresarios-hacendados a precios irrisorios y bajo las mismas modalidades de “habilito” que renuevan la tradicional dependencia económica y social del pasado, describe García Linera.

Aprovechando las relaciones y jerárquicas de clase y de nacionalidad, el empresariado-hacendal ha generado una subsunción mercantil de esas Tierras Comunitarias a la actividad empresarial extractivista, con la aplicación de diversos mecanismos de coacción extraeconómica que reducen los costos de compra y elevan los ingresos empresariales.

En corto tiempo, las millones de hectáreas de las TCO que se encuentran en gran parte de la Amazonia, están quedando nuevamente articuladas a los mecanismos de dominación señorial y patronal de los empresarios-hacendados. García denomina “subsunción del territorio indígena y los recursos naturales a la acumulación capitalista interna” a la “subordinación formal de la TCO y de los parques a la generación de beneficios para empresarios hacendados”.

Cuando las TCO y parques nacionales también sean sometidos a los circuitos de acumulación capitalista (ganancia) de empresas extranjeras, “hablaremos de una subsunción de la territorialidad indígena y de la naturaleza a la acumulación capitalista externa”.
Las falacias colonialistas en el TIPNIS

El Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) no es una excepción a esta situación de subsunción formal de la economía indígena y de la naturaleza a la acumulación del capital. Como sucede en otras regiones de la Amazonia, el trabajo indígena y la riqueza natural del TIPNIS han sido subsumidos formalmente a procesos de producción capitalistas fuertemente articulados a mercados internacionales.

Si bien la TCO ha permitido la propiedad de la tierra y el uso de los recursos por parte de los pueblos indígenas amazónicos; las principales riquezas del TIPNIS (lagartos, madera, cacao) forman el eslabón más bajo y peor remunerado de una cadena de aprovisionamiento, procesamiento y comercialización de carácter empresarial.

La propiedad comunitaria de la tierra también ha devenido en el eslabón más bajo de la cadena empresarial de generación de valor y de acumulación capitalista. “El propio TIPNIS, considerado hasta hace poco como el ‘pulmón del mundo’, es un pulmón horadado por la extracción ilegal de madera y cuero, un pulmón con cáncer por la nicotina”, sentencia el Vice.

En ese marco, identifica tres “falacias” en el discurso del movimiento “ambientalista empresarial de derecha” y “materializador de una acumulación capitalista medioambiental”.

Falacia 1: La carretera de la invasión cocalera

García Linera asegura que la carretera no va a ser la punta de lanza de ninguna supuesta “invasión cocalera”; ni siquiera con los tramos que existen se ha materializado tal “invasión”, porque se trata de un Parque y un territorio de propiedad colectiva indígena, y son los propios productores de hoja de coca los que respetan orgánicamente esa propiedad colectiva.

Los propios sindicatos de productores fueron los que el año 1990 delimitaron con el gobierno una “línea roja” dentro del TIPNIS que voluntariamente decidieron no traspasar. Desde entonces, cualquier compañero que transgrede esa línea, deja de contar con el apoyo de su sindicato y federación, y es susceptible de ser desalojado del lugar donde habita por la fuerza pública.

Además, la producción ilegal de hoja de coca no se ubica en los bordes de las carreteras; los cultivos ilegales se hacen precisamente allá donde no llega el control del Estado ni de las federaciones; en zonas donde no existen caminos ni sendas. Por tanto, si algo va a promover la presencia de una carretera en el Parque, es la huida de los cultivos ilegales e incluso de la producción de pasta base de cocaína, que a lo largo de estos años se ha detectado en zonas del TIPNIS en las que no llegan caminos ni existe presencia estatal.

Falacia 2: Las TCO son los únicos espacios de comunitarismo

La segunda falacia, de implicancias aún más reaccionarias que la primera, resalta García, es la que busca separar artificialmente a “indígenas de tierras bajas” versus “campesinos de valles y tierras altas”; los primeros alejados del mercado, buenos y contempladores de la naturaleza; y los segundos depredadores, malos, mercaderes, ilegales y destructores de la naturaleza.

Este dualismo de caricatura fue utilizado durante décadas por los hacendados amazónicos y orientales para colocar un muro de contención alrededor de sus latifundios ante la presencia y la migración de los indígenas campesinos de tierras altas. Esta ideología anti-campesina terrateniente ha sido retomada por los ambientalistas en el debate sobre el TIPNIS para crear un ambiente hostil al movimiento indígena-campesino de tierras altas, y en particular en contra de los productores de hoja de coca. (5)

Además, esta segunda falacia colonial se teje alrededor de la separación de indígenas “buenos” porque habitan una Tierra Comunitaria y campesinos “malos” porque tienen propiedad familiar individual. La propiedad jurídica común no define lo comunitario. Existe propiedad de la tierra individual con posesión común de tierras, incluso con sistemas comunitarios de autoridad y técnicas comunitarias de trabajo. Esto sucede por ejemplo en la mayoría de las regiones del altiplano, núcleo de la identidad indígena aymara.

Por tanto, el clasificar a los “indígenas” porque tienen propiedad comunitaria, y a los “campesinos” porque no la tienen, es una garabato conceptual de implicancias contrarrevolucionarias desastrosas. La creencia de que las TCO son los únicos espacios de comunitarismo es una típica ilusión juridicista acostumbrada a confundir la realidad de las cosas con la realidad de las palabras. (6)

“Al reducir la categoría de indígena a la pertenencia a una TCO, seguimos presos en la ilusión del abogado que sueña con sustituir la realidad de las cosas con la realidad de sus artificios lingüísticos; y en este caso el de hacer de una categoría jurídica (TCO) el núcleo de una identidad social”.

García Linera entiende que la TCO es una categoría jurídica, no una estructura social ni una identidad. “Las identidades sociales, y más aún las nacionales, son artefactos políticos de movilización con proyección estatal que pueden apoyarse en determinadas prácticas sociales como el idioma, la historia común, la memoria, el territorio, la economía, etc., pero que tienen la virtud de articular una voluntad colectiva transclasista en torno a objetivos de auto-determinación”.

La identidad indígena que ha descolonizado y llevado al poder en 2006 al sujeto popular en Bolivia, es una identidad urbano rural y transclasista, con un núcleo articulador indígena. Ahí radica la certeza material de su mayoría y su hegemonía. (7)

“Pero resulta que el pseudo-ambientalismo y un puñado de izquierdistas abdicantes, en una desesperada y poco estética voltereta ideológica reducen ‘lo indígena’ a quienes viven en Tierras Comunitarias, dejando al resto de la población como ‘no-indígenas’”.

“De esta manera, y por arte de magia barata, la mayoría indígena conquistada como emancipación y proyecto político revolucionario de carácter nacional-general, se disuelve en unos pequeños núcleos poblacionales dispersos en tierras bajas que apenas llega al 3,7% de la población boliviana mayor de 15 anos (2001), y en el caso de tierras altas al 4,5%”.

“Al convertir a los indígenas en minoría dispersa en TCO, se elimina el mayor hecho político de descolonización con efecto estatal que ha tenido el país: la construcción de la fuerza política indígena como fuerza urbano rural mayoritaria; pero además se sustituye la realidad productiva y social con la chata categoría jurídica, desconociendo la objetividad real de las tendencias revolucionarias, comunitarias-comunistas presentes en las distintas organizaciones socio-productivas de las clases laboriosas urbano-rurales”.

En criterio de García, la “implicancia reaccionaria de esta metafísica conservadora” es el fraccionamiento del movimiento indígena, la minimización y el aislamiento de lo indígena, el desarme ideológico y político de lo indígena, y la judicialización de lo indígena.

“En fin, toda esta narrativa conservadora conduce inexorablemente a la impotencia y muerte del sujeto político indígena. He ahí el gran sueño de la derecha hacendal realizado por boca y acción de ex izquierdistas que han devenido en intelectuales orgánicos de la restauración de la colonialidad”.

Falacia 3: ambientalismo versus capitalismo

Señala García que toda actividad humana —desde el construir una casa, sembrar alimentos, cazar y aun andar y respirar— afecta la naturaleza. “Nadie vive contemplándola, como sostiene el ambientalismo ingenuo, pues el que lo haga no permanecería vivo. La vida es un proceso de transformación metabólica de la naturaleza que afecta el entorno, y al hacerlo, el ser vivo se transforma a sí mismo”.

A cada modo de producción material le corresponde un modo de relacionamiento orgánico con la naturaleza. Algunas sociedades crearon modos de relacionamiento vivificantes con la propia naturaleza que los rodea, como las formas comunales estudiadas por Marx con el nombre de Comunidad Rural y Comunidad Agraria.

En esos casos, la naturaleza se presenta como una prolongación orgánica de la propia sociedad, como un ser vivo ante el cual el intercambio de adelantos laborales y recepciones productivas toma la forma de diálogos y rituales de mutua re-producción en el tiempo. Pero al interior de estas distintas formas comunales de sociedad, civilización y producción, también existen variantes que pueden generar un mayor o menor impacto en el entorno natural.

Las sociedades agrarias, una forma de comunidad social, tienen un sistema económico que en el marco de esa relación mutuamente vivificante con la naturaleza, genera un mayor impacto en el entorno que las sociedades recolectoras (otra forma comunal de sociedad).

De ahí que en lo básico ambos sistemas productivos mantienen un mismo patrón de intercambio orgánico y vivificante con la naturaleza, lo que impide diferenciarlos entre “depredadores” o “armónicos”, como lo hace el pseudo-ambientalismo.

Pero también existen sociedades donde la naturaleza se presenta como un simple reservorio de cosas a ser usufructuadas por los seres humanos. Es decir, es un objeto inerte susceptible a ser transformado por el trabajo, pero frente a la cual no se tiene ninguna responsabilidad ética o material de continuidad.

Y si a ello se suma que el objetivo orientador de los procesos productivos no es la satisfacción de las necesidades materiales, sino la acumulación ilimitada de la ganancia monetaria (la valorización), estamos frente al modo de producción capitalista. En este caso, la naturaleza se presenta solo como materia prima inerte para la ganancia.

Sin embargo, no es por definición que el capitalismo destruye la naturaleza, como piensa el ambientalismo de derecha. Lo que si hace el capitalismo por definición es generar ganancia en pocas manos privadas, “valorizar el valor”, decía Marx. Y si para cumplir ese objetivo hay que matar seres vivos, triturar sociedades, aniquilar y destruir la naturaleza que este a su paso, sin duda el capitalismo lo hará.



El autor recalca que es muy importante precisar la lógica fundante del sistema capitalista: la ganancia; porque si bien cada vez más sus fuerzas productivas están deviniendo en fuerzas destructivas de la vida y del planeta, la misma vorágine irresistible a la ganancia lo puede llevar a “preservar” la naturaleza, si es que eso le garantiza la tasa de ganancia necesaria.

Solo así se puede comprender que mientras en determinados lugares del mundo levanta fuerzas técnicas destructivas de la naturaleza (de ahí el efecto invernadero), en otros pueda alentar una hipócrita “defensa” del entorno a través de sus políticas de mercado: “bonos de carbono”, “economía verde”, cambio de deuda por protección de bosques, etc.; que en el fondo no son más que diversas modalidades de mercantilización y subsunción capitalista de la conservación temporal de bosques en los países del sur, para redituar beneficios a las grandes empresas transnacionales del norte.

Estas políticas pseudo-ambientalistas no son contradictorias con el capitalismo; al contrario, le son inherentes, pues ese ambientalismo para pobres le es redituable y le da ganancias, y por lo tanto le es útil y lo fomenta. Si destruir el medioambiente en el norte y proteger algún bosque en el sur —pero asumiéndolo como propio, como parte de sus activos empresariales— genera ganancias, este pseudo-ambientalismo forma parte de la maquinaria capitalista.

Lo dramático de todo ello es que esta farsa planetaria de un capitalismo estratégicamente destructor de la naturaleza, pero tácticamente preservador de nichos medioambientales, tiene como ejecutores de su trama a un ejército de medioambientalistas bienintencionados que “preservan” los bosques en los países pobres y al finalizar el día, le entregan a la mega-empresa una plusvalía medioambiental extraterritorial que elevara aun más el precio de sus acciones en la bolsa.

Así, “los medioambientalistas se desviven para que los habitantes del bosque de algún país del sur, como el TIPNIS, sigan en la marginalidad absoluta, y ahuyentan al Estado para que no perturbe su ‘armónica’ pobreza, completando un siniestro mecanismo planetario de acumulación ‘medioambiental’ capitalista”.
Alegato extractivista

Los críticos del extractivismo confunden sistema técnico con modo de producción, y a partir de esa confusión asocian extractivismo con capitalismo; “olvidando que existen sociedades no extractivistas, las industriales, ¡plenamente capitalistas!”, fustiga el Vicepresidente.

Él dice que “puede haber sociedades extractivistas capitalistas, no capitalistas, pre-capitalistas o post-capitalistas. Y de igual forma, puede haber sociedades no extractivistas capitalistas, no capitalistas o post capitalistas”.

Reconoce que en el extractivismo se condensa toda la distribución territorial de la división del trabajo mundial, distribución muchas veces colonial, pero “para romper esa subordinación colonial no es suficiente llenarse la boca de injurias contra ese extractivismo, dejar de producir y hundir en mayor miseria al pueblo”.

“Esta es precisamente la trampa de los críticos irreflexivos a favor del no extractivismo, que en su liturgia política mutilan a las fuerzas y a los gobiernos revolucionarios de los medios materiales para satisfacer las necesidades de la población, generar riqueza y distribuirla con justicia; y a partir de ello crear una nueva base material no extractivista que preserve y amplíe los beneficios de la población laboriosa”.

García considera que el extractivismo “actualmente, para nosotros como país, es el único medio técnico del que disponemos para distribuir la riqueza material generada gracias a él (pero de manera diferente a la precedente); además, también nos permite tener las condiciones materiales, técnicas y cognitivas para transformar su base técnica y productiva”.

“Porque si no, ¿con qué superar al extractivismo? ¿Acaso dejando de producir, cerrando las minas de estaño, los pozos de gas, retrocediendo en la satisfacción de los medios materiales básicos de existencia, tal como lo sugieren sus críticos? ¿No es esta más bien la ruta del incremento de la pobreza y el camino directo a la restauración de los neoliberales? ¿El amarrar las manos al proceso revolucionario en aras del rechazo extractivista, no es acaso lo que más desean las fuerzas conservadoras para asfixiarlo?”

El Vice cree que “superando el extractivismo no vamos a superar el capitalismo… Pero ojo, eso no significa que la superación del extractivismo no pueda ayudar a los procesos revolucionarios en proceso. Puede ayudarlos, en primer lugar, porque las fases de industrialización o producción de conocimiento permiten crear un mayor excedente económico susceptible de ser redistribuido para satisfacer las necesidades de la sociedad”.

Pero en todo caso, ni el extractivismo nos condena al capitalismo, ni el no-extractivismo nos llevara directamente de la mano al socialismo. “Todo depende del poder político, de la movilización social capaz de encaminar los procesos productivos —extractivistas o no extractivistas— hacia la creciente comunitarización de su control operativo y de la distribución social de la riqueza generada”.

Y en esta tarea, en una primera etapa, “¿acaso no es posible utilizar los recursos que brinda la actividad primaria exportadora controlada por el Estado para generar los excedentes que permitan satisfacer condiciones mínimas de vida de los bolivianos, y garantizar una educación intercultural y científica que genere una masa crítica intelectual capaz de asumir y conducir los emergentes procesos de industrialización y de economía del conocimiento? ¿Acaso dejando de producir materias primas el socialismo tocara la puerta? ¿Dejando intempestivamente el “extractivismo” se tendrán los recursos materiales e intelectuales para pasar inmediatamente a las etapas industriales y cognitivas de la producción?”

García Linera cuestiona: “¿No será que al condenar acríticamente el denominado extractivismo, en los hechos se busca dejar económicamente inerme y pobre al Estado Plurinacional para que sea incapaz de responder a la expansión de los derechos sociales que han surgido en el proceso revolucionario iniciado el año 2000?”

Está claro que hay que superar la etapa de ser simples productores de materias primas, “pero eso no se logra paralizando el aparato productivo, contrayendo el excedente que viene de las materias primas y regresando a una economía de autosubsistencia que no solo nos colocara en un nivel de mayor indefensión que el de antes, llevándonos a la abdicación total de cualquier atisbo de soberanía; sino que además le abrirá las puertas a la restauración patronal-neoliberal que se presentara como la que sí puede satisfacer las demandas materiales básicas de la sociedad”.

Como forma de superación gradual del extractivismo, consideramos que en primer lugar se tienen que satisfacer las necesidades urgentes de la población, elevar los beneficios sociales imprescindibles de las clases laboriosas y, a partir de ello, crear las condiciones culturales, educativas y materiales para democratizar aun más allá del Estado el control de la riqueza común, y comunitarizar (también más allá del Estado) la propiedad y la propia producción social”.

Entretanto, se debe a la vez construir un nuevo soporte tecnológico de producción de la riqueza que vaya superando el extractivismo. “Y eso es justamente lo que estamos haciendo como Gobierno: generar riqueza y redistribuirla entre la población; reducir la pobreza y la extrema pobreza; mejorar las condiciones educativas de la población. Y paralelamente a todo ello, estamos emprendiendo la industrialización”.

“Evidentemente no es un proceso simple; requiere años, tal vez décadas. Lo importante es reorientar el sentido de la producción, sin olvidar que hoy hay que satisfacer también las necesidades básicas apremiantes, que fueron las que precisamente llevaron a la población a asumir la construcción del poder del Estado. Justamente eso es lo que estamos haciendo en Bolivia”.

“¡Por supuesto que hay que proteger el medioambiente! Nuestra Constitución así lo establece y hemos aprobado leyes extraordinariamente vanguardistas en ese sentido. El gobierno en su conjunto se preocupa por equilibrar la necesidad de generación de riqueza para redistribuirla, con la obligación de la preservación del núcleo procreador de la base natural del planeta”, recalca García Linera.

“Pero esa es una decisión y una tarea de NUESTRO Estado, de nuestra legislación, de nuestro Gobierno y de nuestras políticas públicas estatales. La Amazonia es de nosotros, de los bolivianos; no de los norteamericanos o los europeos ni de las empresas u ONGs que pretenden ‘ensenarnos a protegerla’… Si quieren proteger el medioambiente, que lo hagan con sus bosques, ríos y cerros, y que no se entrometan en como nosotros decidimos cuidar nuestro propio entorno natural”.

El mandatario reconoce que los bolivianos “estamos teniendo problemas con la protección de la Madre Tierra, pero son dificultades que nosotros mismos sabremos corregir; no aceptaremos jamás el principio de soberanía compartida en ningún pedazo del territorio boliviano”.

En conclusión, “quienes en este momento se oponen a la presencia del Estado en la Amazonia, en los hechos defienden la presencia norteamericana en ella. No existe punto intermedio: ese es el dilema en el que se juega hoy el destino del control sobre la región amazónica boliviana, peruana, ecuatoriana, colombiana, brasilera”.
Notas


(2) De 2005 a 2009 la agencia danesa DANIDA invirtió más de 13,36 millones de dólares, de los cuales 2,4 fueron entregados a un proyecto técnico de la CIDOB, el Centro de Planificación Territorial Indigena (CPTI). En tierras altas, el mismo esquema fue aplicado con la ONG ISALP, que recibió durante el mismo periodo 700 mil dólares. Otras ONG como CEJIS y AVSF reciben financiamientos similares. El financiamiento estadounidense no participó directamente al acompañamiento de la TCO, pero si de muchas áreas boscosas en el marco del proyecto BOLFOR y el catastro individualizado de la áreas de cultivo de hoja de coca, conjuntamente con la Unión Europea. Las agencias de cooperación europeas (de Dinamarca, Holanda y la UE) estaban comprometidas con el 36% y la agencia USAID con el 23% de las superficies planificadas (2008). El resto estaba repartido entre agencias de la ONU, Fondos Multilaterales, privados y el Estado boliviano. Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores.

(3) Incluso es manifiesta su pretensión de convertirlos en enemigos del Gobierno Revolucionario de Evo Morales. “La Embajada de los Estados Unidos: Canapes y Territorios Indigenas”, Periodico Plurinacional No 6, Vicepresidencia del Estado, La Paz, agosto de 2011.

(4) La ONG APCOB (Apoyo para el Campesino Indígena del Oriente Boliviano) recibió fondos de USAID y de la Ford Fundation, a través de la ONG Culture Survival en los años 80, para la creación de la CIDOB, al igual que otras organizaciones indígenas en Perú y Ecuador; Cultural Survival, Final Report “Strengthening pluralism: a combined human right/rass roots development program for indians of latin america and the Caribbean basin”, 1987.

En los años noventa, el director de IBIS -DINAMARCA decía que ellos apoyaban la creación de CONAMAQ bajo el modelo étnico de la CIDOB porque necesitaban una organización de ese tipo para poder trabajar como cooperación. Identificaba a la CSUTCB como una organización clasista con un discurso de los años 70, con la cual ellos no podían trabajar. También, en un documento de OXFAM se puede leer: “El ayllu es una forma de organización andina que mantiene principios… en oposición a los sindicatos, que son formas de organización impuestas a los ayllus”; Andolina, Robert; Radcliffe, Sarah; Laurie, Nina, “Development and Culture: transnational identity making in Bolivia”, Elsevier, 2005, pags. 15-18.

(5) Esta xenofobia llega a tal límite, que defiende sin pudor un tipo de endogamia étnica al considerar como un “crimen” el hecho de que los yuracarés se casen con los quechuas o los aymaras. Se trata en el fondo de la falacia colonial de la construcción de “razas puras”, dicha ahora con lenguaje posmoderno, define García Linera.

(6) García piensa que en el mundo agrario (tanto en tierras bajas como en tierras altas), aun en las zonas de mayor parcelización (sic) de la tierra y de títulos individuales, existen áreas de usufructo colectivo (tierras de pastoreo, tierras de comunidad) y recursos igualmente comunes (las vertientes, ríos, lagunas, etc.) sobre los que no se ejerce ningún tipo de propiedad privada. Paralelamente, hay un sistema de autoridad comunal con tuiciones sobre múltiples aspectos de la vida, la misma propiedad individual, y un sistema de trabajo de ayuda mutua (caminos, escuelas, ayni, minka, etc.). Los sindicatos agrarios del Chapare son un ejemplo de este sistema social.

De la misma manera, en las TCO, si bien la tierra es propiedad jurídica común de todos los que viven en la comunidad o las comunidades, el sistema de trabajo es similar al de cualquier comunidad de propietarios individuales: la producción es estrictamente familiar-individual. La agricultura, caza, pesca y recolección que proveen los medios de vida cotidianos, se realizan de manera familiar y no de manera comunitaria. Y en el caso de tierras bajas, los sistemas de trabajo conjunto para las necesidades públicas como escuelas, caminos o para intercambios de trabajo, son débiles.

En general, ya sea en tierras de propiedad familiar o de propiedad comunitaria, no existen permanentes procesos de producción comunitarios. La mayoría de las actividades laborales requeridas para la satisfacción de las necesidades básicas de los comunarios se las realiza de manera familiar-individual. En tanto que las pocas actividades de utilidad pública que si emplean sistemas de trabajo colectivo, se dan ante todo en tierras altas, los valles y el Chapare, ya sea en Tierras Comunitarias como en tierras de propiedad individual.

(7) La construcción de la identidad emancipativa con voluntad de poder ha requerido dos momentos ético-políticos decisivos. El primero, la construcción de la identidad nacional indígena como mayoría demográfica nacional con visibilidad política. Ahí el aporte del tupak-katarismo de los Ayllus Rojos de los 90 fue decisivo, porque comenzó a interpelar políticamente al sujeto indígena de manera interclasista, es decir como nación en cuyo interior cohabitan varias clases sociales urbanas y rurales: campesinos, transportistas, intelectuales, profesionales, propietarios, artesanos, etc., pero cohesionados y articulados por la base cultural-histórica de la identidad en tanto aymaras, quechuas, guaraníes, etc.

La validación numérica de esta mayoritaria población indígena socialmente visible, vendrá de la mano de las multitudinarias movilizaciones indígenas urbano-rurales del 2000, 2001, 2003, y de los resultados del Censo de Población del 2001, que establecerá que el 62% de los bolivianos son indígenas. El segundo momento ético-político decisorio para la toma del poder por el movimiento indígena-popular, será la candidatura de Evo Morales en el instante histórico preciso y con la convocatoria adecuada para el momento, que permitirá convertir la mayoría demográfica socialmente visible, en mayoría política estatalmente dirigente.
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Otras noticias:


Fuente: Servindi


domingo, 10 de junio de 2012

A ocho años de la ocupación de Haití.


COMUNICADO DE PRENSA

La Coordinadora por el RETIRO DE LAS TROPAS DE HAITI exigirá mañana, al cumplirse 8 años del envío de tropas, EL RETIRO INMEDIATO DE TODAS LAS TROPAS DE HAITI, frente a la Cancillería, a las 12 hs.

A OCHO AÑOS DE LA OCUPACION DE HAITI – 1ª de Marzo 2004-2012
“El colonialismo no es para el siglo XXI” José Mujica, febrero 2012, aludiendo al caso Malvinas.
Como lo ha expresado días pasados el presidente Mujica, ” el colonialismo, no es para el siglo XXI”. Por esa razón, es injustificable la permanencia de tropas uruguayas desde hace 8 largos años, hoy, en Haití.
No hay Misión de Paz, porque no hay ni hubo guerra, en todo caso se trata del control militar de una población que se rebela ante la explotación, el saqueo, y la invasión militar extranjera.
Las tropas uruguayas de la MINUSTAH, actúan como policía militar, reprimen manifestaciones por aumento salarial, contra el hambre, persiguen líderes sindicales y políticos de la resistencia haitiana a la ocupación que fue primero norteamericana y francesa y luego sustituida por ejércitos de América del Sur, a pedido de EEUU.
Mantener ejércitos en un país hermano para mantener el MODELO COLONIAL, con trabajo esclavo al servicio de las multinacionales textiles yanquis, en 20 zonas francas, con 2 dólares el jornal, y luego reprimir a los que protestan ES UNA CANALLADA COMO LA DE LA TRIPLE ALIANZA contra el Paraguay.
El Presidente Mujica se jactó días atrás, de que Uruguay no podía ser sospechado de acción imperialista alguna, tratándose de un pequeño país, de poca población, y una economía no desarrollada, sin embargo, -la realidad nos demuestra cómo- cualquier nación, no importa su tamaño, puede aceptar ser usada por una potencia para agredir a un tercero, como ocurrió en la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, y como está ocurriendo hoy contra HAITI.
¿TENDREMOS QUE ESPERAR 200 AÑOS, PARA QUE UN PRESIDENTE URUGUAYO LE PIDA PERDON POR ELLO AL PUEBLO DE HAITI, como lo ha hecho hoy, José Mujica con el gobierno y el pueblo de Paraguay?
Desmentimos el montaje mediático en torno a Haití, de pueblo infantilizado, incapaz de gestionar, el estado” fallido”.
Ante la ENORME catástrofe del terremoto, el pueblo se autoorganizó, se autoayudó, con un infinito espíritu de solidaridad, y con la ayuda de gobiernos y pueblos como el cubano y venezolano.
Estos, que no tienen un solo soldado en Haití, pero sí miles de médicos, maestros, agricultores, constructores, colaborando en la autogestión haitiana en todos los terrenos: autoconstrucción de viviendas, reforestación, organización de la salud a nivel nacional, con decenas de hospitales de campaña, no precisan de otra protección, más que la del pueblo haitiano agradecido.
¿JUSTICIA O UNA NUEVA BURLA?
Las irregularidades en el juicio de los militares uruguayos que violaron a Johnny Jean, constituyen UNA NUEVA BURLA contra este pueblo.
El traductor y el abogado de oficio puestos por el gobierno uruguayo fueron cuestionados por Pierre Esperance director de la Red de Org de defensa de DDHH en Haití, y por el abogado Gervais Charles. Luego de la audiencia denunciaron graves errores de traducción, de un “joven inexperto que no domina el creole”, opinando incluso que algunos de ellos parecían deliberados.
Respecto del abogado de oficio uruguayo, expresaron su falta total de confianza en este profesional, que nunca habló con Johnny antes del juicio, pero sí hablaba con el abogado de los soldados acusados, y nunca retomó los reclamos de traducción errónea de los haitianos, a los que el juez hacía callar, sin más.
La Red Nacional de DDHH expresó al respecto que “no sabe qué es lo que traman el gobierno haitiano, la ONU y el gobierno uruguayo”, ya que todo parecía estar montado en desmedro de los intereses de la víctima.
¡JUSTICIA REAL PARA JOHNNY JEAN!
¡¡PAREMOS LA INFAMIA DE LA OCUPACION INJUSTA, VIOLENTA, COLONIAL DE HAITI!!
TODOS LOS GOBERNANTES SON RESPONSABLES Y TENDRAN QUE DAR CUENTA ANTE LA HISTORIA Y SUS HIJOS, DE SEMEJANTE SALVAJADA.

1/6/12
Coordinadora por el Retiro de las Tropas de Haití

ateaysublevada@live.com

lunes, 14 de mayo de 2012

La Iglesia Católica romana está a la deriva.



Ana Rodrigo, 10-Mayo-2012


!Que se vayan ellos!

Hace unos dos mil años un hombre del pueblo, sencillo, y con un proyecto de vida y de sociedad alternativa, inició un movimiento socio-religioso con ambición de hacer un mundo habitable, pero como dijo un piadoso teólogo, Loisy, excomulgado hace ya un siglo por modernista, Jesús predicó una buena noticia y vino la Iglesia.



El 11 de Octubre de 1962, el Papa Bueno, Juan XXIII, ante el colegio cardenalicio pronunció la siguientes palabras en el discurso de la convocatoria del Concilio: «Quiero abrir las ventanas de la Iglesia para que podamos ver hacia afuera y los fieles puedan ver hacia el interior».

De eso hace 50 años, un Concilio, pero no un concilio cualquiera, sino lo que fue el Concilio Vaticano II, un concilio muy singular en la Iglesia Católica y muy singular en aquel momento, singular porque desde que Trento cerró la doctrina de fe, mirando desde una perspectiva dogmática del pasado y reactiva a las propuestas luteranas, se configuró una imagen de Iglesia que se mantuvo intacta hasta el Vaticano II puesto que desde entonces la Iglesia no se había propuesto iniciar un movimiento de renovación, sino fortaleciendo la autoridad , los dogmas y la sumisión hasta culminar en el Vaticano I con la infalibilidad papal. Nada se había movido en la Iglesia. Singular por las palabras de Juan XXIII de abrir las puertas y las ventanas de la Iglesia al mundo, a sus problemas y a sus esperanzas; singular por proponer el aggiornamiento como movimiento renovador constante; singular por la apuesta de conectar en cada momento con los hombres y las mujeres de cada época; singular porque fue un acontecimiento con proyección de trascendencia y que fue extinguido consciente y severamente, mirado con ojos inquisitoriales, de la peor Inquisición, la del aniquilamiento oficial por los dos papas siguientes; singular por querer que la Iglesia fuese el Pueblo de Dios, no sólo la jerarquía; en fin, singular por muchas otras razones que los especialistas escribirán y analizarán a lo largo de este año conmemorativo.

No es mi intención hablar del Concilio, sino de detenerme en la deriva que lleva la Iglesia, justamente en dirección contraria a las propuestas del Concilio. En estos cincuenta años, la jerarquía ha perdido el rumbo, y aquella humilde barquita de aquellos sencillos galileos la han convertido en un lujoso y potente buque, pero que, al igual que el Titanic, está haciendo aguas por todas partes. Y este desatino lo hacen en nombre de Dios aquellos que se dicen ser los representantes del Galileo.

Tan obsesionados están los dirigentes eclesiásticos por la moral, casi exclusivamente, la moral sexual, pero la moral ajena urbi et orbe, que se han olvidado de la propia moral, y no han controlado el boquete que se les ha abierto de un cúmulo de escándalos que están llevando a pique a la propia institución. Y, lo más grave, han desfigurado el rostro de Jesús. Nadie reconoce a Jesús a través los siguientes datos, tan reales y tan actuales, que abruman a cualquiera:

El escándalo de la pederastia. Decenas de miles de niños y de niñas en todo el mundo católico han visto truncada su inocencia y su paz interior para el resto de sus vidas. Son muchos los casos conocidos, pero estoy segura que son muchas más las víctimas que por pudor no se atreven a confesar sus sufrimientos. Mientras, los máximos dirigentes de la Iglesia callaron, hacían desaparecer las denuncias que llegaban al Vaticano, los jerarcas miraban para otro lado en delitos tan graves, en vez de hacer aquello que dice el evangelio, que quien escandalizase a un niño, habría que colgarle un piedra al cuello y tirarlo al mar. Con que los hubiesen puesto en manos de la justicia, hubiese sido suficiente.

Escandalosa la connivencia con dictadores antiguos y recientes, imágenes públicas y publicadas en las que el Papa daba la comunión a criminales de la humanidad, como Pinochet. Ya anteriormente la jerarquía católica española estuvo sosteniendo a otro dictador y asesino próximo a nosotros, los españoles, como fue Franco. El maridaje con el poder político viene de tiempos lejanos, desde el emperador Constantino, pasando por todos los siglos sucesivos hasta el momento actual, por ejemplo en España donde los obispos no protestan contra la política de los gobernantes actuales para no perder los privilegios de los que disfrutan. Una CEE muy influyente a la hora de legislar para todo el pueblo, creyente o no creyente, sobre la educación o el aborto, por ejemplo. Con clases de religión pagadas por el Estado o con capellanes castrenses en el ejército. ¡Si Jesús levantase la cabeza!

Escandaloso es tener el enemigo en casa y no reconocerlo. Me refiero a los Legionarios de Cristo que han campado a sus anchas por los lugares más íntimos del Vaticano, con grandes y emocionantes elogios por parte del propio Papa Juan Pablo II, que nos los proponía como ejemplo a seguir. Durante 50 años de corrupción de lo más degenerado que nadie pueda imaginar, y no quisieron saber nada, llevándose por delante a miles de víctimas.

La cancha que, en el momento actual, tienen los kikos en el Vaticano, es denigrante para la iglesia y para cualquier persona que entienda un mínimo de dignidad. Los vídeos que aparecen en youtube son un ejemplo de la degradación en la que está cayendo la Iglesia oficial. En plena basílica de San Pedro, ver a una mujer desequilibrada mental o enferma mental, dirigiéndose al Papa como si desayunasen juntos todos los días, diciendo incoherencias haciendo el ridículo más vergonzoso que se haya podido ver, no sólo en el Vaticano, sino en cualquier ámbito público de cualquier organización civil. Kiko Arguello y Carmen Hernández son la ejemplificación de lo absurdo, de la pesadilla de la peor calaña. Y mandan en el Vaticano y en el Papa, cardenales o congregaciones religiosas, como los franciscanos de Asís. Les dicen a los obispos lo que tienen que hacer. De vergüenza ajena, se puede ver los mencionados vídeos en Youtube, incluyendo los de la visita del Papa a Madrid.

En España están saliendo a la luz miles de casos de bebés robados en los que están implicadas monjas y curas. Y los obispos españoles no dicen ni mu, ni colaboran en la investigación. ¡Cuánto sufrimiento a tantas familias, hacerle sufrir la muerte de un hijo, y la crueldad posterior de enterarse que se los habían robado! Es el colmo de la crueldad, de lo más inhumano que se puede hacer, quitar un hijo/a a sus padres, haciéndole sufrir la peor de las experiencias para unos padres, llorar la muerte de ese hijo deseado y esperado con tanta ilusión. Digno del peor Hitler. Y los obispos españoles miran para otro lado a ver si sale el sol y borra la oscura realidad.

En estos últimos 50 años las mujeres en el mundo entero hemos accedido a la vida civil y a la participación en trabajos antes reservados anteriormente a hombres, hemos conseguido el reconocimiento de nuestro derecho a la igualdad, aunque aún hace falta que se hagan realidad, pero el derecho nadie lo niega, mientras en la iglesia se nos margina con argumentos insostenibles, sin voz, ni voto, y, además, se nos sigue controlando, condenando y menospreciando nuestra capacidad de decidir sobre nuestro cuerpo. Se nos dice cuál es la voluntad de Dios a través de estas mentes sucias, machistas, patriarcales, como si fuésemos menores de edad.

En estos últimos tiempos se les ha reconocido asimismo el derecho a vivir con dignidad a quienes son homosexuales, mientras la Iglesia los condena, los margina, los insulta con todos los medios a su alcance, ya sea desde una catedral, desde la televisión pública, ya sea un obispo, les da igual, han perdido el pudor y no paran en descalificaciones instolerables para estos seres humanos.

Los viajes de estos últimos Papas han sido más unos espectáculos glamurosos, dignos de cualquier estrella de cualquier otro tipo de espectáculo, que de un testimonio de la alternativa de vida evangélico, haciendo desaparecer al propio Jesús y su Evangelio en honor y gloria del propio Papa. Paralizar ciudades enteras para que pasase el Papa en su Papamóvil, gastar ingentes cantidades de dinero en un mundo con tantas necesidades, ha sido algo vergonzoso, no para sus organizadores, orgullosos de haber sido los protagonistas de esa parafernalia sin sentido ni contenido.

La crisis económica que está sufriendo gran parte del mundo, preocupa muy poco a los jerarcas, mientras el pueblo creyente se quita el sueño, la salud y hasta la propia vida en el mundo entero, en barrios marginales y países necesitados, atendiendo a tantos desvalidos y sufrientes, con una entrega digna de toda admiración . Pero la Jerarquía anda a lo suyo, en sus templos y en sus inquisiciones. Salen a la calle por la asignatura de religión, contra el aborto, contra los homosexuales, contra una asignatura de educación cívica, pero no abren la boca para condenar las injusticias del sistema económico que tanto sufrimiento está creando. Los recortes presupuestarios no han llegado a la Iglesia, pero ellos no han tenido ningún gesto testimonial de renuncia a parte ese dinero que el Estado español les da.
Ha habido una persecución obscena de teólogos que han intentado seguir el espíritu del Vaticano II, mientras el Vaticano arropa y mima a grupos fundamentalistas y ultraconservadores como Opus, Legionarios, Kikos, Evangelio y liberación. A las teólogas ni se les hace caso, ni se tiene en cuenta sus conocimientos y sus aportaciones.

Hay mucha gente que se sorprende al ver que mucha gente queremos seguir siendo miembro de la Iglesia Católica invitándonos a abandonarla. Pues yo digo que quienes tiene que abandonarla son esta casta de traidores al mensaje de Jesús, esos que han convertido la iglesia en una cueva de ladrones, esos son los merecedores de los latigazos de Jesús, y ¡¡que se vayan ellos!!, que dejen al pueblo sencillo dar testimonio auténtico de su ser cristiano, liberen a ese pueblo del oprobio a que nos tienen sometidos, que nos avergonzamos de que nuestra Iglesia esté dirigida por gentuza tan impresentable. Sois el auténtico Sanedrín que está crucificando nuevamente a Jesús. Confiemos en que el pueblo resucite al Jesús del Evangelio, la auténtica Iglesia son la gente entregada, generosa, luchadora, que está en el mundo haciendo realidad la memoria de Jesús.

No perdamos de vista la convocatoria que redes Cristianas ha propuesto para renovar la Iglesia desde la verdad y desde la autenticidad, a ver si conseguimos que se les caiga la cara de vergüenza a quienes ahora están llevando a la Iglesia a desvarío total.

PD. Perdón a los y las lectoras no españolas por las continuas alusiones a la realidad más próxima en la que vive la que suscribe todo lo dicho.

Fuente: ATRIO

martes, 31 de enero de 2012

Nueva política militar de EE.UU.



La liberación de dos rehenes en Somalia por el grupo SEAL reveló la estrategia.

Los tiempos de desembarcos multitudinarios de tropas en tierras lejanas, donde decenas de miles de marines llegaban y se quedaban durante años gastando gran parte del millonario presupuesto militar de Estados Unidos parecen estar en retirada. Las últimas exitosas incursiones de grupos comandos como el que liberó rehenes la semana pasada en Somalia marcan el camino de la nueva estrategia que plantea Barack Obama: preparación de grupos de elite más reducidos, con operativos quirúrgicos, que le permitanajustar los gastos de seguridad nacional.
En medio de la noche, los comandos descendieron en paracaídas y avanzaron a pie hasta el campamento. Lanzaron gases paralizantes para que los captores no se despertaran. El objetivo era hallar a los dos integrantes de una misión humanitaria –un danés y una estadounidense– que habían sido secuestrados por piratas somalíes en octubre.
El operativo duró entre 60 y 90 minutos. Murieron unos diez somalíes. No hubo bajas entre los estadounidenses, dijeron las fuentes. Helicópteros Black Hawk del ejército descendieron rápido sobre el campamento cerca de la población de Adado para llevarse a comandos y a los rehenes rescatados. Una operación “limpia” y sin “contratiempos”, graficaban las fuentes. Todas las felicitaciones fueron para el equipo SEAL (la sigla quiere decir que actúan por mar, aire y tierra), que realizó el rescate.
Con aprietos fiscales, tras una década con dos guerras, Estados Unidos anunció a comienzos de enero que reducirá el número de tropas, reorientará su estrategia global y se dedicará al ordenamiento de sus cuentas. “Tenemos que renovar nuestra fortaleza económica que es el sustento de nuestra fuerza en el mundo”, había declarado Obama hace algo más de 20 días en una conferencia en la sala de prensa del Pentágono.
“La presencia militar de EE.UU.
se adaptará y evolucionará de acuerdo con la nueva estrategia.
Buscará formas innovadoras para mantener su presencia y sus programas militares”, agregó el secretario de Defensa Leon Panetta.
El asalto del comando SEAL en Somalia es representativo de la nueva política de la Casa Blanca. Esa estrategia difiere de las invasiones de Irak y Afganistán que le han costado a EE.UU. tanta sangre y recursos durante la última década. El contraste con una invasión es nítido: un comando reducido y audaz asalta un campamento pirata en una noche oscura, mata a varios de los secuestradores y se lleva a los rehenes, sanos y salvos . Sin costos humanos y con bastante menos costos económicos.

Las fuerzas operativas especiales entrenadas para esas misiones clandestinas tienen mayor prominencia desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, que condujeron a la guerra aún en curso en Afganistán, y de ahora en más se esperan anuncios oficiales de inversiones, aún mayores en los próximos años, para esos grupos.

El asalto en Somalia, como el operativo que mató a Osama Bin Laden en Pakistán en mayo, fueron ejecutadas por los SEAL en secreto y con una efectividad que sirve para sostener esta línea económico-militar durante un año electoral. Los éxitos del grupo ayuda también a amortiguar el golpe que significan los recortes de Defensa pedidos por la Casa Blanca a pesar de las críticas de legisladores que se oponían al ajuste.
Fuente: Clarín.com

domingo, 29 de enero de 2012

Brasil: Declaración de la Asamblea de movimientos sociales, Porto Alegre.



Servindi, 29  de enero, 2012.- En el Foro Social Mundial que concluye hoy domingo en Porto Alegre, se dio a conocer la Declaración de la Asamblea de Movimientos Sociales que reafirma los ejes comunes de lucha adoptados en la asamblea de Dakar en 2011.

Declaración de la Asamblea de Movimientos Sociales

Nosotros, pueblos de todos los continentes, reunidos en la Asamblea de movimientos sociales durante el Foro Social temático Crisis capitalista, Justicia social y ambiental, luchamos contra las causas de una crisis sistémica que se expresa en una crisis económica, financiera, política, alimentaria y ambiental, colocando en riesgo la propia sobrevivencia de la humanidad. La descolonización de los pueblos oprimidos y el enfrentamiento al imperialismo es el principal desafío de los movimientos sociales de todo el mundo.
En este espacio nos reunimos desde nuestra diversidad, para construir juntos agendas y acciones comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y explotación. Por eso, reafirmamos nuestros ejes comunes de lucha, adoptados en nuestra Asamblea en Dakar, en 2011.
Lucha contra las transnacionales
Lucha por la justicia climática y por la soberanía alimentaria
Lucha por la eliminación de la violencia a la mujer
Lucha por la paz, contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios.
Los pueblos de todo el mundo sufren hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos a su servicio) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista. Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan bienes, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo y explotan recursos naturales. Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales.
La lógica excluyente de este modelo sirve solamente para enriquecer a una pequeña élite, tanto en los países del Norte como en los del Sur, en detrimento de la gran mayoría de la población. La defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, la justicia económica, ambiental y de género, son la llave para el enfrentamiento y la superación de la crisis, fortaleciendo el protagonismo de un Estado libre de las corporaciones y al servicio de los pueblos.
El calentamiento global es el resultado del sistema capitalista de producción distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras, los gobiernos y organismos internacionales a su servicio, no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida. Rechazamos todas las falsas soluciones para esas crisis, como los agro-combustibles transgénicos, la geo-ingeniería y los mercados de carbono, que son nuevos disfraces del sistema.
La realización de Río+20, en el mes de junio en Río de Janeiro, pasados 20 años de la Eco ’92, refuerza la centralidad de la lucha por justicia ambiental en oposición al modelo de desarrollo capitalista. El intento de “enverdecimiento” del capitalismo, acompañado por la imposición de nuevos instrumentos de la “economía verde”, es una alerta para que los movimientos sociales reforcemos la resistencia y asumamos el protagonismo en la construcción de verdaderas alternativas a la crisis.
Denunciamos la violencia contra la mujer ejercida regularmente como herramienta de control de sus vidas y sus cuerpos. Además, el aumento de la explotación de su trabajo para atenuar los impactos de la crisis y mantener el margen de ganancia constante de las empresas. Luchamos contra el tráfico de mujeres y de niños, las relaciones forzadas y el prejuicio racial. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a la autodeterminación de género y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.
Las potencias imperialistas utilizan bases militares extranjeras para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos, que muchas veces justifica las ocupaciones militares. Nos manifestamos contra la permanente violación de los derechos humanos y democráticos en Honduras, especialmente en el Bajo Aguán, el asesinato de sindicalistas y luchadores sociales en Colombia y el criminal bloqueo a Cuba que completa 50 años. Luchamos por la liberación de los 5 cubanos presos ilegalmente en los Estados Unidos, la ocupación ilegal de las Islas Malvinas por Inglaterra, las torturas y las ocupaciones militares promovidas por los Estados Unidos y la OTAN en Libia y Afganistán. Denunciamos el proceso de neo-colonización y militarización que vive el continente africano y la presencia de la Africom. Nuestra lucha es también por la eliminación de todas las armas nucleares y contra la OTAN.
Expresamos nuestra solidaridad con las luchas de los pueblos del mundo contra la lógica depredadora y neocolonial de las industrias extractivas y mineras transnacionales, en particular, con la lucha del pueblo de Famatina en Argentina, y denunciamos la criminalización de los movimientos sociales.
El capitalismo destruyó la vida de las personas. Por eso, cada día nacen múltiples luchas por justicia social para eliminar los efectos dejados por el colonialismo y para que todos y todas tengamos una calidad de vida digna. Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas que hace imprescindible acciones por la democratización de los medios de comunicación, controlados hoy por grandes conglomerados, y contra el control privado de la propiedad intelectual. Al mismo tiempo exige el desarrollo de una comunicación independiente que acompañe estratégicamente nuestros procesos.
Comprometidos con nuestras luchas históricas, defendemos el trabajo decente y la reforma agraria como único camino para impulsar la economía familiar, campesina e indígena, y un paso central para alcanzar la soberanía alimentaria y la justicia ambiental. Reafirmamos nuestro compromiso con la lucha por la reforma urbana como instrumento fundamental en la construcción de ciudades justas y con espacios participativos y democráticos. Defendemos la construcción de otra integración, fundamentada en la lógica de la solidaridad, y el fortalecimiento de procesos como la UNASUR y la ALBA.
La lucha por el fortalecimiento de la educación, ciencia y tecnologías públicas al servicio de los pueblos, así como la defensa de los saberes tradicionales, se vuelven urgentes una vez que persiste su mercantilización y privatización. Manifestamos nuestra solidaridad y apoyo a los estudiantes chilenos, colombianos portorriqueños y de todo el mundo, que continúan en marcha en la defensa de estos bienes comunes.
Afirmamos que los pueblos no deben continuar pagando por esta crisis y que no hay salida dentro del sistema capitalista!
Se encuentran en la agenda grandes desafíos que exigen que articulemos nuestras luchas y que movilicemos masivamente.
Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora de movimientos como la Primavera Árabe, Ocuppy Wall Street, los indignados y la lucha de los estudiantes chilenos, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a las fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar acciones de movilización coordinadas a nivel mundial. Debemos contribuir a la emancipación y auto-determinación de nuestros pueblos, reforzando la lucha contra el capitalismo.
Convocamos a todas y todos a fortalecer el Encuentro internacional de derechos humanos en Solidaridad con Honduras y a construir el Foro social Palestina Libre, reforzando el Movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones contra el Estado de Israel y su política de apartheid contra el pueblo palestino.
Tomemos las calles a partir del día 5 de junio en una gran jornada de movilización global contra el capitalismo. Convocamos a impulsar la Cumbre de los Pueblos por justicia social y ambiental, contra la mercantilización de la vida y en defensa de los bienes comunes, frente a la Rio+20.
¡Si el presente es de lucha el futuro es nuestro!
Porto Alegre, 28 de enero de 2012
Asamblea de los Movimientos Sociales

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Fuente: Servindi