domingo, 26 de octubre de 2014

Declaración de Solidaridad con los Estudiantes Normalistas de Ayotzinapa.


Fumec Alc

Buenos Aires, 13 Octubre 2014
Al Movimiento estudiantil latinoamericano.
A la comunidad internacional y la opinión pública toda.
Al Movimiento Ecuménico y las Iglesias.
Al Pueblo Mexicano.
En estos Momentos de dolor que vive el pueblo mexicano, los y las estudiantes de México y nuestro Movimiento Estudiantil Cristiano, la Federación Universal de Movimientos Estudiantiles Cristianos en América Latina y el Caribe, extiende su mano y alza su voz en solidaridad con los estudiantes desaparecidos y asesinados de la comunidad de Ayotzinapa

El día 26 de septiembre, estudiantes de la Escuela Normal Rural Manuel Isidro Burgos de Ayotzinapa, fueron interceptados, secuestrados, violentados, torturados y asesinados o desaparecidos por la policía municipal de Iguala, Guerrero. Según notas periodísticas de inicio, con el apoyo de policías federales e individuos encapuchados presumiblemente del grupo delictivo Guerreros Unidos.

Ante estos hechos que han indignado al mundo, FUMEC ALC, como federación estudiantil comprometida con la lucha de los y las estudiantes de América Latina y el Caribe y con el sentido profético que surge de nuestra Fe, el cual nos llama a construir un mundo de justicia y paz, donde la vida sea privilegiada ante todo, queremos expresar nuestro dolor e indignación y acompañar en solidaridad a nuestro movimiento en México desde nuestra red de movimientos Estudiantiles Cristianos (MECs) en toda América Latina y el mundo, en su lucha por Justicia.

FUMEC ALC
Secretaría Regional: Condarco 321 C1406GRY
Buenos Aires, Argentina.
www.fumec-alc.org
fumec@fumec-alc.org
Compartimos palabras del Movimiento Estudiantil Cristiano (MEC) por la Equidad, el cual a través de la expresión de la solidaridad, el sentido dolor e indignación, nos llama a estar atentos, y con eso, radicalmente esperanzados en el dios que defiende la vida:

“A pesar de que nuestra lucha siempre parezca una batida en retirada, manifestamos nuestra solidaridad con las familias de los muertos, torturados, desaparecidos y con los estudiantes de la normal de Ayotzinapa. Declaramos nuestro repudio ante tales acontecimientos, nuestra oposición contra esta política de Estado y nos sumamos a la exigencia de presentar a los desaparecidos con vida.
Escribimos porque no hemos sabido vivir, pero lanzamos un mensaje a México y a la comunidad internacional desde nuestra fe: creemos en el Dios que nos convoca a la justicia y que llama a la existencia las cosas que no existen. Les llamamos a estar atentos a todos estos ‘signos de los tiempos’, para actuar de forma puntual y pertinente al llamado de justicia y paz del Dios de la vida.”

La FUMEC ALC se hace parte de este llamado.
Pedimos al gobierno mexicano que se garantice la aparición de los estudiantes con vida. Que se terminen las prácticas violentas y las guerras que como excusa de la lucha contra las drogas fomenta políticas de terror, desapariciones y feminicidios.
Pedimos a la comunidad internacional sea parte de la acción y presión en la resolución inmediata de esta lamentable situación.
Pedimos que se juzgue y castigue a quienes a través de prácticas criminales y abusivas violan, torturan, asesinan y desaparecen a seres humanos.
Pedimos que se terminen las violaciones, persecuciones y muertes contra quienes protestan por justicia y una vida digna.

¡En contra de la criminalización de la protesta y el militarismo!
¡A favor de la vida con dignidad de todos los hombres y mujeres!
Oramos al Dios de la Vida por nuestros hermanos y hermanas estudiantes.
Federación Universal de Movimientos Estudiantiles Cristianos en América Latina y el Caribe.
(Sigue texto completo del pronunciamiento del MEC por la Equidad)

Pronunciamiento sobre Ayotzinapa del Movimiento Estudiantil por la Equidad
México D.F., a 11 de octubre de 2014
A la comunidad de la Escuela Normal Rural Manuel Isidro Burgos A las familias de los 43 jóvenes desaparecidos A las familias de las 6 personas asesinadas
A las 17 personas lesionadas el 27 de septiembre y sus familias
A los activistas de México y el Mundo

A todo el pueblo de Dios
El pasado 26 de septiembre, estudiantes de la Escuela Normal Rural Manuel Isidro Burgos de Ayotzinapa, fuimos interceptados, secuestrados, violentados, torturados y asesinados o desaparecidos por la policía municipal de Iguala, Guerrero y según las notas periodísticas de inicio, policías federales e individuos encapuchados presumiblemente del grupo delictivo Guerreros Unidos.

En dicho atentado, policías municipales asesinaron a 6 personas, hirieron a 17, 43 jóvenes fueron secuestrados en patrullas y hasta la fecha se encuentran desaparecidos. A raíz de esto y en una lógica contraria al fatalismo del ‘qué le vamos a hacer’, 56 familias guerrerenses, la comunidad de estudiantes normalistas y amplios sectores mexicanos, salimos a las calles a manifestarnos en diversas partes del mundo, con el corazón trastocado e indignados por la violencia que sufrimos de un Estado que de manera sistemática atenta contra la vida y los derechos humanos.
Escribimos, pero no escribimos porque no alcanzamos justicia, aún con el cuerpo inundado de dolor y coraje, porque después de 12 días de lo acontecido, y contando con las pruebas suficientes para detener a los culpables, el Estado ha abdicado a su deber de protegernos, trivializando la brutalidad de este desastre al llamarlo un ‘acto aislado’ y demorado la información y los procedimientos.

A través de esta masacre, el Estado Mexicano nos lanza un mensaje directo a todos quienes nos negamos a aceptar el estado de indefensión, la impunidad y el abuso del poder al que estamos sometidos: seremos criminalizados, desaparecidos, torturados y asesinados.

A pesar de que nuestra lucha siempre parezca una batida en retirada, manifestamos nuestra solidaridad con las familias de los muertos, torturados, desaparecidos y con los estudiantes de la normal de Ayotzinapa. Declaramos nuestro repudio ante tales acontecimientos, nuestra oposición contra esta política de Estado y nos sumamos a la exigencia de presentar a los desaparecidos con vida.

Escribimos porque no hemos sabido vivir, pero lanzamos un mensaje a México y a la comunidad internacional desde nuestra fe: creemos en el Dios que nos convoca a la justicia y que llama a la
existencia las cosas que no existen. Les llamamos a estar atentos a todos estos ‘signos de los tiempos’, para actuar de forma puntual y pertinente al llamado de justicia y paz del Dios de la vida.
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FUMEC ALC
Secretaría Regional: Condarco 321 C1406GRY
Buenos Aires, Argentina.
www.fumec-alc.org
fumec@fumec-alc.org

Fuente: Redes Cristianas

sábado, 25 de octubre de 2014

Iglesia romana llama a la Unión Europea a manejo responsable de recursos naturales


Obispos y arzobispos católicos de unos 20 países exhortaron a la Unión Europea a tomar medidas vinculantes contra el comercio de recursos naturales procedentes de zonas en conflicto.

A través de un comunicado difundido a mitad de mes, las 70 personalidades firmantes solicitan a los estados terminar con esta situación.

“Las empresas venden productos con recursos naturales que atizan la violencia y provocan sufrimientos. Nosotros, dignatarios de la Iglesia católica de todo el mundo, llamamos a la Unión Europea a poner fin a esta situación”, señala el documento.

La iniciativa es apoyada por la Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Solidaridad (CIDSE), alianza que agrupa a 17 ONG católicas europeas y norteamericanas.

El pedido se da en el marco del proyecto presentado por la Comisión Europea sobre el aprovisionamiento responsable de minerales, que será examinado por el Parlamento europeo en noviembre.

Se trata de una norma propuesta en marzo de este año y que busca que este suministro se de de forma responsable, coherente y garantice normas vinculantes respecto a los recursos naturales.

Los representantes de la Iglesia critican que hasta hoy se cuente con un sistema de certificación voluntaria. Señalan de otro lado que el nuevo sistema debe aplicarse a lo largo de toda la cadena de suministro y no debe limitarse solo al oro, tantalio, tungsteno y estaño.

Según la CIDSE, solo una regulación vinculante y coherente podrá cambiar el comportamiento de las empresas y permitirá tener un impacto positivo sobre las personas y comunidades en situación de violencia.

El llamamiento está firmado por 70 representantes de la Iglesia, entre ellos 26 brasileños, la delegación más numerosa, así como obispos de Bélgica, Francia, Suiza, Alemania, Camerún, Nigeria, Congo, Chad, entre otros.


Otras noticias:


Fuente: Servindi

viernes, 24 de octubre de 2014

Guatemala y Honduras: La disolución de los derechos humanos y la depredación de defensores


Ollantay Itzamná

Los griegos enseñaron que los derechos humanos son principios éticos innatos a todo ser humano, y conforme despierta la razón, sus portadores van tomando consciencia y ejerciéndolos. Siglos después, los europeos inculcaron que los humanos tienen derechos en la medida que el Legislador los va otorgando.
A los primeros se los denominó iusnaturalistas. A los segundos, iuspositivistas. En el primer caso, los estados sólo reconocen derechos ya preexistentes. En el segundo, son los estados quienes crean y otorgan los derechos. Es importante este detalle sobre el origen, porque de ello depende quién o cómo se defiende los derechos.

Las religiones, en especial las monoteístas, tarde ingresaron en el debate de los derechos humanos. La Iglesia Católica, por ejemplo, hasta casi finalizado el siglo XIX, siguió concibiendo los derechos humanos como una doctrina “pestilente” (Sylabus de Pío IX).

Para los pueblos de Abya Yala, el asunto es un tanto distinto. Nosotros asumimos que los derechos no son monopolio exclusivo de los humanos, sino una cualidad universal compartida por todos los seres que coexistimos en la comunidad cósmica. Estos derechos compartidos tienen su origen y su historia en la misma cosmogénesis. De allí proviene la razón de ser de la fraternidad cósmica.

La diferencia entre humanos y los demás seres no es ontológica, sino deontológica (deber ser). Por nuestra condición de consciencia diferenciada, estamos llamados a ser cuidadores, jardineros (criadores) de los derechos de toda la comunidad cósmica. Los derechos humanos dependen de los derechos de la Madre Tierra.

Derechos humanos aparentes en la era de los estados naciones

El derecho positivo internacional, y los estados naciones actuales, presas de la filosofía antropocéntrica y especista, progresivamente fueron reconociendo y legislando sólo los derechos humanos con carácter universal. Pero, incluso el carácter universal de los derechos humanos no es más que una falacia. No sólo porque los mecanismos y procedimientos de aplicabilidad de dichos derechos son altamente racistas y nortecéntricas, sino porque las sociedades adineradas del Norte mantienen su estilo de vida gracias a la sistemática violación de los derechos de las sociedades del Sur.

A esto se suma que el carácter antropocéntrico y especista de los derechos humanos positivos ha dañado al límite la capacidad autoregulativa y regenerativa del planeta (negando sistemáticamente los derechos a nuestra Madre Tierra), al límite de colapsarla. Quizás porque jamás se dieron cuenta que nuestros derechos dependen de los derechos de la Madre Tierra

Situación de los derechos humanos en Guatemala y Honduras

Guatemala y Honduras, países protegidos y consentidos por el Estado “adalid” y “defensor universal” de los derechos humanos, es una evidencia del fracaso del discurso humanista del Norte. En estos países, al igual que en muchos otros, el Norte y Europa jamás permitieron procesos de cambios sociopolíticos estructurales tendientes a universalizar los derechos para todos los humanos, porque ello implicaba afectar los privilegios de sus agentes económicos.

Al grado que en estos estados naciones casi bicentenarios, el derecho humano más elemental como es el derecho a la vida se constituye en un privilegio existencial que cada quien debe preservarla a cada instante.

Guatemala y Honduras, al igual que otros países, firmaron y ratificaron casi la totalidad de los convenios y declaraciones internacionales referentes a los derechos humanos. En sus ordenamientos jurídicos incorporaron incluso hasta los derechos humanos de la tercera generación. Pero, en ninguna otra época de la historia, en esta tierra donde florecieron milenarias civilizaciones, el valor de la vida humana se ha devaluado tanto como ahora.

Ni tan siquiera en el período que duró la invasión militar española (siglo XVI) o norteamericana (siglo XX, dictaduras y genocidios) se llegó a asesinar a bala a un promedio de 20 a 25 personas por día, como ocurre ahora. La situación es aún más escalofriante si le ponemos atención a las silenciosas muertes diarias por cáncer, diabetes, desnutrición, etc. ¿Dónde están los derechos humanos para ellos/as? ¿Dónde está el Estado de Derecho para ellos/as?

No se cuenta con defensores profesionales de derechos para este contexto. Las y los agentes técnicos-profesionales juristas apenas estaban capacitados para defender el derecho a la propiedad. En las universidades no se forman a abogados defensores para los derechos sociales, ni económicos, mucho menos para los ecológicos, ni para los derechos colectivos de los pueblos.

El sistema neoliberal disolvió a los estados, activó la violencia generalizada y expulsa a la diáspora a guatemaltecos y hondureños

En estos países, los estados naciones, en su origen e historia, fueron esencialmente racistas, clasistas, machistas y especistas. Los estados se constituyeron como herramientas para la acumulación de los privilegios de unos pocos, y para la dominación material y cultural de las grandes mayorías.

Por aquí, la democracia y la ciudadanía no pasaron de ser retórica. En los hechos, las grandes mayorías jamás dejaron de ser súbditos obedientes y creyentes de las élites violentas. Los grupos de poder utilizaron y utilizan a las iglesias, escuelas, leyes, entidades públicas, organizaciones políticas, medios de información, etc., para anular el pensamiento, la memoria y la dignidad de los pueblos. En estos territorios no se pudo consolidar el Estado nación, ni la ciudadanía. Por tanto, tampoco el cumplimiento y ejercicio de derechos. Las personas saben de memoria la Biblia, pero de sus derechos, casi nada.

En estas condiciones llegó la imposición del sistema neoliberal para despojar los bienes y derechos que la colonia española y norteamericana no habían logrado llevarse consigo. Esta tercera invasión de corporaciones desterritorializadas, en menos de dos décadas, diluyó y diluye casi por completo los derechos humanos, de primera, segunda, tercera, hasta de la cuarta generación.

El principal enemigo del sistema neoliberal era y es el Estado de Derecho y la ciudadanía (con derechos). Por tanto, achicar o aniquilar el Estado de Derecho (convertirlo en su gendarme), y transformar a “ciudadanía” en consumidores, era el objetivo principal de este sistema. En el caso de Guatemala y Honduras, con aparentes Estados de Derecho, y ciudadanía casi inexistente, el neoliberalismo no tuvo mayor oposición para sus objetivos.

Pero, lo que quizás no contemplaron los promotores de la nueva religión neoliberal fue que los estados aparentes no tenían suficiente autoridad como para subordinar a los pueblos a los intereses de los nuevos amos.

En estos casi dos décadas de la omnipotencia de la religión neoliberal, el desempleo galopante, el crecimiento sin precedentes de la brecha entre ricos y empobrecidos, la destrucción de ecosistemas y expulsión de poblaciones enteras de sus territorios, la corrupción endémica en el sistema judicial, legislativo y ejecutivo, etc., generaron una violenta desintegración de las sociedades. Territorios completos quedaron bajo el control total de la industria del narcotráfico y el crimen organizado.

La incertidumbre y el libre mercado de armas obligaron a la gente a armarse. Al grado que la autoridad legal no sólo se diluye irremediablemente, sino las personas resuelven sus conflictos interpersonales a bala y machete. Las pequeñas empresas pagan doble impuesto (impuesto de guerra al crimen organizado, e impuesto fiscal al Estado).

Muchas otras empresas privadas simplemente abandonan estos países al no poder lidiar con la violencia generalizada. Al mismo tiempo, millones de guatemaltecos y hondureños son expulsados por el sistema neoliberal hacia la trágica ruta al Norte. En fin, algunos agentes del sistema neoliberal incluso hacen dinero con la industria de la violencia y de la estampida migratoria.

A esta incertidumbre existencial, producto de la disolución de las instituciones estatales y la violenta desintegración de las sociedades, se suma la incertidumbre alimenticia, climática, hídrica, etc. Guatemala y Honduras, países tropicales y muy sensibles a las variaciones hidrometeorológicas se encuentran catalogados como países de riesgo climático límite superados sólo por otros como Bangladesh. El control del agua y de la tierra está activando conflictos violentos entre ricos y empobrecidos. Las sequías y huracanes generan tantas perdidas económicas que el PIB de estos países se reduce más año que pasa.

Defensores/as de derechos, enemigos internos de los estados

En este contexto de las consecuencias del sistema neoliberal la tarea de la defensa de los derechos, y la defensa de las y los defensores de derechos se encuentra en alerta roja. No únicamente porque los agentes del sistema neoliberal (empresarios hidromineros, palmeros, cañeros, etc.) catean a defensores de derechos como los enemigos de “su desarrollo”, sino porque los mismos gobernantes consideran que la defensa de los derechos es una actividad subversiva en contra de la seguridad interna del país. Es decir, en estos dos países, el o la defensora de derechos es “enemigo interno del Estado”.

Esta es otra evidencia de la falacia de la vigencia de los derechos humanos en estos países. Las personas conscientes, individual o colectivamente, se atreven a defender los derechos, ante el silencio cómplice o permisivo de los estados (llamados a garantizar dichos derechos), pero, el propio Estado, lejos de agradecer y promover defensores, los criminaliza. Sólo porque los derechos humanos y sus defensores se constituyen en un estorbo para el funcionamiento del sistema neoliberal.

Es estos países se persigue, encarcela y asesina a defensores/as como si se tratase de cualquier escoria de la sociedad. Lejos de investigar a los culpables se los premia con la impunidad. Y así, el anti sujeto se impone en el imaginario colectivo generando miedo y sumisión.

Pueblos indígenas en defensa de los territorios

Ante la ausencia de la “ciudadanía” organizada para defender los derechos humanos anulados por el sistema neoliberal, surgen con fuerza y de manera simultánea los “no ciudadanos” para defenderse y defender los derechos en estos países. Estos sujetos colectivos “no ciudadanos” son los pueblos indígenas, quienes jamás formaron parte de los estados racistas, ni fueron tomados en cuenta como ciudadanos.

Estos pueblos, que en Guatemala son mayoría demográfica, y en Honduras una minoría casi anulada, se articulan localmente alrededor de los derechos colectivos reconocidos en el convenio 169 de la OIT y en la Declaración Universal sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Derechos como el de Tierra-Territorio, Consulta Previa y Autodeterminación son las banderas con las que estos nuevos sujetos sociopolíticos intentan frenar el avance de la rearticulación del capital por despojo y expulsión emprendida por las empresas y corporaciones neoliberales.

Los proyectos de minería, hidroélectricas, expansión del sistema eléctrico plan Puebla-Panamá, monocultivos, etc. son resistidos pacíficamente por las comunidades y pueblos organizados. Pero, la reacción de los estados (gendarmes de las empresas privadas) tampoco se deja esperar. Asesinan selectivamente a las y los dirigentes. Persiguen penalmente a cuantos se movilizan en resistencia. Pero, la resistencia indígena sigue y crece más en Guatemala que en Honduras.

Los pueblos indígenas al defender el el territorio, no sólo están defendiendo el derecho que tiene el pueblo al agua, a los bosques, al suelo, a las identidades culturales, etc., sino desde la perspectiva de la integralidad o de la fraternidad cósmica todos los seres que cohabitan en el territorio tienen derechos. Y, del cumplimiento de esos derechos depende la satisfacción del bienestar y los derechos humanos. Este es el sentido de la propuesta de la reconstitución de las territorialidades. Por eso, los procesos de la resistencia colectiva en defensa de los territorios están hilvanados por vivencias y reencuentros con las y los ajaus, las y los formadores, las y los ancestros, etc.

En aquellas ceremonias mayas, casi clandestinas, las y los presentes en resistencia comparten sus comidas y bebidas para fortalecerse como sujetos colectivos. Al mismo tiempo, dan de comer y beber a los ajaus (espíritus protectores de las fuentes de agua, de los cerros, de los bosques, de las personas), a las y los ancestros, a las y los mártires, para así todos juntos fortalecerse y mantenerse en la defensa de los derechos que asisten a toda la comunidad cósmica.

Aún no existen leyes especiales sobre los derechos colectivos de los pueblos indígenas, mucho menos de los derechos de la Madre Tierra. Pero, las acciones colectivas de resistencia en defensa de estos derechos no sólo manifiestan la desobediencia creciente, sino la proclamación de que “los derechos de la Madre Tierra y de los pueblos no dependen de la voluntad estatal. Mucho menos cuando el Estado es excluyente y racista con los “no ciudadanos”.

Éste es el sentido de la defensa de los derechos colectivos de los pueblos y de la Madre Tierra. En un contexto en el que el sistema neoliberal diluye los derechos humanos, y los estados declaran como sus enemigos internos a todo defensor/a de derechos, los nuevos sujeto colectivos se levantan con un planteamiento inesperado para el sistema: la reconstitución de los territorios para garantizar por sí mismos los derechos para todos/as en esas unidades territoriales.

jueves, 23 de octubre de 2014

Dios perdona.


Carlos F. Barberá

Desde siempre la teología ha sido una cuestión de especialistas. Un teólogo católico había de garantizar unos estudios y, en el caso de los profesores, recibir la venia docendi de la autoridad eclesiástica. Más aún: sus libros debían obtener el nihil obstaty el imprimatur de un obispo. Si se eludían todos estos filtros o se encallaba en ellos, la pena era la pérdida de la condición de teólogo católico o en ocasiones la excomunión.

Aunque la estructura y los principios se mantienen aún hoy día, las circunstancias han cambiado radicalmente. Hoy son muchos los que se interesan por la teología sin dedicarse a ella profesionalmente. Son muchos también los que han perdido el miedo a la autoridad o simplemente no cuentan con ella. La técnica ha puesto al alcance de todos transmitir mensajes, editar, publicar. Y por si fuera poco, han desaparecido los grandes teólogos.

El lado oscuro de esta situación es la simplificación de las cuestiones, la sustitución del estudio y el debate de problemas complejos por formulaciones brillantes o incisivas. Por calificarlo de algún modo, el populismo teológico, que en definitiva dice lo que los lectores quieren oír y que es a la vez proyección de los deseos de los autores.

Me doy cuenta de que algunas de estas objeciones pueden hacerse también a la teología tradicional. También ella llegaba a los creyentes en forma de píldoras, amañada para una fácil comprensión. Dios es uno y tres personas, en Jesús hay dos naturalezas… pero detrás de esas fórmulas había un largo trabajo de pensamiento, de discreción, de ideas debatidas.

No digo que aquellas formulaciones deban conservarse sólo por el hecho de ser venerables. Su lenguaje o sus presupuestos tenían muchas veces fecha de caducidad pero lo que ahora echo muchas veces de menos es el esfuerzo, la agudeza y la astucia necesarias para entrar en los intrincados caminos teológicos. Muchos atajos modernos no llevan sino a una teología arbitraria, en versión para niños.

Se me ha ocurrido todo este prólogo porque acabo de leer una de esas formulaciones en un extenso trabajo que ha corrido ahora por diversas webs. Dice así: “Creer en la vida eterna es lo mismo que creer en Dios, con otra formulación. Creer en Dios es lo mismo que hacerse uno con el misterio original, unirse mediante el amor con el milagro original, y por tanto, a la plenitud a la que pueda llegar en nosotros el amor. En una manera teónoma de pensar no es sólo el infierno el que debe desaparecer, sino también el purgatorio con sus espúreas derivaciones, pues cuando se habla de Dios, la palabra castigo carece absolutamente de sentido, pues el amor expulsa el temor al castigo”.

Como se ve, se está hablando del tema de la otra vida, de lo que antes se llamaban las postrimerías. No cabe duda de que se trata de un asunto incómodo. A la abundante utilización en homilías y ejercicios ha sucedido un silencio vergonzante. De estos temas ya no se suele hablar y si se hace es para proclamar una amnistía universal porque de un Dios bueno no se puede esperar sino el perdón. Del Dios justiciero y vengativo se ha pasado de un plumazo al Dios comprensivo y amoroso que ya no es, como antes era, “premiador de buenos y castigador de malos”.

Pero ¿y qué hacemos con los datos bíblicos? Aparentemente, arrumbar los que no cuadran con la tesis que se defiende porque estos nuevos teólogos se han aprendido bien lo de la exégesis histórico-crítica y la desmitificación. Pero no, hay que acudir a la Biblia, no hay otro camino. ¿Y con qué nos encontramos en ella? Digámoslo en algunas formulaciones breves.

Desde la primitiva confianza en la prosperidad del justo, protegido por Dios, el pueblo judío hace pronto la experiencia de lo contrario: “No, no hay congojas para (los injustos), su cuerpo está sano y rollizo; no comparten la pena de los hombres, no son atribulados como los demás mortales” (salmo 73). Sin embargo Dios tiene que hacer justicia, no puede abandonar en la desgracia a los que confían en él. Nace así el género apocalíptico. Habrá un último día en el que se dará la vuelta a lo injusto de la historia. Al final Dios será el vengador de los justos.

Jesús el judío participa de esa mentalidad, el género apocalíptico no le es extraño: al final de los tiempos los malvados recibirán un castigo eterno. Es la imagen del Juicio final en Mateo 25, el trasfondo de la parábola del rico Epulón, el final del trigo y la cizaña.

Sin embargo las palabras y los hechos de Jesús contradicen este marco apocalíptico. Dios no envió a su hijo al mundo para condenar al mundo sino que el mundo se salve por él (Jn 3, 17) Y está sobre todo el ruego final de perdón para los verdugos: es que no saben lo que hacen.

Uno y otro panorama impiden una solución sencilla del estilo de lo que campeó hace tiempo en los coches españoles: todo el mundo es bueno. Todo el mundo tiene algo bueno y eso es lo que Dios salva al final.

Si es cierto que anuncia una salvación, la Biblia sabe de la posibilidad de la perdición y Jesús no es ajeno a esa certeza. Ya el salmo 1 conocía que hay dos caminos: uno conduce a la salvación, el otro a la perdición. ¿Va ser el mismo el destino de las víctimas que el de los verdugos?; el criminal o el explotador ¿van a salvarse sólo porque eran buenos con su amante o con su perro?

¿Conduce todo esto a la idea de un Dios vengador? No necesariamente. La oferta de Dios se hace a todo ser humano y va sostenida por su Espíritu. Quien la da cabida en su existencia entra por un camino que conduce a la vida, quien la rechaza se adentra en una senda que lleva a la muerte. “El precio del pecado es la muerte” (Rom 6, 23) Ese reino de muerte es la nada, no es una existencia en otro reino paralelo al reino de plenitud.

Cierto que todo esto, que debe analizarse con más cuidado, sobre todo lo que se refiere a la presencia de Dios en cada vida humana. Y ciertamente es una interpretación (como por otra parta toda teología) Pero creo que es más acorde a los datos bíblicos y más respetuosa con la imagen de Dios en Jesús. “Aun no se manifestado lo que seremos pero cuando se manifieste lo veremos tal cual es porque seremos semejantes a El” (1 Jn 3,2). “El Señor conoce el camino de los justos pero la senda de los malos perecerá” (Ps 1,6)

Fuente: Atrio

miércoles, 22 de octubre de 2014

Ex representante de OEA denuncia que EEUU, Canadá y Francia dominan Haití.


El ex representante de la OEA en Haití criticó que las tres potencias que se presentan como amigas de Haití, Estados Unidos, Canadá y Francia, en los hechos han aportado muy poco para ayudar al pueblo haitiano a salir de la crisis y encaminarse a la estabilidad

SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Haití es un gran negocio para la comunidad internacional, con la pobreza como commodity, que a pesar de que en promesa recibió 30 mil millones de dólares en 28 años, más de mil millones de dólares por año, apenas el 1 por ciento de ese dinero ha llegado efectivamente a las instituciones haitianas.

La denuncia la hizo el diplomático Ricardo Seitenfus, quien estuvo en Haití como representante de la OEA. Sostuvo que la élite social y económica haitiana está en Haití, pero en los hechos no es de Haití ni le importa el país.

Ricardo Seitenfus/Carmen Suárez/Acento.com.do

Dijo que esa de Haití élite obedece a lo que denominó el “Tridente Imperial” (Estados Unidos, Canadá y Francia).

Sostuvo que hay una gran tragedia; 60 por ciento de la ayuda financiera anunciada y aprobada no llegó a Haití.. Explicó que el 20 por ciento llegó y salió de inmediato. El 0tro 19 por ciento fue a instituciones internacionales, como la OPS, la Cruz Roja, entre otras. Por las instituciones de Haití sólo pasó 1% de las donaciones.

Propone crear comités de frontera para enfrentar males comunes de RD y Haití

El ex representante de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Haití, Ricardo Seitenfus, propuso que los gobiernos de República Dominicana y Haití creen lo que denominó comités de frontera, para enfrentar de manera efectiva los problemas y asuntos comunes a ambos países.

Seitenfus, de nacionalidad brasileña y autor del libro Haití, dilemas y fracasos internacionales, dijo que esos comités trabajarían en asuntos tan importantes como la salud, el medioambiente, el agua, la recogida y tratamiento de la basura, la seguridad y el comercio bilateral debidamente organizado.

Sostuvo que Brasil, su país, es un ejemplo de cómo se puede trabajar en la frontera, ya que tiene vínculos fronterizos con Uruguay, Argentina y Paraguay, ha apelado a los comités fronterizos con mucho éxito, pese a ser fronteras muy extensas.

El ex representante de la OEA en Haití criticó que las tres potencias que se presentan como amigas de Haití, Estados Unidos, Canadá y Francia, en los hechos han aportado muy poco para ayudar al pueblo haitiano a salir de la crisis y encaminarse a la estabilidad

Ricardo Seitenfus, que vino a República Dominicana invitado por la Fundación Juan Bosch, que dirige Matías Bosch, propuso cuatro puntos para que los organismos internacionales y los países puedan ayudar a Haití a encaminarse a la solución de sus problemas y estabilizarse.

A su juicio, más que militares, Haití necesita personal civil que trabaje conjuntamente con su pueblo.

“Yo creo que hay demasiados médicos cerca de la cama del enfermo, y demasiado intereses que no son los intereses del enfermo. Sacando médicos militares, y poniendo mayor énfasis en la cooperación, podríamos comenzar”, expresó.

Fustiga a Estados Unidos, Canadá y Francia

El ex representante de la OEA en Haití criticó que las tres potencias que se presentan como amigas de Haití, Estados Unidos, Canadá y Francia, en los hechos han aportado muy poco para ayudar al pueblo haitiano a salir de la crisis y encaminarse a la estabilidad.

Destacó la ayuda de la República Dominicana para el pueblo haitiano en contraste con las promesas no cumplidas de las grandes potencias económicas y de los propios organismos internacionales. Indicó que menos del 20 por ciento de los recursos prometidos en ayuda ha llegado a territorio haitiano.

El diplomático dijo que Haití es un país muy especial, con una historia única, que ha sido abandonado a su suerte desde hace muchos años. A su juicio, la colaboración que se le pueda prestar a Haití ha de ser de acompañamiento, no de intervención, para que sea el propio pueblo haitiano el que construya su democracia y sus instituciones.

Señaló que hay aspectos puntuales en los cuales los demás países pueden aportar colaboración, y propuso cuatro puntos fundamentales.

Los puntos propuestas por Seitenfus son:

1-“Desmilitarización de Haití (actualmente está militarizado por tropas extranjeras comandados por la MINUSTAH de Naciones Unidas).

2-“Mejor calidad en la formación policial de Haití, para mejorar la seguridad de los ciudadanos y en general, lo que ayudaría a normalizar la sociedad y propiciar el bienestar.

“Los policías de Haití que están en la calle no están formados para esto. Como Haití no tiene fuerza armada, tiene que contar con una fuerza policial para garantizar la seguridad y el orden.

“América Latina podría colaborar en la organización y capacitación de la policía, pero ese tema también está controlado por Estados Unidos, Canadá y Francia.

3-“El pacto de libertad y garantía democrática. Un pacto político, como hizo España para salir del franquismo, como se hizo en Portugal, como hicieron los griegos, los chilenos, los brasileños. Entonces en Haití se debía de hacer este pacto, incluso un pacto que debe ser garantizado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para que los gobiernos no intervengan en los asuntos políticos internos de Haití. Y para que los actores políticos haitianos sepan que la comunidad internacional (gobiernos) no va a intervenir.

4-“Un cuarto aspecto es hacer que América Latina, empezando por el Caribe y muy especialmente República Dominicana, tengan una responsabilidad especial para hacer que Haití ingrese en la normalidad democrática.

“De una manera muy práctica, el problema esencial, más vivo hoy, se llama frontera. Yo creo que República Dominicana y Haití debían constituir comités de frontera, que puedan prevenir, remediar y resolver los problemas de la frontera, antes de que se agraven.. “Nosotros tenemos en Brasil una experiencia muy larga en los comités de frontera, tenemos frontera muy viva con Uruguay, con Argentina con Paraguay. Esto es un ejemplo de cómo se pueden crear condiciones juntos, por ejemplo en la administración de la salud de manera conjunta, lucha contra incendios forestales, el agua, recogida y tratamiento de basura, el comercio bilateral organizado.”