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lunes, 16 de diciembre de 2013

Los pueblos indígenas y la libre determinación.


Por Gil Inoach Shawit*

15 de diciembre, 2013.- Las personas por naturaleza llevamos adentro tres elementos motores que nos personifican y nos distinguen de otros animales: la libertad, el razonamiento y el instinto de sobrevivencia. Los seres humanos en general tenemos que aprender muchas habilidades y desarrollar nuestro conocimiento si queremos ser útil en la sociedad.

Por alguna lógica biogenética, a las “otras especies” la naturaleza les ha negado que sean racionales, pero por alguna razón que no comprendemos la misma naturaleza les ha añadido una habilidad programada desde nacimiento.

Por ejemplo, la mamá pato no enseña a sus polluelos a nadar, más estos, tan pronto salen del huevo, se unen a la familia y van de frente al agua para rebuscar sus alimentos. En cambio, los humanos tenemos que aprender a nadar luego de mucha práctica. A los humanos hay un hilo que nos conecta y nos inspira, y no tenemos control sobre él: es la dimensión espiritual.

Pues bien, así dotados con estos elementos motores y complementados con el espíritu que nos anima a seguir adelante, hemos creado muchos mundos (culturas) con la potestad innata que inspira la libertad, esto, que en términos de la realización humana se llama “libre determinación”.

Los animales gozan a su modo la libertad que encontraron al llegar al mundo y lo hacen tan bien que sin ser adiestrados viven de acuerdo a su género y comparten un lenguaje y un instinto colectivo común. Pero a veces pelean y no por eso crean partidos políticos o ejércitos para oponerse y exterminarse entre ellos.

Los seres racionales nos hemos agrupado entre personas que compartimos un mismo origen y una cultura común. Muchas culturas, lideran sus propios esquemas de sobrevivencia y se exageran al acumular más de lo que tienen. Entonces, les nace la idea de imponer su fuerza para dominar a los otros mundos, es decir a las otras culturas.

Dos conceptos de libre determinación

Así las cosas en el camino se complican cada vez más. Este fenómeno suscita, en unos casos con menor intensidad y en otros casos con mayor intensidad, hechos desastrosos y lamentables para la humanidad. Queda entonces de esta manera el concepto de la libre determinación preconcebida y mentalizada en la corriente expansionista y colonialista. Entonces el concepto comienza por recorrer diversas anclas de poder hasta ser asimilado el término como algo en el que solo la sociedad dominante tiene la verdad: libre determinación como sinónimo de poder y hegemonía.

Los otros mundos que labraron su propia cultura se han visto de repente impedidos de invocar la libre determinación en su desarrollo, porque eso para el otro mundo significa amenaza. Claro, atrincherada desde esta perspectiva el concepto hegemónico de poder desconoce a la libre determinación que evocan los pueblos indígenas: esto es libre determinación como ‘poder’ para decidir el bienestar colectivo y el porvenir como pueblo.

No quiere decir que los pueblos indígenas nunca hayan tenido sus conflictos interétnicos. Claro que sí los hubo y sigue habiendo, pero estas diferencias no tienen nada que ver con colonizar y someter a los pueblos débiles para apropiarse de su riqueza. Los conflictos entre pueblos indígenas son de otro género.
“hay dos conceptos contrapuestos. La libre determinación como sinónimo de poder y hegemonía asimilado por los Estados y la libre determinación como poder para decidir el bienestar colectivo y el porvenir, asimilado desde los pueblos indígenas.”


Puesto en escena estos dos conceptos sobre la libre determinación, vemos que el ejercicio de ésta no es sencillo. Este es el gran reto que enfrentan los pueblos indígenas que ahora nos encontramos dentro de un Estado constituido. En primer lugar hay dos conceptos contrapuestos. La libre determinación como sinónimo de poder y hegemonía asimilado por los Estados y la libre determinación como poder para decidir el bienestar colectivo y el porvenir, asimilado desde los pueblos indígenas.

Si nos preguntamos por qué las Naciones Unidas han demorado 24 años para emitir la Declaración sobre los derechos de los pueblos indígenas, es preciso encontrar como respuesta que estos dos conceptos contrapuestos de la libre determinación hicieron que se prolongara la discusión mucho tiempo.

Los gobiernos se sintieron amenazados porque pensaban que si aprobaban la libre determinación tal como el Estado la conceptualiza, los pueblos indígenas pronto se rebelarían y crearían otros Estados. Solo insertando artículos que aseguraran que el reconocimiento de la libre determinación no amenazará la integridad territorial de los Estados, por fin decidieron aprobar la Declaración.

El reto de poner en práctica la libre determinación

¿Es fácil implementar la libre determinación tal como lo aprobó las Naciones Unidas a favor de los pueblos indígenas, considerando los prejuicios indicados? Pues sin ninguna duda, no. He aquí que nos toca asumir un gran reto. No nos queda otro camino que revivir y desarrollar la libre determinación según como los indígenas la conceptualizamos. ¡Pero ya! como lo he señalado líneas arriba, concentrando nuestros esfuerzos en desarrollar qué entendemos por el ‘bienestar’ colectivo y como definimos esto, junto con el ‘porvenir’ como pueblo.

Pareciera que el ejercicio de la libre determinación supone hacer cosas como mejor le plazca a uno, pero esto no es verdad, porque sabemos que ni siquiera los animales hacen lo que a ellos mejor les parece. El ejercicio de la libre determinación tiene sus propias reglas de responsabilidad, de lo contrario estaríamos hablando de libertinaje.

Hasta las culturas consideradas como las más primitivas tienen sus propias reglas de convivencia. Por tanto, la libre determinación no es sinónimo de ´libre albedrío´. La libre determinación es orden, autonomía, disciplina, cordialidad, poder de decisión sin presiones, felicidad y garantía de una larga proyección de visión de futuro. Es interacción, equilibrio, respeto, tolerancia.

¿Pero como logar todo ello en un país como el Perú, donde convergen más de 52 pueblos indígenas?

Para empezar se tiene que identificar a los actores con quienes se va a interactuar. Aun identificando a los actores sigue siendo tedioso liberarse de los obstáculos, si antes no se han establecido los términos de convivencia con cada uno de ellos.

El Estado y sus disyuntivas

El Estado es el principal actor. Lo inmediato que hay que pensar es cómo se interactúa con este actor. El Estado tiene la particularidad de manifestarse a través de las normas en el marco de una política matriz que es la Constitución. A través de esta política se han establecido normas que regulan las funciones públicas y normas que facultan ciertas atribuciones de interacción entre particulares.

A medida que se acerca más el complejo sistema jurídico que regula los distintos quehaceres de carácter público y privado, la esperanza de vida de la libre determinación parece verse opacado. Entonces surge de manera inmediata una pregunta ¿dónde empieza y en donde termina el alcance del derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas?

Los términos que establecen los instrumentos internacionales sobre los derechos colectivos de los pueblos indígenas, estos son, el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, se refieren el derecho al desarrollo autónomo, al autogobierno y a la libre determinación.

Pues la libre determinación comienza exactamente junto a la pregunta ¿cómo logramos vivir mejor (TAJIMAT PUJUT)? y su permanencia en el tiempo depende de con que visión se trace la esperanza de vida el pueblo indígena (TUKE PUJUT). Esta es la raíz fundante y la base de la concepción indígena de la libre determinación. El asunto es complejo porque su implementación se va a realizar en un terreno donde el Perú como país proclama su propia libre determinación, se supone en nombre de todos los pueblos que lo componen, y es por esto que cuando los pueblos indígenas invocan la libre determinación, el Estado se resiste.

Si el Estado interpreta que para garantizar la libre determinación de los pueblos indígenas hay que mantener a estos pueblos con regímenes normativos basados en la provisión básica de los recursos de subsistencia, entonces la lógica jurídica en el ordenamiento interno, es comparable a un médico que le asiste al paciente desahuciado suministrando calmantes, sabiendo que dicho paciente va a morir tarde o temprano.

La movilización amazónica que dio origen a la ley de consulta previa no es otra cosa que distintas manifestaciones de exigencia de una agenda indígena no bien respondida ni bien tratada por el Estado en la historia republicana.

La clásica disyuntiva de la corriente jurídica restrictiva, ha sido remediada por el mismo Estado al ratificar el Convenio 169 de la OIT y al adherirse a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Si bien, los instrumentos internacionales no otorgan a los pueblos indígenas derechos absolutos, cabe señalar que su alcance debe interpretarse extensivamente a la luz del desarrollo de los derechos humanos en el derecho internacional en general. En el marco de este contexto, le corresponde al Estado desarrollar normas específicas para materializar instrumentos que faciliten que los pueblos indígenas no sean vistos y tratados como pacientes en vías de extinción, sino considerados como contrapartes activas que promoviendo e implementando sus propias prioridades de desarrollo en el marco de su libre determinación, contribuyan también en el desarrollo global del país.

No digo esto porque se me ocurra arbitrariamente, sino, porque a la luz de los desarrollos en el derecho internacional de los derechos humanos, este es el espíritu que encarnan los instrumentos internacionales y esta es la visión que propugnan los pueblos indígenas para alcanzar su bienestar. Las salvedades que ofrece la Constitución en su artículo 55° y en su Cuarta Disposición Final y Transitoria, han dado lugar a que el Convenio 169 de la OIT, ahora forme parte del derecho nacional con rango Constitucional, por tanto, aplicable de manera obligatoria.

¿Qué hacer entonces?

Definitivamente ponerse a trabajar. Prebendas no, mucho menos claudicar. Hace falta crear condiciones de interacción, de tal manera que el indígena no sienta que alguien le está diciendo cómo hacer las cosas. Mejor dicho, debemos trabajar en crear las condiciones para interactuando, el indígena, sienta que lo que hace es bueno para su pueblo y para el país, por su propia convicción.

Sin duda, el que debe propiciar esas condiciones es el Estado. Y el primer paso, es trabajar sobre la base de las normas existentes para que estas sean compatibilizadas con los instrumentos internacionales adoptados por el Estado. Las organizaciones indígenas no deben excusarse de esta gran tarea, y más bien deben ser propulsoras constantes del diálogo hasta lograr que todas las normas que impiden el ejercicio de la libre determinación queden aparejadas en armonía con un verdadero interés colectivo y las normas internacionales que ha adoptado el Estado para proteger los derechos humanos.

Por lo pronto hay que avanzar en crear las condiciones para el ejercicio de la libre determinación. Esto es trabajar en:
que las tierras y territorios de los pueblos indígenas estén asegurados, garantizados y protegidos;
exista en lo mínimo algún lineamento de política de relación con el Estado claramente establecidos (en lo social, económico, cultura, etc.);
reglas claras de participación en los beneficios económicos por la explotación de los recursos naturales que están en territorios indígenas;
ejercicio de una jurisdicción especial con la implementación del artículo 149 de la Constitución;
sistema de representación y gobernanza que facilite la toma de decisiones para el desarrollo de los pueblos;
así mismo asegurar el rol tutelar del Estado para que las instituciones internas de los pueblos indígenas funcionen realmente, entre otras condiciones.

Ya es tiempo de trabajar en el sentido de abordar con mayor visibilidad que el pueblo indígena es el ´sujeto de derecho´ y este debe ser el eje de una nueva era de relación con un Estado moderno.

La libre determinación que reclaman los pueblos indígenas es tener poder y capacidades para decidir en su desarrollo de acuerdo a su propia visión. Este proceso es justo, legítimo y de derecho, por lo que debe ser acompañado por el Estado con los recursos necesarios.

—
*Gil Inoach Shawit, es indígena del pueblo Awajun y se desempeñó como Presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) durante dos periodos, de 1996 al 2002.

¿Que dice la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas acerca de la libre determinación?

Artículo 3. Los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación. En virtud de ese derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.

Artículo 4. Los pueblos indígenas, en ejercicio de su derecho a la libre determinación, tienen derecho a la autonomía o al autogobierno en las cuestiones relacionadas con sus asuntos internos y locales, así como a disponer de medios para financiar sus funciones autónomas.

Algunos artículos de Gil Inoach publicados en Servindi:


Servindi, 12 de febrero, 2011.- Servindi dialogó con Gil Inoach Shawit, indígena originario del pueblo awajún, sobre algunos temas de actualidad. Gil se desempeñó como presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) durante dos periodos consecutivos, de 1996 al 2002; y es reconocido por su honesta trayectoria dirigencial y reflexionar en cabeza propia como podemos apreciar a continuación:


8 de diciembre, 2010.- Si los representantes de las organizaciones indígenas no asumen una posición propia frente al cambio climático, en los demás procesos, serán victimas de imposición de conceptos que vienen de grandes agendas internacionales. Seguir leyendo…



Afortunadamente existe un único camino para sobrevivir. Defender y proteger nuestro territorio y los recursos naturales de posesión ancestral. El territorio: como embrión espiritual de vida para garantizar nuestra existencia como pueblos. Recursos naturales: como fuente de nuestra subsistencia y parte del sistema de desarrollo socio económico y cultural. Seguir leyendo…



El título del artículo puede incomodar al Estado. Pero tranquilo, creo que llegó el momento de sinceramiento mutuo. Seguir leyendo…


En el pasado, el vivir en libertad, fue una de las formas de vida que siempre anhelaron encontrar los indígenas. Este anhelo se convirtió en una meta de vida para explicar el sentido de su existencia, usando el deseo común de visión. Una visión en comunión con la espiritualidad. Seguir leyendo…



Hay dos procesos que en el mundo dieron lugar el desarrollo del concepto socialista: el socialismo utópico y el socialismo científico (parto con esta premisa porque es la corriente del que la derecha se vale para acusar de violentista a los indígenas). Seguir leyendo…



En el entender del gobierno, la solución a la movilización amazónica era vía “mano dura”, argumentando que por culpa de un grupillo no puede perjudicarse a los 28 millones de peruanos. En esa línea dejó entrever que los decretos legislativos cuestionados responden al interés de estos millones de habitantes. En ningún momento se tuvo en cuenta la idiosincrasia de los pueblos indígenas, cuando éstos, enardecidos por sus derechos conculcados, se plegaron a las calles para expresar su descontento. Seguir leyendo…



Los indígenas hemos observado que el gobierno ha creado Una Mesa de Diálogo deforme en todas sus formas, lamentablemente predestinada a morir por inanición. Seguir leyendo…



El neoliberalismo ha controlado bajo el sistema de la economía global a casi toda la población del planeta y ha puesto su maquinaria en expansión para apoderarse de todas las riquezas que tienen los países del tercer mundo. Seguir leyendo…

La Sala Mixta de la Corte Superior de Justicia de Madre de Dios, revocó su mandato de comparecencia restringida, y dictó Mandato de Detención, en el proceso penal que se le sigue injustamente al hermano y dirigente indígena Antonio Iviche Quique. Seguir leyendo…


Entrevista a Gil Inoach Shawit

“Mátame, que estoy dispuesto a morir por mi territorio, por mi familia, por mis ancestros, por mi cultura y por mi identidad. Pero, antes de hacerlo, quiero que me respondas: ¿defendiendo a quien me matarás?“. Esta fue la respuesta de un líder Achuar, cuando un oficial de la Policía Nacional pretendió intimidarlo con amenaza de muerte sino se retiraba del lugar de las instalaciones petroleras del río Corrientes. Seguir leyendo…
Otras noticias:

Fuente: Servindi

miércoles, 22 de agosto de 2012

Leo Boff: La óptica de la evolución cósmica nos devuelve esperanza.


Enviado a la página web de RRCC


Olvidemos por un momento nuestra visión normal de las cosas e intentemos hacer una lectura de nuestra crisis actual en el marco del tiempo cósmico. Tal vez así la entendamos mejor, la relativicemos y ganemos altura en función de la esperanza.
El tiempo del Cosmos
Imaginemos que los más o menos 13 mil millones de años de historia del universo han sido condensados en un único siglo. Cada “año cósmico” sería equivalente a ciento trece millones de años terrestres.

Desde este punto de vista, la Tierra nació en el año 70 del siglo cósmico y la vida apareció en los océanos, para nuestra sorpresa, algo después en el año 73. Durante casi dos décadas cósmicas ella quedó prácticamente limitada a bacterias unicelulares.
En el año 93 se inició una nueva fase creativa con la aparición de la reproducción sexual de los organismos vivos. Estos, junto con otras fuerzas, fueron responsables de cambiar la faz del planeta, ya que transformaron radicalmente la atmósfera, los océanos, la geología de la Tierra. Esto permitió a nuestro planeta sustentar formas de vida más complejas. Gran parte de la biosfera es creación de esos microorganismos.
En esta nueva fase, el proceso evolutivo se aceleró rápidamente. Dos años más tarde, en el año 95, aparecieron los primeros organismos multicelulares. Un año después, en el 96, asistimos a la aparición de los sistemas nerviosos, y en el 97 a los primeros organismos vertebrados. Los mamíferos aparecerán a mediados del año 98, o sea, dos meses después de los dinosaurios y de una inmensa variedad de flores.
Hace cinco meses cósmicos empiezan a caer los asteroides sobre la Tierra, destruyendo muchas especies, los dinosaurios incluidos. Sin embargo, un poco después, la Tierra, como si se tomara la revancha, produjo una diversidad de vida como nunca antes.
Fue en esta era, cuando aparecieron las flores, cuando nuestros antepasados entraron en el escenario de la evolución. Luego se hicieron bípedos (hace doce días cósmicos), y con el homo habilis comenzó a usar herramientas (hace 6 días cósmicos), mientras que el homo erectus conquistó el fuego (hace apenas un día cósmico). Hace doce horas cósmicas, surgieron los humanos modernos (homo sapiens).
Por la tarde y durante la noche de este primer día cósmico, nosotros vivíamos en armonía con la naturaleza y atentos a sus ritmos y peligros. Hasta hace cuarenta minutos, nuestra presencia había tenido poco impacto sobre la comunidad biótica, momento en el cual comenzamos a domesticar plantas y animales y a desarrollar la agricultura. A partir de entonces, las intervenciones en la naturaleza se fueron haciendo cada vez más intensas hasta que, hace veinte minutos, empezamos a construir y a habitar ciudades.
Hace solamente dos minutos, el impacto se ha vuelto realmente amenazador. Europa se transformó en una sociedad tecnológica y expandió su poder a través de la explotación colonialista. En esta fase se formó el proyecto-mundo creando un centro con varias periferias y el foso entre ricos y pobres.
En los últimos doce segundos (a partir de 1950) el ritmo de explotación y destrucción ecológica se ha acelerado dramáticamente. En este breve periodo de tiempo, hemos derribado casi la mitad de las grandes selvas. En los próximos veinte segundos cósmicos las temperaturas de la Tierra subirán 0,5º C y dentro de poco podrían aumentar hasta 5º C poniendo en peligro gran parte de la biosfera y a millones de personas. En los últimos cinco segundos cósmicos, la Tierra ha perdido una cantidad de suelo equivalente a toda la tierra cultivable de Francia y de China y ha sido inundada por decenas de miles de nuevos productos químicos, muchos de los cuales altamente tóxicos, que amenazan las bases de la vida.
Ahora estamos ya destruyendo de 27 a 100 mil especies de seres vivos al año. En los próximos 7 segundos cósmicos, algunos científicos estiman que del 20 al 50 % de todas las especies van a desaparecer. ¿Cuándo va a parar esto? ¿Por qué tanta devastación?
Respondemos: para que una pequeña porción de la Humanidad tuviese el disfrute privado o corporativo de los “beneficios” de este proyecto de civilización. El 20% de los más ricos ganan actualmente doscientas veces más que el 20% de los más pobres. Al comienzo de 2008, antes de la crisis económico-financiera actual, había 1195 mil millonarios que juntos detentaban 4,4 billones de dólares, o sea, más o menos el doble de la renta anual del 50% más pobre. En términos de renta, el 1% de los más ricos de la humanidad recibían el equivalente al 57% más pobre.
El tiempo de la Tierra
Nuestro planeta, fruto de más de cuatro mil millones de años de evolución está siendo devorado por una relativa minoría humana. Por primera vez en la historia de la evolución de la humanidad, los problemas arriba mencionados están siendo causados por esa minoría y también, en menor proporción, por todos nosotros. Los peligros creados ponen en jaque nuestro futuro y también nuestro modo de vivir.
Sin embargo, si por un lado insistimos en la gravedad de la crisis, por otro lado, no queremos proyectar visiones apocalípticas que sólo nos causarían parálisis y desesperación. Si estos problemas han sido creados por nosotros, también pueden ser resueltos por nosotros, aunque algunos sean ya irreversibles. Esto significa que hay esperanza de solucionarlos satisfactoriamente.
Efectivamente, quien acompañó la Cúpula de los Pueblos en julio pasado en Río de Janeiro o participó de los Foros Sociales Mundiales se da cuenta de que hay millares y millares de personas conscientes y creativas, venidas de todo el mundo, trabajando en la formulación de alternativas prácticas que pueden permitir a la humanidad vivir con dignidad sin afectar la salud de los ecosistemas y de la Madre Tierra.
Tenemos las informaciones y conocimientos necesarios para solucionar la crisis actual. Lo que nos falta es activar la inteligencia emocional y cordial que nos suscitan sueños salvadores, solidaridad, compasión, sentimientos de interdependencia y de responsabilidad universal.
Es importante reconocer que todas las amenazas a las que nos enfrentamos son síntomas de una enfermedad crónica cultural y espiritual. Nos afecta a todos y más principalmente al 20% que consume la mayor parte de la riqueza del mundo. Esta crisis nos obliga a pensar en otro paradigma de civilización, porque el actual es demasiado destructivo. Es lo que venimos escribiendo con frecuencia en nuestros artículos.
Los tiempos de crisis pueden ser también tiempos de creatividad, tiempos en los cuales aparecen nuevas visiones y nuevas oportunidades. La palabra china para crisis, wēijī, es el resultado de la combinación de los caracteres de peligro y de oportunidad. Esto no es una simple contradicción o una paradoja, los peligros reales nos fuerzan a buscar las causas profundas y a buscar alternativas para no desperdiciar las oportunidades.
En nuestra cultura, crisis se deriva de la palabra sánscrita kri que significa purificar y acrisolar. Por lo tanto, se trata de un proceso, ciertamente doloroso, pero altamente positivo de purificación de nuestras visiones que funciona como un crisol de nuestras actitudes ético-espirituales. Ambos sentidos, el chino y el sánscrito, son iluminadores.
Nuestro tiempo
Tenemos que revisitar las fuentes de sabiduría de las muchas culturas de la humanidad. Algunas son ancestrales y llegan a nosotros a través de las más diversas tradiciones culturales y espirituales. La categoría del “vivir bien” de las culturas andinas es fundamental. Otras son más modernas como la ecología profunda, el feminismo y eco-feminismo, la psicología transpersonal y la nueva cosmología, derivada de las ciencias de la complejidad, de la astrofísica y de los nuevos saberes de la vida y de la Tierra.
Termino con el testimonio de dos notables ecologistas y educadoras norteamericanas, Macy y Brown que afirman: «La característica más extraordinaria del actual momento histórico de la Tierra no es que estamos camino de la devastación de nuestro planeta, pues ya lo venimos haciendo desde hace mucho tiempo, es que estamos empezando a despertar de un sueño milenario a un nuevo tipo de relación con la naturaleza, con la vida, con la Tierra, con los otros y con nosotros mismos. Esta nueva comprensión hará posible la tan ansiada Gran Transformación» (Macy y Brown, Nossa vida como Gaia, 2004, 37). Ella vendrá por gracia de la evolución y de Dios.
*Leonardo Boff es teólogo y miembro de la Comisión Central de la Carta de la Tierra, autor con M. Hathway de O Tao da Libertação, Vozes 2012.