lunes, 8 de febrero de 2010

Pensar el ser humano después de Auschwitz


Recordamos en este año los 65 años del Holocausto judío perpetrado por el nazismo de Hitler y de Himmler. Es terrorífica la inhumanidad mostrada en los campos de exterminio, especialmente en el de Auschwitz (Polonia). El hecho llegó a tambalear la fe de judíos y de cristianos que se preguntaban: ¿Cómo pensar a Dios después de Auschwitz? Las respuestas dadas hasta hoy, bien del lado judío, bien por J.B.Metz y J. Moltmann del lado cristiano, son insuficientes. La pregunta todavía es más radical: ¿Cómo pensar al ser humano después de Auschwitz?

Es cierto que lo inhumano pertenece a lo humano. Pero, ¿cuánto de inhumanidad cabe dentro de la humanidad? Fue un proyecto concebido calculadamente y sin ningún tipo de escrúpulo para rediseñar la humanidad. A la cabeza debía estar la raza aria-germánica; algunas razas serían colocadas en segunda y tercera categorías; otras esclavizadas o simplemente exterminadas. En palabras de su formulador, Himmler, el 4 de octubre de 1943: «Ésta es una página de gloria de nuestra historia que no se ha escrito y que jamás se escribirá». El nacionalsocialismo de Hitler tenía clara conciencia de la inversión total de los valores. Lo que sería un crimen se transformó para él en virtud y gloria. Aquí se revelan rasgos del Apocalipsis y del Anticristo.

El libro más perturbador que he leído en mi vida y que nunca acabo de digerir se titula Comandante en Auschwitz: notas autobiográficas de Rudolf Höss (1958). Durante los 10 meses que estuvo preso y fue interrogado por las autoridades polacas en Cracovia entre 1946-1947, para ser finalmente sentenciado a muerte, Höss tuvo tiempo de describir con extremada precisión los detalles de cómo envió a cerca de dos millones de judíos a las cámaras de gas. Allí se montó una fábrica de producción diaria de miles de cadáveres que asustaba a los propios ejecutores. Era la «banalidad de la muerte» de la que hablaba Hannah Arendt.

Pero lo que más asusta es su perfil humano. No imaginemos que Hoss unía el exterminio en masa a sentimientos de perversidad, sadismo diabólico y pura brutalidad. Al contrario, era cariñoso con su mujer e hijos, concienzudo, amigo de la naturaleza, en fin, un pequeño burgués normal. Al final, antes de morir, escribió: «La opinión pública puede pensar que soy una bestia sedienta de sangre, un sádico perverso y un asesino de millones de personas. Pero nunca va a entender que este comandante tenía un corazón y que no era malo». Cuanto más inconsciente, más perverso es el mal.

Esto es lo perturbador: ¿cómo puede tanta inhumanidad convivir con la humanidad? No sé. Sospecho que aquí entra la fuerza de la ideología y la sumisión total al jefe. La persona de Höss se identificó con el comandante y el comandante con la persona. La persona era nazi en cuerpo y alma y radicalmente fiel al jefe. Recibida la orden del «Fuhrer» de exterminar a los judíos, ni siquiera se debía pensar: vamos a exterminarlos (der Führer befiehl, wir folgen). Confiesa que nunca se cuestionó la orden porque «el jefe siempre tiene razón». La más leve duda era sentida como traición a Hitler.

Pero el mal también tiene límites y Höss los sintió en su propia piel. Siempre queda algo de humanidad. Él mismo cuenta que dos niños estaban entretenidos jugando. Su madre era empujada hacia dentro de la cámara de gas. Los niños fueron obligados a ir también. «La mirada suplicante de la madre, pidiendo misericordia para aquellos inocentes —comenta Höss— nunca la olvidaré». Hizo un gesto brusco y los guardias los arrojaron a la cámara de gas. Confiesa que muchísimos de los ejecutores no aguantaban tanta inhumanidad y se suicidaban. Él se mantenía frío y cruel.

Estamos ante un fundamentalismo extremo que se expresa por medio de sistemas totalitarios y de obediencia ciega, sean políticos, religiosos o ideológicos. La consecuencia que produce es la muerte de los otros.

Este riesgo también está alrededor nuestro, pues hoy día nos hemos dado los medios para autodestruirnos, para desequilibrar el sistema Tierra y para aniquilar en gran parte la vida. Sólo potenciando al ser humano con aquello que nos hace humanos, como es el amor y la compasión, podemos limitar nuestra inhumanidad.

Leonardo Boff

viernes, 5 de febrero de 2010

Argentina: Declaración de la UAC sobre criminalización y judicialización de la protesta social



"La judicialización y criminalización a las asambleas, comunidades y movimientos sociales que defienden sus territorios, es una de las estrategias desplegadas desde los sectores del poder para acallar las voces de la resistencia frente al modelo productivo, extractivo, exportador y opresor que nos imponen, producto de las políticas de recolonización que asolan a nuestro continente en general y a nuestro país en particular."

Prensa Unión de Asambleas Informa
1° de Febrero de 2010
Declaración de la UAC
Unión de Asambleas Ciudadanas

Sobre la criminalización y judicialización de la protesta social

Contra el saqueo, la contaminación y la militarización de nuestros territorios


Como colectivo asambleario creemos que, sin lugar a dudas, la judicialización y criminalización a las asambleas, comunidades y movimientos sociales que defienden sus territorios, es una de las estrategias desplegadas desde los sectores del poder para acallar las voces de la resistencia frente al modelo productivo, extractivo, exportador y opresor que nos imponen, producto de las políticas de recolonización que asolan a nuestro continente en general y a nuestro país en particular.


En nuestros países se vienen imponiendo estados que actúan bajo los designios de la seguridad preventiva, considerando que es necesario "prevenir" toda manifestación de oposición a la forma de vida que pretenden que sea nuestro "destino manifiesto". Sin embargo, una vez "puestas de manifiesto" esas oposiciones, ya no basta la prevención y se les hace necesario desplegar mecanismos que frenen las rebeldías en defensa de los territorios, entendidos por sus defensores/as no sólo como espacios geográficos que habitan, sino como ámbitos en los que se construye el sentido de la vida.


La represión y criminalización:


Son muchas las modalidades de represión que las empresas capitalistas, transnacionales y nacionales, junto con los poderes políticos locales lanzan sobre las voces de protesta. Algunas de las más concretas implican el uso de los aparatos del estado para ejercer la represión directa, el despliegue de estrategias de judicialización y criminalización de los movimientos populares y la militarización de los territorios en conflicto. Sin embargo, no son sólo las fuerzas públicas de seguridad las que operan en estos casos, sino también fuerzas privadas contratadas por las empresas, cuya existencia responde a un proceso de privatización de los aparatos de represión.


La violencia represiva:


Esta violencia represiva directa ejercida sobre las asambleas, comunidades y organizaciones sociales es acompañada a su vez por mecanismos de control social, que permiten el ejercicio de la represión simbólica, anulando así toda posibilidad de desarrollo de otras visiones del mundo y de diferentes formas de vida.


Las víctimas:


Las principales víctimas de la criminalización y de la violencia ejercida desde el poder son los movimientos de jóvenes, mujeres, comunidades indígenas y campesinas, trabajador/as desocupados/as y precarizados/as y poblaciones afectadas por los nuevos emprendimientos del modelo de "desarrollo" de esta fase del capitalismo neoliberal, muchas de las cuales se constituyen en asambleas e integran la UAC.


Los medios informativos y la "invisibilización":


Sin embargo, nuestra condición de víctimas de la represión es totalmente desvirtuada por los medios de comunicación masivos que se encargan de presentar las batallas por los derechos sociales, culturales y ambientales como delitos y por ende, a los/as sujetos sociales que las promueven como delincuentes, tergiversando la legitimidad de las luchas sociales y generando, en la sociedad en su conjunto, subjetividades basadas en el miedo al diferente, que desemboca en la fragmentación de la sociedad en grupos irreconciliables entre sí.


Esta función de los medios de (in) comunicación masiva se hace posible dado que ellos SON el poder, constituyendo el aparato ideológico de la globalización, jugando un papel para deformar la realidad en beneficio de sus intereses y fabricar una opinión pública favorable al sistema.


Este poder mediático hoy está por delante del poder económico y financiero. Su rol ideológico implica el desconocimiento de uno de los derechos fundamentales del ser humano, como lo es el derecho ciudadano a la información y el conocimiento, tergiversando la misma a través de sutiles formas de propaganda del producto o la moda que se quiere imponer.


El "discurso único" y la "demonización" de las luchas sociales:


De esta manera, pasan a demonizarse las luchas de quienes se oponen al Saqueo y la Contaminación. En esta instancia también se suma la invisibilización de los disensos, es decir que se desacreditan y esconden las investigaciones científicas que demuestran los impactos negativos, dando visibilidad a todos aquellos académicos funcionales al sistema de saqueo y contaminación. De la misma manera se desacredita todo aquello que provenga de la acumulación de saberes ancestrales, a través de una serie de falsedades como que quien se opone a este modelo, se opone al "progreso" y al desarrollo. Son nuevamente estos mismos medios masivos de in-comunicación los que NO dicen que este modelo es sólo de crecimiento económico, NO dicen que el desarrollo y el progreso así NO son posibles.


La aprobación de la ley antiterrorista a nivel nacional y las reformas de los códigos contravencionales que se vienen implementando en varias ciudades del país, son consecuencia de este contexto represivo y criminalizador de las luchas sociales, producto del crecimiento de las resistencias frente a las políticas de saqueo y destrucción que profundizan la exclusión y la precarización de la vida, y favorecido por la impunidad del accionar de las fuerzas de seguridad, de la justicia y de los poderes políticos en general.


Estos mecanismos legales justifican la vigilancia, la persecución y el control sobre las poblaciones y comunidades, en especial las que se oponen a la devastación de los territorios por parte de los grandes capitales, las que desarrollan estrategias de supervivencia frente a un modelo que los lanza hacia la exclusión y la pobreza y las que se empeñan, desde hace más de 500 años, en ser reconocidas y respetadas en su diversidad étnica, cultural y espiritual.


¿Quiénes son los terroristas?:


Teniendo en cuenta el marco legal de la criminalización de la protesta y la pobreza, es importante destacar que el artículo 213 ter de la ley antiterrorista aprobada en la Argentina en 2007 considera que una asociación ilícita terrorista es aquella que reúne las siguientes características; -tener un plan de acción destinado a la propagación del odio étnico, religioso o político; -estar organizada en redes operativas internacionales; y -disponer de armas de guerra, explosivos, agentes químicos o bacteriológicos o cualquier otro medio idóneo para poner en peligro la vida y la integridad de un número indeterminado de personas. Frente al contenido de este posicionamiento podemos vislumbrar quienes son los verdaderos terroristas.


Tanto la propagación de distintos odios, como la existencia de redes operativas internacionales, como la puesta en peligro de la vida e integridad de un número indeterminado de personas son características completamente aplicables a las formas de operar de las empresas transnacionales y sus socios políticos locales, en la implementación del modelo extractivo y productivo de esta etapa del capitalismo global, que responden con criminalización, represión, militarización y muerte a quienes se oponen a entregar los territorios y las formas tradicionales de habitarlos a la mercantilización de la naturaleza y de toda expresión de vida.


Por todo esto la UAC se pronuncia en repudio absoluto de:


La persecución, criminalización y judicialización que vienen sufriendo las compañeras de las Asambleas Riojanas de Chilecito, Famatina y Sanagasta de la Rioja por defender su territorio ante la inminente explotación minera. Así como también, las distintas agresiones y atropellos que las mismas vienen padeciendo por parte de la Empresa minera Yamana Gold y las fuerzas represivas del estado. Esta empresa es la responsable de atacar a dos compañeras que integran estas asambleas con la complicidad y el visto bueno del gobierno local, además de abrirles causas penales a distintos vecinos y vecinas, también asambleístas, por no permitir que la empresa ingrese al sector donde pretende explotar y llevar adelante el emprendimiento megaminero a cielo abierto.


Los diversos atentados que viene sufriendo el pueblo de Loncopué y de Campana Mahuida en Neuquén por parte de la empresa minera Emprendimientos Mineros S.A., de origen chino, que pretende instalarse en dicha localidad. Creemos que los incendios intencionales de las casas de vecinos que integran las asambleas, la destrucción de la Radio FM Arco Iris que difunde la lucha, los apagones vividos en el pueblo y la persecución a los compañeros y compañeras que vienen resistiendo son parte de la criminalización a quienes venimos defendiendo el territorio del que somos o nos sentimos parte. En este sentido repudiamos de manera tajante la actitud de la empresa por su accionar y del gobierno de turno por permitir y ser cómplice de los hechos sucedidos.


Los hechos gravísimos que vienen viviendo los compañeros y compañeras del colectivo Semillas del Sur que, en defensa del territorio, resisten a las fumigaciones de Agrotóxicos junto a los vecinos y vecinas del Departamento de Santa Rosa de Calamuchita en Córdoba. Esta defensa territorial recibe como respuesta del poder la persecución y represión directa por parte de las fuerzas represivas del estado que actúan sin medir las consecuencias poniendo en riesgo la vida de los compañeros y compañeras que vienen resistiendo al modelo sojero impuesto en la provincia. Estos actos por parte del poder local y sus aliados son de nuestro absoluto rechazo, así como también, las represalias que llevaron adelante con el intento de desalojo del centro cultural "El Semillero", perteneciente al colectivo Semillas del Sur, y la destrucción de dos casas de compañeros del mismo colectivo con la excusa de "no respetar el código de edificación". Esto demuestra que, no sólo nos imponen el modelo de saqueo y contaminación, sino también la forma en que quieren que vivamos.


El desalojo violento de la comunidad Paisil Antreao de Villa La Angostura, Neuquén, y la militarización del territorio ancestral al que pertenece. La comunidad viene siendo amenaza y con intentos de desalojos desde hace varios años, al mismo tiempo que los alambrados de los privados le fueron reduciendo su territorio, tal como viene sucediendo a muchas comunidades, producto de la concentración de tierras y el avance de los privados, como consecuencia de la especulación y negocios inmobiliarios. De esta manera, creemos que es importante destacar el no reconocimiento de la preexistencia de los pueblos originarios por parte del estado y sus instituciones, que actúan como cómplices y garantes de estos hechos sin respetar el articulo 75 de la Constitución Nacional , el Convenio 169 de Pueblos Indígenas y Tribales de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU y la ley 26.160 de emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras de comunidades indígenas. Por esto, creemos que los hechos sucedidos a la comunidad Paisil Antreao es una manera de criminalizar la cultura, la espiritualidad y formas distintas de concebir la vida y su desarrollo, tal como lo demuestra la destrucción del rewe, que es el espacio territorial y sagrado históricamente heredado de sus ancestros y en el que se comunican con los mismos en relación armónica con la naturaleza. La destrucción del rewe es la destrucción misma de la comunidad y por eso rechazamos, sin reparo alguno, estas formas de operar de las fuerzas de seguridad que implican la reproducción de la negación histórica de los derechos ancestrales de los pueblos originarios.


Estos son sólo algunos de los casos de criminalización, persecución y represión que vienen acechando, de manera sistemática y continua, a lo/as protagonistas de las luchas contra las políticas de recolonización.


Frente a este contexto represivo y criminalizador, nos solidarizamos con cada uno de los compañeros y compañeras que vienen dando batalla en defensa del territorio al que pertenecen, territorio del que nos sentimos parte todos y todas. También damos nuestra solidaridad a los compañeros y compañeras de Andalgalá en Catamarca y Palma Sola en Jujuy que se encuentran en plena movilización por la inminencia de la puesta en marcha del megaemprendimiento minero Agua Rica y la implantación de transgénicos, respectivamente, que están causando estragos irreversibles en la población.


UAC/ Unión de Asambleas Ciudadanas
Enero de 2010


Fuente:


http://www.biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Noticias/

jueves, 4 de febrero de 2010

¿Dios en Haití?


Asociación de teólogos y teólogas Juan XXIII.
España.
La tragedia de Haití suscita no pocas preguntas religiosas. La ciencia da respuestas acerca de por qué y cómo suceden los fenómenos pero, como decía Wittgenstein, una vez alcanzadas las soluciones científicas, permanecen las preguntas de sentido y significado, que escapan al ámbito científico.

En la tragedia de Haití concurren dos fenómenos convergentes y diferentes. Por una parte, la situación de la isla caribeña en una zona sísmica, con frecuentes terremotos y maremotos, expuesta también a huracanes y ciclones, en una de las partes más vulnerables del planeta.

Por otra, la agresiva mano del ser humano, que ha desforestado Haití, sobreexplotado sus reservas naturales y construido poblaciones y ciudades carentes de los mínimos de seguridad. Las condiciones extremadamente precarias en que los colonizadores dejaron el país, la tradición racista y esclavista, la corrupción generalizada, la dictadura de gobiernos explotadores, como los Duvalier, y la injusta distribución de los recursos han aumentado los males de la isla.

Se ha hundido todo, incluido el casco histórico y los organismos estatales, pero se ha preservado el moderno barrio rico de "Pétion Ville", en Puerto Príncipe, como también la vecina y menos desafortunada República Dominicana.

A la luz de estos datos, la pregunta religiosa "dónde está Dios" no es ni puede ser la primera. Haití ejemplariza lo que ya pasó con el tsunami de Indonesia y las hambrunas subsaharianas.

Hay pueblos, naciones y Estados que viven en la miseria, sin capacidad para defenderse de las catástrofes naturales. El orden internacional está montado sobre la concentración de riqueza en el 20% de la humanidad y el desamparo de buena parte de ésta. Por sí solos no pueden salir de su miseria, agravada por multinacionales que esquilman los recursos para obtener grandes beneficios en poco tiempo, gobiernos propios corruptos y vendidos, y países ricos que protegen sus intereses y los de sus compañías en el Tercer Mundo.

Sin este orden de cosas se hubiera podido evitar la repercusión de la catástrofe o habría sido muchísimo menor. Pero los habitantes de Haití son tan pobres que ni siquiera tienen capacidad para recibir y repartir la ayuda que les llega. ¿Quién tiene la culpa? El actual orden internacional que sólo puede sostenerse en base al poder económico, político y militar de los países ricos, y la persistente corrupción de las élites dirigentes del país.

¿Y Dios? Seguimos buscando al dios relojero de Newton, que ajusta la maquinaria del universo para arreglar sus disfuncionalidades. Pedimos milagros naturales, que Dios envíe las lluvias o las pare, detenga los tifones, haga prodigios. Eso era también lo que pedía el pueblo a Jesús, el deseo con el que el espíritu del mal le tentaba (poder, prestigio y dinero), y el sueño de los discípulos (un mesías milagrero).

Dos mil años después seguimos buscando un Dios-providencia a nuestro servicio, un super-padre protector y un ser omnipotente que nos proteja de la naturaleza. Pero Dios no intervino para evitar el Gólgota, ni tampoco en Auschwitz, ni ha evitado pestes, hambrunas y otros desastres.

Creemos, con todo, que el mal es también un misterio que encaja difícilmente con la imagen de un Dios omnipotente y misericordioso, sobre todo, cuando se traduce en sufrimiento de los pobres y de los inocentes.

La ciencia formula las leyes de la naturaleza y explica las causas de los desastres, facilitando el progreso y el avance en el control de ella. Dios no tiene celos del ser humano, imagen suya, sino que capacita a la persona para ser creadora y generar vida.

Le ha dado a la humanidad una responsabilidad en el mundo con la condición de que todos los seres humanos y la propia naturaleza participen equitativamente de las riquezas del universo. Defiende al pobre y al oprimido, y bendice a los que trabajan por la paz y la justicia, valores del Reino de Dios

Dios no es neutral, está en Haití en las víctimas y en cuantas personas trabajan allí solidariamente, se identifica con las víctimas y hace de ellas el criterio del juicio divino (Mt 25,31-46). Nadie tiene derecho a hablar en su nombre, sólo ellas y quienes comparten sus sufrimientos. Pero todos podemos y debemos hacernos presentes en Haití, atender a las necesidades urgentes de los haitianos y colaborar en su reconstrucción. Más eso no basta.

Dentro de pocos meses Haití será un mero recuerdo, excepto para los que siguen allí. La gran tragedia del siglo XXI es la de una humanidad que tiene recursos suficientes para acabar con el hambre y mitigar las catástrofes naturales, pero prefiere emplearlos en armamento, para defenderse de los pobres; en policías, para evitar que lleguen los inmigrantes a nuestras islas de riqueza; y en los despilfarros consumistas de una minoría de países.

Del mal de Haití somos todos responsables, especialmente los países más ricos, y la solidaridad no puede quedarse en un momento puntual, aunque sea necesaria, sino que exige otra forma de vida. Haití personifica hoy a los pueblos crucificados, y la única respuesta válida es comprometernos para que no haya màs Haitís asolados ni Palestinas masacradas, como tampoco ningún Auschwitz ni Hiroshima.

Todos tenemos que cambiar, y la referencia al Dios de Jesús ha de ser el gran acicate de justicia y solidaridad para los que nos llamamos cristianos.

Firman este documento los siguientes miembros de la Asociación Juan XXIII: Josè Luis Andavert, Xavier Alegre, Juan Barreto, Fernando Bermúdez, José Manuel Bernal, Rafael Calonge, José María Castillo (vocal), Josè Centeno, Juan Antonio Estrada, Benjamín Forcano, Máximo García Ruiz (vocal), Josè Ignacio Gonzàlez Faus, Julio Lois, Francisco Margallo, Eduardo Malvado, Albert Moliner, Federico Pastor (presidente), Jesús Pelàez, Victorino Pérez Prieto, Margarita Pintos, Josè Luis Quiròs, Ignacio Simal, Alfredo Tamayo Ayestaràn (vicepresidente), Juan Josè Tamayo-Acosta (secretario general), Rufino Velasco, José Vico, Evaristo Villar, Juan Yzuel.+ (PE/ Lupa Protestante)

PreNot 8708
100204

Fuente:



http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4288


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martes, 2 de febrero de 2010

Vender el alma por una necesidad



La deserción del pueblo

El mayor mal a erradicar si queremos vivir con esperanza.

Por Josep Castelló.
Barcelona, España. UE.

Es más fácil someter a un pueblo que engañarlo. El alma humana intuye la verdad aunque no la conozca, y tan fuerte o más que el deseo de libertad lo es el de verdad.

Otra cosa es cuando el engaño es consentido, cuando por el motivo que sea el engañado se convierte en cómplice del engañante, pero en tal caso ya no debemos hablar de engaño sino de sumisión.

El engaño consentido es una forma como otra cualquiera de venderse el alma, de ceder la propia libertad a cambio de algo que se necesita, se aprecia o se desea. Y las personas, y por extensión los pueblos, tenemos muchas y muy diversas necesidades y deseos, condición que aprovechan los tiranos para someternos.

Clérigos y políticos han recurrido durante siglos al engaño consentido para estabilizar sus dominios. Sabedores de que no hay cadena mejor que la forjada en la mente del preso, han centrado sus empeños en hacer creer al pueblo que eso que les ofrecían era el mejor bien que podían lograr. Y así han conseguido que aceptasen su oferta y diesen libertad a cambio de subsistencia y aun de vida, pues a fuego y a espada se impusieron las ideologías y las creencias.

Tal es el caso de la imposición religiosa que los imperios hicieron a los pueblos sometidos. Junto a la esclavitud la religión, y así, seguir con vida a cambio de someterse iba acompañado de la promesa de felicidad en el más allá si aceptaban de corazón la esclavitud impuesta. Un regalo como de oferta, un dos por uno al modo de las rebajas que ofrecen los grandes almacenes.

Y también es éste el caso de los políticos, cuando entre rumores de sable ofrecieron libertades democráticas y redactaron constituciones “consensuadas” a pueblos oprimidos, las cuales esgrimen ahora como principios inamovibles y absolutos.

Pero tarde o temprano el engaño se derrumba, se silencian los sables y se clausuran los infiernos, y el pueblo engañado se va desengañando día a día y acaba volviéndose de espaldas al mentiroso, tanto si éste es político como clérigo. Y así se van quedando cada vez más vacías las iglesias y las urnas.

El problema, lo grave, es que el pueblo reacciona en negativo: ante las mentiras eclesiásticas, se torna materialista y frívolo, y ante las de los políticos se torna indiferente y deja que los locos de turno lleven el mundo por donde les dé la gana. No es sabio ese corte de mangas, esa indiferencia, ese lavarse las manos en cosas que conciernen a todo el mundo, sino una irresponsabilidad grave que vamos a pagar muy cara. Más todavía de lo que la estamos ya pagando.

Pero no podemos culpar al pueblo de esta deserción, de esta renuncia a sus obligaciones y derechos, porque ella es consecuencia del trato recibido y del que se le está dando, tanto en el orden civil como en el religioso. Políticos y clérigos coinciden en verlo como objeto en vez de tomar en cuenta su condición de sujeto. Para poder utilizarlo sin problemas lo instruyen a su modo y conveniencia, despersonalizándolo, deshumanizándolo, objetivizándolo durante todo el proceso educativo, llámesele a éste educación civil o catequesis. De modo que es ahí, en lo más alto, donde se halla la responsabilidad de tanto desatino.

El pueblo es la base de todo cuanto se hace en este mundo. Para bien y para mal, el pueblo es quien actúa, ora en dócil rebaño, ora en estampida incontrolable. Políticos y jerarcas no son nada sin él, ni pueden nada, ni van a lograr nada sino hundirnos. Tan sólo la conciencia del pueblo puede salvar al mundo del desastre hacia el cual nos abocan los locos que gobiernan.

Hay que respetar al pueblo para que recupere su conciencia. Hay que construir personas responsables ya desde la escuela, desde el parvulario hasta el final del secundario. La dimensión humana es la esencia de nuestra naturaleza, pero no crece si no se la cultiva.+ (PE)

Nota. Este artículo es integrante de una serie de notas de Josep Castelló englobadas en título genérico “Otro Mundo es Posible, Otra Educación es Necesaria” Ver PreNot 8661 del 100118 Sentir, pensar, creer….

PreNot 8702
100202

Fuente:
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4282
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lunes, 1 de febrero de 2010

Chile: triunfó el original sobre la mala copia


Por Fernando Del Corro. (*)
Buenos Aires.

Los periodistas que cubrieron en Mar del Plata, la perla del Atlántico argentino, la cumbre americana de 2005 cuando el ex presidente estadounidense George Walker Bush llegó con la propuesta del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) no pueden llamarse a engaño.

En Chile no ganó la derecha poniendo fin a un prolongado período de gobiernos de izquierdas que presuntamente generaron cambios profundos a favor del pueblo de ese país. Como dijera el ex vicerrector de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Atilio A. Borón, parafraseando al ex presidente brasilero Fernando Henrique Cardoso, al final el votante termina prefiriendo el original a la copia, y en este caso a la mala copia.

El presidente “socialista” chileno Ricardo Lagos fue en esa ocasión uno de los más entusiastas a la hora de respaldar a Bush para la puesta en marcha. Junto con su colega mexicano Vicente Fox, que no ocultaba su condición de representante de las derechas, resultó

Lagos el principal socio de Bush, mientras los cuatro países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), junto con Venezuela se encargaron de desarticular el proyecto del ALCA. Algo que ya la Argentina había iniciado cuando entre fines de 1889 y comienzos de 1890 se desarrolló en Washington, la capital estadounidense, la Conferencia Panamericana donde se presentó el primer intento fallido en la materia. Esa vez los representantes argentinos apoyados por los chilenos mientras los brasileros jugaron a favor de la ya por entonces gran potencia del norte.

En estos días miles de columnas se han escrito para hablar de la victoria de la derecha chilena y de sus complicaciones para la integración regional. El ejemplo antes citado es más que suficiente para mostrar que al gobierno de la Concertación no le interesaba para nada avanzar por ese camino por lo menos durante sus tres primeras gestiones de los democristianos Patricio Aylwin y Eduardo Frei y del citado Lagos.

Durante el último, de la socialista Michelle Bachelet, las cosas cambiaron algo en esa dirección, pero no lo suficiente, habida cuenta de la composición de la coalición gobernante en la que tenían un rol predominante algunos personajes manifiestamente admiradores del pasado pinochetista como el canciller Alejandro Foxley.

Bachelet no alcanzó a cambiar esa imagen de la Concertación aunque avanzó tibiamente en algunas cosas que sus tres precursores no tuvieron en cuenta como en derechos humanos, el sistema previsional y el acercamiento a sus vecinos, incluyendo una negociación con vistas a dar una salida al mar a Bolivia. Pero los derechos humanos se siguieron violentando, en particular en el caso de los aborígenes, se insistió ante la Argentina pidiendo la extradición de asilados que habían huido de la dictadura de Augusto Pinochet y el régimen jubilatorio, aunque más matizado, siguió en manos de corporaciones financieras. Además no se hizo esfuerzo alguno para modificar la constitución pinochetista plenamente aplicada por la Concertación.

La enorme abstención que se produjo entre los sectores populares, sobre todo entre los de más bajos ingresos y los jóvenes muestra a las claras el rechazo a una gestión de dos décadas de “progresismo” donde la mascarada gestual no cambió el fondo de las cosas con una política económica que en lo esencial nada cambió respecto de la aplicada durante los tiempos del terrorismo de estado. Incluso el propio Pinochet fue defendido por la Concertación cuando resultó sometido a juicio y encarcelado en Europa por sus crímenes de lesa humanidad. Y cabe preguntarse porqué el recién derrotado Frei nada hizo durante sus años de primer magistrado siquiera por el asesinato de su padre, también ex presidente. Lo de antes suena más a compromiso con el régimen militar y lo de ahora como un manotazo de ahogado electoral.

Durante el gobierno de la Concertación Chile pasó a ser el segundo poder militar de América del Sur, detrás del Brasil y delante del Perú y la Argentina, según los estudios realizados por organismos brasileros como el portal “Military Power Review”.

El dinero presupuestario destinado a ello supera claramente al que se aplica para cualquier cuestión social. No es casual que en los barrios pobres muy poca gente se haya registrado para votar y que de ellos haya surgido la mayor parte del 21 por ciento de los votos que captó el candidato independiente de izquierda Marco Enríquez Ominami, con perspectivas de poder convertirse en una figura aglutinante para el futuro de manejarse con inteligencia en los próximos años.

En cambio no parece el mismo el futuro del Partido Demócrata Cristiano (PDC), extinto ya en casi todo el mundo, casi con la excepción de Alemania donde funciona como una expresión de la derecha y no del socialcristianismo. Habrá que ver cual puede ser el futuro del Partido Socialista (PS) si Bachelet logra darle nuevos bríos y el del Partido por la Democracia (PPD), la derecha socialdemócrata de Lagos. Y qué perspectiva de crecimiento tiene la coalición Partido Comunista (PC)-Partido Humanista (PH) que ha mejorado sus performances electorales obteniendo su primer legislador nacional en estas dos décadas.

Respecto de la gestión de Piñera, habida cuenta de lo sucedido en ese período de la Concertación, no parece que se introducirán grandes cambios. Chile ha optado por el camino de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y no del Mercosur, aunque si participa de la difusa Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que llegó a presidir Bachelet y condenar el golpe en Honduras., cosa que también hicieron otros gobiernos de derecha de la región.

Seguramente Piñera continuará con los TLC aunque por sus negocios particulares no le convienen futuros conflictos con la Argentina, donde es propietario, entre otras cosas, de la aerotransportadota LAN; con Perú, también sede de sus intereses, y con el que Chile debate problemas limítrofes en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), de La Haya (Países Bajos); y otros.

En ese marco hasta puede ser prudente en una esperada futura alianza de las derechas del Pacífico con Alan García en el Perú y Alvaro Uribe en Colombia. Y hasta, tal vez, cuando Petrobras se convierta en exportadora de Petróleo, se abastezca Chile en el Brasil en lugar de hacerlo, como actualmente, en Nigeria, porque, en definitiva, la Concertación nunca le compró a la Venezuela liderada por Hugo Rafael Chávez.+ (PE)

(*) Periodista, historiador graduado en la Facultad de Filosofía y Letras (FyL) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), docente en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la UBA en "Historia Económica Argentina" y subdirector de la carrera de "Periodismo económico" y colaborador de la cátedra de grado y de la maestría en "Deuda Externa", de la Facultad de Derecho de la UBA. Asesor de la Comisión Bicameral del Congreso Nacional para la Conmemoración del Bicentenario 1810-2010. De la redacción de MERCOSUR Noticias. El presente artículo fue editado por El Atlántico de Mar del Plata.

PreNot 8701
100201

Fuente:
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4281