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martes, 15 de julio de 2014

Proyecto Bachelet sobre biodiversidad y áreas protegidas no recoge visión ciudadana.


- Adolece de problemas “de forma y fondo”.

Servindi, 15 de julio, 2014.- El especialista José Aylwin lamentó que el proyecto de ley sobre biodiversidad y áreas protegidas presentado por Michelle Bachelet no incorpore la visión de la ciudadanía y en particular de los pueblos indígenas, un actor clave para la conservación y gestión de dichos bienes naturales.

El proyecto adolece de problemas de forma y fondo que deben ser corregidos por el Congreso Nacional incorporando la visión de la ciudadanía, de los pueblos indígenas y las comunidades rurales, agregó el co director del Observatorio Ciudadano.

El proyecto de ley para la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y del Sistema Nacional de Áreas Protegidas forma parte de las cincuenta medidas comprometidas para los primeros cien días de su gobierno.

No se entiende cómo una legislación pueda contribuir eficazmente a proteger la biodiversidad si no se dota al Servicio que se crea de facultades para al menos determinar dónde es factible y dónde no desarrollar actividades extractivas que afectan los ecosistemas en los que dicha biodiversidad se concentra, apunta Aylwin.

Otra grave omisión o insuficiencia se refiere al énfasis en el rol del sector privado no solo en lo que concierne al incentivo de las áreas protegidas de propiedad privada sino también al enfatizar su participación en las concesiones.

Tal énfasos desconoce el rol fundamental que juegan los pueblos indígenas y las comunidades rurales según las directrices de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) que propone una gobernanza compartida entre el Estado y actores no gubernamentales, y que se expresan en modalidades de co-manejo, co-gestión y gestión compartida.

A continuación el artículo completo de José Aylwin:
Biodiversidad y Áreas Protegidas: las omisiones del proyecto gubernamental

Por José Aylwin*

En junio pasado el gobierno de Bachelet envió al Senado un proyecto de ley para la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Boletín N° 9.404-12). El proyecto, que forma parte de las 50 medidas comprometidas para los primeros 100 días de su gobierno, viene a sustituir aquel presentado en marzo de 2011 por el gobierno de Sebastián Piñera en la materia, cuya tramitación legislativa estaba paralizada.

La iniciativa legal tiene por objeto “la conservación de la diversidad biológica del país, a través de la preservación, restauración y uso sustentable de las especies y ecosistemas, con énfasis en aquellos de alto valor ambiental o que, por su condición de amenaza o degradación, requieren de medidas para su conservación.” Para ello propone la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, dependiente del Ministerio del Medio Ambiente. Este Servicio, además de ser responsable del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, administrando aquellas áreas protegidas tanto terrestres como marítimas que corresponden al Estado, y supervisando aquellas de privados, tiene el deber de ejecutar las políticas y programas para la preservación, restauración y promoción del uso sustentable de las especies y ecosistemas, especialmente aquellos amenazados o degradados.

Si bien resulta valorable que el gobierno promueva una legislación para la coordinación y dar nueva orientación a los numerosos y dispersos cuerpos legales existentes en materia de biodiversidad y áreas protegidas, y que proponga la creación de un servicio público para coordinar los esfuerzos públicos en materia de conservación de la biodiversidad y áreas protegidas, el proyecto adolece de problemas de forma y fondo que deben ser subrayados.

En cuanto a la forma, aunque en el mensaje de este proyecto de ley se señala que responde al compromiso adquirido con organizaciones no gubernamentales medio ambientales, cabe señalar que el gobierno no recogió las observaciones que desde estas organizaciones ambientales y sociales hicimos en forma previa a su envío al Congreso. El mismo gobierno ha iniciado recientemente una ronda de reuniones a lo largo del país para dar difusión al proyecto, y para recabar las opiniones de actores relevantes en regiones, en circunstancias que la iniciativa legal ya ha sido enviada al Congreso Nacional, y por lo mismo, es allí donde será debatido.

Más aún, el gobierno no consideró la consulta previa a los pueblos indígenas establecida en el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales frente a medidas legislativas susceptibles de afectarles directamente, como es evidentemente el caso de esta propuesta, afectación que por cierto el ejecutivo no podía ignorar. Es entendible que la presidenta Bachelet quiera cumplir con sus compromisos de campaña. Es una mala señal, sin embargo, que para ello deje de cumplir con obligaciones internacionales de derechos humanos, como las establecidas en el Convenio 169 de la OIT.

En cuanto al fondo, el énfasis del proyecto está claramente puesto en las áreas protegidas. Ello a pesar de que, tal como se reconoce en su mensaje, estas áreas están lejos de asegurar la protección de los ecosistemas más valiosos del país y, por lo mismo, conservar la biodiversidad en el territorio. Al respecto, cabe recordar que la Convención sobre Diversidad Biológica -ratificada por Chile- entiende por dicha diversidad “la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas.”

Por otro lado, las funciones que se asignan al Servicio que se crea en materia de biodiversidad, más allá del Sistema Nacional de Áreas Protegidas que establece, son por decir lo menos precarias. Entre ellas se mencionan ejecutar políticas, planes y programas para la preservación, restauración y promoción del uso sustentable de las especies y ecosistemas, especialmente los amenazados; elaborar y ejecutar estudios y programas de investigación para conocer el estado de la biodiversidad dentro y fuera de las áreas protegidas; implementar redes de monitoreo para conocer el estado de conservación de la biodiversidad del país; y administrar el Fondo Nacional de Biodiversidad que se crea.

Bien sabemos que las causas de la destrucción de la biodiversidad en el país están relacionadas con un modelo de desarrollo que se basa en la extracción y explotación de recursos naturales, actividades que siguen siendo el motor de la economía nacional, y que sucesivos gobiernos –junto a los grupos de poder detrás de ellos- no han querido o sabido superar. Ello, aún a sabiendas de sus devastadoras implicancias para la biodiversidad. Se trata de una realidad que nadie puede ignorar puesto a que ha sido consignada por informes de diversas entidades nacionales e internacionales, incluyendo el último informe de OECD de 2011, entidad de la que Chile tanto se precia de ser parte.

Sabemos también que detrás de ese modelo de desarrollo hay una institucionalidad -la Constitución de 1980 y el entramado legal a que dio origen- que ha permitido una concentración aberrante de la propiedad de los recursos naturales comunes, como el agua y los recursos del subsuelo, en pocas manos, enajenando el control público y ciudadano de sobre estos recursos. Entendemos que se trata de un problema que por su magnitud, escapa a las posibilidades de una ley sectorial como la que aquí se comenta, y que requiere, como mayoritarios sectores de la población lo hemos señalado, de transformaciones institucionales profundas, estos es, un nuevo acuerdo social expresado en una nueva constitución política generada democráticamente, en que la propiedad y la gestión colectiva de dichos recursos será un tema central. Sin embargo, no se entiende cómo una legislación pueda contribuir eficazmente a la protección de la biodiversidad si no se dota al Servicio que se crea de facultades para al menos determinar dónde es factible y dónde no desarrollar actividades extractivas que afectan los recursos naturales y los ecosistemas en los que dicha biodiversidad se concentra.

Otra grave omisión o insuficiencia de este proyecto es la referida a la concepción de las áreas protegidas que contiene y los actores gravitantes en su gobernanza. Para el proyecto los actores centrales en su gobernanza son el Estado y los privados. En efecto, en su texto junto con enfatizarse el rol del sector público en la materia, a través de la institucionalidad que crea y de la regulación que en él se hace de la áreas protegidas del Estado, cuestión por cierto relevante, se pone a su vez énfasis en el rol de los privados. Ello a través de la inclusión de normativa referida a las áreas protegidas de propiedad privada, cuya creación e incentivo regula. También al enfatizar su participación en las concesiones que sobre las áreas protegidas del Estado sean otorgadas.

Dichos énfasis del proyecto desconocen las directrices de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) sobre la materia, instancia que junto con reconocer el aporte del Estado y de los privados a la conservación, reconoce el rol fundamental que en ella juegan las comunidades rurales y los pueblos indígenas. En efecto, UICN propone (2004) además de las áreas protegidas de gobernanza de los gobiernos (central, regionales y municipales), aquellas de gobernanza compartida entre el Estado y actores no gubernamentales, y que se expresan en modalidades de co-manejo, co-gestión y gestión compartida. A ello se agregan las áreas de gobernanza privada, que comprenden aquellas que están bajo control y propiedad de personas, cooperativas, organizaciones no gubernamentales con o sin fines de lucro, así como las áreas de gobernanza de pueblos indígenas y de comunidades locales, establecidas y gestionadas por ellas.

Al omitir en su texto toda referencia a los pueblos indígenas, el proyecto está además desoyendo las directrices de la Convención de Diversidad Biológica, también ratificada por Chile, la que en su artículo 8 j reconoce y valora el aporte de las prácticas y conocimientos tradicionales de estos pueblos a la conservación de la biodiversidad. Es importante señalar que los pueblos indígenas históricamente han desarrollado, y continúan haciéndolo, iniciativas de conservación basadas en prácticas y conocimientos ancestrales de sus territorios y de los recursos naturales que hay en ellos, que han sido fundamentales en la mantención de la biodiversidad.

En el caso de nuestro país, no obstante, tales iniciativas hasta ahora no han contado con reconocimiento ni apoyo estatal. Ejemplo de ello son aquellas prácticas impulsadas por la comunidad de Quinquén, en la región de la Araucanía; Mapu Lahual, en la región de los Lagos, y la Comunidad Diaguita de Huasco Alto, en la región de Atacama, por mencionar solo algunas. La importancia que han adquirido este tipo de iniciativas de conservación a nivel global, en países como Australia o Canadá, entre otros, llevó a UICN a proponer el 2008 la figura de los “territorios indígenas de conservación”, los que comprenden sitios, territorios, paisajes terrestres y marinos, y lugares sagrados conservados, administrados y manejados por estos pueblos. El proyecto de ley nada señala al respecto.

Más aún, el proyecto tampoco se hace cargo de los problemas que genera el establecimiento inconsulto de áreas protegidas del Estado en las tierras de ocupación tradicional indígena, las que de acuerdo al Convenio 169 de la OIT (art. 14) deben serles reconocidos en propiedad. La sobreposición de áreas protegidas con tierras y territorios de los pueblos indígenas en Chile es una situación hoy reconocida por diversos sectores, de lo cual el proyecto no se hace cargo. Los casos del Parque Nacional Lauca en la región de Arica Parinacota, emplazado en tierras de propiedad inscrita aymara; del Parque Nacional Villarrica en la Araucanía, ubicado en tierras de ocupación tradicional mapuche; y del Parque Nacional Bernardo O’Higgins en Magallanes, emplazado en el territorio tradicional kawésqar, son solo algunos ejemplos de esta sobreposición.

El proyecto tampoco establece, más allá de la referencia al principio genérico y abstracto de la participación, las modalidades concretas que la participación comunitaria e indígena debe tener en la gestión de las áreas protegidas. Al respecto, cabe recordar que la ley 19.253 de 1993, conocida como ley indígena, señala que en las áreas protegidas que se encuentran en las áreas de desarrollo indígena se debe considerar la participación de las comunidades que allí existen, debiendo determinarse el alcance de dicha participación y los derechos de uso de las comunidades en cada caso (artículo 35), derechos que también son omitidos por el proyecto.

Asimismo que UICN hace ya más de una década (2003) manifestó que las áreas protegidas debían ser manejadas y establecidas en conformidad con los derechos de los pueblos indígenas y comunidades locales; que estos debían estar representados en la gestión de las áreas protegidas por representantes electos y de manera proporcional a sus derechos e intereses; y que debían establecerse mecanismos para la restitución de las tierras y territorios tradicionales de pueblos indígenas que fueron incorporados en áreas protegidas sin su consentimiento libre y conocimiento de causa. Pero nuevamente el proyecto hace oídos sordos a estos lineamientos de la principal entidad de conservación a nivel global.

Es lamentable que el gobierno no haya tenido la disposición a escuchar e incorporar la visión de la ciudadanía en estos y otros aspectos de tanta importancia para el desafío que esta iniciativa pretende abordar. Igualmente lamentable es que no haya consultado e incorporado la visión de los pueblos indígenas sobre este proyecto, cuestión que por mandato del Convenio 169 no podía omitir.

Esperamos que el Congreso Nacional tenga en la tramitación de este proyecto la apertura para escuchar e incorporar en esta iniciativa la visión de la ciudadanía, de los pueblos indígenas y las comunidades rurales, única manera de asumir el desafío colectivo que como país enfrentamos en una materia de tanta importancia como es la protección de la biodiversidad hoy amenazada.
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*José Aylwin es Co Director Observatorio Ciudadano, integrante del Consorcio Territorios Indígenas de Conservación y Áreas Conservadas por Comunidades Locales (ICCA).
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Fuente: Observatorio Ciudadano: http://www.observatorio.cl/node/11695
Otras noticias:

Fuente: Servindi

jueves, 22 de mayo de 2014

22 de Mayo - Día Internacional de la Biodiversidad.


Las Naciones Unidas proclamaron el 22 de mayo como día Internacional de la Diversidad Biológica, fecha que es celebrada en Venezuela con un honroso décimo lugar en todo el planeta, con la mayor variedad de animales, plantas y ecosistemas.

Biodiversidad significa variedad de vida, tanto de los ecosistemas como de especies e individuos, incluidos todos los tipos de vida. La biodiversidad es el producto de los procesos evolutivos de los seres vivos.

Nuestro planeta alberga una cantidad de especies, tanto vegetales como animales, las cuales viven en múltiples hábitats naturales, que cuando se alteran o destruyen, ocasionan la perdida de biodiversidad. 

El 19 de diciembre de 1994, la Asamblea General proclamó el 29 de diciembre, fecha de entrada en vigor del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Día Internacional de la Diversidad Biológica (resolución 49/119). La Conferencia de las Partes en el Convenio, celebrada en Nassau en 1994, había recomendado la designación de ese Día. Posteriormente se cambió la fecha al 22 de mayo, como conmemoración de la firma de la Convención sobre Diversidad Biológica.

La diversidad biológica es uno de los pilares de la vida humana. Estabiliza el clima de la Tierra, renueva la fertilidad del suelo y provee bienes y servicios que contribuyen a nuestro bienestar material. Sin embargo insostenibles patrones de producción y consumo y otras practicas nocivas, exacerbadas por la pobreza y otros factores sociales y económicos, continúan destrozando, a una tasa sin precedentes, el hábitat natural y a las especies que dependen de el.

jueves, 4 de octubre de 2012

Convocan a V Minga Global por la Madre Tierra.


Con un llamado a formar parte de movilizaciones, debates y elaboración de propuestas sobre la necesidad de incluir la diversidad cultural y los derechos de la Madre Tierra en las discusiones sobre el desarrollo, se convocó para este 12 de octubre a la V Minga Global por la Madre Tierra.
La convocatoria fue hecha por los pueblos indígenas del Abya Yala y del mundo que sienten que el actual modelo de desarrollo vulnera los derechos humanos y colectivos de los pueblos originarios y señalan así que desde una sola visión, desde una sola cultura, no es posible hallar soluciones.
El encuentro ocurre luego de la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible Río+20, que se celebró en junio de este año, y en vísperas de la 18 Conferencia de Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 18) que se llevará a cabo en noviembre en Doha, Qatar.
Las organizaciones indígenas hace un llamado a la elaboración de propuestas en defensa de la diversidad biológica, por el ejercicio de la libre determinación para decidir su propio modelo de vida y por la construcción de un nuevo modelo civilizatorio basado en el buen vivir.
A continuación presentamos el texto completo de la convocatoria.

V Minga Global por la Madre Tierra

12 de Octubre de 2012
¡En defensa de la diversidad biológica y cultural!
¡Por libre determinación para decidir nuestro propio modelo de vida!
¡Por la construcción de un nuevo paradigma civilizatorio alternativo al neoliberalismo extractivista!

Convocatoria

Luego de la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible Río+20 y en vísperas de la 18 Conferencia de Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 18), los movimientos indígenas y sociales del mundo estamos muy claros: a los poderosos que gobiernan el mundo, las multinacionales y los países del norte, no les interesa la vida, únicamente la acumulación desmedida, el híper-consumismo para los ricos y el despojo para los pobres.
Nuestro planeta, nuestro hogar, que nos brinda los bienes naturales para la subsistencia, es para los poderosos solo un depósito de recursos que hay que explotar sin límites, aunque desde hace cuarenta años científicos y académicos vengan advirtiendo que el capitalismo es insostenible.
Nuestro planeta es uno solo, es el hogar de todos, pero es múltiple, es diverso. Desde una sola visión, desde una sola cultura, no es posible hallar soluciones. Y menos desde una civilización construida para la conquista, el saqueo, la depredación y la acumulación. Que vulnera día a día los derechos humanos y colectivos para saciar su ambición ilimitada. Que antepone el capital sobre la vida.
Por eso los pueblos indígenas del Abya Yala y del mundo planteamos incorporar la diversidad cultural como eje de toda discusión sobre el desarrollo, junto con el reconocimiento de todos los modelos económicos y el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra.
Desde el Abya Yala, un continente que alberga la mayor diversidad biológica y cultural del planeta, llamamos a los movimientos indígenas y sociales de todo el mundo a movilizarse, debatir y construir propuestas el 12 de octubre en la Minga Global por la Madre Tierra, en defensa de la diversidad biológica y cultural, por el ejercicio de la libre determinación para decidir nuestro propio modelo de vida, por la construcción de un nuevo paradigma civilizatorio basado en el buen vivir y el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra.
El 12 de octubre, en la V Minga Global por la Madre Tierra, en cada rincón del planeta levantaremos nuestras voces y uniremos nuestras manos en defensa de la diversidad biológica y cultural, por los derechos de la Madre Tierra, por el pleno ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas, contra la imposición de las actividades extractivas. Por la construcción colectiva de un nuevo paradigma civilizatorio basado en el  Buen Vivir.
Abya Yala, septiembre de 2012.
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Otras noticias:


Fuente: Servindi

martes, 22 de mayo de 2012

22 de mayo: Día Internacional de la Biodiversidad.



El empobrecimiento de la biodiversidad constituye uno de los aspectos más preocupantes de la crisis ecológica mundial. Se estima que entre 50 y 300 especies se extinguen cada día.

Este día originariamente se celebraba el 29 de Diciembre, pero para darle mayor realce, la ONU por Res. Nº 55 del 20-12-00, lo cambió al 22 de Mayo, fecha que coincide con la aprobación del texto del Convenio sobre Diversidad Biológica. El término Biodiversidad, es relativamente nuevo, ya que se acuñó en 1985 y es una contracción de la expresión 'diversidad biológica', comprensiva de la variedad del mundo biológico y casi sinónimo de 'vida sobre la Tierra'.

En la fecha deberíamos tomar conciencia sobre los peligros que se ciernen sobre la misma y que indican que: "el mundo se encuentra ahora en medio de la más rápida extinción masiva de seres vivientes en la historia de nuestro Planeta" y "ha perdido un tercio de su riqueza natural". (1)

"El empobrecimiento de la biodiversidad constituye uno de los aspectos más preocupantes de la crisis ecológica mundial. Se estima que entre 50 y 300 especies se extinguen cada día" (2).

Como si lo expuesto fuera un tema menor, veamos que: "No menos de 4000 y posiblemente hasta 90000 especies mueren cada año". 
"Las selvas tropicales están desapareciendo a una tasa de casi el 1% anual".
"La diversidad genética de los cultivos desaparece del campo a una tasa del 2% anual".

"Las razas de ganado domesticado se está extinguiendo a una tasa del 5% anual".
"Más de 34.000 especies de plantas (12,5% de la flora) está en peligro de extinción" y cada planta superior que desaparece extingue no menos de 30 especies (insectos, hongos, bacterias). (3).

A mediados del 70 Garrison Wilkes escribió: "que la desaparición masiva de variedades vegetales desarrolladas por los agricultores, debido a su desplazamiento por las variedades producidas por las corporaciones era "como construir el techo quitando piedras de los cimientos".

Esta pérdida de recursos biológicos esenciales para la vida, tendrá consecuencias nefastas en los tiempos venideros e impactarán en la gran discusión que ya ha comenzado en el mundo, sobre el aprovechamiento y utilización de los recursos derivados de la biodiversidad a través del uso de tecnologías de última generación.

Esa disyuntiva plantea lo siguiente: ¿La diversidad biológica servirá de soporte al mejoramiento de la condiciones de vida de toda la humanidad? o en su defecto ¿beneficiará a aquellos que posean la tecnología para su transformación y comercialización? No es casual que hoy se esté hablando de la entrada a una nueva era: "el siglo de las biotecnologías", caracterizado por una capacidad inédita de moldear la naturaleza y de crear una fauna y una flora bio-industriales".(4)

Ya se han empezado a mover las piezas en el tablero internacional en esa dirección y los dueños del poder enrolados en las grandes multinacionales aspiran a controlar en su provecho los logros de esta nueva revolución industrial, que se expresa en el dominio del patrimonio genético.
"Lo que puede parecer una loca pretensión, es factible, gracias a la extensión de la patentabilidad al mundo viviente". (5)

Observemos simplemente como la ciencia y la tecnología han dado un vuelco sin precedentes y han orientados sus investigaciones y estudios hacia el campo de la manipulación genética tendiente a la transformación y aprovechamiento de los recursos referidos.

Tan es así, que a diario se destinan más y más recursos económicos al descubrimiento de nuevas drogas o fármacos derivados de plantas o especies vegetales, sobre las cuales las culturas antiguas tenían un conocimiento acabado en torno a sus propiedades curativas.
En igual sentido se trabaja en relación a la utilización de especies no tradicionales como base de la alimentación en un mundo que día a día demanda más y mejores alimentos.

Si a estas circunstancias las convinamos con el hecho de que los países del Norte han agotado gran parte de los recursos de la flora y fauna, habiendo contribuido a la extinción de miles de especies antes de que pudieran ser estudiadas o catalogadas, tendremos un panorama más que difícil.

Sepamos que un país chico en cuanto a su territorio como es Ecuador, tiene una variedad biológica mucho lás rica en cantidad y calidad, que la del conjunto de los países de la Comunidad Europea.
En ese sentido: Las firmas del complejo genético-industrial argumentan que la protección mediante patentes constituye una condición indispensable para la inversión en la investigación y desarrollo". (6)

Un informe de la Red Rongead, bajo el título de "Gatt. Sobre Ideas y Comercio" expresa: "La presión para lograr un mayor alcance de las patentes es ejercida, fundamentalmente, por las corporaciones transnacionales (TNCs) del Norte. Estas abogan por la aplicación en todo el mundo de los sistemas de patentes y porque estas últimas alcancen todos los productos, incluyendo los medicamentos y los productos derivados de la biotecnología".

Surendra Patel de la Universidad de las Naciones Unidas, expresa: "DE TODAS LAS RELACIONES EXISTENTES ENTRE LOS PAÍSES DESARROLLADOS Y AQUELLOS EN VÍAS DE DESARROLLO, EL SISTEMA DE PATENTES ES EL MAS INJUSTO".(7)

La ley de patentes ya existe en nuestro país y el patrimonio referido se ve sometido a la apropiación privada como una mercancía más, en el camino han quedado profundamente marcadas las huellas de los lobbys de los grandes laboratorios internacionales y las presiones de algunos embajadores extranjeros. 
El ALCA agravará esta situación.

Esto se potencia en un mundo en el que bastos sectores demandan mayores recursos, a los cuales se les está erosionando el derecho de usar y desarrollar la diversidad, a través de la propiedad intelectual (patentes) y la dominación de los gobiernos por las corporaciones. No debemos olvidar que más del 90% de los científicos y 94% de las patentes de invención son detentadas por los países enriquecidos del Norte.

Y por ello, lo que queda de la diversidad y las tecnologías que las pueden transformar están concentrándose en manos de empresas oligopólicas.
Las presiones en esta dirección saltan a la vista, cada vez más desembozadamente surgen propuestas como cambio de deuda externa por naturaleza o territorios vírgenes.

En torno a los recursos de la biodiversidad se mueve un tremendo potencial estratégico, económico y científico.
"Es legítimo afirmar hoy que el control de la biodiversidad genética es un objetivo importante y prioritario en la política del Norte desarrollado.

Este nuevo debate se centra en el control y aprovechamiento de los recursos genéticos silvestres".(6)

Para evitar la apropiación indebida de estos bienes no alcanza con la disposición del Art. 41 de la Constitución Nacional que dice: "Las autoridades proveerán ...a la preservación...de la diversidad biológica,...", sino que es necesaria la toma de conciencia y la participación ciudadana.
Consciente de esta problemática en la Encíclica Centesimus Annus, el Papa Juan Pablo II señala: que "es deber del Estado proveer a la defensa de los bienes colectivos como son el ambiente natural, cuya salvaguarda no puede estar asegurada por los simples mecanismos de mercado".

En la misma orientación, la Convención Internacional de Diversidad Biológica de Río 92, en su Art. 1º dispone como objetivo: "la conservación de la diversidad biológica, la utilización duradera de sus elementos y el reparto justo y equitativo de las ventajas que derivan de la explotación de los recursos genéticos".
Todo ello demuestra que su utilización debe estar al servicio del crecimiento económico y equidad social de quienes son sus propietarios, es decir, los pueblos de las naciones subdesarrolladas.

Si entendemos que la especie en peligro somos nosotros mismos, entenderemos la necesidad de la efectiva protección de la biodiversidad y quizás en esa prevención se sustente gran parte del mejoramiento de las posibilidades futuras del país y de la humanidad.

Por Dr. Ricardo Luis Mascheroni
Docente Universitario

Ref: 
(1) Diario El Litoral, 10-X-98, página 1, segunda sección.
(2 Jean Paul Marechal. Le Monde, pag. 30, Diciembre 99.
(3) Pat Roy Mooney, EL SIGLO ETC, Edit. Nordan, Enero 2002.
(4), (5) y (6) Jean Paul Marechal, op. cit.
(7) R. Mascheroni en Revista del Colegio de Abogados de Santa Fe, Abril de 1995, N° 2.
(8) La protección y aprovechamiento de la biodiversidad- Osvaldo Alvarez Guerrero- en "Crisis ambiental y desarrollo económico" CLEA-Fund.Ebert.

Fuente: Ecoportal.net