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sábado, 29 de abril de 2017

Educar en la atención interior.



José Carlos García Fajardo, Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

También los pequeños pueden aprender que las emociones van y vienen, que no tienen que ser gobernados por ellas y que pueden caer en la cuenta de que como vienen se irán si las dejamos ir sin obsesionarnos.
¿Qué lleva a un hijo a agredir a sus padres? ¿En qué momento el móvil empezó a ocupar un lugar central en la vida de los jóvenes? ¿Desde cuándo los más pequeños viven con prisas y estrés? ¿Por qué tenemos la sensación de que los niños se encuentran desorientados? ¿Qué se nos perdió en el camino?, se pregunta Luis López.
La respuesta está en que hemos dejado de mirar el interior. Sabemos que la atención es la capacidad de estar completamente presente, consciente de lo que está pasando, tanto dentro como fuera de nosotros mismos.

Nos ayuda a auto regularnos, tomar decisiones sin dejárselas al piloto automático en forma de respuestas condicionadas, y a no saltar o abrumarnos sin más por lo que está pasando a nuestro alrededor.
Si está demostrada la eficacia de detenernos y tomar consciencia de nuestra respiración o de lo que vemos o sentimos, lo que algunos llaman meditar algunos minutos al día, imaginemos las consecuencias que tendría enseñar desde muy niños a tomar consciencia de lo que sea durante dos o tres minutos. Ya fue un avance el enviarlos “al rincón de pensar” en lugar de otro tipo de “castigos”

Lo que denominamos atención plena o tomar conciencia por unos momentos de lo que estamos viviendo se está convirtiendo en el camino a seguir como el mejor antídoto para el estrés ante una prueba, trastornos de atención, problemas de ansiedad en la infancia y sobre todo transforma la autoestima.
Un niño acostumbrado a este juego de paradas y de prestar atención completa a algo, son capaces de auto-calmarse cuando están molestos, y les ayuda a tomar mejores decisiones.
Antes de que podamos comenzar a enseñar este regalo a la siguiente generación, primero debemos establecer nuestra propia práctica: la manera más fácil de hacer esto es tener una práctica de meditación formal.

Prestar atención a las experiencias a través de nuestros sentidos y pensamientos. No examinarnos ni juzgarnos ni etiquetar sentimientos y situaciones como “malo” o “bueno” sino aceptar lo que está sucediendo. Esta práctica hecha hábito calma nuestra mente y corazón.
No hay que esperar para usar la reflexión como una “cura” para rabietas o intentar que un niño muy activo se siente en silencio “a pensar”. Ni que se formen una reacción del estilo “A ver qué he hecho mal hoy”. Porque hay personas capaces de encontrar una mota en la indumentaria o en la forma de apoyarse o de hablar de su hijo, siempre. Reserve su observación para otro momento.
Enseñar a nuestros pequeños a entender que las emociones van y vienen. Ellos aprenderán que no tienen que ser gobernados por sus pensamientos o emociones sino caer en la cuenta de que como vienen se irán si las dejamos ir sin obsesionarnos o luchar contra ellas, ni culpabilizarse.

Somos animales de costumbres, y un minuto de atención sin juicio, puede practicarse una vez o varias al día. Los profesores pueden utilizar la atención para ayudar a los niños a calmarse después del recreo y los padres pueden utilizar la atención como una forma de terminar el día con sus hijos. Se trata de unos minutos de silencio centrado en la respiración, de calmarse y descubrir que son capaces de hacerlo.
Se puede comenzar con una historia, anécdota o cuento cuando se utiliza la atención para hacer frente a una situación difícil, y que compartan sus historias.

En clase o en casa se les puede pedir, en algún momento, que se sienten con la espalda derecha y los ojos cerrados.
Decirles: “Voy a hacer un sonido. Escuchar con atención hasta que ya no se pueda oír el sonido más y levantar la mano cuando regrese y se pueda oír más. Se puede usar una pequeña campana, cuenco o percusión suave.
Pedir a los niños a apoyar la mano sobre su estómago y sentir su respiración, cómo su abdomen se mueve hacia arriba y hacia abajo. 
Toda la práctica repetida unas cuantas veces, no toma más de 2-3 minutos.
Hay otras cosas que puede hacer para criar a los niños conscientes, en casa o cuando van de viaje: Identificar el mayor número de sonidos en su entorno.

Que describa algún sentimiento en ese momento; este es un ejercicio que enseña a los niños que las emociones van y vienen, al igual que los cambios de clima. También aprenden a reconocer que no pertenecen a la tormenta, pero que están viendo la tormenta.
La práctica consciente de comer. Que ellos tomen un bocado de algo, y describirlo: textura, sabor, temperatura.
Jugar al “Veo, veo”. Puede modificar esto para incluir “Oigo con mi oído” o “huelo con mi nariz…” Pero que sea divertido y sencillo. Hay muchas oportunidades para ser consciente – y es una maravillosa manera de conectar con sus hijos mientras se les enseña una habilidad valiosa de la vida.

sábado, 22 de marzo de 2014

Interrogaciones sobre el amor.


Blas Lara

Este es el primer e introductorio artículo de una serie que intentará investigar sobre el amor, desde la ciencia de hoy, teniendo en cuenta la sabiduría acumulada a lo largo de siglos en torno a la llamada regla de oro de la ética. Su autor es catedrático jubilado de la universidad de Lausanne, que ha trabajado en Investigación Operativa, Inteligencia Artificial y ramas anexas.¡Bienvenido, Blas, a ATRIO!

El siglo XXI va a sorprendernos con extraordinarios avances en el conocimiento del cerebro. Será una auténtica revolución científica comparable a la deslumbrante primera mitad del XX que, aparte de abrirnos los secretos más íntimos de la física de la materia, indujo formidables desarrollos tecnológicos y posteriormente las transformaciones económicas que todos conocemos.

En el XXI entenderemos mejor el cerebro. Entenderemos mejor la naturaleza de los acontecimientos cerebrales, y muy en particular los mecanismos ligados a las emociones, los afectos, las motivaciones, las estructuras lingüísticas, la libertad,… Claves esenciales para abrirnos el misterio del hombre (del espíritu humano), yendo a sus raíces más íntimas. Eternas controversias sobre cuestiones filosóficas y religiosas se reducirán a merosflatus vocis. Ideas viejas se tendrán que reformular bajo una luz nueva. Y derivarán de estos nuevos conocimientos resutados muy prácticos. Aparecerán nuevas terapias, nuevas teorías jurídicas, nuevas pedagogías y nuevos sistemas de aprendizaje. Además, integraremos a modo de simbiontes unos sistemas electrónicos que serán prolongaciones de las habilidades humanas.

El amor en sus distintas variantes es un afecto con sede en el cerebro. En este artículo y en los siguientes vamos a interesarnos por un tipo de particular de emoción, la disposición afectiva positiva hacia otro. Qué cuestiones plantea y qué respuestas podemos esperar de los nuevos aportes de la ciencia, de la antropología y del saber en general sobre un tema tan radical en nuestras vidas como es nuestra vida afectiva.

El amor está presente en nuestras conversaciones en innumerables obras literarias, películas y canciones. Pero se ha elaborado poca ciencia sobre el amor.

Nota preliminar. Ambigüedad del término amor que recubre igualmente el enamoramiento, el deseo sexual, el amor a los padres, a los hijos, a los amigos, a nuestro cónyuge, a nuestro perro… ¿Es lo mismo el amor a una persona que amar el trabajo, la patria, a la justicia, a la ciencia, al arte? ¿Y el amor a Dios ? ¿Y, lateralmente, qué es eso del amor de Dios ?

LA IMPORTANCIA DEL AMOR

Dice Platón que el cielo se mueve por amor. Dante como Platón, decía que era el amor lo que movía el sol y las estrellas

De manera menos poética y más práctica, empezaremos constatando que nuestro vivir de hombres en la sociedad es solamente posible gracias a la extendida red de afectos y amores en que crecimos y que nos sustentan cada día.

Una rápida introspección nos hará también tomar conciencia de la amplia red de afectos en la que vivimos envueltos cada uno de nosotros. Sus tonalidades son muy diferentes. Desde el amor hacia los miembros de nuestra familia, fundado en el entroncamiento biologico común, hasta el afecto a la multitud de amigos que hemos ido encontrando y seleccionando a lo largo de nuestra existencia. Desde las amistades de la infancia hasta el amor último, definitivo, fusional, si es que hemos tenido la suerte de haberlo encontrado.
La indigencia de afectos, nuestra condición humana

Nace el bebé en la más absoluta indigencia y en la más total dependencia. No solo necesita el alimento corporal, sino que su desarrollo cerebral requiere el ingrediente indispensable del amor de sus padres. Lo necesita para iniciarle en el aprendizaje de la lengua, -instrumento mayor de inmersión en el comercio humano- y en especial para insertarse en la sociedad y equiparse con una panoplia de base para poder dar respuestas a los estímulos exteriores.
El hombre sale de sí hacia los demás

De mayor, es para el hombre una necesidad absoluta el salir de su castillo interior, de su « cerrado si mismo ». El hombre es un ser potencial que solamente se despliega en un entorno social. De esa manera llena su hondo vacío metafísico mediante la interacción con los otros. Los otros constituyen a la vez su espejo, sostén psicológico, fuente de alegría, paradigma de comportamiento. De fuera nos vienen hasta el sentido y la significación del vivir. Una búsqueda que el hombre va a perseguir sin descanso desde sus primeros años.
Las varias formas del amor

La introspección nos revela sin dificultad la variedad de nuestros afectos, con modalidades e intensidades diferentes. Lo que sentimos por los otros asciende gradualmente desde la tolerancia, la comprensión, el prejuicio positivo, hasta la empatía, el buen entendimiento, y la simpatía mutua. Desde la amistad al amor y por último, en lo más alto de la escala, el amor fusional.
En conclusión : El amor es indispensable, pero poco estudiado. Necesitamos explorar el amor. Vivimos inmersos en una densa red de afectos, y es preciso cartografiar esta foresta amazoniana en la que vivimos envueltos para movernos racionalmente y sensatamente en ella.

LA EXPLORACION DEL AMOR, una tarea para el saber del siglo XXI

Algunas preguntas que trataremos en sucesivos artículos :
Una explicación físico-química ¿Es el amor, en sus diferentes variantes. reductible a una lectura exclusivamente materialista?
Bases antropológicas: para una filosofía del amor.
Amor y Teoría de Juegos :actitudes estratégicas ante el Otro en una relación afectiva.
Tipología y dinámica del amor
El amor cristiano : sus falsificaciones. ¿Qué quedará del mensaje de Jesús en el siglo XXI tras la deconstrucción que las ciencias van a operar?
Sociología del amor.
En definitiva : el amor posible

Fuente: Atrio