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domingo, 26 de agosto de 2012

Expansión colonial de EE.UU. en el Pacífico.


Foto Diario Granma
Por José Luis Robaina García
Gramma, 25 de agosto, 2012.- Aunque poco conocido por el silencio cómplice de los poderes mediáticos occidentales, Estados Unidos ha creado un vasto imperio netamente colonial en la cuenca del Pacífico, principalmente con fines militaristas, mientras hipócritamente se autoproclaman campeón de la democracia, los derechos humanos y la oposición al colonialismo.Este entramado de pequeñas islas convertidas en bases militares con abundante armamento atómico y polígonos para ensayos nucleares, recepción de misiles balísticos y experimentos para la guerra en el cosmos es estructuralmente consistente con la historia expansionista de Estados Unidos, pues comenzó tras la ocupación de extensos territorios de México y continúa hasta nuestros días.
Históricamente los primeros pasos del proceso se iniciaron a mediados del siglo XIX cuando, en 1853, el comodoro Perry demandó soberanía sobre las islas japonesas de Ogasaguara (Bonin) y tres años después promulgaron la Ley del Guano un verdadero manifiesto colonialista, en virtud de la cual exigían soberanía nada menos que sobre 60 ínsulas del PacÍfico.
A partir de este momento y en confirmación de la consolidación de Estados Unidos como una potencia imperialista aceleraron sus pasos: En 1867 la Isla de Midway en el archipiélago de las Marianas fue anexada y convertida en base naval, al igual que las cercanas Palmyra y Wake transformada en centro de comunicaciones y comenzó la conversión de Samoa Occidental en Polinesia en otro enclave militar entre otras acciones a lo largo de toda la cuenca.
Al terminar el siglo XIX Estados Unidos ya ocupaba la isla de Guam y el Archipiélago de las Filipinas y se anexaron a Hawai en el centro del Pacífico, hoy el 50mo de la unión y sede de la 7ma. Flota, la mayor de todas, tres puntos de vital importancia estratégica para el sistema ofensivo estadounidense.
“Frente a este abusivo sistema de dominación sobre minúsculos países y poblaciones se han alzado los pueblos aborígenes de Guam, Hawai e islas Marshall para encontrar la total indiferencia de las autoridades norteamericanas y un impenetrable manto de silencio de los medios de comunicación occidentales.”
El control sobre la excolonia española de Filipinas empero solo fue posible tras años de guerra genocida que costó la vida a más de un millón de combatientes y civiles locales según los historiadores filipinos Manuel Arellano Remondo y E. San Juan Jr.
El dominio colonial sobre Filipinas, severamente denunciado por el escritor Mark Twain y otras prestigiosas personalidades norteamericanas se extendió hasta 1946 cuando le otorgaron la independencia pero con una especie de enmienda Platt para mantener por casi un siglo una veintena de bases en el archipiélago.
Durante la primera mitad del siglo pasado la voracidad imperial prosiguió: En 1900 Washington proclamó soberanía plena sobre Samoa Occidental con sus consiguientes enclaves militares, en 1922 la marina se anexó el estratégico atolón Kingman y en 1934 y 1935 se apoderaron de las islas Johnston, Howland, Barker y Jarvis, donde establecieron bases aéreas y posteriormente almacenes de armas nucleares.
Al término de la Segunda Guerra Mundial y la derrota de Japón el desenfreno imperial fue total: Estados Unidos ocupó extensos territorios del imperio del sol naciente que cubrieron de bases toda la Micronesia y demandó además soberanía sobre 40 países y territorios de la zona, incluidas las islas manus en Papua Nueva Guinea, Guadalcanal en Solomón, Espíritu Santo en Vanuato partes de Nueva Caledonia, Islas Cooks y Tokelau, Christmas y Kanton en Kiribatí y Funafuti la capital de Tuvalu.
Este gigantesco esfuerzo expansionista tuvo y tiene objetivos bien específicos: Disponer de bases lo más cercanas posible al país considerado enemigo, desde las cuales junto a los medios de la 7ma. Flota lanzar ataques demoledores sin exponer directamente al territorio continental de Estados Unidos.
Basten algunos ejemplos: Desde la isla de Tinian en las Marianas partieron los bombarderos que masacraron salvajemente a la población civil de Hiroshima y Nagasaki, el primer ataque atómico en la historia de la humanidad.
Desde las bases de Japón, Guam y las Filipinas planearon devastadores bombardeos nucleares incluso sobre ciudades densamente pobladas de Corea, China y la URSS durante la guerra de Corea (1950-1953) con la aprobación del presidente Truman.
En 1954 diseñaron la opresión Vulture para bombardear con armamento atómico al pueblo vietnamita tras la histórica victoria de Diem Bien Phu.
Con esta agresión no pretendían tanto salvar al derrotado ejército colonial francés como provocar una guerra con China y tratar de impedir que el gigante asiático se consolidara y llegara algún día a convertirse en un rival para Estados Unidos, según reveló en su momento Arthur Radford, jefe de la Junta de Estados Mayores.
Nuevamente contra Vietnam y luego de los bombardeos de saturación sobre Hanoi y Hai Phong que no doblegaban al heroico pueblo, el presidente Nixon ordenó estudiar variantes de ataques nucleares contra la República Popular desde las bases en países cercanos y en octubre de 1969 puso en máxima alerta nuclear a los bombarderos B-52.
La obsesión contra China entre tanto los llevó a planear ataques nucleares en mayo de 1954 y agosto de 1958 con la aprobación del presidente Eisenhower aprovechándose de conflictos en el estrecho de Taiwán.
Documentos recientes desclasificados por el Pentágono acaban de confirmar la magnitud de esta demencial carrera nuclear: En 1971 Estados unidos almacenaba 7 300 armas nucleares en Europa y otras 12 mil en diversos sitios fuera de Estados Unidos, en varios casos sin conocimiento y autorización de los estados correspondientes.
Los documentos informan en concreto de 27 lugares donde se almacenaba ese armamento pero curiosamente solo identifican nueve, a saber Alaska, la base naval de Guantánamo, Puerto Rico, Reino Unido, Alemania y varios territorios del Pacífico (Hawai, Guam, Johnston).
Expertos señalan que entre los países que no fueron identificados figuraban España, los miembros de la OTAN así como Japón, Corea del Sur y Filipinas.
Las instalaciones en el Pacífico cumplen sin embargo otros múltiples e inescrupulosos objetivos: Estados Unidos realizó 60 ensayos nucleares en las islas Marshall y 40 con bombas de hidrógeno en la Isla Line de Kiribatí, con las consiguientes afectaciones de salud para los pobladores locales.
También en las Marianas, específicamente en el atolón de Kwajalin prueban la precisión de los misiles intercontinentales lanzados desde bases en California y realizan diversas investigaciones para la guerra que en y desde el espacio preparan desde hace años.
Frente a este abusivo sistema de dominación sobre minúsculos países y poblaciones se han alzado los pueblos aborígenes de Guam, Hawai e islas Marshall para encontrar la total indiferencia de las autoridades norteamericanas y un impenetrable manto de silencio de los medios de comunicación occidentales.
Historia viva pues construida a sangre y fuego con racismo y cinismo increíbles, hoy plenamente vigentes con los renovados planes de expansión militarista norteamericanos en el Pacífico Índico y Oceanía enfilados contra China, Corea del Norte, Rusia y cualquier país que consideren pueda llegar a convertirse en un rival de Estados Unidos.
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Fuente: Diario Granma: http://www.granma.cubaweb.cu/2012/08/24/interna/artic01.html

Otras noticias:


Fuente: Servindi

miércoles, 4 de abril de 2012

Torres Queiruga: elogio de la disidencia.


Una de las cosas más sorprendentes, que llaman la atención en la reciente “Notificación sobre algunas obras del Prof. Andrés Torres Queiruga” (30. Marzo, 2012), publicada por la Comisión para la Doctrina de la Fe, de la Conferencia Episcopal Española, es que este documento, relativamente breve (no llega a seis páginas, en la edición que publica en internet  la Conferencia Episcopal), la doctrina, que se expone en el documento, se justifica con 80 notas a pie de página. Es evidente que los autores de la Notificación han querido justificar sólidamente sus afirmaciones. Las 80 notas referidas se dividen en dos bloques, claramente perceptibles: el bloque de afirmaciones que reproducen las enseñanzas de Torres Queiruga, por una parte, y el bloque de las afirmaciones de los censores (el obispo Adolfo Montes y el teólogo José Rico Pavés), que cuestionan o rebaten las enseñanzas de Queiruga.
Pues bien, lo notable es que, cuando se trata de cuestionar o rebatir al Prof. Torres Queiruga, los censores no aducen argumentos tomados de la Biblia, de los Padres de la Iglesia o de los grandes teólogos (sólo he encontrado una cita de Sto. Tomás de Aquino). Es decir, para rebatir una teología sólidamente bíblica, patrística y enraizada en la más seria enseñanza de los grandes maestros de la teología cristiana, los censores echan mano de las enseñanzas del reciente Magisterio Eclesiástico, mezclando indistintamente lo mismo una cita del concilio de Trento que las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica o las doctrinas que ha presentado, en tiempos recientes, la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Conferencia Episcopal Española o la Comisión Teológica Internacional. Y esto se hace de forma que no se especifica el valor teológico, vinculante para la fe, que tiene cada uno de esos documentos. Lo cual es preocupante. Porque ¿cómo va a tener el mismo valor doctrinal una enseñanza del Evangelio que lo que uno se encuentra en el Catecismo?
En el fondo, el pensamiento de los censores nos viene a decir: el Magisterio Eclesiástico afirma que esto es verdad o esto es mentira porque el mismo Magisterio dice que es verdad o es mentira. Mediante semejante procedimiento, la Revelación, que los censores quieren defender, en realidad queda desplazada. Y es sustituida por el Magisterio. Esto, desde el punto de vista de la historia de la teología cristiana, es grave. Porque, en definitiva, lo que se hace con eso es poner al Magisterio por encima de la Revelación divina.
Pero no sólo eso. Si algo ha intentado el Prof. Torres Queiruga, ha sido “repensar” los grandes tema de la teología cristiana. En este sentido, Torres Queiruga ha sido un innovador, dentro de la ortodoxia teológica. Lo cual exige una razonable dosis de “disidencia”. Si la teología se dedica a repetir lo que ya está dicho, nunca avanzará. Y nunca, por supuesto, dará respuesta a las nuevas cuestiones que los creyentes se plantean. Esto es lo que Torres Queiruga ha querido superar. Lo cual es laudable. Y es meritorio. Por eso, quiero terminar esta reflexión recordando  lo que el dominico Y. Congar escribió a su madre, en sept. de 1956: “El papa actual (Pío XII), sobre todo desde 1950, ha desarrollado, hasta la manía, un régimen paternalista consistente en que él, y sólo él, dice al mundo y a cada uno lo que hay que pensar y cómo hay que actuar. Pretende reducir a los teólogos al papel de comentaristas de sus discursos, sin que, sobre todo, puedan tener la veleidad de pensar algo, de tener cualquier iniciativa fuera de los límites de ese comentario: excepto, lo repito, en un margen muy estrecho, perfectamente acotado y vigilado, de problemas sin consecuencias”. Esto decía aquel eminente teólogo que, al final de sus días, fue nombrado cardenal de la Iglesia por el papa Juan Pablo II. El problema más serio está en que ahora la situación es más complicada. Porque ya no se trata sólo de repetir y comentar lo que ha dicho el papa, sino, además de eso, lo que dice cualquier cardenal, cualquier obispo o incluso el teólogo consejero de una comisión episcopal. ¿Y nos extrañamos de que la Iglesia tenga cada día menos credibilidad? ¿Y nos sorprende que, con estos procedimientos, los que mandan en la Iglesia sean los primeros que nos están dividiendo y enfrentando a los unos con los otros?
Fuente: Atrio

martes, 20 de diciembre de 2011

Las paradojas que dejó la guerra de Irak.



Abel Sami
En este mes de diciembre de 2011 las tropas norteamericanas hacen abandono del territorio de Irak. Un país que estuvo unido bajo la férrea mano del dictador Sadam Hussein.
Era un país en que una minoría de la población (de religión musulmana sunita) gobernaba el país sobre la mayoría chiita y sobre la etnia curda a través del partido oficial Baas, que se autodeclaraba socialista, pero que no tenía nada de socialista, sino todo lo contrario, los iraquíes de ese partido eran por sobre todo partidarios de un sistema capitalista, aunque ciertos sectores de la economía permanecían en manos del Estado, por lo que podría habérsele denominado “capitalismo de Estado”. El partido Baas fue disuelto, muchos de sus jefes fueron muertos o apresados y todavía hay muchos de ellos en la cárcel. Sadam fue ejecutado y con eso desaparecía un capítulo de la historia de ese país.
Si bien es cierto, las fuerzas norteamericanas destruyeron a las fuerzas iraquíes del Baas, las fuerzas chiitas se afirmaron y podría asegurar que se solidificaron. Hoy son los chiitas los que gobiernan mayoritariamente. Incluso el primer ministro Maliki es chiita y, por esa razón, mantiene excelentes relaciones con el gobierno de Irán.
Por más que los norteamericanos se esforzaron en disminuir la influencia de Irán, no lo lograron. Incluso en un momento, USA se volcó hacia los sunitas, a los ex miembros del Baas y a ciertas milicias que los habían estado combatiendo en busca de una colaboración y entendimiento para de esa forma limitar el poder de los chiitas y de Al-Kaeda en Irak.
USA se va y deja un vacío de poder y de influencia política. Su geopolítica no salió ganadora, ni siquiera su economía que se resintió enormemente con el gasto producido por más de 140.000 soldados que estuvieron ocupando ese país. No hay duda que gran parte del déficit fiscal de USA se debe al enorme gasto de todo tipo que significó tener un enorme ejército, en esa zona tan lejana del territorio norteamericano. Si bien es cierto, puede afirmarse que USA ganó la guerra convencional, no pudo destrozar a las milicias ni sunitas ni chiitas que surgieron y que combatieron en algunas ocasiones a los invasores norteamericanos. También la invasión norteamericana permitió el surgimiento de Al-Kaeda, que aunque golpeada por todos, ha logrado mantenerse y puede ser más adelante un problema serio para el actual gobierno.
El vacío geopolítico que deja USA lo llena ahora Irán. Irán que en el pasado tuvo que enfrentar una terrible guerra contra ese país apoyado indirectamente por USA, guerra que se debió más que nada a los apetitos de grandeza de Sadam. Irán que ha sabido mantener en jaque la política de grandeza de los sionistas y de los reyes y sátrapas sunitas, en especial el rey de Arabia Saudita, que conforme a los documentos denunciados por Wikileaks habría manifestado a USA la necesidad de que se destruya las instalaciones nucleares de Irán, y no se ha pronunciado en contra de las instalaciones nucleares de Israel y sus armas atómicas; también Irán ha sabido mantener en jaque a otras monarquías como la del rey de Jordania y de los otros Estados menores de la región. Además, según la revista Times existiría un acuerdo secreto entre Arabia Saudita e Israel para permitir el paso de aviones israelíes por el espacio aéreo de Arabia Saudita en caso de que Israel ataque a Irán. Esta noticia parece tener visos de realidad por cuanto no Arabia Saudita ni Israel se han dado el trabajo de hacer un desmentido. La actitud desleal del monarca saudita se debe a la defensa de sus intereses personales más que nada y al temor de una potencia emergente como es Irán.
Y en verdad, no se ve que Irán constituya una amenaza para los gobiernos con mayorías sunitas, aunque en Siria juegue hoy un rol equivocado, aunque estaría en concordancia con la necesidad de la unión con el gobierno de Assad para reforzar a Irán y estrechar lazos con los de Hizbolla en Líbano, también aliados de Irán y enemigos declarados de Israel.
Aunque el premier iraquí, Nuri al-Maliki ha manifestado que Irak tiene las puertas abiertas a los inversores norteamericanos, no ha podido ocultar la simpatía que tiene por el gobierno iraní y lo que es más lógico, que también las puertas de Irak están abiertas a las empresas y capitales iraníes, aunque todavía no lo digan expresa-mente.
No me cabe ninguna duda que USA pierde una gran parte de su influencia geoestratégica en esta parte del mundo y que es Irán la que sale ganadora. USA decrece y por el contrario crece la influencia de Irán. Y eso preocupa también a Israel. Un Irán demasiado desarro-llado no sólo económicamente, sino también científicamente, y con una mayor influencia política en la región, es algo muy preocupante para los israelitas sionistas. Sobre todo, que Hamás en Gaza, es sostenida económicamente por Irán, aún y a pesar de las diferencias religiosas que existen entre ambos.
Poco a poco, como ya lo había manifestado hace un par de años, Irán va surgiendo como un polo de atracción a los gobiernos y los pueblos de la región. Y nada menos que un polo de atracción fuerte, con una economía que sería óptima si no fuese por las sanciones implementadas por USA e Israel a través de la ONU.
Ahora bien, me pregunto la razón por la que USA no quiso quedarse en esta zona y a lo menos encuentro tres razones:
1.El pueblo iraquí, mayoritariamente, no desea que los nortea-mericanos se queden en Irak. Si bien es cierto, la guerra los libró de Sadam, esa guerra le costó, según cifras de ellos mismos, cerca de un millón de vidas humanas y muchos cientos de miles que se fueron del país a vivir como refugiados. Según la revista The Lancet las bajas de iraquíes ya en 2006 ascendían a 650.000 individuos, de los cuales nada menos que 600.000 habrían sido producto de la violencia. La relativa prosperidad que tenía el país se arruinó con la llegada de esta guerra e invasión. Una gran mayoría quedó sin trabajo y sin ingresos, lo que produjo un efecto negativo hacia la OTAN y, en especial, hacia los norteamericanos. El apoyo de USA a Israel es cuestionado por casi toda la sociedad iraquí y de allí que surgen grupos extremos que han colaborado con Al-Kaeda. Grupos que están ocultos y que pueden accionar contra los norteamericanos apenas éstos se debiliten. Grupos que han visto al gobierno de Maliki como un gobierno yanacona de los yanquis, aunque realmente así no sea. Entre las cosas que molesta a los iraquíes es la terrible destrucción de edificios, carreteras, y de la infraestructura en general. Junto a estas molestias está la falta de electricidad, agua potable y medicinas.
2.La otra razón es la económica. USA tiene una economía desas-trosa y un gran déficit fiscal. El economista Martin Feldstein, pro-fesor de economía de la Universidad de Harvard dice: “Reciente-mente la economía estadounidense se ha desacelerado de forma espectacular y la probabilidad de que haya otra contracción económica aumenta con cada nueva serie de datos. Este es un cambio brusco con respecto a la situación que existía al final del año pasado –y representa el regreso al ritmo muy lento de expansión desde que empezó la recuperación en el verano de 2009. Durante los primeros tres trimestres de 2010 el crecimiento económico de los Estados Unidos no sólo fue lento, sino que también se caracterizó principalmente por la acumulación de existencias y no por las ventas al consumidor u otro tipo de ventas finales. En el último trimestre de 2010 se dio un cambio positivo: el gasto de consumo aumentó a una tasa anual del 4%, lo que fue suficiente para aumentar el PIB real total en 3.1% del tercer trimestre al cuarto. La economía parecía haberse librado de su dependencia de la acumulación de existencias.” Todo parecía que iba por buen camino, pero luego se mostró la verdadera cara de la situación general de la economía norteamericana. Como el mismo Martin Feldstein lo señala más adelante, lo que parecía ser una recuperación de la economía fue solo una ilusión, ya que se crearon pocos empleos y la cesantía se elevó al 9,1% de la fuerza laboral. Y agrega que en este año 2011, “El programa de estímulo fiscal aprobado en 2009 está llegando a su fin, y el gasto de estímulo ha disminuido de 400 mil millones de dólares en 2010 a apenas 137 mil millones este año. Además, se están llevando a cabo negociaciones para recortar más el gasto y aumentar los impuestos a fin de reducir los déficits fiscales previstos para 2011 y los años siguientes.” Como nunca antes los pobres han aumentado en USA. Las cifras muestran una realidad lamentable: el 21% de los niños en USA viven bajo el umbral de la pobreza. Cerca de 49 millones de estadounidenses viven en situación de pobreza, que ya en 2010 marcaba un aumento del 1% con respecto al año anterior. Una cantidad enorme de ciudadanos muere anualmente por enfermedades que son curables con un servicio médico normal, pero son gente que no tienen suficientes ingresos para pagar seguros que se haga cargo de sus gastos médicos y los esfuerzos de Obama para lograr paliar esto se ha enfrentado a la negativa rotunda del Partido Republicano y a gente dentro de sus misma colectividad. Y para qué hablar del enorme déficit fiscal. En realidad se barajan cifras astronómicas superiores 200 billones de dólares y tal vez sea mucho más. En estas condiciones USA no puede seguir manteniendo una fuerza militar importante en Irak, sobre todo que, ya tiene en Afganistán otra fuerza enorme que consume el erario nacional. La campaña militar en Irak le ha costado a USA un billón de dólares, 4.500 muertos, muchos miles de heridos, de los cuales una gran parte han quedado lisiados de por vida.
3.La última razón que se da, tiene que ver con la negativa de USA de someter a sus soldados a los tribunales internacionales que velan por los derechos humanos. El gobierno de Maliki ha puesto como condición que los soldados que cometan crímenes contra la población civil y contra los prisioneros de guerra, sean juzgados por los tribunales iraquíes y el gobierno norteamericano lo ha rechazado. Esta es una política que la ha mantenido los últimos tres gobiernos de USA. Se creía que en Irak iba a quedar una fuerza norteamericana de unos 3000 hombres, una brigada, pero como pudo haber un acuerdo sobre la inmunidad de los norte-americanos, esa fuerza ya no estará a final de este año 2011. Todos recordamos los escándalos producidos por las torturas en la prisión de Abu Graib, mostrada en fotografías escandalosas, sin ningún tipo de tapujos. Una moral repugnante de los soldados y de los mercenarios norteamericanos. Y eso lo tiene bien pre-sente cada iraquí, sea sunita o chiita.
La retirada de Irak es lo que Obama había prometido a un pueblo norteamericano despolitizado o, más bien dicho, muy politizado hacia la derecha, que ahora se pregunta si en realidad valía o no la pena de meterse en una guerra que no ha traído beneficios a USA, aunque algunas empresas norteamericanas cuyos dueños están relacionados con Bush ganen muchos fajos de dinero en ese país.
Aunque Maliki quería que un contingente de soldados nortea-mericanos quedase en Irak, esta proposición no es compartida por individuos de su misma etnia y entidad religiosa como el clérigo Moq-tada al-Sadr. Éste clérigo siempre estuvo contra los norteamericanos y su milicia ha participado en varios combates contra ellos, entre las cuales destaca la batalla por Faluya. Batalla que duró más de una semana.
La guerra de Irak, ¿éxito o fracaso?
Esta es una pregunta que se la hacen muchos. Y desde distintos ángulos. Mirado desde Israel, esa guerra, por un lado fue beneficiosa para ellos, porque destruyó el poderoso ejército, aunque anticuado, que tenía Sadam y que podía ser una amenaza para Israel si es que se produce otra guerra árabe/israelí. Desde el punto de vista geo-político, para USA lo que parecía ser un beneficio, hoy se percibe que es prácticamente nulo. La influencia geopolítica de USA ha dismi-nuido, en cambio ha aumentado la de Irán. Y eso es bastante perjudicial para Israel. No olvidemos que el régimen iraní, es enemigo de Israel por doctrina. Y jamás podrá haber un acercamiento, sino todo lo contrario y eso lo comprende perfectamente el gobernante del Estado israelita. Y el acercamiento Irak-Irán es un golpe fuerte a los intereses de ambos: de USA e Israel.
Lo que parece ser un éxito, especialmente en el plano militar de la guerra convencional, es un fracaso geopolítico y un fracaso económico. El enorme gasto que generó esta guerra no ha sido compensado por el crecimiento de la industria de guerra, y eso se comprueba por el aumento de la cesantía de USA y la amenaza de una recesión de la economía.
Fuente: Apia Virtual

viernes, 16 de diciembre de 2011

Panamá: lo que no dice la mafia mediática.


Ángel Guerra Cabrera / La Jornada 14/12/2011

La clarinada la dio nuestra amiga Stella Calloni en el sitio web Cubadebate. ¿A qué viene toda esta alharaca sobre el regreso a Panamá del general Manuel Noriega? Escribo general con plena deliberación pues Noriega ha estado todos estos años en condición de prisionero de guerra de Estados Unidos y, a la vez, los actos llevados a cabo por el Estado agresor sobre el agredido carecen de legitimidad alguna según lo establecen las normas del derecho internacional.

Derecho que Washington ha persistido en atropellar en América Latina, por lo menos desde la proclamación de la Doctrina Monroe (1823), de lo cual la historia de Panamá es un muestrario interminable desde mediados del siglo 19, como de heroicas luchas contra la injerencia yanqui. De modo que de allí debe arrancar todo relato que involucre la actuación del imperio en la nación istmeña. Pero es este dato mayor el que precisamente omiten los papagayos y plumíferos que tanto presumen de equilibrio y objetividad informativa pero practican exactamente lo contrario. El enfoque que se difunde por los pulpos mediáticos sobre lo ocurrido en Panamá antes y desde el 20 de diciembre de 1989 es de una banalidad y una parcialidad inigualables. Nada menos que sobre hechos que condujeron al pisoteo más escandaloso de su integridad territorial, su soberanía y autodeterminación así como a la muerte de miles de sus hijos, que de eso se trata.
No de que fue derrocado Noriega, el sanguinario dictador, que en fin de cuentas no era el principal problema para Estados Unidos. No. Lo primero es lo primero. Ese día Estados Unidos invadió Panamá, acción por sí sola ilegal, inmoral e ilegítima, y por ello condenado en términos muy enérgicos en la Asamblea General de la ONU. De modo que todos los actos derivados de la agresión, incluyendo el apresamiento y juicio a Noriega, son ilegales. La invasión y ocupación se realizó, además, con fuerza aplastantemente superior en medios de guerra de gran poder destructivo y de muy alta tecnología. Arrasó desde el aire todos los objetivos militares y –qué dato más revelador– gran parte de las barriadas populares de la capital de Panamá y otros puntos del país. Utilizó varios tipos de armas ultrasofisticadas, entre ellas algunas que al parecer no han podido ser identificadas. El Pentágono ha reconocido el uso en Panamá por primera vez de medios de combate de alta tecnología cuyo empleo después se generalizó en las intervenciones contra Serbia, Somalia, Irak, Afganistán y Libia, pero los testimonios de muchos sobrevivientes del Chorrillo y otros barrios humildes hablan de la muerte de seres humanos en formas que no pueden ser ocasionados por la metralla convencional y ni siquiera por el napalm. Sobre la invasión y sus antecedentes han escrito historiadores, periodistas e intelectuales reconocidos, entre ellos los panameños Jorge Turner, Olmedo Beluche, Ricaurte Soler, Roberto Méndez, Julio Yao y el irrepetible José de Jesús(Chuchú) Martínez, ayudante del general Omar Torrijos. Véase una valiosa antología entragaluzpanama.com.
Pero, ¿cuál era el gran problema que preocupaba a Estados Unidos? La conciencia patriótica y antimperialista y el reforzamiento de la organización y el poder populares que habían adquirido las masas panameñas en la etapa final de la lucha por la soberanía de Panamá sobre el canal interoceánico, proceso encabezado brillantemente por el general Omar Torrijos. El imperio no quería que quedara piedra sobre piedra de aquel bastión de dignidad construido por generaciones de panameños y consolidado por Torrijos. Muchos miembros de las Fuerzas de Defensa de Panamá (FDP) y milicianos de los Batallones de la Dignidad (BD) murieron combatiendo a los invasores. Testigos presenciales refieren el asesinato por la soldadesca yanqui de los miembros de las FDP y los BD que ya sin municiones decidían rendirse al enemigo.
El otro gran problema para los yanquis era que los acuerdos Torrijos-Carter devolvían la soberanía de Panamá sobre el canal a partir del año 2000. La invasión de Estados Unidos se adelantaba a la fecha para asesinar a miles de patriotas y destruir a las FDP y los BD, aterrorizar a la población, inmovilizarla, para que, llegado el momento, no fueran capaces de reorganizar sus fuerzas y hacer valer los derechos conquistados sobre la estratégica y codiciada vía acuática frente a los títeres impuestos por la soldadesca yanqui. Fue un gran retroceso histórico.
Fuente: Chacatorex