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domingo, 26 de agosto de 2012

Expansión colonial de EE.UU. en el Pacífico.


Foto Diario Granma
Por José Luis Robaina García
Gramma, 25 de agosto, 2012.- Aunque poco conocido por el silencio cómplice de los poderes mediáticos occidentales, Estados Unidos ha creado un vasto imperio netamente colonial en la cuenca del Pacífico, principalmente con fines militaristas, mientras hipócritamente se autoproclaman campeón de la democracia, los derechos humanos y la oposición al colonialismo.Este entramado de pequeñas islas convertidas en bases militares con abundante armamento atómico y polígonos para ensayos nucleares, recepción de misiles balísticos y experimentos para la guerra en el cosmos es estructuralmente consistente con la historia expansionista de Estados Unidos, pues comenzó tras la ocupación de extensos territorios de México y continúa hasta nuestros días.
Históricamente los primeros pasos del proceso se iniciaron a mediados del siglo XIX cuando, en 1853, el comodoro Perry demandó soberanía sobre las islas japonesas de Ogasaguara (Bonin) y tres años después promulgaron la Ley del Guano un verdadero manifiesto colonialista, en virtud de la cual exigían soberanía nada menos que sobre 60 ínsulas del PacÍfico.
A partir de este momento y en confirmación de la consolidación de Estados Unidos como una potencia imperialista aceleraron sus pasos: En 1867 la Isla de Midway en el archipiélago de las Marianas fue anexada y convertida en base naval, al igual que las cercanas Palmyra y Wake transformada en centro de comunicaciones y comenzó la conversión de Samoa Occidental en Polinesia en otro enclave militar entre otras acciones a lo largo de toda la cuenca.
Al terminar el siglo XIX Estados Unidos ya ocupaba la isla de Guam y el Archipiélago de las Filipinas y se anexaron a Hawai en el centro del Pacífico, hoy el 50mo de la unión y sede de la 7ma. Flota, la mayor de todas, tres puntos de vital importancia estratégica para el sistema ofensivo estadounidense.
“Frente a este abusivo sistema de dominación sobre minúsculos países y poblaciones se han alzado los pueblos aborígenes de Guam, Hawai e islas Marshall para encontrar la total indiferencia de las autoridades norteamericanas y un impenetrable manto de silencio de los medios de comunicación occidentales.”
El control sobre la excolonia española de Filipinas empero solo fue posible tras años de guerra genocida que costó la vida a más de un millón de combatientes y civiles locales según los historiadores filipinos Manuel Arellano Remondo y E. San Juan Jr.
El dominio colonial sobre Filipinas, severamente denunciado por el escritor Mark Twain y otras prestigiosas personalidades norteamericanas se extendió hasta 1946 cuando le otorgaron la independencia pero con una especie de enmienda Platt para mantener por casi un siglo una veintena de bases en el archipiélago.
Durante la primera mitad del siglo pasado la voracidad imperial prosiguió: En 1900 Washington proclamó soberanía plena sobre Samoa Occidental con sus consiguientes enclaves militares, en 1922 la marina se anexó el estratégico atolón Kingman y en 1934 y 1935 se apoderaron de las islas Johnston, Howland, Barker y Jarvis, donde establecieron bases aéreas y posteriormente almacenes de armas nucleares.
Al término de la Segunda Guerra Mundial y la derrota de Japón el desenfreno imperial fue total: Estados Unidos ocupó extensos territorios del imperio del sol naciente que cubrieron de bases toda la Micronesia y demandó además soberanía sobre 40 países y territorios de la zona, incluidas las islas manus en Papua Nueva Guinea, Guadalcanal en Solomón, Espíritu Santo en Vanuato partes de Nueva Caledonia, Islas Cooks y Tokelau, Christmas y Kanton en Kiribatí y Funafuti la capital de Tuvalu.
Este gigantesco esfuerzo expansionista tuvo y tiene objetivos bien específicos: Disponer de bases lo más cercanas posible al país considerado enemigo, desde las cuales junto a los medios de la 7ma. Flota lanzar ataques demoledores sin exponer directamente al territorio continental de Estados Unidos.
Basten algunos ejemplos: Desde la isla de Tinian en las Marianas partieron los bombarderos que masacraron salvajemente a la población civil de Hiroshima y Nagasaki, el primer ataque atómico en la historia de la humanidad.
Desde las bases de Japón, Guam y las Filipinas planearon devastadores bombardeos nucleares incluso sobre ciudades densamente pobladas de Corea, China y la URSS durante la guerra de Corea (1950-1953) con la aprobación del presidente Truman.
En 1954 diseñaron la opresión Vulture para bombardear con armamento atómico al pueblo vietnamita tras la histórica victoria de Diem Bien Phu.
Con esta agresión no pretendían tanto salvar al derrotado ejército colonial francés como provocar una guerra con China y tratar de impedir que el gigante asiático se consolidara y llegara algún día a convertirse en un rival para Estados Unidos, según reveló en su momento Arthur Radford, jefe de la Junta de Estados Mayores.
Nuevamente contra Vietnam y luego de los bombardeos de saturación sobre Hanoi y Hai Phong que no doblegaban al heroico pueblo, el presidente Nixon ordenó estudiar variantes de ataques nucleares contra la República Popular desde las bases en países cercanos y en octubre de 1969 puso en máxima alerta nuclear a los bombarderos B-52.
La obsesión contra China entre tanto los llevó a planear ataques nucleares en mayo de 1954 y agosto de 1958 con la aprobación del presidente Eisenhower aprovechándose de conflictos en el estrecho de Taiwán.
Documentos recientes desclasificados por el Pentágono acaban de confirmar la magnitud de esta demencial carrera nuclear: En 1971 Estados unidos almacenaba 7 300 armas nucleares en Europa y otras 12 mil en diversos sitios fuera de Estados Unidos, en varios casos sin conocimiento y autorización de los estados correspondientes.
Los documentos informan en concreto de 27 lugares donde se almacenaba ese armamento pero curiosamente solo identifican nueve, a saber Alaska, la base naval de Guantánamo, Puerto Rico, Reino Unido, Alemania y varios territorios del Pacífico (Hawai, Guam, Johnston).
Expertos señalan que entre los países que no fueron identificados figuraban España, los miembros de la OTAN así como Japón, Corea del Sur y Filipinas.
Las instalaciones en el Pacífico cumplen sin embargo otros múltiples e inescrupulosos objetivos: Estados Unidos realizó 60 ensayos nucleares en las islas Marshall y 40 con bombas de hidrógeno en la Isla Line de Kiribatí, con las consiguientes afectaciones de salud para los pobladores locales.
También en las Marianas, específicamente en el atolón de Kwajalin prueban la precisión de los misiles intercontinentales lanzados desde bases en California y realizan diversas investigaciones para la guerra que en y desde el espacio preparan desde hace años.
Frente a este abusivo sistema de dominación sobre minúsculos países y poblaciones se han alzado los pueblos aborígenes de Guam, Hawai e islas Marshall para encontrar la total indiferencia de las autoridades norteamericanas y un impenetrable manto de silencio de los medios de comunicación occidentales.
Historia viva pues construida a sangre y fuego con racismo y cinismo increíbles, hoy plenamente vigentes con los renovados planes de expansión militarista norteamericanos en el Pacífico Índico y Oceanía enfilados contra China, Corea del Norte, Rusia y cualquier país que consideren pueda llegar a convertirse en un rival de Estados Unidos.
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Fuente: Diario Granma: http://www.granma.cubaweb.cu/2012/08/24/interna/artic01.html

Otras noticias:


Fuente: Servindi

lunes, 12 de marzo de 2012

Bancos, los que impulsan desarrollo de armas nucleares.



Autor: IPS / Contralínea 11/03/2012


Más de 300 bancos son los que le dan vida a la industria armamentista nuclear. Son los que patrocinan la fabricación de nuevas ojivas, así como de misiles, bombarderos y submarinos. Cada año financian con 100 mil millones de dólares la creación de armas nucleares. Usuarios de servicios financieros de todo el mundo estarían contribuyendo, sin saberlo, a la generación de tecnología de destrucción masiva. En la lista, revelada por la ICAN, se encuentra Bank of America, BlackRock, JP Morgan Chase, BNP Paribas, Allianz, Deutsche Bank, Mitsubishi UFJ Financial, BBVA, Santander, Credit Suisse, UBS, Barclays, HSBC, Lloyds, Royal Bank of Scotland

Nueva York, Estados Unidos. La industria mundial de las armas nucleares es financiada y mantenida por más de 300 bancos, fondos de pensión, compañías de seguros y gestores de activos, de acuerdo con un nuevo estudio.

Instituciones bancarias realizan sustanciales inversiones en la fabricación de armas atómicas.

Divulgado por la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por su sigla en inglés), el estudio de 180 páginas señala que las naciones con poderío nuclear gastan más de 100 mil millones de dólares al año para fabricar nuevas ojivas, modernizar las viejas y construir misiles balísticos, bombarderos y submarinos para lanzarlas.

Gran parte de este trabajo es realizado por corporaciones como BAE Systems y Babcock International, de Gran Bretaña; Lockheed Martin y Northrop Grumman, de Estados Unidos; Thales y Safran, de Francia, y Larsen & Toubro, de India.

“Instituciones financieras invierten en esas compañías al proveer préstamos y comprar acciones y bonos”, indica el informe, considerado el primero en su clase.

Titulado Don’t bank on the bomb: the global financing of nuclear weapons producers (No confíen en la bomba: el financiamiento mundial de los productores de armas nucleares), el estudio provee detalles de las transacciones financieras con 20 compañías intensamente involucradas en la fabricación, mantenimiento y modernización de las fuerzas atómicas estadunidenses, británicas, francesas e indias.


Denuncia que “se necesita una urgente campaña mundial coordinada por la desinversión en armas nucleares”.


Un movimiento así podría ayudar a frenar los programas de modernización y fortalecimiento de armamentos, e impulsar las negociaciones hacia una prohibición universal de ese tipo de bombas.

El estudio afirma que “dejar de invertir en las compañías de armas nucleares es una forma efectiva de que el mundo corporativo avance hacia la meta de una abolición nuclear”.

También llama a las instituciones financieras a que dejen de invertir en la industria armamentística atómica.

Señala que “cualquier uso de armas nucleares violaría el derecho internacional y tendría catastróficas consecuencias humanitarias. Al invertir en los fabricantes, instituciones financieras están de hecho facilitando la construcción de fuerzas atómicas”.

En el prólogo del informe, el arzobispo anglicano sudafricano Desmond Tutu, Premio Nóbel de la Paz en 1984, señala que “nadie debería hacer ganancias con esta terrible industria de la muerte, que nos amenaza a todos”.

El líder pacifista insta a las instituciones financieras a que apoyaran los esfuerzos para eliminar la amenaza atómica, y destaca que el cese de inversiones fue vital en la campaña para poner fin al apartheid (sistema de segregación racial en perjuicio de la mayoría negra) en Suráfrica.

La misma táctica puede y debe ser empleada para enfrentar a la creación más maligna del hombre: la bomba nuclear, añade.

Tim Wright, director de campañas de la ICAN y coautor del informe, indica a la agencia de noticias Inter Press Service (IPS) que algunas de las instituciones identificadas en el trabajo ya expresaron su “intención de adoptar políticas al prohibir las inversiones en fabricantes de armas atómicas”.


La campaña para que cesen las inversiones “probablemente será más exitosa en países donde la oposición a las armas nucleares es más fuerte”, por ejemplo los escandinavos y Japón.

Destaca que cada vez más bancos reconocen que se debe de aplicar algún tipo de criterio ético a las inversiones y que apoyar la fabricación de armas capaces de destruir ciudades enteras al instante era algo claramente contrario a la ética.

De las 322 instituciones financieras identificadas en el informe, alrededor de la mitad tienen su sede en Estados Unidos y un tercio en Europa. El estudio también denuncia a instituciones de Asia, Australia y Oriente Medio.

Las más involucradas con la industria de armas nucleares son Bank of America, BlackRock y JP Morgan Chase, en Estados Unidos; BNP Paribas, en Francia; Allianz y Deutsche Bank, en Alemania; Mitsubishi UFJ Financial, en Japón; los bancos Bilbao Vizcaya Argentaria y Santander, en España; Credit Suisse y UBS, en Suiza; y Barclays, Hong Kong and Shanghai Banking (HSBC), Lloyds y Royal Bank of Scotland, en Gran Bretaña.

Consultado sobre si sería viable una campaña para boicotear a estas entidades, Wright señala a IPS que “si los bancos se resisten a ceder, los clientes tendrán que buscar alternativas éticas”.

Muchos otros bancos, particularmente pequeños, se niegan a tener cualquier tipo de vínculo con esta industria, destaca. “Si la gente comienza a irse en masa, esto enviará una poderosa señal al banco de que su apoyo a las compañías de armas nucleares es inaceptable”.

En el caso de las instituciones multinacionales, una campaña coordinada de boicot en varios países sería efectiva, asegura.

El estudio también cita a Setsuko Thurlow, sobreviviente de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos sobre la ciudad de Hiroshima, en 1945, y quien hizo un llamado a invertir de forma ética y a no contribuir con actividades que amenacen el mundo.


Información relacionada:




Fuente: Chacatorex

sábado, 22 de octubre de 2011

Gadafi, asesinado por los dictadores del mundo.




por Cordura

Supe que dijeron que en un lugar gobernado por perros, éstos se dedicaban a devorar corderos. Entonces,añadieron, se decidió mandar a unos tigres hambrientos a proteger a los corderos, y así lo hicieron. Pero al final vi cómo los tigres mataban corderos y perros para dominar ellos sobre todos.

No vamos a hacer apología de nadie. Pero, menos que de nadie, de esos matarifes que anteayer, directamente o por delegación, se cobraron otro trofeo para engordar su Poder y quieren que lo festejemos. Para seguir “cobijándonos” bajo su manto de horror. Forjadores de tinieblas disfrazadas de democráticas sonrisas.
Si acaso cabe una apología, será del pueblo libio, aunque sin darle a la palabra ‘pueblo’ ningún sentido especialmente sublime o mistificador. Las gentes de ese país sufren desde hace muchos meses las consecuencias del violentismo imperante. Con Sirte finalmente convertida en símbolo de la resistencia popular, para algunos ya legendaria. Ciudad arrasada por la benéfica OTAN –protectora de civiles–, comoreconoce hasta la prensa más sistémica. Pero no la única ciudad machacada: recordemos Trípoli, o Bani Walid (en esta última, con denuncias sobre el uso de armas químicas).
Un pueblo que, según nos contaron, se había levantado contra su dictador. Pero que, pese al terror invasor, algo debía de querer a éste cuando lleva ocho meses resistiendo las bombas y la desolación. Han pasadotres meses desde que Trípoli fuera tomada por los “rebeldes” a lomos de la OTAN. ¿Cómo es posible que un pueblo que odiaba tanto al déspota no lograra acabar antes con sus presuntamente escasos leales, siendo que además contaba con la ayuda de los ejércitos más poderosos del mundo?
Pero la respuesta la han dado los propios asesinos de Muamar, según lo han recogido los medios más oficialistas: «Gadafi será enterrado en un lugar secreto». Se trata de evitar que el emplazamiento de su tumba se convierta en un «santuario», un centro de peregrinación popular. De nuevo, algo extraño si el pueblo lo detestaba tanto... [Se habla incluso de la posibilidad de echar el cadáver al mar, como dicen que se hizo con el de Bin Laden. ¿Quizá, de paso, para añadir verosimilitud a ese otro cuento?]
En marzo del presente año la ONU, marioneta de los dictadores globales, emitió la Resolución 1973. Aunque ambigua, declaraba tener por objeto «proteger a los civiles y a las áreas pobladas bajo amenaza de ataques». No hablaba de derrocar al régimen de Gadafi. Sin embargo, una vez asesinado éste, los principales señores de esta guerra han corrido a anunciar el próximo fin de sus operaciones. Seguramente Leonor tenga algo de razón cuando dice desde Libia que se trata del «golpe de estado más cruento de la Historia». Que además, no nos engañemos, dejará el legado de otra guerra perpetua, pues la resistencia tiene cada vez más argumentos para seguir la lucha (por ejemplo).

Arrellanado en su sillón, el viejo miraba por la ventana al cielo plomizo mientras meneaba de lado a lado la cabeza. Entonces llegó corriendo su nieta.–Abuelo, ¡Gadafi ha muerto! Lo he oído por la radio del coche de mamá.–Sí, Alicia. Lo han asesinado. Y más vale que no veas las imágenes, son muy desagradables.–Vale..., ¡pero era un dictadoooorrr!–Ésa es la respuesta automática que nos han metido en la cabeza a base de repetírnosla. Como si por ser un dictador otros tuvieran derecho a matarle. Otros mucho más tiranos.Alicia pensó por unos momentos y luego preguntó:–Pero entonces, ¿por qué todo el mundo los aplaude por haberle matado?–Porque tienen más poder. A eso se reduce toda la política. Y por eso han matado a ese hombre. Pero ahora dame un beso y vete a dormir, que mañana tienes que hacer muchas cosas positivas. Tú sí, querida Alicia, tú sí... –concluyó el abuelo, empezando a sentir sus ojos más húmedos de la cuenta.

Quieren que celebremos sus triunfales campañas como si fueran también las nuestras. Que no caigamos jamás en la cuenta de que al agredir al pueblo libio (o al afgano, o al iraquí...) nos agreden también a nosotros.
Son los mismos que nos sumen en hondas crisis económicas. Los que roban a los pobres para dárselo a los ricos. Los que generan oscuras “pandemias”. Pero son el Poder y por eso tenemos que decirles amén. Coreando sus victorias militares. Alegrándonos, en España, de que desaparezca una pequeña banda terrorista mientras bendecimos su terrorismo a escala planetaria. Dicen que el fin de la violencia etarra permite «la legítima satisfacción por la victoria de la democracia, de la ley y de la razón». Pero saben que ETA ya era en la práctica, desde hace tiempo, cosa del pasado. Y tampoco ignoran que el presente y el futuro están signados por un terrorismo mucho más brutal y poderoso. Capaz de aniquilar en unas horas a más personas que esa banda criminal en cinco décadas. El suyo.
Pretenden que los españoles sintamos renovadas esperanzas porque ETA ya no matará mientras los suyos seguirán haciéndolo a escala masiva. Así buscan apuntalar su régimen sistémico y seguir atrapándonos en la red globalitaria.

¿Quién entiende, quién se molesta en entender, lo que implica el asesinato de Muamar?
Han matado a un hombre. Lo han linchado cuando se batía –nadie lo dude– heroicamente (aunque en gran parte fuera el heroísmo de la soberbia). Lo han escarnecido, torturado, asesinado.
Antes, claro, los demonios se habían aplicado a demonizarlo. Suscitaron así un odio “legítimo”, inclusoobligatorio, contra él. De este modo crearon la coartada perfecta para luego destrozarlo de manera literal. Para que la más atroz barbarie se disfrazase de justicia.
Esa jauría humana que arrastró al herido para luego rematarlo seguramente sentía que estaba cumpliendo un deber. No entendía nada más, no veía nada más, que la hora de la venganza. No se planteaba cómo se había llegado a ese momento: mediante la información falsa que difundiera la prensa, la nueva manipulación de las potencias en la ONU para imponer la “exclusión aérea”, la posterior burla de la Resolución 1973 de la propia ONU....
Esos salvajes “rebeldes” no estaban, tampoco, para pensar en lo bueno del mandato de Gadafi. LaYamahiriya era una dictadura, de acuerdo, pero aún podemos leer que tenía un alto índice de desarrollo humano, el mayor de África, superior a los de México, Bulgaria, Rusia, Ucrania, China..., con una renta per cápita que supera igualmente a la los demás países africanos. «Libia cuenta con un 3% de población inmigrante, resultado de la situación económica privilegiada del país dentro de los estándares de África» (por cierto, los extranjeros –fundamentalmente de raza negra– fueron perseguidos por los “rebeldes” desde el principio del conflicto). Gadafi había instaurado un estado policial, pero también había velado por la prosperidad de su pueblo mediante el fomento de la educación, la sanidad universal, la realización de vastas obras públicas promotoras del desarrollo (como la irrigación general de su gran país, en gran medida desértico), garantizando la baratura de bienes de uso tan común como la gasolina, e impulsando «vigorosamente la posición en la vida pública de las mujeres», según reconoce una fuente tan abiertamente crítica como el CIDOB (cuyo presidente de honor es nada menos que el ex secretario general de la OTANJavier Solana). Además, fue un activo luchador por la unidad y el desarrollo africanos, lo que explica que no pocos gobiernos de ese continente le hayan defendido hasta (casi) el final. El mandato de Muamar no fueblanco ni mucho menos (¿el de qué gobernante lo es?), pero ni remotamente fue tan negro como llevan meses contándonos.
Todo eso no lo tuvieron en cuenta los linchadores de Muamar (y de su hijo, y del ministro de Defensa...). Ni lo hemos tenido en cuenta la mayoría de nosotros al interesarnos, en mayor o menor medida, por el conflicto libio. Nos hemos limitado, en general, a repetir las respuestas automáticas inducidas por el Sistema y sus medios de pseudoinformación (un grotesco ejemplo de ésta aquí: el diario El Mundo manipula manifestación pro Gadafi diciendo que es contraria; ver segunda foto). Favoreciendo así que los que se proclaman defensores de las libertades democráticas en todo el mundo hayan vuelto a violar los más elementales principios del derecho, como han hecho al matar sin un juicio justo previo. Una conducta que ya es habitual verles justificar con la mayor impavidez. Consagrando un desprecio supremo por la vida humana.
Por todo ello, en un contexto de brutal hegemonía del Imperio, la muerte de Muamar refleja el enorme peso del totalitarismo rampante. Hace más de ocho meses decretaron –secreta pero obviamente– el final de su régimen y hoy lo vemos cumplido. Toda una colosal demostración de poder, pero es más que eso: su prepotencia transmite un mensaje de inexorabilidad: “Lo que nos proponemos conseguir, lo conseguimos.” Hoy la víctima ha sido Gadafi; mañana puedes ser tú, puedo ser yo. O cualquier otro que denuncie la Era de las Sombras que están erigiendo. Ellos son los dioses.
Ocampo, fiscal principal del Tribunal Penal Internacional, estás muy callado... No te oímos condenar estos linchamientos, tampoco las masacres de esa OTAN a la que vilmente sirves. Lo referente al asesinato ilegal de Muamar lo tendrías fácil: sólo un par de días antes Clinton, la secretaria del Imperio, indicó que esperaba verle pronto muerto o capturado. Podrías tirar de ese hilo... Pero no nos sorprende tu mutismo. Tuviste un papel destacado en esta farsa sangrienta, repitiendo las acusaciones de la propaganda imperial pese areconocer tu falta de información. No emprenderás juicio alguno contra ellos, pues si así fuera, y si se efectuase una investigación realmente seria, ¿no acabarías siendo tú mismo juzgado?

Cada vez más fácil...
Con el 11-S, el Imperio vio la puerta abierta para su definitiva hegemonía global. Violentando el mundo entero, en estos años ha implantado las bases de una dictadura que ya afecta a múltiples facetas de nuestras vidas (de momento, en unos países más que en otros). Con todo, Libia marca un antes y un después. La astucia desplegada en este caso no tiene parangón. Víctimas de ella, amplias franjas de la izquierda real y otros sectores “antisistema” han mordido el anzuelo (en gran parte también porque comparten el violentismo de fondo).
Al menos respecto a Irak hubo una amplia reprobación social. Los amos del mundo se salieron con la suya, pero no sin una gran contestación de las masas incluso en Occidente. Las armas de destrucción masiva, cuya inexistencia era evidente desde el principio, no aparecieron y eso condenó al descrédito a los líderes de las Azores, aunque ocho años después sigan libres.
En cambio ahora, sin que nadie haya demostrado los supuestos bombardeos de Gadafi sobre civiles en febrero pasado, todo ha ido sobre ruedas. Muchos genuinos adversarios de los genocidas globales dieron crédito, pese a los precedentes llenos de mentiras, a su versión de los hechos. El pueblo estaba siendo machacado por un tirano. Ya no era que hubiera amparado el ataque a otro país (acusación a los talibanes), o que tuviese armas con que hacerlo (acusación a Sadam). Ahora se trataba, según la propaganda imperial jamás probada, de que estaba bombardeando a su propio pueblo. Así, los planificadores de la agresión a Libia tocaron la fibra más sensible de los crédulos antiimperialistas. Sus ganas de celebrar una nueva victoria popular, en el engañoso contexto de las revueltas árabes, hicieron el resto. El peligro de dejarse llevar por los sentimientos...
Un ejemplo quizá paradigmático es el de Santiago Alba, desde hace mucho un sincero activista antiimperialista. Sus vibrantes textos, escritos con esmero y a menudo con amplia información (incluso directa), así lo revelan. Pero en el caso libio su error, y sobre todo su contumacia a la hora de mantenerlo, ha sido fatal, en razón de su influencia entre la izquierda digna de ese nombre. Un dislate debido fundamentalmente a que una y otra vez (ver 1, 2 y 3) ha hecho suya en gran medida la versión oficial del conflicto. Sobre esa base, ha construido análisis profundamente errados que han reforzado, contra su voluntad, las posturas del Imperio.
Ya en febrero del presente año, afirmaba: “No es la OTAN quien está bombardeando a los libios sino Gadafi.” Como prueba de su ceguera de entonces, cuando ya para muchos era obvia la inminente agresión militar, en ese mismo artículo añadía: “Habrá que oponerse a cualquier injerencia occidental, pero no creo, sinceramente, que la OTAN vaya a invadir Libia.” Un error de apreciación que, de no haberse tragado la versión oficial, seguramente no habría cometido. Pues ya sabemos lo que pasó: la OTAN invadió y fue la OTAN la que bombardeó a los libios. Lo peor de todo es que en septiembre Alba seguía con la misma tónica (ver también). Como si todos los meses transcurridos no le hubieran provisto una verdadera montaña de evidencias a agregar a las que ya en febrero aconsejaban pensar lo contrario de lo que sostenía. Pero, ¿cómo es posible que alguien pueda creer que el Imperio va a favorecer jamás una revolución genuina? (ver). ¡¿Desde cuándo la OTAN es una organización revolucionaria?! (Alba no es el único, otros izquierdistas cayeron igualmente en la trampa; para un ejemplo con argumentos especialmente rebuscados –siempre favorables, aun sin querer, a los agresores de Libia–, véase este artículo de Tom Mills). Como dice Luis Britto, «si existe un movimiento social en Libia debe de estar luchando contra la OTAN.»
¿Alguien puede extrañarse mucho de que el líder de los “rebeldes”, Mustafá Abdul Jalil, haya exaltado el colonialismo en su reciente visita a Italia?
El mundo que así se ayuda a construir
Recórdemoslo: estamos hablando de unos seres con un poder ya tan inmenso como para decretar oficialmente que acaba de morir un hombre que ya llevaba años muerto. Un poder capaz de alterar para siempre, a ojos del mundo, la biografía de célebres contemporáneos nuestros.
Gracias a esa maestría en el engaño, nos imbuyen la idea de que somos cada vez más libres cuando la realidad es justo la contraria. Eso sí, no sin evitar –al contrario, les interesa– que alberguemos todos un vago y creciente sentimiento de angustia: manejando nuestras emociones, controlarán nuestras voluntades. Entretanto, siguen preparando la próxima embestida (seguramente empieza por ‘S’).


[Leyenda de la imagen: “Sí, lo haréis”]
Los tigres nos han librado de un nuevo perro tirano. Antes derrocaron a Milosevic, a los talibanes, a Sadam. Ahora ha caído Gadafi. El mundo es más libre sin ellos. Todos los medios informativos relevantes así lo proclaman. ¡Los borreguitos tenemos motivos para la esperanza! Sólo... sólo hay una cosa que, si nos paramos a pensarla, inquieta nuestros corazones: contra lo que cabría esperar, los tigres parecen cada vez más hambrientos.