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lunes, 19 de mayo de 2014

Mercenarios de la información.


Cómplices del crimen.

Antonio San Román Sevillano

Sólo bestias feroces no se horrorizarían viendo lo que se ha hecho a personas inocentes. Pearl S. Buck, La estirpe del dragón. 

La película Matrix nos presenta un futuro en el que, tras una guerra, casi todos los seres humanos han sido esclavizados por máquinas e inteligencias artificiales. Éstas los tienen en suspensión, con las mentes enchufadas a una simulación social que representa el final del siglo XX. Realmente viven en el siglo XXII. Millones de personas viven férreamente conectadas alrededor de una ilusión colectiva conocida como La Matrix. Están siendo cultivadas para poder dar energía a las máquinas. Es un mundo que ha sido puesto ante los ojos humanos para ocultarles la verdad. El programa Matrix es el opresor. El ser humano es el oprimido. Morfeo, Trinity, Neo y el resto de rebeldes ejemplifican al ser humano que defiende la capacidad de decisión, la libertad de decidir, de elegir. Sin embargo la mayoría de los humanos utiliza su libertad para elegir la esclavitud. El creador de Matrix, el Arquitecto, consiguió crear una realidad artificial parecida a la verdadera, que era necesaria para que los humanos sobrevivieran a la simulación que los esclavizaba.

Matrix sólo es una película. ¿Sólo? 

Necesitamos información para vivir nuestra vida. La necesitamos para relacionarnos con los amigos y los enemigos, para buscarnos las fuentes de supervivencia –alimenticias y sociales. Cuando carecemos de vías de información, carecemos de conocimientos para hacer frente a la pelea por la conservación que nos plantea la actual sociedad. La información/formación que recibimos en la sociedad en la que coexistimos es la que nos sirve de orientación para guiarnos en esta sociedad en la que habitamos.

Las diferentes grandes cadenas de radio, prensa y televisión –pertenecientes a los mismos emporios económicos-, son quienes proporcionan la única información a miles de millones de personas en todo el mundo.

7 empresas controlan el 70% de de los medios de comunicación mundiales. Es decir, 7 empresas controlan la TV, los satélites, las agencias de información, las redes de cable, las revistas, los radios, los diarios, las editoriales, la producción cinematográfica, la conexión a Internet, la distribución de películas… TODOS los medios. […]Las 7 empresas son: Fox News, Time Warner, Disney, Sony, Bertelsmann, Viacom y General Electric. 7 empresas que se conocen entre todas ellas, controlan un porcentaje gigantesco de lo que la gente llega a conocer. (Jerry Mander -Director del Internacional Forum on Globalization).

Estas 7 empresas pertenecen a grandes fortunas, todas relacionadas y formando parte del 1% que gobierna el mundo. Controlan la información/formación internacional. El periodismo mundial, casi en su totalidad, depende de ellas. Sólo pequeñas publicaciones en internet apenas pueden mantener su independencia. Irónicamente, contra lo que sucede en la película, forman la pequeña y divida resistencia del ser humano que se opone al esclavismo de nuestra Matrix-Media.

Cuanta más libertad de mercado exige el neoliberalismo, más se concentra todo el entramado socio-económico en unos pocos grupos megafinancieros.

Esta globalización de los medios de prensa es el mecanismo con el que los poderes económicos organizan una falsa realidad, que nos sirven y consumimos a través de los media –prensa, radio, televisión-, y diversos artificios, llamados redes sociales, de Internet.

Millones de personas vivimos conectados a este gobierno de la información. Una ilusión colectiva conocida como La Sociedad Libre de la Información. Las mentes de todo el mundo estamos siendo cultivadas para poder dar energía a Los Mercados, las grandes fortunas banco-financieras fabricantes de medios de información (Serge Halimi).

En nuestro país, el grueso de las acciones de los principales medios, aquellos que dominan el mercado, pertenece a alguno de estos emporios financieros internacionales.

Continuamente, en estos mismos instantes, millones de personas vivimos conectados a un mundo que determina nuestras vidas con los medios de comunicación, fundamentalmente la televisión e internet-ordenador. Cuando se camina por la calle, hay que ir esquivando zombis que van inmersos tecleando en sus pequeños celulares. El mundo brilla a su alrededor. No importa. La pequeñísima pantalla los mantiene en suspensión. Unos –tv- y otros –móviles- viven sus vidas conectados a la simulación social de sus pantallas de plasma. Son el principal sistema de comunicación y conocimiento en el día de hoy. Un mundo puesto ante nuestros ojos para ocultarnos la verdad.

Quienes poseen el poder económico también ejercen el poder político. Sus medios masivos no están para mostrarnos la verdad. Crean y amoldan la opinión pública a lo que exige el orden económico social que alimenta su nuevo orden mundial (George Bush, padre). Cualquiera que tenga mucho dinero es libre de divulgar su ideología-intereses a través de un gran medio de masas. ¿Lo es usted? Tal vez pueda opinar en un rinconcito de internet, en una carta al director de su periódico favorito, una llamada telefónica –previamente filtrada- de su emisora. Si se lo permiten es porque no les hace daño. Pero no lo rechace. Forma parte de la ilusión. Acaso sea una grieta en la ilusión colectiva inducida por la Matrix-Media. Quizá otras personas no se sientan tan solas cuando lo lean, lo escuchen.

Vivimos en aglomeraciones urbanas con una atmósfera asfixiante de injusticia, miedo, violencia, inseguridad y corrupción estructurados dentro de los niveles sociales del nuevo orden político. Un mundo de delincuencia y criminalidad organizada, producto de esta sociedad capitalista. Un mundo en el que triunfa la violencia de la emigración económica, los negocios sucios, drogas, prostitución. Fuera de las grandes familias financieras, prosperan bandas organizadas supeditadas y consentidas por el poder. Trafican –drogas, armas, medicinas, seres humanos- amparándose en la actitud corrupta de sus socios en las instituciones políticas, de sus accionistas en la administración –miembros del gobierno, del parlamento, dirigentes de los partidos políticos, alcaldes, jueces, policías, eclesiásticos-, que son sobornados por una comunidad financiera poderosa. Todos ellos forman parte del sector social organizado para delinquir. Son seres con ansia de poder, envidia, odio, codicia, lujuria, etc., que nos muestran el deterioro ético social de la clase que controla el poder.

Los autores de la novela realista del siglo XIX prestaban una especial atención al entorno social en que se desenvolvía la realidad de sus protagonistas, así como a las relaciones sociales y económicas en la sociedad histórica que trataban de describir. El autor daba por sentado que su lenguaje y el de su lector se fundaba en la misma realidad que ambos vivían.

No lo hacen así los periodistas, escritores, intelectuales, divulgadores que se han amoldado a las directrices del sistema. Crean un nuevo lenguaje, con el que tratan de convencernos de las buenas razones de este proyecto capitalista para una globalización del mundo en lo neoliberal. Debemos conformarnos con la depauperación de los pueblos –incluidos nosotros mismos-. Resignarnos a trabajar en un régimen de neo-esclavitud. A sentirnos culpables de que las cosas vayan mal, aunque hayan sido ellos y sus señores quienes han ejecutado planes para arruinarnos a nosotros.

Los periodistas, y el resto de intelectuales que participan del sistema, que trabajan en los grandes medios de masas han dejado de lado los conceptos éticos de su profesión. Han aceptado el papel de ser simples transmisores de informaciones preconcebidas. La progresiva concentración de los grandes medios –en España tres, cuatro grupos, incluso endogámicos- los convierte en instrumentos de las políticas globalizadoras del neoliberalismo. El objetivo es institucionalizar una sola verdad, la élite de EEUU y las de sus satélites europeos industrializados. ¿Nos han informado los grandes medios sobre las negociaciones y lo que significa el tratado de Libre Comercio entre EEUU la UE? (El ascenso al poder ilimitado de las multinacionales. Seattle to Brussels Network, http://www.attac.es/wp-content/uploads/2014/02/TTIP-El-ascenso-al-poder-ilimitado-de-las-multinacionales.pdf)

Crean falsas imágenes sobre los dirigentes de naciones donde hay materias primas que interesan a multinacionales de EEUU y UE. Utilizan elementos reales de tales países y personas para caricaturizarlos. Si es preciso, incluso si tuvieran alguna virtud, la tergiversan de tal modo que la tornan en cualidad negativa. El idioma español es muy rico en descalificaciones sin necesidad del insulto grosero. O, directamente, mienten inventando falsas acusaciones, que el usuario de los grandes medios no tiene posibilidad de contrastar.

Proyectan imágenes a favor de guerras contra tales dirigentes. La justificación es liberar al pueblo e institucionalizar la democracia occidental en tales territorios. Irak, Afganistán Libia, ahora Siria. Recordemos tanto país africano olvidado –Nigeria, Liberia, Sudán, etc. Ese continente para el que TVE tiene una sola corresponsal, mientras para la ciudad de Roma tiene dos. Todos siguen en guerra. La sociedad desestructurada. La economía destrozada. Sólo funciona aquello donde las multinacionales petroleras y mineras han plantado su industria extractiva. Y, por supuesto, el tráfico de armas, de personas. Cuantos más miserables haya en el mundo, más exilados económicos, más mano de obra neo-esclava. A través del impacto directo de la información de los medios masivos, que llega a las grandes mayorías, más bien despolitizadas y pasivas (Blanche Petrich), más miedo para los trabajadores y parados de la Europa neoliberal.

Esta política del poder neoliberal de Los Mercados está provocando una violación permanente de los derechos humanos. Un crimen persistente y continuado contra el género humano. Son millones de seres humanos los que mueren cada año como consecuencia de esta política. Un darwinismo despojado de toda ética humana. Lynndie England, la soldado estadounidense cuyas imágenes torturando a los presos de la cárcel de Abu Ghraib dieron la vuelta al mundo, no hace mucho ha vuelto a justificar su conducta en que Ellos eran los malos. Una idea-visión del mundo inculcada por sus superiores, por supuesto. Pero también a través de la educación de los matrix-media de su país –Fox, CNN, Washington Post, etc. -, que son referentes para nuestros grandes medios. Ser los malos justifica que nos torturen y nos asesinen.

Medios, la voz de su amo, que nos quieren convencer de que este modelo de mundo económico es correcto y el único posible. Un modelo basado en un crecimiento desigual. En el que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Un crecimiento insostenible para nuestro planeta. Un modelo de crecimiento para los Mercados. Un mundo de neo-esclavitud para los más necesitados: los pensionistas, los parados, los estudiantes, los enfermos. Que se agrava si además perteneces a una minoría: mujer, no blanco, no cristiano, sin formación académica… Medios que nos quieren convencer de que el crimen de lesa humanidad que cometen sus amos es el apropiado para construirnos un mundo de futura felicidad global. Y a través de esos medios, quienes nos adoctrinan, son los comunicadores que prestan su imagen, su fiabilidad a sus amos. A cambio de un salario más o menos suculento. Despojos.

Al igual que para Lynndie England, pueden que estén convencidos de las bondades de las ideas de sus señores. Pero estar convencidos de unas ideas no implica olvidar el propósito principal del periodismo: El propósito principal del periodismo es proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos. (Bill Kovach y Tom Rosenstiel, Los elementos del periodismo).

Este propósito ha sido olvidado, de buen grado, por los populares comunicadores, presuntos periodistas, de los grandes medios. Esos que encabezan los telediarios, las cabeceras de los grandes periódicos, las vocingleras tertulias del Tintorro Party español. Son los conectores de las grandes mayorías despolitizadas y pasivas a la Gran Matrix-Media.

Si los dueños del Gran Mercado neoliberal son los promotores de este crimen contra la humanidad, si los técnicos suelen ser los políticos y los ejecutores la banca, los instructores de la masa –los sargentos de tant@s soldad@s lynndies englands- son los directores de los media. Y los conectores a esta Matrix-Media global son esos populares comunicadores que todos conocemos. Escogen las noticias. Optan por las que benefician la ideología de sus señores. Esconden las que no les convienen. Manipulan imágenes falseando la realidad de las mismas. Culpan a las víctimas de los crímenes ejecutados por los sicarios de sus amos. Ocultan la verdad.

Todo este engranaje político mediático, que defiende los intereses económicos y estratégicos de las oligarquías dominantes, es un mecanismo bien engrasado, que comparte las estrategias políticas del gobierno. Actúa de conformidad con los principios goebelianos de la propaganda: desinformación, ocultación de los hechos o censura, falsificación de los mismos, concentración informativa sobre el objetivo que se presenta como enemigo, simplificación del mismo, exageración y desfiguración, “cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.(http://www.escolar.net/MT/archives/2007/03/los_principios.html). Y, para que esto funcione, debe haber homogeneidad en las distintas versiones de los diferentes medios de comunicación. El objetivo de los predicadores eclesiásticos medievales no era educar a las poblaciones. Era dominarlos. Para ello, lo mejor era que los hechos no se interpusieran en el camino de la ortodoxia político-religiosa.

Este es el comportamiento cotidiano de los grandes medios de comunicación. Y sus rostros y voces son los populares comunicadores de los telediarios, noticieros de la radio, programas matinales y vespertinos generalistas, incluso deportivos.

En esta lucha de clases entre los oligarcas y el resto de la Humanidad, estos iconos mediáticos guerrean en un ejército enemigo por cierto estipendio. 3ª acepción de mercenario: Sirven por un estipendio monetario o en especie. Sustituyen a sus señores por el salario que se les da. Son mercenarios de la información. Cómplices del crimen contra el género humano que perpetran sus señores.

Cómplice: Persona que, sin ser autora de un delito, participa en el mismo (Julio Casares).

Los grandes medios nos presentan las imágenes del deseo (Walter Benjamin). Nos ocultan la realidad entre mercancías. Buscan hacernos caer en el sueño de la irrealidad transmitida por una Matrix ante la que apenas tenemos herramientas defensivas. Se siguen endureciendo las leyes impidiendo la protesta del pueblo hasta alcanzar medidas totalitarias. Miembros de la Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, así como numerosos jueces, obedecen sus mandatos políticos, lo que les excluye como servidores de un estado democrático. Las grandes corporaciones nacionales, tras colocar en sus consejos a expresidentes y exministros, diseñan la agenda económica del gobierno, en el que han colocado como ministros a miembros de sus consejos. Todo esto, y otros condicionantes socio-políticos, nos son ocultados o debidamente tergiversados por los medios de comunicación, que pertenecen a estos grandes emporios económicos.

Apaga la televisión, apaga su radio, no compres su prensa.

Busca en la red esos rebeldes contra esta Matrix-Media neoliberal fascista.

Busca otros medios de conocimiento. Únete a otros que también luchan por su dignidad. El camino está lleno de dificultades. Precisamos mucha entereza. Tenemos que luchar y luchar y luchar… Podemos, claro que podemos.

Fuente: ApiaVirtual

sábado, 22 de octubre de 2011

Gadafi, asesinado por los dictadores del mundo.




por Cordura

Supe que dijeron que en un lugar gobernado por perros, éstos se dedicaban a devorar corderos. Entonces,añadieron, se decidió mandar a unos tigres hambrientos a proteger a los corderos, y así lo hicieron. Pero al final vi cómo los tigres mataban corderos y perros para dominar ellos sobre todos.

No vamos a hacer apología de nadie. Pero, menos que de nadie, de esos matarifes que anteayer, directamente o por delegación, se cobraron otro trofeo para engordar su Poder y quieren que lo festejemos. Para seguir “cobijándonos” bajo su manto de horror. Forjadores de tinieblas disfrazadas de democráticas sonrisas.
Si acaso cabe una apología, será del pueblo libio, aunque sin darle a la palabra ‘pueblo’ ningún sentido especialmente sublime o mistificador. Las gentes de ese país sufren desde hace muchos meses las consecuencias del violentismo imperante. Con Sirte finalmente convertida en símbolo de la resistencia popular, para algunos ya legendaria. Ciudad arrasada por la benéfica OTAN –protectora de civiles–, comoreconoce hasta la prensa más sistémica. Pero no la única ciudad machacada: recordemos Trípoli, o Bani Walid (en esta última, con denuncias sobre el uso de armas químicas).
Un pueblo que, según nos contaron, se había levantado contra su dictador. Pero que, pese al terror invasor, algo debía de querer a éste cuando lleva ocho meses resistiendo las bombas y la desolación. Han pasadotres meses desde que Trípoli fuera tomada por los “rebeldes” a lomos de la OTAN. ¿Cómo es posible que un pueblo que odiaba tanto al déspota no lograra acabar antes con sus presuntamente escasos leales, siendo que además contaba con la ayuda de los ejércitos más poderosos del mundo?
Pero la respuesta la han dado los propios asesinos de Muamar, según lo han recogido los medios más oficialistas: «Gadafi será enterrado en un lugar secreto». Se trata de evitar que el emplazamiento de su tumba se convierta en un «santuario», un centro de peregrinación popular. De nuevo, algo extraño si el pueblo lo detestaba tanto... [Se habla incluso de la posibilidad de echar el cadáver al mar, como dicen que se hizo con el de Bin Laden. ¿Quizá, de paso, para añadir verosimilitud a ese otro cuento?]
En marzo del presente año la ONU, marioneta de los dictadores globales, emitió la Resolución 1973. Aunque ambigua, declaraba tener por objeto «proteger a los civiles y a las áreas pobladas bajo amenaza de ataques». No hablaba de derrocar al régimen de Gadafi. Sin embargo, una vez asesinado éste, los principales señores de esta guerra han corrido a anunciar el próximo fin de sus operaciones. Seguramente Leonor tenga algo de razón cuando dice desde Libia que se trata del «golpe de estado más cruento de la Historia». Que además, no nos engañemos, dejará el legado de otra guerra perpetua, pues la resistencia tiene cada vez más argumentos para seguir la lucha (por ejemplo).

Arrellanado en su sillón, el viejo miraba por la ventana al cielo plomizo mientras meneaba de lado a lado la cabeza. Entonces llegó corriendo su nieta.–Abuelo, ¡Gadafi ha muerto! Lo he oído por la radio del coche de mamá.–Sí, Alicia. Lo han asesinado. Y más vale que no veas las imágenes, son muy desagradables.–Vale..., ¡pero era un dictadoooorrr!–Ésa es la respuesta automática que nos han metido en la cabeza a base de repetírnosla. Como si por ser un dictador otros tuvieran derecho a matarle. Otros mucho más tiranos.Alicia pensó por unos momentos y luego preguntó:–Pero entonces, ¿por qué todo el mundo los aplaude por haberle matado?–Porque tienen más poder. A eso se reduce toda la política. Y por eso han matado a ese hombre. Pero ahora dame un beso y vete a dormir, que mañana tienes que hacer muchas cosas positivas. Tú sí, querida Alicia, tú sí... –concluyó el abuelo, empezando a sentir sus ojos más húmedos de la cuenta.

Quieren que celebremos sus triunfales campañas como si fueran también las nuestras. Que no caigamos jamás en la cuenta de que al agredir al pueblo libio (o al afgano, o al iraquí...) nos agreden también a nosotros.
Son los mismos que nos sumen en hondas crisis económicas. Los que roban a los pobres para dárselo a los ricos. Los que generan oscuras “pandemias”. Pero son el Poder y por eso tenemos que decirles amén. Coreando sus victorias militares. Alegrándonos, en España, de que desaparezca una pequeña banda terrorista mientras bendecimos su terrorismo a escala planetaria. Dicen que el fin de la violencia etarra permite «la legítima satisfacción por la victoria de la democracia, de la ley y de la razón». Pero saben que ETA ya era en la práctica, desde hace tiempo, cosa del pasado. Y tampoco ignoran que el presente y el futuro están signados por un terrorismo mucho más brutal y poderoso. Capaz de aniquilar en unas horas a más personas que esa banda criminal en cinco décadas. El suyo.
Pretenden que los españoles sintamos renovadas esperanzas porque ETA ya no matará mientras los suyos seguirán haciéndolo a escala masiva. Así buscan apuntalar su régimen sistémico y seguir atrapándonos en la red globalitaria.

¿Quién entiende, quién se molesta en entender, lo que implica el asesinato de Muamar?
Han matado a un hombre. Lo han linchado cuando se batía –nadie lo dude– heroicamente (aunque en gran parte fuera el heroísmo de la soberbia). Lo han escarnecido, torturado, asesinado.
Antes, claro, los demonios se habían aplicado a demonizarlo. Suscitaron así un odio “legítimo”, inclusoobligatorio, contra él. De este modo crearon la coartada perfecta para luego destrozarlo de manera literal. Para que la más atroz barbarie se disfrazase de justicia.
Esa jauría humana que arrastró al herido para luego rematarlo seguramente sentía que estaba cumpliendo un deber. No entendía nada más, no veía nada más, que la hora de la venganza. No se planteaba cómo se había llegado a ese momento: mediante la información falsa que difundiera la prensa, la nueva manipulación de las potencias en la ONU para imponer la “exclusión aérea”, la posterior burla de la Resolución 1973 de la propia ONU....
Esos salvajes “rebeldes” no estaban, tampoco, para pensar en lo bueno del mandato de Gadafi. LaYamahiriya era una dictadura, de acuerdo, pero aún podemos leer que tenía un alto índice de desarrollo humano, el mayor de África, superior a los de México, Bulgaria, Rusia, Ucrania, China..., con una renta per cápita que supera igualmente a la los demás países africanos. «Libia cuenta con un 3% de población inmigrante, resultado de la situación económica privilegiada del país dentro de los estándares de África» (por cierto, los extranjeros –fundamentalmente de raza negra– fueron perseguidos por los “rebeldes” desde el principio del conflicto). Gadafi había instaurado un estado policial, pero también había velado por la prosperidad de su pueblo mediante el fomento de la educación, la sanidad universal, la realización de vastas obras públicas promotoras del desarrollo (como la irrigación general de su gran país, en gran medida desértico), garantizando la baratura de bienes de uso tan común como la gasolina, e impulsando «vigorosamente la posición en la vida pública de las mujeres», según reconoce una fuente tan abiertamente crítica como el CIDOB (cuyo presidente de honor es nada menos que el ex secretario general de la OTANJavier Solana). Además, fue un activo luchador por la unidad y el desarrollo africanos, lo que explica que no pocos gobiernos de ese continente le hayan defendido hasta (casi) el final. El mandato de Muamar no fueblanco ni mucho menos (¿el de qué gobernante lo es?), pero ni remotamente fue tan negro como llevan meses contándonos.
Todo eso no lo tuvieron en cuenta los linchadores de Muamar (y de su hijo, y del ministro de Defensa...). Ni lo hemos tenido en cuenta la mayoría de nosotros al interesarnos, en mayor o menor medida, por el conflicto libio. Nos hemos limitado, en general, a repetir las respuestas automáticas inducidas por el Sistema y sus medios de pseudoinformación (un grotesco ejemplo de ésta aquí: el diario El Mundo manipula manifestación pro Gadafi diciendo que es contraria; ver segunda foto). Favoreciendo así que los que se proclaman defensores de las libertades democráticas en todo el mundo hayan vuelto a violar los más elementales principios del derecho, como han hecho al matar sin un juicio justo previo. Una conducta que ya es habitual verles justificar con la mayor impavidez. Consagrando un desprecio supremo por la vida humana.
Por todo ello, en un contexto de brutal hegemonía del Imperio, la muerte de Muamar refleja el enorme peso del totalitarismo rampante. Hace más de ocho meses decretaron –secreta pero obviamente– el final de su régimen y hoy lo vemos cumplido. Toda una colosal demostración de poder, pero es más que eso: su prepotencia transmite un mensaje de inexorabilidad: “Lo que nos proponemos conseguir, lo conseguimos.” Hoy la víctima ha sido Gadafi; mañana puedes ser tú, puedo ser yo. O cualquier otro que denuncie la Era de las Sombras que están erigiendo. Ellos son los dioses.
Ocampo, fiscal principal del Tribunal Penal Internacional, estás muy callado... No te oímos condenar estos linchamientos, tampoco las masacres de esa OTAN a la que vilmente sirves. Lo referente al asesinato ilegal de Muamar lo tendrías fácil: sólo un par de días antes Clinton, la secretaria del Imperio, indicó que esperaba verle pronto muerto o capturado. Podrías tirar de ese hilo... Pero no nos sorprende tu mutismo. Tuviste un papel destacado en esta farsa sangrienta, repitiendo las acusaciones de la propaganda imperial pese areconocer tu falta de información. No emprenderás juicio alguno contra ellos, pues si así fuera, y si se efectuase una investigación realmente seria, ¿no acabarías siendo tú mismo juzgado?

Cada vez más fácil...
Con el 11-S, el Imperio vio la puerta abierta para su definitiva hegemonía global. Violentando el mundo entero, en estos años ha implantado las bases de una dictadura que ya afecta a múltiples facetas de nuestras vidas (de momento, en unos países más que en otros). Con todo, Libia marca un antes y un después. La astucia desplegada en este caso no tiene parangón. Víctimas de ella, amplias franjas de la izquierda real y otros sectores “antisistema” han mordido el anzuelo (en gran parte también porque comparten el violentismo de fondo).
Al menos respecto a Irak hubo una amplia reprobación social. Los amos del mundo se salieron con la suya, pero no sin una gran contestación de las masas incluso en Occidente. Las armas de destrucción masiva, cuya inexistencia era evidente desde el principio, no aparecieron y eso condenó al descrédito a los líderes de las Azores, aunque ocho años después sigan libres.
En cambio ahora, sin que nadie haya demostrado los supuestos bombardeos de Gadafi sobre civiles en febrero pasado, todo ha ido sobre ruedas. Muchos genuinos adversarios de los genocidas globales dieron crédito, pese a los precedentes llenos de mentiras, a su versión de los hechos. El pueblo estaba siendo machacado por un tirano. Ya no era que hubiera amparado el ataque a otro país (acusación a los talibanes), o que tuviese armas con que hacerlo (acusación a Sadam). Ahora se trataba, según la propaganda imperial jamás probada, de que estaba bombardeando a su propio pueblo. Así, los planificadores de la agresión a Libia tocaron la fibra más sensible de los crédulos antiimperialistas. Sus ganas de celebrar una nueva victoria popular, en el engañoso contexto de las revueltas árabes, hicieron el resto. El peligro de dejarse llevar por los sentimientos...
Un ejemplo quizá paradigmático es el de Santiago Alba, desde hace mucho un sincero activista antiimperialista. Sus vibrantes textos, escritos con esmero y a menudo con amplia información (incluso directa), así lo revelan. Pero en el caso libio su error, y sobre todo su contumacia a la hora de mantenerlo, ha sido fatal, en razón de su influencia entre la izquierda digna de ese nombre. Un dislate debido fundamentalmente a que una y otra vez (ver 12 y 3) ha hecho suya en gran medida la versión oficial del conflicto. Sobre esa base, ha construido análisis profundamente errados que han reforzado, contra su voluntad, las posturas del Imperio.
Ya en febrero del presente año, afirmaba: “No es la OTAN quien está bombardeando a los libios sino Gadafi.” Como prueba de su ceguera de entonces, cuando ya para muchos era obvia la inminente agresión militar, en ese mismo artículo añadía: “Habrá que oponerse a cualquier injerencia occidental, pero no creo, sinceramente, que la OTAN vaya a invadir Libia.” Un error de apreciación que, de no haberse tragado la versión oficial, seguramente no habría cometido. Pues ya sabemos lo que pasó: la OTAN invadió y fue la OTAN la que bombardeó a los libios. Lo peor de todo es que en septiembre Alba seguía con la misma tónica (ver también). Como si todos los meses transcurridos no le hubieran provisto una verdadera montaña de evidencias a agregar a las que ya en febrero aconsejaban pensar lo contrario de lo que sostenía. Pero, ¿cómo es posible que alguien pueda creer que el Imperio va a favorecer jamás una revolución genuina? (ver). ¡¿Desde cuándo la OTAN es una organización revolucionaria?! (Alba no es el único, otros izquierdistas cayeron igualmente en la trampa; para un ejemplo con argumentos especialmente rebuscados –siempre favorables, aun sin querer, a los agresores de Libia–, véase este artículo de Tom Mills). Como dice Luis Britto, «si existe un movimiento social en Libia debe de estar luchando contra la OTAN.»
¿Alguien puede extrañarse mucho de que el líder de los “rebeldes”, Mustafá Abdul Jalil, haya exaltado el colonialismo en su reciente visita a Italia?
El mundo que así se ayuda a construir
Recórdemoslo: estamos hablando de unos seres con un poder ya tan inmenso como para decretar oficialmente que acaba de morir un hombre que ya llevaba años muerto. Un poder capaz de alterar para siempre, a ojos del mundo, la biografía de célebres contemporáneos nuestros.
Gracias a esa maestría en el engaño, nos imbuyen la idea de que somos cada vez más libres cuando la realidad es justo la contraria. Eso sí, no sin evitar –al contrario, les interesa– que alberguemos todos un vago y creciente sentimiento de angustia: manejando nuestras emociones, controlarán nuestras voluntades. Entretanto, siguen preparando la próxima embestida (seguramente empieza por ‘S’).


[Leyenda de la imagen: “Sí, lo haréis”]
Los tigres nos han librado de un nuevo perro tirano. Antes derrocaron a Milosevic, a los talibanes, a Sadam. Ahora ha caído Gadafi. El mundo es más libre sin ellos. Todos los medios informativos relevantes así lo proclaman. ¡Los borreguitos tenemos motivos para la esperanza! Sólo... sólo hay una cosa que, si nos paramos a pensarla, inquieta nuestros corazones: contra lo que cabría esperar, los tigres parecen cada vez más hambrientos.

La retirada norteamericana de Irak.




Barack Obama ha anunciado esta tarde que todas las tropas norteamericanas en Irak volverán a casa antes de que acabe este año. Son unos 39.000 soldados. Quedarán unos 150 soldados para la protección de la embajada. Las negociaciones entre Washington y Bagdad fracasaron porque los iraquíes no aceptaron conceder inmunidad a los militares extranjeros que permanecieran en el país con la misión de entrenar al Ejército de Irak. Esa era una condición indispensable para el Pentágono.
Es posible que el primer ministro Maliki tuviera otras ideas al respecto, pero no podía imponerlas en un Gobierno de coalición en el que había partidos sin intención de hacer más concesiones. El Gabinete tiene problemas para pactar medidas mucho menos complicadas que la presencia militar extranjera.
Es un final previsible desde el momento en que el acuerdo que firmaron en su momento Bush y Maliki dejaba en manos de los iraquíes la decisión final.


Los neoconservadores, siempre remisos a aceptar la realidad, se quedan con su idea de que Obama ha abandonado a Irak. Nunca entendieron que no podían modelar a Irak a su imagen y semejanza.
Pero eso no quiere decir que nunca más vaya a ver soldados norteamericanos en Irak. No hay que descartar que en los próximos meses ambos países pacten un programa de entrenamiento. En cualquier caso, será una fuerza menor que no se contará en decenas de miles de tropas. La retirada de diciembre supondrá eliminar la infraestructura que lo hubiera hecho posible.
¿Cómo quedará Irak tras la retirada norteamericana? Muchos de los problemas que han martirizado al país en los últimos ocho años, algunos obviamente en menor medida, continúan. No hay acuerdo entre árabes y kurdos sobre la ciudad de Kirkuk. La lucha contra la corrupción es un fracaso. La frontera con Turquía sigue siendo sumamenteinestable. La violencia no ha desaparecido, aunque no parece que pueda volver a alcanzar los niveles de la guerra civil de 2006 y 2007. El alto precio del petróleo es una bendición para las arcas públicas. Sin embargo, el país aún no ha conseguido superar la producción de petróleo anterior a la guerra. 
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Las que se quedan son las empresas de seguridad extranjeras. Estos ugandeses cobran 450 dólares al mes, nada que ver con lo que ganaban años atrás los mercenarios occidentales. No es mucho, pero es más de lo que ganarían en su país.
Los mercenarios nunca se irán de Irak. Se ha creado un mercado que se alimentará a sí mismo durante décadas.
Fuente: GUERRA ETERNA