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lunes, 13 de marzo de 2017

La humanidad amenazada por guerras altamente destructivas.



Leonardo Boff

Nosotros en Brasil conocemos una gran violencia social, con un número de asesinatos de los más altos del mundo. No gozamos de paz pues hay mucha rabia, odio, discriminación y perversa desigualdad social.
Sin embargo estamos al margen de los grandes conflictos bélicos que se están llevando a cabo en 40 sitios del mundo, algunos verdaderamente amenazadores para el futuro de la especie humana. Estamos en plena nueva guerra fría entre USA, China y Rusia. Se ha reiniciado una nueva carrera armamentística, sea en Rusia, sea en Estados Unidos con Trump, para producir armas nucleares todavía más potentes, como si las ya existentes no pudiesen destruir toda la vida del planeta.

Lo más grave es que la potencia hegemónica, Estados Unidos, se ha transformado en un estado terrorista, haciendo una guerra despiadada a todo tipo de terrorismo, exteriormente invadiendo países de Oriente Medio e interiormente cazando inmigrantes ilegales y deteniendo a sospechosos sin respetar los derechos fundamentales, como consecuencia del “Acto patriótico” impuesto por Bush Jr que suspendió el habeas corpus, acto no abolido por Obama, como había prometido.

Francisco, el obispo de Roma, al volver de Polonia dijo en el avión el 12 de julio de 2016: «hay guerra de intereses, hay guerra por dinero, hay guerra por recursos naturales, hay guerra por el dominio de los pueblos: esta es la guerra. Alguien podría pensar: está hablando de guerra de religiones. No. Todas las religiones quieren la paz. Las guerras las quieren otros. Capito?» Es una crítica directa al actual orden mundial, de acumulación ilimitada que implica una guerra contra la Tierra y la explotación de los pueblos más débiles. Todos hablan de libertad, pero sin justicia social mundial. Irónicamente se podría decir: es la libertad de las zorras libres en un gallinero de gallinas libres.

Comentaristas de la situación mundial poco mencionados en nuestra prensa hablan del peligro real de una guerra nuclear ya sea entre Rusia y Estados Unidos o entre China y Estados Unidos.

Trump, al decir del intelectual francés Bernard-Henri Lévy (O Globo 5/3/216) «es una catástrofe para Estados Unidos y para el mundo. Y también una amenaza». De Putin, en el mismo periódico, afirma: «es una amenaza explícita. Sabemos que quiere desestabilizar a Europa, acentuar la crisis de las democracias, y que apoya y financia a todos los partidos de extrema derecha. Sabemos también que en todos los lugares en que se traba una batalla entre la barbarie y la civilización, como en Siria y en Ucrania, está del lado equivocado. Ahí está una verdadera y gran amenaza».

Según Moniz Sodré en su grandioso libro El desorden mundial, Putin quiere vengarse de la humillación que Occidente y Estados Unidos infligieron a su país al final de la guerra fría. Alimenta pretensiones claramente expansionistas, no en el sentido de recuperar la antigua URSS sino los límites de la Rusia histórica. El riesgo de una confrontación nuclear con Occidente no está excluido.

Estamos perdiendo la conciencia de los llamamientos de los grandes nombres del siglo pasado, como el de Bertrand Russel y Albert Einstein del 10 de julio de 1955 y unos días después, el del 15 de julio de 1955, secundado por 18 premios Nobel, entre los cuales Otto Hahn y Werner Heisenberg, afirmando: «vemos con horror que este tipo de ciencia atómica ha puesto en las manos de la humanidad el instrumento de su propia destrucción». Lo mismo afirmaron varios premios Nobel durante la Rio-92.

Si en aquel momento la situación se presentaba grave, hoy es dramática. Pues además de las armas nucleares, hay disponibles armas químicas y biológicas que también pueden diezmar la especie humana.

Algunos analistas de los conflictos mundiales suponen que el próximo paso del terrorismo ya no sería con bombas y hombres-bomba sino con armas químicas y biológicas, algunas tomadas de la reserva bélica dejada por Gadafi.

En la raíz de este sistema de violencia está el paradigma occidental de voluntad de potencia, es decir, una forma de organizar la sociedad y la relación con la naturaleza basada en la fuerza, la violencia y el sometimiento. Ese paradigma privilegia la competencia a costa de la solidaridad. En vez de hacer de los ciudadanos socios, los hace rivales.

A ese paradigma del puño cerrado se impone la mano extendida como una alianza para salvaguardar la vida; ante el poder-dominación debe prevalecer el cuidado, que pertenece a la esencia del ser humano y de todo lo viviente. O damos este paso o presenciaremos escenarios dramáticos, fruto de la irracionalidad y de la prepotencia de los jefes de Estado y de sus halcones.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y escribió: La gran transformación, Nueva Utopía 2014.

martes, 25 de octubre de 2011

Estados Unidos política imperial.


Miami, 24 de octubre del 2011
Por Lorenzo Gonzalo* -Cubainformación .- No creo que existan dudas que nos lleven a pensar sobre un cambio en la política internacional de Estados Unidos. La prueba está en la manera que se ha venido proyectando la Administración de Obama respecto a Medio Oriente. 
Los sucesos a destacar con mayor vehemencia han sido la muerte de Bin Laden, el asesinato de Muamar Gadafi, la ampliación de la Guerra en Afganistán y recientemente, el retiro de las tropas de Irak.
A trece meses de unas elecciones, lo usual en Estados Unidos es concentrarse en cómo ganarlas, aun cuando eso signifique sacrificar la paz mundial, dándole continuidad a la política tradicional estadounidense. Pero este quizás no sea exactamente el caso, ni explique la actitud de Obama.
Si alguna vez Obama pensó seriamente que lograría acabar con la diferencia irreconciliable, alimentada desde Washington y las potencias occidentales europeas, entre “el mundo musulmán y el Oeste”, según su discurso en El Cairo, sus comparecencias desde hace un año a la fecha y sus acciones, no solamente lo niegan, sino que la ha profundizado.
Los sucesos del Medio Oriente que la Administración Obama ha destacado como grandes triunfos de su gobierno y que, desde el punto de vista de una política imperial en realidad lo han sido, reafirman la continuidad de una estrategia de dominio, ampliada a partir del derrumbamiento del mal llamado “Bloque Socialista”.
Personas ajenas a las opiniones y sentimientos del estadounidense medio, pudieran pensar que esa conducta frente a Oriente Medio, basada en los acontecimientos de los últimos tiempos, responde a la consabida estrategia electorera que practican los círculos de poder de Estados Unidos.
En realidad a los estadounidenses les interesa resolver la falta de trabajo y detener el aumento gradual del costo de ciertos servicios básicos, entre ellos la salud, así como las obligaciones de comprar seguros con precios para ricos y contener la inflación que hace cada vez más inaccesibles una variada gama de renglones alimenticios. La transportación no es aún algo que interese mucho porque la noción del automóvil aún tiene una extraordinaria fuerza. En ese sentido lo que preocupa a la ciudadanía es el alto costo de los combustibles y las ventajas que han tomado las petroleras a partir de las irregularidades del suministro, aumentando sus ganancias descomunalmente.
Las famosas Guerras inventadas por Bush y que ha costado la estabilidad económica del país, no son al parecer los elementos que puedan tener gran peso para decidir el voto del ciudadano medio.
Cuando las elecciones del 2008 fue precisamente el tema de la economía el que más votos le dio a Obama. Sus promesas de retirar las tropas y cambiar el rumbo de la Guerra de Irak y Afganistán, fueron el adorno de su discurso y un elemento que fortaleció sus promesas de dedicarse por entero a levantar la economía del país. Ese era el plato principal del menú electoral. En las próximas elecciones las prioridades de la ciudadanía no han cambiado.
Si lo dicho hasta aquí responde realmente a las realidades del proceso electoral estadounidense, tendremos que concluir que la posición frente a Medio Oriente adoptada por Obama, no se justifica, ni siquiera desde un punto de vista electoral, excepto que de plano acepte personalmente una política que fustigó cuando visitó El Cairo. Su última actitud frente a la muerte de Gadafi, la cual a todas luces parece ser un asesinato y no la de un movimiento pidiendo cuentas a un gobernante errático que derrochó la oportunidad para ser una diferencia en su país y en el continente Africano, dejó mucho por desear. La misma no se parece en nada a la frescura de ideas tantas veces expresadas cuando supuestamente era un abogado con inquietudes sociales y vocación política.
Las elecciones del 2013 se ganan o se pierden sobre las mismas bases que se ganaron y perdieron en el 2008: la economía nacional. Obama debe saberlo y a la consecución de ese fin se supone que encamine el mensaje de sus discursos y todos sus esfuerzos. No hay razones para acentuar el protagonismo de Estados Unidos en Medio Oriente, excepto que le interese recalcarle al mundo que las cosas no han cambiado y que el Presidente de Estados Unidos está totalmente de acuerdo con esa política, a pesar de lo expresado por él en épocas pasadas.
La retirada de tropas de Irak, si es que llegara a efectuarse, la cual responde a un compromiso establecido con el gobierno de Irak por la Administración de George W. Bush, no rendirá inmediatos resultados económicos, aunque sin dudas ayudará a mediano plazo a balancear el presupuesto. En ese sentido Obama quizás tenga un pequeño resquicio, pero en concreto, no es el gane de la partida.
Su batalla estará dada en destacar que la economía no ha avanzado mejor, por el obstáculo que significan los republicanos en el Senado y el Congreso. Pero tendrá que hacer galas de sus destrezas oratorias para convencer a unos votantes, que cada día se frustran más de escuchar los mismos cuentos.
No es cierto que la economía de un país capitalista como Estados Unidos no esté en manos del gobierno. Aun dentro de los principios más ortodoxos del capitalismo, si un gobierno como el de Obama actúa sobre los intereses de Wall Street y la Banca, imponiendo regulaciones que impidan a esas instituciones jugar con la economía de la nación, el comportamiento del mercado cambiaría y la vida de las mayorías podría mejorar. El Estado no podrá decirle a las empresas automovilista, a los constructores, a la industria de la informática, a los centros de producción de fuentes alternativas de energía y a los fabricantes en general, cómo dirigir la gestión, qué productos producir y en qué cantidades, pero sí puede impedir, por ejemplo, que las acciones de las compañías continúen siendo un juego de ruleta.
Ahora bien, para hacer lo anterior hace falta ser un poco más que Presidente de un país donde el gobierno ha perdido su autoridad o al menos hace mucho que no intenta recuperarla.
Sin un Presidente que sea capaza de imponer su liderazgo personal, denunciando las dificultades impuestas por intereses antinacionales, moviendo opiniones, levantando conciencias y acusando cuando haya que hacerlo, la economía no cambiará y seguirá en las mismas manos que hoy le impiden funcionar para beneficio de la mayoría.
Habría que ver cómo enfocan los candidatos la cuestión económica y con cuanta claridad pueden expresar sus ideas.
El público estadounidense está acostumbrado a la política imperial que se sigue en Medio Oriente. Los supuestos éxitos del país en aquella región, representan solamente una estrategia que resulta familiar y por ende no se asombra por la violación de la soberanía de Pakistán para ultimar a Bin Laden o de las maniobras que autorizaron a la OTAN hacer en Libia el trabajo que los marines han hecho en Irak y Afganistán.
El problema que ese público quiere ver resuelto es la economía, para regresar al ritmo de vida alcanzado en los últimos treinta o cuarenta años. Ese punto es el que dirime la diferencia entre uno y otro partido en esta próxima contienda del 2013.
*Lorenzo Gonzalo periodista cubano residente en los EE.UU. y subdirector de Radio Miami.
Fuente: ApiaVirtual

sábado, 22 de octubre de 2011

Gadafi, asesinado por los dictadores del mundo.




por Cordura

Supe que dijeron que en un lugar gobernado por perros, éstos se dedicaban a devorar corderos. Entonces,añadieron, se decidió mandar a unos tigres hambrientos a proteger a los corderos, y así lo hicieron. Pero al final vi cómo los tigres mataban corderos y perros para dominar ellos sobre todos.

No vamos a hacer apología de nadie. Pero, menos que de nadie, de esos matarifes que anteayer, directamente o por delegación, se cobraron otro trofeo para engordar su Poder y quieren que lo festejemos. Para seguir “cobijándonos” bajo su manto de horror. Forjadores de tinieblas disfrazadas de democráticas sonrisas.
Si acaso cabe una apología, será del pueblo libio, aunque sin darle a la palabra ‘pueblo’ ningún sentido especialmente sublime o mistificador. Las gentes de ese país sufren desde hace muchos meses las consecuencias del violentismo imperante. Con Sirte finalmente convertida en símbolo de la resistencia popular, para algunos ya legendaria. Ciudad arrasada por la benéfica OTAN –protectora de civiles–, comoreconoce hasta la prensa más sistémica. Pero no la única ciudad machacada: recordemos Trípoli, o Bani Walid (en esta última, con denuncias sobre el uso de armas químicas).
Un pueblo que, según nos contaron, se había levantado contra su dictador. Pero que, pese al terror invasor, algo debía de querer a éste cuando lleva ocho meses resistiendo las bombas y la desolación. Han pasadotres meses desde que Trípoli fuera tomada por los “rebeldes” a lomos de la OTAN. ¿Cómo es posible que un pueblo que odiaba tanto al déspota no lograra acabar antes con sus presuntamente escasos leales, siendo que además contaba con la ayuda de los ejércitos más poderosos del mundo?
Pero la respuesta la han dado los propios asesinos de Muamar, según lo han recogido los medios más oficialistas: «Gadafi será enterrado en un lugar secreto». Se trata de evitar que el emplazamiento de su tumba se convierta en un «santuario», un centro de peregrinación popular. De nuevo, algo extraño si el pueblo lo detestaba tanto... [Se habla incluso de la posibilidad de echar el cadáver al mar, como dicen que se hizo con el de Bin Laden. ¿Quizá, de paso, para añadir verosimilitud a ese otro cuento?]
En marzo del presente año la ONU, marioneta de los dictadores globales, emitió la Resolución 1973. Aunque ambigua, declaraba tener por objeto «proteger a los civiles y a las áreas pobladas bajo amenaza de ataques». No hablaba de derrocar al régimen de Gadafi. Sin embargo, una vez asesinado éste, los principales señores de esta guerra han corrido a anunciar el próximo fin de sus operaciones. Seguramente Leonor tenga algo de razón cuando dice desde Libia que se trata del «golpe de estado más cruento de la Historia». Que además, no nos engañemos, dejará el legado de otra guerra perpetua, pues la resistencia tiene cada vez más argumentos para seguir la lucha (por ejemplo).

Arrellanado en su sillón, el viejo miraba por la ventana al cielo plomizo mientras meneaba de lado a lado la cabeza. Entonces llegó corriendo su nieta.–Abuelo, ¡Gadafi ha muerto! Lo he oído por la radio del coche de mamá.–Sí, Alicia. Lo han asesinado. Y más vale que no veas las imágenes, son muy desagradables.–Vale..., ¡pero era un dictadoooorrr!–Ésa es la respuesta automática que nos han metido en la cabeza a base de repetírnosla. Como si por ser un dictador otros tuvieran derecho a matarle. Otros mucho más tiranos.Alicia pensó por unos momentos y luego preguntó:–Pero entonces, ¿por qué todo el mundo los aplaude por haberle matado?–Porque tienen más poder. A eso se reduce toda la política. Y por eso han matado a ese hombre. Pero ahora dame un beso y vete a dormir, que mañana tienes que hacer muchas cosas positivas. Tú sí, querida Alicia, tú sí... –concluyó el abuelo, empezando a sentir sus ojos más húmedos de la cuenta.

Quieren que celebremos sus triunfales campañas como si fueran también las nuestras. Que no caigamos jamás en la cuenta de que al agredir al pueblo libio (o al afgano, o al iraquí...) nos agreden también a nosotros.
Son los mismos que nos sumen en hondas crisis económicas. Los que roban a los pobres para dárselo a los ricos. Los que generan oscuras “pandemias”. Pero son el Poder y por eso tenemos que decirles amén. Coreando sus victorias militares. Alegrándonos, en España, de que desaparezca una pequeña banda terrorista mientras bendecimos su terrorismo a escala planetaria. Dicen que el fin de la violencia etarra permite «la legítima satisfacción por la victoria de la democracia, de la ley y de la razón». Pero saben que ETA ya era en la práctica, desde hace tiempo, cosa del pasado. Y tampoco ignoran que el presente y el futuro están signados por un terrorismo mucho más brutal y poderoso. Capaz de aniquilar en unas horas a más personas que esa banda criminal en cinco décadas. El suyo.
Pretenden que los españoles sintamos renovadas esperanzas porque ETA ya no matará mientras los suyos seguirán haciéndolo a escala masiva. Así buscan apuntalar su régimen sistémico y seguir atrapándonos en la red globalitaria.

¿Quién entiende, quién se molesta en entender, lo que implica el asesinato de Muamar?
Han matado a un hombre. Lo han linchado cuando se batía –nadie lo dude– heroicamente (aunque en gran parte fuera el heroísmo de la soberbia). Lo han escarnecido, torturado, asesinado.
Antes, claro, los demonios se habían aplicado a demonizarlo. Suscitaron así un odio “legítimo”, inclusoobligatorio, contra él. De este modo crearon la coartada perfecta para luego destrozarlo de manera literal. Para que la más atroz barbarie se disfrazase de justicia.
Esa jauría humana que arrastró al herido para luego rematarlo seguramente sentía que estaba cumpliendo un deber. No entendía nada más, no veía nada más, que la hora de la venganza. No se planteaba cómo se había llegado a ese momento: mediante la información falsa que difundiera la prensa, la nueva manipulación de las potencias en la ONU para imponer la “exclusión aérea”, la posterior burla de la Resolución 1973 de la propia ONU....
Esos salvajes “rebeldes” no estaban, tampoco, para pensar en lo bueno del mandato de Gadafi. LaYamahiriya era una dictadura, de acuerdo, pero aún podemos leer que tenía un alto índice de desarrollo humano, el mayor de África, superior a los de México, Bulgaria, Rusia, Ucrania, China..., con una renta per cápita que supera igualmente a la los demás países africanos. «Libia cuenta con un 3% de población inmigrante, resultado de la situación económica privilegiada del país dentro de los estándares de África» (por cierto, los extranjeros –fundamentalmente de raza negra– fueron perseguidos por los “rebeldes” desde el principio del conflicto). Gadafi había instaurado un estado policial, pero también había velado por la prosperidad de su pueblo mediante el fomento de la educación, la sanidad universal, la realización de vastas obras públicas promotoras del desarrollo (como la irrigación general de su gran país, en gran medida desértico), garantizando la baratura de bienes de uso tan común como la gasolina, e impulsando «vigorosamente la posición en la vida pública de las mujeres», según reconoce una fuente tan abiertamente crítica como el CIDOB (cuyo presidente de honor es nada menos que el ex secretario general de la OTANJavier Solana). Además, fue un activo luchador por la unidad y el desarrollo africanos, lo que explica que no pocos gobiernos de ese continente le hayan defendido hasta (casi) el final. El mandato de Muamar no fueblanco ni mucho menos (¿el de qué gobernante lo es?), pero ni remotamente fue tan negro como llevan meses contándonos.
Todo eso no lo tuvieron en cuenta los linchadores de Muamar (y de su hijo, y del ministro de Defensa...). Ni lo hemos tenido en cuenta la mayoría de nosotros al interesarnos, en mayor o menor medida, por el conflicto libio. Nos hemos limitado, en general, a repetir las respuestas automáticas inducidas por el Sistema y sus medios de pseudoinformación (un grotesco ejemplo de ésta aquí: el diario El Mundo manipula manifestación pro Gadafi diciendo que es contraria; ver segunda foto). Favoreciendo así que los que se proclaman defensores de las libertades democráticas en todo el mundo hayan vuelto a violar los más elementales principios del derecho, como han hecho al matar sin un juicio justo previo. Una conducta que ya es habitual verles justificar con la mayor impavidez. Consagrando un desprecio supremo por la vida humana.
Por todo ello, en un contexto de brutal hegemonía del Imperio, la muerte de Muamar refleja el enorme peso del totalitarismo rampante. Hace más de ocho meses decretaron –secreta pero obviamente– el final de su régimen y hoy lo vemos cumplido. Toda una colosal demostración de poder, pero es más que eso: su prepotencia transmite un mensaje de inexorabilidad: “Lo que nos proponemos conseguir, lo conseguimos.” Hoy la víctima ha sido Gadafi; mañana puedes ser tú, puedo ser yo. O cualquier otro que denuncie la Era de las Sombras que están erigiendo. Ellos son los dioses.
Ocampo, fiscal principal del Tribunal Penal Internacional, estás muy callado... No te oímos condenar estos linchamientos, tampoco las masacres de esa OTAN a la que vilmente sirves. Lo referente al asesinato ilegal de Muamar lo tendrías fácil: sólo un par de días antes Clinton, la secretaria del Imperio, indicó que esperaba verle pronto muerto o capturado. Podrías tirar de ese hilo... Pero no nos sorprende tu mutismo. Tuviste un papel destacado en esta farsa sangrienta, repitiendo las acusaciones de la propaganda imperial pese areconocer tu falta de información. No emprenderás juicio alguno contra ellos, pues si así fuera, y si se efectuase una investigación realmente seria, ¿no acabarías siendo tú mismo juzgado?

Cada vez más fácil...
Con el 11-S, el Imperio vio la puerta abierta para su definitiva hegemonía global. Violentando el mundo entero, en estos años ha implantado las bases de una dictadura que ya afecta a múltiples facetas de nuestras vidas (de momento, en unos países más que en otros). Con todo, Libia marca un antes y un después. La astucia desplegada en este caso no tiene parangón. Víctimas de ella, amplias franjas de la izquierda real y otros sectores “antisistema” han mordido el anzuelo (en gran parte también porque comparten el violentismo de fondo).
Al menos respecto a Irak hubo una amplia reprobación social. Los amos del mundo se salieron con la suya, pero no sin una gran contestación de las masas incluso en Occidente. Las armas de destrucción masiva, cuya inexistencia era evidente desde el principio, no aparecieron y eso condenó al descrédito a los líderes de las Azores, aunque ocho años después sigan libres.
En cambio ahora, sin que nadie haya demostrado los supuestos bombardeos de Gadafi sobre civiles en febrero pasado, todo ha ido sobre ruedas. Muchos genuinos adversarios de los genocidas globales dieron crédito, pese a los precedentes llenos de mentiras, a su versión de los hechos. El pueblo estaba siendo machacado por un tirano. Ya no era que hubiera amparado el ataque a otro país (acusación a los talibanes), o que tuviese armas con que hacerlo (acusación a Sadam). Ahora se trataba, según la propaganda imperial jamás probada, de que estaba bombardeando a su propio pueblo. Así, los planificadores de la agresión a Libia tocaron la fibra más sensible de los crédulos antiimperialistas. Sus ganas de celebrar una nueva victoria popular, en el engañoso contexto de las revueltas árabes, hicieron el resto. El peligro de dejarse llevar por los sentimientos...
Un ejemplo quizá paradigmático es el de Santiago Alba, desde hace mucho un sincero activista antiimperialista. Sus vibrantes textos, escritos con esmero y a menudo con amplia información (incluso directa), así lo revelan. Pero en el caso libio su error, y sobre todo su contumacia a la hora de mantenerlo, ha sido fatal, en razón de su influencia entre la izquierda digna de ese nombre. Un dislate debido fundamentalmente a que una y otra vez (ver 12 y 3) ha hecho suya en gran medida la versión oficial del conflicto. Sobre esa base, ha construido análisis profundamente errados que han reforzado, contra su voluntad, las posturas del Imperio.
Ya en febrero del presente año, afirmaba: “No es la OTAN quien está bombardeando a los libios sino Gadafi.” Como prueba de su ceguera de entonces, cuando ya para muchos era obvia la inminente agresión militar, en ese mismo artículo añadía: “Habrá que oponerse a cualquier injerencia occidental, pero no creo, sinceramente, que la OTAN vaya a invadir Libia.” Un error de apreciación que, de no haberse tragado la versión oficial, seguramente no habría cometido. Pues ya sabemos lo que pasó: la OTAN invadió y fue la OTAN la que bombardeó a los libios. Lo peor de todo es que en septiembre Alba seguía con la misma tónica (ver también). Como si todos los meses transcurridos no le hubieran provisto una verdadera montaña de evidencias a agregar a las que ya en febrero aconsejaban pensar lo contrario de lo que sostenía. Pero, ¿cómo es posible que alguien pueda creer que el Imperio va a favorecer jamás una revolución genuina? (ver). ¡¿Desde cuándo la OTAN es una organización revolucionaria?! (Alba no es el único, otros izquierdistas cayeron igualmente en la trampa; para un ejemplo con argumentos especialmente rebuscados –siempre favorables, aun sin querer, a los agresores de Libia–, véase este artículo de Tom Mills). Como dice Luis Britto, «si existe un movimiento social en Libia debe de estar luchando contra la OTAN.»
¿Alguien puede extrañarse mucho de que el líder de los “rebeldes”, Mustafá Abdul Jalil, haya exaltado el colonialismo en su reciente visita a Italia?
El mundo que así se ayuda a construir
Recórdemoslo: estamos hablando de unos seres con un poder ya tan inmenso como para decretar oficialmente que acaba de morir un hombre que ya llevaba años muerto. Un poder capaz de alterar para siempre, a ojos del mundo, la biografía de célebres contemporáneos nuestros.
Gracias a esa maestría en el engaño, nos imbuyen la idea de que somos cada vez más libres cuando la realidad es justo la contraria. Eso sí, no sin evitar –al contrario, les interesa– que alberguemos todos un vago y creciente sentimiento de angustia: manejando nuestras emociones, controlarán nuestras voluntades. Entretanto, siguen preparando la próxima embestida (seguramente empieza por ‘S’).


[Leyenda de la imagen: “Sí, lo haréis”]
Los tigres nos han librado de un nuevo perro tirano. Antes derrocaron a Milosevic, a los talibanes, a Sadam. Ahora ha caído Gadafi. El mundo es más libre sin ellos. Todos los medios informativos relevantes así lo proclaman. ¡Los borreguitos tenemos motivos para la esperanza! Sólo... sólo hay una cosa que, si nos paramos a pensarla, inquieta nuestros corazones: contra lo que cabría esperar, los tigres parecen cada vez más hambrientos.

jueves, 20 de octubre de 2011

Gadafi murió, terminó la guerra civil en Libia.



Escrito por AFP 


Trípoli.-El coronel Muamar Gadafi murió en la batalla de Sirte, último reducto de sus fuerzas, anunciaron las nuevas autoridades libias, que se aprestan a proclamar formalmente la "liberación" total del país norafricano tras ocho meses de un sangriento conflicto civil.
"Le anunciamos al mundo que Gadafi murió a manos de los revolucionarios", dijo el portavoz del Consejo Nacional de Transición (CNT), Abdel Hafez Ghoga. "Es un momento histórico, es el fin de la tiranía y de la dictadura. Gadafi cumplió su destino", agregó.
El CNT "proclamará hoy a más tardar la liberación del país y dará detalles sobre la muerte de Gadafi", dijo el jefe ejecutivo de ese organismo, Mahmud Jibril.
Un alto responsable militar del CNT, Jalifa Haftar, anunció la caída de Sirte (este), cuna de Gadafi, que desde hacía más de un mes resistía a la ofensiva rebelde.
Uno de los hijos del ex dictador, Muatasim, también fue hallado muerto en la ciudad, informó Mohamed Leith, comandante de las fuerzas del nuevo régimen.
"Lo hemos encontrado muerto. Hemos colocado su cuerpo, así como el de (el ex ministro de Defensa) Abubakr Yunes Jaber en una ambulancia para llevarlos a Misrata", dijo el oficial.
La AFP obtuvo y difundió una foto de Gadafi herido tras su captura, con el rostro y la ropa cubiertos de sangre. La imagen fue captada con un teléfono celular.
Las primeras versiones señalaban que el coronel de 69 años, que durante 42 años gobernó Libia con mano de hierro, había sido capturado gravemente herido.
"Gadafi fue arrestado. Está gravemente herido, pero todavía respira", había declarado Leith.

Portaba un revolver de oro

Un combatiente del CNT, Mohamed Lahuaib Shaban, dijo que había asistido al arresto de Gadafi y que le había sacado su arma, un revólver de oro.
Alrededor del hospital de campaña de Sirte, el anuncio de la captura fue recibido por un concierto de bocinas, disparos y gritos de alegría, indicó una periodista.
También en Trípoli los habitantes celebraron con bocinazos y disparos al aire.
La rebelión libia se inició hace ocho meses en el este. Las fuerzas de Gadafi reconquistaron parte del territorio, pero fueron repelidas con ayuda de bombardeos de la OTAN, en virtud de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó en marzo a actuar para proteger a la población civil.
Francia y Gran Bretaña, que tuvieron un papel preponderante en el impulso de esa resolución, se congratularon por el fin de la era de Gadafi.
"La desaparición de Muamar Gadafi es un gran paso en la lucha llevada adelante desde hace más de ocho meses por el pueblo libio para liberarse del régimen dictatorial y violento que le fue impuesto durante más de 40 años", sostuvo el presidente francés, Nicolás Sarkozy, en un comunicado.
El primer ministro británico, David Cameron, llamó a "recordar a todas las víctimas" del régimen de Gadafi, incluidas las 270 del atentado contra un avión de la compañía estadounidense PanAm que estalló sobre la localidad escocesa de Lockerbie en diciembre de 1988.

Transición histórica

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que la noticia de la muerte de Muamar Gadafi marca una "transición histórica", pero advirtió que aún que quedaban muchos escollos para pacificar totalmente al país.
"Vamos a reconocer inmediatamente que esto es sólo el fin del principio. El camino por delante para Libia y su pueblo será difícil y lleno de desafíos. Ahora es el momento de que todos los libios se unan", dijo Ban.
Gadafi y varios de sus allegados estaban prófugos desde la caída de Trípoli, el 23 de agosto.
Después de más de un mes de asedio, los hombres fieles al régimen se vieron acorralados en un último barrio de Sirte, llamado Nº 2, de menos de 1 km2.
La ciudad costera fue devastada por los combates que dejaron decenas de muertos desde el ataque lanzado por las tropas del CNT el 15 de septiembre. Ningún edificio ha quedado intacto, numerosas calles están totalmente inundadas y las rutas han sido destrozadas.

Un llamado similar al del número Jibril.

"Felicito al pueblo libio por esta jornada histórica y lo llamo en esta ocasión a dejar de lado los rencores y a proclamar con una sola voz 'Libia, Libia, Libia'", agregó.
Ya el miércoles, el número dos del CNT manifestó su temor de que se produzca una "batalla política" por el poder entre tribus y entre regiones, así como entre los islamistas y los liberales del nuevo régimen.
Gadafi es el tercer dictador que cae desde el inicio de las rebeliones árabes en diciembre del año pasado. El primero fue el tunecino Ben Alí en enero y el segundo el egipcio Hosni Mubarak en febrero. AFP
Ocho meses de revuelta constante ayudada por una intervención de la OTAN lo condujeron a huir en agosto tras la toma de la capital Trípoli por el Consejo Nacional de Transición (CNT).
Con 69 años, Gadafi, el más antiguo dirigente árabe y africano, estuvo lanzando hasta último momento llamamientos a "la resistencia" contra los "cruzados" occidentales.
Llamaba también a la victoria sobre los "insurgentes", ligados, según él, a Al Qaida y a quienes calificaba de "ratas".


sábado, 9 de abril de 2011

Gaddafi solicita a Obama suspender ataques contra Libia.


La solicitud la hizo en una carta en la que el hombre fuerte de Libia llama “nuestro hijo” al mandatario estadounidense, y en la que le desea suerte en su reelección presidencial en 2012.


Abr. 06 (teleSUR).- El líder libio Muammar Al Gaddafi solicitó en una carta al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que suspenda los bombardeos que lidera la Organización de Atlántico Norte (OTAN) en su país, tras condenar que estos han propiciado una “guerra injusta”.


Al Gaddafi en el texto le insistió a Obama que detenga la “guerra injusta contra un pequeño pueblo de un país en desarrollo”. “Usted es un hombre que tiene el valor suficiente para anular una acción mala y equivocada”, le escribió Gaddafi a Obama.


El texto, al que tuvo acceso la agencia The Associated Press (AP), fue revelado por un funcionario estadounidense, quien cree que el mensaje de tres páginas es auténtico. En la misiva, el líder libio señaló que su país ha sido afectado más moralmente que físicamente por la campaña militar de la OTAN, y afirmó que sus enemigos son miembros de al-Qaeda.


La carta fue recibida por el Departamento de Estado y enviada inmediatamente a la Casa Blanca, según el funcionario. El secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, confirmó que se había recibido una carta de Gaddafi. “Para servir la paz mundial… Amistad entre nuestros pueblos… Adicionalmente, en aras de la cooperación económica y de seguridad contra el terror, usted está en posición de mantener a la OTAN definitivamente afuera del asunto libio”, señaló Gaddafi en el texto.


Aseguró que no podría construirse una sociedad democrática a través de ataques con misiles y aviones. Al Gaddafi se dirigió a Obama en la carta como “nuestro hijo” y dice esperar que el mandatario estadounidense gane la reelección en 2012. “Nuestro hijo querido, Excelencia, Baraka Hussein Abu oumama, su intervención en nombre de los EE.UU. es obligatoria para que la OTAN se retire finalmente del asunto libio”, escribió Gaddafi. “Libia debe quedar para los libios dentro del marco de la unión africana”.


La misiva está fechada en Trípoli, el 5 de abril de 201, y firmada por “Mu’aumer Qaddaffi, Líder de la Revolución”. El pasado 17 de febrero se inició una rebelión contra el líder libio Muammar Al-Gaddafi. La ciudad de Benghazi, importante enclave petrolero al este del país, fue el foco de la subversión que se tornó armada, y dio lugar a una guerra civil, entre los insurrectos y los leales a Gaddafi.


Cuando el líder libio recuperaba el control en la mayoría de las ciudades del país, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), basado en informes de prensa, aprobó el 17 de marzo con 10 votos a favor, 0 en contra y 5 abstenciones, entre ellas las de Rusia y China, una resolución en la que se autorizó el uso de la fuerza en el país magrebí.


Seguidamente, el 19 de ese mes, Estados Unidos, Reino Unido y Francia, iniciaron bombardeos contra Libia y justificaron su intervención militar, amparados en la resolución de la ONU. Luego, el domingo 27, la Organización del Atlántico Norte asumió el mando de las operaciones internacionales en ese país del Norte de África. Autoridades libias cifraban cientos de muertos tras los bombardeos de las fuerzas imperialista en Libia.


El pasado viernes un nuevo ataque aéreo en Libia a cargo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), dejó siete civiles fallecidos y otros 25 heridos, entre los que se cuentan varias niñas y adolescentes, en la ciudad de Brega (este), según una fuente médica local.


Fuente: ApiaVirtual


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