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sábado, 10 de junio de 2017

Las personas refugiadas siguen a la espera de lo acordado en la cumbre humanitaria.


Valeria Méndez de Vigo y Carla Sala. [EuropaPress] 

El día 23 y 24 de mayo se cumplió justo un año de la primera Cumbre Mundial Humanitaria, celebrada en Turquía, en la que representantes de los Estados, organizaciones no gubernamentales, sociedad civil, comunidades, sector privado y organizaciones internacionales se reunieron para reducir las necesidades humanitarias y el sufrimiento en todo el mundo.

El entonces Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, hizo un llamamiento, a través de la Agenda de la Humanidad, a los líderes mundiales para que asumieran cinco responsabilidades fundamentales: prevenir y poner fin a los conflictos, respetar las normas de la guerra, no dejar a nadie atrás, trabajar adecuándose a los cambios necesarios para transformar la vida de las personas e invertir en políticas y recursos de prevención de riesgos y alerta temprana de los agentes locales y los sistemas nacionales.

Sin embargo, en este último año, la escena mundial no ha mejorado y las guerras y conflictos armados que golpean a países como Siria, Yemen o Sudán del Sur, siguen provocando la huída de millones de personas. Según ACNUR, hay 65,3 millones de personas desplazadas por la fuerza en el mundo, de las cuales 21,3 millones son refugiadas, 40,8 millones desplazadas internas y 3,2 millones solicitantes de asilo[1].

Tal y como se señaló en la Cumbre Mundial, para reducir sustancialmente el riesgo, la vulnerabilidad y las necesidades humanitarias de protección y asistencia, es tan necesario prevenir los conflictos y ponerles fin, como respetar el derecho internacional humanitario, los derechos humanos y los de las personas refugiadas.

Abordar las causas fundamentales de los conflictos y reducir la inestabilidad invirtiendo en sociedades inclusivas y pacíficas recibió el mayor número de adhesiones[2]. La educación en situaciones de conflicto es imprescindible para crear espacios seguros, libres de violencia, que enseñen tolerancia y convivencia.

Sin embargo, las políticas migratorias, cada vez más restrictivas en distintos lugares del mundo, muestran el creciente control de las fronteras exteriores y la voluntad de contener los flujos migratorios.

Hostilidad hacia los refugiados

Además, el actual clima de hostilidad a la entrada de personas refugiadas en territorio europeo ha llevado a que países como el Líbano, Jordania o Turquía reciban el mayor número de personas refugiadas y se encuentren con sus servicios de protección y asistencia completamente saturados.

Qusai, refugiado sirio, fue primero al Líbano con dos familiares y, de allí, viajó a Turquía, donde volvió a frustrarse profundamente: “No hay posibilidades de estudio, trabajo, salud, posibilidad de salir… Me enfrentaba a los mismos problemas que en Siria”’.

Ante esta situación, garantizar una educación de calidad sigue siendo un reto para conseguir sociedades inclusivas y pacíficas. Cumplir con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) constituye una responsabilidad fundamental para no dejar a nadie atrás, tal y como se señaló durante la Cumbre Mundial Humanitaria.

Concretamente el ODS 4, pretende “garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos” antes de 2030. Además, el lanzamiento del fondo específico para la educación en situaciones de emergencia “La educación no puede esperar”, aprobado por la Cumbre, fue uno de los principales impulsos con el fin de cubrir la financiación de una educación de calidad en los próximos cinco años para 13,6 millones de niños, niñas y jóvenes.

Sin ir a la escuela

La educación es una herramienta clave para desarrollar la capacidad de resiliencia y construir esperanza de futuro. Sin embargo, más de 25 millones de niños y niñas entre 6 y 15 años no pueden ir a la escuela en zonas de conflicto. Países como Sudán del Sur, Chad y Afganistán tienen las peores tasas de escolarización a nivel mundial[3].

Se hace necesario, tanto un seguimiento de la puesta en práctica de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como que los líderes mundiales asuman las responsabilidades fundamentales planteadas en la Cumbre Mundial Humanitaria, pero, además, se hace necesario que lo hagan rápido. Un año después de la Cumbre, el panorama mundial sigue siendo desmoralizador y el esfuerzo de todos los Estados debe ser mayor. Debemos invertir en humanidad, y el tiempo no juega a nuestro favor.

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[1] ACNUR. (2016). Tendencias globales: desplazamiento forzado en 2015, forzados a huir. Recuperado de: http://www.acnur.org/t3/fileadmin/Documentos/Publicaciones/2016/10627.pdf

[2] Naciones Unidas. (2016). Resultados de la Cumbre Humanitaria Mundial. Informe del Secretario General. Recuperado de: https://www.worldhumanitariansummit.org/sites/default/files/media/A-71-353%20-%20SG%20Report%20on%20the%20Outcome%20of%20the%20WHS%20%28Spanish%29.pdf

[3] UNICEF. (2017). 25 millones de niños en zonas en conflicto no van a la escuela. Recuperado de: https://www.unicef.es/prensa/notas/pa%C3%ADses%20en%20conflicto:%2025%20millones%20de%20ni%C3%B1os%20fuera%20de%20la%20escuela

domingo, 18 de diciembre de 2016

Cada dos horas muere un migrante en el mundo en la búsqueda de un futuro mejor.


El director de la OIM recuerda que la migración "no tiene por qué ser caótica o asemejarse a una invasión"
Ban Ki Moon pide que se rechace "la intolerancia, la discriminación y las políticas impulsadas por una retórica xenófoba"

Una de cada siete personas en el mundo, es decir, unos 1.000 millones, vive en un lugar distinto al que nació por distintos motivos, mientras que cada hora uno de estos migrantes ha perdido la vida en los tres últimos años, según denunció este domingo el director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), William Lacy Swing, con motivo del Día Internacional del Migrante, informa Europa Press.


Según la agencia de la ONU, migrante es "cualquier persona que se desplaza o se ha desplazado a través de una frontera internacional o dentro de un país, fuera de su lugar habitual de residencia independientemente de su situación jurídica; el carácter voluntario o involuntario del desplazamiento; las causas del desplazamiento; o la duración de su estancia".


En su mensaje, Swing subrayó que en lo que va de año más de 7.000 personas murieron en las distintas rutas migratorias, cerca de 5.000 de ellas en la travesía en el Mediterráneo intentando llegar a Europa. "Imagínense: en promedio, cada día en los últimos tres años han muerto más de doce migrantes, esto es, un hombre, una mujer, un niño o una niña cada dos horas", denunció el director de la OIM.


"Y estas son solamente las víctimas que conocemos. Hay muchas muertes más que no son registradas por ningún gobierno oficial u organismo de ayuda humanitaria", resaltó.

Se trata de "migrantes que mueren ahogados, al hundirse las embarcaciones en las que los traficantes los hacinan, migrantes que perecen de extenuación al atravesar desiertos o, peor aún, migrantes que mueren cuando sus captores –en lugares como Libia– les quitan todas sus pertenencias, a ellos y sus familias, para después matarlos y enterrarlos en fosas comunes", ilustró Swing.

Estas personas "a veces mueren lejos de sus familias; otras veces, estas les acompañan, o están cerca rezagadas", añadió, lamentando que "muchos podrían haber evitado el destino fatal que les aguardaba en sus peligrosas travesías de haber podido contar con información acerca de los riesgos y de las oportunidades existentes para una vida mejor".

"La pobreza extrema, el cambio climático y las economías quebrantadas y corruptas –que conllevan una grave desigualdad de renta, un elevado índice de desempleo juvenil y la falta de oportunidades– exponen a millones de hombres, mujeres y niños a enormes riesgos y los obligan a migrar", aseveró el máximo responsable de la OIM.

A ello se suman, prosiguió en su mensaje, "los ocho conflictos de gran escala vigentes en distintas partes del mundo, que generan desplazamientos tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales", en referencia a guerras como la de Siria o la de Yemen, entre otras.

En opinión de Swing, "de nada sirve expresar tristeza ni horror, ni sentimientos de culpabilidad". "Debemos reconocer que la migración es una megatendencia de nuestra época, y que por ello ya forma parte de la conciencia pública y ocupa un lugar primordial en las agendas gubernamentales", defendió.

En este sentido, abogó por pensar "en el creciente índice de muertes como una alerta temprana de lo que vendrá, dado que las presiones sociales, políticas y demográficas pueden entrañar conflictos que obligarán a las personas a migrar de forma masiva".

La migración "no tiene por qué ser caótica"

Pese a "las apariencias y la confusión mediática", argumentó, "la migración no tiene por qué ser caótica o asemejarse a una invasión" ni "tampoco es una enfermedad que amenaza con contaminar nuestra cultura".

"Debemos configurar el futuro en lugar de ignorarlo", insistió, para lo cual "es preciso aceptar el carácter inevitable de la migración, cambiar la percepción pública sobre los migrantes e integrar adecuadamente a los migrantes en nuestras sociedades".

"Estamos viviendo una verdadera revolución demográfica y de nosotros depende gestionarla para el beneficio de todos. La mayoría de migrantes simplemente busca una oportunidad, e incluso agradecería una de carácter temporal –por ejemplo, un visado de estudiante o de trabajo agrícola de corto plazo– para así mejorar la vida de sus familias en sus países de origen", afirmó.

Swing sostuvo que los migrantes pueden "contribuir a la sociedad en la que se establecen, desde una perspectiva económica o cultural" pero para ello es importante "crear alianzas" entre estos, las comunidades de acogida y los gobiernos con el fin de "fomentar los beneficios de su presencia en el país".

Por ello, llamó a reconocer, aprovechando el Día Internacional del Migrante que se celebra el 18 de diciembre, que "hay oportunidades suficientes para todos, y que lo único que tenemos que hacer es compartirlas".

Los migrantes tienen derechos

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, incidió en que los migrantes son personas que tienen derechos y lamentó, además de las muertes, "el avance de movimientos populistas que buscan alienar y expulsar a migrantes y refugiados, y culparlos de diversos males de la sociedad".

"Cada migrante es una persona con derechos humanos", sostuvo Ban en su mensaje, subrayando que para garantizarlos "necesitamos una mayor cooperación internacional entre los países de origen, tránsito y destino, que se rija por el derecho y las normas internacionales".

"Debemos rechazar la intolerancia, la discriminación y las políticas impulsadas por una retórica xenófoba y que busca convertir en chivos expiatorios a los migrantes", defendió el máximo responsable de la ONU, advirtiendo de que "quienes abusen de los migrantes e intenten causarles daño deben rendir cuentas de sus actos".En este sentido, abogó por una "respuesta sostenible" que afronte "las causas de los movimientos de personas forzosos y precarios" entre las que citó "la pobreza, la inseguridad alimentaria, los conflictos armados, los desastres naturales, el cambio climático y la degradación ambiental, la mala gobernanza, la persistencia de las desigualdades y las violaciones de los derechos económicos, sociales, civiles, políticos o culturales".

"La buena gobernanza de la migración también exige la ampliación de los canales legales para la migración en condiciones de seguridad, en particular para la reunificación familiar, la movilidad de la mano de obra en todos los niveles de aptitud, y oportunidades de educación para los niños y los adultos, así como la despenalización de la migración irregular y la regularización de la situación de los migrantes irregulares", añadió.Así las cosas, hizo un llamamiento "a la comunidad internacional para que adopte medidas en relación con el pacto mundial para una migración segura, regular y ordenada como contribución importante a la creación de un mundo de paz, prosperidad, dignidad y oportunidades para todos".

Fuente: infolibre.es

jueves, 23 de abril de 2015

Estamos a tiempo de enmendarnos.


Ban ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas afirma que podemos hacer del 2015 un hito decisivo de cambio en el marco del Día Internacional de la Madre Tierra.

Servindi, 22 de abril, 2015.- “Estamos a tiempo de enmendarnos y 2015 nos brinda una oportunidad inmejorable para hacerlo” afirmó el Secretario General de las Naciones Unidas con motivo del Día Internacional de la Madre Tierra.

La definición de una nueva agenda para el desarrollo sostenible después de 2015 y concertar un nuevo acuerdo universal sobre el cambio climático son procesos que podrían encauzarnos hacia un futuro mejor “y redefinir nuestra relación con el planeta y todos y cada uno de los seres vivos que lo habitan” afirmó.

El funcionario de la ONU hizo un llamado para que todos “seamos conscientes de las consecuencias que tienen nuestras decisiones sobre el planeta y lo que supondrán para las generaciones futuras.”
El cambio comienza con nosotros.

Como comunidad mundial, tenemos la oportunidad de hacer que 2015 sea un hito decisivo en la historia de la humanidad.

“Puede ser el año que nuestros hijos y nietos recuerden como el momento en que decidimos construir un futuro sostenible y resiliente, tanto para la Madre Tierra como para todos aquellos que el desarrollo ha dejado rezagados hasta ahora” prosiguió.

“El cambio comienza con nosotros (…). Aprovechemos, juntos, esta oportunidad histórica.”

A continuación el mensaje completo de Ban ki-moon:
Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas sobre el Día Internacional de la Madre Tierra


La palabra «madre» es sumamente evocadora. Nos trae a la memoria poderosos recuerdos de la mujer que nos trajo al mundo, nos crió y nos ayudó a convertirnos en quienes somos ahora. La Tierra es la madre por antonomasia: un planeta asombroso que desde tiempos inmemoriales ha sustentado la vida en una miríada de formas. Con el tiempo, los seres humanos dejamos de necesitar el cuidado materno constante; sin embargo, nunca dejamos de depender de la Madre Tierra.

Durante toda la vida, necesitamos aire, agua, tierra fértil y la infinidad de otros dones con que nos obsequia el planeta.

Esta dependencia hace aún más sorprendente, si cabe, que hayamos permitido que el rápido y a menudo imprudente desarrollo humano haya hecho peligrar tantos de los delicados sistemas que llevan funcionando en armonía desde hace milenios. Cada vez somos más conscientes de los estragos que ha causado nuestra especie: la contaminación, la progresiva escasez de recursos, la extinción de especies de flora y fauna y la precipitación hacia puntos de inflexión que podrían alterar la forma en que funciona nuestro planeta. Ni sabiéndolo hemos cambiado nuestra forma de actuar.

Pero estamos a tiempo de enmendarnos y 2015 nos brinda una oportunidad inmejorable para hacerlo. Este año, el mundo se propone acabar de definir la agenda para el desarrollo sostenible después de 2015 y concertar un nuevo acuerdo universal sobre el cambio climático que sea constructivo. Estos procesos podrían encauzarnos hacia un futuro mejor al erradicar la pobreza extrema en todas sus formas y redefinir nuestra relación con el planeta y todos y cada uno de los seres vivos que lo habitan.

Las grandes decisiones que tenemos por delante no corresponden solo a los legisladores y los dirigentes mundiales. Hoy, en este Día de la Madre Tierra, hago un llamamiento para que todos nosotros seamos conscientes de las consecuencias que tienen nuestras decisiones sobre el planeta y lo que supondrán para las generaciones futuras. No todos tenemos a nuestro alcance obrar de manera sostenible, pero quienes tenemos esa posibilidad podemos transformar el mundo, entre los miles de millones de personas que somos, con simples decisiones como optar por bombillas de bajo consumo o comprar solo lo que vayamos a consumir. El cambio comienza con nosotros.

Como comunidad mundial, tenemos la oportunidad de hacer que 2015 sea un hito decisivo en la historia de la humanidad. Puede ser el año que nuestros hijos y nietos recuerden como el momento en que decidimos construir un futuro sostenible y resiliente, tanto para la Madre Tierra como para todos aquellos que el desarrollo ha dejado rezagados hasta ahora. Aprovechemos, juntos, esta oportunidad histórica.
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Otras noticias:

Fuente: Servindi

martes, 23 de septiembre de 2014

Sí a combatir el cambio climático.


ECLESALIA, 19/09/14.- Dentro de unos días tendrá lugar en Nueva York una cumbre convocada por Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, para que líderes políticos, sociales, industriales y financieros se comprometan a paliar los efectos del cambio climático construyendo una economía baja en carbono. A ésta cumbre, que lleva el lema “Sí a combatir el cambio climático”, le seguirán las de Lima y París donde se esperan grandes decisiones el próximo año. Pero, ¿se adoptarán medidas valientes o serán, como el Protocolo de Kioto, promesas vacías? Las ideas están claras pero, reformulando la gran cuestión al modo clásico, nos preguntamos: ¿quién le pondrá el cascabel al gato?

El cambio climático es un hecho, así como su autoría: la emisión descontrolada por parte del ser humano de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. En 2013, las emisiones de CO2 registraron el mayor incremento anual en los últimos 30 años. Si no variamos el rumbo, en unas pocas décadas se sucederán cambios irreversibles que acelerarán la desaparición de millones de especies y pondrán en grave peligro la supervivencia misma del ser humano, en especial los más pobres y vulnerables.

El clima es una ecuación muy compleja formada por decenas de variables que se retroalimentan. Algunos investigadores han alertado de que una débil subida de temperaturas está produciendo ya la liberación de metano en el Ártico, un gas de efecto invernadero con una acción 20 más potente que el CO2. Si la tundra ártica se descongela, de la permafrost surgirá tanto metano que sólo podemos imaginar sus efectos como una película de terror. Estamos jugando a aprendices de brujo y se nos está yendo de las manos nuestro mefistofélico experimento.

Algunos científicos y medios de comunicación siguen poniendo en duda la seriedad del problema e incluso llegan a negar su existencia, pero muchos periodistas e investigadores han denunciado que tras estas opiniones hay campañas de intoxicación financiadas por grandes grupos políticos y económicos que quieren evitar verse afectados por las consecuencias a corto plazo de tomar medidas serias que frenen el calentamiento global. Uno de los personajes más notorios fue el último presidente Bush. En medio de esta pretendida confusión, el mirar hacia otro lado, aduciendo otras prioridades (entre ellas la misma crisis económica que padecemos), se ha convertido en una práctica generalizada de nuestros líderes. Pero, ¿podemos permitirnos seguir así? ¿Somos realmente conscientes de que cuando nuestra casa se está quemando es una locura ponerse a discutir sobre el color de las paredes? La humanidad se enfrenta a muchos y graves problemas a la vez, pero ninguno de la magnitud y capacidad de destrucción del cambio climático.

El combate empieza por pequeñas decisiones personales, desde luego. Llevamos ya muchos años oyendo y obedeciendo indicaciones en la línea de coger la bici en vez del coche. Pero no basta con mejorar los hábitos individuales o colectivos de consumo; son precisos enormes transformaciones estructurales y culturales que sólo una sociedad unida a nivel planetario puede llevar a cabo. Imaginemos que los expertos acudieran a la cumbre con la idea de que en 10 o 15 años debería prohibirse la producción de motores para el transporte rodado que no fueran totalmente eléctricos. Tenemos la tecnología para ello pero necesitamos mucho más: compartir el conocimiento con países en vías de desarrollo, hacer enormes inversiones públicas en energías renovables, renunciar a modelos económicos basados en el crecimiento infinito del PIB, cambiar nuestros hábitos culturales y de ocio…

El cálculo de la factura social y económica de semejante revolución excede a nuestra imaginación pero, como en toda guerra, sabremos sacar de nosotros mismos una fuerza y un ingenio del que siempre ha hecho gala el ser humano en sus luchas más épicss. Muchos hablan de que, si nos ponemos manos a la obra, la lucha global contra el cambio climático podría ser el impulso necesario para reactivar la economía, pero una economía distinta, menos contaminante y más humana. Necesitamos ahora dirigentes valientes que nos conduzcan por este camino de “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” hacia una victoria que no podemos permitirnos no alcanzar. No faltan personas como José Mujica, presidente de Uruguay, o el Papa Francisco que, a la denuncia, añaden su propio compromiso con una vida sencilla y austera. Pero hace falta convencer a muchos más.

Para presionar a los líderes del mundo a tomar medidas urgentes y ponerle por fin el cascabel al gato, se celebrará en miles de ciudades de todo el mundo este domingo, 21 de septiembre, la Marcha Global Ciudadana contra el Cambio Climático. Se puede firmar la petición en https://secure.avaaz.org/es/100_clean_final/ y unirse al evento en https://secure.avaaz.org/es/join_to_change_everything_rb/

Es hora de actuar. Se lo debemos a las futuras generaciones. Se lo debemos a los pobres de la tierra que ya están sufriendo las amargas consecuencias de este jinete del apocalipsis. Se lo debemos al Señor, que nos hizo cuidadores de la Creación.

juan@ciberiglesia.net

ZARAGOZA.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

miércoles, 5 de febrero de 2014

Mientras la temperatura de la Tierra aumenta, la cobertura del cambio climático disminuye.


El cambio climático encabeza la lista de los “temas olvidados” en los medios.

Por Jessica Weiss*

05 de febrero, 2014.- Los científicos emiten advertencias sobre el cambio climático. El Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, lo llama “el mayor desafío que enfrenta la humanidad”. 

Pero al leer los periódicos más importantes en los Estados Unidos, el país que contribuye más al calentamiento global, se podría pensar que el cambio climático no es un tema jessicque genera un gran interés periodístico.

El profesor Max Boykoff, de la Universidad de Colorado, ha hecho un seguimiento de la cobertura climática en los periódicos más importantes de los Estados Unidos –The Wall Street Journal, The New York Times, USA Today, the Los Angeles Times y The Washington Post-– desde el año 2000. Él destacó en su investigación que las notas del tema disminuyeron durante el 2013.

En el New York Times la reducción de artículos del tema fue más drástica. El número de reportajes en los que las palabras “calentamiento global” o “cambio climático” aparecían disminuyó más de un 40% respecto al año anterior.

Sucedió lo mismo en las noticias de televisión. El profesor de sociología de la Universidad de Drexel, Robert Brulle, descubrió que la cobertura en la televisión estadounidense sobre el cambio climático (en los principales programas de noticias nocturnas) en el 2013 fue casi igual que la del 2012.

La cobertura mundial da preferencia a la política y no a la ciencia, fue lo que un equipo de investigadores de las universidades de Hamburgo y Zurich observaron. Su investigación abordó la cobertura del cambio climático mediante el análisis de la cantidad de noticias dedicadas al tema, en relación con otros tantos publicados en medios de comunicación grandes. Se analizaron periódicos de 27 países, de todos los continentes, incluyendo países industrializados, economías emergentes y países en desarrollo.

“En general, los resultados sugieren que la cobertura del cambio climático es sobre la política y no sobre los factores meteorológicos ni climáticos, tampoco es sobre la producción de conocimiento del clima”, informó el Observatorio Europeo de Periodismo en su reporte.

El cambio climático encabeza la lista de los “temas olvidados” en los medios, fue lo que los lectores le enviaron al columnista de opinión Nicholas Kristof, cuando él preguntó cuáles eran los problemas que los medios de comunicación deberían de cubrir de manera más agresiva en el 2014.

Cerca de 1.300 lectores recomendaron una amplia gama de temas, y “muchos hicieron hincapié en el cambio climático”, escribió Kristof. “Tenemos que centrarnos más en el cambio climático y tal vez eso pueda ayudar a presionar a nuestro sistema político para que adopte medidas de autoprotección para reducir la amenaza del único planeta que tenemos”.

¿Cuál es el estado de la cobertura del cambio climático en tu país? ¿Crees que los medios de comunicación escriben lo suficiente sobre el calentamiento global? ¿Se publica demasiado o al contrario, es un tema poco relevante en la agenda nacional? Escribe tus comentarios.

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*Jessica Weiss es una periodista freelance que vive en Buenos Aires. Texto traducido del inglés al español por Andrea Arzaba. Imagen con licencia Creative Commons gracias a HelloImNik en Flickr.
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Otras noticias:

Fuente: Servindi

lunes, 19 de agosto de 2013

19 de agosto: Día Mundial de la Asistencia Humanitaria.

«En honor de quienes murieron mientras ayudaban a otros, cada 19 de agosto celebramos el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria. Conmemoramos su sacrificio y reafirmamos nuestro compromiso con el trabajo vital que a diario desarrollan en condiciones difíciles y peligrosas y en lugares donde otros no pueden o no quieren ir. Este año, la campaña del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria quiere que se responda una pregunta. ¿Qué es lo que más necesita el mundo?»
Secretario General Ban Ki-moon

Tema 2013: «El mundo necesita más...»

El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria es un momento para reconocer a quienes afrontan el peligro y la adversidad para ayudar a los otros. El Día fue designado Documento PDF por la Asamblea General coincidiendo con el aniversario del ataque al cuartel general de la ONU en Bagdad en 2003.
El 19 de agosto de este año marca el décimo aniversario de esa tragedia, que se cobró 22 vidas. Este año la comunidad internacional hará una pausa para recordar a los que murieron y a las decenas de trabajadores humanitarios que han muerto en todos esos años.
Pero el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria es también una oportunidad para celebrar el espíritu que inspira este trabajo en todo el mundo.
Este año la ONU y sus socios humanitarios están lanzando una campaña innovadora titulada El mundo necesita más... Este proyecto es el primero de su clase que literalmente transformará las palabras en ayuda.
Para participar en la campaña y saber cómo funciona visita www.worldhumanitarianday.org Disponible en inglés

lunes, 15 de octubre de 2012

Activistas demandaron el retiro de la Minustah de Haití.


Una delegación internacional demandó el retiro de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) ante el pedido del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de prolongar la permanencia de los uniformados en el país.

Los activistas presentaron su reclamo la pasada semana ante la sede la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, Estados Unidos.

La delegación estuvo integrada por representantes de Brasil, Argentina, Guadalupe, Haití y Estados Unidos. Además del retiro de la Minustah, los activistas exigieron la anulación de todas las deudas del país.

También demandaron el pago a Haití de una deuda por parte de Francia de 21 mil millones de dólares y una indemnización de las Naciones Unidas a todas las víctimas de la Minustah.

Este reclamo se produjo en el marco de los anuncios del Consejo de Seguridad de la ONU, quien decidió prorrogar la Misión de Estabilización hasta octubre de 2013.

La decisión también contempla la reducción de los efectivos participantes en un 15 por ciento y el traspaso de sus funciones a las fuerzas locales.

De este modo, la Minustah pasará de tener 7 mil 340 efectivos militares a 6 mil 270. En el caso de los policías, pasarán de 3 mil 241 a 2 mil 301.

Dicha reducción obedece a una recomendación formulada por el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon.

Vale recordar que ese organismo autorizó la creación de la Minustah en junio de 2004. Fue para garantizar la estabilidad del país. Sin embargo, los habitantes de Haití rechazan la presencia de esta fuerza. (PÚLSAR
ea
15/10/2012


sábado, 14 de julio de 2012

El imposible pacto entre el lobo y el cordero.




por Leonardo Boff  

Post Festum, podemos decir: el documento final de la Río+20 presenta un generoso menú de sugerencias y propuestas sin ninguna obligatoriedad con una dosis de buena voluntad conmovedora, pero con una ingenuidad analítica espantosa, diría que hasta lamentable. No es una brújula que apunta hacia «el futuro que queremos», sino en dirección a un abismo.

Tal fallido resultado se debe a la creencia casi religiosa de que la solución a la actual crisis sistémica se encuentra en el veneno que la produjo: en la economía. No se trata de la economía en un sentido transcendental, es decir, como aquella instancia -poco importan los modos- que garantiza las bases materiales de la vida, sino de la economía categorial, la realmente existente, la que en los últimos tiempos, ha dado un golpe a todas las otras instancias (a la política, a la cultura y a la ética) y se ha instalado, soberana, como el único motor que hace andar a la sociedad. Es la «Gran Transformación» que ya en 1944 el economista húngaro-norteamericano Karl Polanyi denunciaba enérgicamente. Este tipo de economía cubre todos los espacios de la vida, se propone acumular riqueza a más no poder, sacando de todos los ecosistemas, hasta agotarlos, todo lo que sea comercializable y consumible, rigiéndose por la más feroz competitividad. Esta lógica ha desequilibrado todas las relaciones con la Tierra y entre los seres humanos.

Frente a este caos, Ban Ki Moon, Secretario General de las Naciones Unidas no se cansa de repetir en la apertura de las Conferencias: estamos ante de las últimas oportunidades de salvarnos que tenemos. En 2011 en Davos declaró enfáticamente ante los «señores del dinero y de la guerra económica»: «El actual modelo económico mundial es un pacto de suicidio global». Albert Jacquard, conocido genetista francés, tituló así uno de sus últimos libros: ¿Ha empezado la cuenta atrás? (2009). Los que deciden no prestan la más mínima atención a las alertas de la comunidad científica mundial. Nunca se vio tamaño distanciamiento entre ciencia y política ni tampoco entre ética y economía como actualmente. Esto me remite al comentario cínico de Napoleón después de la batalla de Eylau al ver miles de soldados muertos sobre la nieve: «Una noche de París compensará todo esto». Ellos siguen recitando el credo: un poco más de lo mismo, de economía, y saldremos de la crisis. ¿Es posible el pacto entre el cordero (ecología) y el lobo (economía)? Todo indica que es imposible.

Pueden añadírsele los adjetivos que se quiera a este tipo de economía vigente: sostenible, verde... y otros, que no le cambiarán su naturaleza. Imaginan que limar los dientes al lobo le quita la ferocidad, cuando ésta reside no en los dientes sino en su naturaleza. La naturaleza de esta economía es querer crecer siempre, aun a costa de la devastación del sistema-naturaleza y del sistema-vida. No crecer sería dictar la propia muerte.

Pero sucede que la Tierra ya no aguanta más este asalto sistemático a sus bienes y servicios. Añádase a esto, la injusticia social, tan grave como la injusticia ecológica. Un rico medio consume 16 veces más que un pobre medio. Y un africano tiene treinta años menos de expectativa de vida que un europeo (Jaquard, 28).

Frente a tales crímenes ¿cómo no indignarse y no exigir un cambio de rumbo? La Carta de la Tierra nos ofrece una dirección segura: «Como nunca antes en la historia, el destino común nos convoca a buscar un nuevo comienzo, que requiere un cambio de mente y de corazón, un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad universal... para alcanzar un modo sostenible de vida a nivel local, regional y global» (final). Cambiar la mente implica una mirada nueva sobre la Tierra, no como un «mundo-máquina» sino como un organismo vivo, la Tierra-madre a quien se le debe respeto y cuidado.

Cambiar el corazón significa superar la dictadura de la razón científico-técnica y recuperar la razón sensible en la que reside el sentimiento profundo, la pasión por el cambio y el amor y el respeto a todo lo que existe y vive. En lugar de la competencia, vivir la interdependencia global, otro nombre para la cooperación; y en lugar de la indiferencia, la responsabilidad universal, o sea, la decisión de enfrentar juntos el peligro global.

Valen las palabras del Nazareno: «Si no os convertís, todos pereceréis» (Lc 13,5).


Fuente: Koinonia