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jueves, 27 de agosto de 2015

México: “Vivimos el fracaso de la política social y del combate a la pobreza”.


– La política pública para pueblos indígenas ha sido ineficaz e ineficiente. Los indígenas siguen siendo los más pobres entre los pobres. Guerrero, Oapobres, xaca y Chiapas siguen siendo los estados con mayor pobreza en México, advierte investigador Marcos Matías Alonso.

Servindi, 27 de agosto, 2015.- Un descarnado análisis sustentado en cifras compartió Marcos Matías Alonso, investigador titular del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) quién afirmó que la política pública en México para pueblos indígenas ha sido ineficaz e ineficiente.

“Los indígenas siguen siendo los más pobres entre los pobres. Guerrero, Oaxaca y Chiapas siguen siendo los estados con mayor pobreza en México” aseveró Matías Alonso.

“Este es el México de los pobres y de las grandes desigualdades sociales; donde las políticas públicas han fracasado. Un país con un panorama oscuro. Una nación que sigue en deuda con sus pueblos indígenas” prosigue Matías Alonso en un artículo donde reflexiona sobre las promesas incumplidas para con los pueblos indígenas.

A continuación compartimos el artículo completo de Marco Matías Alonso:
Día Internacional de los Pueblos Indígenas: promesas incumplidas

Por Marcos Matías Alonso*


27 de agosto, 2015.- Desde 1994, año en que el sistema de la ONU instauró el 9 de agosto como el Día internacional de los Pueblos Indígenas, varios jefes de Estado y de gobierno, las agencias de cooperación internacional, el sistema de las Naciones Unidas y los pueblos indígenas de diversas regiones del mundo celebran año con año dicha efemérides. Las celebraciones son múltiples y diversas.

Año con año es relevante el mensaje del Secretario General de la ONU. En su alocución del 9 de agosto pasado, Ban Ki-moon declaró: “Este Día Internacional estamos centrando la atención en la salud y el bienestar de los pueblos indígenas del mundo…, comprometámonos a esforzarnos más para mejorar la salud y el bienestar de los pueblos indígenas y que no queden a la zaga…”.

No es la primera vez que la máxima autoridad de la ONU lanza un exhorto a la comunidad internacional. Desde 1994 se realiza este protocolo. En 1986 se dio a conocer el Estudio del Problema de la Discriminación Contra las Poblaciones Indígenas (E/CN.4/Sub.2/1986/7 y Add. 1-4). Los resultados del primer estudio de la ONU fueron alarmantes: grandes rezagos sociales en áreas de salud, vivienda, educación, lengua, cultura, trabajo, procuración de justicia y derechos humanos.

Tres décadas después el rezago social continúa siendo alarma mundial. La salud y el bienestar social de los pueblos indígenas es una de tantas promesas incumplidas.

Los esfuerzos de la comunidad internacional han sido insuficientes. Por ello, el 10 de agosto pasado, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, presentaron la “Agenda después de 2015: garantizar la salud y el bienestar de los pueblos indígenas”. La prioridad de la agenda en salud muestra los limitados avances en las décadas recientes. Crece el rezago, la desigualdad se agiganta y aumenta pavorosamente la pobreza indígena en el mundo.

Al igual que en la esfera mundial, el pronóstico regional y nacional es desalentador. México no es la excepción. Lejos de avanzar hay regresión en varios rubros. Las cifras y la reciente estadística muestran un panorama preocupante.

El mes pasado, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) presentó el inventario de la pobreza en México; sus conclusiones no son nada halagadores. La política social del gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) no ha mejorado las condiciones de vida de la mayoría de los mexicanos. Entre 2012 al 2014, la población pobre creció en dos millones de personas, al pasar de 53.3 millones de mexicanos (45%) a 55.3 millones (46.2%).

Los datos son contundentes. De acuerdo al estudio del CONEVAL, crece la pobreza en México. Más de la mitad de la población se encuentra en situación de pobreza, es decir, 63 millones 800 mil mexicanos sobreviven en condiciones precarias. El secretario ejecutivo de CONEVAL indicó que entre 1992 a 2014 la pobreza es la misma (Jornada, 26/VIII/15).

El diagnóstico adverso en el país indica el fracaso de la política social y el fracaso del combate a la pobreza. Los indicadores sociales, lejos de mejorar, empeoran. Tan solo en el 2014 se destinaron aproximadamente 457 mil millones de pesos para política social del gobierno federal. Se dilapidaron recursos financieros del país sin obtener resultados óptimos.

Guerrero, Oaxaca y Chiapas siguen siendo los estados con mayor pobreza en el país. En el 2014 Chiapas fue de las entidades más beneficiadas por la Cruzada Nacional contra el Hambre. Recibió 2 mil 358 millones de pesos del Programa Prospera, 2 mil millones de pensiones 65 y más, 319 millones en tarjetas Sin Hambre y 179 millones de Diconsa, entre otros subsidios gubernamentales.

Antes del levantamiento del EZLN, Chiapas era el estado más pobre del país. El que tenía mayor grado de analfabetismo, carencia de electricidad, con más hacinamiento, donde se ganaba menos de un dólar al día.

Hoy Chiapas es más pobre y con más hambre que en 1994. Chiapas tiene más habitantes sin primaria terminada que antes del levantamiento zapatista. Es la entidad con mayor analfabetismo en el país. El porcentaje de personas que no saben leer y escribir es de 21%, muy por encima del 9% nacional. A pesar de todo, Chiapas dejó de ser el más pobre del país. Fue superado por Guerrero, que tiene los indicadores sociales con mayor atraso.

Ante este desastre nacional, son responsables todas las dependencias del gobierno federal, estatal y municipal. Sin embargo, la SEDESOL y La Cruzada Nacional contra el Hambre son quienes cargan con la mayor responsabilidad social.

En el panorama social de los pueblos indígenas del país tampoco hay avances significativos. Revisemos las cifras relevantes:

En los últimos 8 años, el gobierno federal destinó 453 mil millones de pesos destinados para el desarrollo integral de los pueblos y comunidades indígenas. De éstos, 73 mil millones fueron ejercidos por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Ver cuadro 1 de estas inversiones.

A pesar de esta derrama millonaria, la política pública para pueblos indígenas ha sido ineficaz e ineficiente. Sustento mi afirmación con los siguientes datos de CONEVAL.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda del 2010, el volumen de la población indígena era de 18 millones de ciudadanos indígenas, que representa el 16% de la población total del país.

En el reciente estudio de CONEVAL se estimó que las tres cuartas partes de la población indígena se encuentra en situación de pobreza. Es decir, más de 13 millones de indígenas viven en situaciones de pobreza. Los indígenas siguen siendo los más pobres entre los pobres. La política social no ha logrado mejorar el nivel de vida de los pueblos indígenas. La CDI, como organismo rector en materia de desarrollo integral de los pueblos indígenas, tiene que rendir cuentas a la nación de este fracaso inocultable.

Entre el 2012 y el 2014, la tasa de pobreza extrema entre los indígenas se incrementó de 1.2% a 31.8% de la población, más de cuatro veces la tasa de pobreza en la población no indígena. En este mismo período, el porcentaje de población indígena en pobreza pasó de 72.3 a 73.2%. En promedio, un incremento de 8 millones y medio de indígenas pobres. Este es el saldo de la política indígena que impulsa el gobierno de EPN.

La situación de pobreza entre los pueblos indígenas es más grave de la que prevalece en la población en general. El CONEVAL alerta: “La población con algún rasgo de pertenencia étnica se encuentra en mayor precariedad que las personas que no lo presentan. Entre más ‘estructural’ sea el rasgo que da la pertenencia étnica, mayor es la pobreza”.

Crece el rezago social en indicadores como alimentación, vivienda, educación, electrificación, salud, desnutrición, carreteras, analfabetismo, agua potable, producción agrícola, migración, discriminación y acceso a la justicia. En estos rubros los porcentajes se elevan y, de seguir en la tendencia actual, en el futuro próximo la población indígena empeorará aún más.

Comparto otro dato alarmante. En fecha reciente, la Secretaría de Gobernación elaboró un “Estudio de la Minería en México”. Sus conclusiones sobre la intromisión minera en los últimos 20 años son de alta preocupación nacional. De 1993 a 2012 “se han otorgado 43 mil 675 concesiones mineras que representa una superficie territorial de 95 millones, 765 mil 800 hectáreas, lo que significa casi la mitad del país”.

Las concesiones mineras han sido entregadas al capital transnacional: Canadá (74%), Estados Unidos de Norteamérica (15%) y China (8.3%). En la práctica, el Estado mexicano no está dispuesto a cumplir el derecho a la consulta bajo consentimiento libre, previo en informado ni otras disposiciones jurídicas que dimanan de convenios y tratados internacionales del sistema de la ONU. La inversión extranjera viola disposiciones constitucionales al amparo de la ley.

Este es el México de los pobres y de las grandes desigualdades sociales; donde las políticas públicas han fracasado. Un país con un panorama oscuro. Una nación que sigue en deuda con sus pueblos indígenas. Una República en donde las reformas constitucionales en esta materia han sido insuficientes para mejorar la situación social de sus pueblos indígenas. Las promesas se han incumplido tanto en el ámbito nacional como en la esfera internacional.

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*Marco Matías Alonso es investigador titular del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

Fuente: Servindi

viernes, 21 de junio de 2013

El Papa recibirá al Cacique Qom Felix Díaz..


Mientras la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hace oídos sordos al reclamo indígena, Francisco se reunirá con el cacique en el Vaticano junto al premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. 

Aunque aún sigue esperando una respuesta de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a su pedido de audiencia, el jefe de la comunidad QOM La Primevera, Félix Díaz, tiene razones para estar contento: el lunes será recibido en El Vaticano por el papa Francisco, a quien relatará “las graves violaciones a los derechos humanos que sufren los pueblos originarios”, según explicaron en un comunicado.

La reunión entre el Papa y Félix Díaz fue gestionada por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien también participará de la reunión junto a Díaz y su compañera Amanda Asijak.

"Les quiero informar que este lunes 24 el Papa Francisco (@Pontifex_es) me recibirá junto al Cacique #Qom Félix Díaz", confirmó Pérez Esquivel a través de su cuenta de Twitter. 

Según informó la comunidad qom en un comunicado, irán al encuentro con Francisco para transmitirle "las graves violaciones a los derechos humanos que sufren los pueblos originarios en el continente latinoamericano".

El encuentro con el Papa se enmarca en la protesta que la comunidad qom y organizaciones sociales realizan cada miércoles en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, ante la negativa de la Presidenta a recibirlos.

A principios de junio, en el marco de sus reclamos, distintos representantes de pueblos originarios realizaron un acampe frente a Balcarce 50 durante 24 horas y entregaron un petitorio para Cristina, que aún se sigue negando a recibirlos. 

Los grupos aborígenes vienen denunciando con manifestaciones en Buenos Aires que son víctimas de "persecución y violencia" por parte del gobernador kirchnerista de Formosa, Gildo Insfrán, y exigen a Fernández de Kirchner que intervenga. 

(Fuente: DyN)

Fuente: Clarín

jueves, 22 de noviembre de 2012

Colombia: Indígenas reiteran intención de participar en mesas de diálogo Gobierno-FARC.


La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), la más representativa de los pueblos originarios del país, reiteró su intención de participar en el diálogo del gobierno con el grupo insurgente Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el cual busca llegar al cese de la violencia en el país.
Como se sabe, el gobierno colombiano sostiene mesas de diálogo con el grupo guerrillero FARC, durante esta semana en La Habana, Cuba, con el fin de llegar a acuerdos por la paz.
La organización indígena demandó tomar parte en las negociaciones “desde el entendido que somos pueblos indígenas originarios, con una existencia ancestral, distinguidos por la convivencia colectiva, la armonización y la vida integral con la madre naturaleza”, señalaron.
Estos temas deben ser discutidos en espacios propios y abiertos al pueblo colombiano, “donde también deben estar presentes las distintas expresiones de la sociedad civil y de los sectores sociales organizados”, enfatizaron.
Los indígenas saludaron el anuncio de las FARC de cesar sus actividades violentas contra la infraestructura oficial y privada hasta el 20 de enero de 2013.

Violencia se desata contra indígenas

Los indígenas manifestaron su preocupación debido a que desde que iniciaron las mesas de diálogo “los enfrentamientos armados en nuestros territorios se han intensificado dejando un número lamentable de víctimas”.
Tal es el caso de lo ocurrido en el resguardo indígena de Kwe´s Kiwe, el pasado sábado 17 de noviembre, donde el ejército ametralló un sector de La Gallera, situado entre los municipios de Morales y El Tambo, bajo el argumento de que horas antes hubo presencia de guerrilleros.
Como resultado murió la indígena del pueblo Nasa, María Eugenia Diago Rivera, de 20 años de edad.
Ello “a pesar de nuestros llamados constantes tanto a la insurgencia como al gobierno nacional para que respeten la integridad física y cultural de los pueblos indígenas, así como la autonomía indígena y sus distintas formas de ejercerla y ejecutarla”.

Propuesta indígena

En ese sentido, entre el 18 y 20 de diciembre, se realizará el acto de lanzamiento de la propuesta indígena y popular de paz, con el objetivo de ratificar nuestro sentimiento de armonía territorial y fundamentar los diálogos de paz y la convivencia entre los pueblos.
El mismo se llevará a cabo en el resguardo indígena de La María Piendamó, departamento del Cauca, conocido como Territorio de Convivencia, Dialogo y Negociación de la Sociedad Civil con el Estado colombiano.
A este evento, invitan a los sectores organizados de la sociedad civil, a la comunidad internacional, a las organizaciones defensoras de derechos humanos y a los medios de comunicación.
A continuación, la carta:

Carta abierta de los indígenas de Colombia a la mesa de diálogo del Gobierno Colombiano y las FARC-EP

Popayán, 20 de Noviembre de 2012
La Organización Nacional Indígena de Colombia ONIC, saluda los acercamientos iniciados por el Gobierno Nacional con la guerrilla de las FARC, proceso que esta semana ha tenido como escenario La Habana Cuba y cuya perspectiva es avanzar con Mesas de Diálogos que permitan encontrar caminos de paz para todos los colombianos.
En este proceso, como movimiento indígena nacional hemos visto con buenos ojos el anuncio hecho por las FARC, de un cese unilateral de hostilidades, así como la suspensión de actos de sabotaje contra la infraestructura oficial y privada durante un período de dos meses que culmina el 20 de enero de 2013. Dicha iniciativa no solo debe ser acogida por el gobierno nacional sino que debe respetarla y asumir, por su parte, una voluntad similar para que el pueblo colombiano pueda disfrutar con tranquilidad de las festividades decembrinas.
Sin embargo, observamos con preocupación que desde el momento en que se hizo público el acercamiento para las Mesas de Diálogo, los enfrentamientos armados en nuestros territorios se han intensificado dejando un número lamentable de víctimas a pesar de nuestros llamados constantes tanto a la insurgencia como al gobierno nacional para que respeten la integridad física y cultural de los pueblos indígenas, así como la autonomía indígena y sus distintas formas de ejercerla y ejecutarla.
Las situaciones denunciadas del Cauca y de diversas zonas del país, son las mismas de siempre: asesinatos, desplazamientos forzados, campos minados y explosivos abandonados sin explotar, confinamiento y restricción de las libertades políticas, lanzamiento continuo de artefactos explosivos por parte de la guerrilla de las FARC, ametrallamientos permanentes del Ejército Nacional bajo el argumento que ahí estaban horas antes los guerrilleros, tal como sucedió en el resguardo indígena de Kwe´s Kiwe, el pasado sábado 17 de noviembre, cuando el ejército ametralló un sector de La Gallera, situado entre los municipios de Morales y El Tambo, afectando viviendas de la población civil y ocasionando la muerte de la indígena del pueblo Nasa, María Eugenia Diago Rivera de 20 años de edad.
Ante estos hechos, la Consejería mayor del CRIC, como proceso regional, cuyas comunidades hemos sido víctimas permanentes de la guerra armada, reiteramos, compartiendo las iniciativas de nuestra organización ONIC, que hay asuntos fundamentales y delicados que deben ser debatidos por los pueblos indígenas de Colombia con las FARC y el Gobierno Nacional. Los temas deben estar referidos a Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario, Autonomía territorial y Autoridad Tradicional, entre otros.
Desde el entendido que somos pueblos indígenas originarios, con una existencia ancestral, distinguidos por la convivencia colectiva, la armonización y la vida integral con la Madre naturaleza, lo cual nos hace constructores permanentes de paz en todo nuestro proceso histórico, instamos a que en los diálogos de paz la posición política del movimiento indígena sea tenida en cuenta y discutida en escenarios propios y abiertos al pueblo colombiano, donde también deben estar presentes las distintas expresiones de la sociedad civil y de los sectores sociales organizados.
Es claro que los Pueblos Indígenas seguiremos construyendo hechos de paz y movilizándonos de manera pacífica para lograrla plenamente; lo hacemos a través de Mingas por el derecho a la vida, el territorio y la paz, como sucedió el pasado 6 de noviembre en el resguardo indígena de Corinto López Adentro, o con los procesos de reconocimiento territorial que vienen realizando los jóvenes Indígenas del Cauca por diversos caminos ancestrales con objetivo de llegar al municipio de Puracé, donde, entre el 22 y el 25 de noviembre, realizarán el IV Encuentro Regional de Jóvenes, como estrategia de Defensa de la Vida y por el Respeto a la Autonomía Territorial.
En sentido de lo anterior estamos invitando a los sectores organizados de la Sociedad Civil, a la Comunidad Internacional, a las organizaciones defensoras de Derechos Humanos y a los medios de comunicación a acompañar el acto de lanzamiento de la propuesta indígena y popular de paz. Dicho acto se realizará entre el 18 y 20 de diciembre, con el objetivo de ratificar nuestro sentimiento de armonía territorial y fundamentar los diálogos de paz y la convivencia entre los pueblos; el sitio será el resguardo indígena de La María Piendamó, departamento del Cauca, conocido como Territorio de Convivencia, Dialogo y Negociación de la Sociedad Civil con el Estado colombiano.
Para nosotros, resulta imperativo, como obligación del Estado colombiano, que durante el proceso de Mesas de Diálogo para la paz, su fuerza pública acoja, respete y aplique en terreno las normas del Derecho Internacional Humanitario y que el Gobierno Nacional así lo exija a las guerrillas como condición para facilitar los acuerdos hacia una paz real de todos los colombianos.
  • Consejo Mayor de Gobierno Autoridad Nacional de Gobierno Indígena (ONIC)
  • Consejería Mayor, Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC)
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Más información sobre la propuesta indígena y popular de Paz:
  • Consejería ONIC: Juvenal Arrieta Cel. 3127852984
  • Consejería CRIC: Aida Marina Quilcué Cel. 3107871382

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Fuente: Servindi

jueves, 28 de junio de 2012

Perú: Identidades indígenas: de indio a campesino, de campesino a indígena.


Por Ricardo Marapi
28 de junio, 2012.- «¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? Cada día, estas preguntas se vuelven relevantes para encontrar nuestra identidad. Y son reflexiones que no pasan por un día, ni por dos; pasan por todo un proceso de historia», expresa, sentidamente, Gladis Vila, lideresa indígena huancavelicana. Muchas personas se hacen estas preguntas en algún momento de sus vidas, y las consideran como reflexiones naturales.
Sin embargo, para las poblaciones indígenas estas preguntas de orden filosófico son totalmente cruciales, ya que resumen y reflejan una serie de problemas estructurales que el Perú arrastra desde hace siglos: la discriminación y asimilación cultural de los pueblos indígenas, y la incapacidad de construir un país multicultural donde se pueda respetar y aprender de nuestras diferencias.
En las próximas líneas conoceremos las reflexiones de diversos especialistas sobre el proceso histórico que las identidades indígenas han atravesado en las últimas décadas: José Ignacio López Soria, filósofo y reconocido investigador en temas de interculturalidad; Jaime Urrutia Ceruti, antropólogo especialista en comunidades campesinas; y Gladis Vila Pihue, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap).
Se trata de reflexiones necesarias y fundamentales para la actual coyuntura, donde los modelos económicos extractivistas y las normas legales de reconocimiento de los derechos indígenas están causando impacto en la forma de vida y en la propia redefinición de identidades de los pueblos indígenas.

El «problema del indio» desde la Colonia

«El Perú, desde la Colonia, es perfectamente consciente de que el país está compuesto por una diversidad de pueblos, grupos étnicos, culturas, lenguas y religiones. Y la prueba evidente de que eran conscientes de esa existencia era que intentaban eliminarlos: de lo que se trataba era de aplastar todas esas culturas. Es una conciencia sin consciencia; es decir, una conciencia cognoscitiva sin consciencia moral», reflexiona López Soria.
Esta herencia colonial se trasladó a los primeros años de la vida republicana, donde se empieza a construir una idea de Estado-Nación, bajo una perspectiva homogeneizadora, pero desde un sentido diferente.
«Es decir, homogeneización no desde el sentido de que todos vamos a ser iguales, sino de que todos estamos en una articulación, gobernados por el Estado-Nación, donde no todos los peruanos son ciudadanos. Más que homogeneización, es una articulación vertical, de tal manera que hay una jerarquía. Una homogeneización que no alude a lo horizontal, porque la sociedad peruana nunca ha sido horizontal; siempre ha sido vertical y, de alguna manera, lo sigue siendo todavía», afirma López Soria.
En la segunda década del siglo veinte empezaron los debates acerca del «problema del indio» entre José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre y otros intelectuales. «Ya este término es evidentemente peyorativo, porque es como decir que el problema no somos «nosotros», sino que son los «indios» y cómo resolvemos este «problema» en el país. Esto revela una tendencia a la inclusión, donde en el camino quedaban neutralizadas sus características como pueblos indígenas y asumían la cultura occidental», analiza el filósofo.
Para la lideresa indígena Gladis Vila, la palabra indio era una palabra despectiva y aún lo sigue siendo. «Ha sido utilizada para agredir a la otra persona, para discriminarla y humillarla, sobre todo en las comunidades campesinas donde existían las haciendas.
Por ejemplo, si me dicen que soy un indio, respondería que no lo soy; pero sí digo que soy indígena, por pertenecer a aquellas comunidades y ayllus que existieron antes de la historia del Perú», reafirma la dirigente.

La creación de una identidad: el campesino

El 24 de junio de 1969, el general Juan Velasco Alvarado promulgó la Ley de Reforma Agraria mediante Decreto Ley 17716, donde también reemplazó el denominado Día del Indio —creado por el presidente Augusto B. Leguía en 1930— por el Día del Campesino. ¿Cuál fue el impacto en la redefinición de las identidades indígenas?
«Una reivindicación fundamental del gobierno militar de Velasco fue cambiar el término indio —de connotación absolutamente negativa— por el de campesino en la documentación oficial, eliminando un término despectivo que en el Perú servía para justificar la jerarquización social», detalla el antropólogo Jaime Urrutia, quien describe además que el término indio no era un elemento de identidad, sobre todo en la sierra del Perú.
López Soria opina que Velasco recogió el legado del debate de los años veinte. «Mariátegui predicó una y otra vez que el problema del “indio” era un problema de carácter económico. Y bajo esa perspectiva socialista, el término indio importa muy poco: lo que importa es si es proletario obrero o proletario campesino. Y la terminología de Velasco recoge esa impronta que comenzó en los años veinte. Una nueva identidad con enfoque de clase», explica López Soria.
Una opinión similar tiene la lideresa indígena Gladis Vila. «Hasta hoy en día nuestros padres, nuestros abuelos, piensan que ser campesino es haber dado un paso más hacia adelante o haber logrado un derecho más», afirma. «En su momento, el término campesino fue muy valioso en el sentido del autorreconocimiento; pero hoy en día sentimos que el término es muy limitado porque está reducido a la tierra. Los pueblos indígenas aspiramos mucho más allá: al tema del territorio», plantea la lideresa.
El filósofo López Soria comparte la opinión sobre la limitación del término campesino. «Es una identidad muy limitada porque se vincula fundamentalmente a la tierra. Por ejemplo, los pueblos de la selva cultivan la tierra (además, pescan, cazan y cultivan el bosque), pero no sé si dichas comunidades se identifican a sí mismas como campesinos. Es como si yo me identificara como profesor universitario. Yo soy profesor, pero eso no significa que necesariamente tenga que identificarme con mi fuente de trabajo. Tengo otras identidades que son diversas de mi fuente de trabajo», reflexiona López Soria, quien opina que los elementos de carácter cultural son los que más identifican a la persona.

La reafirmación de los pueblos indígenas

En las últimas décadas, el mundo ha empezado a tomar conciencia sobre las condiciones de marginación de los pueblos indígenas, y se han establecido una serie de iniciativas para el reconocimiento de sus derechos. En el ámbito internacional se creó el Convenio 169 de la OIT, y recientemente se dio, en el ámbito nacional, la promulgación de la Ley de Consulta a los Pueblos Indígenas. Estas tendencias y normativas están acentuando el debate sobre las identidades indígenas y sobre quiénes deben ser contemplados por tales normas.
«Yo creo que un elemento clave es el Convenio 169 de la OIT, que explicita los derechos de los grupos tribales. Esa ha sido la bandera usada para la reivindicación por aquellos que se vuelven a considerar como grupos indígenas», analiza el antropólogo Jaime Urrutia.
Para la lideresa indígena Gladis Vila, el reciente proceso de elaboración de la Ley de Consulta ha influido en su reafirmación y búsqueda de identidad como pueblos indígenas. Pero, en el caso de las mujeres indígenas, ¿cuál es la identidad que reafirman primero: la de indígena o la de mujer? «Yo me reafirmo primero como indígena y luego como mujer. Soy indígena por el tema del relacionamiento con el territorio donde están inmersos nuestros roles y aportes como mujer. Pero también tiene que ver con un tema de pertenencia a un pueblo, porque para los pueblos indígenas el tema de la colectividad lo es todo. Por ejemplo, si yo no me reafirmo como pueblo indígena, tampoco podré reafirmarme como mujer y no tendría el vínculo con lo colectivo», explica la lideresa.
En la actualidad, muchos peruanos están de acuerdo con llamarse indígenas. Sin embargo, López Soria advierte la herencia colonial del término. «Han pasado de indios a campesinos y de allí a indígenas. Pero estamos usando un término colonial, porque en América no había indígenas, sino diversos grupos humanos donde cada uno de ellos tenía su nombre, y fueron los europeos quienes les pusieron el nombre de indígena. El término es inventado, como también lo «occidental» es inventado, en oposición a «oriente»», manifiesta López Soria.

La importancia del territorio en la identidad

En la actual redefinición de las identidades indígenas, el tema del territorio ha cobrado crucial importancia. Para la presidenta de Onamiap, el ser indígena tiene un vínculo inmediato con el territorio, no solo con la tierra.
«Es un vínculo con los lagos, ríos y montañas, donde están nuestros apus y nuestra religiosidad. Los indígenas no tendríamos sentido si nos reducen solo a la tierra o a la producción agrícola ¿Y dónde quedan mi religiosidad y mi cosmovisión? Seríamos indígenas no completos», afirma, de manera categórica, la lideresa huancavelicana.
López Soria explica que los pueblos indígenas, por una serie de tradiciones, se sienten también poseídos por su propio lugar. «Cuando tú le quitas la tierra, le quitas parte de sí mismo. Estamos hablando de personas que están mucho más cercanas a la tierra, en el sentido de pachamama. No solamente una posesión para la producción, sino además una relación con el territorio. No es como cuando a mí me quitas una casa. Yo digo: “No importa, por aquí pasará una carretera y me darán un terreno en condiciones parecidas en otro sitio”. Me quitan una posesión, pero mi alma no está pegada a ese pedazo de tierra. Sin embargo, si fuera campesino del mundo indígena sí estaría pegada, porque ahí estarían mis dioses, probablemente », explica López Soria.
¿El redefinir sus identidades es una estrategia política de los indígenas, con la finalidad de alcanzar los derechos que las nuevas normatividades establecen? Para Urrutia, primero se debe partir de lo que significa identidad. «La identidad es reconocerse como parte de un grupo que comparte un mismo discurso histórico y referentes simbólicos de comportamientos, tradiciones y ritos. Las identidades son productos históricos.
Por ejemplo, el grupo chopcca, en Huancavelica, es una identidad inventada hace unos veinte años, pero ahora es asumida por toda la población. Más allá de la construcción de identidad, lo más importante es que el grupo empieza a interiorizarlo y lo termina aceptando», opina Urrutia.
López Soria afirma también que las identidades son, sobre todo, autoposeídas. «Las identidades son cambiantes y se enriquecen en la relación con otros. No hay que ver al otro desde un sentido negativo, es decir, el otro como mi límite, sino más bien el otro como posibilidad de enriquecimiento de mi propia cultura», opina el filósofo. «Los indígenas en el Perú no han asumido la posición de decir: “Los únicos dueños de este territorio somos los indígenas porque somos los originarios y el resto que se vaya”.
Lo único que dicen es: “Que respeten nuestros derechos. Nosotros también queremos ser parte de esta colectividad y queremos serlo de manera íntegra y digna”», explica López Soria.
El Perú sigue siendo un país con políticas discriminatorias y, en muchos casos, asimiladoras de los pueblos indígenas. A ello se suma la agudización del proceso homogeneizador de la globalización y la permanente imposición de un modelo económico extractivista que choca frontalmente contra las cosmovisiones alternativas de los pueblos indígenas.
Ante la pronta aplicación de la Ley de Consulta Previa, en el país aún debemos responder algunas preguntas cruciales, como por ejemplo: ¿las comunidades campesinas deben ser consideradas como indígenas o no? Realizar una reflexión sobre el tema de las identidades indígenas es fundamental para un país como el Perú, que se hace llamar pluricultural.
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Fuente: La Revista Agraria 141, junio 2012, editada por el Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES). Descargar la versión digital completa en: http://www.larevistaagraria.org/content/la-revista-agraria-141-junio-2012-texto-completo

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Fuente: Servindi

miércoles, 12 de octubre de 2011

Perú: 12 de Octubre. Por el reconocimiento de los Pueblos Indígenas u Originarios.



Por Formabiap*
12 de octuibre, 2011.- De acuerdo al calendario cívico escolar propuesto por el Ministerio de Educación, el 12/10 conmemoramos oficialmente el Día de la llegada de Cristóbal Colón a América. Lo cierto es que en muchos rincones del Perú esta fecha es conocida como Día de la Raza o del Descubrimiento de América. Entonces, existe una incertidumbre nominal para la fecha, pero ¿Por qué?
En otros países de América Latina, esta fecha ha motivado reflexiones en diversas esferas de la sociedad civil y política. Incluso, se ha llegado a optar por oficializar nombres como Día de la resistencia indígena (en Venezuela, desde 2002) o Día del respeto a la diversidad cultural (en Argentina, desde 2010).
En nuestro país no se ha producido tal debate con seriedad, donde participen una amplitud de sectores sociales involucrados. Pensar algo así durante los últimos cinco años de Alan García, incluso fue un imposible.
Este vacío en el debate público sobre el tema es proporcional al reconocimiento oficial, el cual hace una vaga referencia descriptiva del hecho histórico, como se si eludiera cualquier compromiso. Esta actitud recuerda a alguien que ofrece un dato y huye inmediatamente. Evidentemente, tal evasión trae consigo un trasfondo político.
La llegada de occidente a territorios de poblaciones indígenas representó un punto de inflexión en la historia. A un tiempo propio y de autonomía, prosiguió el tiempo ajeno, de opresión, agravios, invisibilización y despojo.
En los últimos años, luego de decir basta, los pueblos indígenas apuestan por escribir su propia historia. Además, prácticas propias como el buen vivir, la convivencia con el bosque o la medicina natural, cobran inusitada y trascendental vigencia en tiempos de crisis sociales y económicas. Luego de 500 años, el regreso a la semilla para un nuevo aprendizaje se hace impostergable.
Nos encontramos en un tiempo donde, nunca como hoy, el Estado y los pueblos indígenas buscan mecanismos de diálogo concretos. La promulgación de la Ley de Derecho a la Consulta Previa a los Pueblos Indígenas u Originarios y los actuales trabajos para su reglamentación, son signo de ello.
Es momento que desde las instancias gubernamentales a nivel local, regional y finalmente nacional, se haga una posición clara en cuanto a las consideraciones oficiales sobre el 12/10, para que se asuma en las instancias del Estado y la sociedad civil de nuestro país iniciativas que puedan derivar en buenas prácticas de pluralismo social, cultural y lingüístico.


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*Programa Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana (Formabiap),

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Fuente: Servindi