jueves, 3 de enero de 2013

El peligro de la teología ficción.


por Juan María Tellería
Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, a quien os predicamos Silvano, Timoteo y yo, no fue sí y no; en él no hubo más que sí; pues todas las promesas hechas por Dios han tenido su sí en él; y por eso decimos por él “Amén” a la gloria de Dios. (2 Corintios 1, 19-20. BJ)
Se dice por ahí que la ficción, al menos en dos de las acepciones que da a este término el ya clásico Diccionario ideológico de la lengua española de Julio Casares —“invención imaginativa” y “creación poética”, respectivamente—, es algo necesario para el desarrollo de las capacidades mentales humanas, o por lo menos, uno de los muchos recursos de nuestra inteligencia para generar goce estético. Lo cierto es que se constata en todas las épocas y latitudes, etnias, pueblos y culturas, plasmada en gran variedad de manifestaciones artísticas y en los múltiples géneros literarios cultivados, ya sean orales o escritos, sin olvidar el cine. El gran problema que plantea es que, en ocasiones, su frontera con la realidad se encuentra tan difuminada, es tan tenue, que acaba confundiéndose con ella, hecho cuyas consecuencias pueden ser terribles. Y no nos referimos específicamente a la situación de niños pequeños aterrorizados por historias o películas cuyos protagonistas son ogros, brujas, monstruos o dragones, totalmente auténticos para ellos, sino a la de personas adultas que, en diferentes áreas de la vida, llegan a jugar tanto con la ficción que acaban no distinguiéndola del mundo real.
Si una tesitura semejante es peligrosa en múltiples ámbitos de la existencia debido a sus consecuencias, pensemos por un momento en el daño ingente que puede generar en el terreno cristiano eso que se ha dado en llamar con no poca gracia “teología ficción”. Y no nos referimos precisamente a lecturas o interpretaciones fantasiosas de la Biblia, o de alguna porción específica de ella, como los libros de Daniel o el Apocalipsis, que en boca de más de uno parecieran guiones de películas catastróficas antes que oráculos de consolación. Pensamos más bien en quienes toman el mensaje central de las Escrituras, la Historia de la Salvación cuyo centro y culminación es Jesús el Mesías, y comienzan a jugar con el lenguaje planteando mil y una situaciones hipotéticas, todas ellas envueltas en un gran “si” condicional —que nunca se debe confundir con el “sí” asertivo o afirmativo, que lleva tilde gráfica—, para acabar cimentando sobre puras entelequias todo un entramado de pensamiento y de doctrina.
Recordamos, y no precisamente con agrado, sermones dominicales, conferencias y estudios bíblicos impartidos con grandes alardes de autoridad y presunto conocimiento, cimentados en cuestiones como “qué habría sucedido SI Jesús hubiera cedido a la tentación en el desierto”, “cuál hubiese sido nuestro destino SI Jesús en la agonía del Getsemaní (¡o del Calvario!) hubiera renunciado a su labor redentora y hubiera ascendido a los cielos”, o “qué habría acontecido con este mundo SI Dios hubiera fulminado (¡y con todo derecho!) a Adán y Eva inmediatamente después de haber comido del fruto prohibido”, por no citar sino tres ejemplos muy manidos y que se repiten de continuo. De limitarse a ser meras preguntas retóricas, no habría nada que decir. El problema es cuando no lo son, sino que dan pie a especulaciones insanas sobre la naturaleza divina, los ángeles y los demonios, la certeza del propósito de Dios para la especie humana, o la humanidad y divinidad de Cristo, y salen de su cauce para perderse en un laberinto de sinsentidos que desdibuja y trastoca la clara enseñanza de las Escrituras. Y no es algo que tuviera lugar hace años, sino que se está viviendo hoy en demasiadas congregaciones de nuestro entorno.
Realmente, la Biblia nos ha llegado escrita como fruto directo, no de una labor periodística (una especie de crónica de sucesos o reportaje in situ sobre eventos portentosos), sino de una muy profunda reflexión a posteriori por parte de sus autores y hagiógrafos acerca de las grandes gestas salvíficas de Dios acaecidas en la historia del antiguo Israel, y sobre todo, acerca del gran acto divino realizado de una vez por todas en la persona de Jesús de Nazaret. Reflexión que viene expresada por medio de fórmulas, declaraciones, antiguos credos o confesiones de fe que hallamos esparcidos tanto por el Antiguo como por el Nuevo Testamento, y que básicamente nos transmiten certeza. Dicho de forma lapidaria: la Biblia no deja lugar a la especulación ni a la ficción; presenta los hechos de la Historia de la Salvación como algo que ha tenido lugar en el espacio y en el tiempo terrestres, pero que forma parte de un propósito eterno anterior a la creación del mundo. Es en este sentido como podemos comprender bien la afirmación de San Pablo Apóstol con que encabezamos nuestra reflexión, según la cual Cristo Jesús es el gran  de Dios,  con tilde, asertivo, en quien han hallado cumplimiento cabal todas las antiguas promesas y en cuya propia carne se ha efectuado la redención de la gran familia humana. En Jesús el Mesías no puede haber NO, ni tampoco QUIZÁSPUEDE QUE, A LO MEJOR o TAL VEZ. No hay lugar en él para esos SI condicionales de que tanto gustan los amantes de la teología ficción porque su labor redentora no es ficticia, no es imaginaria, sino un acontecimiento cierto que tuvo lugar en la historia hace dos mil años.
Todo ello nos invita, en tanto que creyentes cristianos —y más aún, evangélicos, es decir, de la Buena Nueva—, a enfocar nuestra fe como una certeza. A diferencia de otros sistemas religiosos, antiguos y modernos, un cristianismo auténticamente evangélico ha de ser lo más opuesto a cualquier tipo de ficción o mito en el sentido de “imaginario” o “especulativo”. En primer lugar, porque se cimenta en lo que Dios ha llevado a cabo en la historia; nuestra fe es histórica y existencial al mismo tiempo, una fe que actualiza de continuo en la vivencia de la Iglesia los eventos del pasado. Y en segundo, porque la vocación del creyente en medio de un mundo muy real, muy palpable, es precisamente pisar con los pies en tierra. El objeto —más bien diríamos el sujeto— de nuestra proclamación es precisamente un ser humano que vivió en un momento muy concreto del devenir de los pueblos; y los destinatarios son también seres humanos, no ángeles ni demonios, sino esos a quienes Jesús señala constantemente como nuestro prójimo, aquellos a quien estamos llamados a ministrar las Buenas Noticias de salvación, es decir, de re-dignificación.
Iniciamos un nuevo año, un 2013 que, en opinión de algunos, será trágico en muchos sentidos, pero lo comenzamos en tanto que creyentes cristianos sin ningún tipo de ficción especulativa, haciéndole frente con todo el realismo del mundo y sabiendo que también en él Dios seguirá bendiciendo a su pueblo y sirviéndose de él para difundir la luz a las naciones.
Feliz Año Nuevo a todos nuestros lectores y amigos de La Lupa Protestante.

Autor/a: Juan María Tellería


El pastor Juan María Tellería Larrañaga es en la actualidad profesor y decano del CEIBI (Centro de Investigaciones Bíblicas),Centro Superior de Teología Protestante.

Fuente: Lupa Protestante
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miércoles, 2 de enero de 2013

Los escritores y los libros que protagonizarán 2013.

Por:
Winston Manrique Sabogal
02/01/2013

Este es solo un asomo a algunas de las mejores lecturas que promete este nuevo año: desde un inédito de Juan Ramón Jiménez, la poesía completa de Anne Sexton y todos los cuentos de Anton Chejov, hasta los libros premiados en Estados Unidos, Reino Unido, Francia e Italia, pasando por escritores en español como Muñoz Molina, Laura Restrepo, Fernández Cubas y autores en potencia como el mexicano Yuri Herrera. Además, ensayos sobre la crisis económica, la mujer en la historia, España y muchas biografías y epistolarios. A los libros de autores poco conocidos, pero que hay que tener en cuenta, les dedicaré otro post en un par de semanas, igual tratamiento tendrá la literatura infantil y juvenil y el cómic. Por lo pronto, empecemos la lista para nuestra biblioteca ideal del 2013:

INÉDITOS Y VIDAS
Aunque literariamente el nuevo año ha empezado con la mirada biográfica del Nobel chino Mo Yansobre su país enCambios (Seix Barral), publicado en las últimas semanas, uno de los libros que protagonizarán el año será un inédito de Juan Ramón Jiménez:Vida (Pre-Textos). Se trata del ambicioso proyecto inacabado del poeta y Nobel español (en la imagen visto por Sciammarella) en el cual combina la autobiografía y la evolución de su obra literaria. En esta línea biográfica y de memorias y cartas parecen imprescindibles títuloscomo Fama y soledad de Picasso, de John Berger (Alfaguara), La batalla de las cerezas (Paidós), la correspondencia entre Günther Anders y Hanna Arendt; Nicolás Maquiavelo (Paidós), de Corrado Vivanti; Los círculos morados (Lumen), primer tomo de memorias de Jorge Edwards; la esperada nueva edición corregida de El cuaderno gris(Destino), de Josep Pla; Dionisio Ridruejo (RBA), de Manuel Penella; yEn Ronda. Cartas y poemas (Pre-Textos), de J. M. Rilke, para conmemorar el centenario del paso del poeta alemán por la población malagueña.

CRISIS
La crisis seguirá tomando las librerías. Para empezar un título que habla por sí solo: Crisis económica en España, 1300-2012. Lecciones de la historia(Alianza), de Fernando Comin y Mauro Hernández. Luego se puede seguir con La gran apuesta (Debate), de Michael Lewis, sobre el crac inmobiliario que desató el actual presente; después con El informe Stiglitz. Por una reforma del sistema económica internacional (RBA), de Joseph Stiglitz; Lo que el dinero no puede comprar (Debate), de Michael J. Sandel; yGobernanza inteligente para el siglo XXI. Una vía intermedia entre Occidente y Oriente (Taurus), de Nicolas Berggruen y Nathan Gardels; y, para terminar, Economía del cuerpo. Cómo la crisis afecta a nuestra salud y qué hacer al respecto (Taurus), de David Stuckler y Sanjay Basu. En los aledaños de este presente y con vuelos más literarios, Pere Gimferrer ha escrito el poemario Alma Venus, y Antonio Muñoz Molina el ensayo Todo lo que era sólido, ambos en Seix Barral.

ESPAÑA
La memoria de España continúa con Felipe II (Planeta), de Hugh Thomas,La historia de España, coordinado por Josep Fontana y Ramón Villares, Los mitos del 18 de julio, coordinado por Ángel Viñas, y España partida en dos, de Julián Casanova, todos en editorial Crítica.

MUJER
El tema de la mujer cobra fuerza con obras como Reflejos en el ojo de un hombre (Galaxia Gutenberg), de Nancy Huston, que aborda la violencia, las desigualdades, los prejuicios y la prostitución; La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral), de Rosa Montero, sobre el papel de la mujer a lo largo de la vida; y la Historia del feminismo, uno de los primeros títulos de la editorial Cátedra para su nueva colección Historia de…

NARRATIVA EN ESPAÑOL
La ficción literaria en español trae a Carme Riera con su novela autobiográfica Tiempo de inocencia (Alfaguara), Rafael Chirbes con En la orilla (Anagrama), Laura Restrepo con Hot Sur (Planeta), Ramiro Pinilla conEl cementerio vacío (Tusquets), Manuel Vicent con El azar de la mujer rubia (Alfaguara), César Aira con Libro de cuentos y Los fantasmas(Mondadori), Cristina Fernández Cubas con La puerta entreabierta(Tusquets), Santiago Roncagliolo con Óscar y las mujeres (Alfaguara), Lázaro Covadlo con Taimir (RBA), Martín Casariego con El espejo del día(Planeta), Eduardo Lago con Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee (Destino), Maurico Wiesental con Siguiendo mi camino (Acantilado); Francisco González Ledesma con Peores momentos de morir (Planeta), Patricio Pron con La vida interior de las plantas de interior (Mondadori); Horacio Castellanos Moya con El sueño del retorno (Tusquets), Lolita Bosch con Campos de amapola antes de esto (El Aleph), Yuri Herrera conLa transmigración de los cuerpos (Periférica) e Ildefonso Falcones con título aún por definir en Grijalbo.

NARRATIVA TRADUCIDA
La narrativa en otros idiomas traerá dos libros premiados como los mejores en 2012 en Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente: Una reina en el estrado (Destino), de Hilary Mantel, con el cual ha logrado por segunda vez en Booker, y La casa redonda (Siruela), de Louise Erdrich. Otro autor doblemente premiado con el Booker que estará presente este 2013 es el australiano Peter Carey con La naturaleza de las lágrimas (Alfaguara); de Francia llegará Emmamuel Carrere con Limónov (Anagrama), Philippe Claudel con Olores (Salamandra), Mathias Enard con Calle de ladrones(Mondadori); de EE UU Cynthia Ozick con Cuerpos extraños (Lumen), Jeffrey Eugénides con La trama nupcial (Anagrama), John Irving conPersonas como yo (Tusquets), Richard Yates con Jóvenes corazones desolados (RBA), David Foster Wallace con su primera novela La escoba del sistema (Pálido fuego), Kate Atkinson con Me desperté temprano y saqué al perro (Lumen), John Cheever con Crónica de los Wapshot(RBA), Michael Chabon con Telegraph Avenue (Mondadori), David Mitchell con El bosque del cisne negro (Duomo) y Ben Lerner con Saliendo de Atocha (Mondadori); de Serbia Danilo Kis con Lección de anatomía(Acantilado); de Italia Dacia Maraini con Amor robado (Galaxia Gutenberg), Paolo Giordano con El cuerpo humano (Salamandra), Lorenza Foschinni con El abrigo de Proust (Impedimenta) y Erri de Luca con El crimen del soldado (Seix Baral); de Albania, Fatos Kongoli con Una nulidad de hombre (Siruela); de Portugal Antonio Lobo Antunes con Tercer libro de crónicas(Mondadori); de Polonia Slawomir Mrozek con La vida para principiantes(Acantilado).. Uno de los libros que cerrará el año será el primer volumen de todos los cuentos de Anton Chéjov (Páginas de Espuma).

POESÍA
Y si el inédito de Juan Ramón Jiménez abrió este panorama de recomendaciones, la gran poeta Anne Sexton lo cierra: la editorial Linteo publicará en edición bilingüe su Poesía completa con la introducción de quien fuera su amiga y también poetisa Maxine Kumin.


Así será el 2013 según la Geopolítica.



Después de haber sobrevivido –el pasado 21 de diciembre– al anunciado fin del mundo, nos queda ahora tratar de prever –con razonamientos prudentes pero más cartesianos– nuestro futuro inmediato, basándonos en los principios de la geopolítica, una disciplina que permite comprender el juego general de las potencias y evaluar los principales riesgos y peligros. Para anticipar, como en unos tableros de ajedrez, los movimientos de cada potencial adversario.

Si contemplamos, en este principio de año, un mapa del planeta, inmediatamente observamos varios puntos con luces rojas encendidas. Cuatro de ellos presentan altos niveles de peligro: Europa, América Latina, Oriente Próximo y Asia.

En la Unión Europea (UE), el año 2013 será el peor desde que empezó la crisis. La austeridad como credo único y los hachazos al Estado de bienestar continuarán porque así lo exige Alemania que, por primera vez en la historia, domina Europa y la dirige con mano de hierro. Berlín no aceptará ningún cambio hasta los comicios del próximo 22 de septiembre en los que la canciller Angela Merkel podría ser elegida para un tercer mandato.

En España, las tensiones políticas aumentarán a medida que la Generalitat de Catalunya vaya precisando los términos de la consulta a los catalanes sobre el futuro de esa comunidad autónoma. Proceso que, desde Euskadi, los nacionalistas vascos seguirán con el mayor interés. En cuanto a la situación de la economía, ya pésima, va a depender de lo que ocurra… en Italia en las próximas elecciones (el 24 de febrero). Y de las reacciones de los mercados ante una eventual victoria de los amigos del conservador Mario Monti (que cuenta con el apoyo de Berlín y del Vaticano) o del candidato de centroizquierda Pier Luigi Bersani, mejor colocado en las encuestas. También dependerá de las condiciones (sin duda brutales) que exigirá Bruselas por el rescate que Mariano Rajoy acabará pidiendo. Sin hablar de las protestas que siguen extendiéndose como reguero de gasolina y que acabarán por dar con algún fósforo encendido… Podrían producirse explosiones en cualquiera de las sociedades de la Europa del sur (Grecia, Portugal, Italia, España) exasperadas por los matraqueos sociales permanentes. La UE no saldrá del túnel en 2013, y todo podría empeorar si, además, los mercados decidieran cebarse (como los neoliberales les están incitando a hacerlo) (1) con la Francia del muy moderado socialista François Hollande.

En América Latina, el año 2013 también está lleno de desafíos. En primer lugar en Venezuela, país que desde 1999 representa un papel motor en los cambios progresistas de todo el subcontinente. La imprevista recaída del presidente Hugo Chávez –reelegido el pasado 7 de octubre– crea incertidumbre. Aunque el dirigente se está restableciendo de su nueva operación contra el cáncer, no pueden descartarse nuevas elecciones presidenciales en febrero próximo. Designado por Chávez, el candidato de la revolución bolivariana sería el actual vicepresidente (equivalente a primer ministro) Nicolás Maduro, un líder muy sólido con todas las cualidades, humanas y políticas, para imponerse.

También habrá elecciones, el 17 de febrero, en Ecuador: la reelección del presidente Rafael Correa, otro dirigente latinoamericano fundamental, ofrece pocas dudas. Importantes comicios asimismo, el 10 de noviembre, en Honduras donde, el 28 de junio de 2009, fue derrocado Manuel Zelaya. Su sucesor, Porfirio Lobo, no puede postularse para un segundo mandato consecutivo. En cambio, el Tribunal Supremo Electoral ha autorizado la inscripción del partido Libertad y Refundación (LIBRE), liderado por el ex presidente Zelaya, que presenta, como candidata, a su esposa y ex primera dama, Xiomara Castro. Importantes elecciones igualmente en Chile, el 17 de noviembre. Aquí, la impopularidad actual del presidente conservador Sebastián Piñera ofrece posibilidades de victoria a la socialista Michelle Bachelet.

La atención internacional también se fijará en Cuba. Por dos razones. Porque continúan en La Habana las conversaciones entre el Gobierno colombiano y los insurgentes de las FARC para tratar de poner fin al último conflicto armado de América Latina. Y porque se esperan decisiones de Washington. En los comicios estadounidenses del pasado 6 de noviembre, Barack Obama ganó en Florida; obtuvo el 75% del voto hispano y –muy importante– el 53% del voto cubano. Unos resultados que le dan al Presidente, en su último mandato, un amplio margen de maniobra para avanzar hacia el fin del bloqueo económico y comercial de la isla.

Donde nada parece avanzar es, una vez más, en el Cercano Oriente. Ahí se encuentra el actual foco perturbador del mundo. Las revueltas de la “primavera árabe” consiguieron derrocar a varios dictadores locales: Ben Alí en Túnez, Mubarak en Egipto, Gadafi en Libia y Saleh en Yemen. Pero las elecciones libres permitieron que partidos islamistas de corte reaccionario (Hermanos Musulmanes) acaparasen el poder. Ahora quieren, como lo estamos viendo en Egipto, conservarlo a toda costa. Para consternación de la población laica que, por haber sido la primera en sublevarse, se niega a aceptar esa nueva forma de autoritarismo. Idéntico problema en Túnez.

Después de haber seguido con interés las explosiones de libertad de la primavera 2011 en esta región, las sociedades europeas se están de nuevo desinteresando de lo que allí ocurre. Por demasiado complicado. Un ejemplo: la inextricable guerra civil en Siria. Ahí, lo que está claro es que las grandes potencias occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia), aliadas a Arabia Saudí, Qatar y Turquía, han decidido apoyar (con dinero, armas e instructores) a la insurgencia islamista suní. Ésta, en los diferentes frentes, no cesa de ganar terreno. ¿Cuánto tiempo resistirá el Gobierno de Bachar El Asad? Su suerte parece echada. Rusia y China, sus aliados diplomáticos, no darán luz verde en la ONU a un ataque de la OTAN como en Libia en 2011. Pero tanto Moscú como Pekín consideran que la situación del régimen de Damasco es militarmente irreversible, y han empezado a negociar con Washington una salida al conflicto que preserve sus intereses.

Frente al “eje chií” (Hezbolá libanés, Siria, Irán), Estados Unidos ha constituido en esa región un amplio “eje suní” (desde Turquía y Arabia Saudí hasta Marruecos pasando por El Cairo, Trípoli y Túnez). Objetivo: derrocar a Bachar El Asad –y despojar así a Teherán de su gran aliado regional– antes de la próxima primavera. ¿Por qué? Porque el 14 de junio tienen lugar, en Irán, las elecciones presidenciales (2). A las cuales Mahmud Ahmadinejad, el actual mandatario, no puede presentarse pues la Constitución no permite ejercer más de dos mandatos. O sea que, durante el próximo semestre, Irán se hallará immerso en violentas pugnas electorales entre los partidarios de una línea dura frente a Wa­s­hington y los que defienden la vía de la negociación.

Frente a esa situación iraní de cierto desgobierno, Israel en cambio estará en orden de marcha para un eventual ataque contra las instalaciones nucleares persas (3). En el Estado judío, en efecto, las elecciones generales del 22 de enero verán probablemente la victoria de la coalición ultraconservadora que reforzará al primer ministro Benjamín Netanyahu, partidario de bombardear cuanto antes Irán.

Ese ataque no puede llevarse a cabo sin la participación militar de Estados Unidos. ¿Lo aceptará Washington? Es poco probable. Barack Obama, que toma posesión el 21 de enero, se siente más seguro después de su reelección. Sabe que la inmensa mayoría de la opinión pública estadounidense (4) no desea más guerras. El frente de Afganistán sigue abierto. El de Siria también. Y otro podría abrirse en el norte de Malí. El nuevo secretario de Estado, John Kerry, tendrá la delicada misión de calmar al aliado israelí.

Entretanto Obama mira hacia Asia, zona prioritaria desde que Washington decidió la reorientación estratégica de su política exterior. Estados Unidos trata de frenar allí la expansión de China cercándola de bases militares y apoyándose en sus socios tradicionales: Japón, ­Corea del Sur, Taiwán. Es significativo que el primer viaje de Barack Obama, depués de su ­reelección el pasado 6 de noviembre, haya sido a Birmania, Camboya y Tailandia, tres ­Estados de la Asociación de ­Naciones del Sudeste de Asia (ASEAN). Una organización que reúne a los aliados de Wa­shington en la región y la mayoría de cuyos miembros tienen problemas de límites marítimos con Pekín.

Los mares de China, que designará a Xi Jinping presidente en marzo próximo, se han convertido en las zonas de mayor potencial de conflicto armado del área Asia-Pacífico. Las tensiones de Pekín con Tokio, a propósito de la soberanía de las islas Senkaku (Diaoyú para los chinos), podrían agravarse después de la victoria electoral, el pasado 16 de diciembre, del Partido Liberal-Demócrata (PLD) cuyo líder y nuevo primer ministro, Shinzo Abe, es un “halcón” nacionalista, conocido por sus críticas hacia China. También la disputa con Vietnam sobre la propiedad de las islas Spratley está subiendo peligrosamente de tono. Sobre todo después de que las autoridades vietnamitas colocaran oficialmente, en junio pasado, el archipiélago bajo su soberanía.

China está modernizando a toda marcha su Armada. El pasado 25 de septiembre lanzó su primer portaaviones, el Liaoning, con la intención de intimidar a sus vecinos. Pekín soporta cada vez menos la presencia militar de Estados Unidos en Asia. Entre los dos gigantes, se está instalando una peligrosa “desconfianza estratégica” (5) que, sin lugar a dudas, va a marcar la política internacional del siglo XXI.

Notas:

(1) Léase el dossier “France and the euro. The time-bomb at the heart of Europe”, The Economist, Londres, 17 de noviembre de 2012.

(2) En Irán, el presidente no es el jefe de Estado. El jefe de Estado es el Guía Supremo, elegido de por vida, y cuya función ejerce actualmente Alí Jamenei.

(3) Léase, Ignacio Ramonet, “El año de todos los peligros”, Le Monde diplomatique en español, febrero 2012.

(4) The New York Times, Nueva York, 12 de noviembre de 2012.

(5) Léase Wang Jisi y Kenneth G. Lieberthal, “Adressing U.S.-China Strategic Distrust”, Broo­kings Institution, 30 de marzo de 2012.

Fuente: ApiaVirtual

martes, 1 de enero de 2013

Los Rollos del Mar Muerto en Internet.



Del desierto de Judea a Internet

Los Rollos del Mar Muerto, joyas arqueológicas que trascienden lo religioso, ya están digitalizados y subidos al ciberespacio, gracias a tecnología de la NASA.
Era 1947. Ese año se realizó el hallazgo más importante de manuscritos de la arqueología moderna. Tres niños beduinos que pastoreaban sus cabras se encontraron con unos rollos de papel en las cuevas de Qumran, cerca del Mar Muerto. A ese descubrimiento le siguieron otros; en total eran casi 900 rollos que el tiempo dividió en unos 15 mil fragmentos. Mediante distintas técnicas, se detectó que esos textos habían sido escritos entre el siglo III A.C. y el año 68 de esta era. Algunos de ellos son parte fundamental del Antiguo Testamento. Está el Libro de Isaías, varios salmos fundamentales, los Diez Mandamientos y el primer capítulo del Génesis ("En un principio creó Dios los cielos y la tierra...") escrito en arameo.
Se les llamó los Rollos del Mar Muerto. Hallados en el desierto de Judea, la extrema aridez reinante les permitió su preservación. Hoy la mayoría de ellos se encuentra en el Museo de Israel, en Jerusalén. Y a diferencia de lo que ocurrió durante dos mil años, su exposición a la luz los ha convertido en textos de una gran fragilidad y muy difícil manipulación. Pero desde el 18 de diciembre están a disposición de todo el mundo a un click de distancia.
Ese día se lanzó en Jerusalén el portal Dead Sea Scrolls (www.deadseascrolls.org.il), ahora conocida como la Biblioteca Digital de los Rollos del Mar Muerto. Se trata de un trabajo combinado entre la Autoridad de Antigüedades de Israel y sus expertos, la NASA y su tecnología de tratamiento de imágenes, más Google y su alcance, en el cual se fotografiaron y compaginaron unos mil fragmentos ya disponibles en alta definición para el cibernauta. Se espera que todos los textos estén "subidos" en cinco años.
Cada fragmento tiene una resolución 200 veces superior a una cámara estándar, lo que permite captar con nitidez cada detalle. Incluso, destacaron los responsables del proyecto, se han notado letras y grafías que antes no se había percibido. Los textos están disponibles también en hebreo e inglés.
"Esto se refiere al comienzo del monoteísmo", señaló Shuka Dorfman, director de la Autoridad de Antigüedades de Israel, al diario El Universal de México, sobre la importancia histórica y simbólica de estos textos. "El pensar que pueden acceder a estos manuscritos niños y jóvenes del siglo XXI, remontándose a la antigüedad y leyendo con sus propios ojos, en Internet, el texto más antiguo en el que aparecen los Diez Mandamientos o el libro de Génesis tiene un gran significado".

Fuente: Elpais.com.uy

¿Alimentos para comer o tirar?


Esther Vivas, 01-Enero-2013

Vivimos en el mundo de la abundancia. Hoy se produce más comida que en ningún otro período en la historia. La producción alimentaria se ha multiplicado por tres desde los años 60, mientras que la población mundial, desde entonces, tan sólo se ha duplicado. Hay comida de sobras.

Pero 870 millones de personas en el planeta, según indica la FAO, pasan hambre y anualmente se desperdician en el mundo 1.300 millones de toneladas de comida, un tercio del total que se produce. Alimentos para comer o tirar, esa es la cuestión.

En el Estado español, según el Banco de los Alimentos, se tiran cada año 9 millones de toneladas de comida en buen estado. En Europa esta cifra asciende a 89 millones, según un estudio de la Comisión Europea: 179 kilos por habitante y año. Un número que sería incluso muy superior si dicho informe incluyera, también, los residuos de alimentos de origen agrícola generados en el proceso de producción o los descartes de pescado arrojados al mar. En definitiva, se calcula que en Europa, a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, del campo al hogar, se pierde hasta el 50% de los alimentos sanos y comestibles.

Despilfarro y derroche versus hambre y penuria. En el Estado español, una de cada cinco personas vive por debajo del umbral de la pobreza, el 21% de la población. Y según el Instituto Nacional de Estadística, se calculaba, en 2009, que más de un millón de personas tenían dificultades para comer lo mínimo necesario. A día de hoy, pendientes de cifras oficiales, la situación, sin lugar a dudas, es mucho peor. En la Unión Europea son 79 millones las personas que no superan el umbral de la pobreza, un 15% de la población. Y de estos, 16 millones reciben ayuda alimentaria. La crisis convierte el malbaratamiento en un drama macabro, donde mientras millones de toneladas de comida son desperdiciadas anualmente, millones de personas no tienen qué comer.

Y, ¿cómo y dónde se tira tantísima comida? En el campo, cuando el precio cae por debajo de los costes de producción, al agricultor le resulta más barato dejar el alimento que recolectarlo, o cuando el producto no cumple los criterios de tamaño y aspecto dictados. En los mercados mayoristas y las centrales de compra, donde los alimentos tienen que pasar una especie de “certamen de belleza” respondiendo a los criterios establecidos, principalmente, por los supermercados. En la gran distribución (súpers, hipermercados…), que requieren de un alto número de productos para tener los estantes siempre llenos, aunque después caduquen y se tengan que tirar, donde se producen errores en la confección de pedidos, hay problemas de envasado y deterioro de los alimentos frescos. En otros puntos de venta al detalle, como mercados y tiendas, en los que se tira aquello que ya no se puede vender.

En restaurantes y bares, donde un 60% de los desperdicios son consecuencia de una mala previsión, el 30% se malbarata al preparar las comidas y el 10% responde a las sobras de los comensales, según un informe avalado por la Federación Española de Hostelería y Restauración. En casa, cuando los productos se estropean porque hemos comprado más de lo que necesitábamos, dejándonos llevar por ofertas de última hora y reclamos tipo 2×1, al no saber interpretar un etiquetaje confuso o por envases que no se adecuan a nuestras necesidades.

El desperdicio alimentario tiene causas y responsables diversos, pero, básicamente, responde a un problema estructural y de fondo: los alimentos se han convertido en mercancías de compra y venta y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un muy segundo plano. De este modo, si la comida no cumple unos determinados criterios estéticos, no se considera rentable su distribución, se deteriora antes de tiempo… se desecha. El impacto de la globalización alimentaria al servicio de los intereses de la agroindustria y los supermercados, promoviendo un modelo de agricultura kilométrica, petrodependiente, deslocalizada, intensiva, que fomenta la pérdida de la agrodiversidad y del campesinado…, tiene una gran responsabilidad en ello. Poco importa que millones de personas pasen hambre. Lo fundamental es vender. Y si no lo puedes comprar, no cuentas.

Pero, ¿qué pasa si intentas recoger la comida que sobra? O bien te puedes encontrar con el contenedor cerrado bajo llave como ha hecho el consistorio de Girona, con los depósitos frente a los supermercados, alegando “alarma social” ante el hecho de que cada vez son más las personas que toman alimentos de la basura. O bien puedes enfrentarte a una multa de 750 euros si hurgas en los contenedores madrileños. Como si el hambre o la pobreza fuese una vergüenza o un delito, cuando lo vergonzoso y propio de delincuentes son las toneladas de comida que se tiran diariamente, fruto de los dictados del agrobusiness y los supermercados, y que cuentan, además, con el beneplácito de las administraciones públicas.

Los supermercados nos dicen que donan comida a los bancos de alimentos, en un intento de lavarse la cara. Pero, según un estudio del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, sólo un 20% lo hace. Y esto, además, no es la solución. Dar comida puede ser una respuesta de emergencia, una tirita o incluso un torniquete, en función de la herida, pero es imprescindible ir a la raíz del problema, a las causas del despilfarro, y cuestionar un modelo agroalimentario pensado no para alimentar a las personas sino para que unas pocas empresas ganen dinero.

Vivimos en el mundo de las paradojas: gente sin casa y casas sin gente, ricos más ricos y pobres más pobres, despilfarro versus hambre. Nos dicen que el mundo es así y que mala suerte. Nos presentan la realidad como inevitable. Pero no es verdad. Ya que a pesar de que el sistema y las políticas dicen ser neutrales no lo son. Tienen un sesgo ideológico y reaccionario claro: buscan el beneficio, o ahora la supervivencia, de unos pocos a costa de la gran mayoría. Así funciona el capitalismo, también en las cosas del comer.

Artículo publicado hoy en Público y en el blog de Esther Vivas

Fuente: Atrio