sábado, 24 de agosto de 2013

La extrema arrogancia del imperio: el espionaje universal.


por Leo Boff

El secuestro del Presidente de Bolivia Evo Morales, impidiendo que su avión sobrevolase el espacio europeo y la revelación del espionaje universal por parte de los órganos de información y control del gobierno estadounidense (NSA) nos llevan a reflexionar sobre un tema cultural de graves consecuencias: la arrogancia. Los hechos referidos muestran a qué nivel ha llegado la arrogancia de los europeos, forzados por los Estados Unidos. La arrogancia es un tema central de la reflexión griega de la cual venimos. Modernamente ha sido estudiada en profundidad por un pensador italiano con formación en economía, sociología y psicología analítica, Luigi Zoja, cuyo libro ha sido publicado en Brasil: História da Arrogância (Axis Mundi, São Paulo, 2000).
En este libro denso, se hace la historia de la arrogancia en las culturas mundiales, especialmente en la cultura occidental. Los pensadores griegos (filósofos y dramaturgos) notaron que la racionalidad que se liberaba del mito venía habitada por un demonio que la llevaría a conocer y a desear ilimitadamente, en un proceso sin fin. Esa energía tiende a romper todos los límites y a terminar en la arrogancia, el verdadero pecado que los dioses castigaban duramente. Se llamó hybris al exceso en cualquier campo y Némesis al principio divino que castiga la arrogancia.
El imperativo de la Grecia antigua era méden ágan: «nada en exceso». Tucídides hará decir a Pericles, el genial político de Atenas: «amamos lo bello pero con frugalidad; usamos la riqueza para emprendimientos activos, sin ostentaciones inútiles; para nadie la pobreza es vergonzosa, pero es vergonzoso no hacer lo posible para superarla». En todo buscaban la justa medida.
La ética oriental, budista e hindú, predicaba la imposición de límites al deseo. El Tao Te King ya sentenciaba: «no hay mayor desgracia que no saber contentarse» (cap.46); «habría sido mejor parar, antes que el vaso se desbordase» (cap.9).
La hybris-exceso-arrogancia es el mayor vicio del poder, sea personal, sea de un grupo o de un imperio. Hoy esa arrogancia toma cuerpo en el imperio norteamericano, que somete a todos, y en el ideal del crecimiento ilimitado que subyace a nuestra cultura y a la economía política.
Ese exceso-arrogancia ha llegado en los días actuales a su culmen en dos frentes: en la vigilancia ilimitada, que consiste en la capacidad de que un poder imperial controle, por sofisticada tecnología cibernética, a todas las personas, violando los derechos de soberanía de un país y el derecho inalienable a la privacidad personal. Es señal de debilidad y de miedo de un imperio que ya no consigue convencer con argumentos ni atraer por sus ideales. Entonces necesita usar la violencia directa, la mentira, irrespetar los derechos y los estatutos consagrados internacionalmente. Según los grandes historiadores de las culturas, Toynbee y Burckhard, estas son las señales inequívocas de la decadencia irrefrenable de los imperios. Pero al hundirse causan estragos inimaginables.
El segundo frente de la hybris-exceso reside en el sueño del crecimiento ilimitado mediante la explotación despiadada de los bienes y servicios naturales. Occidente creó y exportó a todo el mundo este tipo de crecimiento, medido por la cantidad de bienes materiales (PIB). Rompe con la lógica de la naturaleza que siempre se autorregula manteniendo la interdependencia de todos con todos. Así un árbol no crece ilimitadamente hasta el cielo; de la misma forma el ser humano conoce sus límites físicos y psíquicos. Pero este proyecto hace que el ser humano imponga a la naturaleza su regulación arrogante: así consume hasta enfermarse y al mismo tiempo busca la salud total y la inmortalidad biológica. Ahora que os límites de la Tierra se han hecho sentir, pues se trata de un planeta pequeño y enfermo, lo fuerza con nuevas tecnologías a producir más. La Tierra se defiende creando el calentamiento global con sus eventos extremos.
Con propiedad dice Soja: «el crecimiento sin fin no es nada más que una ingenua metáfora de la inmortalidad» (p.11). Samuel P. Huntington en su discutido libro El choque de civilizaciones(Paidós 1998) afirmaba que la arrogancia occidental constituye «la fuente más peligrosa de inestabilidad y de un posible conflicto global en un mundo multicivilizacional» (p.397). Este sobrepasar todos los límites está agravado por la ausencia de la razón sensible y cordial. Por ella leemos emotivamente los datos, escuchamos los mensajes de la naturaleza y percibimos lo humano de la historia humana, dramática y esperanzadora.
La aceptación de los límites nos hace humildes y conectados a todos los seres. El imperio norteamericano, por la lógica propia de la arrogancia dominadora, se distancia de todos, crea desconfianzas pero jamás amistad y admiración.
Termino con un cuento de León Tolstoi en el estilo de João Cabral de Mello Neto: ¿De cuánta tierra precisa un hombre? . Un hombre hizo un pacto con el diablo: recibiría toda la tierra que consiguiese recorrer a pie. Se puso a andar día y noche, sin parar, de valle en valle, de monte en monte. Hasta que extenuado cayó muerto. Comenta Tolstoi: si conociese su límite, sabría que apenas le bastaban unos metros; más que eso no necesitaría para ser sepultado.
Para ser admirados, los Estados Unidos no necesitarían más que su propio territorio y su propio pueblo. No precisarían desconfiar de todos ni fisgonear la vida de todo el mundo.




Fuente: Koinonia

Hallan en Israel ruinas únicas del s. VIII adC a las que alude Isaías.


Arqueólogos encuentran restos de una fortificación portuaria asiria de 2.700 años de antigüedad a la que alude el libro de Isaías.

Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Tel Aviv ha descubierto los restos de lo que podrían ser la fortificaciones de un puerto artificial asirio en el actual Israel.

Los arqueólogos dicen que son los restos de una fortificación construida hace unos 2.700 años, y sería un puerto construido por los asirios, cuyas ruinas parecen tener una conexión con luchas por lograr el control de la región por parte de Asiria, tal y como se menciona en el libro de Isaías.

Durante el siglo VIII aC, el rey asirio Sargón II gobernó toda la parte sureste de la cuenca mediterránea, incluyendo Egipto y Medio Oriente. Las inscripciones hablan de un rey filisteo en Ashdod, llamado Yamani, que intentó organizar una revuelta contra el Imperio Asirio.

Los asirios respondieron con dureza, tomando el control de Ashdod en el año 711 antes de Cristo y finalmente destruyendo la ciudad. Como resultado, el poder pasó a la zona de las inmediaciones de Ashdod-Yam, el sitio de las excavaciones actuales.

LA REFERENCIA BÍBLICA

El ataque violento de Sargón II contra Ashdod se menciona en Isaías 20:6, como una advertencia a los que apoyaron la rebelión de la ciudad. Dice el texto "En aquel tiempo, la gente que vive en esta costa dirá: "Mirad lo que ha sucedido a los que confiaron, a los que fueron en busca de ayuda para librarse del rey de Asiria!". Ezequías, rey de Judá, se quedó fuera de la pelea, tras el consejo de Isaías.

EL HALLAZGO ARQUEOLÓGICO
 

Los restos fueron encontrados en la zona arqueológica de Ashdod Yam, frente al mar Mediterráneo y a pocos kilómetros al sur de Tel Aviv. Según estiman los responsables de la excavación, las fortificaciones del puerto tenían forma de media luna y cubrían una superficie cercana a las 7 hectáreas.

Si se llegase a comprobar que efectivamente se trata de una fortificación de un puerto, sería el primer hallazgo de este tipo en esa zona del Mediterráneo.



Fuentes: RT

Editado por: Protestante Digital 2013

viernes, 23 de agosto de 2013

Salvación Individual, mal manejada, concepto peligroso.


Quizás este título te ha llamado la atención y pensarás que este artículo está diseñado para rebatir la idea de la salvación individual. Bueno, no necesariamente, ya que como ministro creo abiertamente en este principio y está claro que existe mucha evidencia bíblica que lo sostiene.  No obstante, la pregunta que podemos formular es: ¿por qué la salvación individual puede ser un concepto peligroso?
Este concepto como verdad bíblica lo encontramos a través de todo el nuevo testamento, citas como Juan 3:16; Juan 14 y 15; Hebreos 3-5; Gálatas 2:8-9 y muchas más, dan evidencia de su veracidad. Además, el concepto es apoyado por la mayoría de la cristiandad y es altamente conocido. Entonces, ¿cuál es el problema? Simple, se trata de la actitud con la cual el creyente interpela la idea en su medio ambiente. Es sabido que muchos conceptos teológicos mal interpretados y aplicados pueden llevar a conductas heréticas o a malas prácticas que adulteran el mensaje del evangelio. De ahí  la importancia de su cuestionamiento y comprensión para que, a su vez, evitemos caer en conductas contrarias a la fe.
No obstante, es en las iglesias protestantes donde este concepto encuentra su mayor aceptación y,  aunque la Iglesia Católica también lo sostiene, pone más enfasis en el efecto comunitario de la salvación. Las iglesias protestantes predican a viva voz esta idea, sin embargo y como ya se ha dicho,  el problema  no es la idea,  sino las implicaciones del concepto una vez recibido y administrado por cada individuo en su vida personal.  Para llegar al punto que queremos,  será saludable ver dos conceptos que, aunque en cierta manera relacionados, son completamente opuestos:
Individuo – (no divisible) en el caso de las ciencias sociales se le adjudica este concepto a toda persona que tiene características particulares y únicas. Deseo, voluntad, actitudes, formas de pensar que permiten su aprendizaje y definición de la personalidad.
Individualismo – es la actitud del individuo de separarse o aislarse de sus comunes en momentos determinados o permanentes. Ejecutar su deseo a base de su criterio o forma de pensar.  Esta puede ser una actitud del individuo o de una comunidad.
Quizás comprendiendo parcialmente estas definiciones podemos visualizar el peligro del concepto si no se concientiza adecuadamente. La realidad que permea muchas denominaciones protestantes es el énfasis en la salvación individual,  olvidando, de alguna manera, su efecto en la totalidad del Cuerpo de Cristo. Podríamos decir lo siguiente: “La Salvación es individual, pero no individualista”.  La iglesia debe entender que existen muchos peligros cuando esto pasa, ya que cuando un creyente asume, y posiblemente sin intención, una actitud individualista,  rechaza el concepto comunitario al que fue llamado.
Si bien está claro que la salvación es individual, ésta no se aleja del concepto comunitario, ya que cuando una persona recibe el mensaje de la Cruz no se convierte sólo en un individuo con fe, sino que es parte de una comunidad de fe: la Iglesia. Esta es un conglomerado de personas que tienen una misma fe (Cristo), una finalidad y una acción,  y es imposible que una persona que la haya conocido crea que puede llevar un evangelio aislado y a su manera.
Existen algunos indicadores que nos avisan acerca de los peligros de entender el concepto de salvación individual como salvación individualista:
  • El creyente cree que maneja su salvación: Sólo llevará a su vida  lo que a su entender “edifica”, desarrollando un criterio no necesariamente inclusivo y eclesial. No reconoce adecuadamente el significado de lo que representa una comunidad de fe.
  • Se centra en el éxito personal secular y espiritual.
  • Desarrolla cierto escepticismo y exclusivismo.
  • Su apoyo a las actividades de la iglesia estarán condicionadas (selectivo).  Al final dicen:  no ir a un servicio o ayuda comunitaria no hará que pierda la salvación”. Esto le lleva a secularizar la fe y a matizarla como una actividad más, olvidando el valor salvífico para otros.
Desde la perspectiva de Dios, la criatura es una moneda de dos caras, individual y comunitaria.  Por esto puedo afirmar que el propósito de Dios persigue un fin en ambos aspectos y que el balance merece tener una adecuada ejecución como creyentes en Cristo y como parte de una comunidad de fe.
No obstante, creo que ya hemos aclarado los peligros de una comprensión inadecuada del concepto y hasta dónde puede llegar su deformación. Sin embargo, deberíamos preguntarnos: ¿por qué pasa esto? y ¿qué lo alimenta?  Varias son las razones:
  • Los discipulados de las iglesias forman inadecuadamente al recién convertido.
  • Predicaciones modernistas, seminarios de motivación o liderazgo usando a Cristo como pretexto, enfatizan más el éxito que un individuo puede lograr que el éxito de éste como iglesia.
  • Las Leyes y Constituciones de algunos países enfatizan la defensa de los derechos del individuo.
  • En distintos países se educa a los hijos a ser grandes profesionales, políticos o figuras públicas y no con valores sociales o comunitarios profundos.
Como podemos ver no sólo es la mala aplicación o comprensión del concepto, sino que nuestra sociedad está diseñada del mismo modo hacia el individuo. Por eso, la pregunta la pregunta en la que deberíamos reflexionar es: ¿Qué podemos hacer? Pues bien, la Sagradas Escrituras son muy claras al exponer que nuestras actitudes como iglesia no pueden ser como las del mundo, el Apóstol Pablo aconseja que “no nos conformemos con el mundo” Romanos 12:2. Nuestro modelo de acercarnos como creyentes, iglesia y sociedad es espiritual y por eso sus componentes deben actuar.
Aunque es cierto el efecto de la salvación en el individuo, no podemos olvidar que nadie es salvado sin ser iglesia. Cristo no dijo que venía a buscar a individuos, sino a una iglesia.  Debemos cuidar nuestros enfoques colectivos y comunitarios, predicarlos y enseñarlos a las nuevas generaciones de creyentes y alejarlos del gran mal que representa el individualismo en el cuerpo de Cristo.


Edward Falto


Pastor y profesor universitario, posee un grado de Bachiller en Administración Comercial de la UCPR (Universidad Católica de Puerto Rico), Ex-profesor y Graduado del Colegio Teológico del Caribe AD. Estudios Graduados en Artes de Filosofía, concentración en Estudios Teológicos de la Universidad Central de Bayamón en Puerto Rico. Ministro protestante durante mas 20 años, ha conducido programas de radio y televisión en distintos medios de comunicación.

Fuente: Lupa Protestante

La mujer en las religiones.


Honorio Cadarso

Se trata de una entrevista a Michel Cazenave, antropólogo de las religiones y especialista en sicoanálisis publicada en Le monde des religions, que traduzco para ATRIO.

–¿Cómo analizar la misoginia de tantas y tantas tradiciones religiosas?

–Hasta donde sabemos, siempre son las mujeres las que transmiten la conciencia religiosa y la aprensión de un Infinito que sobrepasa desmesuradamente a la humanidad. Cuando el sicoanalista L. Lacan intenta definir el “placer sobreañadido”, que sería el de las mujeres, hace referencia a Teresa de Ávila y subraya que entramos en el territorio de la mística. Igualmente Carlos Gustavo Jung repetirá que justamente por la dimensión femenina nos abrimos a la que él llama presencia del Ser, es decir, la imagen de lo divino que vive en todos nosotros con mayor o menor intensidad.


Ahora bien, precisamente eso es lo que generalmente los hombres no han aceptado, al reescribir la historia a su conveniencia para justificar más cómodamente su toma del poder y más en particular la historia de las ideas y de las creencias.

Es así como Medea, a pesar de ser hija del Sol, va a convertirse en una horrible bruja; y como Medusa, hasta incluso según el mismo Freud, se va a convertir en el objeto de terror que todos sabemos; que las supervivencias de los viejos cultos femeninos del neolítico van a ser masacradas por las carnicerías en las que serán inmoladas tantas mujeres en el Renacimiento o en el siglo XVII… Después de todo, si las mujeres están en relación con el cielo, también pueden estarlo con las potestades del infierno hacia las cuales (¿quién lo habría creído?) les empujaría su sexualidad y hasta su mismo estatuto ontológico.

Es así como Hesíodo habla ya de Pandora, la primera mujer, como de una “bella desgracia”. Le espera el retorno del reino de Saturno, un período de abundancia en que los hombres vivían tranquilamente entre ellos, sin la presencia y control de las mujeres que les obligasen a trabajar, y este es un tema recurrente en la literatura grecolatina. Por eso, en fin, la tradición monoteísta, tal cual la hemos heredado, va a hacer remontar el pecado original a nuestra tatatatarabuela Eva que entre nosotros no recobrará su redención más que en una cierta imagen de María, según el juego de palabras capicúa que definiría que por su Ave la Virgen ha vuelto del revés el nombre y con ello la maldición de Eva.




–¿Este desprecio de la mujer es universal?

–Desgraciadamente, parece que sí. Muy pronto nos hemos dado cuenta de que toda la alquimia taoísta, aunque aboga por la complementariedad del hombre y la mujer en la práctica, tiene como fin absoluto garantizar la longevidad y el desarrollo del hombre. De la misma manera que entre los seguidores del tantrismo de India, de nada les vale considerar que la Diosa es lo Indiferenciado absoluto de donde todo ha salido, el Brahman, la mujer es definida siempre en relación al hombre: su padre, su marido, su hermano, el cual hombre se mantiene siempre como polo de referencia. Y si el mundo ha sido realidad, según los Vedas, los textos sagrados del hinduismo, por el poder de la diosa Vac, la Palabra “encarnada”, ello no impide que la oración del sacerdote vale más que la de la sacerdotisa. Una mujer, es bien sabido, no para de hablar. Por su silencio, el hombre parece acercarse más a esa zona inaccesible en la que habito Ello, que es a la vez el ser y el no ser.

Es como si los hombres tuviesen tal terror del poder de la mujer, que considerasen absolutamente necesario suplantarlo con su propio poder. Es como si les fuese necesario un golpe para afirmar su dominio, aunque fuese bautizarlo desde Aristóteles hasta el siglo XIX con fisiologías inventadas pero que se vendían como rigurosamente científicas. El desprecio en que eran mantenidas las mujeres no es la más pequeña de las paradojas, cuando uno recuerda que Jesús, por ejemplo, se detuvo a charlar largamente con la Samaritana, a la que salvó del adulterio, o que se apareció a María de Magdala, y que, según nos cuentan los evangelios, tuvo por única compañía al pie de la cruz a mujeres.

–En tal contexto, ¿cómo explicar la persistencia de representaciones femeninas de lo sagrado?

–Cuando la religión se ha sentido en peligro, se ha vuelto hacia las mujeres, sin duda porque sabía que en el fondo ellas le son mucho más fieles, en el sentido original de esta palabra, que los hombres. Así cuando Roma no sabe ya a qué santo encomendarse frente a los cátaros y los valdenses, y luego frente a los cismas que la van a desgarrar, o la división de los Papas de Avignon que se prolongan hasta el siglo XV, son las grandes místicas desde Angela de Foligno a Catalina de Siena, pasando por Angela de Montefalco, por las beguinas o por Hadewigch de Amberes las que asegurarán su perennidad. hasta que pasado el peligro, los clérigos retoman el poder y vuelven a imponer de nuevo el orden del claro y cristalino pensamiento masculino. Estos años, con todo, son en los que especialmente en las filas franciscanas se verá florecer el culto de “Jesús nuestra Madre” que conocerá su apogeo al final de la Edad Media.

¿Sería desde que los hombres oscuramente y sin querer barruntaban en el fondo de sí mismos, desde el punto y hora en que se trata de comprobar, más que de recordar intelectualmente las estructuras de aquello que los antepasados llamaban el alma del mundo; será desde el punto y hora en que se trata de abrirse a aquello que San Basilio llamaba ya las “energías” de Dios, a través de las cuales El se manifiesta en su esencia comunicable permaneciendo sin embargo oculto en su esencia no comunicable, algo que en cierta manera no está muy lejos del retrato de la Sabiduría de la Biblia, de ciertas consideraciones de la Kábala o de la declaración de Ibn´El Arabi según la cual “la mujer es la forma más bella de Dios sobre la tierra”; sería esto pues lo que los hombres presentían más o menos que, por constitución a la vez corporal, síquica y espiritual, las mujeres mantenían un contacto que, sin embargo, (¿cómo podríamos saberlo? era preferible salvaguardar, con el “Por-encima-de-todo”?

Cómo explicar mejor que en la Francia del Sudoeste donde yo nací y donde el anticlericalismo ha conocido épocas de esplendor haya sido el minúsculo rebaño de las mujeres que asistían a misa los domingos y mantenían vivas las rogativas por las cosechas de las que se tenía tan gran necesidad, mientras los “cabezotas” de sus maridos les esperaban solazándose en el café, excepto en las fiestas mayores con volteo de campanas de Navidad, Pascua y la Asunción de la Virgen, sigue siendo cierto que la gestión de lo Invisible les estaba reservada. Con la idea de que si los hombres se ocupaban de las cosas serias de la tierra, dos precauciones valían más que una, y, aunque en público se profesase una cosa, era preferible no insultar excesivamente algo que no se podía ni dominar ni comprender. ¿Viejo vestigio de un “matriarcado pirenaico”? Pero estas persistencias a lo largo de siglos, o tal vez milenios, ¿no nos indican que las mujeres son las guardianas del tesoro y que ellas han dado vida a estas hadas que, testigos de otro mundo, velan sobre nuestra suerte, –a veces, preciso es reconocerlo– por nuestra más trágica desgracia?

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Caras de lo femenino sagrado

Lo femenino sagrado es según Michel Cazenave lo femenino de Dios. Durante dos milenios el Occidente patriarcal ha rechazado esta imagen, incluso cuando la cultura, la literatura, la mística, el esoterismo y algunas corrientes teológicas con cierta sutilidad han salvaguardado el culto de la diosa o más sencillamente de la feminidad espiritual. El autor nos invita a retomar el diálogo con la diosa céltica Brigit, con la Sophia de los rusos, o incluso con la Madre Divina de la India.

Se trata de un hermoso viaje transcultural, feminista y poético.

Michel Cazenave ha publicado recientemente este libro, aún no traducido al castellano: Visages du féminin sacré, de Michel Cazenave. Éditions Entrelacs, 236 p., 2012.

jueves, 22 de agosto de 2013

Chile: Senado debe escuchar a ciudadanía y no debe aprobar Ley Monsanto.


Fotografía: Raúl Zamora. Agencia Uno

Servindi, 22 de agosto, 2013.- El biólogo Iván Santandreu, cofundador de Chile sin Transgénicos, sostuvo que el Senado chileno no debe aprobar la Ley Monsanto a fines de este mes y debe escuchar a las organizaciones sociales que marcharon el sábado 17 en once ciudades del país a fin de evitar su aprobación.


En declaraciones a Expreso Biobio sostuvo que la iniciativa legal busca potenciar los cultivos de semillas transgénicas para favorecer a una empresa transnacional en perjuicio de los pequeños agricultores.

Explicó que Monsanto es una empresa “tristemente célebre” por una serie de productos que han dañado y producido la muerte de millones de personas, y que fue la primera empresa en realizar un cultivo transgénico.

Santandreu afirmó que las grandes empresas son las que quieren apropiarse de las semillas, y lo más grave del proyecto de ley es que los pequeños agricultores no podrán guardar semillas, ya que al próximo año tendrán que volver a comprarlas.

Aseguró que esa medida “no contribuye a la innovación y al bienestar de los pequeños agricultores. Finalmente, lo que hace es poner en riesgo la soberanía y la autonomía alimentaria de un país, haciéndola depender de grandes corporaciones extranjeras”.

En declaraciones recogidas por otros medios de prensa el biólogo activista sostuvo que la aprobación de la norma generaría un escenario similar al que ocurre con la industria farmacéutica.

“Hace no mucho tiempo había muchas farmacias distintas y hoy el mercado está concentrado en tres grandes cadenas de farmacias. Es lo mismo que va a pasar con el mercado de las semillas”, aseguró Santandreu.

Usted puede escuchar una entrevista a Iván Santandreu ingresando al siguiente enlace:

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Otras noticias:

Fuente: Servindi