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domingo, 30 de junio de 2019

Pseudofilántropos.


Pedro Serrano

He leído en alguna parte que 19 multimillonarios estadounidenses desean ansiosamente pagar más impuestos. Al parecer, tienen tanta sensibilidad social que quieren que se cree un impuesto federal del 1% para las familias más acaudaladas.
Cuando leí la noticia, la primera reacción fue de sorpresa por raro y extraño. Después me invadió un fuerte sentido de culpabilidad al pensar que quizá los ricos no eran tan avaros como yo pensaba. Y, más tarde, después de una breve reflexión, llegué a la conclusión de que en esta generosa propuesta tenia que haber gato encerrado. Y efectivamente lo hay, y además es pardo.

Lo que en verdad encierra la propuesta de estos potentados, en apariencia revolucionaria, no deja de ser una maniobra artera para ganarse la simpatía de la sociedad con unas migajas y seguir aumentando las deducciones del gravamen de sus impuestos hasta pagar muy por debajo del común de los currantes.
Si los ricos nunca han sido tan ricos y nunca han estado tan bien vistos, a lo mejor es que sus fundaciones y sus gestos filantrópicos -que tanto gustan a la gente- esconden, maquillan o legitiman procedimientos cuestionables o injustos que les permiten enriquecerse de forma desmedida e insultante.
/ Antoñán del Valle (León)

lunes, 5 de diciembre de 2016

Contrastes bíblicos. La Palabra de Dios.



Pedro Serrano García

Siempre se nos ha dicho que la Biblia es la Palabra de Dios. Pero la propia Biblia expresa que “nadie puede ver a Dios sin morir”, es decir, que Dios permanece en el misterio absoluto, luego para el ser humano es imposible oírle, verle, tocarle, gustarle u olerle; la persona no puede ni sentir ni comprender si Dios existe o es imaginación del hombre. Imposible demostrar si es una realidad divina trascendente o una idea humana inmanente. Creyentes y ateos, sabios e ignorantes, buenos y malos, somos incapaces ante lo trascendente.

Por ello, tampoco sabemos con plena certeza si el hombre es semejanza de Dios o Dios es imagen del hombre, o tal vez haya algo de ambas cosas. Ignoramos si el Universo en expansión surgió por voluntad divina hace 13.800 millones de años o es fruto de la casualidad, si ha existido siempre o apareció accidentalmente de la nada. Desde la evolución de las especies, los seres humanos emergieron hará unos 250.000 años como una nueva clase de homínidos; pero, ¿fue por creación divina o por azar natural?

Para algunos pensadores, la Palabra de Dios se expresa en palabras humanas. Aun considerando la Palabra de Dios plena y perfecta, nos encontramos que la capacidad humana de comprensión del ser divino que permanece en la oscuridad del misterio, por nuestra parte es malévola, débil, imperfecta, decadente y egoísta; evolutiva y con altos y bajos a lo largo de la historia. Aunque también las cualidades de interpretación humana sobre lo divino, en otras ocasiones, es amorosa, solidaria, entregada, fiel y sincera. La imagen de Dios y su Palabra, están sujetas al desarrollo cultural humano de cada época y de cada lugar; lo que origina las diversas religiones y su desarrollo histórico. Entre las más importantes se encuentran el Budismo y el Hinduismo; asimismo las religiones del libro: Islamismo, Judaísmo y Cristianismo.

En definitiva, ¿la Biblia es la Palabra de Dios expresada en palabras humanas a los largo de unos dos mil años?, o por el contrario, ¿la Biblia es la palabra humana sobre Dios y su Palabra transcendente? Ya consideremos uno u otro criterio, la existencia de Dios, implica la intervención divina en la evolución histórica de cada persona, de cada colectividad y de cada pueblo sin condicionar sus respectivas libertades. Misteriosamente Dios conduce a la humanidad aposentada en esta Tierra que está inmersa en el inabarcable Universo, hacia la nueva vida plena en la trascendencia de su existencia.

La utopía cristiana afirma que, en la “casa del Padre” (el “nuevo Cielo y la nueva Tierra”), aunque en esta vida ni vemos ni comprendemos, se realizará una nueva existencia trascendente de los seres humanos ya resucitados como hijos de Dios; donde no habrá maldad, ni violencia, ni expolio, ni debilidad, ni ignorancia, ni matrimonio, ni necesidad, ni dolor, ni muerte. Es decir, se vivirá la fraternidad universal, pues la explotación del hombre contra el hombre habrá desaparecido. ¡Asombroso! No necesitaremos en la Resurrección ni religión, ni fe, ni esperanza; pues plena eternamente estaremos viendo a Dios “cara a cara”.
¿De qué Dios hablamos?

El judaísmo acepta 39 libros del Antiguo Testamento bíblico como Palabra de Dios, mientras que las diversas Iglesias evangélicas añaden a los 39 libros del Antiguo Testamento, los 27 libros que comprendes el Nuevo Testamento; en total 66. Para el catolicismo La Biblia la componen 73 libros, 46 del AT (39 canónicos y 7 deuterocanónicos) más los 27 del NT. Es decir, la Biblia la componen los libros siguientes: para los judíos 39, para los protestantes 66 y para los católicos 73. Ambos Testamentos o Alianzas tienen continuidades y discontinuidades, parecidos y desemejanzas, concordancias y oposiciones, tanto en cuanto a la identidad de Dios como a la de su santa Palabra. Observemos algunos casos:
Dios liberador. En el libro del Éxodo, capítulo 3, se nos revela a Dios con el nombre de Yahvé, que actúa promoviendo la liberación de unos empobrecidos esclavos en Egipto, dirigidos por su profeta Moisés. Es un Dios compasivo con los sufrimientos de los hebreos.

Posibles ejemplos actuales se podrían ver en los sistemas levantados en Bolivia con Evo Morales y en Ecuador con Correa que, aunque con sus deficiencias, afirman su autodeterminación frente a la dominación del Imperio Norteamericano, a semejanza del Israel bíblico frente al imperio Egipcio. Evidentemente, si creemos en Dios, el habrá influido en la historia para que ambas emancipaciones boliviana y ecuatoriana respecto del yugo yanqui hayan sido posible, sin que ello quite mérito alguno a los movimientos emancipadores de ambos pueblos. Constatamos la acción humana, pero creemos en la actuación divina.

Dios colonizador. Sin embargo, en el capítulo 7 del Deuteronomio, claramente se manifiesta como un Dios invasor y colonialista. Entre otras cosas ordena Yahvé a los israelitas: tomarás posesión de la tierra cananea en donde habitan siete naciones, para que las derrotes y destruyas; nunca hagas alianzas con ellas; tampoco las “tendrás compasión” ni emparentarás tus hijos e hijas con sus habitantes, de lo contrario entraré en cólera y os destruiré.
Un posible parecido moderno lo tenemos con los dirigentes del actual Estado de Israel, pues van lentamente destruyendo sin compasión alguna al pueblo palestino que invadieron y se posesionaron de sus tierras. Claro, este genocidio que padecen los palestinos no sería posible si Estados Unidos y la Unión Europea defendieran, frente al Estado racista de Israel, a la debilitada y fallida nación palestina.

Dios emigrante. En la interpretación bíblica ha de tenerse en cuenta que “la letra mata y el espíritu vivifica”. Hay que evitar interpretaciones literales y fundamentalistas. Aplicando el método interpretativo histórico-crítico, hay teólogos que consideran que hacía el 1.200 a.C., hubo diferentes oleadas de emigrantes hacia Canaán, además del grupo del éxodo. Todos ellos se fueron situando pacíficamente en las zonas montañosas, pues al ser menos productivas estaban más desocupadas; mientras que en las planicies más cercanas al Mediterráneo se habían constituido las ciudades-Estados con los pequeños pueblos cananeos, amorreos, hititas, filisteos, jebuseos, etc. Aunque la ocupación de las tribus nómadas emigrantes fue prioritariamente pacífica, dado que los clanes hebreos eran bastante más atrasados e indefensos que los pueblos cananeos, no se libraron de escaramuzas y agresiones, saqueos y asesinatos.

Fueron los hebreos evadidos de Egipto y dirigidos por Josué, los que propusieron a los demás grupos emigrantes en las montañas más cercanas al río Jordán, la alianza entre las tribus asumiendo como Dios a Yahvé, el liberador de los pobres y esclavos; pues los otros dioses (o ídolos) de los pueblos de Canaán, privilegiaban a los opresoras castas de ricos y reyes. Así serían más fuertes para defenderse de las agresiones de los pueblos vecinos.

Al cabo del tiempo, los encontronazos entre las ciudades-Estado contra los nuevos emigrantes hebreos, fue fortaleciendo a los israelitas hasta ser la nación victoriosa y bien constituida bajo la monarquía davídica. Ello fue posible, asimismo, por las crisis internas de las grandes potencias: tanto de Egipto en el Oeste, como de Asiria y Babilonia en el Este.
Digamos que, Dios bíblico es contrario a las invasiones y las colonizaciones de un pueblo contra otro, pero favorable a la acogida de los emigrantes y a la unidad en una sola nación entre emigrantes y naturales, respetando la diversidad enriquecedora de sus culturas. Al fin y al cabo el homínido homo sapiens (considerado el ser humano actual), apareció en África con cualidades migratorias hasta poblar nuestro planeta. La Tierra es de Dios y los seres humanos organizados en Estados y naciones somos sus administradores, pero no sus dueños. El derecho de emigración es inalienable. Tiene prioridad la persona, ya sea indígena o emigrante, frente a la nación, la cultura y la raza.

Denunciamos, pues, a los dirigentes de Estados Unidos y de los Estados europeos que expolian a los pueblos en vías de desarrollo, pero impiden a los emigrantes y refugiados asiáticos, africanos y latinoamericanos participar en su promoción.
Dios misericordioso. La genialidad de JESÚS de Nazaret, es que inaugura el Reinado de Dios en el siglo I de nuestra era, superando las concepciones divinas de Yahvé, como duro juez, guerrero, vengativo, colonizador, racista y nacionalista. Asume, sin embargo, las cosmovisiones de los profetas del Antiguo Testamento que dan testimonio de Dios como liberador de los esclavos hebreos, Dios protector de los marginados emigrantes en Canaán, defensor de los pobres y de los extranjeros, de las viudas y de los huérfanos. Los profetas, a su vez, denunciaron a los ricos y a los reyes opresores. Propusieron un Dios animador de un mundo de paz, justicia y abundancia.

JESÚS, pues, basado en el profetismo bíblico como el de Isaías, Jeremías, Amós y Miqueas, supo potenciar otras imágenes de Dios, tales como: Dios compasivo, misericordioso, cercano, comprensivo, liberador de los oprimidos, pacifista, humilde, entregado, servicial, paternal y maternal. Es el Dios de los pobres y de los marginados. Es Dios salvador de todos y de todas. El Dios de JESÚS no pretende destruir al poderoso ni al pecador, ni al pagano ni al clerical, sino convertirlos a la solidaridad mediante el perdón y la entrega de su propia vida. En la cruz manifiesta su inmensa bondad con los verdugos: “perdónalos Padre, porque no saben lo que hacen”. Ese perdón divino abarca salvadoramente a toda la humanidad.

Con JESÚS, queda abolida la venganza contra el enemigo, Incluso la ley del Talión judía del “ojo por ojo y diente por diente”. A partir de JESÚS, solo es posible el amor sincero: al pobre para liberarlo, al opresor para convertirlo, al prójimo para servirlo, al ignorante para educarlo, al enfermo para sanarlo. Hagamos verdaderos Estados de Bienestar justos y equitativos en todas las naciones, mediante la solidaridad entre los pueblos.
La fraternidad mundial en marcha
El Dios de JESÚS, es Padre bondadoso de todos los seres humanos, pueblos y razas; es el Dios Amor, tal como lo expresa Juan en su evangelio y en sus cartas, que “hace salir el Sol sobre buenos y malos”. JESÚS, manifestación plena de Dios, deja de ser un Dios para una sola nación (Israel), revelándose como el único Dios de todas las naciones, razas, culturas y religiones de la Tierra. Dios acoge y ama a los creyentes y a los increyentes, a los pecadores y a los enemigos, al prójimo y al lejano, pero sobretodo al empobrecido y al emigrante.

JESÚS, como Hijo de Dios, inaugura el Reino de fraternidad y de vida, de justicia y de paz; pero sin destruir a los enemigos, enriquecidos y poderosos, como hacen los líderes político-económicos de todas las épocas; sino al contrario, promueve el Reinado de Dios sin cambiar ningún sistema político-económico; sino transformándolos mediante el amor y entregando su vida por los verdugos y las víctimas. No quita la vida a los contrarios, sino que entrega la suya para la liberación de todos. Diríamos que Dios se encarna en la raza humana y en todas sus instituciones políticas y económicas para promover la fraternidad universal.
Ejemplos actuales del Dios amor y liberador de los empobrecidos, se descubren en personajes tales como Gandhi (India), Luther King (Estados Unidos), Nelson Mandela (África del Sur), Oscar Romero e Ignacio Ellacuría (El Salvador), Berta Cáceres (Honduras) y Marcelino Camacho (España), junto con muchos otros y otras que murieron trabajando pacíficamente por un mundo nuevo donde se respete la dignidad y los derechos de los seres humanos, se acabe con la explotación de las minorías poderosas contra las mayorías trabajadoras y se levante un sistema fraternal y solidario. Otro mundo es posible.

Diciembre 2016

Fuente: Redes Cristianas

martes, 14 de abril de 2015

Desaprender.



Pedro Serrano

Desde el mismo instante que arribamos a este mundo ya comienzan a aleccionarnos, a guiarnos, a domesticarnos, a controlarnos. Cuando nacemos somos un libro en blanco en el que todo el mundo se empeña en dejar su impronta. Y así, de este modo, vamos cubriendo etapas en nuestro trayecto vital y dando por bueno lo que, con mejor o peor intención, nos enseñan nuestros educadores y nuestro entorno.

Así seguimos hasta que un buen día comenzamos a dudar, a cuestionar las certezas y las verdades absolutas. Así seguimos hasta que el edificio de nuestras convicciones comienza a debilitarse debido a la inconsistencia de su estructura. Es entonces cuando, al pasar lo aprendido y lo que pretendemos aprender por el tamiz de la reflexión y el análisis, descubrimos que estamos pensando por nosotros mismos y que, por tanto, ya tenemos criterio y capacidad de discernir.

Se dice que una vida resulta corta para aprender, pero seguramente también para desaprender. Y es que desaprender no es borrar lo escrito en una pizarra, sino eliminar de nuestro yo más profundo aquello que fue grabado a fuego por el hábito o el adoctrinamiento y que después hemos descubierto equivocado. Desaprender es tirar por la borda ese lastre íntimo, en forma de prejuicios y dogmas, que nos impide navegar libres y ligeros por la vida. Solo la madurez intelectual y una mentalidad abierta y crítica con los propios posicionamientos y principios son capaces de hacernos emprender la difícil e inteligente tarea de desaprender.
Valladolid

jueves, 4 de abril de 2013

Resurrección y liberación.



Enviado a la página web de Redes Cristianas
Diferencias y confluencias
Desde el exordio de la historia hasta nuestros días, el hombre es fiera depredadora para el hombre. Los seres humanos más fuertes devoran a los más débiles, los privilegiados desprecian a los marginados y los enriquecidos explotan a los empobrecidos. A nivel colectivo, las clases altas oprimen a las clases bajas, las razas hegemónicas despellejan a las razas humilladas y los pueblos desarrollados abusan de los pueblos subdesarrollados.

Pero la aspiración del ser humano es vivir dignamente y en armonía con Dios bondadoso, con la comunidad humana y con la diversidad de la naturaleza. Desea lograr la felicidad en la Tierra y alcanzar la gloria en el Cielo.
La liberación histórica la desean los empobrecidos, la resurrección eterna la quieren enriquecidos y empobrecidos. La liberación es temporal, limitada y falible, alcanzándola solamente algunas colectividades humanas; la resurrección es eterna, plena y perfecta, Dios la concede a todas las personas, sean justas o pecadoras. La liberación se da antes de la muerte, la resurrección ocurre después del fallecimiento. En la Tierra, los seres humanos libres o explotados pueden creer en Dios; en el Cielo, los bienaventurados ven a Dios. La liberación requiere trabajo y compromiso humano; mientras que la resurrección es don y gracia divina.
En toda colectividad liberada, surge la corrupción, no dura siempre, es perecedera (ejemplo: el socialismo real); mientras que en la humanidad resucitada, permanece la fraternidad para siempre, es eterna. En la liberación hay avances y retrocesos, hay principio y fin; pero en la resurrección eternamente se avanza. La fraternidad universal de los bienaventurados resucitados, es modelo para la construcción de la solidaridad temporal de los pueblos liberados. La liberación de un pueblo se organiza en un Estado revolucionario, donde surgen ambiciosos que hay que controlar o sancionar; mientras que en la resurrección de los bienaventurados, se vive en el reinado de Dios bondadoso, que se manifiesta en todos y cada uno, siendo imposible la aparición de ambiciosos.
Los pueblos de América Latina aspiran a la liberación. Hay varias naciones que van avanzando revolucionariamente, otros como Honduras, permanecen los empobrecidos, todavía, en una correlación de fuerzas desfavorable para la refundación de un nuevo Estado. La liberación solamente la conseguirán algunos Estados; pero la resurrección, Dios la dará a todas las colectividades humanas.
Muerte y resurrección
La muerte de Jesús es comprobable, es un hecho histórico; la resurrección de Jesús es creíble, es acontecimiento escatológico. La cruz es el fracaso humano-divino más estruendoso; mientras que la resurrección es la victoria más apoteósica divino-humana. Todo se perdió con la muerte de Jesús; pero con la resurrección de Cristo todo se ganó. En la cruz maldita, aparece victorioso el pecado, el sufrimiento y la muerte, al fracasar Jesús histórico; en la resurrección bendita, es derrotado el pecado, el dolor y la muerte; triunfa la virtud, la felicidad y la vida en Cristo resucitado.
Si la muerte es semilla temporal de una nueva humanidad, la resurrección es la planta eterna de una transformada universalidad. Jesús-histórico es el grano de maíz que muere por todos, mientras que Cristo-Dios es el árbol frondoso que da los frutos eternos de la resurrección universal.
A Jesús lo mataron por tratar de liberar a los empobrecidos de la Tierra; también muchos militantes populares y creyentes han sido asesinados por pretender liberar a sus respectivos pueblos. Pero si Cristo asesinado ha resucitado, asimismo resucitaremos todos (salvo los que no quieran) tras nuestra propia muerte. Por tanto, quien no celebra a Jesucristo muerto y resucitado por la salvación universal, ni recuerda a los héroes y mártires por la liberación popular, no los merecen.
Frente al imperio opresor de Roma (y de todos los imperios de la historia), llegó con Jesús el reinado amoroso de Dios en la Tierra y en el Cielo. El imperio romano y la religión corrupta causaron la muerte temporal de Jesús, pero el Reino de Dios lo condujo a la vida eterna; desde entonces, sus discípulos/as forman la Iglesia de los pobres. Si Cristo asesinado ha resucitado, también resucitaremos todos (salvo los que no quieran) tras nuestra propia muerte.
Apariciones del Resucitado
Si a Dios nadie le ha visto jamás en esta historia humana, tampoco vieron ni ven nadie al Resucitado, ni siquiera discípulos/as, ni videntes. La crucifixión de Jesús se dio en la historia, su resurrección en la eternidad. Si el sepulcro particular o la fosa común, quedó vacío de la personalidad humano-divina de Jesucristo, es indiferente que permaneciera o no el cadáver de Jesús sujeto a corrupción.
Si Jesús murió en cuerpo carnal (visible), resucitó con cuerpo espiritual (invisible). Vive de manera nueva. Los apóstoles lo percibieron en la fe; los evangelistas redactaron esas experiencias con imágenes humanas entresacadas de las relaciones de Jesús histórico con sus discípulos/as, para la comprensión de creyentes.
Concluyendo, las múltiples liberaciones históricas simbolizan y anuncian la única resurrección escatológica. ¡Aleluya!

sábado, 25 de febrero de 2012

Crisis económica o crisis sistémica.



Pedro Serrano García

Con el derrumbe soviético, finalizó la Guerra Fría y el Comunismo. La socialdemocracia europea se transformó en socialliberalismo, el anarquismo sigue decrépito y las fuerzas insurgentes liberadoras de América acabaron convertidas en partidos políticos sometidos a democracias corrompidas y a regímenes oligárquicos.
No obstante, a raíz del triunfo electoral de partidos progresistas con orientación socialista en varios países de Latinoamérica, emerge nueva esperanza para la humanidad. Pero, cuidado; el enemigo imperialista anda dispuesto a devorar a los pueblos de América Latina y el Caribe que se le opongan.
La crisis
La crisis de la burbuja inmobiliaria y la especulación financiera aparecida desde 2007 en Estados Unidos, se extendió a la Unión Europea. Ahora, ha penetrado todos los países; es ya una crisis mundial. También es crisis alimentaria, petrolera, industrial, comercial, laboral y ecológica. En realidad es la crisis sistémica del capitalismo neoliberal y del imperialismo Norteamericano-europeo global que asola a la humanidad; está basada en la fundamental crisis de valores éticos.
La destructora crisis actual, enorme como la de 1929, empobrece a los pueblos desarrollados y subdesarrollados, para beneficiar a las poderosas élites mundiales. También perjudica a las naciones en vías de desarrollo que, como la pequeña Honduras, sus respectivas oligarquías se someten serviles al capital trasnacional.
Causas
El capitalismo imperialista totalitario, enmascarado tras la aparente democracia burguesa, pasa por crisis cíclicas. En la era de la globalización actual, lo que ocurre en una potencia afecta a los demás países. Analicemos:
Primera. El capitalismo explotador, ha asumido la ideología neoliberal implantada en los años 80 del siglo pasado por los presidentes Reagan y Tatcher mediante la llamada “revolución conservadora”. Los gobiernos se someten “voluntariamente” a las poderosas instituciones financieras y multinacionales. Renuncian: a la propiedad pública, a regular el comercio transnacional, a cobrar impuestos y tasas a las grandes empresas, a controlar la especulación, a proteger el bien común de los ciudadanos, a perseguir judicialmente la corrupción y a desmantelar los paraísos fiscales.
Segunda. En Europa, el bienestar ciudadano fue creciendo desde los 50 a los 70. Pero desde principios de los 80 viene bajando la masa salarial de los trabajadores en casi todos los países para favorecer las ganancias de los magnates que dominan las finanzas y las economías mundiales. Ello ha perjudicado a la economía real, pues si los trabajadores ganan menos, menor será el consumo; repercutiendo en la bajada de la producción y el aumento del desempleo.
Tercera. Con la subida del carburante en los 70, aumentaron los excedentes de petrodólares. Situación que fue aprovechada por los poderes financieros para fomentar el crédito a ciudadanos, negocios y Estados. Los ciudadanos se vieron abocados a comprar sus viviendas y casas de recreo a crédito con lo que aumentó fabulosamente los negocios y los beneficios de las empresas inmobiliarias. Hoy toda economía pequeña o grande, privada o pública, productiva o especulativa, no puede funcionar sin endeudarse.
Cuarta. Las clases dominantes, en su afán desmedido de ganancias, pretenden un crecimiento productivo continuo. Lo cual es imposible, pues los recursos naturales de la Tierra son limitados. Por ello, los poderes económicos están obligando a los gobiernos de países desarrollados a bajar las condiciones laborales de sus trabajadores y a empobrecer a países en vías de desarrollo saqueando sus riquezas y abusando en el mercado internacional. Si los recursos son limitados, a mayor ganancia de pocos, más empobrecimiento de muchos.
Quinta. Para acumular más beneficios, los poderosos mercados financieros redujeron las inversiones en la economía real y productiva, y las aumentaron en valores especulativos de riesgo (acciones, créditos, bonos, compra-venta de empresas, seguros, fondos de inversiones, fondos de pensiones, comercialización de monedas y otros). Actualmente la proporción entre producción de mercancías y negocios especulativos es aproximadamente de uno a diez, y hasta puede que sea más la diferencia. Los beneficios que se obtienen en la economía especulativa son mucho más grandes y más rápidos que en la economía productiva. Ello aumenta la inversión en la especulación y disminuye en la producción.
Sesta. Los bancos especulativos, promovieron las hipotecas fiables; pero más adelante, en sus ansias de ganancia se arriesgaron a favorecer hipotecas impagables (subprime). Para no perder dinero, estos bancos hicieron paquetes o títulos de activos mezclando las hipotecas seguras y otros valores con las “hipotecas basuras”; luego vendían dichos “paquetes” a otras entidades financieras. Los bancos compradores de estos “activos complejos”, a su vez, los vendían a clientes e instituciones. Al final nadie sabía lo que compraba o vendía, hasta que se desató la crisis inmobiliaria y financiera, sin que nadie dijera nada.
Entonces los poderes financieros de Estados Unidos y Europa se buscaron la complicidad de las instituciones financieras internacionales como el FMI y BM, de las Agencias de Calificación a su servicio que operan en todo el mundo (las más hegemónicas Moody’s, Standard & poor’s y Fitch, con sede en New York); también de las autoridades políticas sometidas a sus intereses. Total, todo acabó en un caos, con quiebra de grandes financieras estadounidenses y europeas.
Repercusiones
Entre otras, están: falta de liquidez de los bancos y financieras, suben las hipotecas, muchísimas viviendas impagadas y vacías, suspensión de pagos de algunos bancos y multinacionales, quiebra de bancos y empresas, el conglomerado financiero Madoff estafa miles de millones de euros y dólares, cierre a la concesión de créditos y desconfianza entre bancos. Además, hay stop de producción, despidos masivos de trabajadores, subidas y bajadas de precios, descenso del consumo y menor fabricación de productos. Aumento del paro, freno a los salarios y derechos laborales. La crisis financiera ha provocado la crisis de la economía real. Y ésta, la crisis laboral.
Las cinco mayores empresas norteamericanas se han hundido: Lehman Brothers en quiebra total; Bear Stearns ha sido comprada por Morgan Chase con la ayuda de la Reserva Federal; Merril Lynch fue adquirida por Bank of América; y las dos últimas Goldman Sachs y Morgan Stanley, una parte de ambas fue comprada por la japonesa Mitsubishi UPJ, y ambos han sido reconvertidos a simples bancos comerciales. Además hay que contar, al menos, unas 20 multinacionales más en crisis o quebradas en Estados Unidos y otras tantas en Europa. A ello hay que añadir la quiebra de innumerables pequeños negocios. Según Ramonet, en Estados Unidos, toda la red financiera ha colapsado, cajas de ahorro, banca comercial, banca de inversiones y hasta los bancos centrales junto con los sistemas de regulación, compañías de seguros, agencias de calificación de riesgos y auditorías contables.
Morosidad de millones de pequeños deudores con la pérdida de sus viviendas y falta de liquidez en muchos bancos. Ya no se podía seguir especulando. Se acabó el crédito tanto para los particulares como para las empresas.
La crisis está afectando menos a los países emergentes como los BRICS y a los estados progresistas de Latinoamérica. Pero la pobreza en Honduras, Haití y algún otro, sube a consecuencia del caos que ha venido con los abusos del poder oligárquico de estas naciones y con la corrupción de las fuerzas de seguridad, así como con la misma situación crítica mundial.
Tras los dioses del mercado, se ocultan empresas concretas y poderosas personas. Algunas ya las conocemos. Precisamente la Revista “Temas para el Debate”, nº 206, pp. 14-18, enero 2012, Madrid, publico el artículo “Desafío de los mercados” de Juan Torres del que entresacamos algunos datos: 10 compañías controlan casi el 55% de las actividades farmacéuticas; 6 multinacionales controlan la industria discográfica; 10 empresas manipulan el 80% del mercado global de pesticidas; otras 10 el 80% del comercio mundial de alimentos y la totalidad del mercado mundial del petróleo; cuatro compañías controlan el 70% del comercio mundial de comida.
En cuanto a los mercados financieros la concentración es todavía mayor y más peligrosa para la población mundial, pues tienen poder de “usar y tirar” a los gobiernos elegidos por los pueblos, promover golpes de Estado, provocar guerras, ampliar las hambrunas, acabar con “estados de bienestar” y controlar naciones. El artículo de Juan Torres citando a “The New York Times”, da a conocer lo siguiente: 9 personas dominan el mercado de los derivados financieros, cuya cifra se calcula en 700 billones de dólares, es decir dominan el mundo. Estos magnates que suelen reunirse una vez al mes son: Thomas J. Benison de JPMorgan Chase & Company; James J. Hill de Morgan Stanley; Athanassios Diplas del Deutsche Bank; Paul Hamill de UBS; Paul Mitrokostas del Barclays; Andy Hubbard de Credit Suisse; Oliver Frankel de Goldman Sachs; Ali Balali del Bank of America, y Biswarup Chatterjee de Citrogroup.
Tras de las democracias burguesas o las dictaduras férreas (que conocemos), el mundo está dominado por el totalitarismo de los mercados (que permanecen ocultos para el gran público). La crisis económica mundial es real, pero está siendo usada por los poderes financieros que la han provocado para acumular más ganancias.
Para resolver la crisis, los poderes financieros mundiales han establecido acumular más beneficios, a costa de reformas laborales contra el bienestar de los trabajadores. Es decir, socializan las pérdidas y privatizan las ganancias. Asimismo, las medidas contra los trabajadores persiguen el objetivo de ir desmantelando los sindicatos, pues aun a pesar de la pérdida de combatividad de los mismos, siguen siendo un instrumento de defensa del mundo laboral. Así, quedarían mucho más desprotegidos los trabajadores.
Medidas
Los poderes mundiales (Estados Unidos, G8, G20, Unión Europea, Banco Central Europeo, Reserva Federal, FMI, BM, OMC, Foro de Davos…), están incapacitados para adoptar medidas diferentes a las neoliberales. Por eso, para salir de la crisis, han acordado el ajuste estructural a los trabajadores (reducción del gasto social y estatal para pagar la deuda), sin querer ver que el FMI lleva décadas imponiéndolo en Latinoamérica sin que haya nunca dado resultado.
El ajuste estructural consiste en cargar el pago de la crisis a la clase trabajadora para beneficiar a los poderes financieros y económicos trasnacionales que son los que la han provocado con su delictiva economía especulativa, a los que los Estados inyectan billones de dinero procedente de los impuestos que pagan los ciudadanos y ciudadanas.
Con el ajuste estructural se desmantelan los derechos laborales (salarios, jornadas, trato humano, jubilación), los derechos sociales (seguridad social, sindicatos, salud, educación, cultura) y otros más. Según nuestros gobiernos sumisos al capital, es para pagar la deuda a los “sagrados” mercados financieros. Es decir que la ganancia de los poderes mundiales está por encima de la dignidad de los seres humanos.
Analistas coherentes advierten: sin reactivar la economía nunca saldremos de la crisis. Al reducir la capacidad de consumo de los ciudadanos para beneficio de las entidades financieras, la crisis aumentará tanto en los países desarrollados como los subdesarrollados.
En Europa, estamos asistiendo a las viles maniobras de las agencias de calificación con las primas de riesgo y los intereses de la deuda a conveniencia de los mercados. Grecia está saqueada y colonizada, A Irlanda y Portugal las han intervenido, Para Italia y España las amenazas no cesan. Si eso ocurre con países de La Unión Europea, ¿quién salvará de los estragos depredadores financieros a los atrasados y débiles países de América y África, como lo es Honduras y Haití? Ya en la Unión Europea se levantan voces para crear una Agencia de Calificación europea que eviten la manipulación de las norteamericanas.
Soluciones
La mejor solución sería cambiar el sistema económico al servicio del capital, por otro al servicio del bien común de los pueblos. Pero todavía no se están dando las condiciones para ello.
Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, en su libro “Hay Alternativas” Ed. Attat España, Madrid 2011, pp. 209-221, enumeran unas serie de medidas con son necesario conocer. Las clasifican en trece apartados que versan sobre política, economía, derechos sociales y educación.
Mientras, más que ofrecer soluciones, se trata de indicar algunas pautas para el diálogo que nos ayuden a establecer medidas solidarias para salir de la crisis. Entre otras, pudieran estudiarse las siguientes:
-Abandonar el casino financiero basado en el excesivo endeudamiento y en el mercado especulativo del “papel”, dando prioridad a la economía productiva.
-Evitar el crecimiento continuo que empobrece a la población y destruye el medio ambiente, promoviendo la producción basada en el llamado “decrecimiento”; es decir, en el respeto a los recursos limitados, con un reparto equitativo y justo del PIB mundial y de los PIB nacionales.
-Garantizar el bienestar de las clases trabajadoras a nivel mundial y estatal; manteniendo los servicios públicos controlados por las organizaciones del pueblo e invirtiendo sus reservas en obras sociales y productivas no especulativas.
-Nacionalizar la banca y recursos estratégicos, con el control de gobiernos, sindicatos y organizaciones de los pueblos; estableciendo una tasa en las transacciones financieras, progresividad en los impuestos evitando su evasión y aboliendo los paraísos fiscales.
-Realizar las reformas necesarias en las ramas de producción y servicios que son fundamentales (agraria, productiva, educativa, etc.), para beneficiar al interés general.
-Abandonar la democracia fallida donde nuestras autoridades elegidas están al servicio de la dictadura de los mercados no votados. Levantando una democracia popular y participativa para que nuestros dirigentes controlen a las multinacionales financieras y productivas, encarcelando a los corruptos.
En definitiva promocionando la ética de valores universales que transforme el brutal sistema capitalista en un sistema mundial solidario, servirá para salir de la crisis sistémica global y neoliberal en la que nos encontramos.

La fuerza de los oprimidos

Ahora bien, la clase trabajadora sabe que, sus derechos nunca se los darán, las oligarquías dominantes que se los han apropiado, se han de conquistar con la movilización y la huelga general. En la medida que los trabajadores vayan cambiando la correlación de fuerzas a su favor mejorarán sus condiciones de vida. Cuando los poderes económicos pierdan más aumentando la explotación de los trabajadores que respetando sus derechos, irán abandonando -aunque no les guste-, la estrategia de expolio universal de los pueblos que están realizando.
Esperamos que los pueblos de Europa, atrapados en el consumismo conformista, vayan despertando del lánguido sueño individualista. Las mayorías ciudadanas, han de perder el miedo que las paraliza y llenarse del valor que las moviliza, han de unirse en las protestas generales. Las manifestaciones y huelgas han de ser cada vez más mayoritarias y constantes, para ganar la partida de la liberación de los oprimidos a los explotadores del mundo.
Con el poeta Machado, los ciudadanos y ciudadanas de Europa y el mundo, afirmamos que en la actualidad, no hay camino hacia la utopía solidaria, pero la haremos posible abriendo camino al andar.