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sábado, 23 de agosto de 2014

México: Cementerio de cuerpos y esperanzas para migrantes.


Denise González Núñez / Desinformémonos

El territorio mexicano es un cementerio de cuerpos y de esperanzas para muchas personas migrantes que intentan llegar a Estados Unidos de manera indocumentada. La masacre de San Fernando en agosto de 2010, que fue conmemorada el pasado 19 de agosto por el capítulo México del Tribunal Permanente de los Pueblos es una prueba de ello. Ahí, en el rancho San Fernando en Tamaulipas, quedaron sepultados no sólo los cuerpos de 72 hombres y mujeres centroamericanas, sino también sus sueños de una mejor vida para sus familias.

Lamentablemente no ha habido grandes cambios en la conciencia respecto a este tema, puesto que miles de migrantes siguen siendo víctimas de incontables abusos, entre los que se encuentran el secuestro, la tortura, la violencia sexual, la ejecución, la desaparición y, como lo revela el caso de Ángel Amílcar Colón Quevedo, el encarcelamiento injusto por delitos falsos.

Tal como señaló Felipe González, Relator sobre los Derechos de los Migrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), durante la presentación del informe Derechos humanos de los migrantes y otras personas en el contexto de la movilidad humana en México, “observamos una persistencia de un cuadro de graves violaciones a derechos humanos de migrantes en México”.

Sin duda destaca el uso de la palabra “persistencia” por parte del Relator. Es decir, pese a las escandalosas violaciones contra derechos humanos que se han cometido y que se cometen a diario contra las personas migrantes y al llamado continuo de familiares y personas defensoras que exigen verdad y justicia, la situación de migrantes en México no ha sido adecuadamente atendida por el Estado mexicano hasta la fecha.

De acuerdo con el informe de la CIDH, que abarca del 2008 al 2013, enfatizó su visita a México en el año 2011, “[l]a gravedad de los hechos que se abordan […] indica que, antes que mejorar, la situación de las y los migrantes en situación irregular en México ha empeorado de forma grave con el paso de los años, sin que el Estado haya adoptado una política pública integral orientada a la prevención, protección, sanción y reparación de los actos de violencia y discriminación de los que son víctimas las personas migrantes en México”.

La contundencia de estas palabras es indiscutible y sus implicaciones son trágicas, por las vidas humanas que representa, y vergonzosas para un Estado que dice cumplir sus obligaciones internacionales y, más aún, que exige cierto comportamiento de otros Estados para con las y los migrantes indocumentados mexicanos.

En esta tesitura la CIDH reconoció en su informe lo que para defensoras y defensores de derechos humanos en México ya era claro: existe una “ruptura definitiva de la dicotomía de la protección que México pide a otros Estados para los migrantes mexicanos en el exterior y la protección que brindan las autoridades mexicanas a los migrantes de otros países que viven o transitan por México”.

La historia de Ángel Amílcar Colón Quevedo, sobre quien ya se ha escrito en este y otros espacios, es un ejemplo paradigmático precisamente de la “ruptura definitiva” entre la protección que exige el gobierno mexicano a migrantes mexicanos y la protección que brinda a migrantes de otros países. Su historia, como la de miles de migrantes que cruzan el territorio mexicano, es la historia de la tragedia sobre la tragedia. Pero, además, pone en evidencia una realidad que no ha sido considerada dentro del fenómeno de la migración en México y que requiere mayor visibilidad: la incriminación de migrantes por delitos falsos.

“Que no sufran otros migrantes lo que yo he sufrido” es una de las exigencias de Ángel Amílcar, quien, desde el Centro Federal de Readaptación Social No 4, donde se encuentra encarcelado injustamente, reafirma su convicción como defensor de derechos humanos. Acompañémoslo a él y a otros migrantes haciendo nuestra esta misma exigencia: que no sufran más migrantes lo mismo que las y los centroamericanos cuyos sueños yacen inertes a lo largo del territorio mexicano, ya sea en fosas clandestinas, como en el caso de las víctimas de la masacre de San Fernando, o en las cárceles, como en el caso de Ángel Amílcar. Que resuenen fuerte claro estas palabras en todos los rincones del país.

Fuente: Chacatorex

viernes, 7 de junio de 2013

Despedida a Andrea Gallo, un sacerdote de abajo.


¿Cómo es que este italiano, sacerdote del disenso, es tan amado por las personas de a pie y tan poquito por la cúpula eclesiástica y los poderosos de ayer y siempre?

Gianluca Carmosino/ Comune Info 


Sábado 25 de mayo. Génova se detuvo bajo la lluvia para darle un último abrazo a Don Andrea Gallo, sacerdote de la calle. Seis mil personas participaron en el funeral del cura católico, fallecido el 22 de mayo de 2013 a la edad de 85 años, en la comunidad de San Benedetto, en Génova.

Dentro y fuera de la iglesia del Carmen se hicieron presentes prostitutas, migrantes, personas que tuvieron o tienen problemas con las drogas o el alcohol; transexuales, obreros, ciudadanos del movimiento No Tav; jóvenes, ancianos, estudiantes y miembros de la Asociación Nacional de Partisanos Italianos (ANPI); miembros de centros sociales y, sobre todo, personas comunes y por lo tanto, rebeldes.

¿Cómo es que este sacerdote del disenso es tan amado por las personas de a pie y tan poquito por la cúpula eclesiástica y los poderosos de ayer y siempre? Porque Don Gallo, a lo largo de su vida, supo entrelazar el mensaje de la liberación y la sobriedad del Evangelio, con el de la Constitución antifascista italiana. “Yo estoy con los pobres”, repitió siempre este sacerdote de abajo. En cierto sentido, su experiencia forma parte de la experiencia de lucha y resistencia de los años sesenta y setenta, esa que surgió paralelamente a la Teología de la Liberación nacida en América Latina, así como en Italia y Francia. Su opción preferencial por los pobres lo colocó siempre al lado de los “últimos”, de los más débiles, y al margen de la sociedad de consumo.

Para entender quién fue de verdad Andrea Gallo, basta con recordar tres momentos claves de su vida, que coinciden con igual número de momentos clave en la historia delos de abajo en todo el mundo. 

1944. La Segunda Guerra Mundial muestra su rostro más cruel: miles de personas son víctima de la ferocidad del nazi-fascismo. En Italia, la resistencia recluta a personas de todas las edades, sin dinero ni experiencia de lucha. Entre ellos está el joven Andrea Gallo, que se convierte en mensajero de la Brigada Paolo Cozzo luego de desertar del fascista Ejército de la República de Saló. Se hace llamar Nan, que en dialecto genovés significa “narizón”. 

1965 a 1968. Mientras el Concilio Vaticano II llega a su fin, llevando un mensaje de fuerte ruptura eclesiástica y social, Don Andrea recibe su primer encargo como sacerdote de la iglesia del Carmen, en Génova. En 1965 funda un grupo de scouts para los hijos de los obreros de Génova. Mientras tanto, los estudiantes universitarios comienzan a frecuentar su parroquia. Con el tiempo, el sacerdote cobra notoriedad por sus numerosas prédicas sobre temas sociales, sus frecuentes encuentros de carácter político y su férrea oposición a la Guerra de Vietnam.

En 1970, el arzobispo conservador Giuseppe Siri lo retira de la iglesia del Carmen por sus sermones “no religiosos, sino políticos; no cristianos, sino comunistas”. El primero de julio de ese mismo año estalla una revuelta popular en defensa de Don Gallo y, al igual que el pasado 25 de mayo de 2013, la ciudad se detiene para abrazarlo. Algunos años después Don Andrea, junto con otras personas, levanta la Comunidad de San Benedetto en el puerto, que “acoge a todos aquellos que se encuentran en situación de calle, particularmente a toxicodependientes, alcohólicos y personas con problemas mentales”. 


2001. Algunas semanas antes de la reunión del G8 que se celebró en la ciudad de Génova, Don Gallo entabla amistad con el músico Manu Chao. Juntos crean el Bar Clandestino para los migrantes, “con o sin papeles”, que participaban en las protestas anti-G8, en julio de ese año.


Sin ser un intelectual de profesión, Don Andrea Gallo escribió numerosos artículos en revistas y periódicos (como Il Manifesto y Carta), así como diversos libros cuyas regalías han servido para financiar las actividades de la comunidad. Entre sus publicaciones cabe destacar el epílogo a Anarquía y cristianismo, del teólogo y filósofo francés Jacques Ellul.

Una cosa es cierta: este “cura de la banqueta” y su capacidad de construir relaciones sociales diferentes a aquellas impuestas por el capitalismo marcó (y seguramente lo seguirá haciendo) a los movimientos sociales y a las personas comunes de este país.


Ligas

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Don Gallo canta Bella ciao 

La última intrevista de Don Gallo a RaiNews24
 


Fuente: Chacatorex

miércoles, 15 de agosto de 2012

Los choles de Tila están en la ciudad de México y exigen justicia sobre su territorio.



Llega la Caravana por la Tierra y el Territorio, encabezada por cerca de 200 choles de Tila, Chiapas, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para exigir un fallo favorable sobre la restitución de 130 hectáreas de su territorio. Este jueves se conocerá el veredicto.

Ciudad de México. Llegaron, recorrieron el centro de la ciudad de México en una marcha digna, pacífica y combativa, y se plantaron frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), a un costado del palacio nacional. Son, para ser exactos, 187 hombres y 27 mujeres, todos choles del ejido de Tila, ubicado al norte de Chiapas, pueblo que reclama una decisión favorable al recurso jurídico que interpuso por el despojo de 130 hectáreas por parte del gobierno del estado.

La Caravana por la Tierra y el Territorio fue recibida en esta ciudad por diversos colectivos de La Otra Campaña, iniciativa política de la que es parte el ejido de Tila. La Red Nacional Contra la Represión, los campesinos de San Salvador Atenco, un grupo de sindicalistas de Telmex, los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), el Frente de Pueblos, entre otras organizaciones, acompañaron la marcha que partió del monumento a la Revolución al zócalo capitalino.

El jueves 2 de agosto la SCJN deberá emitir el fallo sobre el amparo 259/1982 y el incidente de ejecución de la sentencia 1302/2010. Afuera del inmueble estarán los ejidatarios esperando la resolución, en silencio, durante todo el día.

La marcha de este 1 de agosto fue encabezada por los choles llegados el día anterior en cuatro autobuses. Están cansados y cansadas de tantos kilómetros recorridos. Llevan prácticamente cuatro días casi sin dormir, pero marchan con gritos combativos, uniformidad y disciplina. Todos traen paliacate al cuello, símbolo de la resistencia de los pueblos de Chiapas, y algunos portan machetes al igual que sus compañeros de Atenco.

“Estamos aquí porque queremos que se respete la legalidad y los derechos de los pueblos indígenas. Venimos a presentar nuestra lucha, que es en defensa de la tierra que trabajamos, que vivimos y nos da de comer”, afirma uno de los ejidatarios, micrófono en mano, desde el sonido instalado en una camioneta frente a la sede máxima de impartición de justicia en México.

Simultáneamente, en Tila, marcharon seis mil ejidatarios en defensa de sus tierras. El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas reportó que la movilización se llevó a cabo por las calles de la cabecera municipal y que iniciaron un plantón frente a las oficinas del comisariado ejidal para exigir la restitución de las 130 hectáreas de las cuales fueron despojados en 1980, mediante un decreto emitido por el Congreso local.

Esta lucha no es nueva, como advierten los oradores frente al palacio de justicia. “Fue un sacrificio y un desgaste económico y físico para lograr la tierra desde 1922 y hasta 1961, cuando se aprobó el plano definitivo. Nuestros antepasados nos dejaron como herencia las 2 mil 938 hectáreas de terrenos nacionales y 2 mil 466 que estimamos como tierra recuperada que nos benefició la revolución de 1910, por lo que suman un total de 5 mil 405 hectáreas”.

“La expropiación de estas tierras”, explica en entrevista con Desinformémonos uno de los integrantes de la comisión de ejidatarios, ”es parte de un proceso de implantación de proyectos, pues quieren convertir a nuestro pueblo en atractivo por sus fachadas y sus costumbres, quieren utilizar el agua y la cuevas para estos fines”.

Por eso, indica, “venimos a pedir al gobierno una respuesta favorable a la expropiación. Nuestros abuelos y padres lucharon por estas tierras y venimos a la ciudad de México a defenderlas”.

De aquí, insiste uno de los voceros, “queremos llevarnos a nuestro pueblo una resolución favorable. Si así se diera pensaremos que si hay justicia para los pueblos. Si se da una resolución negativa la asamblea decidirá las acciones siguientes”.

A la Suprema Corte de Justicia llegó la marcha encabezada por los principales de la comunidad, quienes encendieron cuatro velas correspondientes a cada uno de los puntos cardinales, y bailaron la danza de la pluma, tradición de la cultura chol, con los acordes de los instrumentos musicales de la región. El copal y el incienso acompañaron los rezos con los que piden que su palabra sea escuchada.

Las 130 hectáreas de las que fueron despojados no son poca cosa. Ahí se impuso la zona urbana y el fundo legal, “pero esos terrenos son ejidales según la resolución presidencial correspondiente”. En la zona urbana “hay un mercado de lujo, edificios, centros comerciales de lujo y semi lujo, hoteles, jardines y centros colectivos y el templo que es patrimonio de los choles, utilizando los derechos de terceros para propiedad privada”, señalaron desde Tila.

La resolución de este jueves será decisiva no sólo para el pueblo chol de Tila, sino para el resto de los pueblos indígenas del país que luchan contra el despojo de su territorio y de su forma de vida. En silencio, reiteran, esperarán el veredicto, y después el pueblo decidirá lo que sigue.

por Gloria Muñoz Ramírez y Jaime Quintana Guerrero





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Fuente: Chacatorex