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lunes, 19 de noviembre de 2018

Migrantes.


Fuente: Amerindia

Ningún muro detendrá la migración porque los gobiernos no han hecho las cosas bien, dice Verzeletti
El sacerdote Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante, en la zona 1 capitalina, celebró este domingo una misa de acción de gracias por la solidaridad de todos los que colaboraron en la reciente crisis por la caravana de migrantes. 

Mauro Vezeletti, director de la Casa Migrante, dice que los gobiernos deben tomar medidas urgentes para detener la migración.
“Ningún muro ni ninguna estrategia van a detener los flujos de migración, porque nuestros gobernantes no han hecho las cosas bien”, dijo Verzeletti, en la misa celebrada en el templo del colegio Santa María, de las Hermanadas de la Caridad, zona 1 capitalina, frente a casi un centenar de personas que colaboraron en atender a los migrantes. 

El sacerdote dijo a Prensa Libre que las caravanas de migrantes son un fenómeno inédito en Centroamérica, porque salen masivamente familias enteras, con niños, madres embarazadas, lo que llama la atención, porque las políticas que han adoptado los gobiernos en la región han fallado.
“A partir de este momento, los gobiernos de Centroamérica y la comunidad internacional tienen que sentarse para realmente discutir qué deben hacer en forma urgente en la región para que estas personas puedan permanecer en sus países”, dijo Verzeletti. 
El director de la Casa del Migrante hizo un llamado a la comunidad internacional, al gobierno de EE. UU. y al Congreso de ese país, para que detengan las políticas antimigrantes, xenofóbicas, conservadoras y racistas.

“Donald Trump es un conservador populista que realmente está en contra del derecho humano a migrar que tienen todas las personas, por lo que los demócratas tienen la oportunidad, ahora que serán mayoría en la Cámara baja, de trabajar realmente por una reforma migratoria”, expresó Verzeletti, quien enfatizó que la gente migra porque hay pobreza y por las estructuras criminales que operan en la región centroamericana. 

“Hace cien años, en un día como hoy, se concluía la Primer Guerra Mundial, y hoy tenemos una nueva guerra mundial, la guerra comercial, la guerra que está dejando a las personas en la pobreza y en la miseria”, dijo el sacerdote al comienzo de la celebración, en la que había médicos, maestros, religiosos y voluntarios.
“Damos gracias a Dios porque en estos días realmente se vivió el evangelio con la ayuda de muchas personas”, dijo el religioso. 
El sacerdote Verzeletti celebra la misa de acción de gracias con invitados que apoyaron durante el paso de la caravana de migrantes. (Foto Prensa Libre: William Oliva)

Sobraron 12 canastos
Delma Alfaro Pérez, coordinadora regional de la Sagrada Familia, del colegio Belga, cuyos maestros, estudiantes, exalumnos y padres de familia se volcaron a ayudar, dijo que fue palpable la solidaridad de los guatemaltecos. 
“Los migrantes descansaron, comieron, se saciaron y todavía sobraron 12 canastos gracias al buen corazón de las personas que ayudaron”, dijo Alfaro. 
Entre los voluntarios que asistieron a la misa estuvo Carlos Paz, médico guatemalteco que participó gratuitamente en la atención a los migrantes, y quien expresó a Prensa Libre su satisfacción por poder ayudar.

“La caravana de migrantes lleva un mensaje al mundo: una denuncia de injusticia y de pobreza”. Mauro Verzeletti
“Estuvimos con ellos en los ratos libres atendiéndolos. Creo que, como médicos, ayudar está en nuestro compromiso y es nuestro trabajo. Sentimos mucha satisfacción de poder ayudar a nuestros compatriotas, porque todo centroamericano debe ser nuestro compatriota”, dijo Paz. 
“Hubo muchas instituciones, parroquias, socios y población en general que aportaron y coordinaron para poder atender a los hermanos migrantes”, explicó, en tanto, Carol Girón, coordinadora de proyectos de atención al migrante.

Sor María del Pilar García, directora del nivel básico del colegio Santa María, dijo que como cristianos la obligación es abrirle la puerta al pobre.
“No podíamos quedarnos con los brazos cruzados ante la llegada de los migrantes, y yo nunca imaginé la cantidad de personas que llegaron a este establecimiento. En ese momento hubiese querido ser enfermera para curar las heridas que traían en sus pies”, dijo la religiosa.
Continúan su travesía
“En Guatemala debemos construir nuevos acuerdos de paz, porque la violencia sepultó a los anteriores”, Mauro Verzeletti. 

Verzeletti dijo que sólo este año en la Casa del Migrante han sido atendidos casi 16 mil migrantes, de los que casi 14 mil fueron de las últimas caravanas de hondureños y salvadoreños. 
La principal caravana, que desató la oleada migratoria, partió el 13 de octubre de San Pedro Sula, Honduras. Desde entonces, ha recorrido más de mil 500 kilómetros, y este sábado, tras permanecer casi seis días en la capital mexicana, la caravana prosiguió su camino hacia el central estado de Querétaro, donde pernoctaron, según la agencia AFP.

A ese grupo le siguen a la distancia dos más, con unos dos mil migrantes cada uno.

https://www.prensalibre.com/guatemala/migrantes/ningun-muro-detendra-la-migracion-porque-los-gobernantes-no-hacen-bien-su-trabajo-dice-mauro-verzeletti
Fuente: redescristianas.net
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viernes, 11 de agosto de 2017

Centroamérica arde en llamas.



Ulises Noyola Rodríguez
Alainet

La crisis humanitaria en los países centroamericanos del Triángulo del Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras) podría recrudecerse durante la presidencia de Donald Trump, quien desea incrementar la deportación de inmigrantes ilegales y detener el flujo migratorio proveniente de Centroamérica por medio de la construcción de un muro fronterizo, la firma de acuerdos de seguridad y la reducción de la ayuda económica.
La administración de Donald Trump deportó, en sus primeros cien días de gobierno, a 56,315 inmigrantes ilegales, cantidad que se encuentra por debajo de las deportaciones realizadas por el ex presidente Barack Obama durante el mismo período en 2016[1]. A diferencia del gobierno anterior, el arresto de inmigrantes ilegales para proceder después con su deportación creció sustancialmente, lo cual allanó el camino para la expulsión masiva de centroamericanos.

La deportación masiva de inmigrantes centroamericanos, sin embargo, tiene el potencial de debilitar el poderío de la industria estadounidense de alimentos, ya que no contaría con una mano de obra sobreexplotada que continuamente necesita renovarse con cuadros jóvenes por las condiciones inhumanas en sus lugares de trabajo. El conflicto se ha resuelto hasta el momento por medio del otorgamiento de visas de trabajo para el sector de la agricultura, pero evidentemente no alcanzarán a cubrir a todos los trabajadores centroamericanos[2].

Si el número de deportaciones adquiere una escala masiva en Estados Unidos en los próximos meses, los gobiernos centroamericanos se verán obligados a recibir crecientemente a migrantes ilegales en medio de una crisis humanitaria. Lo anterior se confirma con la terrible situación económica de los países miembros del Triángulo del Norte, que tienen los índices de pobreza extrema más elevados en América Latina[3].
La dura realidad de los países del Triángulo del Norte es que dependen de las remesas enviadas por los inmigrantes residentes en Estados Unidos, puesto que representan 10, 17 y 18% del PIB de Guatemala, El Salvador y Honduras respectivamente[4]. La reducción de las remesas recibidas por las familias centroamericanas exacerbaría entonces el caos social caracterizado por la indigencia, la pobreza y la violencia.

El margen de maniobra de los países del Triángulo del Norte es extremadamente estrecho debido a la reducida recaudación fiscal promedio (16% del PIB), que imposibilita incrementar el gasto público para crear oportunidades de empleo para los migrantes ilegales. La corrupción de las autoridades públicas que recaudan principalmente sobre los impuestos indirectos, demuestra la imposibilidad de recaudar más fondos por medio del mayor cobro sobre las ganancias del capital trasnacional. 
La corrupción política es apoyada por Washington a través de los programas financiados por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, que promovió recientemente los golpes de Estado de Manuel Zelaya en Honduras y Otto Pérez Molina en Guatemala. En consecuencia, los gobiernos centroamericanos no pueden implementar reformas económicas en beneficio de las mayorías sociales, mientras sus instituciones políticas se encuentren bajo la tutela de Estados Unidos.

Además de la insignificante recaudación fiscal, los gobiernos centroamericanos no pueden reducir sustantivamente el enorme gasto militar a causa de las exigencias de Washington que demanda la destinación de sus fondos al combate contra las redes criminales. Por ejemplo, el gasto militar de Honduras y El Salvador está por encima del 6% del PIB, cifra que supera el gasto militar como proporción del PIB de todos los países latinoamericanos[5].
La doble cara de Washington en sus fuertes demandas al gasto militar se refleja en su casi nula aportación de 630 millones de dólares a la Alianza para la Prosperidad, mientras que los países del Triángulo del Norte aportaron 2,900 millones de dólares para la conformación del 80% del fondo en 2107[6]. Los países centroamericanos se encuentran así aislados y desprotegidos para cambiar su penosa situación económica ante el desinterés de Washington.

Adicionalmente, los gobiernos centroamericanos ya son presionados por el presidente Donald Trump, quien solicitó una disminución del 30% en la ayuda económica de la Alianza para la Prosperidad correspondiente a 2018. La asistencia económica se reducirá a 460 millones de dólares y podría disminuir aún más próximamente, ya que la continuidad del apoyo económico está condicionada a la cooperación de los países centroamericanos en la deportación de los inmigrantes ilegales en Estados Unidos.

Cabe destacar que más de la mitad de la contribución estadounidense a la Alianza para la Prosperidad se destina al fortalecimiento del aparato bélico de los países centroamericanos a través de la Iniciativa de Seguridad Regional de Centroamérica[7]. Esta estrategia solamente ha contribuido a militarizar todo el territorio centroamericano a costa de aumentar la violencia, la represión y la persecución de la población.

Asediados por las masacres sociales y la terrible situación económica, los centroamericanos siguen siendo obligados a abandonar su país de origen debido a las continuas extorsiones, las amenazas de muerte y los altos índices de violencia. Dichos factores mantienen a la región del Triángulo del Norte como el territorio más violento de América Latina a pesar de la inexistencia de una guerra comparable a los conflictos en Medio Oriente.
En contraste con el fortalecimiento del aparato militar, el gobierno de Donald Trump no tomará acciones decisivas para desarticular el tráfico de drogas que tiene como destino a los consumidores estadounidenses. La región del Triángulo del Norte seguirá teniendo una importancia geoestratégica para el narcotráfico, ya que representa un importante corredor del tráfico de drogas entre América del Sur y Estados Unidos.

La deportación de migrantes ilegales, por consiguiente, beneficiará a las organizaciones criminales trasnacionales como las maras, organización que se dedica al tráfico de drogas, la venta ilícita de armas y la extorsión de personas y empresas principalmente en Centroamérica. La razón por la cual sucederá esto es porque los centroamericanos deportados engrosan las filas de las organizaciones criminales trasnacionales con una mano de obra barata, con lo cual se acrecentará la violencia en los países centroamericanos.
Lo más atroz vendrá para los migrantes si se llegara a concretar la construcción del muro fronterizo entre Estados Unidos y México, ya que la experiencia ha demostrado que la construcción de muros únicamente promueve la creación de rutas más mortíferas y riesgosas hacia los puntos de destino, con lo cual se engrandece el poder y la influencia de los traficantes de personas[8].
A pesar del silencio de los grandes medios de comunicación sobre los acontecimientos de los pequeños países de Centroamérica, indudablemente son ellos los que sufren con mayor violencia la dominación de Estados Unidos. Y el futuro que depara a los centroamericanos dependerá fundamentalmente de la resistencia de los movimientos sociales contra la política migratoria de Donald Trump.

Ulises Noyola Rodríguez es Colaborador del Centro de Investigación sobre la Globalización.

miércoles, 7 de junio de 2017

Campaña en favor de niños centroamericanos obligados a migrar.



Sergio Ferrari, desde la ONU, Ginebra, Suiza

ACNUR preocupada por migrantes menores
La FAO refuerza la seguridad alimentaria en Centroamérica

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) anunció el último miércoles de mayo el inicio de una campaña denominada la “Niñez que huye” que busca proporcionar refugio y condiciones de vida adecuadas para los menores afectados en la región centroamericana.

El organismo de las Naciones Unidas solicita a donantes y al público en general un apoyo activo. Espera recaudar 18 millones de dólares que serán destinados a ayudar a los niños migrantes que escapan de la violencia y abusos que sufren por parte de las pandillas en El Salvador, Guatemala y Honduras.

Actualmente, ACNUR les ofrece asistencia económica, refugio en albergues y servicios de asistencia legal y psicológica. Según el organismo de la ONU, sólo en México, más de 16.000 menores no acompañados fueron detenidos por las autoridades migratorias el año pasado.

Este masivo flujo migratorio supone un gran desafío para los países de acogida, en concreto México, que confronta una compleja situación dado que las solicitudes de asilo crecieron más de un 1.000% desde el año 2011 y un 152% durante 2016.

Por otra parte, otro organismo de la ONU, anticipó en las últimas horas iniciativas concretas para promover la seguridad alimentaria en Centroamérica.

La FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) acordó con El Salvador, en su calidad de presidente pro-tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), tres nuevos proyectos de cooperación técnica para impulsar la seguridad alimentaria en dicha región.

Entre esas iniciativas se cuenta la mejora de los espacios de diálogo para avanzar hacia sistemas alimentarios sensibles a la nutrición. También, fomentar la innovación y el desarrollo rural y generar sinergias entre el plan regional y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Además, respaldará la gestión de El Salvador en la promoción de la agricultura familiar.

Según la FAO, Bolivia, Chile, Guyana, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Venezuela ya han alineado sus políticas nacionales de lucha contra el hambre y la malnutrición con las orientaciones del Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre de la CELAC.

Dicho plan nació de la voluntad política de los treinta y tres países de la región y busca erradicar el hambre y la pobreza en el año 2025.
El Plan consta de cuatro pilares principales que para fortalecer todas las dimensiones de la seguridad alimentaria. Consta de diez líneas de acción principal orientadas a la generación de políticas, programas, estrategias y proyectos nacionales, subregionales y regionales para dar respuesta a los 34 millones de personas que aún padecen hambre a nivel regional.
El plan de CELAC recoge las principales políticas e iniciativas exitosas de seguridad alimentaria desarrolladas por los países de la región y se ha convertido en la principal hoja de ruta hacia hambre cero al año 2025.

lunes, 6 de febrero de 2017

Mesoamérica: redoblar esfuerzos para lograr el hambre cero.



Foto: http://turismo.perfil.com/wp-content/uploads/2013/08/mercado_mexico-4.jpg


El Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en Mesoamérica, que publica la FAO, recoge las políticas, estrategias y buenas prácticas desarrolladas en los países de la región para reducir la prevalencia de subalimentación

Servindi, 6 de febrero, 2017.- La región mesoamericana —conformada por México, Centroamérica, Cuba y República Dominicana— deberá redoblar sus esfuerzos para erradicar el hambre al año 2030 y cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2- Hambre cero.

Ello a pesar que según el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en Mesoamérica publicado por la FAO advierte que se redujo el número de personas subalimentadas de 15,7 millones en 1990 a 12,7 en 2016.

“Actualmente, la mayoría de los países de la subregión dispone de marcos normativos y políticas públicas para la seguridad alimentaria y nutricional para hacer frente a la problemática del hambre. Si estos son acompañados por esquemas inclusivos y efectivos de gobernanza podemos esperar buenos resultados en el futuro próximo”, explicó Tito E. Díaz, Coordinador de la FAO para Mesoamérica.

La publicación destaca los avances de algunos países como Costa Rica, Cuba y México que consiguieron reducir su porcentaje de subalimentación a menos del 5 por ciento de su población. Mientras que países como Nicaragua, Panamá y la República Dominicana redujeron a menos de la mitad el porcentaje de personas que sufren hambre.

No obstante, los índices de inseguridad alimentaria en el resto de los países de Mesoamérica aún superan e incluso llegan a doblar el promedio de América Latina y el Caribe.

Esto es particularmente preocupante en la zona del Corredor Seco Centroamericano, (Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala) donde se estima que viven cerca de 10,5 millones de personas, de las cuales 60 por ciento vive en pobreza, 3,5 millones de personas se encuentran en inseguridad alimentaria y 2,8 millones necesitaran asistencia alimentaria.
Gobernanza ampliada y coordinación interinstitucional: claves para la erradicación del hambre

“La solución al problema del hambre en Mesoamérica es convertir la lucha contra el hambre en una prioridad política del más alto nivel,” explicó Tito E. Díaz.

De acuerdo a esta publicación, para que el compromiso político se refleje en mejores resultados, hay tres aspectos claves para optimizar la gobernanza de la seguridad alimentaria y avanzar hacia la erradicación del hambre en Mesoamérica.

El primero es una mejor coordinación interinstitucional, tanto entre distintos sectores y niveles de gobierno como en la participación de múltiples actores sociales, necesaria para fortalecer las capacidades institucionales para implementar las leyes y políticas de seguridad alimentaria.

El segundo es la necesidad de desarrollar y fortalecer los sistemas de información y monitoreo, fundamentales para dar coherencia y seguimiento a los planes locales de erradicación del hambre.

Y el tercero se refiere a la necesidad de otorgar financiamiento sostenible a todas estas acciones, que aseguren la ejecución de los servicios y productos planificados, contribuyendo a la sostenibilidad a largo plazo de las políticas de seguridad alimentaria y nutricional.
Países fortalecen su compromiso con la lucha contra el hambre

De acuerdo al Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en Mesoamérica, en los últimos años, Mesoamérica ha dado grandes pasos para fortalecer su lucha contra el hambre.

Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana ya tienen leyes de seguridad alimentaria y nutricional, mientras que el Frente Parlamentario contra el Hambre de Costa Rica, en coordinación con el sector académico, presentó un proyecto de Ley Marco del Derecho Humano a la Alimentación y de la Seguridad Alimentaria y Nutricional.

Panamá, por su parte, se encuentra en proceso de socialización y consulta del nuevo Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional que establece acciones para impulsar la coordinación intersectorial e interministerial.

El Plan Estratégico Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional de El Salvador contempla la participación de 22 actores del sector público y la sociedad civil para mejorar la producción de alimentos, la prevención y atención integral en salud y los sistemas de vigilancia, monitoreo y alerta temprana, entre múltiples otras acciones.

México se encuentra en los últimos pasos de aprobación del proyecto de Ley del Derecho Humano a la Alimentación Adecuada, mientras que nivel local la Ciudad de México cuenta con una Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional desde 2009.

Los países de la subregión no sólo resguardan la seguridad alimentaria de sus propias poblaciones, sino que colaboran en múltiples iniciativas de cooperación mutua, como el programa Mesoamérica sin Hambre, el que se ejecuta con el apoyo de la cooperación mexicana y de la FAO en Belice, Colombia, Costa Rica, el Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

Mesoamérica sin Hambre fortalece los marcos institucionales y de políticas para la seguridad alimentaria y nutricional y la agricultura familiar.

Además, todos los países de Mesoamérica han ratificado su compromiso de erradicar el hambre al año 2025, meta principal del Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre 2025 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC, el mayor compromiso regional de seguridad alimentaria.
Desnutrición y obesidad infantil: desafío pendiente en la región

La prevalencia en los índices de desnutrición infantil continúa siendo elevada en Guatemala, Honduras y Nicaragua, países donde la desnutrición crónica supone más del doble que el promedio de América Latina y el Caribe.

Según el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en Mesoamérica, desde principios de los años noventa, El Salvador, Guatemala y Honduras presentan los mayores incrementos -próximos e incluso superiores al 100 por ciento- en la prevalencia de sobrepeso en niños menores de cinco años.

Asimismo, en todos los países de la subregión al menos dos de cada cinco hombres y 50 por ciento de las mujeres tienen sobrepeso. En cuanto a obesidad, la prevalencia entre las mujeres alcanza cifras próximas o superiores al 40 por ciento en Guatemala, México, Nicaragua y República Dominicana.
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Fuente: Información proporcionada por la FAO: http://www.fao.org/panama/noticias/detail-events/es/

Fuente: Servindi

jueves, 29 de enero de 2015

Carta pública a comunidad de estados latinoamericanos y caribeños(CELAC).


Excelentísimos señores Presidentes:

Celebramos que entre los objetivos de la CELAC estén:
“Reafirmar que la preservación de la democracia y los valores democráticos, la vigencia de las instituciones y el Estado de Derecho, el compromiso con el respeto y la plena vigencia de todos los derechos humanos para todos, son objetivos esenciales de nuestros países” e “Intensificar el diálogo político” que “se traduzca en acciones rápidas y eficaces que promuevan los intereses latinoamericanos y caribeños frente a los nuevos temas de la agenda internacional” para “aumentar la influencia en el escenario internacional globalizado e interdependiente”, mediante “un programa de trabajo que promueva vínculos efectivos , la cooperación, el crecimiento económico con equidad, justicia social, y en armonía con la naturaleza para un desarrollo sostenible y la integración de América Latina y el Caribe en su conjunto”.

Apelando a estos claros y pertinentes objetivos, las organizaciones abajo firmantes, con todo respeto hacemos del conocimiento de este Foro nuestra denuncia del proyecto de construcción de un Canal Interoceánico en Nicaragua, retomando el sentir de gran cantidad de familias de comunidades campesinas y de personas que pertenecen a organizaciones sociales y políticas, de líderes profesionales y de connotados científicos nacionales e internacionales.

Dada nuestra geografía, el pueblo de Nicaragua ha aspirado a la construcción de un Canal que promueva el desarrollo nacional como fuente de bienestar con justicia para todos. Esta aspiración ha sido, y está siendo de nuevo, malversada y utilizada para una venta de ilusiones de riqueza, trabajo y progreso, en oscuras manipulaciones para disfrazar ambiciones desmedidas de poder y la reafirmación del caudillismo; y lo que es peor, la entrega de la soberanía patria. Estas son las principales consideraciones que sustentan nuestra denuncia:

Nicaragua no está en venta. La Ley 840 y el Acuerdo Marco de Concesión e Implementación (MCA) viola la soberanía de Nicaragua, al entregar a una compañía extranjera con sede en Hong Kong, nuestros recursos naturales más valiosos, la soberanía administrativa, judicial, laboral, fiscal y financiera del país, incluyendo las reservas del Banco Central, al ser otorgadas como garantías en un tratado que genera obligaciones sólo para nuestro Estado y ninguna para el beneficiario extranjero.

Nicaragua es de todos y de todas. El tratado – negociado en secreto- se consumó a espaldas de los nicaragüenses, sin transparencia, sin consenso nacional y sin licitación previa, pese al monto estimado de más de USA $40 mil millones y a la concesión, durante un siglo, de derechos absolutos para el Canal y otras obras, por la irrisoria suma, no obligatoria, de USA $10 millones anuales, y el 1 por ciento de las acciones de la compañía, endosado anualmente. La Ley fue aprobada en menos de 72 horas por una mayoría absoluta parlamentaria del FSLN, conseguida en 2011 sobre denuncias nacionales e internacionales de fraude electoral; además, violentando más de 30 artículos de la Constitución Política y estableciendo reformas a la misma, ya realizadas con posterioridad, para adecuarla a los intereses del concesionario. Y le otorga al concesionario el derecho de confiscar propiedades de particulares en cualquier lugar del territorio nacional, incluyendo las de régimen comunitario, y a su propio arbitrio, pagándolas a precio de catastro o comercial, “el que sea menor”, con lo que se crea un estado de alarmante inseguridad jurídica y graves repercusiones sociales.

Nicaragua se debe a las futuras generaciones. Se ha comprometido el futuro de generaciones de nicaragüenses que aún no han nacido y que nacerán prácticamente sin patria, entregándose la tierra, las aguas marítimas, fluviales y lacustres, el aire y los recursos naturales, en una extensión territorial que al firmarse el tratado y al momento presente, no ha sido seriamente definida. Expertos nacionales e internacionales independientes, incluyendo al nicaragüense Dr. Jaime Incer, asesor presidencial no consultado, han alertado sobre posibles y elevados, inaceptables e irreversibles daños ambientales de esta mega obra y han advirtido sobre otras propuestas alternativas para el desarrollo de Nicaragua. Especial preocupación es la degradación ecológica de los ecosistemas y de los recursos acuíferos, en particular los del Gran Lago de Nicaragua (Cocibolca), el mayor reservorio de agua dulce de la región centroamericana, con el cual se debe garantizar al país y a pueblos vecinos el acceso a este estratégico recurso para el consumo humano y la salud de los nicaragüenses. También representa el recurso esencial para tener seguridad alimentaria en nuestra nación frente al cambio climático y asegurar la pesca lacustre que es parte de la tradicional dieta campesina y urbana de los municipios circundantes al lago. En suma, significará una pérdida irreparable en el patrimonio natural y cultural de la humanidad y una crisis con consecuencias impredecibles para Mesoamérica. Inclusive, la prestigiosa revista “Science”, en su Editorial del 23/1/2015, insta al Gobierno de Nicaragua a detener el proyecto del Canal hasta no tener suficientes estudios científicos y exige un mayor papel de la ciencia en su diseño y construcción para evitar un potencial desastre ambiental.

Nicaragua será siempre defendida. Se ha creado en el país un verdadero enclave extranjero, sin competencia alguna de las autoridades judiciales, militares y de policía, con lo que la seguridad nacional en los territorios concedidos quedará en manos privadas, o eventualmente de otro Estado. Nicaragua y su población no sólo han quedado en indefensión sino que ahora se justifica la represión desmedida con la defensa de los intereses de los concesionarios. Y puede haber futuras repercusiones en la seguridad regional al pretender entregar la seguridad del canal a potencias militares ajenas a nuestros países. No obstante, buena parte de la ciudadanía está movilizada. Se han interpuesto Recursos por Inconstitucionalidad y una Denuncia colectiva contra el Estado ante la Fiscalía. Se han hecho Debates en todo el territorio nacional. Los campesinos han organizado un Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, el Lago y la Soberanía, con expresiones en los municipios. A la fecha, ha habido 19 movilizaciones en diversos municipios, incluyendo la Capital, que han sido brutalmente reprimidas por el Gobierno. Los campesinos están recogiendo miles de firmas en rechazo a este proyecto. Y una multitudinaria Asamblea Ciudadana entregó a las bancadas de oposición un anteproyecto de Ley para derogar esta Ley Canalera y la anulación del tratado Ortega-Wang Ying.

Alertamos a este importante Foro sobre el posible y grave impacto social y ambiental de este proyecto sobre Nicaragua y toda la Región Centroamericana, así como sobre sus implicaciones geopolíticas, inclusive, sobre Latinoamérica y el Caribe. Finalmente, les solicitamos con todo respeto que incluyan la discusión de este serio problema bajo los objetivos y principios declarados por la CELAC.

Atentamente,

Bancada BAPLI.

Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.

Confederación de Maestros de la Educación.

Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, el Agua y la Soberanía.

Comisión Permanente de Derechos Humanos.

Coordinadora Civil.

Grupo Patriótico de militares retirados.

Grupo de Reflexión y Participación Ciudadana.

Hagamos Democracia.

Juventud Democrática Nicaragüense.

Movimiento Autónomo de Mujeres.

Movimiento Nicaragua 2.0

Movimiento de las 3 Revoluciones.

Movimiento por Nicaragua.

Movimiento Patriótico por la República.

Movimiento Liberal Constitucionalista “Ramiro Sacasa”.

Movimiento por el Rescate del Sandinismo.

Movimiento Puente.

Partido Movimiento Renovador Sandinista.

Partido Acción Ciudadana (de Nicaragua).

Partido Liberal Independiente.

Plataforma por el Desarrollo Sostenible de Nicaragua

Popol Nah

Unión Ciudadana por la Democracia.

Unidad por la República.

Bibliografía de referencia.

· Link de Manifiesto a los nicaragüenses en Defensa de la Soberanía Nacional, Junio 2013, firmado por 111 personalidades nicaragüenses de diversos sectores

http://www.confidencial.com.ni/articulo/12413/

· Link Carta Pública del Poeta Ernesto Cardenal

http://www.laprensa.com.ni/2014/11/01/columna-del-dia/216594-dla-monstruosidad-del-canal

· Link Manifiesto por la defensa de la Soberanía Nacional ¡Nicaragua no está en Venta! Firmado por 21 organizaciones sociales y políticas.

http://mpn.org.ni/manifiesto-por-la-defensa-de-la-soberania-nacional-nicaragua-no-esta-en-venta/

· Link de libro de la Academia de Ciencias de Nicaragua (ACN), creada en 2010 como una organización independiente que agrupa a los científicos nacionales más distinguidos, “El Canal Interoceánico de Nicaragua” Aportes al Debate”

http://www.cienciasdenicaragua.org/images/Aportes%20Sobre%20Canal%20NicaraFIN%20(12).pdf

· Link Resumen Ejecutivo de Estudio del Centro Humboldt, prestigiosa ONG nacional ambientalista

file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/Resumen%20Ejecutivo%20Estudio%20GCIN-1.pdf

· Link sobre impactos, de Mónica López Baltodano, especialista en derecho ambiental

http://www.confidencial.com.ni/articulo/13199/25-verdades-sobre-la-concesion-del-canal

· Link Pronunciamiento de Grupo Cocibolca, plataforma de 9 Organizaciones civiles, ante reporte de avances del proyecto del 20/11/2014

file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/Pronunciamiento%20Grupo%20Cocibolca%20211114%20(1).pdf

· Link de Resolución de la Asociación de Biología Tropical y la Conservación.

http://tropicalbiology.org/tropicalbiology/wp-content/uploads/2014/10/ATBC-resolution23-Nicaragua-Spanish.pdf

· Link de Editorial Enero revista “Science”

http://www.sciencemag.org/content/347/6220/355.summary?rss=1

· Link de uno de los recursos

http://www.confidencial.com.ni/downloads/268.pdf

· Link Informe del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos

http://www.cenidh.org/noticias/739//

· Link Anteproyecto de Ley para derogar la Ley del Canal.

http://mpn.org.ni/wp-content/uploads/2015/01/Ante-proyecto-de-Ley-de-Derogaci%C3%B3n-de-Ley-No-840-.pdf

sábado, 23 de agosto de 2014

México: Cementerio de cuerpos y esperanzas para migrantes.


Denise González Núñez / Desinformémonos

El territorio mexicano es un cementerio de cuerpos y de esperanzas para muchas personas migrantes que intentan llegar a Estados Unidos de manera indocumentada. La masacre de San Fernando en agosto de 2010, que fue conmemorada el pasado 19 de agosto por el capítulo México del Tribunal Permanente de los Pueblos es una prueba de ello. Ahí, en el rancho San Fernando en Tamaulipas, quedaron sepultados no sólo los cuerpos de 72 hombres y mujeres centroamericanas, sino también sus sueños de una mejor vida para sus familias.

Lamentablemente no ha habido grandes cambios en la conciencia respecto a este tema, puesto que miles de migrantes siguen siendo víctimas de incontables abusos, entre los que se encuentran el secuestro, la tortura, la violencia sexual, la ejecución, la desaparición y, como lo revela el caso de Ángel Amílcar Colón Quevedo, el encarcelamiento injusto por delitos falsos.

Tal como señaló Felipe González, Relator sobre los Derechos de los Migrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), durante la presentación del informe Derechos humanos de los migrantes y otras personas en el contexto de la movilidad humana en México, “observamos una persistencia de un cuadro de graves violaciones a derechos humanos de migrantes en México”.

Sin duda destaca el uso de la palabra “persistencia” por parte del Relator. Es decir, pese a las escandalosas violaciones contra derechos humanos que se han cometido y que se cometen a diario contra las personas migrantes y al llamado continuo de familiares y personas defensoras que exigen verdad y justicia, la situación de migrantes en México no ha sido adecuadamente atendida por el Estado mexicano hasta la fecha.

De acuerdo con el informe de la CIDH, que abarca del 2008 al 2013, enfatizó su visita a México en el año 2011, “[l]a gravedad de los hechos que se abordan […] indica que, antes que mejorar, la situación de las y los migrantes en situación irregular en México ha empeorado de forma grave con el paso de los años, sin que el Estado haya adoptado una política pública integral orientada a la prevención, protección, sanción y reparación de los actos de violencia y discriminación de los que son víctimas las personas migrantes en México”.

La contundencia de estas palabras es indiscutible y sus implicaciones son trágicas, por las vidas humanas que representa, y vergonzosas para un Estado que dice cumplir sus obligaciones internacionales y, más aún, que exige cierto comportamiento de otros Estados para con las y los migrantes indocumentados mexicanos.

En esta tesitura la CIDH reconoció en su informe lo que para defensoras y defensores de derechos humanos en México ya era claro: existe una “ruptura definitiva de la dicotomía de la protección que México pide a otros Estados para los migrantes mexicanos en el exterior y la protección que brindan las autoridades mexicanas a los migrantes de otros países que viven o transitan por México”.

La historia de Ángel Amílcar Colón Quevedo, sobre quien ya se ha escrito en este y otros espacios, es un ejemplo paradigmático precisamente de la “ruptura definitiva” entre la protección que exige el gobierno mexicano a migrantes mexicanos y la protección que brinda a migrantes de otros países. Su historia, como la de miles de migrantes que cruzan el territorio mexicano, es la historia de la tragedia sobre la tragedia. Pero, además, pone en evidencia una realidad que no ha sido considerada dentro del fenómeno de la migración en México y que requiere mayor visibilidad: la incriminación de migrantes por delitos falsos.

“Que no sufran otros migrantes lo que yo he sufrido” es una de las exigencias de Ángel Amílcar, quien, desde el Centro Federal de Readaptación Social No 4, donde se encuentra encarcelado injustamente, reafirma su convicción como defensor de derechos humanos. Acompañémoslo a él y a otros migrantes haciendo nuestra esta misma exigencia: que no sufran más migrantes lo mismo que las y los centroamericanos cuyos sueños yacen inertes a lo largo del territorio mexicano, ya sea en fosas clandestinas, como en el caso de las víctimas de la masacre de San Fernando, o en las cárceles, como en el caso de Ángel Amílcar. Que resuenen fuerte claro estas palabras en todos los rincones del país.

Fuente: Chacatorex

martes, 30 de octubre de 2012

México:Denuncian a Autoridades como cómplices de la desaparición de miles de indocumentados.


Madres de migrantes desaparecidos durante su tránsito hacia Estados Unidos exigieron al gobierno mexicano que no olvide su responsabilidad en esta tragedia humanitaria. Afirmaron que han muerto en años recientes unas 70 mil personas mientras intentaban llegar al país vecino. El director de un albergue de Tabasco señaló que el problema es un monstruo de varias cabezas, entre ellas los estados de Centroamérica que expulsan a su gente por falta de oportunidades · Foto María Luisa Severiano


· Son extorsionados por policías, quienes los entregan al crimen organizado, afirma el director de la Casa Nicolás, en Monterrey

· De las decenas de miles que cruzan México al año, cada vez menos usan la ruta noreste, por la "inseguridad y falta de solidaridad"



Sanjuana Martínez
La Jornada 28/10/2012
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Lo abandonamos; lo dejamos gritando cuando empezaron a machetearlo. Saltamos del tren dejando al amigo sufriendo, muriendo, pues, dice llorando el hondureño Diego Guillermo Barajas, de 22 años, mientras lava su ropa en un fregadero del albergue católico Casa Nicolás Centro de Apostolado San Nicolás de Tolentino, el único en Monterrey y el noreste de México, una ruta de paso cada vez más peligrosa y solitaria hacia Estados Unidos.

Se seca las lágrimas; dice que la culpa no lo deja dormir. “Seguía yo, por eso no me quedé; no pude salvarlo, no pude. Éramos cuatro, nos conocimos en el camino. Llevábamos muchos días caminando y nos subimos a un vagón de tren para dormir. Extendí un plástico negro para acostarme cuando se subieron varios hombres armados con machetes; uno de ellos agarró a mi amigo y lo hincó. Le dijo: ‘¿con quién vienes? ¿Con esos tres? ¿Quién te mandó, hijo de puta?’, y vimos cómo le dieron los primeros dos machetazos, así nomás, sin razón. Él empezó a rogar: por mi madrecita, yo no he hecho nada. Luego corrimos a la montaña. Nos pasaron cosas bien gachas... de los cuatro sólo quedé yo”.

¿Cuántos migrantes han muerto o desaparecido en su paso por México? Los números de las ONG hablan de una verdadera tragedia que no está siendo atendida por el Estado. El noreste es el trampolín y ya no hay migración masiva, sólo pequeños grupos. La mayoría de los que llegan es porque están bien conectados en la frontera, y si no, pues se quedan en Monterrey, una ciudad muy violenta y poco solidaria con la migración centroamericana, lo que ha provocado una baja considerable en el flujo migratorio en esta zona, dice Arelí Palomo, investigadora de campo para Idheas, Litigio Estratégico de Derechos Humanos, AC.

El trampolín

Fredy Mondragón lleva 19 días de viaje desde que salió de su natal Colón, Honduras. Es la primera vez que intenta cruzar a Estados Unidos; va a Los Ángeles, California, donde viven dos hermanas. Apenas se subió a La Bestia, en cuyo techo viajan hasta mil centroamericanos diariamente, fue testigo de cómo caían tres compatriotas: o mueres en accidente o te matan los mentados grupos del crimen organizado, dice sonriendo.

Está en el dormitorio de la Casa Nicolás; viste pantalón corto color café y camiseta blanca. El lugar está casi vacío, pero tiene la firme intención de llegar a Reynosa, donde lo espera un pollero para pasarlo. En Honduras trabajaba en la siembra de maíz, frijol y café. Ganaba 100 dólares al mes. Con eso no se vive, por eso me armé de valor para pasar por aquí y llegar al otro lado, donde dicen que puedo ganar hasta 2 mil 500 dólares a la semana.

Al lado están Erick Eduardo Rivas y el sobrino de éste, Juan José Rivas. Quieren ir a Carolina del Norte, donde trabajarán en un yonke si finalmente alcanzan su destino. Es una ruta muy peligrosa. Vimos cómo en Veracruz a un señor lo mataron a machetazos; le abrieron el estomago frente a todos. En Lechería vimos cuando un señor se cayó del tren y le partieron las piernas. También, cómo unos hombres con metralleta y puñal bajaron a cuatro muchachas y se las llevaron, dice Erick Eduardo.

Su sobrino, Juan José, de 20 años, recién casado, dejó a su bebé para buscar progresar, porque como campesino no podía ni mantenerse solo: Con todo lo que he visto me dan ganas de regresarme. Es más, si me llegan a deportar, no vuelvo. Quiero llegar, pero a la vez me da miedo.

Lo más difícil de soportar, además del miedo –dice–, es el hambre. Es lo que más pesa, las ganas de comer. Son días enteros sin probar nada. Uno se siente desmayar, pero el recuerdo de tu gente te hace seguir.

Dice que le gustaría quedarse a trabajar en Monterrey, ya que tiene conocimientos en soldadura, aunque también de eso tiene miedo. El albergue tampoco es un lugar seguro. Hace tres meses secuestraron a tres migrantes hondureños: Jesús Olmos García, Moisés Javier Carrasco y Carlos Alfredo Álvarez, de 17, 20 y 29 años. Esperaban ingresar al centro ubicado en el municipio de Guadalupe cuando pasó una camioneta con hombres fuertemente armados y se los llevaron.

Los centroamericanos son secuestrados como negocio, para pedir rescate a sus familiares de Estados Unidos, o bien, para reclutarlos en los grupos del crimen organizado. Este es un corredor de paso a la frontera. Monterrey es una plaza dura, conflictiva, y el migrante olfatea, se comunican entre ellos. Cada vez llegan menos, ya que es un lugar con poca solidaridad para los migrantes. Los policías los detienen para extorsionarlos y luego los entregan a los grupos del crimen organizado, afirma el presbítero Luis Eduardo Villarreal Ríos, director de la Casa Nicolás, abierta en 2008 con cupo para 75 personas.

Está sentado en un comedor amplio y vacío; apenas hay tres indocumentados en la estancia, tres más en el cuarto de hombres y una mujer en la otra sección. Mientras a Saltillo, Coahuila, llegan oleadas de más de 100 al día, aquí apenas tenemos a 15. Hay mucho miedo. Nos acaban de secuestrar a tres chavos. Seguramente para reclutarlos para trabajo forzado o de sicarios. Incluso, a veces sentimos que tenemos la casa cercada.

Heidi Marisela, de 20 años, dejó San Lorenzo Valle, Honduras, hace 20 días. En la travesía ha padecido todo tipo de abusos. Los garroteros que cuidan el tren le quitaron los 700 pesos que traía y la golpearon. Están acostumbrados a abusar de las mujeres migrantes a cambio de permitirles subir al tren.

Se estima que seis de cada 10 son violadas. Según estadísticas de la Secretaría de Gobernación, anualmente ingresan a México más de 150 mil indocumentados, pero según las organizaciones no gubernamentales, en realidad son alrededor de 400 mil, de los cuales 30 por ciento son mujeres.

El coyote, a quien le pagó mil 500 dólares, la abandonó. Su meta ahora es llegar a Piedras Negras, donde la espera doña Lourdes, el enlace con el pollero, quien finalmente cobrará 3 mil dólares, que serán pagados por su hermana, quien vive en Virginia.

“Policía, migración y crimen organizado lucran con los indocumentados. Los agreden los grupos del hampa, luego los garroteros, el chofer y los coyotes, y siguen siendo invisibles, sólo se percatan de ellos cuando encuentran sus cadáveres”, dice el sacerdote Villarreal.

Heidi Marisela sonríe. Cuenta que vivía con su hermana en Virginia y trabajaba en un restaurante lavando platos, pero las autoridades migratorias de Estados Unidos la deportaron el pasado 17 de abril. Estuvo presa tres meses y medio vestida con uniforme naranja. Compartía celda con una argentina que continuamente abusaba sexualmente de ella con la amenaza de asesinarla: Aun así, quiero volver. Cuando uno pasa para el otro lado siente una vida nueva; algo maravilloso, dice convencida.

Está sola en el dormitorio de mujeres de la Casa Nicolás. Tiene los ojos color miel y una sonrisa que deja ver la pérdida de varios dientes frontales. Dice que en Honduras trabajaba en una empacadora de melones y camarón. Le pagaban dos lempiras por libra, con lo cual no podía vivir. Los mareros la perseguían constantemente e intentaron violarla:Fue horrible. Vida solo hay una. No vale la pena volver a Honduras. Prefiero arriesgarme.

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· Hablan de los muertos por la guerra antinarco, y nada dicen de los 70 mil migrantes asesinados
· Hacemos el trabajo al gobierno: miembros de la caravana de madres que buscan a sus hijos

Migrantes centroamericanos se refugian en la Casa Nicolás, en Monterrey, ciudad a la que consideranpoco solidaria con la tragedia que viven en su intento por llegar a Estados Unidos · Foto Sanjuana Martínez
Fernando Camacho Servín
La Jornada 28/10/2012
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La desaparición de miles de indocumentados en su camino hacia Estados Unidos es posible únicamente porque las autoridades mexicanas no hacen nada para proteger a dicha población vulnerable, e incluso colaboran con los grupos de la delincuencia organizada para seguir asesinando, extorsionando y secuestrando a los trabajadores internacionales.

Denunciaron lo anterior las integrantes de la Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos en su Tránsito por México, en conferenciade prensa en el Distrito Federal. Afirmaron que a pesar de todas las dificultades, las organizaciones de la sociedad civil están haciendo el trabajo que corresponde al gobierno, y con sus propios recursos han encontrado durante esta movilización a seis personas reportadas como desaparecidas.

Martha Sánchez Soler, coordinadora del Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM) y una de las principales promotoras de la caravana, subrayó que esta iniciativa no sólo ha servido para buscar a los hijos, esposos, hermanos o padres de centroamericanas, para lo que han venido al país en cuatro ocasiones, sino también para recordar al gobierno mexicano su responsabilidad en esta tragedia humanitaria.

Debido a la guerra contra el crimen organizado –recalcó– se habla de que hay más de 60 mil muertos, pero pocos mencionan que hay unos 70 mil migrantes que han fallecido en años recientes tratando de llegar a Estados Unidos. No podemos permitir al gobierno mexicano que los olvide sólo por no mencionarlos, aseveró.

Rubén Figueroa, también del MMM, resaltó que a pesar de las limitaciones económicas, los colectivos de la sociedad civil han hecho el trabajo de búsqueda que corresponde al gobierno, y como resultado, en la caravana de este año lograron encontrar a seis centroamericanos reportados como desaparecidos: en Tabasco, Chiapas, Veracruz, Nuevo Le- ón y el Distrito Federal.

Tomás González Castillo, director del albergue para migrantes La 72 –con sede en Tenosique, Tabasco–, indicó que los abusos contra los trabajadores internacionales sin documentos son provocados por un monstruo apocalíptico de varias cabezas, entre las cuales están las de los estados centroamericanos que expulsan a su gente por falta de oportunidades.

También tienen responsabilidad –dijo– el gobierno mexicano, que ha permitido tanta masacre, dolor y sufrimiento; el Instituto Nacional de Migración, cada vez más podrido y corrupto, y el propio crimen organizado.

A pesar de ello, la sociedad organizada sigue resolviendo por su cuenta las violaciones, secuestros y extorsiones que sufren los migrantes, incluso mediando entre los plagiarios y las familias de las víctimas, enfatizó González Castillo, quien lamentó que el presidente electo, Enrique Peña Nieto, haya anunciado la formación de una policía de migración, lo cual nos convertirá en una Arizona en el sur del país.

Isabel Enríquez, representante de las madres guatemaltecas, informó que desde 2010 han contabilizado 205 migrantes desaparecidos originarios de dicho país centroamericano, al tiempo que exigió a las autoridades mexicanas parar las violaciones de derechos humanos cometidas por sus agentes de seguridad, realizadas en complicidad con los delincuentes.

En el mismo sentido, Virginia Olcot, de Guatemala; Clementina Murcia, de Honduras; Carmen Cuaresma, de Nicaragua, y Karen Núñez, de Honduras, demandaron que el gobierno de México les diga el paradero de sus familiares y expulse a sus funcionarios corruptos, pues ellos son corresponsables de los crímenes cometidos contra los indocumentados.

Fuente: Chacatorex

lunes, 16 de abril de 2012

Centroamérica: “El oro o la vida”, documental sobre los abusos cometidos por las mineras.



Servindi, 16 de abril, 2012.- El documental distinguido recientemente con el Gran Premio Anaconda se adentra en el drama que viven decenas de comunidades indígenas en Centroamérica que ven cómo sus fuentes de agua y alimentos son contaminados con desechos provenientes de la actividad minera.
La cinta narra principalmente el daño medioambiental que ha generado la mina Marlín en Guatemala, de propiedad de Goldcorp, la segunda minera más grande de Canadá. Entre ellos describe el envenenamiento de menores con plomo y arsénico además de otras enfermedades provocadas en la piel.
El documental de una hora de duración del realizador Álvaro Revenga cuenta con el testimonio de los afectados directos, médicos, ambientalistas, e incluso de una autoridad de alto rango de Goldcorp, empresa que a pesar de sus ingentes ingresos solo tributa uno por ciento por concepto de regalías.
“El oro o la vida” también da a conocer lo que sucede en países vecinos como El Salvador y Honduras donde las empresas mineras se han apropiado del recurso hídrico para continuar con sus operaciones.
Asimismo destaca la práctica ancestral de las consultas comunitarias, reconocidas por las leyes de Guatemala en concordancia con el Convenio 169 de la OIT, que hasta la fecha ya contabilizaron más de un millón de personas que han rechazado a las empresas mineras, petroleras e hidroeléctricas.
Denuncia de otro lado cómo actores de la política se prestan a favorecer los intereses de las empresas extractivas y cómo son acallados aquellos que se oponen a los mismos.
El video que difundimos se encuentra alojado también en www.caracolproducciones.org
Para acceder al documento completo dar clic aquí.

Otras noticias:

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Guatemala: Falacias globales legitiman el despojo indígena y campesino.



Por Alberto Alonso Fradejas*
Alai, 2 de noviembre, 2011.- La crisis de (sobre)acumulación con la que el siglo XXI recibe al Norte económico en los ámbitos económico-financiero, alimentario y ambiental, marca un parte aguas con la ortodoxia neoliberal de fines del siglo pasado. Araghi y McMichael (2006) señalan cómo ante la temida “estanflación” (congelamiento del crecimiento económico ligado a un repunte inflacionario) el capital ha venido adoptando una doble estrategia: Por un lado, la deconcentrarse y apretar (a las economías más débiles, a las clases trabajadoras). Por otro lado, la de trasladarse de las actividades productivas que lo inmovilizan, llevando a cabo reformas para incrementar su flexibilidad.
Siguiendo estas prescripciones, la crisis se relativiza para el capital financiero internacional que no sólo encuentra refugio rentable, sino también incentivos públicos y renovada legitimidad en los mercados de futuros y derivados de materias primas como el petróleo, los minerales, los alimentos y otras materias primas agrícolas.
Las virtudes de esta reubicación del capital financiero han sido destacadas en las Cumbres del G-20 (2009 y 2011) y por el Secretario General de la OCDE, el mexicano Ángel Gurría, quien instó a los gobiernos latinoamericanos a “aprovechar” este viraje del capital financiero hacia las materias primas señalando que “uno de los aspectos positivos de la crisis serán las nuevas inversiones destinadas a cubrir la demanda global […] Tenemos que desarrollar la agricultura, tenemos que hacer de este sector un objeto más de flujos de inversión y de crecimiento” (América Economía 17/06/2011, énfasis propio). Falacias globales legitiman el despojo indígena y campesino Alberto Alonso-Fradejas.
Pero una vez más, el gran promotor global de un modelo de crecimiento económico excluyente, es el Banco Mundial; desde el Informe del Desarrollo Mundial de 2008 sobre “Agricultura para el desarrollo” (2007), el reporte “Los recursos naturales en América Latina y el Caribe ¿Más allá de bonanzas y crisis?” (2010) y especialmente, a partir de su informe sobre acaparamiento de tierras de 2011 (Rising Global Interest in Farmland).

Ahora, el objetivo es la tierra

En este último informe, el Banco Mundial sostiene básicamente que “las adquisiciones de tierra a gran escala pueden ser un vehículo para la reducción de la pobreza a través de tres mecanismos fundamentales: 1) la generación de nuevas oportunidades para la agricultura por contrato con campesinos; 2) los pagosbpor la cesión o la venta de la tierra; y 3) la generación de empleo asalariado” (Deininger 2011, 38-39-64). Tres virtudes globales sobre las que trataremos recurrentemente en estas líneas, pues a nuestro entender representan tres falsos metarelatos que industria y gobiernos abrazan a discreción para legitimar su piñata sobre los remanentes de tierra y bienes naturales aún en manos indígenas y campesinas, en esta primera década del siglo XXI.
La válvula de escape de la crisis de (sobre) acumulación por la que ha optado el capital financiero internacional, redirigiendo su interés hacia las materias primas, confiere a las elites de muchos países (aún) ricos en recursos naturales del Sur global -como los centroamericanos- un renovado incentivo para la inserción económica mundial a través de un modelo de corte primario-exportador. Un viejo conocido latinoamericano, que en esta primera década del siglo XXI ya no sólo considera como mercancías o commodities globales a los minerales, los hidrocarburos o la producción agropecuaria, sino que se repiensa para incluir también la tierra y en general la base natural de recursos y bienes naturales, para atender el creciente mercado global de derechos sobre la tierra y el agua, e incluso sobre el oxígeno y el carbono.
En este contexto, si bien Centroamérica ha experimentado un crecimiento inédito en las licencias de exploración y explotación de minerales y petróleo en la última década, la reorientación primario-exportadora del istmo se asienta fundamentalmente sobre el nuevo acaparamiento de tierras para la producción de monocultivos de exportación, pero ahora bajo un régimen flexible de capitalismo agrario.
Se han incrementado las superficies con banano y otras frutas de exportación, los monocultivos forestales (hule, pino, teca, etc.) y especialmente las plantaciones de caña de azúcar y las de palma aceitera, pues éstas se vinculan además con la creciente demanda mundial de agrocombustibles.
Una vez más, estas plantaciones se despliegan en territorios indígenas con las principales reservas de bosque tropical y humedal, como la Mosquitia y el conexo Bajo Aguán en Honduras, la Región Autónoma del Atlántico Norte en Nicaragua, o las Tierras Bajas del Norte de Guatemala.
Como veremos a grandes rasgos para el caso guatemalteco, en todos estos casos el capital primario-exportador (o extractivista) precisa reestructurar tanto las relaciones sociales como los ecosistemas y paisajes de los territoriosrurales del istmo, para adecuarlos a su nuevo ciclo de acumulación por desposesión.
Según nuestros cálculos, la superficie establecida total con palma aceitera en Guatemala en el año 2010 fue de 101,784 Ha1. Un área que si bien alcanza ya las cifras cultivadas con café en la cúspide del segundo hito histórico del despojo indígena-campesino (a raíz de la génesis liberal de la República de Guatemala), apenas representa aún el 11% de las 927,151 Ha(1) aptas para su cultivo (o el 46% de la superficie agrícola total del país).
Ahora bien, el ritmo de crecimiento es elevado (8,703 Ha/año) lo que ha llevado a que la superficie establecida con palma aceitera se haya incrementado en un 590% entre el año 2000 y el 2010. Además, al contrario de lo que los grupos de presión política y de Responsabilidad Social y Ambiental Corporativa de la industria plantean, estas nuevas plantaciones han incentivado (directa e indirectamente) cambios radicales en los usos del suelo en los territorios de expansión: el 48% las nuevas superficies establecidas con palma aceitera en Guatemala en 2010 eran bosques tropicales y humedales en el año 2000; el 29% eran cultivos alimentarios; el 9% pastizales; el 5% sabana/ yerbazal; y sólo el 9% caña de azúcar y otros cultivos de exportación tradicional.
En este contexto, la pendiente y conflictiva “cuestión agraria” recobra importancia medular en la disputa política alrededor del “modelo de desarrollo”. Hasta la fecha, y salvo limitadas excepciones, las burocracias patrimoniales centroamericanas se han centrado en asegurar privilegios post-coloniales para la elite criolla que, de manera directa y/o asociada con capitales internacionales, está detrás de las iniciativas (neo)extractivas.
Mientras tanto, para la población rural, en insoportables condiciones de hambre y desigualdad social, se reserva la coerción, la criminalización y la violencia del Estado y de los grupos armados paramilitares, como en los recientes -y crueles- casos de asesinatos selectivos de líderes y desalojos masivos de cientos de fa milias sin tierra en el Bajo Aguán hondureño y en el Valle del Polochic en Guatemala, ambos paraísos edafo-climáticos para la palma aceitera y la caña de azúcar.
Y es que las plantaciones necesitan de la tierra campesina, pero no de su trabajo. Requieren los servicios y bienes que brindan los ecosistemas, pero sólo por unos años.
La historia nos vuelve a mostrar cómo hoy en día la ruta para la soberanía alimentaria, desde la familia hasta el istmo centroamericano, y en definitiva para contribuir a sistemas de sustento más resilientes y sostenibles en las familias rurales, pasa en materia productiva/ reproductiva por el fortalecimiento de la agricultura (y pecuaria) familiar. Una actividad que aún casi sin tierra, y con graves carencias productivas arrastradas desde el desmantelamiento de los sectores públicos centroamericanos, no sólo genera más ingresos y alimentos que las plantaciones agroindustriales, sino que también ha demostrado cómo puede combinarse con otras actividades agropecuarias y no agropecuarias.
Dürr (2011) señala cómo en territorios de expansión de la agricultura industrial en Guatemala (aptos incluso para dos cosechas anuales de granos) mientras la producción campesina de maíz genera un Valor Agregado Bruto agrícola promedio de US$ 636 por Ha/año, la de frijol US$ 779 por Ha/año y la de chile hasta US$ 2,836 por Ha/año, la de caña de azúcar genera sólo US$ 788 por Ha/año, y la de palma aceitera apenas alcanza los US$ 379 por Ha/ año.
De este modo, y sin dejar de señalar la necesidad de reforzar las capacidades de la producción familiar, para Guatemala pierde sentido el ya famoso argumento pro-agricultura industrial del Banco Mundial relativo a la mayor “generación de valor” (Deininger 2011) de las plantaciones, con respecto de la agricultura familiar.

Monocultivos

Por si esto fuera poco, hay que recordar que la riqueza generada por los monocultivos de exportación, como la caña y la palma, no se disfruta donde se produce, sino que se extrae del territorio para retribuir a esa oligarquía postcolonial terrateniente y al capital financiero internacional que controlan las plantaciones a cientos (sino miles) de kilómetros de distancia.
Paralelamente, la palma aceitera no es una estrategia deseable desde la perspectiva productiva y reproductiva para las economías familiaresrurales, por tres razones adicionales:
Primera, el crecimiento de la superficie establecida con palma aceitera compite por tierra, recursos financieros públicos, y bienes y servicios naturales con la agropecuaria familiar. Una de cada diez familias campesinas de las Tierras Bajas del Norte de Guatemala vendió y/o perdió su parcela en la última década. A pesar de las virtudes que el Banco Mundial atribuye a esta “reubicación de tierras” sobre la reducción de la pobreza (Deininger 2011) la mayoría de quienes vendieron recibió nimias cantidades de dinero que ni les permitió abandonar la agricultura, ni volver a comprar tierra.
Además, aunque de momento los productores campesinos de palma por contrato apenas representan al 1.03 % de hogares rurales de las Tierras Bajas del Norte de Guatemala, es importante dejar claro que las oportunidades señaladas por el Banco Mundial para la reducción de la pobreza a través de la agricultura por contrato -y financiadas con US$ 1.5 millones por el dizque paupérrimo presupuesto agropecuario guatemalteco- no trascienden más allá del plano teórico.
Segunda, la agricultura industrial destruye empleo rural. La agricultura familiar no sólo es mucho más intensiva en fuerza de trabajo por hectárea cultivada, sino que además ocupa a un número relativamente mayor de la población económicamente activa en los territorios de expansión de la agroindustria en Guatemala (40% vs. 35% de la PEA empleada en la palma).
De hecho, la PEA rural sin tierra se emplea principalmente en la agricultura familiar (53% vs. 40% en agroindustria y fincas). Así, la principal “bondad” señalada por Banco Mundial (2011) de la re-ubicación como trabajadores de las plantaciones industriales tanto de aquellos “productores menos eficientes” despojados de sus tierras, como de la población rural sin tierra ni oportunidades de empleo no agropecuario, no encuentra eco en el caso de Guatemala.
Y en tercer lugar, y siempre según nuestros resultados, la gran mayoría de la PEA rural empleada fuera del hogar en las Tierras Bajas del Norte de Guatemala en otras actividades diferentes de la agricultura familiar, combina su empleo con la propia producción agrícola (cultivando hasta 3 Ha de tierra en el 69.5% de los casos, y entre 3 y 10 Ha en el 26.8%).
El trabajo en una plantación agro-industrial monopoliza el tiempo diario de las y los trabajadores en las plantaciones (con jornadas mayores de 8 horas, incluyendo el desplazamiento) quienes ya no pueden dedicarse a otra actividad. De este modo está siendo aniquilada la multifuncionalidad de las economías familiares rurales ¡que tanto predicaban hace diez años quienes ahora promueven las plantaciones de palma!
Por estas diferencias tan radicalmente profundas entre las lógicas económicas sobre las que se asientan las plantaciones de caña y palma (extractiva-acumulativa) y las economías campesinas e indígenas (reproductiva, más no por ello aislada de los mercados) vemos complicado que la actual coexistencia funcional pueda transformarse en una convivencia en la que “todos ganan”, o el famoso modelo “win-winwin” para Estado, trabajo y capital, que predica el Banco Mundial.
Y es que el capitalismo agrario flexible de los agronegocios de la caña y de la palma también impacta en el carácter de las relaciones sociales intra-comunitarias: descomunalizando y reificando las tradicionales relaciones de economía moral; recargando a las mujeres rurales con crecientes responsabilidades productivas y representativas, sin alivianarlas siquiera de una sola de las reproductivas.
Variopintas personas (físicas y jurídicas) ó “coyotes agrarios” de importancia política, religiosa y simbólica, siembran la discordia en muchas comunidades buscando generar un nuevoconsenso ideológico que controle y debilite la organización comunal, reasignando representaciones, identificaciones y valores en torno a la propiedad, la tierra, el trabajo, el ocio, el consumo, la familia y, en definitiva, sobre la cosmovisión y la propia interpretación del desarrollo.
A estos esfuerzos de dominación en el plano simbólico-cultural se suma la recurrencia de viejos mecanismos de control social característicos del moderno sistema-finca del siglo XIX, y la señalada paramilitarización territorial por parte de elementos al servicio de intereses privados (seguridad de los agronegocios y de otras empresas extractivas, y crimen organizado), para conformar una poderosa estrategia orientada a debilitar la lucha comunitaria, campesina e indígena, en los territorios en disputa.
Sin embargo, la historia demuestra cómo las capacidades para ganar, mantener y controlar el acceso a la tierra cultivable y a los bienes naturales no son “dadas”. Se determinan históricamente en el curso de las cambiantes relaciones sociales y marcos normativo-institucionales, en cuyo contexto emergen tanto nuevos conflictos, como acuerdos cooperativos y alianzas.
Nota:
(1) Bajo el término de “superficie establecida” nos referimos a palma aceitera que al menos lleva dos años sembrada (periodo mínimo a partir del cual logramos identificarla a través de fotografía aérea y teledetección (remote sensing). Por este motivo, y con base en observaciones directas en el campo, la superficie “sembrada” con palma aceitera es sensiblemente superior a la “establecida”.
La idea del presente artículo y las informaciones no citadas fueron extraídas de “Alonso-Fradejas, A., Caal, J.L., y Chinchilla, T. (2011). Plantaciones agroindustriales, acaparamiento de tierras y dominación territorial: una interpretación situada del primarioexportador en la Centroamérica del s. XXI. Instituto de Estudios Agrarios y Rurales de CONGCOOP. MagnaTerra Editores, Guatemala”. Disponible en www. congcoop.org.gt
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* Alberto Alonso Fradejas es investigador del Instituto de Estudios Agrarios y Rurales de la Coordinación de ONG y Cooperativas (CONGCOOP) de Guatemala.
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Fuente: Alberto Alonso-Fradejas, Falacias globales legitiman el despojo indígena y campesino, Revista de la Agencia Latinoamericana de Información: Centroamérica en el huracán de la globalización, año XXXV, II época, pág. 16, noviembre , 2011

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Fuente: Servindi