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sábado, 11 de marzo de 2017

México hace el trabajo sucio de EU contra inocentes: Solalinde, candidato al Nobel de la Paz.


Por EFE


El fundador del albergue de migrantes Hermanos en el Camino, ubicado en Oaxaca, defiende que todos los recursos que lleguen a sus manos por esta postulación o por el premio, en el caso de ganarlo, los administraría “para las causas nobles” y así gastarlo “en favor de los que lo necesiten”.


Por Isabel Reviejo


México, 11 mar (EFE).- El sacerdote católico y activista Alejando Solalinde aseguró hoy a Efe que su postulación al Premio Nobel de la Paz 2017 le hace “fuerte” para defender a las personas migrantes frente a las políticas impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.


“Si Donald Trump está yendo con todo, yo seguiré también defendiendo con todo a las personas migrantes”, afirma el sacerdote mexicano en una entrevista realizada horas después de que se diera a conocer que el Comité Noruego del Nobel aceptó la postulación para este reconocimiento.

El sacerdote, un comprometido defensor de los derechos de los migrantes, considera que hay una “confrontación” entre los valores que ha dejado ver el republicano, de “xenofobia, discriminación, racismo y misoginia”, y los que esgrimen los defensores de derechos humanos.

Por ello, en su camino hacia el Nobel representará “a aquellas personas solidarias que ayudan a los migrantes, que son hermanos, que tienen derechos”.


“Esta postulación me hace fuerte a mí para apoyar a las personas migrantes”, asevera Solalinde.





Asimismo, señala que le llama la atención haber sido postulado en momentos “muy críticos para México, de mayor corrupción, mayor crisis de derechos humanos y en el momento en el que peor tratan a los migrantes”.

Durante los últimos años, defiende, en materia de migración el país “ha hecho el trabajo sucio para EU ” y ha tratado “con desprecio” y “como delincuentes” a las miles de personas que anualmente recorren el país -la mayoría centroamericanos- en busca de una mejor vida en el vecino del norte.

La nominación es, “antes que nada, una responsabilidad muy grande”, apostilla el sacerdote.

Recuerda que participó en la década de los 90 en el comité que defendió la postulación al Nobel del defensor de los derechos de los indígenas Samuel Ruiz, y que entonces mucha gente se acercaba al que fuera obispo de San Cristóbal de las Casas “como si fuera el mesías” buscando protección y justicia.

Si bien esta es una situación similar a la que él mismo experimenta en su día a día, este acercamiento de las víctimas “va a ser el doble” con la postulación.

“No me pesa, porque mi vida es para ellos, pero conozco mis límites”, reconoce Solalinde, quien espera poder encontrar la forma de dar respuesta a estas personas canalizando sus peticiones a activistas y a las instituciones, “que también deben hacer lo suyo y no lo hacen”.





El fundador del albergue de migrantes Hermanos en el Camino, ubicado en el sureño estado de Oaxaca, defiende que todos los recursos que lleguen a sus manos por esta postulación o por el premio, en el caso de ganarlo, los administraría “para las causas nobles” y así gastarlo “en favor de los que lo necesiten”.


“Yo no me quiero quedar con nada porque no lo necesito, tengo todo lo que necesito para vivir, soy el hombre más rico del mundo, no tengo necesidad de nada, al contrario”, reflexiona.


Y concluye diciendo: “No quiero que acabe mi vida y pensar que guardé algo que pudo haberse empleado para ayudar a alguien”.



miércoles, 11 de diciembre de 2013

Luchar contra el racismo donde sea y bajo cualquier disfraz que se presente.



Nelson Mandela
Discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz en 1993, que recibió junto con el entonces presidente sudafricano Frederik Willem de Klerk

Madiba y su camino hacia la libertad

Su majestad, el rey. Su alteza real, estimados miembros del Comité Noruego del Nobel, honorable primer ministro, señora Gro Harlem Brundtland, ministros, miembros del Parlamento y embajadores, compañeros galardonados, señor F. W. De Klerk, distinguidos invitados, amigos, damas y caballeros.
Quiero extender un agradecimiento de corazón al Comité Noruego del Nobel por acogerme como ganador del Premio Nobel de la Paz.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para felicitar a mi compatriota y también galardonado, presidente F. W de Klerk, quien recibe conmigo este alto honor.

Juntos nos hemos unido a dos sudafricanos distinguidos; el fallecido Albert Lutuli, y su santidad, el arzobispo Desmond Tutu, cuyas fundamentales contribuciones a la lucha pacífica contra el maligno sistema del apartheid fueron justamente premiados por ustedes al concederles el Premio Nobel de la Paz.

No sería presuntuoso de nuestra parte si también añadimos, de entre nuestros predecesores, el nombre de otro notable ganador del Premio Nobel de la Paz, el asesinado reverendo Martin Luther King Jr.

Él también luchó y murió sin cejar en el empeño de hacer una contribución para encontrar una solución justa a algunas de las grandes interrogantes que hoy enfrentamos los sudafricanos.

Hablamos aquí del reto de las dicotomías de la guerra y la paz, la violencia y la no violencia, del racismo y la dignidad humana, la opresión y la represión, la libertad y los derechos humanos, la pobreza y liberación de los que padecen carencias.

Nos encontramos hoy aquí como nada menos que representantes de millones de los nuestros que se han atrevido a levantarse contra un sistema social cuya esencia misma es la guerra, la violencia, el racismo, la opresión, la represión y el empobrecimiento de un pueblo entero.

También me encuentro aquí como representante de millones de personas en todo el globo: el movimiento antiapartheid, los gobiernos y organizaciones que se han unido con nosotros, no para combatir a Sudáfrica como país ni a ninguno de sus habitantes; sino para oponerse a un sistema inhumano y exigir el fin inmediato del crimen contra la humanidad que es el apartheid.

Esos incontables seres humanos, tanto dentro como fuera de nuestro país, tuvieron la nobleza de espíritu de impedirle el paso a la tiranía y la injusticia sin buscar una ganancia egoísta. Reconocieron que el daño contra uno es un daño contra todos, y por lo tanto, actuaron unidos para defender la justicia y la decencia humana fundamental.

Gracias a su valor y persistencia de muchos años, hoy podemos, incluso, prever la fecha en que toda la humanidad se reunirá para celebrar una de las más notables victorias humanas de nuestro siglo.

Cuando llegue ese momento, nos regocijaremos juntos por la victoria común sobre el racismo, el apartheid y el mandato de la minoría blanca.

Ese triunfo finalmente cerrará una historia de 500 años de colonización en África que comenzó con el establecimiento del imperio portugués.

De la misma forma, quedará marcado un gran paso hacia adelante en la historia que servirá como consigna común a los pueblos del mundo para luchar contra el racismo, donde quiera que ocurra y bajo cualquier disfraz que se presente.

En la punta sur del continente de África, se prepara una hermosa recompensa, un regalo invaluable que llegará a aquellos que sufrieron en el nombre de la humanidad y que sacrificaron todo por la libertad, la paz, la dignidad humana y la justicia entre los hombres.

Esta recompensa no se medirá en dinero, ni podrá valuarse con el precio de los metales raros y piedras preciosas que reposan en las entrañas de la tierra africana en la que permanecen las huellas de nuestros ancestros.

Se medirá con la felicidad y el bienestar de los niños que son, al mismo tiempo, los ciudadanos más vulnerables de cualquier sociedad y uno de nuestros mayores tesoros.

Estos niños podrán, al fin, jugar en el campo ya sin sufrir la tortura del hambre y la enfermedad, ni amenazados por la escoria de la ignorancia y el abuso, ni tendrán ya que involucrarse en actividades cuya gravedad excede las demandas que corresponden a su corta edad.

Ante esta distinguida audiencia, nos comprometemos a que la nueva Sudáfrica luchará sin tregua en lograr los propósitos definidos en la Declaración Mundial sobre la Sobrevivencia, Protección y Desarrollo de los niños.

La recompensa de la que hablamos también se medirá con la felicidad y bienestar de las madres y padres de estos niños, quienes vivirán sin el temor de ser robados, asesinados por motivos políticos o monetarios, o humillados porque son mendigos.

Ellos serán liberados de la pesada carga de la desesperación que llevan en el corazón, surgida de la pobreza, el hambre y el desempleo.

El valor de ese regalo es para todos aquellos que han sufrido, deberá y será medido con la felicidad y bienestar de los ciudadanos de nuestro país que derribará los muros inhumanos que los dividen.

Estas grandes masas darán la espalda al grave insulto contra la dignidad humana que definió a algunos como amos y a otros como sirvientes, y transformó en depredadores a aquellos cuya sobrevivencia dependía de la destrucción del otro.

El valor de nuestra recompensa compartida deberá y será medido con la paz gozosa que triunfará porque la humanidad común que une a negros y blancos en una sola raza humana dirá a cada uno de nosotros que viviremos como hijos del paraíso.

Así viviremos, porque crearemos una sociedad que reconoce que todos los hombres hemos nacido iguales, con derecho a la misma calidad de vida, libertad, prosperidad, derechos humanos y buen gobierno.

Una sociedad así jamás permitirá que vuelva a haber prisioneros de conciencia ni que se violen los derechos humanos de persona alguna.

Tampoco debe permitirse que otra vez las vías hacia el cambio pacífico sean bloqueadas por usurpadores que robarán el poder del pueblo con el fin de satisfacer sus propósitos indignos.

En relación a estas materias, llamamos al gobierno de Birmania (hoy Myanmar) para que dejen en libertad a nuestra compañera Nobel de la Paz, Aun San Suu Kyi, y la involucren en un diálogo serio que beneficie a la población del país.

Oramos porque aquellos que tienen el poder cedan cuanto antes y permitan que ella use su talento y energía en beneficio de su nación y de la humanidad como un todo.

Y alejándome de las asperezas y tribulaciones políticas de nuestro propio país, quiero aprovechar esta oportunidad para unirme al Comité Noruego del Nobel para rendir homenaje a mi compañero de galardón, el señor F. W de Klerk.

Él tuvo el valor de admitir la terrible injusticia que se cometía en nuestro país y nuestro pueblo con la imposición del sistema del apartheid.

Él tuvo la visión de comprender y aceptar que todo el pueblo sudafricano debía negociar como participantes igualitarios en el proceso con el que se determinarían qué futuro deseamos.

Aún hay algunos en nuestra nación que equivocadamente creen que pueden hacer una contribución a la causa de la justicia y la paz aferrándose a arcaísmos que, se ha constatado, sólo llevan al desastre.

Conservamos la esperanza de que ellos también sean bendecidos con la razón suficiente para darse cuenta de que la historia no puede negarse y que una nueva sociedad no puede ser creada reproduciendo un pasado repugnante que sólo ha sido retocado y escondido bajo una nueva fachada.

También quisiéramos aprovechar la ocasión para homenajear a los numerosos movimientos democráticos de nuestro país, incluidos los miembros del Frente Patriótico, quienes jugaron un papel central en llevar a nuestro país a la transformación democrática que hoy vivimos.

Nos hace felices que muchos representantes de estas formaciones, incluyendo personas que están o estuvieron al servicio de estructuras “nacionales” vinieron con nosotros a Oslo. Ellos también deben recibir el aplauso del Nobel de la Paz.

Vivimos con la esperanza de que al tiempo que Sudáfrica lucha para reinventarse, se convierta también en un microcosmos; en un nuevo mundo que está por nacer.

Este debe ser un mundo de democracia y respeto por los derechos humanos, un mundo libre de los horrores de la pobreza, el hambre, la privación y la ignorancia; sin la amenaza y la escoria de las guerras civiles, las agresiones externas y sin la carga que implica la tragedia de millones de personas obligadas a convertirse en refugiados.

Este proceso en el que Sudáfrica y el sur del continente como un todo están enfrascados, nos piden y nos urgen a fluir con la corriente y convertir a la región en un ejemplo viviente de lo que toda la gente con conciencia desea para el mundo.

No creemos que este Premio Nobel de la Paz tenga la intención de reconocer hechos que ocurrieron y quedan en el pasado. Escuchamos las voces que nos dicen que este premio es un llamado a todos aquellos, a través del universo, que buscaron poner fin al sistema del apartheid.

Comprendemos su llamado, y dedicaremos el resto de nuestras vidas para utilizar la experiencia única y dolorosa de nuestro país para demostrar, en la práctica, que la condición normal de la existencia humana es la democracia, la justicia, la paz; sin racismo, sin sexismo; con prosperidad para todos, con un ambiente saludable, con igualdad y solidaridad entre los pueblos.

Movidos por ese llamado e inspirados por el honor que nos han conferido, llevaremos a cabo todo lo posible que contribuya a la renovación de nuestro mundo para que nadie, en un futuro, sea llamado “un miserable de esta tierra”.

Que jamás las futuras generaciones digan que la indiferencia, el cinismo y el egoísmo nos hicieron fracasar en el intento de lograr los ideales humanistas representados por el Premio Nobel de la Paz.

Que la lucha de todos nosotros sirva para constatar que Martin Luther King Jr. tuvo razón cuando afirmó que la humanidad ya no debe estar trágicamente ligada a la noche sin estrellas que son el racismo y la guerra.

Que los esfuerzos de todos nosotros demuestren que él no era un soñador que sólo habló de la belleza de la hermandad y la paz genuinas; que son más preciosos que los diamantes, la plata y el oro.

¡Que comience esta nueva era!

Gracias.

Tomado de nobelprize.org

* Discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz en 1993, que recibió junto con el entonces presidente sudafricano Frederik Willem de Klerk

Traducción: Gabriela Fonseca

NELSON MANDELA

viernes, 11 de octubre de 2013

El Nobel de la Paz fue para una organización que lucha contra las armas químicas.


 

El comité le otorgó la distinción a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, un organismo respaldado por la ONU, que tiene un destacado rol en el desmantelamiento del arsenal químico en Siria.

El premio Nobel de la Paz 2013 fue otorgado hoy a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), un organismo respaldado por la ONU, que tiene un destacado rol en el desmantelamiento del arsenal químico en Siria.

El presidente del Comité Nobel, Thorbjoern Jagland, informó que este premio es una recompensa a la OPAQ por sus "esfuerzos para eliminar las armas químicas".

"Es un mensaje para todos los que no han ratificado la Convención (sobre armas químicas) o no han cumplido con sus obligaciones en el marco de la Convención", agregó Jagland.

Tras conocerse acreedor del premio, el director general de OPAQ, Ahmet Uzumcu, dijo que espera que este premio contribuya a convencer a todos los países de prohibir estas armas.
"Sé que el premio Nobel de la Paz nos ayudará en los próximos meses a promover la universalidad de la Convención" de 1993sobre la prohibición de las armas químicas, que no ha sido firmada ni ratificada por algunos países, declaró Uzumcu a la televisión noruega NRK.

El organismo desempeña un papel clave en el desmantelamiento del arsenal químico del régimen de Bashar al Assad, en Siria.

Con sede en La Haya, la OPAQ vela por el cumplimiento de la Convención de Armas Químicas (CAQ), un tratado multilateral firmado en 1993 y vigente desde 1997 que prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento y el uso de las armas químicas y prevé su destrucción total.

La OPAQ cuenta con 189 países miembros, que representan el 98 por ciento de la población mundial. Cuatro países -Corea del Norte, Angola, Egipto, Sudán del Sur- no han firmado ni ratificado la Convención. Israel y Birmania la firmaron en 1993 pero no la han ratificado.

Entre 1997 y 2013, la OPAQ llevó a cabo 5.167 inspecciones en territorio de 86 países. Un 81% de los agentes químicos del mundo han sido destruidos, así como más del 57% de las municiones y contenedores químicos mencionados en la CAQ

En Siria, la Convención entrará en vigor oficialmente el próximo lunes. En este país, los expertos de la OPAQ actúan en cumplimiento de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que le ordena supervisar el desmantelamiento del arsenal químico de Al Assad antes del 30 de junio de 2014.

Los galardonados por el Nobel reciben una medalla de oro, un diploma y una recompensa financiera de ocho millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares).


Fuente: Agencias

martes, 1 de octubre de 2013

Argentina: Población exige realización de plebiscito sobre hidroeléctricas en Misiones.


Adital, 30 de setiembre, 2013.- El premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y otros cientos de brasileros/as y argentinos/as terminaron este sábado (28) la “Marcha por El Sí a la vida, La libertad de los ríos y El No a las represas” en Posadas, provincia de Misiones, en Argentina, después de recorrer 150 kilómetros en protesta contra el Complejo Hidroeléctrico Binacional Garabí y Panambí cuya construcción amenaza con desplazar aproximadamente a 13 mil personas de municipios de Brasil y de Argentina. El acto fue realizado por las 41 organizaciones que integran la Mesa Provincial No a las Represas.

La marcha comenzó el lunes (23) con ambientalistas, hombres, mujeres, estudiantes y comunidades tradicionales en el municipio de Panambí, en Río Grande do Sul, en Brasil, y pasó por las principales ciudades que podrán ser damnificadas por la construcción de las represas en la cuenca del Río Uruguay, en la frontera entre los dos países. El proyecto amenaza con inundar cerca de 90 mil hectáreas de tierra fértil y afectar la vida miles de familias.

Durante la actividad, ellos exigieron la realización de un plebiscito popular, conforme prevé el Artículo 6 de la Ley Nº 56 de 2011, que establece que el gobierno de Misiones está obligado a consultar a la población antes del comienzo de la construcción de cualquier hidroeléctrica. Las hidroeléctricas de Garabí y Panambí son el resultado de una cooperación entre la estatal brasilera Eletrobrás y la empresa argentina Emprendimientos Energéticos Binacionales S.A. (EBISA).

En un comunicado conjunto divulgado el último viernes (27), la Diócesis de Santo Angelo, el Movimiento de Damnificados por Represas (MAB) y el Sínodo Noroeste pidieron que las familias amenazadas se informen sobre los impactos y los cambios que el proyecto realizará en sus vidas, y analicen si aceptan o no la construcción de las hidroeléctricas.

“Independientemente de posición contraria o favorable a las obras de las represas, todos comparten la opinión de que habrá profundos cambios sociales, ambientales, económicos y estructurales en la región. Son grandes proyectos que prevén inundar aproximadamente 100 mil hectáreas de tierras fértiles y florestas en 19 municipios brasileros y otros tantos del lado argentino. Propiedades, caminos, escuelas, comunidades, barrios y ciudades serán inundadas. Muchas familias podrán perder sus tierras, su trabajo, su sustento. Muchos trabajadores vendrán desde afuera de la región. Habrá aumento de problemas, tales como aumento de la prostitución, de las enfermedades, de los “hijos de las represas”.En fin, la vida de las familias y de la región no es y no será la misma de antes. La tranquilidad ya no existe”, se expresa en el comunicado.

El próximo viernes (4), está prevista la realización de una asamblea con representantes de Eletrobrás y del gobierno de Río Grande do Sul para esclarecer a la población sobre la intención del gobierno brasilero de construir las represa.
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Otras noticias:

Fuente: Servindi

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Obama: ¡Escucha el clamor de los pueblos!


¡Escucha el clamor de los pueblos! pide Premio Nobel Pérez Esquivel a Barack Obama.
- Siria necesita una solución política, no militar, afirma.
Servindi

El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel envió una carta abierta a Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, en la cual le pide que escuche el clamor de los pueblos.

“Siria necesita una solución política, no militar. La comunidad internacional debe dar su apoyo a las organizaciones sociales que buscan la paz. El pueblo sirio, como cualquier otro, tiene derecho a su autodeterminación y a definir su propio proceso democrático y debemos ayudar en lo que nos necesiten” afirma el premio Nobel.

“Obama, tu país no tiene autoridad moral, ni legitimidad, ni legalidad para invadir Siria ni ningún otro país. Mucho menos luego de haber asesinado 220.000 personas en Japón lanzando bombas de destrucción masiva” prosigue la misiva.

#Ningún congresal del parlamento de Estados Unidos puede legitimar lo ilegitimable, ni legalizar lo ilegalizable. En especial teniendo en cuenta lo que dijo hace unos días el ex presidente norteamericano James Carter: “EE.UU. no tiene una democracia que funcione”.

A continuación la carta completa:


Carta abierta al Presidente Barack Hussein Obama: ¡Escucha el clamor de los pueblos!

La situación en Siria es preocupante y una vez más los EE.UU., erigiéndose en gendarme del mundo, pretende invadir Siria en nombre de la “Libertad” y los “derechos humanos”.

Tu predecesor George W. Bush en su locura mesiánica supo instrumentalizar el fundamentalismo religioso para llevar a cabo las guerras mesiánicas en Afganistán e Irak. Cuando declaraba que conversaba con Dios, y Dios le decía que tenía que atacar a Irak, lo hacía porque era dictamen de Dios exportar la “libertad” al mundo.

Tú has hablado, con motivo de los 50 años de la muerte del Reverendo Luther King, también Premio Nobel de la Paz, de la necesidad de completar el “Sueño” de la mesa compartida, de quien fuera la más significativa expresión de lucha por los derechos civiles contra el racismo en la primera democracia esclavista del mundo. Luther King fue un hombre que dio su vida para dar vida, y por eso es un mártir de nuestro tiempo. Lo mataron después de la Marcha sobre Washington porque amenazaba con desobediencia civil a seguir siendo cómplices de la guerra imperialista contra el pueblo de Vietnam. ¿Realmente crees que invadir militarmente a otro pueblo es aportar a ese sueño?

Armar rebeldes para luego autorizar la intervención de la OTAN, no es algo nuevo por parte de tu país y tus aliados. Tampoco es nuevo que EE.UU. pretenda invadir países acusándolos de posesión de armas de destrucción masiva, que en el caso de Irak resultó no ser cierto. Tu país ha apoyado el régimen de Saddam Hussein que utilizó armas químicas para aniquilar a la población kurda y contra la Revolución Iraní y no hizo nada para sancionarlo porque en ese momento eran aliados. Sin embargo ahora pretenden invadir Siria sin siquiera saber los resultados de las investigaciones que está haciendo la ONU por autorización del mismo gobierno Sirio. Ciertamente que el uso de las armas químicas es inmoral y condenable, pero tu gobierno no tiene autoridad moral alguna para justificar una intervención.

El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresó que un ataque militar en Siria podría empeorar el conflicto.

Mi país, la Argentina, que se encuentra ejerciendo la Presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, ha hecho pública su posición contra una intervención militar extranjera en la República Siria negándose a ser “cómplice de nuevas muertes”.

El Papa Francisco también llamó a globalizar el pedido de paz y decretó una jornada de ayuno y oración en contra de la guerra para el día 7 de septiembre, a la cual nos adherimos.

Hasta tu histórico aliado, Gran Bretaña, se ha negado (al menos de momento) a ser parte de la invasión.

Tu país está transformando la “Primavera Árabe” en el infierno de la OTAN, provocando guerras en el Medio Oriente y desatando la rapiña de las corporaciones internacionales. La invasión que pretendes llevará a más violencia y más muertes, así como a la desestabilización de Siria y de la región. ¿Con qué objetivo? El lúcido analista, Robert Fisk, ha precisado que el objetivo es Irán y postergar la concreción del estado palestino, no es la indignación que producen la muerte de cientos de niños sirios lo que los motiva a ustedes a intervenir militarmente. Y justamente cuando ha triunfado en Irán un gobierno moderado, donde se podría tratar de contribuir a lograr escenarios de negociaci&oa cute;n pacífica a los conflictos existentes. Esa política será suicida de tu parte y de tu país.

Siria necesita una solución política, no militar. La comunidad internacional debe dar su apoyo a las organizaciones sociales que buscan la paz. El pueblo sirio, como cualquier otro, tiene derecho a su autodeterminación y a definir su propio proceso democrático y debemos ayudar en lo que nos necesiten.

Obama, tu país no tiene autoridad moral, ni legitimidad, ni legalidad para invadir Siria ni ningún otro país. Mucho menos luego de haber asesinado 220.000 personas en Japón lanzando bombas de destrucción masiva.

Ningún congresal del parlamento de Estados Unidos puede legitimar lo ilegitimable, ni legalizar lo ilegalizable. En especial teniendo en cuenta lo que dijo hace unos días el ex presidente norteamericano James Carter: “EE.UU. no tiene una democracia que funcione”.

Las escuchas ilegales que realiza tu gobierno al pueblo norteamericano parecen no ser del todo eficientes, porque según una encuesta pública de Reuters (http://www.reuters.com/article/2013/08/25/us-syria-crisis-usa-poll-idUSBRE97O00E20130825), el 60% de los estadounidenses se oponen a la invasión que quieres llevar a cabo.

Por eso te pregunto Obama ¿A quién obedeces?

Tu gobierno se ha convertido en un peligro para el equilibrio internacional y para el propio pueblo estadounidense. EE.UU. se ha vuelto un país que no puede dejar de exportar muerte para mantener su economía y poderío. Nosotros no dejaremos de intentar impedirlo.

Yo estuve en Irak luego de los bombardeos que realizó EE.UU. en la década de los 90′s, antes de la invasión que derrocó a Sadham Hussein. Ví un refugio lleno de niños y mujeres asesinados por misiles teledirigidos. “Daños colaterales” los llaman Uds.

Los pueblos están diciendo ¡BASTA! a las guerras. La humanidad reclama la Paz y el derecho a vivir en libertad. Los pueblos quieren transformar las armas en arados, y el camino para lograrlo es “DESARMAR LAS CONCIENCIAS ARMADAS”.

Obama, nunca olvides que siempre recogemos los frutos de lo que sembramos. Cualquier ser humano debería sembrar paz y humanidad, más aún un Premio Nobel de la Paz. Espero que no termines convirtiendo el “sueño de fraternidad” que anhelaba Luther King en una pesadilla para los pueblos y la humanidad.

Recibe el saludo de Paz y Bien

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz
Otras noticias:

Fuente: Servindi

lunes, 24 de septiembre de 2012

Carta de Desmond Tutu a los colombianos.



Desmond Tutu lideró la Comisión para la Verdad y la Reconciliación después del fin del 'apartheid'.

Queridas hermanas y hermanos colombianos,
Les escribo con inmensa alegría, tras enterarme de que un proceso de paz se puso en marcha en su país, para desearles lo mejor en el emocionante camino que tienen por delante.
El hecho de que en su tierra, que por muchos años ha sido golpeada por el conflicto, hayan acordado hablar sobre un compromiso de paz y reconciliación le envía un mensaje de esperanza al mundo entero. Si los colombianos pueden acercarse entre sí y conciliar sus diferencias, también pueden hacerlo los miembros de nuestra familia que viven en Israel y Palestina, en Siria y Libia, en el Tíbet y China, en Burma, en Zimbabue y Sudáfrica.
Hay muchos paralelos entre el conflicto colombiano y nuestra experiencia en Sudáfrica. En 1948, cuando La Violencia se apoderó de un país, se introdujo el apartheid en el otro. Y aunque el apartheid le añadía un enorme factor racial al conflicto, en esencia, las dos luchas enfrentaron a quienes tenían poder y recursos a los que no. En ambos países, cientos de miles de ciudadanos fueron desplazados forzosamente. Los dos países se convertirían en sinónimo de división violenta y fueron rechazados en el mundo.
"Hay más represión de la libertad individual aquí que la que hay en cualquier país en el que hayamos estado; la policía patrulla las calles con sus rifles y pide papeles cada minuto... El ambiente es tenso y pareciera que se está gestando una revolución. El campo está inmerso en una lucha abierta y el ejército no tiene la capacidad para reprimirla." Esta podría haber sido una descripción del apartheid en Sudáfrica, pero, de hecho, es un extracto del diario del 'Che' Guevara sobre su visita a Colombia en julio de 1952.
La violencia genera violencia y esta, a su vez, genera más violencia; y tanto los sudafricanos como los colombianos han pagado un precio terrible, no solo en lo físico, sino también con sus almas y corazones heridos.
Lo que hemos aprendido y seguimos aprendiendo en Sudáfrica es que en muchos aspectos hacer la paz es más difícil que hacer la guerra. Reconciliarse con los antiguos enemigos es muy duro. Ser magnánimo, pese a los amargos recuerdos, es extremadamente difícil. El perdón no puede darse por hecho; hay que ganárselo. Pero a menudo se lo ofrecemos generosa y abiertamente a quienes no lo merecen. Curar las heridas no es algo que ocurra de manera instantánea; puede ser un proceso largo y sinuoso. Y para que este sea exitoso es necesario que todos los individuos seamos mejores personas, para ver el mundo no solo desde nuestra mirada, sino también desde la del otro.
Nuestra experiencia en Sudáfrica nos enseñó que, sin importar de qué lado del conflicto estábamos, llegaba un momento en el que debíamos arriesgarnos a dejar de lado nuestras diferencias, para crear oportunidades en que pudiéramos sanarnos. Los primeros pasos fueron hablar y escuchar; hablar unos a otros en vez de hablarle al otro, y escucharnos.
En Colombia, tanto a quienes apoyan a grupos paramilitares de derecha como a los que apoyan a los de guerrilleros de izquierda, a los grandes terratenientes y a quienes han sido desplazados a las ciudades, incluso a quienes están o no activamente involucrados con los cultivos ilícitos, que abastecen el conflicto, o con su erradicación, les llega un momento de reconocer al otro por lo que en el fondo somos todos: miembros de una familia, la familia humana, la familia de Dios.
En Sudáfrica, cuando los líderes de los diferentes partidos que habían estado en guerra se sentaron a hablar, literalmente no podíamos creer lo que estaba sucediendo frente a nuestros ojos. ¡Allí había antiguos enemigos declarados! Ayer, ellos habrían querido hacerse daño físico; ¡hoy están hablando como hermanos y hermanas!
Que nosotros hubiéramos conseguido la democracia habla del hecho de que no podemos permanecer aislados los unos de los otros. En Sudáfrica le llamamos a este tipo de confianza en el otro 'Ubuntu' (filosofía africana basada en las relaciones entre las personas): mi destino está relacionado con el tuyo. Somos quienes somos a través del otro. Yo no puedo ser sin ti.
Invitamos a representantes de todas las formaciones políticas a participar en nuestro proyecto nacional. Tuvimos la primera elección democrática de nuestra historia. Luego, los representantes de esos partidos que fueron elegidos democráticamente se sentaron a escribir una constitución y una declaración de derechos. Trabajaron por un propósito común, con miras a la meta común de construir una nación en la que todos los ciudadanos tuvieran las mismas oportunidades de prosperar.
Nos dimos cuenta de que no podíamos esconder nuestro dolor debajo del tapete y se creó un mecanismo para incentivar a los perpetradores de la violencia a que buscaran un perdón legal (amnistía de la persecución), siempre y cuando sus acciones tuvieran una motivación política y que estuvieran dispuestos a contar toda la verdad.
Llamamos a este mecanismo la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, institución y proceso que tuve el honor de liderar. Aprendimos acerca de la especial relación entre verdad y perdón, cuán importante es para las víctimas y los perpetradores contar y escuchar sus historias, y que estas sean reconocidas por los otros.
Siempre llega un momento para reconocer nuestro papel dentro del conflicto cuando hay dificultades en el proceso, de dejar de culpar a los otros y de enderezar las cosas para el beneficio de nuestros niños, de nuestro país y de nuestro mundo compartido, que es nuestro hogar.
Felicitaciones, Colombia. Que Dios los bendiga en el camino que tienen por delante.
Con amor,
ARZOBISPO EMÉRITO DESMOND TUTU
Ciudad del Cabo

El 'padre' de la Nación del arcoÍris
Desmond Tutu nació en Sudáfrica en 1931. A finales de los 60, después de ordenarse, empezó a denunciar la situación precaria en la que vivía la población negra con el 'apartheid'. Lideró la Comisión para la Verdad y la Reconciliación en su país, y en 1984 recibió el Premio Nobel de Paz. Le atribuyen la creación del apelativo 'nación del arcoíris' para hablar de Sudáfrica como un país diverso.
Fuente: El Tiempo.com