viernes, 6 de septiembre de 2013

Presentan Agua y extractivismo: una mirada desde las comunidades.


El Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) puso a disposición del público el libro Agua y extractivismo: Una mirada desde las comunidades, que sistematiza el “Encuentro AguAnte la vida” realizado en Santiago de Chile, en noviembre de 2012.

La primera parte del informe, titulada “Agua, causas y cauces comunes”, describe el examen y debate sobre el problema nacional del agua desde los siguientes enfoques: Legislación y administración; Falsas soluciones hídricas; Agua y educación y Cuidado del Agua.

Sobre el último aspecto sostiene que “cuidar el agua no es ahorrarla para que luego la gasten mineras, forestales, termoeléctricas y planteles agroalimentarios”.

“Cuidar el agua supone, aparte de consumir lo justo, cambiar la institucionalidad que la ha mercantilizado y despertar conciencia sobre la dimensión ecosistémica que la genera” señala.

El capítulo denominado “Los caminos del extractivismo: ¿Cómo se impone la cultura de muerte en nuestros territorios?”, da cuenta del análisis efectuado sobre el modelo socioeconómico impuesto al país y lo que ha significado para las comunidades en áreas como energía, minería, desarrollo de la ciudad, forestal y dependencia alimentaria.

Al respecto se afirma: “La complicidad de los gobiernos y los grupos económicos para hacer leyes y suscribir acuerdos a su servicio, controlar la educación, los medios de comunicación y todos los canales oficiales de construcción ciudadana, es tan escandalosa, como fortalecedora de procesos de conciencia, creatividad y lucha por la vida”.

La forma en que las comunidades han enfrentado los megaproyectos que invaden e inutilizan sus territorios es tratada en la sección “No hay mejor estrategia que aprender de la experiencia”.
Presentación del libro

El libro se presentó en el marco del VII “Yo me libro”, lanzamiento múltiple de libros de Editorial Quimantú. El panel contó experiencias de luchas que tienen como eje central los conflictos territoriales que se enfrentan a la disputa por el agua.

Participó la antropóloga Tania Muñoz, de Unidos Contra el Asbesto (UCA); Adolfo Romero de la Coordinadora Popular de Quilicura y del Movimiento Ecosocialista; la historiadora Constanza San Juan, quien expuso sobre el conflicto Pascua Lama, y el periodista de OLCA Javier Karmy.

“Este libro no lo hizo el OLCA. Surgió de la tierra, surgió de la experiencia comunitaria y cotidiana. Nosotros ponemos a disposición la sistematización de las experiencias comunitarias, para tener memoria y no olvidar, y así ir aprendiendo de las experiencias de las diversas luchas comunitarias”, expresó Karmy.

También recordó que desde ese mismo encuentro surge la marcha carnaval por el agua y la vida, que convocó a más de ocho mil personas que salieron a la calle a defender el agua para todos y todas.

El libro contempla diversos temas como la legislación y administración del agua, las falsas soluciones que agravan el problema y no abordan la causa de la escasez del líquido vital.
“Barrick es la más mentirosa de las empresas”

Constanza San Juan, dio cuenta de la historia del conflicto Pascua Lama, resumiendo en minutos, más de 10 años de resistencia comunitaria. “Barrick llegó con promesas, pero la comunidad desconfió porque mintió sobre los glaciares”, expresó la historiadora.

Así narró cómo ha ido cooptando espacios en diferentes instituciones, sociales, estatales y privadas, reduciendo los espacios de autogestión y creación autónoma.

“Barrick es la más mentirosa de las empresas”, expresó San Juan, quien narró cómo ha afectado glaciares, respaldado con documentos estatales, y la transnacional sigue negándolo hasta hoy.

“Siempre han dicho que es a causa del calentamiento global”, manifestó. “Ha habido una tremenda criminalización de quienes se oponen al proyecto Pascua Lama, con ruedas que se han soltado de buses y camionetas de dirigentes, y quienes se oponen, no pueden acceder a varios fondos”, describió.

Con el proyecto Pascua Lama cambió todo el territorio. Los crianceros ya no pueden criar sus animales en la cordillera –porque ahora Barrick es la propietaria-, y el río baja con agua contaminada por la transnacional.

“Han tirado fecas al río y hoy las comunidades tienen temor del agua que beben del río”, explicó Constanza, quien agregó que aún esperan la investigación de la Policía de Investigaciones, los resultados de la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados, del Juicio que está hoy en la Corte Suprema, “pero sobre todo, seguimos movilizados”, concluyó.
“No se ha hecho nada para sanear el vertedero”

En la región Metropolitana existe un vertedero desde 1978, donde se depositó “todo tipo de residuos como líquidos lixiviados, residuos hospitalarios entre otros, que se le deben dar un tratamiento especial, pero nada de eso sucedió”, explicó Adolfo Romero, integrante de la Coordinadora Popular de Quilicura y del Movimiento Ecosocialista.

Desde dicha comuna se ha dado una lucha para sanear el basural, pese a que se han reducido las piscinas de once a tres, “las piscinas se taparon con tierra y el agua de Quilicura se toma de las napas subterráneas, así que hoy tomamos un agua que tiene alto riesgo de estar contaminada”, explicó Romero, quien concluyó expresando que “no se ha hecho nada para sanear el vertedero”.

Finalmente Tania Muñoz, de Unidos Contra el Asbesto (UCA), expresó que “la mitad de Chile está construido con asbesto, un mineral que causa la muerte y que no tiene cura conocida”.

Responsabilizó a Pizarreño S.A., filial de Eternit, quienes, a través de una alianza con el Estado, construyeron las casas de la mitad del país con ese material que hoy está prohibido en la construcción.

“Siempre se supo de los daños que causa, pero nunca se hizo nada”, concluyó la antropóloga, poniendo a disposición la investigación sobre dicho mineral: “Fibras grises de muerte: El silencio del mayor genocidio industrial en Chile”.

Con estas breves exposiciones, el lanzamiento del libro que reúne las experiencias comunitarias concluyó, indicando que el texto fue enviado a las diversas organizaciones que participaron de dicho encuentro.

Enlace al contenido del libro:
Otras noticias:

Fuente: Servindi

    jueves, 5 de septiembre de 2013

    “La crisis siria requiere una intervención humanitaria, no militar”

    Arzobispo Anglicano Desmond Tutu

    Red Voltaire, 4 de setiembre, 2013.- La crisis siria requiere una intervención humanitaria, no una intervención militar, declaró el Premio Nobel de la Paz sudafricano, el arzobispo Desmond Tutu.

    Tutu se opuso a una intervención militar en Siria que a su juicio puede provocar una escalada de tensiones y violencia en Oriente Medio y a la vez subrayó la necesidad de diálogo para evitar nuevos derramamientos de sangre.

    «Sólo hablando se aprenderá a respetar al resto lo suficiente como para desarrollar respuesta colectiva a las crisis», declaró el arzobispo sudafricano.

    Asimismo, abogó por dar más tiempo a los expertos de la ONU que están investigando en Siria con el fin de aclarar las alegaciones sobre el supuesto uso de armas químicas en el país árabe.

    Respecto a las amenazas de ataque contra Siria de los países occidentales, Tutu reiteró que hay que a Estados Unidos y sus aliados que el Derecho Internacional exige la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU para cualquier ataque.

    Tutu hizo estas declaraciones en momentos en que Estados Unidos y sus aliados ya tienen listo su despliegue naval frente a Siria, para atacar en cualquier momento unidades e instalaciones del Gobierno sirio afirmando que Damasco empleó el pasado miércoles, armas químicas contra su propio pueblo.
    Otras noticias:

    Fuente: Servindi

    miércoles, 4 de septiembre de 2013

    Obama: ¡Escucha el clamor de los pueblos!


    ¡Escucha el clamor de los pueblos! pide Premio Nobel Pérez Esquivel a Barack Obama.
    - Siria necesita una solución política, no militar, afirma.
    Servindi

    El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel envió una carta abierta a Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, en la cual le pide que escuche el clamor de los pueblos.

    “Siria necesita una solución política, no militar. La comunidad internacional debe dar su apoyo a las organizaciones sociales que buscan la paz. El pueblo sirio, como cualquier otro, tiene derecho a su autodeterminación y a definir su propio proceso democrático y debemos ayudar en lo que nos necesiten” afirma el premio Nobel.

    “Obama, tu país no tiene autoridad moral, ni legitimidad, ni legalidad para invadir Siria ni ningún otro país. Mucho menos luego de haber asesinado 220.000 personas en Japón lanzando bombas de destrucción masiva” prosigue la misiva.

    #Ningún congresal del parlamento de Estados Unidos puede legitimar lo ilegitimable, ni legalizar lo ilegalizable. En especial teniendo en cuenta lo que dijo hace unos días el ex presidente norteamericano James Carter: “EE.UU. no tiene una democracia que funcione”.

    A continuación la carta completa:


    Carta abierta al Presidente Barack Hussein Obama: ¡Escucha el clamor de los pueblos!

    La situación en Siria es preocupante y una vez más los EE.UU., erigiéndose en gendarme del mundo, pretende invadir Siria en nombre de la “Libertad” y los “derechos humanos”.

    Tu predecesor George W. Bush en su locura mesiánica supo instrumentalizar el fundamentalismo religioso para llevar a cabo las guerras mesiánicas en Afganistán e Irak. Cuando declaraba que conversaba con Dios, y Dios le decía que tenía que atacar a Irak, lo hacía porque era dictamen de Dios exportar la “libertad” al mundo.

    Tú has hablado, con motivo de los 50 años de la muerte del Reverendo Luther King, también Premio Nobel de la Paz, de la necesidad de completar el “Sueño” de la mesa compartida, de quien fuera la más significativa expresión de lucha por los derechos civiles contra el racismo en la primera democracia esclavista del mundo. Luther King fue un hombre que dio su vida para dar vida, y por eso es un mártir de nuestro tiempo. Lo mataron después de la Marcha sobre Washington porque amenazaba con desobediencia civil a seguir siendo cómplices de la guerra imperialista contra el pueblo de Vietnam. ¿Realmente crees que invadir militarmente a otro pueblo es aportar a ese sueño?

    Armar rebeldes para luego autorizar la intervención de la OTAN, no es algo nuevo por parte de tu país y tus aliados. Tampoco es nuevo que EE.UU. pretenda invadir países acusándolos de posesión de armas de destrucción masiva, que en el caso de Irak resultó no ser cierto. Tu país ha apoyado el régimen de Saddam Hussein que utilizó armas químicas para aniquilar a la población kurda y contra la Revolución Iraní y no hizo nada para sancionarlo porque en ese momento eran aliados. Sin embargo ahora pretenden invadir Siria sin siquiera saber los resultados de las investigaciones que está haciendo la ONU por autorización del mismo gobierno Sirio. Ciertamente que el uso de las armas químicas es inmoral y condenable, pero tu gobierno no tiene autoridad moral alguna para justificar una intervención.

    El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresó que un ataque militar en Siria podría empeorar el conflicto.

    Mi país, la Argentina, que se encuentra ejerciendo la Presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, ha hecho pública su posición contra una intervención militar extranjera en la República Siria negándose a ser “cómplice de nuevas muertes”.

    El Papa Francisco también llamó a globalizar el pedido de paz y decretó una jornada de ayuno y oración en contra de la guerra para el día 7 de septiembre, a la cual nos adherimos.

    Hasta tu histórico aliado, Gran Bretaña, se ha negado (al menos de momento) a ser parte de la invasión.

    Tu país está transformando la “Primavera Árabe” en el infierno de la OTAN, provocando guerras en el Medio Oriente y desatando la rapiña de las corporaciones internacionales. La invasión que pretendes llevará a más violencia y más muertes, así como a la desestabilización de Siria y de la región. ¿Con qué objetivo? El lúcido analista, Robert Fisk, ha precisado que el objetivo es Irán y postergar la concreción del estado palestino, no es la indignación que producen la muerte de cientos de niños sirios lo que los motiva a ustedes a intervenir militarmente. Y justamente cuando ha triunfado en Irán un gobierno moderado, donde se podría tratar de contribuir a lograr escenarios de negociaci&oa cute;n pacífica a los conflictos existentes. Esa política será suicida de tu parte y de tu país.

    Siria necesita una solución política, no militar. La comunidad internacional debe dar su apoyo a las organizaciones sociales que buscan la paz. El pueblo sirio, como cualquier otro, tiene derecho a su autodeterminación y a definir su propio proceso democrático y debemos ayudar en lo que nos necesiten.

    Obama, tu país no tiene autoridad moral, ni legitimidad, ni legalidad para invadir Siria ni ningún otro país. Mucho menos luego de haber asesinado 220.000 personas en Japón lanzando bombas de destrucción masiva.

    Ningún congresal del parlamento de Estados Unidos puede legitimar lo ilegitimable, ni legalizar lo ilegalizable. En especial teniendo en cuenta lo que dijo hace unos días el ex presidente norteamericano James Carter: “EE.UU. no tiene una democracia que funcione”.

    Las escuchas ilegales que realiza tu gobierno al pueblo norteamericano parecen no ser del todo eficientes, porque según una encuesta pública de Reuters (http://www.reuters.com/article/2013/08/25/us-syria-crisis-usa-poll-idUSBRE97O00E20130825), el 60% de los estadounidenses se oponen a la invasión que quieres llevar a cabo.

    Por eso te pregunto Obama ¿A quién obedeces?

    Tu gobierno se ha convertido en un peligro para el equilibrio internacional y para el propio pueblo estadounidense. EE.UU. se ha vuelto un país que no puede dejar de exportar muerte para mantener su economía y poderío. Nosotros no dejaremos de intentar impedirlo.

    Yo estuve en Irak luego de los bombardeos que realizó EE.UU. en la década de los 90′s, antes de la invasión que derrocó a Sadham Hussein. Ví un refugio lleno de niños y mujeres asesinados por misiles teledirigidos. “Daños colaterales” los llaman Uds.

    Los pueblos están diciendo ¡BASTA! a las guerras. La humanidad reclama la Paz y el derecho a vivir en libertad. Los pueblos quieren transformar las armas en arados, y el camino para lograrlo es “DESARMAR LAS CONCIENCIAS ARMADAS”.

    Obama, nunca olvides que siempre recogemos los frutos de lo que sembramos. Cualquier ser humano debería sembrar paz y humanidad, más aún un Premio Nobel de la Paz. Espero que no termines convirtiendo el “sueño de fraternidad” que anhelaba Luther King en una pesadilla para los pueblos y la humanidad.

    Recibe el saludo de Paz y Bien

    Adolfo Pérez Esquivel
    Premio Nobel de la Paz
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    Fuente: Servindi

    Pastor en Siria: “Yo me quedo”.

    Campo de refugiados de Acnur en Jordania. / BBC

    El éxodo que está viviendo la población siria desde hace dos años aumenta en las últimas semanas, ante el inminente peligro de la intervención de fuerzas extranjeras en el país. Pero todavía algunos quieren quedarse.

    Un pastor bautista en Siria, cuya identidad ha sido protegida por seguridad, escribía un mensaje claro a su agencia misionera: “Yo me quedo. Me dicen que me vaya, que emigre, pero – insiste - yo les digo que me quedo”.

    Se trata de uno de los muchos pastores que siguen sirviendo a la iglesia en Siria, en un contexto bélico interno que reconocen como su campo de misión. “Me quedo para la iglesia, para llevar el mensaje de Jesús como una luz a los perdidos y asustados”, dijo el pastor. “Me quedo porque la mies es mucha. Me quedo para servir a los necesitados”.

    “A pesar de que estamos viviendo en tiempos difíciles, no debemos dejar de ser fieles a nuestro Señor”, expresa en la misiva, dada a conocer por diferentes ministerios este fin de semana.

    MILLONES DE DESPLAZADOS

    En los últimos dos años se cuentan 5 millones de desplazados internamente y unos 2 millones que se refugian en las naciones vecinas (Turquía, Irak, Líbano y Jordania). De estos, la mitad son niños, según informaron hace quince días las agencias de la ONU, Acnur y Unicef.

    “Lo que está en juego es nada menos que la supervivencia y el bienestar de una generación de personas inocentes”, dijo entonces Antonio Guterres, de Acnur. “La juventud de Siria está perdiendo sus hogares, sus familias y su futuro. Incluso después de haber cruzado la frontera llevan consigo traumas, depresión, y realmente necesitan una razón para la esperanza”. El secretario general visitó esta semana el campo de refugiados de Domiz, en Irak, donde han llegado casi 50.000 personas en los últimos siete días.

    En Beirut, capital de Líbano, se nota la cada vez más notoria presencia de refugiados sirios. Un voluntario cristiano que ayuda en la atención de estos desplazados cuenta sus sensaciones, según recoge Baptist Press: “Estamos hablando de niños que han visto terribles asesinatos, han oído historias de violaciones y torturas. Han perdido trágicamente hasta la última gota de esperanza. La mayoría de ellos sólo quieren seguir con vida, y algunos días no quieren siquiera eso”.

    En este sentido, las misiones cristianas intentan mostrar que aún “hay esperanza” para aquellos que han huido de la guerra. “Cada familia tiene una historia trágica que contar. Podemos aprender a llorar con los que lloran y escuchar con atención y obediencia a lo que Dios está llamando a sus siervos a hacer”, dijo Don Alan, responsable de una agencia misionera en Oriente Medio.

    INTERVENCIÓN MILITAR INMINENTE

    El mensaje del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, favorable a una intervención militar, aunque limitada, ha suscitado diversas respuestas entre los cristianos en la zona.

    “Es fácil dar inicio a los ataques aéreos contra Siria, pero es difícil poner fin a la guerra y a las consecuencias de estos ataques para todo Oriente Medio” comentó el metropolita Eustathius Matta Roham, arzobispo siro-ortodoxo de Jazirah y Éufrates, preocupado y entristecido por la situación que vive el país, en declaraciones a la Agencia Fides. “En todas partes de Siria y fuera de ella, los fieles están rezando para que no suceda el ataque por parte de los países extranjeros contra Siria y para que se pueda construir la paz en toda la región. Todos rezamos para que nuestro Señor Jesucristo ilumine las mentes de las personas que están en el poder, para que actúen de acuerdo con la justicia y la paz, por el bien de los seres humanos”.

    La Iglesia Ortodoxa Rusa, en la línea del gobierno de su país, ha expresado su oposición a una intervención militar, expresando “preocupación” por los escenarios bélicos que podrían desplegarse a causa de una intervención. “Una vez más, como en el caso de Irak, los Estados Unidos se comportan como justiciero internacional”, denunció un portavoz de la Iglesia.

    El Vaticano, por su parte, no ha realizado una declaración formal, aunque el papa Francisco expresó este domingo que “el uso de la violencia nunca lleva a la paz: la guerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia” y animó a las naciones implicadas a “emprender con valentía y decisión la vía del encuentro y de la negociación, superando la contraposición ciega”. Una negociación que, en todo caso, parece complicado que se pueda encontrar en los próximos días, en los que el ataque de fuerzas militares extranjeras en territorio sirio parece irreversible: sólo falta saber cuándo y cómo.



    Fuentes: Baptist Press, Religion Digital, Open Doors

    Editado por: Protestante Digital 2013

    Las Mujeres en la Iglesia Primitiva.


    Maria José Arana

    1. Consideraciones generales

    Es evidente que aún no conocemos suficientemente la vida, organización, liturgia, etc., de las primeras comunidades cristianas; sin embargo parece que sería muy aventurado decir que el monolitismo y la uniformidad fueran las características del desarrollo de las mismas.

    Somos ya muy conscientes de que, en la interpretación de esta época de la Iglesia, se han cometido muchos anacronismos, transfiriendo sentidos y contenidos posteriores a términos como sacerdote, presbítero, diácono, jerarquía…, e incluso Eucaristías. Se ha entendido la organización eclesial de los primeros tiempos desde categorías y experiencias posteriores que, evidentemente, hoy nos dificultan una justa interpretación y comprensión de aquellas comunidades.
    Muchos autores/as reconocen la estructuración de las primeras comunidades de Jerusalén como mucho más semejante a la de las sinagogas y modelos judíos que a lo que actualmente entendemos por Iglesia; incluso sabemos por los Hechos que los cristianos continuaban acudiendo al Templo judío (l). Tampoco eran iguales ni se acentuaban las mismas cosas en las comunidades joánicas, en las paulinas o en las de Jerusalén. No todas eran judías sino que muchas de ellas estaban enclavadas en lugares en los que la emancipación de la mujer era muy superior a la registrada en los ámbitos judíos, etc. Por ejemplo, las comunidades joánicas acentuaban la importancia del “Discípulo amado” y no tanto la de Pedro (2). Es decir, se trataba de comunidades en formación y crecimiento con una agilidad estructural bastante considerable.

    Tendríamos que señalar brevemente algunas características generales de estas Iglesias. Los apóstoles (los Doce) no formaban parte del grupo de los presbíteros sino que permanecían en una categoría distinta; ni el término presbítero tenía en aquella época connotación sacerdotal tal y como se ha entendido después; el movimiento de resacralización se efectuará posteriormente. Moingt dice: “Los ministros de Cristo no tenían ninguna razón para reivindicar prerrogativas sacerdotales que el mismo Cristo no había reclamado para Sí, y nada, ni en su ministerio evangélico ni en su comportamiento, inducía a fijarse en el ámbito de lo sagrado en el que se ofician los sacramentos tradicionales” (3). Además, las comunidades primitivas afirmaban el sacerdocio universal de los fieles, cosa bastante olvidada posteriormente, de manera que la concepción y práctica del ministerio, así como la misma estructuración de la Iglesia, tenían que resultar indudablemente diferentes de lo que hoy entendemos por tales.

    2. Los Doce
    También tendríamos que pensar en la institución de los Doce. Efectivamente, dentro de este grupo no se contaba ninguna mujer. Ahora bien, habría que ver en ello una aplicación simbólica del Antiguo Testamento, dentro de unas claras resonancias judías. Los Doce representaban a las doce tribus de Israel: “Estaréis sentados sobre los doce tronos, juzgando a las doce tribus de Israel” (Mt. 19, 28). Doce son también las puertas de la Jerusalén celeste y doce estrellas coronan a la Mujer del Apocalipsis. Los Doce serían también una imagen de los doce Patriarcas, en definitiva significarían al Pueblo judío (4).

    Es decir, tendríamos que ver en ellos un matiz de cumplimiento del Antiguo Testamento con clara proyección escatológica. De hecho, se reemplaza a Judas por el también judío Matías, pero no se prevé ningún relevo nominal de los Once restantes después de su muerte y claro está que entre ellos no figura ninguno que no perteneciera al Pueblo judío… (!). Pero incluso podemos ver que Pablo entra a formar parte del grupo, no respetando así el número de doce, ya que con Matías serían trece, ni tampoco las condiciones para formar parte de dicho grupo: no conoció personalmente al Maestro; Pablo es siempre visto como una excepción válida y, de alguna forma, como representante de los cristianos de la gentilidad que se incorporan.

    El papel de los Doce en la Iglesia primitiva no aparece ligado a ninguna función jerárquica; su presencia en la evangelización es notable y no se presentan como una estructura aparte; menos aún, como decíamos anteriormente, formaban un grupo de carácter presbiteral.
    Ahora bien, como señala S. Tunc: “los Doce son las piedras sobre las que se apoya nuestra fe. En ese sentido, todos somos sus sucesores en la fe. Toda la Iglesia es, efectivamente, apostólica. Los lazos que existen entre los Doce y sus ministros futuros son solamente un lazo de sucesión al servicio de la continuidad de toda la Iglesia” (5).

    3. La profecía
    Otra cuestión importante que debemos resaltar es la de la profecía. La lista que Pablo propone (I Cor. 12, 28-30) sobre la enumeración y orden de los carismas, no siempre ha sido suficientemente considerada. La profecía ocupa uno de los primeros lugares, mientras que los referentes al gobierno de la Iglesia están situados en lugares inferiores. Tampoco sabemos exactamente la función concreta que correspondía a cada uno de esos carismas. Por ejemplo, la comunidad de Antioquía aparece en Hechos 13, regida por “profetas y doctores”. Una de las funciones más importantes del Profeta consistía en la proclamación de la Acción de Gracias, que según los exégetas significaba que pronunciaban las oraciones de “la bendición” u “oraciones eucarísticas”, “la acción de gracias litúrgica”. “¿Se trataría de la Cena Eucarística del Señor? Generalmente, así se interpreta. Las mujeres profetas ¿podrían por lo tanto pronunciar la acción de gracias?” (6).

    Si realmente se reconocía en ellas este don, parece inevitable que también se les dejase actuar en los marcos propios de la profecía. Ya nos hemos referido también a la profecía y los carismáticos al tratar del asunto de la confesión. Esta perspectiva es muy importante para conocer las funciones de las mujeres en la Iglesia primitiva.

    Desde luego, no constituían una novedad, pues en el Antiguo Testamento nos encontramos con abundantes ejemplos: Hulda, María, Débora, Ana…, y es de especial interés el darnos cuenta de la continuidad expresa que se da entre las mujeres profetas de ambos Testamentos y cuya relación está apuntada desde el día de Pentecostés: “Derramaré mi Espíritu…, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas” (Hch. 2, 17).

    De hecho, una de las principales dificultades que tuvo el “montanismo” con la ortodoxia fue la de las mujeres carismáticas y profetas y el protagonismo eclesiástico que se les concedía porque “además de permitir que las mujeres mandaran, ejercían el ministerio…” (7). Tenían mujeres que profetizaban “de manera contraria a la tradicional establecida desde los comienzos” (Eusebio de Cesarea). Lo que no explica con demasiada claridad es cuáles eran esas funciones en el siglo IV, aunque sí sus límites. Más claramente se capta el problema en un diálogo entre un montanista y un “ortodoxo”, veamos un fragmento:
    M. -Y ¿por qué os horrorizáis por Maximilla y Priscilla y decís que no está permitido que las mujeres profeticen? ¿No tenía Felipe cuatro hijas profetas? Débora, ¿no era ella misma profeta? ¿El Apóstol no dice: “que toda mujer que reza o profetiza lo haga con la cabeza descubierta”? (lo que no hubiera dicho) si no existieran entre ellos mujeres que profetizaban o rezaban. Pues ¡ellas también profetizan!.

    O. -Nosotros no tenemos ninguna repugnancia respecto a la profecía femenina. Santa María también profetizó cuando dijo: “Desde ahora me felicitarán todas las generaciones”. Como tú has dicho, también Felipe tenía cuatro hijas profetas. María, la hermana de Aaron, profetizó. Pero nosotros no les permitimos hablar en la iglesia ni tener autoridad sobre los hombres hasta el punto de tener libros firmados por ellas. Porque rezar y profetizar con la cabeza descubierta deshonra la cabeza, es decir, al varón. María, la santa Madre de Dios, ¿no podría haber escrito libros con su nombre? Sin embargo, no lo hizo para no deshonrar la cabeza, teniendo autoridad sobre los hombres.

    Como se puede ver, ya para esta época, en las comunidades ortodoxas, no toman ejemplos ni explican lo que hacen en esos momentos las mujeres profetas, se refieren a las mujeres de la Escritura y, limitando en mucho las funciones, simplemente se recurre a las palabras de Pablo que hacen callar a las mujeres en la iglesia; ni por un momento explican su situación o significado en la Iglesia de los primeros tiempos sino que se basan en una práctica posterior (finales del s. IV) (8).

    Indudablemente, parece que la atención al don de la profecía y su consideración en la Iglesia desapareció bien pronto y, desde luego, este punto, especialmente en lo referente a su posición en la estructura eclesiástica de los primeros tiempos, no está suficientemente estudiado. El inevitable enfrentamiento entre carisma e institución se produjo también en la Iglesia y, sin duda, su repercusión no dejó de ser importante: la “autoridad carismática” se ve absolutamente desplazada por la autoridad de tipo más institucional.

    Algunas teólogas señalan algo muy interesante a propósito de la profecía en la primitiva comunidad: “En la primera generación, se podría reivindicar la profecía como línea de continuidad apostólica y, al basarse en la intervención directa del Espíritu, todos los que integraban el movimiento cristiano primitivo eran personas llenas del Espíritu (J1. 2, 17-18), por lo que cualquier cristiano podía, en principio, poseer esa autoridad carismática. Frente a esta autoridad profética, se sitúa aquélla que basa la continuidad apostólica en la autoridad de los ministros locales, y los siglos II y III se van a caracterizar por el enfrentamiento entre ambas concepciones de la autoridad” (9).

    4. Predicación y evangelización
    Otro aspecto profundamente relacionado con el ministerio, en la Iglesia primitiva, y no suficientemente destacado, es el de la predicación de la Palabra y el apostolado. San Pablo, como aparece claramente en las epístolas, desarrolla la tarea del apóstol -no necesariamente la de los Doce- en la actividad misionera y el ministerio de la predicación itinerante. Incluso, según observan los obispos alemanes (1970), aparece una estrecha relación entre la Palabra y el presidente de la comunidad; sin embargo, se refiere muy escasamente a las celebraciones cultuales. La predicación del Evangelio constituye el centro del ministerio salvífico apostólico ligado al carácter sacerdotal y la edificación de la Iglesia; sin embargo, observan, “la función de Pablo como liturgo de sus comunidades no aparece con la claridad que cabría esperar” (l0). Lucas sí observa la relación entre predicación de la Palabra y “fracción del pan”, pero no especifica sobre la presidencia (Hch. 2, 37-47 y 4, 32-35).

    Como se lee en el Documento, “la Iglesia primitiva no acabó de ver todo esto con claridad”, refiriéndose al papel del ministerio en los “presbíteros”, “copresbíteros”, “epíscopos”, “diáconos”, etc. Lo que no se menciona son las funciones de mujeres que también aparecen en los libros y pasajes por ellos citados.
    Pero de lo que no podemos dudar es de la acción apostólica que ejercían las mujeres del Nuevo Testamento. Ellas se “afanaban”, se “fatigaban”, “luchaban” por el Evangelio, son misioneras y auténticas apóstoles (cfr. Rom. 16, 3-5, 12, 21. Ef. 2,16. Col. 1, 29. Fill 2,3. I Cor. 15,10).

    5. Iglesias domésticas. Diaconía y otros aspectos
    Tendríamos que destacar también el indudable carácter doméstico de las primeras comunidades, ámbito en el que ellas cobraban un particular protagonismo, lo que favorece y refuerza las tesis que estamos exponiendo. Rafael Aguirre señala precisamente “la casa” como punto de partida importante para el estudio y comprensión de la organización del cristianismo primitivo (11). En el Nuevo Testamento, especialmente en las Epístolas paulinas, nos encontramos con muchas mujeres que presiden, o tienen a su cargo, iglesias domésticas o “casas del Señor”, como las llamaban normalmente. En realidad, eran mujeres “presbíteras” e incluso “epíscopas” (l2).

    Incluso en este ámbito podríamos situar la expresión del obispo de Vercelli (s. X), cuando hablaba de las mujeres que, proviniendo del paganismo, poseían una formación sacerdotal, y no excluía la posibilidad de que continuaran ejerciendo funciones similares en las comunidades cristianas (l3), especialmente si tenemos en cuenta el culto doméstico del paganismo.

    Muy relacionada con la profecía está la “diaconía de la Palabra” (Hch. 6, 2-4). El servicio -diaconía- eclesial no cabe duda de que está también relacionado con las mujeres. Como las discípulas del Evangelio que seguían a Jesús y le servían con sus bienes (Lc. 8, 1-5), ellas ejercían el diaconado o servicio eclesial de muy diferentes formas. Sin embargo la institución de las “diaconisas” surge solamente en el siglo II, eso sí, como consecuencia lógica y en continuidad con la práctica de la Iglesia primitiva. No voy a detenerme en esta institución tan importante, sino que aludiré a ella en muchas ocasiones considerándola como conocida y a la que en otros momentos nos hemos referido (14) .

    Un texto de la Didascalia, al que también nos referiremos más adelante, al enumerar los grupos clericales existentes, coloca claramente a los diáconos y a las diaconisas en orden superior al de los presbíteros, tanto por el orden en el que están nombrados como por la significación que se les atribuye a cada uno (l5). También a la “viuda” habría que atribuirle un significado muy por encima de la simple calidad de estado, ya que no se duda de que su estatus eclesial era importante. ¿Tendrán estos términos el mismo sentido e implicarán las mismas funciones y categorías que las que nosotros, después de muchos siglos de historia, captamos y les asignamos?

    Pedro Abelardo ya, en el siglo XIII, insiste en que “no parece que la religión de las mujeres esté muy distante del Orden de los clérigos. Las cuales también consta que están unidas por el nombre, siendo claro que llamamos tanto diaconisas como diáconos” (l6). Realmente, los escritos de la Iglesia primitiva no dan pie para pensar en grandes diferencias entre hombres y mujeres incluso en cuestiones referentes al culto y a la liturgia, por más que los varones sean los auténticamente tenidos en cuenta.

    Existe un documento particularmente interesante pues procede del Ambrosiaster (s. IV), poco amigo de conceder a las mujeres altas posiciones en la Iglesia, sin embargo viene a decir que al comienzo, todos y todas enseñaban y bautizaban, pero que más tarde “se instituyó un orden distinto para gobernar la Iglesia” porque parecía “irracional, vulgar y vil” que todos hicieran lo mismo (l7).

    6. María Magdalena
    En el libro de la Pistis Sophia, encontramos algo interesante: Jesús se aparece a los “Doce apóstoles” y a las “Siete discípulas”, de las cuales sólo se nombra a María Magdalena, que le habían seguido desde Galilea (l8), y de las que parece que los libros del Nuevo Testamento se olvidan. Es muy llamativo que estas mujeres del Evangelio, incluida María Magdalena, no sean citadas en los Hechos u otros libros canónicos.

    El obispo de Vercelli, Atto, no sería el único en considerar a Febe “ministra”; Abelardo, apoyándose en Casiodoro y citando a Claudio, dice: “Este texto enseña con autoridad apostólica que también las mujeres han sido constituidas para los ministerios de la Iglesia; en este servicio fue puesta Febe en la iglesia que está en Cenchris…” El mismo autor dirá en otro lugar, refiriéndose a Junia, que fue “una mujer apostólica, de no hacer violencia al texto”, en el sentido genuino del término (l9). Tabita (Hch. 9, 36), Lidia (Hch. 17, 12), Prisca (Rom. 16, 3), Evodia y Sintica (Flp. 4, 3) y otras, merecerían nuestra atención detallada (20) .
    Podríamos seguir evocando y analizando a otras muchas mujeres del Nuevo Testamento, pero no cabe duda de que María Magdalena, en la que Duns Scoto, al elaborar su tesis precisamente en contra del sacerdocio de las mujeres, veía una “excepción”, como “un privilegio personal llamado a extinguirse con ella”, es por lo tanto la más significativa y en ella encontramos representadas a las demás.

    Las fuentes para conocer a esta mujer son sin duda los Evangelios, y desde éstos nos aproximaremos a ella en el capítulo siguiente. Pero los libros apócrifos gnósticos y textos de Nag Hammadi, escritos durante los siglos II y III, nos aportan también una interesantísima y a menudo desconocida información sobre las mujeres en general y María Magdalena en particular. Descubrimos el papel que estas fuentes le reconocen en la primitiva comunidad, no siempre al unísono con Pedro.
    Según el Evangelio de Felipe, “había tres que siempre iban con el Señor, su Madre y su hermana y María Magdalena, que fue llamada su compañera (2l). “La Sofía -a quien llaman la estéril- es la madre de los ángeles, la compañera de Cristo, María Magdalena”.

    Ella aparece participando activamente en el círculo de Jesús y sus discípulos; en el libro de la Pistis Sophia, de las cuarenta y seis veces que los discípulos preguntan a Jesús, treinta y nueve son intervenciones de María Magdalena, y ella ocupa también un lugar muy destacado en las interpretaciones (22). En el mismo libro, se afirma que María Magdalena y Juan el virgen serán “superiores a todos los discípulos…” (23). Y leemos en el Evangelio de Felipe: “le dijeron: ¿por qué la quieres más que a nosotros?…” El Salvador respondió y les dijo: “¿a qué se debe el que no os quiera a vosotros como a ella?”.

    Esta predilección evidente de Jesús va provocando una fuerte tensión entre María y algunos discípulos, principalmente Pedro, que se siente amenazado por esta mujer: “Señor mío, no podemos soportar a esta mujer porque habla todo el tiempo y no nos deja decir nada”. María se queja porque “Pedro odia a las mujeres” (24). En el Evangelio de Tomás, la conflictividad se eleva: “Simón Pedro les dijo: que salga María de entre nosotros, ya que las mujeres no son dignas de la vida”, pero Jesús no piensa lo mismo: “pues, yo haré que ella se vuelva varón para que también se convierta en espíritu viviente como nosotros, los varones, porque toda mujer que se haga varón entrará en el Reino de los Cielos” (25).

    Evidentemente, la interpretación de la superación de los sexos en el mito del andrógino primitivo nos llevaría excesivamente lejos y no es este el lugar de hacerlo, por muy interesante que resulte. Pero lo que está claro es que María no es excluida o rechazada por Jesús como pretende Pedro sino todo lo contrario, ocupa un lugar privilegiado.

    El mayor grado de conflictividad se refleja en el Evangelio de María Magdalena. Faltan muchas páginas del texto original, pero existen las suficientes como para percatarnos de que María era una figura central de la primitiva Iglesia. Cuando Jesús se ausenta, los discípulos quedan entristecidos y anonadados. María interviene y les hace una revelación completa de lo que Jesús le había enseñado (9, 12 ss.). Pedro le dice: “Hermana, sabemos que el Señor te prefiere a las otras mujeres, háblanos de las palabras del Salvador que conserves en tu memoria, las que tú conoces pero que nosotros no hemos conocido o no hemos oído”.

    Entonces, María responde: “Os voy a anunciar lo que os está oculto”; y comienza a relatar la revelación que le ha sido hecha: María tiene una visión del Señor (aquí, desgraciadamente, faltan páginas) y continúa la explicación, lo que provoca una reacción violenta en Andrés y sobre todo en Pedro: “Entonces, ¿ha hablado en privado (Jesús) con una mujer antes de hacerlo con nosotros y los demás, en secreto? Entonces, María se puso a llorar y dijo a Pedro: Pedro, hermano mío ¿qué estás pensando?, ¿crees que yo sólo he tenido estos pensamientos o miento acerca del Salvador? Leví tomó la palabra y dijo a Pedro: desde siempre eres un temperamento ardiente, te veo ahora argumentar contra la mujer como contra un enemigo. Sin embargo, si el Señor la ha hecho digna ¿quién eres tú para rechazarla? Sin ninguna duda el Señor la conoce de manera indefectible.

    Por eso el Señor la ha amado más que a nosotros. Tengamos más bien vergüenza y revistámonos del Hombre perfecto, engendrémoslo en nosotros como Él lo ha mandado y proclamemos el Evangelio no imponiendo otra regla ni otra ley que la que ha prescrito el Salvador” (26).

    Ahora, solamente querríamos subrayar la trascendencia de esta mujer en la primitiva Iglesia así como la situación conflictiva y tensa por el relieve que adquieren las mujeres simbolizadas en ella, ya que la tensión que subyace refleja también una polémica a propósito de la representatividad de las mismas. Esta tensión con los discípulos se personifica más fuertemente en el antagonismo entre “el Príncipe de los apóstoles” y la mujer más significativa del Evangelio, precisamente como consecuencia de la situación privilegiada de María Magdalena, al ser la más amada de Jesús y objeto de “revelaciones secretas”.

    Es muy importante que nosotros/as también nos fijemos en el hecho de que, en los albores del cristianismo, hubo dificultades respecto a la inclusión de las mujeres personificadas en María Magdalena. Y también podemos formular una pregunta: ¿tendría algo que ver todo esto con la circunstancia de que los demás libros del Nuevo Testamento eviten toda referencia a María Magdalena y “las otras mujeres” que, indudablemente, no se olvidaron ya de Jesús ni de su Evangelio cuando Él subió al Cielo? Desde luego, así quizás se podría entender mejor aquello que dice Duns Scoto respecto a María, que como “apóstola” “es un privilegio que se extingue con ella”, pero ¿por qué se extinguió?, ¿por qué en el Nuevo Testamento ya se silencia su nombre?, ¿cómo entender estas tensiones y la forma de resolverlas?

    María Magdalena fue reconocida por los Padres de la Iglesia, y la liturgia oriental aún lo mantiene, como “Apóstol de los apóstoles”, pero este reconocimiento no alcanza, en la praxis posterior eclesial, más significado que el de un título meramente honorífico. No lo vemos reflejado ni en la teología bíblica ni en la práctica a la hora de conceder representatividad a las mujeres. Eso sí, la tradición y la devoción han visto en esta mujer algo especial, no siempre relacionado con la “pecadora y arrepentida”; la iconografia también nos lo indica. Curiosamente existen representaciones de la“Asunción de María Magdalena” (s. XVIII), en lugares como el Santuario de Carona cerca de Lugano (27). Muy anterior aún (finales de la Edad Media) es la representación que se puede contemplar en un retablo precioso que le está dedicado, en el que aparecen diferentes escenas de su vida, y en el centro laAsunción de la Santa que está en el ahora museo del monasterio de Clarisas de Pedralbes en Barcelona.

    Otra pintura interesante, procedente de un anónimo de la escuela suiza (s. XVI), es la que representa a María Magdalena, en la iglesia de Aix, predicando, función que desde la Didascalia aparece reiteradamente prohibida a las mujeres y siempre muy ligada al ministerio sacerdotal o presbiteral: “porque no estáis constituidas para enseñar, ¡oh mujeres!…” (III,190), simplemente “las mujeres, aunque sean muy doctas, que no enseñen a los hombres” (28), que no estén sobre ellos.
    La influencia de esta mujer debió de ser enorme. Quizás, por su excesiva “peligrosidad” se fue acentuando en la tradición el aspecto de “pecadora arrepentida”. Pero, claro está, volveremos sobre otras facetas de María Magdalena desde los Evangelios, verdadera fuente para su conocimiento.

    7. Movimientos heterodoxos
    Evidentemente, no es difícil suponer que hubiera también una cierta tendencia a la divergencia en la concepción de las mujeres y del mayor o menor protagonismo que se les concedía en los diferentes movimientos más o menos heterodoxos. Nos hemos referido ya a los más conocidos y extendidos, los montanistas, que no sólo reconocían a las mujeres como verdaderas profetas sino que también les otorgaban cargos, ministerios y ordenaciones. La documentación sobre ellos es amplia y relativamente conocida.

    Además, en el siglo II, aparecen los quintilianistas o pepucianos que, según San Epifanio, no solamente atribuían el sacerdocio a los legos, sino que proponían mujeres para obispos, presbíteros y otros grados eclesiásticos, según Chadon, abusando de las palabras del Apóstol: “En Jesucristo, no hay distinción entre hombre y mujer”. También surgen, en el siglo IV, los coridianos, haciendo sacerdotisas a las mujeres, y otros. No queremos detenernos en estas corrientes “heterodoxas”, simplemente dejar constancia de su insistencia en este punto concreto. Las mujeres asoman una y otra vez y su presencia resulta, a menudo, conflictiva. Los valentinianos admitían mujeres a la presidencia de la Eucaristía.

    Muchas corrientes heterodoxas les concedieron un mayor protagonismo y esto constituyó un punto de fricción importante con la ortodoxia. Por desgracia, no era ésta la única causa de herejías y “desviacionismos” en la Iglesia, ni la única materia de discusión que dividía a los cristianos (29). Pero no cabe duda de que la frecuencia con que se debatía este problema con los movimientos heterodoxos dio pie para pensar que siempre que surge este tema se refiere a ellos y, como ya hemos visto anteriormente, no es siempre así.

    Parecería bien lógico afirmar que, en un principio, las mujeres ejercían funciones que luego les fueron siendo arrebatadas y prohibidas y que hubo dificultades y resistencias en este proceso de plasmación de papeles y roles y de interpretación de servicios concretos. Esas prohibiciones, al parecer, no serían siempre acatadas al unísono ni tampoco siempre de buen grado. Esto pudo dar lugar a expresiones, prohibiciones y condenaciones en tono grave y severo.

    8. Últimas reflexiones
    Todos estos datos nos ayudan a poner de manifiesto unas cuantas realidades concernientes a la evolución del contenido y práctica del Ministerio y ministerios en las primitivas comunidades así como en la estructura e instituciones de la misma Iglesia. Esto, como vamos comprobando, es de suma importancia, tanto para permitirnos ver a las mujeres mucho más cercanas al Ministerio de lo que normalmente se les ha venido concediendo como para darnos cuenta de que el sentido evolutivo está bien presente desde los comienzos de la Iglesia y en aspectos muy importantes. Por otra parte, conviene recordar aquí otra vez la idea del Ambrosiaster, de que parece que, en el comienzo, las tareas no se diferenciaban mucho entre los dos sexos, y esto se nos ilumina aún más desde las páginas dedicadas a la Edad Media así como la contemporánea al Papa Gilesio. Así mismo, las mujeres apóstoles, predicadoras, profetas, “presbíteras”, “diaconisas”, “viudas” e incluso “epíscopas”, son de enorme relevancia.

    Desde María Magdalena, vemos aspectos importantes de las mujeres y observamos también que las relaciones entre los dos sexos no siempre fueron pacíficas y cómo la reflexión de los apócrifos da pie para vislumbrar una confrontación nada desdeñable y la imposición de una línea, la androcéntrica, en detrimento y olvido de su contraria. Es verdad que Pedro no tuvo sólo como oponente a María Magdalena y las mujeres; se conocen también discrepancias graves con Pablo y posiblemente con la “línea del Discípulo Amado”, pero las soluciones se efectúan de otra manera.
    Los movimientos heterodoxos expresan también polémicas con respecto a las funciones femeninas; son tensiones subyacentes y no resueltas.

    1. Para datos sobre la organización de las primeras comunidades: TUNC, S. o.c. AGUIRRE, R. La Iglesia del Nuevo Testamento y preconstantiniana,Madrid 1983; AYNARD, L. o.c. CASTILLO, J. M. Los ministerios en la Iglesia, Madrid 1983. VELASCO, R. Iglesia carismática y lo institucional en la Iglesia, Madrid 1983. MOING, J. Services et lieux d’Eglise, Etudes, oct. 1971, etc.
    2. Cfr. R. BROWN, La comunidad del discípulo amado, Salamanca 1987, y otras obras del mismo autor.
    3. MOING, J. o.c. p. 379.
    4. TUNC, S. o.c. pp. 91-92.
    5. TUNC S. o.c. p. 61.
    6. TUNC, S. o.c. pp. 91-92.
    7. JUAN DE DAMAS, en P: LABRIOLLE, Les sources de l’histoire du Montanisme, Fribourg 1913, p. 248.
    8. Ibidem, p. 105-106.

    9. E. SCHÜSSLER FIORENZA, o.c. 351-352, 361. E. BAUTISTA, La mujer en la Iglesia primitiva, Estella 1993, p. 153. También sobre la profecía S. TUNC.
    10. Cfr. documento de los obispos alemanes.
    11. R. AGUIRRE, Del movimiento de Jesús a la Iglesia primitiva, Bilbao 1987, p. 65.
    12. Cfr. E. SCHÜSSLER FIORENZA, pp. 224 y ss. 346. R. BROWN, “Episkopè and episcopos: the New Testament evidence”, Theological studies, 41 (1980), p. 335.
    13. Ya citado arriba.
    14. A. G. MARTIMORT, Les diaconesses. Essai historique, Roma 1982; “A propos du ministère féminin dans l’Eglise”, Bulletin de littérature ecclësiastique. LXXIV, 1973, 103-108. R. GRYSON, “L’ordination des diaconesses d’après les Constitutions apostoliques”, Mélanges de sciences religieuses XXXI année. P. H. LAFONTAINE, “Le sexe masculin, condition de l’accès aux Ordres aux 4ème et 5ème siècles”, Revue de l’Université d’Ottawa, 1961, n. 31. C. VAGGINI, “L’ordinazione delle diaconesse nella tradizione greca e bizantina”, Orientalia christiana, periodica 40 (1974). S: M. S. LAWRENCE MC KENNA, o.c. A. CARRILLO CAZARES, El diaconado femenino, Bilbao 1971.

    l5. D, II, XXVI, 104.
    16. ABELARDO, P. P.L. 178, Epístola VIII, pp. 226-256, a la que nos referimos continuamente.
    17. E. S. FIORENZA, o.c. p. 358; E. BAUTISTA, o.c. p. 154.
    18. HENNECKE, S. New Testament apocryphe, p. 82.
    19. ABELARDO, P. P. L. Ep. VIII y Ep. ad Rom. p. 973.
    20. La teología bíblica feminista la realiza a fondo, L. AYNARD, La Bible au féminin, París 1990. M. R. D’ANGELO, “Women in Luke Acts”. A redactional view. Journal of biblical literature, 109/3 (1990). R. S. FABRIS, La femme dans l’Eglise primitive, París 1987. M. Bertetich, Las mujeres en la vida y escritos de San Pablo, Revista Bíblica, 38 (1976).
    21. S. DE OTERO, Los evangelios apócrifos, BAC, Madrid 1988, evangelio de Felipe, n.21.

    22. H. LEISEGANG, La Gnose, París 1971.
    23. Ibidem; en este evangelio, María Magdalena aparece con rasgos que la identifican con la esposa mística de Jesús.
    24. S. HENNECKE, New testament apocrypha, Filadelfia 1965, p. 258.
    25. J.DORESSE, El evangelio según Tomás, Madrid, 1989. n. 118. R. KUNTZUMANN, Nag Hammadi, textos gnósticos de los orígenes del cristianismo,Estella 1988, n. 114.
    26. A. PASQUIER, L’évangile selon Marie, bibl.copte de Nag Hammadi, Québec 1983.
    27. Reproducción en E. MOLTMANN, Le donne che Gesù incontrò, Brescia 1989, p.95.
    28. J. TEJADA Y RAMIRO, Colección de cánones de todos los Concilios de la Iglesia española, t. V, Madrid 1855, sesión 67m, p. 417. La reproducción se encuentra también en E. MOLTMANN, o. c. p. 84.
    29. C. CHARDON, o.c. t. VI, p. 149, dict. th. cath. o.c.

    http://www.womenpriests.org/sp/aran_sal/aran06.asp