Mostrando entradas con la etiqueta medios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta medios. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de enero de 2013

La crisis y los medios de comunicación: humillación y caridad.


Pascual Serrano/ www.Pascual Serrano.net 29/12/2012

Hace unos años me escandalicé cuando vi un concurso en una televisión privada venezolana en el que el premio consistía en la cobertura sanitaria para la intervención quirúrgica por alguna enfermedad grave que padecía el concursante o un familiar del concursante. Entonces me pareció -como era lógico- una humillación que un derecho universal como la salud, e incluso la vida, fuera motivo de concurso en atracción televisiva. Han pasado cinco años y voy comprobando cuántos derechos humanos, indiscutibles y cubiertos en Europa hasta ahora, se convierten en objeto de subasta, concurso y humillación para los ciudadanos. Así podemos encontrar cómo una asociación de comerciantes de un pueblo de Pontevedra1coloca carteles por toda la localidad anunciando el sorteo durante las navidades de un contrato de trabajo a tiempo parcial de seis meses de duración. Y como todo puede ser peor, un colegio privado de Granada que todavía no está en funcionamiento cobra 190 euros por valorar el currículum de los aspirantes a un puesto de trabajo en el citado colegio2.

Los ejemplos no dejan de aparecer. Las madres de los alumnos de un colegio valenciano han editado un calendario donde se exhiben en ropa interior para recaudar los fondos que la Administración ha retirado y con los que se pagaba el autobús que trasladaba a sus hijos al colegio3. Y al puro estilo del caso venezolano con el que comenzábamos este texto, en un concurso de la cadena Cuatro de televisión, los niños ganadores consiguen el dinero para arreglar el tejado de su colegio. Avanzamos hacia el abismo y hasta se permiten entretenernos con él sentados en nuestro sofá viendo la televisión.

No faltara quien argumente que muchos de estos casos nacen más con vocación de denuncia que como intento de solución del problema, pero no por ello, en mi opinión, resultan menos humillantes para la ciudadanía. Por otro lado optar por posar en ropa interior en un calendario o concursar en una televisión supone un triste nivel de resignación más que de combate y reivindicación. Qué tiempos aquellos en los que el jornalero, al recibir la petición de su voto por el latifundista devenido en candidato a diputado a cambio de unas monedas, le respondió: “en mi hambre mando yo”.

Los medios también se dedican a presentar como admirables propuestas que son patéticas y trágicas. Un joven de 29 años que debe sobrevivir sacando cada noche la basura de sus vecinos por cincuenta céntimos. Y dice el periódico: “Jesús Pardel es un producto de la crisis, un emprendedor a pequeña escala, un almacén de ingenio desesperado”4. O esta otra noticia que se presenta como “un parado de 33 años pone en marcha una web para encontrar trabajo en la que da consejos e información. En tres meses ha recibido 15.000 visitas y se han puesto en contacto con él cientos de personas a través de Linkedln”5. Pero la información es pura charlatanería, la verdad es que el hombre, con dos carreras universitarias terminadas con matrícula de honor, abrió la web para encontrar trabajo y siguen sin tenerlo. Sus miles de visitas no son ningún éxito, es la desesperación de otros miles que, como él, buscan un empleo.

Por otro lado, asistimos a la apología de lo que el líder de ATTAC, Carlos Martínez, considera la receta de la derecha y sus medios de comunicación para afrontar el recorte de servicios públicos y el empobrecimiento de las clases populares: la caridad.6

Observamos un bombardeo mediático de campañas de donaciones de juguetes, recogida de comida no perecedera, aplauso a los comedores sociales y bancos de alimentos. Los medios celebran el aumento de cifras de recogida de alimentos, en lugar de preocuparles el aumento de usuarios de esos alimentos procedentes de la caridad. El objetivo es presentarnos como buenas noticias una realidad dominada por las malas. La caridad, patrimonio de las religiones, es aupada a política de Estado y principio rector de la sociedad. Así encontramos administraciones públicas, como la Diputación de Granada, que, mientras despide a los trabajadores sociales, convoca una recolecta de juguetes para niños pobres. Los bancos que no dudan en echar a la calle a las familias que no pueden pagar su hipoteca instalan cajones a la salida de los grandes almacenes para que los clientes dejen allí alimentos donados a comedores sociales.

Vale la pena observar la estrategia de los medios públicos españoles de ir incorporando la idea de la caridad y la beneficiencia como modo de afrontar las necesidades sociales e ir ignorando las obligaciones del Estado. Así encontramos noticias en la televisión pública (TVE, 1-12-2012) donde las monjitas cuentan lo contentas que están de tantos productos que les llegan solidariamente del banco de alimentos y lo agradecidos que se encuentran los desgraciados que deben sobrevivir gracias a los comedores sociales. O ese otro programa sobre beneficiencia (RNE Radio 5 el 8-11-2012), con música new age de fondo, donde cuentan un sistema que pone en contacto vía correo electrónico a personas para que unas cubran las necesidades de las otras. Un organizador de este sistema explica cómo había una persona que necesitaba una silla de ruedas, y por este mecanismo de contacto “a los pocos días recibió tres o cuatro sillas de ruedas”. El Estado, por supuesto, nunca hace falta para ellos.



Conceden el premio Príncipe de Asturias de la Concordia a la Federación Española del Banco de Alimentos. No deja de ser cínico que la institución que más simboliza el privilegio y la desigualdad se permita premiar en nombre de la preocupación por el hambre de los más desfavorecidos. Durante la ceremonia de la entrega, Radio Nacional emite en directo (RNE Radio 5 26-10-2012) y al llegar el momento del premio de la Concordia, dice Felipe de Borbón: “[...] así trabaja la Federacion Española del Banco de Alimentos, ofreciéndonos un permanente ejemplo de qué es la Civilización”. El que se necesite la caridad de un Banco de Alimentos donde tengan que recurrir para alimentarse personas capacitadas para trabajar es un ejemplo de la vergüenza y criminalidad del capitalismo, no de civilización.

Todos los actores responsables de la crisis y encargados de su solución se desinteresan de su verdadera función para apuntarse a una caridad que ni si siquiera ejercen ellos, sino que nos invitan a los demás a ejercerla. Como señala Carlos Martínez, “tal vez el año que viene volvamos a ver la campaña de los años cincuenta y sesenta de ’siente un pobre en su mesa’ perfectamente denunciada en una de las mejores películas de cine español, ‘Plácido’”. “Volvemos a la España fría gris y triste de los años sesenta, incluido el autoritarismo y la hipocresía de la burguesía y las clases medias altas. Volvemos a la Campaña de Navidad y Reyes de la OJE (la organización juvenil franco-falangista). Volvemos a campañas de radio en favor de caritativas monjas y las damas de los roperos. Vivimos unas navidades perfectamente neo-franquistas, rematadas con el mensaje de su patético heredero”, añade el portavoz de ATTAC.

Una vez más, los medios se muestran como el principal ariete de la ideología que quiere sembrar la resignación. Para ello sus cartas son la apología de una caridad con sonrisas y aplausos que reniega de la justicia social, y el entretenimiento y la frivolidad ante el atropello de derechos humanos fundamentales.


Pascual Serrano es periodista. Su último libro es “Periodismo canalla. Los medios contra la información”. Icaria Editorial.












6 Martínez, Carlos. “El peligroso resurgir de la caridad”http://www.attac.es/2012/12/27/el-peligroso-resurgir-de-la-caridad/

Fuente: Atrio

sábado, 11 de agosto de 2012

ONU: Ban Ki-moon resaltó rol de medios de comunicación indígenas en Día de los PP.II.


Servindi, 10 de agosto, 2012.- Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas (ONU), señaló que los medios de comunicación indígenas son claves para llamar la atención internacional sobre las violaciones de los derechos de esa población.
En su mensaje por el Día Internacional de los Pueblos Indígenas conmemorado ayer, 9 de agosto, añadió que la radio, la televisión, los periódicos, las películas y las redes sociales en lenguas originarias dan voz a pueblos que han sido y aún son históricamente marginados.
Destacó que los pueblos indígenas se están sirviendo de esos potentes instrumentos para cuestionar el discurso oficial, señalar a la atención del público internacional las violaciones de los derechos humanos y fomentar la solidaridad mundial
Esta fecha conmemorativa fue instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1994.
A continuación el mensaje completo de Ban Ki-Moon:
Mensaje del Secretario General para 2012
Han transcurrido cinco años desde que se adoptó la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. En ese tiempo, los indígenas han aprovechado, a título individual y comunitario, el alcance de los medios de comunicación tradicionales y nuevos para contar su historia y hacer que se escuche su voz.
“los pueblos indígenas se están sirviendo de esos potentes instrumentos para cuestionar el discurso oficial, señalar a la atención del público internacional las violaciones de los derechos humanos y fomentar la solidaridad mundial.
Este año, el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo pone el acento en los medios de comunicación indígenas y el empoderamiento de las voces indígenas. Desde la radio y la televisión comunitarias hasta las películas y los documentales de fondo, pasando por los vídeos y los periódicos, Internet y las redes sociales, los pueblos indígenas se están sirviendo de esos potentes instrumentos para cuestionar el discurso oficial, señalar a la atención del público internacional las violaciones de los derechos humanos y fomentar la solidaridad mundial. También están desarrollando sus propios medios de comunicación para reflejar los valores indígenas y combatir mitos y malentendidos.
Los indígenas están contando en primera persona sus emocionantes historias de lucha contra siglos de injusticia y discriminación, y de defensa de los recursos y los derechos que preservarán sus culturas, idiomas, espiritualidad y tradiciones. Presentan otro punto de vista sobre los modelos de desarrollo que excluyen la experiencia indígena, y promueven el respeto mutuo y la comprensión intercultural que son indispensables para construir una sociedad en la que no exista la pobreza ni los prejuicios.
“También insto a los Estados Miembros y los principales medios de difusión a que creen y mantengan oportunidades para que los pueblos indígenas puedan articular sus puntos de vista, prioridades y aspiraciones.”
En este Día Internacional, prometo que el sistema de las Naciones Unidas prestará todo su apoyo para colaborar con los pueblos indígenas, y sus medios de comunicación, a fin de promover la plena aplicación de la Declaración. También insto a los Estados Miembros y los principales medios de difusión a que creen y mantengan oportunidades para que los pueblos indígenas puedan articular sus puntos de vista, prioridades y aspiraciones.
Utilicemos los medios de comunicación, indígenas o no, y sobre todo los nuevos medios, para tender puentes y crear un mundo verdaderamente intercultural, en el que se celebre la diversidad; un mundo donde las distintas culturas no solo coexistan, sino que también se valoren de forma recíproca por sus aportaciones y potencial.
Ban Ki-moon

Otras noticias:


Fuente: Servindi

viernes, 8 de junio de 2012

El tiempo es de las pantallas.



La estructura del consumo de medios es cada vez más clara: el tiempo se agota en las pantallas. Una revisión de los datos del EGM en un gráfico de Zenith muestra cómo la televisión e internet se van despegando de la prensa en tiempo de consumo y audiencia.


La televisión sigue líder a mucha distancia, con 246 minutos de consumo en mayo y una penetración de casi el 90% en el primer trimestre del año.

Seis de cada diez personas escuchan la radio, revitalizada por internet y con más de dos horas de consumo diario, que crecen con el streaming. Casi uno de cada cinco internautas escucha radio a la carta. Spotify supera los tres millones de usuarios, seguido por Los 40 con 1,5 y MySpaces todavía con 862.000.

Internet se coloca claramente como el segundo medio, a pesar de ser todavía el tercero en ingresos publicitarios.

El consumo llega a los 152 minutos diarios, con los diarios y las redes sociales empatados en unos 12 millones de usuarios diarios.

Las emisoras de radio atraen a cuatro millones de usuarios únicos y la televisión roza los 3,5 millones.

Los diarios son leídos por 14,6 millones de personas (el 36,9% de la población), todavía más audiencia que los diarios digitales, excepto en las grandes cabeceras.
El consumo diario se reduce a menos de media hora en la mayoría y llega a los 40 minutos en el total.


Para los medios, especialmente para la prensa, es urgente la necesidad de convertirse en medios contextuales y multipantalla. Capaces de acompañar a la audiencia en todos los dispositivos y con ofertas diferentes, en contenido y experiencia de usuario, para distintos tipos de consumo.





viernes, 2 de marzo de 2012

Impiedad.


¿Seguro que los periodistas no matamos?
Marco Lara Klahr
20.02.12 | por | Categorías: Proyecto de Violencia y Medios
http://insyde.org.mx/blog/blogs/blog4.php/2012/02/20/iseguro-que-los-periodistas-no-matamos

Una sociedad despiadada genera medios y periodistas despiadados. Esto no nos exime de responsabilidad, sino que contextualiza nuestra función ante la comunidad como proveedores de información noticiosa a su imagen y semejanza.

Si como periodistas repetimos que nosotros «no producimos los hechos, solo los damos a conocer; no matamos, solo informamos sobre muertos», nuestro problema no es nada más de honestidad, también de transparencia: como magos, pretendemos que el público, fascinando con el acto, es incapaz de comprender el truco y hasta que hay truco.

En Teoría del periodismo [Ediciones y Publicaciones, 2006], Felipe Pena de Oliveira escribe: «No basta con producir científicos y filósofos o incentivar a navegantes, astronautas y otros viajeros […], es preciso que narren y transmitan informaciones otros miembros de la comunidad que buscan la seguridad y la estabilidad del ‘conocimiento’. A eso, bajo ciertas circunstancias éticas y estéticas, puedo denominar periodismo» [p. 25].

Dudo que honremos con frecuencia esta enaltecedora y estimulante definición, además de que hay sucesos que nos confrontan con quienes como Pena de Oliveira insisten en dar a la profesión de periodista una noción de comunidad.

El linchamiento de tres jóvenes en San Mateo Huitzilzingo, municipio de Chalco, al oriente de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México [febrero 10, 2012], y el incendio de la prisión de Comayagua, en Honduras, que mató a 358 personas [febrero 15, 2012], nos confronta como periodistas a preguntas que podrían ser incontestables para nosotros.

Al sobrevenir el incendio, la prisión de Comayagua padecía los males endémicos de los sistemas penitenciarios latinoamericanos, el de México incluido: hacinamiento por sobrepoblación del 200%, con su cauda de violencia e insalubridad; el 57% de los presos sin condena, es decir, más de 400 ciudadanos encerrados sin juicio, entremezclados con personas condenadas penalmente; co-gobierno de funcionarios y organizaciones delincuenciales, con lo que eso implica en cuanto a corrupción y abuso.

Las primeras preguntas:


-¿Cuántas de las personas presas ahora mismo en Honduras y el resto de América Latina fueron previamente exhibidas por policías y fiscalías en «juicios mediáticos», utilizándonos para ello a los periodistas?

-¿Cuántas víctimas de Comayagua fueron criminalizadas por medios y periodistas mucho antes de que un tribunal resolviera su inocencia o culpabilidad?

-¿El que muchas de esas personas resultaran, al final de sus juicios, condenadas, justificaba que fueran enjuiciadas y denigradas mediáticamente?

-¿Periodistas y medios seguiremos desempeñando el papel de apéndices de un sistema de justicia penal inquisitorio enfocado en castigar en vez de dar justicia?

-¿Seguiremos ayudando a ese obsoleto sistema a encerrar de forma indiscriminada a miles de ciudadanos imputados de delito que ya tras las rejas quedan sometidos a la exacción y el riesgo creciente de morir con violencia?

El cauce noticioso del linchamiento contra tres jóvenes en San Mateo Huitzilzingo, a su vez, es macabro por su carga violenta. A juzgar por los contenidos publicados y sus respectivos enfoques, es posible identificar cinco momentos en el discurso mediático:


1) Vecinos «hicieron justicia» contra unos «secuestradores».

2) La Procuraduría del Estado de México detuvo a los «culpables».

3) Las víctimas no eran secuestradores, sino «albañiles» y no tenían «antecedentes penales» —lo que sea que esto signifique.

4) La causa del conflicto fue «piropear» a mujeres.

5) Lo que en realidad produjo el linchamiento fue una «rivalidad amorosa».

En este caso mediático con tufo telenovelero, las preguntas son:


-¿Por qué periodistas y medios nos limitamos a reproducir versiones oficiales, incluyendo los twits del procurador Alfredo Castillo Cervantes, sin documentar las causas estructurales de este y otros sucesos recurrentes en ese estado?

-¿Por qué la policía fue incapaz de resguardar la integridad física de las víctimas y, en general, el gobierno estatal no pudo reaccionar con eficacia?

-Si las víctimas hubieran resultado oficialmente secuestradores y/o con «antecedentes penales», ¿quedaba justificado el proceder de los linchadores?

-¿Pretendemos convincente la versión de que personas pueden ser linchadas «por piropear»? ¿Tan fácil puede resolverse una tragedia de esas dimensiones?

El manejo noticioso superficial de un hecho atroz oculta la responsabilidad gubernamental, legitima un proceder social anti-democrático y abona el terreno para que la historia se repita, porque no contribuye al aprendizaje social. Por el contrario, como dice Roberto Saviano, «El relato no tiene la capacidad de modificar lo que sucedió, pero puede transformar lo que está por suceder» [Vente conmigo, Anagrama, 2011, p. 24].

¿Seguro que los periodistas no matamos?
fd


Fuente: Análisis a fondo
imagen

sábado, 8 de octubre de 2011

Creer es tener Fe.




Hubo un momento en que el animal se convirtió en humano, se descubrió y consiguió verse a si mismo, fue el momento en que nació nuestra racionalidad; decisiva para diferenciarnos del resto de seres vivos de este planeta y se lanzó a conquistar el mundo, empezando a creer en sus posibilidades.

Durante esta evolución que duró miles de años, miles de preguntas se le acumulaban al ser humano y pocas tenían explicación, había que creer en las experiencias de los más veteranos de la tribu para saber que después de un cálido verano llegaba un frío invierno.

Comienza en esta evolución a nacer Dioses que dan explicación a todo lo que se desconocía y se les comienza a venerar y creer en su poder, había dioses de todas las clases y para todos los usos necesitados, el humano comenzó a creer y a temer.

Eran los cimientos de las religiones que hoy conocemos y que con sus dogmas ocultaban las verdades de esas preguntas que tras tantos miles de años pasados aún se seguía haciendo el ser humano, era necesario creer aún sin entender, no había más camino en nuestra evolución.

Y las religiones comenzaron a crecer a ser parte de un pueblo, a dar explicación al sentido de una vida a través de una palabra llamada FE, llena de creencias ciegas y confianza absoluta.

Nació también con el tiempo la Ciencia a base de la experimentación y el hombre poco a poco empezó a comprender mejor su entorno, aprendió porqué había eclipses y hasta porqué la tierra era redonda, costó mucho entender, pues también se necesitaba creer.

Creer y Fe se mezclaron en una misma definición, pero ciencia y religión tomaron caminos distintos, hoy, actualmente, ciencia y fe se complementan; la ciencia nos muestra con pruebas todo aquello que se ha verificado con cientos de experimentos y usa la fe en todas aquellas hipótesis que cree plausibles de ser ciertas pero no puede demostrarlas; la religión poco a poco pierde algunos dogmas que la ciencia y el saber van rebatiendo, pero aún usan la fe como el único camino para entender nuestro destino final.

La fe es creer y creer nos ha acompañado desde nuestros orígenes, afirmar que ya no se tiene fe es algo incomprensible e incierto, siempre creemos en algo, creemos sin duda alguna en nosotros mismo y es lo que nos hace sobrevivir el día a día de nuestras vidas.

Pero está muy claro que la fe se pierde y se recupera y se vuelve a perder, es como el amor, una especie de sentimiento pero que esta vez está dominado por la racionalidad.

Nuestras vidas volverían a ser irracionales sin fe, no podríamos subsistir sin creer a ciegas en los consejos de un médico, en nuestros progenitores cuando nos educan, en los profesores cuando nos explican que la tierra es redonda y la estamos haciendo daño con nuestros malos usos ecológicos.

Cuando somos niños vivimos la fe con una intensidad a veces perversa, pues debemos creer a ciegas en todo, hasta que descubrimos ese momento en que algo sabemos y es que nos creemos eso que nos cuentan o nos explican.

Con la adolescencia tomamos caminos emocionales en lo espiritual y podemos encontrar respuestas en las religiones que a base de fe nos muestran nuestro destino final en este mundo.

Pero también es el momento de lo terrenal y el adolescente se hace adulto y lo espiritual va quedando rezagado a un segundo plano, la vida es cada vez más intensa y el ocio cubre nuestras necesidades de respuesta a esas miles de preguntas que se hacían los primeros seres humanos.

Llega la madurez y el esplendor de nuestras vidas y lo espiritual vuelve a asomar cuando se vuelve necesario creer sin entender, tener fe sin esperar respuestas, afrontar nuestros momentos más dolorosos como individuo desolado que vive en un mundo que es incapaz de pararse un instante para observarte.

Y al final la vejez, el fin de una vida, el momento de tomar nuestras últimas decisiones, en lo terrenal ya poco queda, ver documentales que muestran los nuevos descubrimientos de la ciencia, que sanará enfermedades que en su día se llevaron a nuestros seres queridos y que afrontará nuevos retos de expansión, el mundo se quedó pequeño y ahora toca el espacio estelar, todos afirman en la vejez que las ciencias avanzan que es una barbaridad.

Pero sabemos que todo acaba y la muerte es parte de la vida y debemos tomar la decisión más importante de todas, la espiritual, y ahí hay dos caminos, creer que no existe nada después y que hemos sido meros observadores o tener fe y pensar que hay algo más, es el momento en que de verdad uno confirma o reniega de la religión con la sabiduría de una vida vivida.

Yo creo, creo en muchas cosas, a veces me doy cuenta que son erradas y dejo de creer en ellas, así desde que tengo uso de razón entendí que era parte de nuestra racionalidad y libre albedrío, pero también tengo fe y es una fe constante e inamovible que no cambia de chaqueta por circunstancias terrenales dejando intacta mi espiritualidad.

Hoy vivimos momentos de ciencia intensos dónde se abusa con miles de teorías e hipótesis en la obligatoriedad de creer, de que las creamos, y se convierten los genios científicos en hombres venerados y se pretende de esta forma sustituir la espiritualidad por lo terrenal.

También encontramos dificultades en lo espiritual, las religiones se aferran a dogmas que hace tiempo debían ser revisados y dejan pocas opciones al individuo, tener fe o no tenerla, es un aprieto intolerable para encontrar las respuestas.

Hoy día 8 de Octubre del 2.011 y a iniciativa de un buen amigo Ángel Cabrera, nos hemos lanzado a una aventura arriesgada con el deseo de que cientos de bloggers se pongan a hablar sobre la fe en la blogosfera, esta tarde comenzaré a leer todas las aportaciones, despacio, absorbiendo lo mejor de esos artículos y sobretodo aprendiendo cada día más lo que es creer y tener fe.

Gracias a todos los que hoy se están mojando para hablar de algo tan complicado, pero creo sinceramente que los resultados merecerán la pena ser leídos y compartidos, así que tengo fe en que ustedes se visiten unos a otros y dejen sus huellas en forma de comentarios para que el mundo de los blogs sobreviva a las redes sociales y esta blogosfera siga siendo un medio de comunicación.

lunes, 9 de mayo de 2011

Instalados en la mediocridad.


Marcos Roitman Rosenmann / La Jornada 08/05/2011

Hoy se puede hablar de todo sin saber de nada. O mejor dicho, verter opiniones como si se tratara de ciencia. Se pontifica en nombre de una nueva verdad emanada de los mercados donde la máxima se refiere a los criterios de competitividad y el individualismo avalada por el éxito. Así, las responsabilidades se diluyen en el mercado. Se trata de ganar a toda costa. Es el retorno de los sofistas. La doxa se abre paso avasallando el conocimiento. Un parloteo vano y el decir lo mismo de modos diferentes, produciendo circunloquios aburridos, se adueña del habla. Lo destacable es que el interlocutor se cree lo que dice y acepta el juego. En otras palabras, se lo traga sin masticar y luego, cuando encuentra la ocasión, lo regurgita oportunamente. Da lo mismo. Sea sobre justicia, deporte, salud, guerra o democracia, se impone un consenso sobre los límites del discurso. Existe una frontera entre lo que se considera lícito y aquello adjetivado fuera de lugar.

Instalados en la mediocridad, es cuestión de emitir ruido y configurar frases sin saber su significado. Una técnica apropiada para sugerir la mutación del sujeto en un lorito repetidor. El resultado lo podemos observar en las tertulias, los debates y las relaciones interpersonales. Cuanto más y mejor se repitan los códigos emanados del mercado, se obtendrán mejores premios. Será bien visto, ascenderá en la escala social, y cual pavo real podrá desplegar sus plumas cuando la ocasión lo amerite.

No importa cuál sea el problema, háblese de lo que se hable, violencia, pobreza, desigualdad, explotación, siempre, el lorito repetidor está en condiciones de emitir un juicio y aportar una la solución. Ya no hacen falta médicos para emitir diagnósticos sobre las enfermedades y recetar medicamentos, con acudir a Internet y ver las recetas caseras para la gastritis, la hernia de hiato, el asma o la presión baja, ya tenemos la solución al problema. Lo dicho se puede extrapolar a cualquier disciplina, desde el derecho, pasando en la matemática y culminando en la antropología. De lo contrario no podríamos entender para que existe Wikipedia. Igualmente se acude a charlatanes para solucionar cualquier tipo de situación. Astrólogos, videntes, etcétera.

Ser lego no es obstáculo para posesionarse en materias desconocidas. La cosa es tener una opinión común avalada por la mediocridad. Quienes así actúan, participan de la sociedad considerada un flujo de información, donde unos emiten mensajes y otros, la mayoría, los ponen en circulación. Es el llamado nuevo mercado de ideas, donde circulan libres, pudiendo ser utilizadas por quien quiera y donde quiera, sin atadura alguna. Bien lo expresa el subcomandante Marcos en su segunda carta a Luis Villoro: “La teoría chatarra, como la comida ídem, no nutre, solamente entretiene. Y de eso parece tratarse si nos atenemos a lo que aparece en la gran mayoría de los diarios y revistas, así como en los paneles de los ‘especialistas’ de los medios electrónicos...”

Hoy, los grandes medios de comunicación social buscan persuadir y generar un pensamiento tan amorfo como laxo para adormecer la conciencia y favorecer la sumisión al poder. El resultado es grotesco, frases inconexas sin ton ni son, descontextualizadas capaces de crear una realidad virtual a la cual se aferran, como un clavo ardiendo, unos y otros, les permite salir del atolladero en cualquier situación y circunstancias. La ignorancia tiene recompensa. Sirvan dos ejemplos para avalar la hipótesis. La beatificación de Juan Pablo II y la mal llamada muerte de Osama Bin Laden.

En relación con el primer caso, en España, dentro de un programa de humor social y político, una cadena de televisión envió a sus reporteros a preguntar a la población juvenil qué opinaban del particular. Eso sí, introdujo una pregunta trampa, con el fin de inducir la respuesta. El enunciado era el siguiente: ¿Cree usted que la familia de Juan Pablo II, esposa e hijos, aprueban su beatificación? Sólo uno de los entrevistados aludió a la condición del celibato y rechazó la pregunta en tanto contenía una premisa falsa. El resto, con desparpajo, la dio por buena, señalando que seguramente estarían contentos y orgullosos de que beatificaran a su padre. En el segundo caso, las cadenas de televisión pertenecientes al grupo de Berlusconi dieron la noticia, anunciando la muerte de Barack Obama. Y no una sino varias veces. Además, en todo el mundo, salvo excepciones, se avala la versión emanada de la Casa Blanca, modificada según pasan los días. En otros términos, la palabra elegida para calificar la acción que costó la vida a Osama Bin Laden es muerte. Las noticias comienzan con la muerte de Bin Laden. Pero lo cierto es que fue asesinado, término más preciso para referirse al acontecimiento, más allá del personaje en cuestión. La situación llega a límites insospechados. En la sesión de preguntas al presidente de gobierno Rodríguez Zapatero, el diputado de Izquierda Unida Gaspar Llamazares preguntó: Señor presidente, ¿mantiene su felicitación a Estados Unidos por el asesinato extrajudicial del terrorista Bin Laden? La respuesta no tiene desperdicio: Es muy probable que su destino haya sido buscado por el mismo después de tan sanguinaria trayectoria. Y, refiriéndose al calificativo de asesinato extrajudicial utilizado por Llamazares, agregó: No comparto su opinión a tenor de lo que ha sido y está siendo en estos días el debate en la comunidad internacional, en todos los países prácticamente, entiendo que su posición es bastante minoritaria. En conclusión, coma mierda, mil millones de moscas no pueden estar equivocadas, son una mayoría aplastante, la mierda es buena.

Instalados en estos argumentos de la cantidad se escuda una situación de control político, descalificación y sobre todo de sumisión al poder. La falta de rigor se expande y cubre todo el espacio de lo público. Es necesario romper este círculo vicioso. Hay que atreverse a pensar, recuperar la conciencia crítica y generar alternativas al pensamiento sumiso. Es el mejor antídoto contra la mediocridad.

Fuente: Chacatorex

imagen

miércoles, 4 de mayo de 2011

“La dictadura mediática es la más eficaz política del imperio”


Por Rosa C. Báez
pict0033.JPG

Con las palabras introductorias de Frank González García, en la actualidad Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana, comenzó en la mañana de hoy el encuentro convocado por la FELAP y la UPEC en ocasión del Día de la Libertad de Prensa. En una apretada pero documentada síntesis, González expuso los orígenes de esta celebración que conmemora la Declaración de Windhoek, Namibia (África), que el 3 de mayo de 1991 reconocía la importancia de una prensa libre e independiente para toda sociedad; dos años después, en diciembre de 1993, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró el 3 de mayo como Día Mundial de la Libertad de Prensa

Sin embargo, destacó González, lejos están las grandes transnacionales de la información de cumplir cualquier postulado que vaya contra sus intereses: “Crean el hecho noticioso, y al mismo tiempo le dan cobertura, porque sólo una ínfima parte de los acontecimientos noticiosos pasan a ser ‘noticia’, a partir de su intencionalidad editorial, condicionada por los intereses político-económicos de esos consorcios. Por ello, todo acontecimiento que pretenda instalarse en la agenda pública, tiene que instalarse en los medios. Ellos definen qué es noticia, construyendo la realidad noticiosa: ya sea por acción o por omisión, como en el caso de nuestros Cinco compatriotas prisioneros en Estados Unidos desde hace 13 años, tema que ha de colocarse en la agenda mediática, para evidenciar el doble rasero de Estados Unidos en su supuesto “tratamiento al terrorismo”.

Y para compartir sus vivencias sobre el Caso de los Cinco y los medios de comunicación con periodistas, miembros de los diferentes Comités de Solidaridad con los 5 y familiares de Ramón, René, Fernando, Ramón y Antonio, presidieron este encuentro, además, José dos Santos, Director Ejecutivo de la FELAP, Gloria La Riva del Comité Nacional (EE.UU.); Alicia Jrapko, coordinadora del Comité Internacional por la libertad de los Cinco y Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente del Parlamento cubano, y una de las voces más autorizadas para hablar de los Cinco.

pict0030griva.JPGGloria La Riva continuó con las exposiciones, cuando a petición de Dos Santos expuso a los presentes el cinismo de la prensa norteamericana, al convertirse en cómplices, previo pago, del gobierno de los Estados Unidos. Alrededor de la fecha en que fueron juzgados los cinco antiterroristas cubanos, crearon una matriz de opinión adversa a los Cinco, induciendo a la opinión pública a ligar a los Cinco con el terrorismo internacional, inventando falsas alianzas o expresando que Cuba usó alucinógenos al “adiestrar a sus espías”. Gloria nos habló del trabajo realizado por el comité para denunciar cómo los Cinco no sólo fueron víctimas de una acusación por causas políticas, sino también de la operación de propaganda realizada por el gobierno de los Estados Unidos. En el sitio Reporteros por contrato informan que más de 2200 páginas de contratos entre periodistas de Miami y de Radio y TV Martí -hechas públicas hasta ahora por el periódico Liberation, a través de una petición de la Ley de Libertad de Información (FOIA)- demuestran la complicidad, la premeditación, para infamar a nuestros cinco hermanos, inocentes de las causas que les imputaban.

pict0103ajrapko.JPGAlicia Jrapko dio continuidad al encuentro, al expresar que al pueblo norteamericano se la ha negado el derecho a conocer el caso de los Cinco, durante casi 13 años, y a través de tres administraciones –republicanas o demócratas- al punto que esta información ha sido citada en Proyecto Censurado, libro que publica desde 1976 la Universidad del Estado de Sonoma con las que considera las veinticinco noticias más censuradas del año.

Alicia agradeció a los medios del ALBA, únicos, según la activista argentina, que cubren y dan a conocer lo relativo a los Cinco y a las tareas y actividades que a su favor fomenta el comité, ya que sólo de forma tangencial se “filtran” a la opinión pública norteamericana estas noticias: Ejemplo de ello es, según Alicia –información que corrobora Andrés Gómez, periodista cubano residente en Miami, fundador de la Brigada Antonio Maceo y director de la Revista Areito- la indiferencia ante las marchas que realiza en Miami la llamada Alianza Martiana, que sólo son reproducidas de fuentes cubanas, pero no directamente de los hechos realizados por ellos.

Algunos de los hermanos que a diario llevan adelante la hermosa tarea de romper los muros de silencio en el caso de los 5 estaban presentes en este conversatorio y participaron con ideas, experiencias o anécdotas. Periodistas que desde Cuba comparten informaciones con el resto del mundo como Rafael Hojas, Santiago Feliú, Daysi Francis o Ida Garberi; hermanos que en las propias entrañas del monstruo intentan romper la falta de libertad, de cobertura mediática en este caso como Walter Lippmann, Peter Gellert, o el cubano radicado en Miami, Andrés Gómez. El salvadoreño José Mario Zavaleta, uno de nuestros más constantes difusores de información, habló de las experiencias de su trabajo a favor de los Cinco.

Mucho ha sido el compromiso estos grupos solidarios con nuestros 5 compatriotas en Estados Unidos, la principal plaza a cubrir con estas informaciones: conciertos, exposiciones –como por ejemplo la de caricaturas políticas de Gerardo Hernández Humor con Causa (el titulo en Ingles es Humor from my Pen) que será expuesta en varias ciudades de los Estados Unidos- o las iniciativas de Alianza Martiana de colocar una valla en Miami o publicar un anuncio en el Nuevo Herald a favor de los cinco, que no sólo fue retirado sino que incluso ¡están exigiendo al comité que retire de su web la imagen que recuerda este hecho!.

Es inmensa la censura y el desconocimiento del pueblo norteamericano sobre el caso de los Cinco; una de las anécdotas narradas por Gloria habla de un breve espacio que le fuera concedido en Univisión de San Francisco, donde al hablar de los Cinco le preguntaron en qué lugar de Cuba estaban presos… “Sólo si somos capaces de comprender esta férrea censura y actuamos en consecuencia, podremos vencer el ocultamiento y la acción perversa de los medios”.

Luego de las intervenciones de algunos de los presentes con opiniones o propuestas de acción, el Presidente de nuestra Asamblea Nacional cerró la Jornada. A continuación, el texto íntegro de su intervención:

pict0099.JPG

Cuando el 25 de abril el Gobierno de Estados Unidos rechazó la solicitud de Habeas Corpus de Gerardo Hernández Nordelo, lo hizo de modo muy categórico sin dejar margen a la duda. Washington quiere que el tribunal de Miami declare inadmisible esa petición y que lo haga sumariamente, sin convocar una audiencia para examinar sus méritos, sin escuchar a Gerardo, sin presentar las evidencias que oculta. Así responde al último recurso de un ser humano condenado a dos cadenas perpetuas más quince años.
De modo semejante Washington solicitó que sea desestimada la apelación de Antonio Guerrero y la de René González.

Son tres acciones casi simultáneas que revelan la naturaleza profundamente arbitraria e injusta del sistema norteamericano. Ocurrieron hace una semana, pero no se convirtieron en noticia, salvo alguna referencia en nuestros medios.

La dictadura mediática es, probablemente, en la actualidad el instrumento más eficaz en la política hegemónica del imperialismo. Domina ampliamente la información a escala planetaria, determina lo que la gente puede saber y bloquea con mano de acero lo que quiere encubrir.

La batalla por la liberación de nuestros Cinco compatriotas sólo podrá ganarse si comprendemos ese dato esencial del mundo de hoy y somos capaces de actuar en consecuencia.

No es casual que exista tan férrea censura. Precisamente la apelación colateral de Gerardo se fundamente en el ocultamiento de las evidencias y en la función perversa de los llamados medios de información.

Se trata de un caso del que casi nada se supo más allá de Miami. Las grandes corporaciones impusieron total silencio hacia afuera, mientras sus corresponsales en esa ciudad se unieron a medios locales de dudosa reputación para desatar una virulenta campaña contra los acusados que contribuyó a formar lo que los tres jueces de la Corte de Apelaciones describieron como una “tormenta perfecta” de prejuicios y hostilidad en la que basaron su decisión de anular el juicio.

La propia Jueza Lenard en repetidas ocasiones protestó por las acciones provocadoras que realizaban esos supuestos periodistas que creaban miedo a los miembros del Jurado quienes se sentían amenazados.

En el 2006 se supo que esos provocadores recibían pagos del gobierno norteamericano para realizar su sucia labor. Desde esa fecha varias organizaciones de Estados Unidos están reclamando a Washington que entregue los datos que esconde sobre el alcance de una conjura cuya existencia es más que suficiente para demostrar la escandalosa prevaricación de las autoridades.

Durante cinco años aquellos amigos norteamericanos han librado un esfuerzo tan noble como solitario, sobre el cual nada han reflejado los medios corporativos y poco es lo que ha trascendido a los que se consideran su alternativa.

Por eso no le resultó difícil al Gobierno mantener su obstinada posición y seguir imponiendo el secreto.

Tampoco ha encontrado obstáculos para mantener invisibles las imágenes de satélite que celosamente guarda sobre el incidente del 24 de febrero de 1996. No permitió que las vieran hace 15 años los investigadores de la Organización de Aviación Civil Internacional, se negó a presentarlas al Tribunal de Miami y ahora reitera su negativa. Tan obvia y sospechosa es su actitud de impedir que otros vean las pruebas que sólo conoce Washington que en su dilatado alegato de 123 páginas y tres anexos contra Gerardo apenas aluden al asunto en un torcido párrafo de cinco líneas.

Permítanme una breve recapitulación. Gerardo Hernández Nordelo no tuvo absolutamente nada que ver con el derribo de las avionetas el 24 de febrero de 1996. El propio Gobierno de Estados Unidos, el de W. Bush, reconoció que carecía de pruebas para sostener su acusación contra Gerardo y pidió a última hora retirarla. Lo hizo en un documento oficial, titulado “Petición de Emergencia” y que, según ellos mismos, constituía una acción sin precedentes en la historia de ese país.

Aquí está el documento fechado mayo 25 de 2001, pronto cumplirá diez años, pero él no existe para quienes se hacen llamar “medios de información”. De mi ancestro andaluz guardo cierta tendencia a la obstinación y por eso cargo con él de vez en cuando, pues los gitanos también creen en el azar. Nunca se sabe. A lo mejor un día alguien descubre que este documento existe.

Volvamos al incidente del 24 de febrero de 1996. Ningún tribunal de Estados Unidos tenía jurisdicción sobre tal hecho, salvo que hubiese ocurrido en el espacio internacional. La investigación realizada por la OACI reveló algo sorprendente. Pese a estar advertidas de antemano por su gobierno las estaciones de radar norteamericanas o no registraron el suceso u ofrecieron datos contradictorios o destruyeron esos datos. La única “prueba” suministrada por las autoridades estadounidenses es el testimonio del capitán de un navío que opera, ¿casualmente?, desde Miami.

De ahí el interés, primero de la OACI y luego de la defensa de Gerardo por las imágenes satelitales. El Gobierno norteamericano nunca negó la existencia de esas imágenes, admitió tenerlas pero lleva quince años prohibiendo que alguien más pueda verlas.

¿Cómo explicar que hayan logrado ocultarlas con éxito durante tanto tiempo? Simplemente porque su reveladora conducta nunca se ha vuelto noticia, porque han contado con la complicidad de las grandes corporaciones mediáticas, pero también, hay que decirlo, con la indolencia nuestra.

El peor enemigo de la libertad de prensa es la dictadura mediática, la que ejercen las grandes corporaciones que manipulan la información y la sustituyen por la industria del engaño.

Esa dictadura impone el menú noticioso que circula por nuestras redacciones y con él sus códigos de lenguaje e interpretación. Si queremos desarrollar un periodismo veraz, capaz de transformarse en verdadera alternativa, es preciso salirse del menú y buscar la verdad en otras fuentes. Esa es una necesidad profesional pero también un deber de solidaridad para con aquellos que, carentes de recursos, libran duras batallas en solitario. Ayudar a la articulación de sus dispersos esfuerzos es obligación de la prensa revolucionaria. Es también la mejor receta para curar la infección de aquellos códigos que circula, muchas veces inadvertida, entre nosotros.

Actuando así también pudiéramos hacer noticias. Sin inventarlas ni fabricarlas, como las que abundan en el menú que nos sirven día y noche. Sino quebrando los cerrojos que encierran verdades como las que me he permitido mencionar aquí. Seamos, en fin, como quería Julio Antonio Mella que fuésemos: “Seres pensantes, no seres conducidos”

Fuente: ApiaVirtual

imagen

.