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lunes, 29 de abril de 2019

Es demasiado el miedo que le tenemos a la libertad.


"Cuando la libertad reside en un valor supremo, que relativiza todo lo demás, los dictadores de pacotilla y discurso pierden toda su autoridad"


Una de las cosas que se ven con más claridad, cuando hay elecciones, es “el miedo a la libertad”. Todos decimos que queremos ser libres. Y por eso pedimos y exigimos que se nos respete la libertad. Pero no nos damos cuenta que pensamos y decimos esas cosas tan maravillosas, sobre la libertad, precisamente cuando, en lo más profundo de nuestro ser y de nuestra vida, más miedo nos da – y hasta más pánico nos causa – que nos propongan como proyecto y programa, para nuestra existencia entera, precisamente la libertad sin limitación alguna.

Hay demasiada gente en la vida a la que un buen dictador le quita de encima la carga insoportable de la libertad. Un buen dictador, que manda, impone y se impone, por eso mismo, es el gobernante que mucha gente anhela. Y si no, ¿por qué ahora en Europa hay tantos países en los que está creciendo la derecha más totalitaria? ¿No tuvimos bastante con Hitler, Mussolini, Stalin y sus compinches del siglo XX, para quedar satisfechos del “autoritarismo totalitario” que sembraron de muerte y exterminio hasta el último rincón de la Europa que, desde la Ilustración, venía soñando en la libertad?


Pero, ¡por favor!, que nadie se imagine que, al decir estas cosas, estoy haciendo una apología de la democracia, sea del color que sea. Quien se quede en eso, no ha tocado fondo. Ni se ha enterado de lo que quiero decir. Porque el problema de la libertad es mucho más profundo. 

Por eso ahora hablo, no como “político”, ni como “religioso”, y menos aún como “clérigo” o como “hombre de Iglesia”. No. Nada de eso. Hablo desde el Evangelio, con sus páginas ardientes en mis manos y su ideal inalcanzable en lo más profundo de mis convicciones. Cuando el Evangelio relata el llamamiento que Jesús les hizo a sus primeros discípulos, lo que se pone en cuestión y se plantea, para que aquellos hombres lo afronten y lo resuelvan, es sólo una palabra: “Sígueme”. Jesús no les propone un programa de vida, ni un objetivo, ni un ideal, ni crescribió genialmente Dietrich Bonhoeffer: “en realidad, se trata de la absoluta seguridad y la firmleeza en la vida, siguiendo el proyecto de vida que vivió Jesús”.

La libertad no reside en las ideas y los discursos. La libertad está en los hechos. Cuando la libertad reside en un valor supremo, que relativiza todo lo demás, los dictadores de pacotilla y discurso pierden toda su autoridad, su poder y el valor de sus promesas. De forma que quienes les siguen son los ejemplares más perfectos del miedo a la libertad.

Tocamos así el centro de la política. Pero, sobre todo, el centro mismo, no de la Religión, sino del Evangelio. Es el centro que nunca tocamos. Porque es demasiado el miedo que le tenemos a la libertad. Tenía razón Eric Fromm. Y mucho antes que él, el “proyecto de vida” que es el Evangelio.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Honduras celebra elecciones bajo la sospecha de fraude.


La incertidumbre sobre qué ocurrirá el día después de los comicios presidenciales condiciona el ambiente en un país marcado por el golpe de Estado de 2009 y las altas tasas de homicidios.

ALBERTO PRADILLA (*) 

“Hay un dicho en Honduras. Juan Orlando Hernández ya ha sido reelegido como presidente, solo falta que se celebren las elecciones”. Gustavo Pacheco, profesor, que se reivindica como militante de izquierdas, resume una idea generalizada entre la oposición hondureña: los comicios que tendrán lugar el domingo 26 de octubre son un mero trámite, ya que el actual jefe de Gobierno tiene preparado el fraude.

Pacheco se encontraba el lunes en colonia Kennedy, uno de los barrios más populares de Tegucigalpa, donde cerró la campaña Salvador Nasralla, candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura. La plancha opositora es una coalición formada entre Libre, el partido del expresidente Juan Manuel Zelaya (depuesto tras un golpe de Estado en 2009) y el Partido Innovación y Unidad-Social Demócrata (PINU-SD).

Su cabeza de lista es Nasralla, un empresario y antiguo presentador televisivo que fundó sus propias siglas, el Partido Anti Corrupción (PaC) pero que ha terminado encabezando la principal alternativa al oficialismo. Su mitin, en una pequeña placita en la que se mezclan las banderas rojas con la noria de una feria, tiene un punto de izquierda estéticamente nostálgica, con el inevitable Quilapayún y “el pueblo unido jamás será vencido”.

También se percibe una gran incertidumbre. La idea de que el domingo habrá fraude la comparten todos los asistentes al acto. La duda es qué ocurrirá después. Si se saldrá a la calle y si hay fuerza para mantener una protesta sostenida. Cómo responderá el Gobierno. Si habrá una escalada en un país donde cualquier excusa es buena para que se desate la violencia.


Oficiales de la Policía Militar y miembros de la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) participan en una operación en barrios y barrios marginales de Tegucigalpa contra pandillas callejeras. AFP/Orlando Sierra

Un día antes del acto de Nasralla, en la colonia Los Robles, también en Tegucigalpa, miles de personas arropaban al candidato oficialista, Juan Orlando Hernández, cabeza de lista del Partido Nacional. Hernández encabeza una formación derechista (y en Centroamérica decir derecha es decir mucha derecha), con más de un siglo de historia y que se aferra al discurso securócrata como principal baza.

Su principal reivindicación de los últimos cuatro años es sacar a la calle a la Policía Militar y la construcción de los “pozos”, cárceles de máxima seguridad en las que ha encerrado a decenas de líderes pandilleros, principalmente del Barrio 18, en condiciones de absoluto aislamiento. “Lo principal es que se mantengan los militares en la calle y que se mejore la seguridad”, resumía Araceli Castillo, empleada estatal, que acudía a la marcha enarbolando una bandera azul del partido y una camiseta con el lema “cuatro años más”, que reclama la continuidad del presidente en su puesto.

A pesar de ser un acto mucho más masivo que el opositor, se respira menos entusiasmo. Los asistentes, organizados por grupos de barrio o centro de trabajo, llegan en autobuses, aplauden un rato bajo un sol abrasador y se marchan por donde han venido.

Pedir que las elecciones en Honduras se desarrollan en un ambiente normalizado sería demasiado. Con una tasa de 51,9 homicidios por cada 100.000, estamos ante el segundo país más violento del Triángulo Norte centroamericano, uno de los lugares con mayores porcentajes de asesinatos del mundo. Por encima, El Salvador, con 60 muertes violentas por cada 100.000.

Entre los factores que explican esta sangría está la actividad de las pandillas (en especial Barrio 18 y Mara Salvatrucha, aunque también cuenta con grupos autóctonos, como Los Chiricos) y el narcotráfico, ya que el país se encuentra en el tránsito entre productores como Colombia y el consumidor final, que es EEUU.


Una niña en un barrio de chabolas en Tegucigalpa (Honduras). REUTERS/Edgard Garrido

La violencia no es lo único que lastra Honduras. Según el Banco Mundial, cerca del 20% de su población sufría pobreza extrema en 2015. El salario mínimo está en 8.000 lempiras (350 dólares) y no todo el mundo tiene la suerte de acceder a él, la miseria es evidente a simple vista y el Estado, simplemente, está ausente en muchos de los ámbitos que debería regular.

En los últimos años se han destapado graves casos de corrupción como el saqueo de la Seguridad Social, con un desfalco de 335 millones de dólares (unos 283 millones de euros).

Por si esto fuera poco, desde hace una década el país está marcado por la polarización política y la represión. Zelaya, entonces al frente del Partido Liberal, fue depuesto por los militares en 2009.

Como recordaba recientemente la revista salvadoreña Factum, EEUU tuvo conocimiento del golpe desde el principio. Y jugó un papel determinante en su legitimación. La excusa fue la denominada “cuarta urna” que el presidente quería instalar en las elecciones que iban a tener lugar ese mismo noviembre. En ella, los hondureños debían responder si apoyaban el inicio de un proceso constituyente.

Una propuesta que el actual partido en el gobierno vinculó con Venezuela (en efecto, aquí también se juega el comodín bolivariano) y con la supuesta voluntad de Zelaya de perpetuarse en el poder, ya que la Constitución impide que un jefe de Gobierno sea reelegido. Los militares se hicieron con el mando del país, Zelaya se exilió y unos nuevos comicios dieron la victoria a Porfirio Lobo, inaugurando un ciclo de triunfos del Partido Nacional.


El presidente de Honduras y candidato del Partido Nacional, Juan Orlando Hernandez, en un mitin en Tegucigalpa. REUTERS/Jorge Cabrera

Lo paradójico es que, ahora, Juan Orlando Hernández aspira a mantenerse en el poder sin ni siquiera cambiar la Constitución. Para ello se sirve de una ambigua sentencia de la Corte de Constitucionalidad que permite su inscripción como candidato pero no dice nada de su reelección, que en principio está vetada. Al tener controlados todos los poderes del Estado, el presidente tiene claro que no va a encontrar oposición institucional. Tampoco es cuestión de perderse en tecnicismos. Si Hernández es reelecto, permitiría de rebote que Zelaya pueda volver a presentarse en 2021.
Clientelismo e irregularidades

“Tenemos informaciones de que Juan Orlando va a salir a las 8 de la tarde (3 de la madrugada en España) anunciando su victoria y que sacará al Ejército para detener a los opositores”. La denuncia la realiza Mario Sorto, diputado por Libre y aspirante a la reelección, pero es una idea que se extiende entre los partidarios de la Alianza.

En su opinión, el proceso viene “viciado” por el control del Partido Nacional de la administración. “No hay tarjetas de identidad y se han comprado credenciales (que es lo que permite a los partidos controlar el proceso, ya que las mesas están en manos de voluntarios y no de ciudadanos por sorteo como ocurre en España)”, afirma.


El candidato de la Alianza en las presidenciales hondureñas, Salvador Nasralla, en el cierre de campaña en Tegucigalpa.EFE/Gustavo Amador

Salvador Nasralla, el candidato opositor, ha asegurado tener encuestas que le dan “hasta 30 puntos de ventaja”, al tiempo que pone en cuestión la fiabilidad del proceso. En apariencia, esto solo dejaría la salida de la movilización en caso de que el domingo Hernández anuncie su victoria. Aquí nada es lo que parece y, en ocasiones, mientras los líderes lanzan proclamas incendiarias, pactan con sus rivales a espaldas incluso de sus propias bases. Todo es complejo. Juegan los intereses, los cálculos a largo plazo, las alianzas y las propias fuerzas. Hay que ver si la oposición tiene capacidad real de plantear un pulso a un Estado cada vez más militarizado y donde apelar a la securocracia, aunque sea a costa de derechos civiles, genera más beneficios que pérdidas en cuestión de opinión pública.

La posibilidad del fraude va más allá del recuento. Tiene que ver con un modelo.La estructura del Partido Nacional se mezcla con la del Estado y miles de personas dependen de salarios que están vinculados a la continuidad del partido en el poder.

Como Alicia Mendoza, que se encarga de una de las carpas de la formación del presidente en la colonia Quesada. Cobra 4.000 lempiras (142 euros) mensuales. Su labor es atender a los votantes, repartir propaganda y mantener la visibilidad en la calle. Si no es período electoral se encarga de otras cuestiones relacionadas con su barrio, siempre en términos partidistas (aka “clientelares”). ¿Qué ocurriría si Juan Orlando no ganase las elecciones? “Perderíamos el trabajo”, sentencia, pragmática.

Luego asegurará que ahí no hay nadie por dinero y que no se paga por voto. Sin embargo, son cientos los que, como ella, dependen directamente de los fondos del partido. Esto provoca que la oposición los califique como “acarreados” y denuncie que la asistencia a un mitin se cobra a 50 lempiras y el voto, a 100. Mendoza lo rechaza. “Cada quien va por amor al partido, nadie va pagado”, asegura.


Vista de Tegucigalpa, la capital de Honduras, que este domingo celebra elecciones presidenciales. REUTERS/Edgard Garrido

Que la oposición denuncie el fraude tiene sus razones. Recordemos que, en 2009, Zelaya fue expulsado del poder por los militares y que nueve meses después, con el presidente legítimo exiliado, se celebraron elecciones que EEUU dio por válidas y en las que se impuso Porfirio Lobo. Cuatro años después, en 2013, ganó Juan Orlando Hernández, el actual presidente, en un proceso que también fue impugnado por la oposición.

Las acusaciones de fraude también salpican a los opositores. El martes por la noche, una veintena de personas ocupaba la sede de Libre en Tegucigalpa. Acusaban a Aida Reyes, una de sus coordinadoras, de pactar con el Partido Nacional la entrega de credenciales y estar acordando un reparto de puestos.



El expresidente de Bolivia Jorge Quiroga (d), jefe de la Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos, junto al presidente del Tribunal Supremo Electoral de Honduras, David Matamoros, en Tegucigalpa. EFE/Gustavo Amador

Según el Tribunal Superior Electoral, se desplegarán más de 15.000 observadorespara garantizar que las elecciones se desarrollan limpiamente. De ellos, unos 500 forman parte de la Unión Europa (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA). El propio Nasralla, en declaraciones a Público, instó a la comunidad internacional a no permitir que sus instituciones se “deslegitimen” avalando un fraude.Seguidores de los dos principales partidos acusan a sus rivales de aferrarse a un discurso del miedo para evitar una afluencia masiva a las urnas.
La violencia siempre es un factor

La violencia es uno de los elementos que marcan las elecciones. Se trata de un fenómeno brutal, terriblemente normalizado, que forma parte de la vida diaria de los hondureños.

El jueves, en el Paraíso, una de las colonias más peligrosas de la capital, aparecían dos cadáveres dentro de bolsas de plástico. Desde una barandilla, dos decenas de personas seguían los trabajos de la policía y el Ministerio Público como si se tratase de la platea de un espectáculo. Algunos incluso comentaban la jugada. Que si los habían “amarrado bien” o que si eso te ocurre “si andas en malas cosas”.


Una patrulla de la Policía Militar, en las calles de Tegucigalpa. AFP/Orlando Sierra

Entre los curiosos (no hay otra definición para los que se arremolinan ante los cuerpos), la viuda de una de las víctimas, que solo acertaba a relatar que su marido desapareció la víspera junto a su madre. Posiblemente llevase desde entonces sabiendo cuál sería el desenlace, esperando únicamente el punto en el que los sicarios abandonarían el cuerpo.

En ese momento, ella no quiere dar los nombres de las víctimas ni detalles sobre qué ocurrió. Más adelante, la Policía explicará que las víctimas eran Glenys Yolanda Cruz Herrera, de 45 años, y su hijo José Gustavo Reyes Cruz, de 25. Encapuchados los secuestraron la víspera de su domicilio de la colonia Brisas de Olancho, en Comayagüela. Dos nuevas víctimas a una larga lista de crímenes que, generalmente, quedan impunes.

Los policías desplegados en el lugar aseguraban que estas escenas estaban haciéndose cada vez más raras ya que el número de asesinatos ha descendido. Al margen de los homicidios habituales, existe una categoría especial vinculada a las elecciones. Son los denominados crímenes políticos, que tampoco tienen por qué estar directamente relacionados con la actividad de la víctima, ya que en este país existen múltiples causas por las que una persona puede terminar asesinada.



Fotografía de una valla con publicidad del candidato presidencial por el Partido Liberal, Luis Zelaya (d), y el candidato a la Alcaldía de la capital, Osman Aguilar (i), en Tegucigalpa. EFE/Gustavo Amador

En la última semana se han contabilizado, al menos, tres homicidios de líderes de Libre, el partido de Zelaya, la muerte de otro activista de la alianza opositora y una quinta miembro del Partido Liberal.

La violencia condiciona el desarrollo de los comicios. Como explica Otto Argueta, de Interpeace, una organización que trabaja en procesos de pacificación en América Latina y otros lugares del mundo, “los partidos dependen de las relaciones formales e informales que tienen con las pandillas para garantizar su acceso a los barrios y llegar a los votantes”.

También los integrantes del Partido Nacional están bajo amenaza. Hace dos semanas, uno de sus activistas fue asesinado. Recientemente se han difundido audios, supuestamente atribuidos a pandillas, en la que se amenaza directamente a los integrantes del partido derechista. Resulta imposible verificar la autenticidad de las grabaciones.

Entre las personas que han recibido estas amenazas se encuentra Griselda Barrientos, integrante del partido de Juan Orlando Hernández en El Edén, una colonia atrapada entre dos fuegos (por el norte, el Barrio 18, por el sur, la MS). Asegura que tiene miedo aunque, por el momento, no ha sufrido ningún ataque diario. Mientras que las bases derechistas acusan a los opositores de tener una alianza con pandillas para hostigarles (concretamente con la 18), desde las filas de Nasralla se señala al Ejecutivo de desarrollar una campaña de “falsos positivos”. Como hace una semana, cuando la Policía presentó un supuesto hallazgo de una casa presuntamente vinculada con mareros en la que aparecieron cócteles molotov y propaganda de Libre y el movimiento estudiantil. Ni hecho de encargo.

De qué se discute al margen de todas las anomalías

Recordemos que estamos en unas elecciones y, en principio, se trata de contraponer modelos políticos, aunque esta campaña haya estado más centrada en cuestiones procedimentales y, por supuesto, la violencia. En total, algo más de seis millones de hondureños están llamados a las urnas. Además del presidente se eligen los 128 miembros de la Asamblea Nacional y sus suplentes, los 20 miembros del Parlamento Centroamericano y alcaldes de 298 municipios en 18 departamentos.

“No queremos que nos regalen nada, pero hemos mejorado mucho. Antes las casas eran cárceles, donde nos encerrábamos por miedo a la extorsión”. Jaime Sancho Pacheco es uno de los activistas del Partido Nacional que organiza la caminata de cierre de campaña en Tegucigalpa. Resume la posición de los fieles a Juan Orlando Hernández: seguir igual porque consideran que los últimos cuatro años han sido exitosos. Su principal argumento es afirmar que se ha reducido el número de homicidios, que se combate al crimen organizado y que se han desarrollado programas asistencialistas que mejoran la calidad de vida de los hondureños.


Un soldado hondureño con su fusil en un helicópero militar durante la operación denominada 'Paz y Democracia II', dentro de las medidas de seguridad en la campaña de las elecciones presidenciales. REUTERS/Jorge Cabrera

Desde la oposición acusan al Partido Nacional de haber recortado los derechos civiles y convertir el país en una dictadura desde el golpe de Estado de 2009. En los últimos años, los homicidios de activistas sociales se han incrementado. El caso más conocido es el de Berta Cáceres, asesinada en 2016 a pesar de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había solicitado para ella medidas cautelares de protección.

“Aquí decide Washington”, denuncia la activista social Denia Mejía, que denuncia que “se ha entregado el país” a través de concesiones a empresas transnacionales. Los conflictos relacionados con empresas extractivistas se han incrementado exponencialmente.

La alianza opositora ha basado su campaña en deslegitimar la reelección de Hernández. Su principal propuesta es la de retomar la senda institucional rota en 2009 y poner en marcha un proceso constituyente. Mientras tanto, según explica el propio Salvador Nasralla, mantendrá a la Policía Militar en la calle hasta que se desarrolle un cuerpo comunitario que prevenga la violencia y pondrá el foco en la corrupción para recuperar activos que sirvan para programas sociales.

Desde el oficialismo, sin embargo, se acusa a los opositores de aliarse con la delincuencia al plantear que la seguridad pública esté en manos de la policía y no de los militares. Además, como ya es costumbre en cualquier proceso electoral, se tira de Venezuela y se acusa al Gobierno de Nicolás Maduro de supuesta “injerencia”.

Lo curioso es que el modelo de intromisión denunciado es a través de Internet y cuentas de Twitter. Básicamente, la misma teoría que esgrime el Ejecutivo español sobre Rusia en relación al proceso independentista en Catalunya.

Existe una sensación de incertidumbre sobre qué puede ocurrir a partir del domingo. Los oficialistas dan por seguro el triunfo y señalan a la Alianza contra la Dictadura como posibles instigadores de violencia. Frente a ellos, los partidarios de Nasralla, que están seguros del fraude y miden hasta dónde serían capaces de llegar en una movilización. No reconocerán los resultados que ofrezca el Tribunal Supremo Electoral hasta que lo cotejen con los datos que les proporcionen sus propios militantes. Esto abre un espacio de intranquilidad en el que un mal paso puede generar graves consecuencias.


(*) Periodista de Plaza Pública

Fuente: publico.es

jueves, 22 de octubre de 2015

Reflexiones sobre los evangélicos y la participación política.



Este domingo Argentina celebra elecciones a la presidencia. Los evangélicos revisan su papel en relación a su impacto en la sociedad y se preguntan cómo actuar en política.

FUENTES Aciera 


Este 25 de octubre los ciudadanos argentinos están convocados a las urnas para votar en unas elecciones a la presidencia que pondrán fin al mandato de Cristina Fernández de Kirchner. La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) ha convocado a las iglesias a realizar vigilias de oración. Además, ha organizado un evento en el que junto a varios pastores analizó el papel de los evangélicos en relación a la política, presentando diversos enfoques. 
Reproducimos a continuación el artículo de Rubén Proietti, presidente de Aciera. Hace pocos días, un grupo de pastores nos reunimos a conversar acerca de los nuevos desafíos que enfrenta la iglesia actualmente, y en particular el proceso creciente de inserción de creyentes en la actividad política. Invitados por el Lic. Gastón Bruno (Ex Vicepresidente de ACIERA), y miembros de su equipo, el propósito principal fue responder algunas preguntas que de un modo cada vez más inquietante se formulan pastores y líderes frente a esta realidad. Luego de un tiempo de altísimo valor de diálogo e intercambios, y de un modo informal, le pedí a algunos de los participantes que escribieran sintéticamente sus aportes, para poder compartirlos en forma más amplia por esta vía, con los que dan vida a Aciera, las miles de congregaciones asociadas, como así también a todos aquellos espacios que llega el online dentro y fuera del país. Y aquí les compartimos los pensamientos. La idea subyacente es continuar con estos encuentros informales, a fin de avanzar en ideas comunes y amplias. 

 1. Presencia o influencia: 

Dr. Norberto Saracco: Siempre en tiempos de elecciones se reaviva el tema de la participación política de los evangélicos. Esta preocupación puede responder a varias motivaciones: La intención de hacer algo para transformar la sociedad; la búsqueda de poder, o de posicionar a la iglesia evangélica en el contexto social o simplemente procurar un espacio para obtener beneficios. La bondad o no de cada motivación es un capítulo abierto cuyo final se conocerá al pasar del tiempo. 

Para el Dr. Norberto Saracco, la iglesia evangélica ha crecido en presencia en los últimos años. Esto se ve tanto por el número creciente de evangélicos, como su presencia más visible en diferentes espacios sociales. Sin embargo, no debemos confundir presencia con influencia. Si bien hoy la presencia es mayor no lo es así su influencia. Cuando hablo de influencia estoy pensando en qué cosas ha hecho la iglesia que ha obligado a cambiar leyes o crear leyes más justas; o qué aspectos de la sociedad han sido afectados significativamente por las iglesias. Con solo observar la situación social de países donde la iglesia evangélica es casi mayoritaria en la población, veremos que su influencia, si la hubo, no ha sido proporcional a su presencia. 

El Pr. Alejandro Rodriguez, a su vez, observa un tiempo de crecimiento de la influencia de la iglesia en medio de la sociedad por la presencia de cristianos comprometidos en áreas de transformación. También un tiempo de mayor confrontación espiritual entre la luz y las tinieblas; de mayor relativismo y universalismo espiritual dentro de la iglesia: “todo es válido, todo es lo mismo, todos los caminos llevan a Dios...”. Alejandro también observa un tiempo de mayor seducción del poder corruptor hacia la iglesia, que pretende establecer un vínculo transaccional, de intercambio espurio, basado en los intereses de mutua conveniencia. 

El Dr.Marcelo Diaz, por su parte afirma que estamos pagando el precio de muchas décadas de ausencia en política. Por años, la iglesia consideró la política como mala palabra. Y hoy nos damos cuenta que ese error dejó un espacio para que lo llenara gente de la peor clase moral. Pero Dios, que es amplio en misericordia, comenzó a animar a muchos creyentes a que se capacitaran y prepararan para horas como las actuales. Hay que obrar con prudencia y humildad, pero con autoridad espiritual firme, con la convicción de que Dios nos ha enviado a ese campo misionero. 

 2. ¿La iglesia evangélica como institución, debe participar en política partidaria? 

Para Norberto Saracco, la iglesia como tal no está llamada a tener una participación política partidaria, ya sea apoyando a determinado partido político y mucho menos intentando crear uno propio. El rol de la iglesia es encarnar los valores del Reino de Dios y desde allí juzgar toda actividad social y política. Es decir, la iglesia debe señalar en todo momento lo que “falta” de acuerdo al modelo del Reino. La justicia que falta, la verdad que falta, la integridad que falta, la libertad que falta, la defensa de la vida que falta, etc. Ningún sistema político por más bueno que sea representa la totalidad y plenitud de los valores del reino de Dios. La predicación de un evangelio integral debe ser el espejo donde debe mirarse toda acción social. (Vale aclarar que no hablo de la iglesia como institución, porque también en ella hay injusticias y desvalores. Hablo de la iglesia como espacio del reino que tiene la palabra eterna que juzga todo, inclusive y en primer lugar a la propia iglesia). 

Para Alejandro Rodriguez, existe un llamado a la iglesia, pero no a las iglesias. Es decir, un llamado a la iglesia singular, a hombres y mujeres de Dios que le sirvan, con sentido de misión en áreas de gobierno. Pero librando a la iglesia plural, como comunidad, de no alinearse ni involucrarse en actividades de la política partidaria. Y agrega: ¡Estamos pero no somos! Estamos en el mundo, pero no somos de este mundo. ¡Nuestra ciudadanía esta en los cielos! No somos de izquierda ni de derecha. ¡Somos de arriba! Los creyentes pueden ser parte de variadas estructuras políticas, sin poner su identidad y valor en tal o cual sector partidario. Guillermo Fernandez, especialista en planificación estratégica territorial, aporta que a los creyentes no nos une una ideología política en particular. Y que por lo tanto, si las ideologías humanas no nos unen, tampoco deben separarnos. Todas las ideas políticas son humanas, y encierran perspectivas interesantes. Y es menester que los que tienen llamado de Dios a servir en la política, puedan optar por espacios con ideologías o plataformas diversas. Lo que no puede ocurrir es que los hijos e hijas de Dios nos dividamos por ideologías humanas. El llamado es divino. Y tanto en un espacio político u otro, hace falta que mujeres y hombres de Dios intervengan para ser luz y sal como Jesús lo encomendó. 

Marcelo Diaz agrega que debemos asumir que ningún creyente representa a la iglesia de Cristo de Argentina ni parcial y mucho menos totalmente. No existe eso de “represento a los evangélicos argentinos”. Sucede que la iglesia no se puede involucrar en política porque la iglesia está para otra misión, mucho más amplia en tu totalidad. Sí, afirmo, que todo creyente, llamado por Dios a tal tarea, puede involucrarse en el campo de la política, y desde allí sembrar el Reino de Dios. Los valores del Reino son eternamente superiores a los de cualquier ideología política. Es por eso, que es inadmisible, a mi modo de ver, que creyentes que participan de distintos partidos, hayan permitido que esa militancia sea causa de división. Si obramos con madurez, deberíamos poder sentarnos, café de por medio, a conversar y orar juntos, no importa si mi hermano milita en el partido que representa políticamente lo opuesto de mi posición. Si los creyentes no damos ejemplo de unidad, nada podemos esperar de los que no lo son. La idea es ser diferentes. 

 3. ¿Y los creyentes evangélicos deben, pueden, involucrarse en partidos políticos? 

Norberto Saracco: Sí, la participación política de personas cristianas es otra cosa diferente. A ellos/as tanto en la política como en cualquier otra profesión se les demanda ser fieles testigos de Jesús y su reino de amor, justicia y verdad. Debemos alentar y apoyar la formación de personas con este compromiso. Estas personas deberán insertarse en una agrupación política que a su entender mejor los represente. Quizás formarán una línea interna dentro de un determinado partido con un aporte especial en determinados asuntos o énfasis. O, formarán su propio partido. 

Marcelo Diaz agrega que lo más importante es que haya cristianos maduros y capacitados, en todos los partidos. Por eso es que debemos madurar y apoyar a estos hermanos que, con respaldo ético y espiritual, y que están bajo cobertura pastoral, entienden que el Señor les ha llamado a participar en la política partidaria argentina. 

Guillermo Fernández agrega que es menester para los misioneros en política ser hallados fieles, íntegros. En un sentido amplio, su vida familiar, su economía, su vida espiritual, sus relaciones sociales deben reflejar la vida cristiana que enseña la Biblia. De ese modo, será posible “reconciliar todo” con Dios, incluso la política, a través de mujeres y hombres portadores de un espíritu superior de amor, poder y dominio propio. 4. El rol de la iglesia evangélica y los partidos e ideologías políticas. 

Alejandro Rodríguez: Profetizamos sobre acciones de los gobernantes y no sobre estructuras de gobierno. Como iglesia, tenemos una voz profética, basada en un corazón compasivo, no justiciero ni vengador. Confrontamos las posturas de nuestros dirigentes con la verdad bíblica. Así, la presencia institucional evangélica, y mucho menos un partido político evangélico, no son garantía de transformación espiritual. No fuimos llamados a buscar el poder, como un valor a obtener; no buscamos el beneficio, sino el servicio. El poder evangélico podrá ser tan corruptor y corruptible como cualquier otro poder. 

Para Saracco, vale decir que no hay una ideología política “bíblica” ni “evangélica”. Hay principios y valores. Nada más. La Biblia no nos dice cómo administrar la salud púbica o como pagar la deuda externa o cómo operar con la cotización del dólar. Esta evaluación de las ideologías y sus propuestas y de las maneras del manejo del poder no las hace solo el que participa en la política y opta por determinado espacio, sino que también lo hace cada ciudadano en el momento de votar. Por esta razón ningún evangélico que participe en política puede ni debe atribuirse la representación de “los evangélicos”, ni hablar en nombre de ellos, ya que otros de la misma fe pueden tener opciones diferentes igualmente válidas. Por lo tanto, en este punto es necesario comprender que toda agrupación política requiere al menos de dos elementos básicos: una ideología que articule sus políticas y una capacidad para construir poder, que es el fin de la participación política partidaria, y es legítimo. Comprendemos que muchas son las ideologías y muchas las maneras de construir poder. Por eso quien se inserte en una corriente política deberá evaluar estas opciones que siempre serán imperfectas. 

Marcelo Diaz adicionalmente considera que no hay partido político perfecto. Hay oportunidades de sembrar una influencia espiritual poderosa. Y eso no se puede desaprovechar. Por supuesto que no estamos de acuerdo en un 100% con las plataformas ideológicas partidarias, pero lejos de alejarnos y no comprometernos, creo que la idea de Dios de ser sal y luz nos empuja a participar y provocar cambios sustanciales, que redunden en bendiciones para nuestra patria. 

 5. Sugerencias para continuar la conversación: 

Saracco: Rogamos que Dios nos libre de toda búsqueda mezquina de poder y que Dios ilumine a aquellos que han elegido como vocación poner sus dones y capacidades al servicio de la transformación y construcción de la sociedad. 

Rodriguez: Meditando en Juan 4.35, vemos la confrontación entre el “ustedes dicen” y el “yo les digo” de Jesús. Entre el “todavía falta” y el “levanten sus ojos” de Jesús! Al levantar la mirada, nuestra perspectiva del tiempo y las circunstancias que nos tocan vivir, será muy diferente a la que nos brindan nuestros propios criterios. Estamos reflexionando hacia dónde vamos. Es por eso que reconocemos: conocer-amar-transformar! No podemos transformar lo que no amamos y no podemos amar lo que no conocemos. Si no comprendemos la identidad de nuestra sociedad, no podremos amarla y no tendremos autoridad espiritual para producir transformación. Formar equipos, más que individuos. La primera decisión política de Daniel, fue formar equipo con Sadraq, Mesaq y Abed Nego. Individuos que caminan solos, fácilmente son sofocados y sometidos por las estructuras de poder. 

Marcelo Díaz: por último considero urgente una amplia y profunda reflexión sobre lo que significa “hacer política” como cristianos. No es nada sencillo. Hay tradiciones, pensamientos y posiciones que debemos escuchar, intercambiar ideas y por supuesto debatir. Pero debemos crear un “think tank” sólido para que sea de apoyo concreto y base a los que son llamados a la acción política. 

Guillermo Fernández: al finalizar por ahora, quisiera incorporar como un tema central de este proceso, el financiamiento de la política, y de aquellos que se insertan en este campo misionero. Las prácticas habituales obedecen en nuestro contexto a la utilización al menos oscura y oculta de fondos públicos para financiar a los diversos partidos. Más grave y no menos usual, es el uso de la obra pública de un modo no transparente para obtener ingentes sumas de dinero que financien a la política de un modo ilegítimo. Y el peor de los escenarios, pero vigente y en crecimiento, es aquel donde se utilizan para las campañas políticas dineros lavados del narcotráfico, y otras prácticas ilegales. Frente a tales escenarios, debemos asumir como personas llamadas a ser idóneas y honestas, el desafío de construir diseños de financiación política creativos, comprometidos, y operativos para producir la transformación del sistema que esperamos. 

 Estas son las primeras conclusiones sobre los diálogos que tuvieron lugar en un encuentro informal de pastores, donde ademas de los mencionados, participaron los pastores Miguel Pereda, Gerardo Sander, Ale Gomez, Miguel Carrillo, Juan Carlos Chevriau, Eduardo Zens, Alejandro Espinola, el Dr. Diego Villamayor, Marta de Hotton y Paula Zuccherino de Bruno. Cabe aclarar que la presencia de los mismos fue aleatoria y fraternal. Que no representa ningún compromiso en particular, y que a corto plazo continuaremos promoviendo el diálogo, la reflexión y los denominadores comunes como aportes sobre esta etapa tan especial de la vida de la iglesia no sólo en Argentina, sino en el contexto de Latinoamérica. 

Rubén Proietti, presidente de Aciera.

Fuente: Aciera

sábado, 6 de octubre de 2012

La autocrítica de Chávez, el plus para ganar las elecciones.


De cara a la votación presidencial del 7 de octubre

Por Sergio Ferrari, desde Caracas, Venezuela

A horas del cierre de campaña de Hugo Chávez Frías y Henrique Capriles Radonski, y a tres días de los comicios generales del próximo domingo 7 de octubre, las expectativas generales se centralizan ya en los resultados finales. Los que podrían depender no solo de carismas personales y programas electorales esbozados por los dos candidatos sino también de *detalles* significativos que en toda contienda pueden marcar la diferencia.

Las similitudes discursivas no faltaron, particularmente en la recta final de la campaña que concluye este jueves 4 de octubre. Valores cristianos e imploración al apoyo de Dios de parte de Henrique Capriles. Cristianismo y socialismo de parte del presidente-candidato.

Promesas de « progreso para todos », reiterado sistemáticamente en la boca del dirigente de la oposición. Compromiso explícito de Chávez por profundizar las mejoras sociales de los venezolanos reforzando los planes y programas actuales de sus 14 años de Gobierno.

Concepto de delegación de poder de Capriles al afirmar en que «votar por el Flaco » – es decir él mismo- “es votar por ustedes”. Idéntica imagen sustentada por el presidente quien recuerda siempre que «yo soy ustedes» en tanto depositario de un mandato transferido del ejercicio del poder ciudadano.

Las diferencias sustanciales empiezan a marcarse al identificar uno y otro los tiempos políticos que se mueven en torno a los resultados del 7 de octubre. Para el portavoz de la oposición, « como todo en la vida hay que acabar un ciclo de 14 años » de chavismo, siendo necesario voltear la página para renovar la vida institucional de Venezuela.

Para Hugo Chávez, en estas elecciones «nos estamos jugando los próximos cien años de la patria bolivariana». Es fundamental profundizar los logros y conquistas y avanzar en las ejecuciones sociales. Cualquier cambio ahora significaría una regresión y una amenaza real a los logros populares, según el actual Jefe de Gobierno.

Diferencias aun más marcadas al analizar uno y otro -ante sus significativas movilizaciones populares de campaña- sus visiones de desarrollo en torno a la explotación y aprovechamiento petrolero, columna vertebral de la riqueza y el avance de esta nación sudamericana.

Mientas para Chávez es inimaginable cambios sustantivos en cuanto a la gestión actual, con fuerte control estatal y reforzando diversos acuerdos internacionales de venta del oro negro a precios subsidiados, Capriles anticipa aires de reprivatización de algunas esferas, sosteniendo que «no se va a regalar petróleo a nadie» y que la renta de la explotación que debe aumentar « se utilizará en y para los venezolanos ». Anticipando así, ya, una significativa variación de los que sería su política exterior mucho más re-centrada en sí misma y renunciando a jugar el rol motor que Venezuela ha venido implementando en la última era en diversas iniciativas latinoamericanas y caribeñas de integración.

Choque conceptual significativo, expresión directa de dos proyectos-modelos de sociedad y de posicionamiento internacional. Con la reflexión Chávez en el sentido de evaluar una derrota en las urnas como «el regreso de la burguesía » con sus planes socialmente excluyentes y un retorno al ajuste neo-liberal.

Capriles no entra en el debate fino sobre lo que realmente representaría su Gobierno y lanza promesas factuales de 3 millones de nuevos empleos; crecimiento continuo de la economía para los próximos diez años de entre 6 y 7 %; mejoramiento de los planes sociales actuales. Y anticipa, además, «tolerancia cero frente a la violencia, el delito y la impunidad», lanzando una señal de reaseguro a su base social natural, media y alta, al identificar temas de preocupación en la vida cotidiana del país, particularmente en los centros urbanos como Caracas.

Tres elementos sustanciales ha barajado Hugo Chávez en la campaña, que pueden llegar a tener una importancia significativa en el conteo final de las urnas del 7 de octubre.

La necesidad de continuar en la línea de «darle dar más poder al pueblo », creando « los consejos populares y organizando las comunas urbanas, rurales, sociales, económicas” para recrear fórmulas activas de participación y poder ciudadano.

Otro elemento importante es la propia visión de Chávez sobre la recomposición política nacional luego del 7 de octubre y de su victoria da por descontada. Como lo enfatizaba en una reciente entrevista, pedía que «respeten los resultados, que sigamos construyendo la Venezuela nueva y que surja una derecha nueva, un liderazgo serio, que le dé la cara al país, que le hable al país. Yo le doy la mano a esta nueva derecha… »

Pero es sin duda el constante y abierto espíritu de autocrítica reiterado en numerosos momentos de la campaña lo que puede darle a Chávez un plus adicional para marcar la diferencia.

«No los voy a fallar en el próximo periodo sino que voy a ser mejor presidente con la experiencia acumulada», enfatizaba Chávez en uno de sus últimos discursos de campaña. Reconociendo problemas y fallas en la actual gestión gubernamental. Entre ellos: « la ineficiencia, falta de experiencia, burocratismo, falta de seguimiento a los proyectos que se aprueban…»

Una nueva era donde no quepa la arrogancia y con el compromiso de «más eficiencia», una reivindicación central sentida incluso por los sectores sociales más incondicionalmente chavistas.

Filosofía de futuro del chavismo basada en tres pilares significativos: profundizar la participación ciudadana y el protagonismo popular; abrir las puertas a nuevas formas de comunicación con una nueva oposición seria y, fundamentalmente, asumir autocríticamente los errores de la gestión asegurando una nueva práctica de eficiencia.

Fuente: ApiaVirtual

martes, 13 de diciembre de 2011

Urnas en Siria: un hombre, una bala.



Siria celebró ayer elecciones municipales; ya saben: un hombre, un voto. Se trata de una forma cruel de sarcasmo; urnas por un lado y carros de combate por otro; papeletas sobre las mesas electorales y represión masiva contra los demandantes de libertad: más de 5.000 muertos desde febrero, según Naciones Unidas. Aún no hay resultados, pero desde hace meses ganan los mismos: los duros, los halcones, los que no quieren ceder un centímentro de poder a los manifestantes. Homs es la capital de la represión.
Muy diferente a lo que sucede en Siria es la pacífica transición tunecina: ayereligió presidente de la República a Moncef Marzouki, un antiguo opositor.

En política internacional es útil tener a mano a un malo (hay sinónimos certeros) a quien bombardear o señalar. Sadam Husein desempeñó el papel con brillantez desde agosto de 1990 hasta primavera de 2003. Ahora, muertos él y Muamar el Gadafi, el elegido es Bachar el Asad, el mandamás de Siria. A un malo se le pueden colgar también todos los muertos. Lo acaba de hacer Francia.
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Los que conocen el país sostienen que este caso es muy diferente a Libia. Aún no hay resoluciones de la ONU ni bombardeos quirúrgicos para proteger a los civiles, solo un apoyo sutil, económico y en armas, a una guerrilla: el Ejército de Liberación de Siria. No hay primavera árabe sino una guerra civil incipiente. LaLiga Árabe aprobó sanciones y su vecino del norte, Turquía, ha sentenciado al régimen de los Asad. 
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Protesta nocturna en el distrito de Qaboon en Damasco. Nos llega vía YouTubesin confirmación independiente.

A finales de este mes, las tropas de EEUU abandonarán Irak. Al frente del país ya no hay un dictador y la insurgencia extranjera ha sido derrotada después de la alianza (comprara) con la nacional en un audaz movimiento del general DavidPaetreus, hoy jefe de la CIA. Tras ocho años de guerra y 113.000 iraquíes muertos, además de 4.802 soldados de extranjeros, el vencedor estratégico esIrán, el nuevo enemigo.
El primer ministro iraquí, Nuri el Maliki estuvo ayer en Washington. A Barack Obama no le gustan algunas de sus decisiones y cree la preocupación por el futuro del país. Israel y EEUU están concentrados en Irán. Se habla de tiempo de diplomacia cuando lo es de preparación. Juan Cole publicó en Informed Comentun mapa de la ubicación de las bases estadounidenses alrededor del presunto objetivo.
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Dos de las revistas de referencia en política internacional regresan al pasado en busca de referencias para el presente. The New Yorker, a 1964, a la desastrosa campaña electoral de Goldwater para que Obama evite los errores en 2012. The Economist alerta de los peligros de la década de los 30: Auge del nazismo y salto de la Gran Depresión a la II Guerra Mundial.
Der Spiegel prefiere el momento actual; lleva en su web dos historias de interés: los problemas de la vieja guardia del Kremlin con las nuevas tecnologías y que laUE va a bloquear las exportaciones de thiopental a EEUU; se trata de una droga empleada en las ejecuciones por inyección letal.
Además del drama britanico tras su divorcio europeo -David Cameron descarta cualquier referéndum sobre la pertenencia a la Unión Europea-, continúan las dudas de los mercados sobre la solución dada al euro. Grecia, por si acaso,descarta nuevas medidas de austeridad tras la visita de la troika.
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Reaparece OccupyWallSteet. El objetivo era ocupar [esta madrugada] puertos en la costa oeste de EEUU. No se ha repetido el éxito de Oakland, pero han logrado pertubar la actividad de muchos de ellos, como reconoce Politico. El movimientocentra también sus críticas en los beneficios de Goldman Sachs.

domingo, 17 de abril de 2011

Perú: Discriminación racial invade redes sociales a raíz de las elecciones.





Servindi, 16 de abril, 2011.- Con ocasión de la nueva jornada electoral en el país sectores del electorado sacó una vez más a relucir el racismo que subyace en nuestra sociedad. Acabados los argumentos políticos, las redes sociales facebook, twitter, entre otras, muestran la intolerancia que existe entre diversos sectores. A nivel internacional, la Agencia EFE dio cuenta en una nota periodística del racismo que existió en los comentarios publicados en la red atacando a los candidatos a la presidencia o a sus votantes. Ya antes de las elecciones, el “cholo” Alejandro Toledo, la “china” Keiko Fujimori, el “indio” Ollanta Humala y el “gringo” Pedro Pablo Kuczynski, eran sujetos de burla debido a sus rasgos étnicos y culturales. Pero el pase a segunda vuelta de Keiko Fujimori y Ollanta Humala, provocó el rechazo masivo de muchos de los usuarios de las redes sociales, quienes no vieron mejor forma de expresar su inconformidad denigrando a las personas que votaron por estos candidatos. Sin duda, los más insultados fueron los adherentes de Gana Perú que lidera Ollanta Humala. Aquí un extracto de los comentarios vertidos en la página de facebook del candidato:




Los siguientes comentarios fueron recogidos por la cuenta Facebook “Vergüenza Democrática


Pero no sólo los votantes de Gana Perú fueron humillados en la red, sino también los simpatizantes de PPK, tal y como lo demuestra la página Facebook, El mágico mundo de los ppkausas. Pero en el extremo de la intolerancia, algunos usuarios de facebook consideraron que sólo se deberían considerar los votos emitidos en la capital, desdeñando la voluntad de las diversas provincias del país.


El célebre gastrónomo peruano, Gastón Acurio, repudió los ataques discriminatorio a través de redes sociales, los que consideró sólo dejan mal a la patria. Acurio publicó en el estado de su cuenta Facebok “Paren ya mismo esos comentarios racistas. Peor si vienen de quienes han tenido toda la vida tanta educación, tantas oportunidades, tanta suerte”.


El abogado Wilfredo Ardito afirmó que “nunca se había visto un racismo expresado tan públicamente. Perú es una sociedad muy racista, pero donde el tema se mantiene como tabú, en un pensamiento, una mirada o comentarios para la familia o amigos cercanos”. “Toledo y Kuczynski tenían la misma posición política y económica básicamente, pero muchos electores de clase media y alta votaron por el segundo, lo que en mi opinión se debe a que había un desprecio racial hacia Toledo”, señaló Ardito, haciéndo eco de una percepción generalizada. Entrevista a Wilfredo Ardito en programa Enemigos Íntimos:





Otras noticias: ■Perú: Augusto Alvarez Rodrich y la lucha contra el racismo Fuente:SERVINDI