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jueves, 24 de agosto de 2017

La doble moral de los países terroristas imperialistas.



Rodolfo Cortés Calderón

Para comenzar este escrito queremos como latinoamericanos solidarizarnos con las personas y pueblos de Europa que se han visto atacados los últimos años por grupos terroristas concretamente en Francia, Suecia, Alemania, Bélgica, el Reino Unido y hace unas horas en España, pero también ha sucedido en Estados Unidos.

La nueva política de estos asesinos es embestir a poblaciones civiles que nada tienen porqué pagar los desmanes y genocidios que hacen los gobiernos de estos países imperialistas. Si usted observa fotos o videos de estos deleznables actos sólo ve asesinadas personas sencillas y humildes como sucedió con la más de una docena de muertos y el centenar de heridos en dos comunidades en Barcelona, España. Nunca en estos atentados ve usted que mueran primeros ministros, presidentes, diputados, magistrados, ministros, etc.

Después del holocausto del 11 de Septiembre 2001 en la gran manzana de Nueva York y otros lugares, donde murieron más de 3,000 personas y casi 6,000 resultaron heridas, juiciosos y destacados periodistas, analistas y escritores de ESTADOS UNIDOS, EUROPA y de otras regiones del mundo atribuyeron estos atentados al eje del mal de los países más fuertes que integran la Organización del Atlántico Norte, OTAN (Alianza Militar), actualmente con 29 miembros (aunque algunos son de adorno) y una media docena son los hegemónicos y guerreristas: Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Francia y España, que han promovido subliminalmente una serie de guerras, aunque de manera encubierta, en contra de gobiernos democráticos y progresistas de Asia, África y América, por no alinearse a sus intereses, teniendo como propósito apoderarse de sus bienes naturales, principalmente recursos energéticos, piedras y metales preciosos y estratégicos con excelente cotización en el mercado internacional: petróleo, diamantes, oro, coltan, uranio y en el caso de Sudamérica además sus enormes fuentes acuíferas, de suelos y biodiversidad—justificando para ello la aparición de células terroristas cobijadas en la bandera de una falsa nación llamada ESTADO ISLÁMICO– que no tiene absolutamente nada que ver con aspectos religiosos como se pretende hacer cree a la sociedad mundial, aunque según el mapa presentado al Pentágono por Thomas P.M. Barnett atribuyen estas invasiones a una simple hegemonía de dominación del Norte contra el Sur.

Los yihadistas mercenarios son el producto de la yihad menor o violenta que se nutre con las poblaciones de niños, jóvenes o adultos, hombres o mujeres que son desplazados, marginados, desterrados, humillados desde países del Sur por estos países imperialistas del Norte y que ahora se quejan de la invasión de migrantes que son fruto de su pecado histórico de codicia capitalista.
En Enero 2015, después de los atentados en Francia, varios jefes de gobierno de Europa entre ellos Francois Hollande de Francia; Ángela Merkel, de Alemania; David Camerón, del Reino Unido; Matteo Renzi de Italia; Mariano Rajoy de España y hasta el asiático Benjamín Netanyahu de Israel, desfilaron juntos por la ciudad de París en una aparente alianza en contra del terrorismo, mismo que con el mayor cinismo atacan siendo ellos quienes lo promueven y mantienen con Estados Unidos de América en la batuta.

A estas naciones “civilizadas y cristianas” les aterra ver en sus territorios decenas o centenares de muertos, pero no se inmutan, ni conmueven, cuando sus gobiernos, electos por ellos en su falsa democracia, mandan a masacrar millares o millones de personas alrededor del mundo como sucedió en el holocausto de la Alemania nazi, en Hiroshima y Nagasaki-Japón, en Irán, Irak, Siria, Afganistán, Libia, en fin. Aunque no hay que olvidar tampoco la “Operación Cóndor” de casi tres décadas que el siglo pasado sangró el cono sur de Latinoamérica.

Ante esta actitud hipócrita Reporteros Sin Fronteras, RSF, escribió en su página web: “… hoy que algunos de los jefes de Estado y de Gobierno que van a participar en París en la manifestación contra el terrorismo y en favor de la libertad de expresión pertenezcan a países calificados de “depredadores” de ese derecho.” “¿En nombre de qué vienen a desfilar a París en homenaje a una revista que siempre ha defendido la concepción más elevada de la libertad de expresión?”, indicó la ONG en referencia al ataque del miércoles contra el semanario satírico “Charlie Hebdo“, en el que murieron doce personas.

A partir de 1968 Estados Unidos fue derrotado en Viet Nam, Irán y otros países y no pudo contra Cuba. Desde 1954 a la fecha el país del Norte ha perdido varias guerras contra una decena de países latinoamericanos y aun así ahora quiere enfrentar a Venezuela. Pero el tiro le ha salido por la culata con la última gira del vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, por Colombia, Chile, Argentina y Panamá tratando de indisponerlos contra aquél país, primera reserva mundial de petróleo, porque este es el verdadero meollo de esta agresión, no lo que dicen los medios tarifados del Tío Sam: “defender la democracia”.
Estos depredadores terroristas imperialistas que se autocalifican “potencias” son los mismos responsables del despojo y saqueo que por cientos de años han practicado en contra de países asiáticos, africanos y americanos y hoy día son los que reprimen a los millones de migrantes que pretenden llegar a sus fronteras y que ahogan, acribillan o expulsan, sabiendo que son ellos históricamente los causantes de tanto mal en los países del Sur y que ellos han explotado y usufructuado.

Pero en esta guerra deshumanizante no tienen sólo que ver estos poderes imperiales mundiales, gran responsabilidad pende también en los medios de guerra ideológica (mal llamados medios de comunicación social)—conocidos como Corporaciones– y los centros de poder religioso, iglesias de todo tipo y calibre, que tienen esa gran responsabilidad por su complicidad, tolerancia y silencio.
Lo que sí debe saber y entender la comunidad estadounidense es que si una conflagración guerrerista se desata en toda Latinoamérica, Estados Unidos no estará exonerado de ello y pasaran de ser simples observadores como históricamente lo han hecho con la I y II guerras mundiales pasadas, a ser víctimas directas afectadas.
Ojalá México, Colombia, Argentina y otros paisitos no sigan coqueteando con el Tío y jugando con fuego ya que si una guerra se desata en América, ellos junto a su patrón gringo serán los responsables.

Antes de iniciar este escrito, leí una breve gacetilla donde habla de los miles de catalanes que se reunirán para protestar contra los terroristas, ojalá sea contra las políticas terroristas de TRUMP, RAJOY, MAY, MACRON, MICHEL, MERKEL y NETANYAHU que son realmente los padres putativos del DAESH, IS, EI, ISIS o como usted quiera llamarlo que son los que han perpetrado estos múltiples asesinatos y masacres, bombardeando ciudades civiles de SIRIA, IRAK, AFGANISTAN, LIBIA, etc. y los causantes de la crisis que quieren imponer a América Latina atacando los gobiernos democráticos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, etc. y ya antes por casi 60 años lo hicieron con el pueblo y gobierno de Cuba. Los gringos y los europeos parece que no aprenden las lecciones.

¡Por la paz, la justicia, la fraternidad, el desarrollo y el bienestar de todos los pueblos la doble moral de estos países terroristas del Norte debe llegar luego a su fin!
Santa Bárbara, HONDURAS, 20 de agosto 2017.

Fuentes: redescristianas

lunes, 11 de noviembre de 2013

El antiimperialismo no es socialismo.


Rómulo Pardo Silva

Los países rebeldes latinoamericanos buscan más justicia social pero no abandonan el camino de producir más para consumir más. La racionalidad sostenible no es su meta.
Cuba retrocede. Lo intentó pero la fuerza de la realidad global capitalista lo cerca incluso ideológicamente.

El problema es que nadie muestra un proceso para enfrentar las situaciones que se producirán en el futuro. Migraciones, falta de energía, de agua, de minerales, de alimentos y agua… guerras convencionales y nucleares de conquista de recursos, caos social y político. No se responde a la pregunta de qué debe hacer la humanidad con cada vez menos recursos naturales.

Aunque el cambio a la civilización de sobriedad no es popular es una obligación política decirlo.

Algunas afirmaciones de François Houtart [*], secretario ejecutivo del Foro Mundial de las Alternativas que preside Samir Amin, permiten reflexionar sobre el problema:

“En primer lugar debemos decir que es el único continente en el mundo donde existen esfuerzos por salir del neoliberalismo. Eso no lo encontramos en ningún otro continente y por eso el papel de América Latina hoy en día es central. Cuando digo esfuerzos por salir del neoliberalismo, o lo que Samir Amin llama avances revolucionarios, significa que son procesos con sus contradicciones, quizás no necesariamente poscapitalistas, pero si procesos con políticas posneoliberales.”

“Cuando vemos los países latinoamericanos, dejando de lado los que se ubican claramente en una integración de tipo neoliberal con el Norte, encontramos varios modelos de reorganización, por ejemplo, tenemos a Brasil, Argentina o Uruguay en una dirección que podemos llamar socialdemócrata, que aceptan de manera casi oficial el capitalismo como modelo de crecimiento tratando a la vez de tener una política social de redistribución del excedente del país. Eso ha dado resultados, no podemos negar los logros, en Brasil, por ejemplo, donde cuarenta millones de personas han salido de la pobreza extrema, pero no se ha dado un cambio de las estructuras sino una cierta adaptación del modelo capitalista, que además no tiene en cuenta lo que podemos llamar en economía las externalidades, es decir lo que no entra en el cálculo del mercado, como los daños ecológicos y los daños sociales.

Sin embargo, es diferente en países como Venezuela, Ecuador o Bolivia que tienen un discurso anticapitalista mucho más claro, además también de medidas de soberanía frente al imperio mucho más precisas. Incluso en Ecuador y en Bolivia tenemos el discurso sobre el Buen Vivir o Vivir Bien que parece colocar en el debate y en la agenda propuestas nuevas. Pero en estos procesos también encontramos límites tanto internos como externos.

Internamente me parece que el límite es la concepción del modelo de desarrollo, muy similar a la concepción que el capitalismo ha desarrollado. Veo eso en todo el mundo, no solamente aquí, lo veo en China lo veo en Vietnam, Angola o Mozambique, en movimientos que eran radicales, incluso comunistas. Finalmente al momento de la puesta en marcha de un desarrollo humano regresan a las mismas lógicas. Eso lo notamos, por ejemplo, en Ecuador, donde se habla de una nueva matriz productiva, pero cuando se trata de definir lo que esto significa, vemos que se traduce en desarrollar la minería, el petróleo, la extensión de los monocultivos para agrocombustibles, transgénicos, etc. No se ven muchas diferencias con las bases de un desarrollo de tipo capitalista excepto quizás en el vocabulario. Es un modelo que podríamos llamar neodesarrollista. Es un hecho que me parece que cada vez entra más en contradicción con los grandes principios del Buen Vivir.

Entonces nos encontramos con un límite interno, porque no existe otra concepción del desarrollo, no hay otro modelo, se debe inventar y es muy difícil inventar dentro del sistema.”

“Otro elemento importante es que estos procesos tienen un alto apoyo popular por lo que deberíamos preguntarnos si la opinión pública, si el pueblo está listo para entrar en un nuevo modelo de desarrollo.
[…] una opinión pública que apoya las nuevas iniciativas porque una parte importante de la población recibe beneficios en forma de bonos y políticas públicas. Pero sabemos, y esto incluso Rafael Correa lo reconoce, que una buena parte de las políticas siguen siendo asistenciales.
Me parece que para el futuro no se trata de negar que hubo avances en las nuevas políticas sino de ver que estamos frente a un modelo que lleva a la destrucción de la naturaleza y a desastres humanos y que debemos tener una visión global y holística a la hora de buscar soluciones realmente alternativas.”

“Me pregunto si es posible desarrollar un socialismo del siglo veintiuno con los métodos del capitalismo del siglo diecinueve. Definir la transición, este es precisamente el desafío fundamental para países como Ecuador, Bolivia o Venezuela. Debemos pensar si queremos un nuevo paradigma que sea poscapitalista y no solamente posneoliberal, y como plasmar esto en políticas públicas concretas. Tenemos la disyuntiva de desarrollar medidas que solamente adapten el sistema capitalista existente a nuevas demandas ecológicas o sociales o la posibilidad de crear un nuevo paradigma poscapitalista.”
Es bueno tener esos gobiernos latinoamericanos de cambio, pero la disyuntiva es izquierda en el capitalismo o izquierda sostenible.

Fuente: Apia Virtual

martes, 18 de junio de 2013

Los organismos ecuménicos latinoamericanos y caribeños: entre la crisis y el desafío.




por Carmelo Álvarez

Escribo esta reflexión a escasos días de la culminación de la 6ta. Asamblea General del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) celebrada en La Habana, Cuba. He asistido ininterrumpidamente a todas las asambleas del CLAI desde 1978 en Oaxtepec, México. Allí pronuncié una de las ponencias bajo el tema, “La iglesia en América latina: entre la crisis y el desafío”. Fue una gran oportunidad para exponer mi visión sobre lo que acontecía en Latinoamérica y el Caribe en aquellos tiempos. Eran momentos cruciales de dictaduras militares en Suramérica y con guerras cruentas en Centroamérica. Ocupaba la cátedra de historia de la iglesia en el Seminario Bíblico Latinoamericano en San José, Costa Rica. Había sido elegido rector de la institución en julio de 1978, y se me invitó a compartir mis preocupaciones y sueños.

Mi lectura teológica y misional en aquellos días estaba entrecruzada por la urgencia de defender la vida y discernir las señales de los tiempos. Eran tiempos aciagos y con grandes incertidumbres, pero cargados de mucha expectación y esperanza. Buscábamos respuestas y derroteros que nos abrieran horizontes. No podemos ocultar que vivíamos angustiados sobre todo porque muchos hermanos y hermanos eran torturados, desaparecidos y asesinados. Tenían nombre y apellido, los conocíamos en persona. Ello se añadía a nuestra zozobra.

A 35 años de aquella asamblea donde decidimos iniciar el proceso hacia “el CLAI en formación”, el horizonte ha cambiado, porque tenemos otras expectativas y quizás otras angustias. Sin embargo, seguimos creyendo que aquél proyecto era viable y debe seguir siendo viable. Por otro lado, nos percatamos de que los entusiasmos de aquél momento se han disipado. Quizás estemos ante la presencia de agotamientos y fatigas propios de organismos ecuménicos que pueden estar perdiendo vigencia. El CLAI no es el único organismo ecuménico regional o internacional que padece esta crisis.

En los días que estuvimos en la Asamblea del CLAI en La Habana escuchamos sobre la seria crisis financiera y estructural que padece la Conferencia de Iglesias del Caribe, organismo contemporáneo del CLAI, fundado en aquella década de los 70 del siglo XX. Una situación lamentable para una organización que ha cumplido un papel fundamental en la vida ecuménica del Caribe.

Lo que apuntamos sobre la Conferencia de Iglesias del Caribe lo podemos señalar en la Conferencia Cristiana de Asia y el Consejo de Iglesias de África. Además, el propio Consejo Mundial de Iglesias ha ido erosionando su vigencia e impacto, en medio de un mundo más globalizado, plural, y por ende, más complejo. Loy y las que hemos participado por mucho tiempo de la vida del CMI notamos la disminución de su convocatoria y proyección en tiempos de mayor efervescencia de diversidad de movimientos religiosos en el mundo con agendas más conservadoras y en muchos casos fundamentalistas. El Consejo Nacional de Iglesias de Cristo de Estados Unidos padece una crisis muy similar. Incluso, su papel como instancia de diálogo y espacio de encuentro ha sido silenciado o co-optado por otras fuerzas sociales y políticas que controlan la agenda pública, en un ambiente más secularizado y culturalmente menos influido por el otrora dominio liberal sobre la cultura dominante norteamericana. Hay muchas voces, muchas veces en una confusión de lenguajes como en la torre de Babel, que impide descifrar cuáles son los caminos apropiados para salir de la confusión.

La intención de mi análisis no pretende dar lecciones, ni siquiera ofrecer soluciones definitivas en tiempos de transición. No obstante, creo que puedo atisbar algunos derroteros y rumbos que nos podrían ayudar. Cuando estuvimos en Oaxtepec, México, el CLAI en formación expresó que debíamos responder a los sectores postergados u olvidados. Ello incluía a los sectores indígenas, las mujeres y los niños y jóvenes. Aunque esas categorías siguen vigentes hoy más que nunca hay que seguir expandiendo a los sujetos marginados e invisibilizados, y responder con la mayor claridad posible a los asuntos ecológicos y económicos. El futuro de la especie humana y del planeta están en juego, y con carácter de emergencia.

La diversidad de movimientos religiosos en Latinoamérica y el Caribe amerita no postergar por más tiempo plantearnos qué implica ser iglesias hoy y cómo ofrecer espacios de encuentro. No se trata sólo de conocer sociológicamente el asunto de la identidad eclesial, es saberse responsables, con fuerza ética, de nuestra respuesta a los acuciantes problemas que afectan a nuestro pueblo latinoamericano y ofrecer una alternativa coherente desde la fe. Si se quiere, es pasar de la justificación por la fe, sin negarla, a la justicia para todos y todas, incluyendo toda la creación (Elsa Tamez).

Por lo tanto, es un llamado a la conversión. He aprendido con humildad con las iglesias pentecostales, que si nos postramos ante Dios contritos y auténticamente humillados, el Espíritu nos guiará a la verdad. Y la verdad que es Jesucristo siempre la necesitamos.

Percibí en la 6ta. Asamblea del CLAI un ambiente de ambición por el poder como nunca antes lo había experimentado. Debo ser sincero, me pareció hasta a ratos, enfermizo. No soy ingenuo, la ambición en la vida tiene su lugar, y en la vida cristiana debe ser fuente que disponga para el servicio y la solidaridad. Pero si nos agotamos en la búsqueda del poder por el poder no somos fieles al llamado de Jesús para luchar por el reinado de Dios y no para nuestras agendas particulares. La hora de Latinoamérica y el Caribe lo exige.

En medio de esta crisis dejemos que el Espíritu nos guie.

Autor/a: Carmelo Álvarez


Carmelo Álvarez, misionero y profesor de la historia del cristianismo. Es conferencista y asesor teológico como consultor en educación teológica en Latinoamérica y el Caribe, nombrado por la Junta de Ministerios Globales de la Iglesia Cristian (Discipulos de Cristo) y la Iglesia Unida de Cristo en Estados Unidos.

Fuente: Lupa Protestante

    jueves, 30 de mayo de 2013

    ¿Hasta qué grado los individuos son sólo piezas del sistema de explotación capitalista?


    Pedro Echeverría V.

    1. De cada 100 artículos que escribo sólo en unos cuantos refiero a personas en lo individual, así sean muy corruptas, asesinas o heroicas; o siempre me paso aclarando eso que Plejanov, el político ruso, explicó en su libro: “El papel del individuo en la historia”. No me agrada escribir sobre individuos porque para mi las personas forman parte de un todo, de una estructura de la cual se muestran piezas de mecanismos que los mueven; por tanto no son héroes ni villanos, solamente actúan de acuerdo a su contexto social, a sus circunstancias de vida. Las personas se adaptan al medio social en que viven y son muy poquitas, son las minorías, las que logran rebelarse en serio y por siempre (los anarquistas, los nihilistas). La mayoría se cansa, vuelve a adaptarse, aunque lo haga con ideología diferente.

    2. Cuando he hablado de los millonarios, de los explotadores, de los gobernantes, del poder, siempre lo hecho con desprecio; pero no dejo de pensar que también ellos: Slim, Azcárraga, todo los ex presidentes de la República y sus gabinetes, todos esos poderosos hijos de basura, también son parte de la estructura capitalista; también son enajenados, pero en su enajenación de poderosos –enseña Marx- se sienten maravillosamente bien. Hay que combatirlos con todas nuestras fuerzas, pero ellos en lo individual no son los culpables de la explotación y la miseria del sistema capitalista. Cuando ellos mueran dejarán a sus hijos y a sus nietos como los nuevos explotadores, así sucesivamente. La bronca importante es acabar con el sistema que los hace posible. Es incorrecto decir: “muerto el perro se acabó la rabia”; hay que acabar con la enfermedad.

    3. Escribo generalmente sobre política, ideología, educación, América Latina, pero cuando lo he hecho sobre personas: Alfaro Siqueiros, Marta Harnecker y Arnoldo Martínez no me faltaron los reclamos: unos por haberlos tratado muy bien sin merecerlo y otros por haber sido crítico a su trabajo, también sin merecerlo. Sin ser nunca apologista o cruel contra ninguno, me ha dado la impresión que la mayoría de los lectores censuran o defienden más a las personas que a los sistemas; quizá para ellas los sistemas o los programas son muy “abstractos” o difíciles de comprender y, en cambio, las personas son concretas, “de carne y hueso”; por ello cuando votan en elecciones no se fijan en los programas, organizaciones, historias, sino en personas, en propaganda, en TV.

    4. ¿Puede un individuo poderoso determinar los cambios sociales o es el individuo una parte, sin otra posibilidad, que actúa en sociedad? ¿Son las personas las que hacen destacar a la sociedad o es ésta la que hace que los individuos surjan como procesos sociales? ¿Fueron Napoleón, Beethoven, Hitler o Reagan productos sociales de su tiempo y circunstancias o la sociedad fue producto de ellos? A mi estos asuntos me han sido muy difícil de dilucidar, pero me ha parecido que nuestro papel en la historia no ha sido mejor o peor, más inteligente o más tonto, sino solamente aquel papel que podemos jugar en determinadas circunstancias, de acuerdo con las condiciones concretas. Se puede “hacer posible lo imposible”, como escribe la Harnecker, pero dentro del mismo círculo, sin moverse mucho.

    5. El filósofo español Ortega y Gasset explicó: «Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo», frase aparecida en Meditaciones del Quijote. Ortega insiste en lo que está en torno al hombre, en todo lo que le rodea, no sólo lo inmediato, sino lo remoto; no sólo lo físico, sino lo histórico, lo espiritual. El hombre es el problema de la vida, y la vida es algo concreto, incomparable, único: «la vida es lo individual»; es decir, yo en el mundo; y ese mundo no es propiamente una cosa o una suma de ellas, sino un escenario, porque la vida es tragedia o drama, algo que el hombre hace y le pasa con las cosas. Vivir es tratar con el mundo, dirigirse a él, actuar en él, ocuparse de él. En otros términos, la realidad circundante «forma la otra mitad de mi persona».

    6. El Siqueiros militante y pintor, el que vivió años en la cárcel es el mismo que buscó agredir a Trotski cuando el estalinismo lo pidió. La Harnecker que tuvo un gran éxito con los manuales marxistas fue la que casó con un alto miembro del gobierno cubano que le abrió la puerta como investigadora ligada a otros gobiernos. El bondadoso Arnoldo, quien estuvo más de 20 años dirigiendo el PCM (1959-81) tuvo que negociar para sobrevivir. Son asuntos de poder y para conservarlo tiene que convivir con él. Es otra cosa para quienes nunca han tenido ningún tipo de poder (ni en su casa, ni en la escuela, ni en la academia, ni en la política) porque luchan contra él donde este se encuentre. ¿Cómo hoy puede mantenerse incorruptible un gran partido y altos políticos en medio de un capitalismo corrupto y corruptor?

    7. Si los gobiernos de América Latina y el mundo no pueden ser independientes, no pueden gobernar en sus países de acuerdo a las necesidades de sus pueblos, es simplemente porque existe una estructura internacional que los domina. El mismo Obama, presidente yanqui, debe subordinarse al gran poder de la banca federal e internacional que ordena la economía y la política global. ¿Quién ordena en los partidos Republicano y Demócrata, en las Cámaras, para que salgan leyes que busca el presidente? Alguien me diría que la sociedad la hacen los individuos; sí pero no respondiendo a intereses particulares sino generales. Así que en vez de ver individuos es más importante ver sistemas, ideologías, estructuras, para comprender ben las cosas. (27/V/13)

    Fuente: ApiaVirtual

    jueves, 23 de mayo de 2013

    Consejo de Estado condecora al Obispo Emérito Federico Pagura con la Orden de la Solidaridad.



    El Consejo de Estado de la República de Cuba, a través de las manos de su primer vice-presidente Miguel Díaz Canel Bermúdez, entregó al obispo emérito de Argentina, Federico Pagura, la Orden de la Solidaridad, este miércoles, durante el culto de apertura de la VI Asamblea General del CLAI, “En reconocimiento a su elocuente amistad y solidaridad irrestrictas con la Revolución y el pueblo de Cuba, así como por su profunda vocación de integración latinoamericana, su inclaudicable defensa de los derechos humanos, su antimperialismo militante y su inspiración martiana”, según reza en el cuerpo de la resolución, firmada por el presidente Raúl Castro, que patentiza, de manera oficial, el acuerdo.

    José Aurelio Paz
    La Habana, jueves, 23 de mayo de 2013


    En el citadino escenario del histórico teatro de los trabajadores “Lázaro Peña”, y en transmisión diferida a través de la televisión cubana, el que también fuera presidente del Consejo Latinoamericano de Iglesias, agradeció el gesto expresando que: “Me parece empeño que estemos aquí, esta noche, una vez más en esta preciosa tierra cubana, porque estamos respondiendo, con firmeza, a la bochornosa e inmoral decisión del imperio del Norte para impedir que esta Asamblea del CLAI pudiera citarse aquí, desafiando al gobierno de Washington y rindiendo un merecido homenaje al pueblo y al gobierno de Cuba, y a las iglesias ecuménicas que forman parte de nuestra gran familia continental. Yo doy gracias por este milagro contemporáneo, del cual nosotros hemos podido participar.

    “Al reunirnos aquí denunciando el injusto e inmoral bloqueo que padece este querido pueblo, nosotros recordamos, también, a personalidades dedicadas a nuestro Consejo Latinoamericana que ya han pasado, ya han partido, sin cuya acción, difícilmente, nosotros estaríamos reunidos aquí esta noche”, expresó, para citar luego a aquellos líderes que a lo largo de la historia han dejado su huella en el caminar ecuménico, y converger, después, en una sentida y profunda reflexión de cuál ha de ser la misión de la Iglesia de los pobres en su compromiso con el Reino de justicia y esperanza al cual convoca Jesucristo.

    Ante un repleto auditorio integrado por unos 300 delegados e invitados a la VI Asamblea del CLAI que ya comienza a sesionar en La Habana, y juntamente con miembros de las iglesias locales de la capital, el presidente del Consejo de Iglesias de Cuba, el presbítero Joel Ortega, además de dar la bienvenida a los participantes al país, entregó a Díaz Canel, a nombre de la comunidad ecuménica latinoamericana, caribeña y cubana, una Biblia, “el libro que nos enseña a seguir a Jesús, que nos enseña a comprometernos con las mejores causas del mundo, y se lo queremos entregar como expresión de la unidad del pueblo de Dios, con motivo de nuestra fe, y como símbolo de la esperanza que tenemos en una Cuba mejor y en una América Latina cada día mejor”, expresó profundamente emocionado.

    Por su parte, el actual y saliente presidente del CLAI, el obispo panameño Julio Murray, al dejar declarada abierta la VI Asamblea, manifestó que “estamos aquí para dar testimonio de presencia, trabajo fuerte y crecimiento de la obra de Dios en este rincón de su Reino y pese a tantas dificultades experimentadas por las injustas medidas del bloqueo económico impuesto por el Imperio. 

    “Además de este existen dos gestos concretos más a tono con el lema de nuestra Asamblea. Primero, que en esta ocasión traemos una ofrenda de solidaridad para los hermanos y las hermanas de las iglesias de Cuba y, segundo, el gesto concreto de que el Señor nos ha regalado, y no por coincidencia, que es la oportunidad de esta celebración en la semana de Pentecostés, semana en que el Espíritu Santo viene y funda su Iglesia, porque esta es la prueba más concreta de que el Espíritu de Dios está en este lugar, está en su Iglesia, en América Latina, y su misión abraza la tarea de seguir construyendo su Reino bajo imperativo del Evangelio para que el mundo crea”.

    En medio de una emotiva liturgia de alto sentido latinoamericanista que rememoró la historia del CLAI a través de sus momentos cumbres, la pastora cubana y líder ecuménica, reverenda Ester Quintero, refiriéndose al poema de Pagura “Convocatoria para una encrucijada”, al presentarlo, citó sus versos que expresan: “Dios nos convoca a un reino de justicia/ y desde el Sur hará soplar su viento. /Hermanos cubanos cuiden el jardín de la esperanza. /Hermanas cubanas, cultiven esta tierra de futuro, quítenle las malezas, los espinos, pero no pierdan su rumbo ni su destino”, para luego concluir “Y en esta noche, hermano Pagura, se lo ratificamos que así será”. 

    Foto: J.A.PAZ

    miércoles, 8 de mayo de 2013

    La "personalidad humilde" del Papa Francisco obstaculizará el rápido avance de los evangélicos


    La elección, hace casi un mes, del cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio como nuevo Papa de la Iglesia Católica ha llamado la atención sobre la situación religiosa y espiritual de América Latina, la región que concentra el mayor número de católicos del mundo.

    Durante un encuentro en la sede del Diálogo Interamericano de Washington, el cardenal y obispo emérito de la capital estadounidense,Theodore McCarrick, ha indicado que los viajes que Francisco tiene previstos hacer, aBrasil, en julio, y a Argentina y Chile, en septiembre, podrán alumbrar señales sobre su papel, aunque, ha dejado claro, que frenar el avance de la Iglesia evangélica deberá ser una prioridad.

    "Cuando el Papa visite Brasil hará ver a sus ciudadanos la importancia de la Iglesia católica allí y lo hará con entusiasmo, dirigiéndose directamente a las personas, haciéndoles ver que no existe una diferencia esencial entre esa confesión y la evangélica", ha indicado McCarrick, que estuvo presente en el último Cónclave, aunque no pudo votar por razón de su edad (83 años). En agosto del año pasado, el entonces papa Benedicto XVI habló del contexto de América Latina como de una zona donde la Iglesia católica debía hacer frente a un pluralismo religioso creciente. Durante las dos últimas décadas, la comunidad católica ha ido disminuyendo a costa de las iglesias evangélicas y pentecostales.

    Brasil, el primer destino a América Latina del para Francisco, es un claro ejemplo de esta situación. Con 123 millones, el país sudamericano es el que tiene la mayor población católica del mundo, sin embargo, el censo del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística de 2010 mostró una disminución de fieles del 10% en la primera década del siglo XXI a costa de la expansión del credo evangélico. La Iglesia Evangélica brasileña cuenta ya con 42 millones de miembros. Con 565 millones de fieles en todo el mundo, 107 millones de los evangélicos se encuentran en América Latina y el Caribe.

    Para la Iglesia católica, los problemas que hacen a los fieles distanciarse de su credo no son tanto dogmáticos como pastorales y, en este sentido, según McCarrick, "Francisco es el mejor pastor, tiene la intención de trasladar el lenguaje del Concilio Vaticano II al del día a día". El cardenal de Washington se muestra convencido de que con el nuevo pontífice "desarrollará una relación distinta a la que la Iglesia católica ha tenido hasta ahora en América Latina, centrada exclusivamente en las élites y los gobernantes. Eso va a cambiar, va a ser diferente".

    McCarrick sostiene que la "personalidad humilde" del nuevo Papa obstaculizará el rápido avance de los evangélicos, no sólo en América Latina, sino en el resto de países en vías de desarrollo
    El antiguo obispo de Washington destaca las cualidades humanas y espirituales del nuevo Pontífice como los motores propicios para liderar ese cambio y, en ese sentido, destaca su dominio del español y el portugués como herramientas para apuntalar su intención reformista. "Quizás no tenga el carisma de Juan Pablo II, pero Francisco ha demostrado que sabe crear atmósferas propicias, sabe cómo conectar con el pueblo. El hecho de que hable su idioma hace que los latinoamericanos lo vean como uno de los suyos, que lo perciban como alguien cercano". 


    lunes, 19 de noviembre de 2012

    La recepción del Vaticano II en Brasil y en América Latina.



    por Leonardo Boff

    Estamos celebrando los 50 años del Concilio Vaticano II (1962-1965). Él supuso una ruptura del rumbo que la Iglesia Católica venía siguiendo desde hacía siglos. Era una Iglesia que venía a ser una fortaleza sitiada, a la defensiva de todo lo que venía del mundo moderno, de la ciencia, de la técnica y de conquistas civilizatorias como la democracia, los derechos humanos y la separación entre Iglesia y Estado.

    Pero vino una bocanada de aire fresco de la mano un papa anciano del que no se esperaba nada: Juan XXIII (+1963). Él abrió las puertas y las ventanas. Dijo: la Iglesia no puede ser un museo respetable, tiene que ser la casa de todos, aireada y agradable para vivir.

    Ante todo, el Concilio representó, en expresión acuñada por el mismo Juan XXIII, un aggiornamento, es decir, una actualización y una reconstrucción de la manera de entenderse a sí misma y su  forma de presencia en el mundo.

    Más que enumerar los principales elementos introducidos por el Concilio, nos interesa ver cómo ese aggiornamento fue recogido y traducido por la Iglesia latinoamericana y por Brasil. A este proceso se le llama recepción y consiste una relectura y una aplicación de las intuiciones conciliares en el contexto latinoamericano, muy diferente del europeo, en el que se elaboraron todos los documentos. Señalaremos solamente algunos puntos esenciales.

    El primero fue sin duda el gran cambio de la atmósfera eclesial: antes del Concilio predominaba la «gran disciplina», la uniformización romana y el aire sombrío y anticuado de la vida eclesial. Las Iglesias de América Latina, de África y de Asia eran Iglesias-espejo de la romana. Y de pronto empezaron a sentirse Iglesias-fuente. Podían inculturarse y crear lenguajes nuevos. Se irradiaba entusiasmo y ánimo para crear.

    En segundo lugar, en América Latina se dio una redefinición del lugar social de la Iglesia. El Vaticano II fue un Concilio universal, pero según la perspectiva de los países centrales y ricos. Ahí se definió la Iglesia dentro del mundo moderno. Pero existía un sub-mundo de pobreza y de opresión que fue captado por la Iglesia latinoamericana. Ésta debía desplazarse del centro humano hacia las periferias sub-humanas. Si en ellas hay opresión, su misión debía ser de liberación. La inspiración vino de las palabras del Papa Juan XXIII: “la Iglesia es de todos pero quiere ser principalmente Iglesia de los pobres”.

    Este cambio se tradujo en las distintas conferencias episcopales latinoamericanas desde Medellín (1968) hasta Aparecida (2007) por la opción solidaria y preferencial por los pobres, contra la pobreza. Opción que se transformó en la marca registrada de la Iglesia latinoamericana y de la teología de la liberación.

    En tercer lugar está la concretización de la Iglesia como Pueblo de Dios. El Vaticano II colocó esta categoría por delante de la de la Jerarquía. Para la Iglesia latinoamericana Pueblo de Dios no es una metáfora; la gran mayoría del pueblo es cristiana y católica, por tanto es Pueblo de Dios, gimiendo bajo la opresión como antiguamente en Egipto. De ahí nace la dimensión de liberación que la Iglesia asume oficialmente en todos los documentos desde Medellín (1968) hasta Aparecida (2007). Esta visión de la Iglesia-pueblo-de-Dios hizo posible el surgimiento de las Comunidades Eclesiales de Base y de las pastorales sociales.

    En cuarto lugar, el Concilio entendió la Palabra de Dios contenida en la Biblia como el alma de la vida eclesial. Esto se tradujo en la lectura popular de la Biblia y en los miles y miles de círculos bíblicos. En ellos los cristianos comparan la página de la vida con la página de la Biblia y sacan conclusiones prácticas en una línea de comunión, de participación y de liberación.

    En quinto lugar, el Concilio se abrió a los derechos humanos. En América Latina fueron traducidos como derechos a partir de los pobres y por eso, en primer lugar, derecho a la vida, al trabajo, a la salud y a la educación. A partir de aquí se entienden los demás derechos, el de movilidad, entre otros.
    En sexto lugar, el Concilio acogió el ecumenismo entre las Iglesias cristianas. En América Latina el ecumenismo no se enfoca tanto a la convergencia en las doctrinas cuanto a la convergencia en las prácticas: todas las Iglesias juntas se empeñan en la liberación de los oprimidos. Es un ecumenismo de misión.

    Por último, estableció el diálogo con las religiones viendo en ellas la presencia del Espíritu que llega antes que el misionero, debiendo por eso ser respetadas con sus valores.
    Finalmente, hay que reconocer que América Latina fue el continente donde más en serio se tomó el Vaticano II y donde produjo mayores transformaciones, proyectando la Iglesia de los pobres como un desafío para la Iglesia universal y para todas las conciencias humanitarias.


    Fuente: Koinonia

    miércoles, 31 de octubre de 2012

    Latinoamérica: Líderes llaman a frenar violencia contra pueblo Mapuche.


    Servindi, 31 de octubre, 2012.- Más de veinte líderes indígenas, representantes de dieciséis países latinoamericanos, suscribieron un manifiesto que concluye que existe una manifiesta violación de los derechos humanos y a la libre autodeterminación de los pueblos originarios en el continente. Asimismo, expresaron su especial preocupación por la situación del pueblo mapuche.
    Los dirigentes que participaron del Foro Indígena “Voces de América”, realizado este martes en la primera jornada de la 32º Feria Internacional del Libro de Santiago, concluyeron el documento que resume lo que ellos denominan “El sentir del Abya Yala”.
    La declaración se basa en el análisis realizado al Convenio sobre Pueblos Indígenas N° 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas del año 2007.
    Dentro de los aspectos más urgentes, según detallaron los dirigentes, se encuentra la discriminación, la criminalización y el no respeto de sus derechos ancestrales.
    Rodolfo Machaca, dirigente boliviano, representante de los pueblos aymara y andinos, señaló que “este acto reafirma la importancia de la unión como un acto de buena fe y del cumplimiento de nuestro deber como ciudadanos”.
    Asimismo, hizo un llamado a respetar su filosofía de vida, espiritualidad, creencias, idiomas, costumbres, educación, modelo de salud y ejercicio y derecho de autodeterminación de los pueblos indígenas.

    El caso mapuche

    El caso del pueblo mapuche mereció especial importancia y el dirigente boliviano expresó que “ha sido erróneamente criminalizado. Pedimos que el Estado chileno respete sus derechos. Seguimos en pie de lucha. Nunca de rodillas. La deuda histórica debe cumplirse”.
    En el documento, exigen a las autoridades chilenas ”que respeten el derecho a la vida y la reivindicación de los derechos del pueblo mapuche, aymaras, atacameños, quechuas y  otros pueblos, que hoy día son violentados sistemáticamente y tenemos que denunciar la aplicación de una ley antiterrorista que es vergonzosa para los ojos del mundo.”
    Asimismo, “que garanticen los derechos fundamentales del pueblo Mapuche, y que deje de criminalizar las demandas legitimas de nuestros hermanos y hermanas, frenando urgentemente la violencia ejercida hacia ellos.”
    Adriana Anacona, dirigente colombiana, trabajarán unidos a través de las distintas organizaciones indígenas y Estados, para que el documento sea revisado en el próximo Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas.
    Natalee Forbes, representante de los pueblos afrodescendientes dedicó palabras para sus ancestros, quienes fueron secuestrados y trasladados desde el continente africano.
    Señaló que la diáspora africana sigue estando viva y presente en Latinoamérica, pues representan más de la tercera parte de la población, pese a que según la dirigente, los datos no coincidan con las estadísticas de los errados censos.
    Asimismo, agregó que el problema principal que genera la exclusión es que no se respeta los derechos humanos, y que los modelos de desarrollos económicos junto a sistemas políticos no garantizan la verdadera participación.
    “Hoy vestimos de negro porque estamos de luto, pero por dentro llevamos con nosotros el rojo, porque estamos más vivos que nunca!”, señaló la dirigente.

    Otras noticias:


    Fuente: Servindi

    sábado, 21 de julio de 2012

    Nosotros los occidentales, los principales responsables.



    El conjunto de crisis que avasalla a la humanidad nos obliga a parar y hacer un balance. Es el momento filosofante de todo observador crítico, siempre que quiera ir más allá de los discursos convencionales e intrasistémicos.
    ¿Por qué hemos llegado a la situación actual que objetivamente amenaza el futuro de la vida humana y de nuestra obra civilizatoria? Respondemos sin mayores justificaciones: los principales causantes de este recorrido son aquellos que en los últimos siglos detentaron el poder, el saber y el tener. Ellos se propusieron dominar la naturaleza, conquistar el mundo entero, someter a los pueblos y poner todo al servicio de sus intereses.
    Para esto utilizaron un arma poderosa: la tecnociencia. Por la ciencia identificaron cómo funciona la naturaleza y por la técnica realizaron intervenciones para beneficio humano sin reparar en las consecuencias.
    Los señores que realizaron esto fueron los europeos occidentales. Nosotros latinoamericanos fuimos agregados a ellos a la fuerza como un apéndice: el Extremo Occidente.
    Esos occidentales, sin embargo, están hoy enormemente perplejos. Se preguntan aturdidos: ¿cómo podemos estar en el ojo de la crisis si tenemos el mejor saber, la mejor democracia, la mejor economía, la mejor técnica, el mejor cine, la mayor fuerza militar y la mejor religión, el cristianismo?
    Ahora estas “conquistas” están puestas en entredicho, pues ellas, no obstante su valor, es innegable que ellas no nos proporcionan ningún horizonte de esperanza. Sentimos que el tiempo occidental se ha agotado y ha pasado ya. Por eso ha perdido cualquier legitimidad y fuerza de convencimiento.
    Arnold Toynbee, analizando las grandes civilizaciones, notó esta constante histórica: siempre que el arsenal de respuestas para los desafíos ya no es suficiente, las civilizaciones entran en crisis, empiezan a descomponerse hasta que colapsan o son asimiladas por otra. Esta trae renovado vigor, nuevos sueños y nuevos sentidos de vida personales y colectivos. ¿Cuál vendrá? ¿Quién lo sabe? He aquí la pregunta crucial.
    Lo que agrava la crisis es la persistente arrogancia occidental. Incluso en decadencia, los occidentales se imaginan como la referencia obligatoria para todos.
    Para la Biblia y para los griegos este comportamiento constituía el supremo desvío, pues las personas se colocaban en el mismo pedestal de la divinidad, considerada como la referencia suprema y la Última Realidad. Llamaban a esa actitud hybris, es decir, arrogancia y exceso del propio yo.
    Fue esta arrogancia la que llevó a Estados Unidos a intervenir con razones mentirosas en Irak, después en Afganistán y antes en América Latina, sosteniendo durante muchos años regímenes dictatoriales militares y la vergonzosa Operación Cóndor mediante la cual centenares de líderes de varios países de América Latina fueron secuestrados y asesinados.
    Con el nuevo presidente Barak Obama se esperaba un nuevo rumbo, más multipolar, respetuoso de las diferencias culturales y compasivo con los vulnerables. Craso error. Está llevando adelante el proyecto imperial en la misma línea del fundamentalista Bush. No ha cambiado sustancialmente nada en esta estrategia de arrogancia. Al contrario, inauguró algo inaudito y perverso: una guerra no declarada usando “drones”, aviones no tripulados. Dirigidos electrónicamente desde frías salas de bases militares en Texas atacan, matando a líderes individuales y a grupos enteros en los cuales suponen que puede haber terroristas.
    El propio cristianismo, en sus distintas vertientes, se ha distanciado del ecumenismo y está asumiendo rasgos fundamentalistas. Hay una disputa en el mercado religioso para ver cuál de las denominaciones consigue reunir más fieles.
    Hemos presenciado en la Río+20 la misma arrogancia de los poderosos, negándose a participar y a buscar convergencias mínimas que aliviasen la crisis de la Tierra.
    Y pensar que, en el fondo, solamente buscamos la sencilla utopía, bien expresada por Pablo Milanés y Chico Buarque: “la historia podría ser un carro alegre, lleno de un pueblo contento” .

    Fuente: Koinonia


    miércoles, 20 de junio de 2012

    Crisis en Europa, esperanza en América Latina.



    por Editorial Redes Cristianas
    Varios países Latinoamericanos han empezado un lento proceso de autodeterminación, principalmente Venezuela, Bolivia y Ecuador que,  con Cuba,  van formando una unidad que enfrenta a la opresión imperial.
    Los gobiernos populares de estos tres países han sabido abortar los golpes de Estado organizados por Estados Unidos con el apoyo de las oligarquías nacionales y van haciendo progresar el bienestar social y el desarrollo económico. Las respectivas burguesías se encuentran desconcertadas, pues ni con el apoyo de Estados Unidos consiguen recuperar el poder.
    Asimismo, otros países como Brasil (considerado uno de los Estados emergentes llamados los BRICS), también Argentina, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y alguno más, se han unido al proyecto por la  soberanía nacional y latinoamericana.
    Como fruto de este esfuerzo liberador, han ido surgiendo varias organizaciones regionales tales como el ALBA (con unos 10 países adscritos ya); además, se han constituido las estructuras de PETROCARIBE, Banco del Sur, Grupo de Río, UNASUR (donde se pretende integrar al Mercosur y ala Comunidad Andina). Todas ellas están potenciando, política y económicamente, a los países de América Latina para competir en plan de igualdad con la gran potencia el Norte, superar la deuda y los ajustes estructurales que les impone el FMI, así como frenar el saqueo de las empresas multinacionales.
    Últimamente, con los promotores de la independencia de los Estados del continente, se ha creado la “Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) sin la participación de Estados Unidos ni de Canadá. Es evidente que instituciones latinoamericanas bajo el férreo control de Estados Unidos, comola OEAy los TLC, están llamadas a desaparecer.
    Además, los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela han fundado un Consejo  Americano de Defensa y han abandonado el TIAR; pues éste organismo, junto con las bases militares, favorecen el dominio imperial.
    Ahora que los países de Europa,  atrapados por la crisis económica,  están siendo “rescatados”,  tendrían mucho que aprender del caminar esperanzador de América Latina.

    jueves, 23 de febrero de 2012

    El paso de Dios por América Latina.


    CON MEDELLÍN DIOS PASÓ POR AMÉRICA LATINA. ¿CON QUIÉN PASA AHORA?

    Reflexión para la Cuaresma 2012


    SAN SALVADOR (EL SALVADOR).

    ECLESALIA, 23/02/12.- Los diez años de Medellín (1968) a Puebla (1979) fueron únicos en la época moderna de la Iglesia católica en América Latina. Después comenzó un declive al que Aparecida (2007) quiso poner freno, aunque hasta ahora queda mucho por hacer.

    Al hacer este juicio, no nos fijarnos en la iglesia tal como la analizan los sociólogos, sino que nos fijamos en “el paso de Dios”. Sin duda es más difícil de calibrar, pero toca la dimensión más honda de la Iglesia, y al servicio de qué debe estar. En definitiva qué aporta a los seres humanos y al mundo como un todo. Y obviamente hay que preguntarse “qué Dios” es el que pasa por la historia en un momento dado.

    Medellín

    Fue un salto cualitativo. Irrumpieron los pobres, y en ellos irrumpió Dios. Fue un hecho fundante que penetró en la fe de muchos y configuró a la Iglesia.

    Sorprendentemente, para la asamblea de obispos la prioridad no la tuvo la Iglesia en sí misma, sino el mundo de pobres y víctimas, es decir la creación de Dios. Sus primeras palabras proclaman la realidad del continente: “una pobreza masiva producto de la injusticia”. Los obispos actuaron, ante todo, como seres humanos, y dejaron hablar a la realidad que clamaba al cielo. Son los clamores que Dios escuchó en el éxodo, le hicieron salir de sí mismo y entró decididamente en la historia. De igual modo, con Medellín Dios entró en la historia latinoamericana.

    Desde esa irrupción de los pobres, y de Dios en ellos, Medellín pensó qué es ser Iglesia, cuál es su identidad y misión fundamental, y cuál debe ser su modo de estar en un mundo de pobres. La respuesta fue “una iglesia de los pobres”, semejante a la ilusión que tuvo Juan XXIII y el cardenal Lercaro. En el concilio no prosperó, en Medellín sí. La Iglesia sintió compasión por los oprimidos y decidió trabajar por su liberación. Por muchos, con mayor o menor conciencia explícita, fue acogida como bendición. Por otros, fue percibida, con razón, como grave peligro.

    Muy pronto reaccionó el poder. En 1968 Nelson Rockefeller escribió un informe sobre lo que estaba ocurriendo, y esa Iglesia, nueva y peligrosa, tenía que ser debilitada y frenada, y lo mismo ocurrió al comienzo de la administración Reagan. Oligarquías con el capital, ejércitos, escuadrones de la muerte, desencadenaron una persecución contra la Iglesia, desconocida en la historia de América Latina. La persecución, y el mantenerse firme en ella, dejó en claro lo novedoso y evangélico que estaba ocurriendo: la Iglesia de Medellín estaba con el pueblo pobre y perseguido, y corrió su misma suerte. Miles fueron asesinados, entre ellos media docena de obispos, decenas de sacerdotes, religiosos y religiosas, y multitud de laicos, mujeres y varones. Con limitaciones, errores y pecados, era una Iglesia mucho más casta que meretriz, mucho más evangélica que mundana.

    Al interior de la Iglesia católica, Pablo VI propició y animó esta nueva Iglesia, pero altos personeros de la curia romana, y de otras curias locales, la descualificaron, trataron mal e injustamente a sus representantes señeros, también a obispos, y diseñaron una iglesia alternativa, diferente y aun contraria, más devocional, intimista, de movimientos, sumisos a y defensores de la jerarquía. Y lo que había que evitar era que la Iglesia volviese a entrar en conflicto con los poderosos. La iglesia popular, nacida alrededor de Medellín, creyente y lúcida, de comunidades de base, que vivía la pobreza del continente, sufrió la doble persecución del mundo opresor, y, con alguna frecuencia, de la propia iglesia.

    Una Iglesia así fue testigo y seguidora de Jesús de Nazaret. Encarnada, defensora y compañera de los pobres, cargaba con la cruz y con frecuencia moría en ella. Anunció una Buena Noticia como Jesús en la sinagoga de Nazaret. Tuvo sus “doce apóstoles”, los Padres de la iglesia latinoamericana con don Hélder Camara uno de los pioneros, con Enrique Angelelli, don Sergio Mendez Arceo, Leonidas Proaño, con monseñor Romero, pastor y mártir del continente, y otros. Llegó a ser ekklesia, en la que mujeres y varones, religiosas y laicos, latinoamericanos y venidos de fuera, llegaron a formar cuerpo eclesial, una gran comunidad de vida y misión. Entre los de casa y los de lejos se generó una solidaridad nunca vista: se llevaban mutuamente. Creció la esperanza y el gozo. Y del amor de los mártires nació una brisa de resurrección, ajena a toda alienación, que volvía a remitir a la historia para vivir en ella como resucitados.

    En esa Iglesia soplaba el Espíritu, el espíritu de Jesús y el espíritu de los pobres. Ese espíritu inspiraba oración, liturgia, música, arte. Y también inspiraba homilías proféticas, cartas pastorales lúcidas, textos teológicos de casa, no textos simplemente importados que no habían pasado por el crisol de Medellín.

    En el centro de todo estaba el evangelio de Jesús. Lucas 4, 16: “He venido a anunciar la buena noticia a los pobres, a liberar a los cautivos”. Mateo 25, 36-41: “Tuve hambre y me dieron de comer”. Juan 15, 13: “Nadie tiene más amor que el que da la vida por los hermanos”. Y Jesús de Nazaret, el crucificado resucitado, Hechos 2, 23: “A quien ustedes dieron muerte Dios le devolvió a la vida”.

    ¿Y ahora?

    Encuestas, estudios sociológicos y antropológicos, económicos y políticos, ofrecen datos y suministran explicaciones sobre la Iglesia católica y otras iglesias cristianas. Nos dicen si subimos o bajamos en número y en influjo en la sociedad. Desde esa perspectiva nada tengo que añadir. Y estrictamente hablando, tampoco es mi mayor preocupación cuál será el futuro de lo que llamamos “Iglesia”, aunque en ella he vivido y vivo, y me he acostumbrado a pertenecer a la familia.

    Lo que me interesa, y me alegra, es que “Dios pase por este mundo”. Y la razón es sencilla. El mundo está “gravemente enfermo”, decía Ellacuría, “enfermo de muerte”, dice Jean Ziegler. Es decir, necesita salvación y sanación. Por ello, como creyente y como ser humano, deseo que “Dios pase por este mundo”, pues ese paso siempre trae salvación a las personas y al mundo en su conjunto. Tuvimos la dicha de sentir ese paso de Dios con Medellín, con Monseñor Romero, con muchas comunidades populares. Con muchas personas buenas, sencillas en su mayoría. Con una pléyade de mártires. Y también, aunque eso solo se puede sentir “en un difícil acto de fe”, como decía Ellacuría al explicar la salvación que trae el siervo sufriente de Isaías, con el pueblo crucificado.

    ¿Cómo estamos hoy? Sería cometer un grave error caer en simplismos en cosas tan serias. Sería injusto no ver lo bueno que, de muchas formas, existe en las iglesias. Y sería arrogante no intentar descubrirlo, aunque a veces se esconda tras una corteza que no remite con claridad a Jesús de Nazaret. En cualquier caso, el paso de “Dios” siempre será misterio inescrutable, y sólo de puntillas y con máximo respeto a todos los seres humanos podemos hablar sobre ello. Pero con todas estas cautelas algo se puede decir. Mencionaremos las realidades de los fieles y sus comunidades, pero tenemos en mente sobre todo a las instancias, altas en jerarquía, históricamente muy responsables de lo que ocurre, y a las que no se puede pedir cuenta con eficacia. Con sencillez doy mi visión personal.

    De diversas formas abunda el pentecostalismo, como forma de iglesia distante de los problemas reales de vida y muerte de las mayorías, aunque trae ánimo y consuelo a los pobres, lo que no es desdeñar cuando no tienen dónde agarrarse para que su vida tenga sentido –distinta es la situación en clases más acomodadas. Prolifera un gran número de movimientos, docenas de ellos, proliferan los medios de comunicación de las iglesias, emisoras de radio y televisión, sumisos en exceso a ideales y normas que provienen de curias, sin dar sensación de libertad para tomar ellos mismos en sus manos un evangelio que anuncia la buena nueva para los pobres, en forma de justicia, y sin sospechar la necesidad de un estudio, reflexivo, mínimamente científico, de la Palabra de Dios, y en general de la teología que propició el Vaticano II y Medellín. Proliferan devociones de todo tipo, las de antes y las de ahora. Jesús de Nazaret, el que pasó haciendo el bien y murió crucificado, es dejado de lado con facilidad en favor del niño Jesús, sea de Atocha, de Praga, el Dios niño, dicho con gran respeto. Con facilidad se diluye el Jesús recio de Galilea, del Jordán, el profeta de denuncias alrededor del templo de Jerusalén, en favor de devociones, basadas en apariciones con un trasfondo sentimental y melifluo en exceso. Por decirlo con sencillez, la divina providencia puede atraer más que el Padre de Jesús, el Hijo que es Jesús de Nazaret, el Espíritu Santo, que es Señor y dador de vida, y Padre de los pobres como se canta en el himno de Pentecostés.

    En su conjunto cuesta hoy encontrar en la Iglesia la libertad de los hijos e hijas de Dios, la libertad ante el poder, que no por ser sagrado deja de ser poder. Se nota excesiva obsecuencia y sumisión hacia todo lo que sea jerarquía, lo que llega a convertirse en miedo paralizante. Desde las instancias de poder eclesial apunta el triunfalismo, y lo que he llamado la pastoral de la apoteosis, multitudinaria, mediática. En muchos seminarios el discurrir y pensar es sustituido por el memorizar. En las reuniones del clero, por lo que sabemos, las preguntas, la discusión y el debate son sustituidas por el silencio. Las cartas pastorales de los años setenta y ochenta –verdadero orgullo de las iglesias, que reverdecen en ocasiones, en Guatemala por ejemplo– son sustituidas por breves mensajes, modosos y comedidos, con argumentos tomados de las últimas encíclicas del papa. El centro institucional no parece estar ya en América Latina, sino en la distante Roma. Todo esto está dicho con respeto.

    Cómo será el paso de Dios por América Latina y con quién pasará está por ver, y en definitiva es cosa de Dios. Pero es cosa nuestra anhelarlo, trabajar por ello, y aprender de cómo ocurrió en el pasado alrededor de Medellín.

    Bueno es saber y analizar los vaivenes de la membresía y el influjo de las Iglesias en la sociedad. Por lo que dicen los datos, en ambas cosas la Iglesia católica va a menos. Pero más presentes hay que tener las raíces de cuya savia ha vivido el paso de Dios. Y regarla humildemente, con aguas vivas.

    Qué le ocurrirá a nuestra iglesia, y a todas las iglesias, está por ver. Mi deseo es que, ocurra lo que ocurra en lo exterior, sea por ponerse al servicio del paso de Dios por este mundo, el Dios de Jesús, compasivo, profeta y crucificado. Y el Dios dador de esperanza.

    Estas son preguntas que podemos hacerlas siempre. Pero quizás es bueno hacerlas al comienzo de cuaresma. Este tiempo nos exige reciedumbre para caminar a Jerusalén. Y nos ofrece esperanza de encontrarnos allí con Jesús crucificado y resucitado. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

    Fuente: ATRIO